martes, 28 de diciembre de 2010

Los Vinos Navideños (I)

El primer acto vinícola de las festividades decembrinas se ha saldado con una representación de vinos de tres países, que han tenido distinta fortuna en el envite. Ninguno creo que deje huella duradera, como el año pasado lo hizo ese fantástico reserva de Jean León, pero tampoco ninguno ha sido un gran fiasco.
En primer lugar, un descubrimiento, Moscato D'Asti de Casa Sant'Orsola 2009 (DOCG Moscato D'Asti, espumoso dulce 100% Moscato bianco, Casa Sant'Orsola). Amarillo dorado pálido con un mínimo perlaje. Nariz de buena intensidad, agradable, con manzana, miel y ese característico aroma a piel de uva de la Moscatel. En boca tiene un dulzor importante, que llega casi a empalagar, algo suavizado por el carbónico, pero estaría mejor con un poco más de acidez. Un vino divertido, que gustó mucho al sector femenino, y que se llevó bien con unos canapés de predominio dulzón.
Seguimos con un blanco, Albariño Paco & Lola 2009 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Paco & Lola). Muestra un amarillo pajizo con algún reflejo dorado y verdoso, limpio y brillante. Nariz media, con fruta de hueso, manzana y cítricos; alguna nota floral, todo muy comedido. En boca es ligero, con una acidez muy justa. Un albariño fácil de beber, pero creo que algo falto de personalidad.
El tinto de la noche fue un vino que guardaba para una ocasión, Remelluri Reserva 2005 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 90% Tempranillo, 5% Garnacha y 5% Graciano; Remelluri). Bonito picota de capa alta, brillante, con ribetes granate. Aromas muy elegantes, dominando de entrada los terciarios, sobre todo ahumados y especiados, pero sin ocultar una fruta negra muy madura, como confitada; al evolucionar en copa aparecen toffee y torrefactos. Cuerpo medio,con buena acidez y notas retronasales de ahumados y fondo frutal; tanino muy suave y redondo, con una duración media. Un vino complejo, interesante y elegante.
Los brindis corrieron a cargo de un champagne de pequeño productor, Gimonnet-Gonet Brut Blanc de Blancs Grand Cru (AOC Champagne, espumoso 100% Chardonnay, Gimonnet-Gonet). Amarillo pálido brillante y limpio, con un elegante perlaje muy fino y continuo. Elegante nariz, con manzana reineta, frutos secos y algo de pan tostado; muy agradable. En boca es seco, cremoso, con muy buena acidez y un carbónico muy bien integrado. Definiría este champagne como elegante y agradable.
En fin, un conjunto bien compensado con la comida servida, del que destacaría el Remelluri por su complejidad y elegancia y el Gimonnet-Gonet por su clase.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Un momento de reflexión

Allá por abril de 2009, se me ocurrió la idea de dejar constancia de los vinos que probaba y me gustaban, de decir lo que me parecían, lo que me transmitían y las sensaciones que tenía al mirarlos, olerlos, beberlos y compartirlos. Más de una vez me he preguntado quién me creo yo para poder opinar sobre vinos, qué creo saber para poder emitir un juicio de valor, cómo me atrevo a decir nada sobre el resultado del esfuerzo y la ilusión de un grupo de personas que luchan para poder sacar adelante su sueño.
Siempre he intentado ser humilde, nunca he pretendido sentar cátedra, y mis juicios sólo reflejan mis opiniones y percepciones. Jamás digo que un vino es bueno o malo, que está o no bien elaborado, que debe ser elevado a los altares o arder en las llamas eternas. Sólo cuento lo que siento, mis gustos o disgustos, sin más.
He intentado, sobre todo en los últimos tiempos, transmitir a quien quiera recibirla, información sobre los orígenes, personas, animales y cosas, implicadas en la génesis de lo que bebo. Pero en el fondo lo hago egoístamente, sobre todo me sirve como autoaprendizaje.
En el año largo de existencia de este blog, he podido conocer personalmente a personas fantásticas, por las que merece la pena hacer kilómetros de carretera y sentarse a compartir un rato. A las que apetece apoyar y desear toda la suerte del mundo.
Pero también siento que formo parte de algo. Que hay un grupo de personas a las que conozco aún sin haberlo hecho físicamente, ni oído sus voces, ni visto sus caras. Pero a las que siento muy cercanas.  Algunas hasta el punto de referirme a ellas como compañeros. Leer a estas personas me permite aprender, conocer, disfrutar de nuevas cosas o gozar más de las ya conocidas.
Gracias a todos por estar allí, y por pasar por aquí. Gracias por lo enseñado y por lo compartido. A todos vosotros, y a todos los que pasáis por aquí ocasionalmente o de manera habitual, que disfrutéis de estos días y que el año que viene os traiga a todos más y más duraderos momentos felices de los que habéis tenido este año.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Guímaro joven

Los vinos de Amandi eran ya apreciados por celtas y romanos, quienes llegaron a llamarles el oro líquido del Sil. Las laderas de la margen derecha de este río son especialmente adecuadas para el cultivo de la vid, por su orientación e inclinación, a veces tan escalofriante que parece imposible que puedan realizarse las labores propias de la viticultura.
En 1996 se crea definitivamente la DO Ribeira Sacra, de la cual Amandi es una subzona situada en la provincia de Lugo, con Monforte de Lemos como centro geográfico, y con una lengua de tierra que se extiende justamente en la ribera del Sil.
En la parroquia de Santa Cuuz de Brosmos, concello de Sober, se creó a principios de siglo Guímaro, una bodega que sufre una importante reforma en 1991, para adaptarse a lo que ya veían avecinarse, la creación definitiva de la DO Ribeira Sacra. Actualmente tiene una capacidad de producción de 28000 litros, todo proveniente de sus propios viñedos, y elaboran fundamentalmente 3 vinos, dos con crianza en barrica de roble francés, Guímaro B1P y Guímaro B2M, del que ya hemos hablado aquí, y el que he probado esta vez, su vino joven.
Guímaro 2009 (DO Ribeira Sacra, tinto joven 100% Mencía, Guímaro) muestra un bonito rojo picota aframbuesado, de capa media, limpio y brillante, con ribetes amoratados que denotan su juventud. Nariz agradable y de buena intensidad, destacando una compleja mezcla de frutas frescas (frambuesas, moras), flores, levadura de panadería y algún recuerdo herbáceo. En boca es una delicia, frutosidad intensa, acidez intensa y agradable, y marcados taninos de la fruta, que lo hacen gratamente astringente. Diría que es un vino con espículas, con bordes que sobresalen y le hacen divertido e interesante, con un toque de rusticidad fantástico.
Los vinos de Amandi me parecen los más suaves y agradables de la Ribeira Sacra, y este es un fantástico ejemplo de Mencía, joven, expresiva y con personalidad.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cata Extraordinaria de Diciembre

El pasado sábado 11 se celebró en Bodega Selección de El Campello la tradicional degustación navideña, en la que, además de tener a nuestra disposición blancos, rosados y espumosos, podemos probar y comentar algunos de esos vinos que ya tienen, o se están labrando, la categoría de míticos.
Entre los blancos, dos Rías Baixas, Valdamor 2009 y O Vello Bodegueiro 2009, este último desconocido para mi, y que me llamó la atención por parecerme menos comercial que otros probados recientemente, con una acidez intensa, fruta blanca y recuerdos vegetales francos, y menos aromas de levadura seleccionada. Había también un Verdejo, Aura 2009, herbáceo y frutal que no estaba mal, y alguno más que no probamos.
El capítulo de espumosos no contaba esta vez con ningún champagne, pero nos llevamos más de una sorpresa. El primer espumoso en caer fue un Premiere Bulle (AOC Crémant de Limoux; Mauzac, Chardonnay y Chenin blanc; Sieur d'Arques), que mostraba un amarillo pálido con un perlaje fino y continuo, aromas florales, frutos secos y algo de bollería, con un paso por boca cremoso, seco y fresco. Una curiosidad agradable. Entre los cavas pudimos probar un Estenas Brut Nature (DO Cava, Macabeo y Chardonnay, Vera de Estenas) agradable sin más, y un Chozas Carrascal (DO Cava, Chardonnay y Macabeo, Chozas Carrascal), que mostraba un curioso amargor final. Correctos pero sin nada espectacular. Seguimos los espumosos con una de las sorpresas gordas de la velada, un espumoso sudafricano, Voorspoed Brut Reserve 2006 (Sudáfrica/Western Cape, 100% Chardonnay, Voorspoed), que vestía de bonito amarillo pajizo dorado, dando en nariz aromas muy curiosos, como de piel de uva seca, con notas lácticas, y que en boca era tal cual como comer un bocado de queso Camembert seguido de una agradable frutosidad. Curiosísimo espumoso que, desde luego, no gustará a todo el mundo. El último espumoso fue otro descubrimiento, un Beresford (Langhorne Creek, Australia; Chardonnay y Pinot Noir, Beresford Wine Estate), amarillo oxidado virando a rosa, aromas frutales, lácticos y de tierra húmeda y paso por boca algo dulzón con una leve tanicidad final. No entusiasmó.
Entre los tintos, un clásico de estas degustaciones y un representante alicantino de nuevo cuño. Viña Hermosa Gran Reserva 1997 (DOCa Rioja; Tempranillo, Graciano, Garnacha y Mazuelo; Santiago Ijalba) nos muestra un colo granate apagado de capa baja, con ribetes atejados como corresponde a su edad; en nariz destacan los terciarios, con cueros, tinta china y ahumados, sobre un fondo de fruta confitada, en boca es suave, ligero, sedoso, redondo y sin aristas, de duración media. Como siempre, una delicia. También probamos un 2001, más vivo, pero gustó algo menos.
La nueva incorporación alicantina fue un Carabibas 2009 (DO Alicante; Cabernet sauvignon, Merlot y Monastrell; Sierra de Cabreras). Picota muy cubierto, casi negro, con ribetes violáceos, que nos hablan de su juventud y extracción. Aromas de buena intensidad, dulzones, con fruta madura, algún balsámico y especias. En boca tiene una acidez aún algo viva y excesiva, es intenso y lleno con una tanicidad final que aún necesita integrarse. Estuvimos de acuerdo con el bodeguero que necesita un añito más de botella y puede ser un vino muy interesante.
La traca final vino de la mano de vinos que, en estas degustaciones, llamamos "los caros". En una sala aparte, servidos por personal de la tienda, y sin poder repetir. En esta ocasión había seis vinos para probar y disfrutar más o menos. Un D'Anguix 2001 no entusiasmó demasiado (su hermano joven Torres de Anguix me gusta más) y un Palomero Vendimia Seleccionada 1999 tampoco. Los otros cuatro fueron las estrellas.
- Nabot 2004 (DOCa Rioja, 100% Tempranillo, Viña de Nabot) viste un color picota granatoso, intenso, de capa alta, con ribetes donde asoman los teja. Aromas intensos de flores, fruta negra madura, ahumados y especias. En boca es amplio, frutal y aterciopelado, con un tanino aún algo rugoso. Aunque me gusta más Ogga, éste es otro vinazo que necesita aún más botella para acabar de hacerse.
- Clos D'Englora 1999 (DO Montsant; Garnacha, Samsó, Ull de lebre y otras; Celler Baronia del Montsant) nos muestra un color granate apagado con bordes donde asoman los caoba. Nariz de buena intensidad, con jarabes, fruta en confitura y notas minerales. En boca es suave, pulido, algo ligero y con un tanino muy suave. Gustó bastante a pesar de esa cierta ligereza.
- Artadi Pagos Viejos 1997 (DOCa Rioja, 98% Tempranillo, 2% otras; Artadi) presenta un color granate apagado con ribetes caoba. La nariz es muy intensa, con fruta negra madura, cacao, ahumados y especias. En su paso por boca se muestra intenso, lleno, sedoso, redondo y con un tanino fantástico. Para mí, el vino de la tarde sin ninguna duda.
- Vega Sicilia Único 1991 (DO Ribera del Duero, 85% Tinto fino, 13% Cabernet sauvignon, 2% Merlot; Vega Sicilia) era a priori la estrella de la jornada. De un profundo granate algo apagado y ribetes atejados y caobas, que dan una idea de su edad. Sus aromas son complejos, muy seductores y atrayentes, destacando tinta china, elegante especiado, notas florales y recuerdos ahumados. En boca es tremendamente sedoso, redondo, de una amplitud media y muy largo. Un vino seductor y que enamora desde el principio.
En resumen, una fantástica velada de degustación, con sorpresas, descubrimientos y con unos vinazos que se merecen más tiempo, mejor sitio y mejores copas.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Hacienda del Carche

Este fin de semana hemos, por fin, podido hacer uso de una de las Wonderbox que nos habían regalado ya hace meses, y decidimos visitar una bodega y probar sus elaboraciones.
Hacienda del Carche es una joven bodega fundada en 2006, pero con la experiencia de gentes cuya tradición familiar vinícola se remonta al siglo XIX. Situada en Jumilla, en la zona de la Sierra de El Carche, en un entorno natural muy interesante, se levanta una bodega sobria, moderna y elegante, fabricada en piedra natural de Villa Mayor que ayuda a mantener constante la temperatura interior, en una zona en la que se puede oscilar en una semana entre los -7º y los 21ºC, sin olvidar los tórridos 35º del verano.
Suelos pardos y calizos, donde las cepas y olivares se las tienen con el extremo clima de la zona, y que agradecen los riegos por goteo que se les ofrecen a unas cepas conducidas algunas en vaso y la mayoría en espaldera.
Más de 100 Ha entre viñedos y olivares, con Sauvignon Blanc, Macabeo y Airén como castas blancas, y Monastrell, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Syrah como tintas, con unas pocas Ha de cepas de Monastrell de más de 60 años. Entre las olivas, Picual y Arbequina, con las que se elabora el aceite en una almazara cercana.
Bodega de pequeña producción, limpia, reluciente y moderna. Depósitos de fermentación todos de acero inoxidable con camisas de control de temperatura, uso de levaduras seleccionadas, filtrado y clarificación por centrifugación y frío que eliminan cualquier atisbo de precipitado, maderas nuevas, y como mucho de tercer año, francesas y americanas, para algunas malolácticas y para las crianzas, en una coqueta sala con un parque de 250 barricas. Todo esto para producir unos vinos amparados por la DO Jumilla, claramente orientados a los gustos del marcado, en cuya elaboración la tecnología y el control dejan poco espacio a la artesanía y la expresividad.
Probamos toda la gama de vinos de la bodega, amén de su aceite y sus mermeladas.
- Blanco Hacienda del Carche 2009 (blanco joven, 34 % Sauvignon Blanc, 33 % Airén, 33 % Macabeo). Amarillo pálido con reflejos acerados y verdosos, dignos de un vino jovencísimo. Nariz de buena intensidad, con mucha fruta blanca (pera, manzana), piña y esos recuerdos animales de la Sauvignon Blanc. En boca, fresco, ligero, muy frutal y refrescante. Un blanco sencillo, muy marcado por la levadura, pero de los que gustan a casi todo el mundo para un aperitivo en verano.
- Rosado Hacienda del Carche 2009 (rosado joven, 50% Monastrell y 50% Cabernet Sauvignon). Bonito color frambuesa brillante, con reflejos grisáceos. Aromas de fruta roja fresca y dulzona, con recuerdos de golosinas y leves toque herbáceos. En boca, buena acidez, ligero y agradable. No entusiasma, pero se deja beber.

- TAVS Joven 2009 (tinto joven, 80 % Monastrell, 20 % Syrah). Picota con jovencísimos ribetes violáceos. Nariz intensamente frutal (nuevamente las levaduras sospecho que marcan los aromas), fruta roja madura (frambuesas) y pinceladas florales. En boca es fresco, ligero, algo goloso y con un final bastante tánico que igual pule algo con unos meses de botella. Agradable en conjunto, si obviamos inesperada tanicidad final.
- TAVS Selección 2008 (tinto roble; Monastrell, Cabernet Sauvignon y Syrah). Con 4 meses de barrica, muestra uno color algo más granate con ribetes aún jóvenes. A copa parada, oler este vino es como oler una duela recién serrada, pero tras agitar y darle un tiempo, aparecen las frutas negras y rojas muy maduras, con recuerdos minerales y algún balsámico suave, pero sigue estando muy presente la madera nueva. En boca tiene un paso más intenso, más potente, marcando de forma clara la fruta y con un tanino agradable aunque presente. Mejor en boca que en nariz, donde la madera se lleva un poco por delante lo demás.
- Hacienda del Carche Cepas Viejas (tinto con crianza, 50% Monastrell y 50% Cabernet Sauvignon). Monastrell de cepas de 60 años, de muy baja producción, criado 12 meses en barricas nuevas de roble francés. Color granatoso, evolucionado, con ribetes atejados. Nariz elegante y de buena intensidad, con fruta madura, especias y balsámicos. En boca, amplio y sedoso, bien estructurado, con tanino dulce y agradable y una duración media. El mejor vino de la bodega, el más serio y elegante.
Son de destacar también las deliciosas mermeladas de Monastrell y de Sauvignon Blanc, una gozada con un poco de queso de cabra curado, y el aceite, con esas notas picantes de la picual, intenso y agradable.
En resumen, una bodega joven y moderna, que elabora productos agradables, fáciles y directos, claramente orientados a un mercado específico que gusta de vinos muy afrutados, limpios y frescos, pero que relegan un poco la personalidad y la diferenciación.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Menú Degustación en El Xato

El Xato es un pequeño restaurante situado en La Nucia, un pueblo situado entre Benidorm y Callosa d'En Sarrià, a unos 51 Km de Alicante. Sus orígenes se remontan a 1915, cuando Pedro Balaguer Orts y Jerónima Cano Pérez abrieron por vez primera la bodega el “Ti Pere el Tardá”, en la que sólo se vendía vino a granel; y donde los nucieros iban a llenar su porrón. Después de varios cambios de nombre, incluido el paso de "Bar Internacional" a "Bar Nacional" con la llegada del franquismo, pasa a llamarse El Xato en 1948, cuando se hacen cargo Vicenta Cano Pérez y Francisco Cano Ivorra "el xato". Actualmente, llevan las riendas del restaurante José Cano hijo, Francisco Cano, quien cursó estudios de sumillería y jefatura de sala, y Cristina Figueira a los fogones, con tradición familiar de 9 generaciones dedicadas a la hostelería, y con un stage en El Celler de Can Roca.
La cocina de El Xato es una cocina de temporada y de producto, pero tremendamente innovadora, suculenta y cargada de sabor. Cada plato te sorprende más que el anterior, y si te dejas llevar por las recomendaciones de Francisco para los maridajes, entonces la experiencia es sublime.
Ya conocíamos las bondades de su cocina por una anterior visita como parte de los Encuentros con el Vino 2009, y decidimos repetir y probar su menú degustación maridado. Es difícil poder transmitir todas las sensaciones y percepciones que nos transmitieron platos, vinos y su combinación, y la euforia que nos iba invadiendo según pasaban las viandas por la mesa y nuestros paladares, pero ha sido un auténtico lujo y un disfrute absoluto.
Empezamos con un viejo conocido, el Cremoso de Mullaor de Sangatxo con Espuma de Patata, intenso y riquísimo. Luego vino un Tataki de Bonito con Tomate y Salsa de Miel de Níspero, buena combinación a la que unas escamas de sal daban un realce importante. Estos dos entrantes los combinamos, por recomendación de Francisco, con un cava Joan Serret Reserva Brut Nature (DO Cava, 100% Chardonnay, Garbe), que tenía un bonito amarillo pajizo con reflejos dorados, aromas de frutos secos y notas de fruta madura, siendo en boca cremoso y con una buena acidez.
El siguiente entrante fue un plato aún fuera de carta, una Alcachofa a 60º con Alioli de Galera y su Galera Rebozada, sencillamente delicioso, con la alcachofa suave y tierna y el alioli de marisco intenso pero delicado. Con la alcachofa maridan pocos vinos, así que el sumiller nos sorprendió con...agua, un agua de glaciar canadiense que se llamaba simplemente One Half Litre, y que sabía tal cual como cuando chupas nieve o hielo.
Otro entrante fue una Vieira a la Brasa con Puré de Calabaza y Almendra, Cremoso de Maíz y Altramuces y Reducción de Fondillón, explosión de sabores y texturas y un gran tratamiento de la delicada vieira. Se lamentó el sumiller de no tener en ese momento un Oloroso a la altura, así que le tocó el turno a un Fondillón Gran Reserva 1987 (DO Alicante, Fondillón 100% Monastrell, Salvador Poveda), un vino con 20 años de crianza en viejos toneles de roble, de color caoba claro, con aromas de frutas dulces y recuerdos de esa larga crianza, y que en boca era suave, dulzón y fresco con un muy leve toque salino. Me gustó este fondillón, y no desentonó con la vieira.
Último entrante, Huevo Pasado por Agua con Patatas al Estilo de El Xato, que eran unas patatas muy tiernas, pochadas en aceite de oliva virgen macerado con anchoas, cebolla y ajo pochados y secos, cecina de león y un toque de vinagre del condado de Huelva de 50 años. Un plato que nos recuerda los sabores y olores de siempre. En la mesa apareció el primer blanco, para mi desconocido, Vallblanca 2008 (DO Valencia, blanco joven, Verdil, Macabeo y Sauvignon Blanc; La Casa de las Vides). Amarillo ya algo pajizo, reflejos acerados y algún destello verdoso, nariz de buena intensidad, con fruta blanca, flores y recuerdos lácticos (queso camembert), pasando por boca seco, fresco y con un leve amargor final. No estaba mal, pero no entusiasmó.
El primer plato fue un Rape al Aroma de Ron Quemado, intenso, lleno de sabor, quizá algo seco, y una más que generosa ración. Este pescado fue maridado por Francisco con un interesante Viña Ijalba Blanco 2002 (DOCa Rioja, blanco fermentado en barrica, 100% Maturana Blanca, Viña Ijalba), un vino amarillo pajizo con reflejos dorado claro, de intensa nariz dominada por la manzana asada y los recuerdos herbáceos, que dieron paso al cabo de un rato a aromas de frutos secos y otros que hacían que pareciese una manzanilla pasada. En boca mantenía una acidez impresionante, siendo seco, y dejando un final frutal y amargoso. Un vino muy interesante, para seguirle la pista.
Tras un pequeño sorbete de manzana y hierbabuena, el plato principal de la comida, Carrillada de Cerdo Ibérico con Salsa de Setas y Trufas, una carne para la que no usamos los cuchillos, con una salsa fina e intensa, riquísima. Hizo los honores vinícolas un viejo conocido, pero ya más entrado en años, un Juan Gil Monastrell 12 Meses 2005 (DO Jumilla, tinto con crianza 100% Monastrell, Bodegas Juan Gil). Picota oscuro muy cubierto, con ribetes rubí. Aromas intensos de frutas muy maduras como en compota, con balsámicos, tostados y notas dulces de cacao y vainillas. En boca lleno, sedoso, agradable, algo goloso con un tanino muy bien integrado. Fantástico.
Un Sorbete de Mojito con Helado de Ron dio paso al postre, un Sabayón de Manzana con Moscatel acompañado de Puré de Almendras, templado, suave, muy rico. Y en la mesa apareció el mejor Pedro Ximénez que he probado, un Lustau Selección Centenario Pedro Ximénez Murillo (DO Jerez, vino dulce 100% Pedro Ximénez, Lustau). Caoba oscuro y brillante, con aromas de muy buena intensidad a fruta madura, higos, orejones y caramelo. En boca es aterciopelado, dulce sin ser en absoluto empalagoso, largo e intenso. Espectacular vino dulce.
Unos cafés y una charla muy amena pusieron punto final a una comida fantástica, de casi cuatro horas, que pasaron sin darnos cuenta. Posiblemente la mejor experiencia gastronómica que hemos vivido, difícil de superar, aunque esperamos repetir. La RCP es impresionante, así que no hay excusa para no acercarse hasta El Xato y dejarse llevar.
La foto de la fachada de El Xato es de su propia web

jueves, 25 de noviembre de 2010

Beaujolais Nouveau 2010

En la región francesa de Beaujolais siempre se ha elaborado un vino joven (vin de l'année) para celebrar el fin de la vendimia, que hasta pasada la segunda guerra mundial, sólo se consumía localmente. En 1931 se estableció definitivamente que este vino joven, que se daría en llamar Beaujolais Nouveau, se comercializaría el día 15 de noviembre de cada año. Algunos negociantes vieron el potencial comercial de este vino, como forma de librarse de excedentes de vin ordinaire, y como una forma de empezar las bodegas a conseguir liquidez rápidamente, con lo que se empezaron a organizar carreras a París llevando las primeras botellas, y poco a poco, estas carreras se convirtieron en un acontecimiento nacional. En los 80, las carreras se ampliaron a otros países de Europa, Norteamérica y en los 90 a Asia. En 1985, la fecha de comercialización se trasladó al tercer jueves de noviembre, tal y como se hace actualmente. Este día se rodea de una gran maquinaria publicitaria, y el conocido eslogan de “Le Beaujolais nouveau est arrivé!” se empieza a escuchar por todo el mundo vinícola, lográndose ventas de mas de 50 millones de botellas.
El Beaujolais Nouveau se elabora con uvas de la variedad Gamay (el nombre completo de la casta es gamay noir à jus blanc), que deben provenir exclusivamente de viñedos amparados por la AOC Beaujolais, excluyendo los Cru. Se utiliza el tradicional sistema de maceración carbónica, en el cual los racimos completos son introducidos en grandes depósitos, de forma que por la ausencia de oxígeno, las uvas empiezan a fermentar enteras. Este método logra una gran extracción de aromas primarios de las bayas, con una mínima extracción de tanino.
El Beaujolais Nouveau es un vino ligero y frutal, de color brillante, que debe consumirse fresco, preferiblemente antes del verano siguiente a su salida al mercado.
El Beaujolais Nouveau 2010 de Bouchard Père & Fils nos muestra un bonito color cereza, brillante, de capa baja, con ribetes violáceos. Aromas de intensidad media, destacando la fresa y las frambuesas, que se mezclan con nata, dando un aroma general a golosina, y juraría que con algún destello herbáceo, siendo el conjunto más recatado que otros años. En boca se muestra muy ligero, fresco y frutal, y este año he notado una acidez algo más marcada que acaba molestando un poco, pero siendo globalmente un vino agradable.
Mucho se ha criticado y se critica este vino, sobre todo por la enorme campaña propagandística que hay detrás. Se le ha tildado de vino simple e inmaduro, e incluso se le ha comparado con masa de hacer galletas. Nadie debe esperar de este vino más que lo que es, un producto fresco y divertido, que no aspira a ser un Grand Cru, sino a hacer sonreír a los que, año tras año, lo seguimos probando.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Cumpleaños (Parte 2): Burdeos Cru Classé

Como dije en el anterior post, no todos los días se cumplen 40 años, así que, además de la fantástica cena del sábado, tenía claro que quería darme el domingo un homenaje vínico, así que nos fuimos a mi enoteca de cabecera en busca de uno de esos vinos de nombre sonoro, y desgraciadamente, también sonoro precio. Por mi cabeza y mis ojos, que no por mis manos, pasaron sicilias, peeses y similares, pero nada acababa de convencerme. Como en estos días no paro de hojear las páginas de mis atlas vinícolas donde se describen los vinos y regiones francesas, decido irme a la sección gourmet de esa conocida tienda de logo triangular y echar un vistazo. Allí estaban Palmer y Alter Ego, Cheval Blanc, Cos D'Estournel, Pétrus, Angelus, Latour, Mouton-Rothschild, y demás superestrellas bordelesas de precios escandalosos (Alter Ego está en una gama pagable). Y de pronto aparece ante mis ojos este Deuxième Cru del que he leído cosas bastante buenas, entre otras que la añada 1970 quedó en cuarto lugar en la famosa cata de 1976 (cuarto lugar general de tintos, tercero de los vinos de Burdeos). Ya con unos añitos de doma en botella, y, aunque no de las mejores añadas en su AOC, a un precio pagable. Así se vino a casa mi primera botella de un Cru Classé de Burdeos.
Château Montrose 2002 (AOC Saint-Estèphe, tinto con crianza, 62% Cabernet Sauvignon, 32% Merlot, 4% Cabernet Franc y 2% Petit Verdot; Château Montrose) es un vino de un bonito color granate, con ribetes entre rubí y granate evolucionado. En nariz se muestra recatado, sobrio, sin estridencias, pero muy elegante y adulador, con cuero, cacao, especias, notas florales y un perfume de frutas (grosellas, moras) muy maduras que lo envuelve todo. Su paso por boca es carnoso, lleno, sedoso, perfectamente estructurado y balanceado, con un tanino muy noble y bien integrado, dejando un postgusto muy agradable que se va fundiendo y desapareciendo poco a poco.
Un vino que me pareció elegante, seductor, complejo, completo y redondo; en palabras de mi otra mitad "nada destaca por encima del resto, no le falta ni le sobra nada", lo que es una fantástica descripción.
Es un vino para saborear y disfrutar cada sorbo, con mucha clase, aunque no sea de esos que te marcan y nunca olvidas. Yo esperaba quizá algo más de explosividad en un Cru Classé bordelés, pero la verdad es que disfrutamos mucho en la mesa con su elegancia y sedosidad.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cumpleaños (Parte 1): La Finca

No todos los días se cumplen 40 añazos, así que ya que ayer me tocó a mí cumplirlos, tenía que asegurarme de que la experiencia gastronómica no defraudara.
Por estas tierras, creo sin duda que el mejor restaurante para ir a dejarse sorprender con aromas, texturas y sabores es La Finca. Premiado con una estrella Michelín, está situado en las afueras de Elche, ocupando una preciosa casa de labor de más cien años, restaurada con gusto y elegancia, en el campo de Elche, rodeada de naranjos, limoneros, almendros y, claro, palmeras. Susi Díaz y su equipo ofrecen una comida de base mediterránea, pero claramente innovadora y sorprendente, buscando que en la degustación se vean implicados los cinco sentidos. Irene, hija de los propietarios y sumiller de la casa, se encarga de mantener al día una muy buena carta de vinos, extensa y variada.
Ayer, como siempre, la visita a este fantástico enclave gastronómico no defraudó, aunque podemos poner la única pega de que, dada la gran afluencia de comensales y a que les faltó una persona, la calidad del servicio se resintió un poco y no estuvo al alto nivel que suele tener. Optamos por el Menú Clásico, basado en el producto y la materia prima. Tras una ojeada a la carta de vinos, decidimos intentar la idea que llevaba yo en mente, que era ir maridando el menú con varios vinos. Por mi cabeza rondaban cavas, Rieslings del Mosela y algo de Borgoña, pero ya que ese plan pintaba difícil, decidimos dejarnos llevar por las sugerencias de Irene, que recorrieron varios puntos de la geografía española, resultando muy acertadas y que nos deparó una curiosa sorpresa en forma de vino blanco.

Tras los snacks de la casa (Palitos de Arroz y de Gamba y Pan de Agua con Sobrasada y Tomate), entramos en materia con el aperitivo, Mousse de Tomate con Almendras, suave y riquísima, con un toque de aceite de oliva intenso que destacaba aún más su sabor, y del que mi otra mitad dijo que "se comería kilos". Seguimos con un Helado de Espárragos Blancos con Brotes de Trigueros y Praliné de Cacahuetes, sorprendente combinación de texturas y sabores. Para acompañar estos platos, nos sugirieron un Cava, el Aria Brut Nature (DO Cava, 60% Macabeo, 20% Xarel·lo, 20% Parellada; Segura Viudas) que vestía un amarillo pajizo algo apagado, con un perlaje vertical y continuo muy elegante; la nariz estaba marcada por la crianza, con frutos secos y pan crujiente, dando paso en boca a una entrada seca que dejaba enseguida sitio a un retrogusto muy frutal y a un final con un suave dulzor muy agradable. Nos gustó mucho.
La velada continúo con Galleta con Higos, Dados de Foie, Queso y Gelatina de Vino Monastrell, que nuevamente hace trabajar todos los sentidos ante la mezcla de texturas, sabores y temperaturas, destacando el fantástico foie. El siguiente entrante fue una Yema de Corral con Tocino Ibérico a la Brasa y Salteado de Setas de Otoño, una de las estrellas de la noche, de sabores intensos y con productos de una calidad superior. Inmediatamente apareció en la mesa el otro entrante protagonista de la noche, Carpaccio de Vieiras con Aceite de Trufa y Ceps, donde armonizaban de maravilla algunos de mis productos culinarios preferidos, la elegante vieira, los exquisitos ceps y la sublime trufa, creando pura poesía.
Para estos tres entrantes, la sumiller nos presentó un vino blanco que no conocía y que me resultó sorprendente, Auro 2009 (DO Alicante, blanco joven, Chardonnay y Moscatel; Bodegas Parcent), que mostraba un color amarillo pajizo claro con algún destello dorado pálido, aromas de buena intensidad donde había piel de uva, manzana, algo de jazmín y avellanas, y que en boca se notó fresco, algo untuoso, muy frutal y con un sutil amargor final. Nos sorprendió y se conjuntó muy bien con los platos a los que acompañó, aunque quizá sea algo difícil para beber solo.
Llegó el turno del primer plato, Merluza con Aceite de Encurtidos con Mostaza de Guindilla Dulce y un miniaperitivo de Mousse de Oliva. Difícil describir el fantástico punto de la merluza, la combinación con los encurtidos y el toque de la guindilla dulce. Sensacional. El punto y final a los platos lo puso el Lomo de Ternera a la Brasa con Cecina de Buey y Mostaza Verde, sabores intensos y deliciosos en un plato que comería una y otra vez.
Para estos dos últimos platos con tanta enjundia, nos sirvieron un Ostatu Selección 2006 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 100% Tempranillo, Ostatu), de color picota muy oscuro, casi negro, con ribetes aún rubí; nariz de muy buena intensidad, donde de primera impresión destacaban los aromas cremosos de cacao y torrefactos sobre un fondo de fruta muy madura, y que tras evolucionar en la copa mostraba un fino especiado. En boca se notó amplio, carnoso, buena acidez, con marcadas notas de ahumados que dejaban asomar luego la fruta y un tanino marcado muy agradable. Un buen vino, algo maderizado eso si, de una bodega cuyos productos pude conocer hace unos días, y que todos tienen una gran calidad.
El postre fue la Fantasía de Chocolates sobre Tierra Volcánica, donde se mezclaban chocolates de distintos tipos, en diferentes texturas y temperaturas. A este difícil postre le acompañó una buena muestra de la calidad de los moscateles dulces de estas tierras, Serrata Moscatel (DO Alicante, Vino de Licor, 100% Moscatel de Alejandría, Francisco Gómez), un moscatel dulce con 6 meses de barrica que le dan un bonito color dorado brillante, con aromas varietales intensos donde destacaban más la pepita de uva que la piel, con toques amielados; paso por boca muy goloso y muy frutal, con un deje amaderado que prolonga el final. No lo conocíamos, muy rico.
En resumen, una fantástica cena con un maridaje muy bien llevado , que nos mantuvo sonriendo las más de dos horas que estuvimos allí. Profesional y encantadora la sumiller, Irene, con quien mantuvimos una agradable charla al final de la velada, y que prometió tenerme informado de los eventos gastroenológicos que organicen.
Las fotos del restaurante son de la web de Euroresidentes y de su propia web.

martes, 16 de noviembre de 2010

Cru Beaujolais y Piron


Beaujolais es una región vinícola francesa situada al sur de Borgoña y al norte de Lyon.  Administrativamente pertenece a la región de Borgoña, aunque su clima se parece más al del Ródano, siendo sus vinos lo suficientemente individualizados para ser considerados de forma independiente.
Es una región muy amplia, con más de 20000 Ha de viñedo que soportan un clima semicontinental con influencias mediterráneas, teniendo en general un clima más templado que el de la vecina Borgoña, por lo que la Pinot Noir no madura bien en Beaujolais. Los mejores suelos son principalmente graníticos, aunque en los Cru hay colinas de esquisto y granito, con algo de caliza.
Hay doce denominaciones principales de vinos de Beaujolais, aunque más de la mitad de la producción se vende bajo la denominación básica AOC Beaujolais. Estas denominaciones se agrupan en tres tipos fundamentales: los vinos jóvenes (Beaujolais Nouveau), los vinos tradicionales (Beaujolais, Beaujolais Supérieur y Beaujolais-Villages) y los Cru de Beaujolais.
La casta más plantada en esta región es la Gamay (98% de las plantaciones), aunque también se emplea algo de Pinot Noir, Chardonnay y Aligoté. La Gamay aporta a los vinos de Beaujolais un color rojo azulado intenso, con baja acidez, taninos moderados y un cuerpo ligero a medio.
Los Cru de Beaujolais son diez pueblos situados en las colinas, que producen los vinos de mayor calidad, y en esta zona, la palabra Cru hace referencia al vino producido en una región, no en un viñedo particular. Sus vinos tienen más cuerpo y más color, así como una vida más larga. Chiroubles, Brouilly y Régnié hacen los vinos más ligeros, a consumir dentro de los tres años siguientes a su cosecha. Côte de Brouilly, Fleurie y Saint-Amour producen vinos de cuerpo medio, para ser consumidos dentro de los cuatro años siguientes a la cosecha. Chénas, Juliénas, Moulin à Vent y Morgon producen los ejemplos con más cuerpo de Cru Beaujolais, que necesitan el mayor tiempo para envejecer en la botella y que se pretende normalmente que se consuman entre 4 y 10 años después de la cosecha.

Dominique Piron cuenta con más de 45 Ha de viñedo repartido en distintos Cru de Beaujolais, casi todas plantadas con Gamay, incluidos algunos viñedos de más de 35 años. Además de producir varios Cru Beaujolais, es propietario de otras bodegas que elaboran Beaujolais Nouveau y Mâcon blanc.
He podido probar 5 vinos de Piron, distintos Cru Beaujolais de varias añadas, que muestran notables diferencias entre sí.

- Brouilly Domaine de Combiaty 2006: Presenta un color granate limpio y brillante, de capa baja, con ribetes granate. Nariz poco intensa, mostrando fruta roja y negra, con claras notas minerales. En boca suave, ligero, con buena acidez y tanino algo verde. No está nada mal.
- Moulin à Vent Les Vignes Du Veux Bourg 2006: Bonito color rubí brillante con ribete granate. Aromas de buena intensidad, moras, notas florales y suave  especiado. En boca tiene una acidez viva y una mineralidad importante, que deja la frutosidad en segundo plano. Buen vino, pero no es mi estilo favorito.
- Chénas Quartz 2005: Rojo granate, con ribetes granatosos, ya algo apagado. En nariz destaca fruta negra, recuerdos herbáceos y notas minerales menos marcadas de lo que me esperaba. Paso por boca sabroso, con buen tanino y mineralidad presente pero suave. Gustó bastante en la mesa.
- Chénas Quartz 2007: Muestra un color rubí algo atejado, con ribetes rubí, de capa baja. Nariz de intensidad media, rara, donde se notaban olores como de fruta agria, con notas minerales y un extraño flash como de gominola. En boca entraba muy ligero, con una acidez discreta, poca tanicidad y una importante mineralidad, dejando un final poco agradable. Me da la sensación de que esta botella tenía algún problema, ya que desde el corcho noté olores extraños.
- Morgon Côte du Py 2007: Bonito rubí granatoso muy levemente apagado, con ribetes rubí. En nariz, mucha fruta roja, con cerezas y frambuesas y un suave soplo mineral y especiado. En boca es ligero y fluido, con recuerdos frutales claros y una mineralidad más evidente, aunque discreta. Posiblemente el más sencillo y el que más me gustó de todos.

En resumen, vinos que se apartan de lo que habitualmente nos encontramos en tiendas y cartas de vinos. Con sabores muy personales que no creo que sean del gusto de todo el mundo. Me quedo con el Chénas Quartz 2005, el Brouilly y sobre todo el Morgon, que creo que que repetiría.

El mapa de Beaujolais está tomado de Bryanballew. La foto del racimo de Gamay está tomada de  Sibaritia

martes, 9 de noviembre de 2010

Bernabé Navarro

Conocí a Rafael Bernabé hace algunos meses en una feria de vinos celebrada en el MARQ de Alicante. Mientras probaba sus productos, charlamos sobre lo que se suele hablar en estos eventos, vinos, viñas, productores, productos...y medios de difusión y divulgación. Rafa es una persona que tiene muy claro que los medios tradicionales de contacto con el gran público van perdiendo relevancia, y que otras formas de comunicación más inmediatas, más personales, y sobre todo, bidireccionales, van teniendo cada vez más protagonismo. Después de intercambiar ideas sobre conocidos comunes (Samuel, tu saliste a relucir), me sorprendió diciéndome que conocía este blog, y siendo totalmente consecuente con sus ideas, me ofreció enviarme una muestra de sus vinos.
Rafael es una persona totalmente comprometida con lo que hace, con las ideas muy claras de lo que quiere hacer y cómo quiere hacerlo. Fruto de esta convicción, es la contrastada calidad de sus vinos, los cuales he podido conocer a fondo y disfrutar gracias a su gentileza, y que intento describir aquí, con un tiempo de retraso que él ha sabido entender, pero que es difícil de justificar.

El proyecto de Bodegas Bernabé Navarro nace con la idea de trabajar en serio y con calidad la variedad autóctona de la zona del levante español, la Monastrell. Empiezan por hacerse con el viñedo de la finca Casa Balaguer, en la zona de Villena, en un paraje bien resguardado, con altitudes entre los 550 y los 600 metros, variedad importante de suelos y con viejos viñedos de Monastrell de entre 40 y 50 años, algunos aún con pie franco. En total son 40 Ha de viñedo propio, donde, amén de Monastrell, se cultivan Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah; y se están haciendo pruebas con Graciano, Malbec y Garnacha tintorera, una muestra más de la inquietud de Rafa y su gente.
Las producciones son de entre 3000 y 3500 Kg. por Ha, con plantas sometidas a estrés hídrico controlado, y con un meticuloso respeto al medio ambiente en lo que toca al uso de químicos en los viñedos.
Se vendimia en cajas de 20 kilos, tras una cuidadosa selección previa en el campo, seguida de una nueva selección en bodega, donde se tienen en cuenta además factores como tipo de viñedo, tipo de suelo, forma de cultivo, orientación, etc.
La bodega tiene una producción máxima de 250000 botellas, y en ella se utilizan maceración en frío, maceraciones largas y cortas, diferentes despalillados, remontados, bazuqueos, así como control exhaustivo de la temperatura de fermentación. Se intenta respetar al máximo el empleo de levaduras, y el vino no se clarifica ni se filtra.
Para la crianza se utilizan roble francés, americano, centroeuropeo y ruso, nuevo, con diferentes tostados. Y tienen en marcha un proyecto con el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria para la crianza de vino mediterráneo en barricas de roble español.
Con todo este bagaje y esta seria y concienzuda forma de trabajar, el resultado tiene que ser bueno, y lo es. Rafael me envío dos botellas de cada una de sus elaboraciones, que si bien tienen un fondo común claramente mediterráneo, marcan sus diferencias de forma diáfana.

- Beryna Selección 2005 se elabora con 50% Monastrell, 40% Tempranillo y 10% Cabernet Sauvignon, vinificados por separado y con posterior coupage, con una crianza de 18 a 20 meses en roble francés nuevo. Muestra un intenso color picota bien cubierto, que denota la madurez de la uva y la extracción, con ribete granate. A copa parada destacan frutas muy maduras y como en confitura junto con algún recuerdo herbáceo, apareciendo tras agitar, tostados, canela en rama y algún balsámico muy suave. Entra en boca ligero, pero poco a poco la llena, notándose un buen cuerpo; alcohol presente pero no molesto, acidez suficiente que se nota bien en los bordes de la lengua, y tanino marcado con un final algo secante. Buena persistencia. Intenso, complejo, bastante redondo, aún mejorará algo en botella. La joya de la corona de la casa, un vino espléndido.

- Casa Balaguer 2006 nace de 50% Monastrell y 50% otras castas (Tempranillo, C. Sauvignon, Syrah y Merlot) vinificadas por separado y con posterior coupage, pasando a barricas de roble francés nuevo para una crianza de 16 meses. Viste un color rubí brillante, de capa baja, con borde rubí. En nariz predominan los terciarios, con balsámicos, ahumados y especiados, sobre un fondo de fruta madura. En boca se muestra fluido; y es, al contrario que en nariz, bastante frutal, con una acidez bien presente y un tanino proveniente de la crianza en madera, bastante integrado. El postgusto es de duración media, dejando recuerdo a ahumados. Un vino menos complejo y elegante que el Beryna Selección, más sencillo, pero agradable y muy bebible.

- Beryna 2007 se elabora con 60% Monastrell y 40% otras (Tempranillo, C. Sauvignon, Syrah y Merlot), como los otros, vinificadas por separado y haciéndose luego el coupage, y tiene una crianza de 14 meses en roble francés nuevo. Muestra un color rubí, limpio y brillante, de capa media. A copa parada, destacan las frutas rojas maduras y frescas, con balsámicos finos. Tras agitar, aparecen notas licorosas, balsámicos más marcados y recuerdos ahumados, manteniéndose siempre presente la fruta. La entrada en boca es ligera, fluida, con una acidez muy buena, dando paso a un tanino muy presente, quizá mínimamente verde y secante, con un retronasal muy afrutado y un final de duración media. Un muy buen vino, a medio camino entre los otros dos, con una fruta muy presente en todo su recorrido y que, cuando se integre un poco más el tanino, será un gran vino.

En resumen, tres vinos bien elaborados, muy agradables, elegantes, con distintas complejidades y muy bebibles, que han acompañado fantásticamente varias comidas. No voy a hacer mención aquí a los premios que tanto la bodega como los vinos han recibido, pero los comentarios repetidos en todas las comidas en las que me he presentado con estos vinos han sido halagos y felicitaciones, han gustado a todos. Rafa, me has hecho quedar bien.
Quiero agradecer a Rafael Bernabé y al resto de la familia de Bodegas Bernabé Navarro el haberme enviado sus vinos para ser comentados aquí. Te pido disculpas de nuevo, Rafa, por el retraso, pero creo que has podido entenderlo. Ah, la muestra de depósito del Beryna 2008 que probé promete mucho, y si la vendimia de este año ha ido tan bien de calidad como me han dicho ("es bueno y con alma", en palabras de Rafael) puede ser un año soberbio.
Las fotos del viñedo y la bodega son de su propia web

sábado, 6 de noviembre de 2010

Morlanda

Hace un tiempo no paraba de encontrarme, en los blogs que frecuento, referencias a vinos elaborados con Garnacha blanca, una uva de origen español, mutación de la Garnacha tinta, bien adaptada a climas cálidos y secos, que da origen a vinos con cuerpo y elevada graduación.
Cenando el otro día en un restaurante, por cierto nada especial, y tras habernos decantado por platos a base de pescado, me encontré en la carta de vinos con un Priorat elaborado en su mayor parte con esta casta, por lo que nos decidimos a probarlo.
El Morlanda Blanco 2009 (DOCa Priorat, blanco fermentado en barrica, 85% Garnacha blanca, 15% Macabeo. Viticultors del Priorat) es un vino elaborado con el referido coupage, fermentado un 70% en depósitos a temperatura controlada, y el resto en barricas de roble francés. Esta elaboración da origen a un vino amarillo pajizo claro con algunos reflejos dorados. Con una nariz de buena intensidad y compleja, discretamente acre, dando a copa parada avellanas y pan, para dejar paso tras agitar, a fruta de hueso y herbáceos. En boca es seco pero con una ligera untuosidad, notándose un retronasal frutal, y con un final de duración media que deja un nada molesto amargor.
Un vino muy agradable, distinto, donde se deja notar el paso por las barricas. Con alguna nota amarga que puede no gustar a todo el mundo, pero con la suficiente frescura y complejidad para hacer disfrutar a la mayoría. Ah, no lo dejéis abandonado en la cubitera, porque empieza a perder su carácter al enfriarse demasiado.

domingo, 31 de octubre de 2010

Más Libros

Hace algún tiempo comentaba aquí los libros de temática vitivinícola que tenía. Hace poco me he hecho al fin con dos libros que me apetecía mucho tener.
Descubrir el Gusto del Vino, de Émile Peynaud y Jacques Blouin, es una adaptación de su gran obra El Gusto del Vino, en la que los autores "nos invitan a un fascinante descubrimiento de los misterios del vino y al arte de la degustación". La edición española corre a cargo de María Isabel Mijares y José Antonio Sáez Illobre, y lo poco que he leído hasta ahora, resulta muy interesante y enriquecedor, aportándome muchos conocimientos sobre el arte y ciencia de la cata.
Enología Práctica. Conocimiento y Elaboración del Vino, también de Jacques Blouin y Émile Peynaud, describe las operaciones fundamentales comunes a todos los vinos desde la recolección al embotellado. Es un manual práctico de enología dirigido a profesionales, a la vez que un manual de aprendizaje para estudiantes. Sólo lo he ojeado por encima, pero la cantidad de información creo que puede llegar a ser abrumadora para un simple aficionado.
Para completar la remesa de libros, mi chica me ha regalado por nuestro aniversario, otros dos a los que llevaba un tiempo dándoles vueltas.
El Vino, Atlas Mundial, de Hugh Johnson y Jancis Robinson ha sido aclamado como una obra de referencia esencial y uno de los libros sobre vino más documentados, valorados y sencillos de usar. Hojeado sólo por encima, me parece bien estructurado y con magnífica iconografía. Quizá dedica poco espacio a los vinos españoles, y se complementará muy bien con el otro atlas que tengo, el de Susaeta, que aporta mucha información sobre las características de los vinos de cada región.
Para terminar, la Historia del Vino, de José Peñín. Un libro de más de 500 páginas con gran intención divulgativa, que dedica una extensa parte a la historia del vino en España.
En fin, creo que, de momento, la sección vitivinícola de mi biblioteca está bastante surtida, y que tengo material de lectura y estudio para un tiempo. Si a esto le añadimos que, ayer mismo, en una feria de vinos de una gran superficie, me hice con un par de varietales de Malbec argentinos y dos vinos chilenos, el tema vino ha dado para mucho estos días.

sábado, 23 de octubre de 2010

Juan Gil

Ya desde la época de la romanización hispánica, se cultivaba la vid en el territorio de lo que hoy es la DO Jumilla, si bien es cierto que sólo en épocas bastante más recientes, la calidad de sus vinos ha ido mejorando hasta situarse a la altura que actualmente todos conocemos.
Vinos típicamente mediterráneos, elaborados con la Monastrell como base, casi siempre intensos, golosos, con buena tanicidad y a veces algo justos de acidez, acompañan de maravilla platos de la cocina mediterránea como arroces o pucheros, guisos, setas o quesos curados.
Después de haber visto este vino en varias cartas y webs, el otro día decidimos pedirlo para acompañar un Arròs al Forn en el restaurante El Racó del Pla. Se trata del Juan Gil Monastrell 12 Meses 2008 (DO Jumilla, tinto con crianza 100% Monastrell, Bodegas Juan Gil). Un vino elaborado a partir de viñedos de más de 40 años ubicados en suelos calizos poco profundos, con clima muy seco, lo cual hace que la productividad sea baja. Después del despalillado, el vino macera durante 25 días en tanques de acero inoxidable, para luego pasar a hacer la maloláctica en barricas de roble francés, donde permanece criándose durante 12 meses.
Este proceso de elaboración da origen a un vino de bonito color picota brillante y limpio con ribetes rubí. Nariz de buena intensidad, compleja, donde se identificaban fruta negra muy madura, como confitada, ahumados, toffee y notas de cacao. En boca tiene un buen cuerpo, algo goloso pero con acidez presente, con un tanino marcado pero dulce y muy bien integrado, y donde los 14,5º se notan, pero no pesan en absoluto. El resumen es un vino agradable y complejo, fácil de beber, que pide otra copa, y que acompañó de lujo a ese arroz.

sábado, 9 de octubre de 2010

A Torna dos Pasás

Hay gente empeñada en dar un giro radical a los vinos elaborados en Galicia. O al menos dispuesta a seguir sus ideas y convicciones más allá de modas, ventas, recomendaciones económicas y demás. Eso es lo que puede uno pensar cuando lee que alguien como el colleiteiro Luis Anxo Rodríguez Vázquez, actualmente presidente de la DO Ribeiro, decide no sacar al mercado el año que viene sus dos vinos de gama más alta, y de escasísima producción, porque "quiere que pasen dos años en botella en vez de uno". En fin.
Hay vinos con los que su elaborador intenta expresar algo. Reflejar su terruño, dejar hablar a castas autóctonas y, al menos antaño, en peligro de desaparecer, o dejarnos ver su forma de hacer las cosas.
Para este vino, Luis Anxo utiliza un coupage de 4 castas autóctonas gallegas. Brancellao, de alta resistencia y baja productividad, que da origen a vinos varietales estructurados y de calidad. Ferrol, de aromas intensos y penetrantes, que produce vinos ácidos y de poca graduación. Caíño Longo, de maduración tardía, da origen a vinos intensos y frutales. Y Caíño Redondo, uva rústica de alta productividad, que se complementa bien con otras variedades.
Con estos mimbres, se teje un vino del que se elaboraron 4000 botellas numeradas y 100 magnum. Fermentado y macerado en depósitos de acero inoxidable con temperatura controlada, y criado en barricas de roble francés y americano de segundo uso. Ni filtrado ni sometido a frío. Es A Torna dos Pasás 2008 (DO Ribeiro, tinto con crianza; Brancellao, Ferrol, Caiño Longo y Caiño Redondo; Luis A. Rodríguez Vázquez): precioso color cereza con ribetes amoratados. A copa parada, gran  expresividad de fruta roja y negra, que tras agitar la copa se acompaña de un fino especiado, recuerdos balsámicos y minerales muy suaves. En boca tiene una acidez viva, con un paso fresco y frutal, nuevamente una muy leve mineralidad, y un suave tanino (algo verde?) al final. Alegre, fresco, vivo y expresivo, que te pone una sonrisa en los labios.
Este vino, como el Finca Teira de Manuel Formigo, los Patio de Samuel Cano, Las Tabaneras y otros, son vinos que me hablan, que me dicen algo que no siempre se expresar y transmitir más allá de una serie de sensaciones organolépticas, pero que nunca me dejan indiferente.

domingo, 3 de octubre de 2010

Divertimento aromático

Cuando alguien no aficionado al vino lee una ficha de cata ("aromas intensos a moras con notas de pimienta, eucalipto y pino"), normalmente arquea las cejas y piensa "anda ya, como va oler el vino a todo eso. El vino huele a vino".
Este sábado, en nuestra tradicional comida periódica, se me ocurrió proponer el juego de identificar aromas en los vinos. Para intentar asegurarme el éxito, tenía que elegir vinos de buena carga aromática y con olores claramente reconocibles. El tinto lo tenía claro, un maceración carbónica de Tempranillo, y para el blanco decidí llevar un vino de una de las castas más aromáticas con diferencia, Gewürztraminer. Así, nos plantamos en la comida con estos dos vinos:
- Viñas del vero Gewürztraminer 2008 (DO Somontano, blanco joven 100% Gewürztraminer, Viñas del Vero): amarillo pálido con reflejos acerados y verdosos. Nariz de buena intensidad, con manzana ácida en primer plano, notas especiadas y un fondo delicado de flores blancas y pétalos de rosa. En boca se mostró agradable, algo justo de acidez, muy levente untuoso y bastante frutal. Gustó bastante en la mesa, pero me defraudó un poco su menor expresividad aromática en comparación con los otros Gewürz que he probado.
 - Albiker 2009 (DOCa Rioja, tinto maceración carbónica, 95% Tempranillo, 5% Viura; Altún): precioso color cereza madura con ribetes violáceos. Buena intensidad aromática, con frambuesas en primer plano, que dan paso luego a las típicas notas de golosinas y nata. En boca, muy fresco, suave y agradable, con un retronasal frutal muy rico. Un fantástico maceración carbónica.
El juego flaqueó un poco con el Gewürz, ya que me esperaba que pudiese identificarse más claramente ese olor a pétalo de rosas que nos hace pensar en polvos de tocador y en la colonia de la abuela. Con el Albiker no hubo fallo, la frambuesa se reconoció al instante por al menos una persona, y al cabo de un rato, casi todos tenían en mente el olor a piruleta de fresa y nata o gominolas.
Me ha parecido una forma divertida de animar aún más una comida con amigos, ya de por sí entretenida, y de acercarles un poco más al fantástico mundo del vino.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Albariño con madera

Alguna vez hemos comentado entre amigos si el paso por madera aporta algo o no a la Albariño. Algunos pensamos que pueden hacerse cosas interesantes. Otros opinan que no tiene nada que aportarle a una uva que es como es y punto. Alguno, más radical, cree que es un sacrilegio.
No tengo mucha experiencia con albariños maderizados, pero hoy mismo he abierto uno que me parece un vino interesante, y que puedo comparar con sus hermanos que no han acariciado las duelas. Me refiero al Granbazán Limousin 2007 (DO Rías Baixas, blanco con crianza 100% Albariño, Agro de Bazán).
Agro de Bazán elabora este Limousin con uvas 100% Albariño, cuyo mosto flor fermenta en acero inoxidable con control estricto de temperatura, y luego madura durante 6 meses en barricas de roble francés y húngaro. Fue el primer vino albariño con crianza en roble.
A principios de año, abrí una primera botella de este vino amarillo pajizo, que daba en nariz melocotón y cítricos con notas lácteas y que en boca tenía un cuerpo medio, con buena acidez y frutosidad.
Ayer, casi 9 meses después, he abierto otra botella de Granbazán Limousin 2007. Más evolucionado, presentaba un bonito amarillo dorado claro con reflejos dorados. Algo cerrado, tardaba en mostrar aromas a frutas tropicales muy maduras y dulces, notas de flores blancas, recuerdos lácticos leves y juraría que un destello amielado. En boca sigue teniendo una muy buena acidez, leve untuosidad, frutosidad agradable, lleno y de buena duración. A las 24 horas (siempre uso el Wacuum Wine Saver de Vacuvin), había ganado en nariz, eran mas claras las notas de yogur y asomaba un recuerdo de frutos secos; pero estaba peor en boca, notándose muy ácido. No creo que vaya a ganar mucho más en botella, pero tiene acidez para guardarse unos meses más sin problemas.
Si lo comparamos con alguno de sus hermanos sin madera, como el Granbazán Ámbar, es más complejo, graso y largo, a cambio de perder algo de carga frutal y alegría.
Creo que es un vino interesante, que puede defraudar a los que busquen un Rías Baixas pleno de frutas blancas, melocotón y cítricos, pero que entretendrá un rato a quienes busquen probar otras cosas.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Dos Italianos y dos Sudafricanos

Las comidas de trabajo cuando estás fuera te dan la oportunidad de probar y conocer vinos que habitualmente no podemos encontrar en las cartas de vinos de los sitios que frecuentamos. El hecho de no encontrar nada medianamente conocido, nos hace aventurarnos con cosas nuevas, lo que en ocasiones nos depara gratas sorpresas.
En estos días en que he estado por Amsterdam, he podido probar un par de vinos italianos y otros dos sudafricanos, resultando uno de ellos un fantástico descubrimiento.
- Serbato (DOC Langue, blanco 100% Chardonnay, Beni di Batasiolo): amarillo pajizo brillante, nariz de buena intensidad, muy frutal, con algunas notas cremosas; en boca se mostró seco, suave y refrescante. No es un Chardonnay espectacular, pero no estaba nada mal.
- Barbera d'Alba (DOC Barbera d'Alba, tinto con crianza 100% Barbera, Beni di Batasiolo): intenso color rubí bien cubierto, con ribetes granate. A copa parada intensos aromas a cacao y vainilla, para dar paso tras agitar, a frutas negras maduras, flores y un fino especiado. En boca es lleno, con buen cuerpo, algo goloso, un tanino presente pero muy agradable y bastante largo. Un vino delicioso, un descubrimiento para mí del que espero poder hacerme con alguna botella.
- Klein Constantia Chardonnay 2008 (Sudáfrica, blanco fermentado en barrica 100% Chardonnay, Klein Constantia): amarillo dorado pálido con reflejos dorados. Deliciosa nariz mantequillas, frutos secos y notas minerales sobre un fondo frutal. En boca es denso, levemente untuoso, con una acidez justa pero sin ser en absoluto pesado, complejo y bastante largo. Un Chardonnay que gustó mucho mucho.
- Boschendal 1685 Shiraz 2008 (Sudáfrica, tinto con crianza 100% Shiraz, Boschendal): intenso color picota con reflejos rubí. Nariz donde se notaban frutas negras maduras, notas florales y especiadas. En boca se notaba algo maderizado, los recuerdos de la crianza dominaban mucho sobre la fruta. Duración media. Un Shiraz que no fue especialmente destacable.
Un tinto que no entusiasmó, un blanco agradable, otro blanco realmente interesante y agradable y un tinto delicioso y complejo del que apetecía beber una y otra copa.
De Beni di Batasiolo ya había probado un Barbaresco que también me resultó agradable.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Dos Vinos Checos

De mi reciente visita a Praga, y a pesar de la nada memorable experiencia con los vinos checos allí probados, no pude resistir la tentación de adquirir en el aeropuerto un par de botellas para probar con calma en casa. La oferta era amplia y variada, decidiéndome al final por dos botellas del mismo elaborador y de la misma gama, de dos castas para mi desconocidas.
- Víno Mikulov Sommelier Club Müller Thurgau 2009 (vino de la región de Moravia, blanco, 100% Müller Thurgau, Víno Mikulov): amarillo limón brillante, con reflejos pajizos. Aromas de intensidad correcta, muy afrutados (frutas tropicales, melón), sencillos. En boca era ligeramente graso, algo dulzón, frutal y justito de acidez. Un vino sencillo y muy afrutado, no desagradable, para tomar una copa sin esperar grandes cosas.
- Víno Mikulov Sommelier Club Modrý Portugal 2008 (vino de la región de Moravia, tinto, 100% Modrý Portugal, Víno Mikulov): rubí de capa media con ribete granate, no muy intenso. Nariz de intensidad media, con cerezas muy maduras, dulzonas, alguna nota de cacao. En boca se mostró fluido, ligero, con una acidez algo fuerte y un final sin nada especialmente destacable. Después de un par de copas, no apetecen más. Un vino que empieza dejándose beber, pero que luego da una sensación algo desagradable.
No puedo dar mas detalles sobre las elaboraciones ya que, tanto las etiquetas y contraetiquetas, así como la web del productor, están exclusivamente en checo, y no encuentro las fichas de elaboración para traducirlas.
En resumen, un blanco pasable, para tomar una copa en el aperitivo, sin más pretensiones, y un tinto que no volvería a comprar.
He leído que se empiezan a hacer vinos de mucha calidad en la República Checa, sobre todo con Cabernet Sauvignon, pero han de esperar a otro viaje.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Cata Septiembre

El sábado 4 asistimos a la cata/degustación que como cada primer sábado de mes se realiza en Bodega Selección de Campello. Suelen ser catas organizadas de forma muy didáctica, donde además contamos con los siempre interesantes e instructivos comentarios y recomendaciones tanto de Esteban de la Rosa como de Javier.
Para esta ocasión habían preparado una horizontal de bodegas riojanas para mí desconocidas, una vertical de crianzas de Viña Hermosa, una selección de 4 vinos de Ribera del Duero, dos añadas de un vino de Toro y otros dos desconocidos para mí, uno de Alicante y un Vino de Mesa de la Tierra de Castilla y León.
Los representantes de la Ribera del Duero fueron Señorío de Plumarejos Reserva 1999, Torres D'Anguix Crianza 2003, Vegadero Crianza 2004 y Lambuena Crianza 2004. Sin ser en absoluto ninguno de ellos malos vinos, no me transmitieron gran cosa, y me parecieron todos bastante iguales (incluso me viene a la mente la palabra aburridos), y sólo destacaría un poco por encima del resto al Torres D’Anguix, que siempre que lo he probado me ha gustado mucho, y que sigue manteniendo una frutosidad muy agradable por encima de las maderas, los torrefactos y los ahumados.
Pudimos probar una par de cosecheros riojanos, destacando sobre todo el Mitarte Tempranillo 2009 (DOCa Rioja, tinto maceración carbónica, 100% Tempranillo, Mitarte): bonito color cereza brillante, con ribete violáceo. Aromas de muy buena intensidad, muy frutales (fresas) y natas, una golosina nasal. En boca, suave, fresco y ligero. Un MC muy muy rico, que gustó a mucha gente.
De Viña Hermosa pudimos probar varias cosas. Para empezar, el Viña Hermosa Roble 2009 (DOCa Rioja, tinto roble, 100% tempranillo, Santiago Ijalba): Precioso color violáceo de capa baja. Nariz intensamente frutal con algunas notas especiadas que denotaban el toque leve de la madera. Paso por boca ligero y muy frutal. Un rico tinto roble. La vertical de crianzas contaba con representantes de 2003, 2004 y 2006, y si bien estaban todos bastante bien, no es la elaboración de este vino que más me gustó. Para cerrar el capítulo Ijalba, disfrutamos, porque esa es la palabra que mejor define el beber este vino, un Viña Hermosa Reserva 2001 (DOCa Rioja, tinto reserva, 100% Tempranillo, Santiago Ijalba): picota algo apagado, de capa baja, con ribete atejado. Nariz muy expresiva y agradable, con cueros, ahumados y fruta negra madura. En boca es un vino extraordinariamente sedoso, suave, bien estructurado y muy redondo, no sobresale ni una arista. Fantástico vino.
La DO Alicante estaba representada por un Miguel Navarro Cabernet Sauvignon Reserva 1998, que tenía una mejor boca que nariz, pero que no fue nada memorable.
Llamó la atención un Picalcón Cuveé 2000 (Vino de mesa de Castilla y León, tinto con crianza, 100% Tinto fino, Picalcón): color picota evolucionado, con ribete granatoso. Aromas especiados y ahumados sobre un fondo de fruta negra muy madura. En boca se mostró muy intenso, frutal, redondo y con un tanino dulce y suave. Un vino que no conocía, más que aceptable.
Terminamos con dos añadas de uno de nuestros vinos preferidos, Cyan. Probamos un Cyan 12 Meses 2003, y un antiguo Cyan Crianza 1999 (DO Toro, tinto crianza, 100% Tinta de Toro, Cyan): picota oscuro muy cubierto, intensísimo color para ser un 1999, con ribetes granate. Nariz compleja y de buena intensidad, con regaliz, ahumados, especias y fruta negra madura. Paso por boca lleno, complejo, con mucho cuerpo y un tanino muy bien integrado; muy largo. Un vinazo al que aún le quedan bien un par de años.
En resumen, hemos conocido otro maceración carbónica muy rico y agradable, hemos constatado de nuevo que los Ijalba hacen vinos deliciosos y de mucha calidad, nos ha defraudado un poco lo probado de la Ribera del Duero y nos reiteramos en que Cyan es uno de nuestros vinos de cabecera. Habrá que hacerse con alguna botella de ese crianza del 99.

martes, 31 de agosto de 2010

Praga

Praga es una preciosa ciudad que merece la pena visitar sin ninguna duda. Este ha sido mi segundo viaje a la capital de la República Checa, y ha vuelto a enamorarme.
Praga es historia y arquitectura. La ciudad vieja, con su plaza como centro neurálgico, el reloj astronómico, las agujas de la iglesia Týn...Las empinadas calles de Malá Strana y sus fantásticamente conservados edificios neorrenacentistas y art noveau...El castillo, con todo el esplendor gótico de la catedral de San Vito, la magnificencia del palacio antiguo, los maravillosos jardines...El puente de Carlos, que lleva desde el siglo XV viendo cruzar a diario a miles de personas...
Praga, además, es música. En cualquier iglesia, en cualquier recinto, cualquier día, puede uno disfrutar de obras de Vivaldi, Mozart, y por supuesto, Dvořák y Smetana. También en Praga adoran el jazz, y tenemos la posibilidad de asistir cada noche a auténticos clubes de jazz, amén de poder disfrutar de las bandas de jazz callejeras que tocan a diario en el puente de Carlos.
Por otro lado, es casi imposible hablar de Praga y no pensar en su cerveza. Actualmente la República Checa es el primer consumidor mundial de cerveza, que se elabora en unas 50 fábricas industriales y al menos 21 cervecerías-restaurantes. Es más fácil y más barato beber una cerveza que un botellín de agua en Praga, por lo que lo más inteligente (si además te encanta la cerveza como es mi caso) es dejarse llevar. Pude probar hasta 5 marcas de cerveza, de las cuales recuerdo como para comentar 4 de las más conocidas. La cerveza más consumida en la República Checa es la Pilsner Urquell, una cerveza tipo pilsen de intenso color dorado, espuma densa y persistente, aromas claros a cebada y algo floral; con cuerpo, sabor intenso, buen amargor y persistencia media. La cerveza del día a día, que sustituyó a casi cualquier otra bebida, salvo en el desayuno, durante todo el viaje. Otra cerveza que probé fue la impronunciable Velkopopovický Kozel, una lager negra muy buena. Color tostado no muy oscuro con espuma densa; aromas intensos a malta tostada y toques de caramelo; en boca es de cuerpo medio, con un toque dulzón y un final que me hizo recordó a los whiskies de malta. Rica, pero que puede cansar. La Gambrinus es una cerveza pilsen, de color rubio claro, aromas suaves a buena cerveza, no muy amarga y de duración corta. No está mal para tomar una o dos. Por último, la que para mi es quizá la mejor cerveza checa, la Budweiser Budwar, una lager amarillo dorado brillante, con espuma persistente, aromas suaves a malta y un delicioso y suave amargor, con una persistencia media. Una cerveza de la que me podría beber litros, me encanta.
Aprovechando este viaje, y puesto que no todo en la vida es cerveza, quise probar también vinos checos. La mejor zona de producción es la región de Moravia, y se cultivan uvas como Veltlínské zelené, Müller-Thurgau o Muškát moravský (blancas) y Frankovka o Svatovavřinecké (tintas). Por supuesto, también se elaboran vinos con castas más tradicionales, como Riesling, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y otras. Desgraciadamente, así como con la cerveza en Praga se disfruta muchísimo, no puedo decir lo mismo en relación a los vinos que probé. En primer lugar, mientra escuchábamos jazz en el Agharta Jazz Centrum, bebí un par de copas de un vino elaborado con Frankovka, cuyo nombre no pude conocer. Rojo rubí con ribetes granatosos; aromas muy poco expresivos, con algo de fruta roja, y paso por boca muy fluido, sin nada destacable. Un vino bastante insulso. Otro vino que probé fue un Reisten Riesling Kabinett 2007 (blanco joven, 100% Riesling, Reisten): amarillo pajizo brillante; aromas herbáceos y cítricos intensos; en boca se mostraba seco, fluido y con una acidez cítrica intensísima, que dejaba recuerdos como de morder un limón. No me resultó especialmente agradable, y está a años luz de los Riesling de Alsacia y Mosela que he probado. Para terminar, probé un Kovacs Pinot Noir 2009 (tinto con crianza, 100% Pinot Noir, Kovacs): granate con ribetes granatosos; aromas agradables y sutiles a fruta roja y notas cremosas con un muy leve especiado; en boca fluido, suave, con un tanino muy dulce al final. Nada espectacular, pero sencillo y agradable. En la búsqueda de vinos checos de más calidad, intenté ir a la conocida Ungelt Wine Shop, pero estaba cerrada por reformas. A pesar de los decepcionantes encuentros, me he traído a casa dos vinos de Mikulov Sommelier Club, un Müller Thurgau y un Modrý Portugal, que ya comentaré.

Vuelvo de Praga encantado de pasear por sus calles, mezclarme con la gente, disfrutar de la música y la cultura, saborear sus fantásticas cervezas, y un poco decepcionado con sus vinos.

sábado, 21 de agosto de 2010

Vinos en San Roque

El 16 de Agosto se celebra la festividad de San Roque, patrón y responsable de muchas festividades en Galicia. En Vilagarcía de Arousa, es el día grande de las fiestas, con la ya conocida Fiesta del Agua y, en mi caso, la correspondiente posterior comida familiar.
En casa, en esta fecha, desfilan por la mesa multitud de deliciosas viandas, que en los últimos años se encarga de preparar y presentar de forma magistral mi hermana. Y a pesar de que todos los años repetimos aquello de "este año no podemos desparramarnos tanto, así que menos comida", la verdad es que nunca lo cumplimos. Este año desfilaron por la mesa canapés variados (queso azul y cebolla caramelizada, salmón con queso crema...), cigalas, gambones, vieras, almejas, arroz con bogavante, ternera rellena y postres varios. Menos comida, si, si.
Lo que si procuramos cumplir todos los años es que las bebidas sean todas gallegas. Blancos, tintos, licores y demás suelen ser todos da terriña. Este año, desfilaron por la mesa alguna botella de un vino blanco casero nada malo (muy afrutado, con una acidez muy comedida y un gracioso punto de carbónico), amén de aguardientes (café, tostada) muy ricos.
En cuanto a vinos etiquetados, hubo representación de tres DO: Rías Baixas, Valdeorras y Ribeira Sacra.
Empezamos con los entrantes y el marisco con un Casa da Barca 2009 (Do Rías Baixas, blanco joven, 100% Albariño, Isabel Amil Núñez): amarillo pálido con reflejos verdosos. Intensidad aromática correcta, con fruta de hueso y notas herbáceas. En boca fresco, seco, frutal y con final herbáceo. Un albariño correcto y refrescante, aunque me gustó más su hermano mayor Quintela da Cruz. Para el arroz con bogavante descorchamos un vino que tenía muchas ganas de probar, el Guitián Sobre Lías 2008 (DO Valdeorras, blanco con crianza sobre lías, 100% Godello, La Tapada): amarillo pajizo brillante. Nariz que me esperaba más intensa, donde había fruta de hueso madura y puntas tropicales. En boca es algo glicérico, frutal y mínimamente amargoso. Sin ser en absoluto desagradable, esperaba más de este vino. Para la carne, elegimos un vino del que se ha hablado mucho en otros blogs que frecuento, y que tenía muchas ganas de echarme al coleto. Se trata del Viña Regueiral 2008 (DO Ribeira Sacra, tinto joven, 100% Mencía, Viña Regueiral): bonito color cereza con ribete algo evolucionado. Muy buena expresividad aromática, donde se mezclaban fruta roja fresca y fruta negra madura, notas como de crianza en madera y recuerdos vegetales. En boca entraba con una acidez algo punzante, que no me esperaba, para dar paso a un recorrido suave que deja un regusto frutal y un tanino suave. Quizá no era el mejor momento para hacer los honores a este vino, después de tan copiosa comida, pero me descolocó un poco la acidez. Precavidamente, me he guardado otra botella para dedicarle más tiempo y calma.
En fin, tres buenos vinos para una buena comida, aunque de alguno de ellos esperaba bastante más.

domingo, 15 de agosto de 2010

Cee y Finisterre Otra Vez

Ir a visitar a José Luis en Cee es siempre un placer. Un tipo con quien mantener un rato de charla siempre es ameno, instructivo e interesante. En esta ocasión pudimos además conocer a su media naranja, Mari, un encanto de persona que esta vez no se libró de venir a comer con nosotros.
En esta ocasión, además, el encuentro contó con unos invitados de excepción, Malena y su troupe, de Observatorio del Vino. Con cierto retraso por obligaciones previas, todo discurrió al final hacia una agradable comida y una más que interesante charla, donde se habló del clima, de turismo, de hostelería y sobre todo de vino. De los vinos naturales, del "ecologismo vitivinícola", del mercado de la distribución de vinos, del posicionamiento de los vinos naturales y artesanos, y demás temas relacionados.
La comida tuvo lugar, nuevamente, en O Fragón, un restaurante ya comentado anteriormente en este blog, y en el que Fran y Sefa se lucen con la materia prima, la elaboración, la atención y el detalle. Esta vez nos deleitamos con unos Longueiróns a la plancha tiernos y ricos, unas sardinas marinadas acompañadas de mermeladas de tomate y de pimiento que estaban exquisitas, y unas zamburiñas con aceite de jengibre que levantaron exclamaciones en la mesa. Los platos fuertes fueron un exquisito bonito aderezado con lima y un espectacular cabracho a la plancha, fresco fresquísimo. En los postres hubo variedad, pero yo repetí queso con membrillo, que esta vez además venía acompañado de unos deliciosos higos, los primeros del año.
Remojamos todo con cuatro auténticos vinazos, totalmente distintos, con una gran personalidad cada uno, y que estuvieron todos a la altura.
Empezamos con un Madai 2008 (DO Bierzo, blanco con crianza sobre lías, 100% Godello, Madai): precioso amarillo pajizo brillante, algún reflejo verdoso y dorado. Nariz franca e intensa, con mucha fruta, notas amieladas y amoscateladas y algo floral. En boca, fresco, untuoso y frutal, marcando de nuevo esos recuerdos amoscatelados y notándose la crianza sobre lías. Un delicioso vino que gustó mucho a todos. Seguimos con un cambio total de registro, saboreando un Blanco Nieva Pie Franco 2009 (DO Rueda, blanco joven, 100% Verdejo, Viñedos de Nieva): amarillo pálido con destellos verdosos. Muy buena intensidad aromática, destacando las notas herbáceas y dejando en segundo plano la fruta blanca. En boca es potente, fresco, con fantástica acidez y un final levemente amargoso. Un verdejo exquisito, que se aleja de las frutitas a las que nos están acostumbrando en Rueda. Terminamos volviendo a un viejo conocido, un Quinta do Buble 2008 (DO Monterrei, blanco joven, 100% Godello, Quinta do Buble): amarillo pálido con bonitos reflejos verdosos. Nariz limpia y franca, con frutas blancas y de hueso, alguna nota cítrica muy suave y leves recuerdos minerales. En boca algo más untuoso que cuando lo probé en Diciembre, pero fresco y vivo, muy frutal y delicioso. Sigue estando fantástico. La cosa terminó con una joya vinícola como es el Tostado de Teira (DO Ribeiro, dulce tipo tostado, 100% Treixadura, Manuel Formigo): ámbar con reflejos ambarinos brillantes. Nariz intensa y compleja, con pasas, frutos secos, tostados y miel. En boca es intenso, complejo, se notan bien sus 18,5ºC, pero a la vez es fresco, con una persistencia larga. Un vino con una elaboración compleja y costosa, que vale bien lo que cuesta.
La tarde terminó de vuelta a La Vitualla, donde pude hacerme con algunas cosillas interesantes, de las que ya iré dando cuenta.
José, Mari, un placer haber estado con vosotros; a ver si repetimos periódicamente. Malena, Claudio, Marc, un placer haberos conocido; siempre interesantes las conversaciones con vosotros, espero que podamos repetir sin demasiada demora.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Sauvignon Blanc

La Sauvignon Blanc es una uva de origen francés, donde encuentra su máxima expresión en el Valle del Loira. Se ha adaptado muy bien en Nueva Zelanda, Sudáfrica, California y España, donde se cultiva sobre todo en Rueda.
Da lugar a unos vinos frescos, secos y muy afrutados, con una muy buena acidez.
Para ilustrar esta variedad, me hice con vinos de dos zonas españolas totalmente distintas, así como con un representante francés y un sudafricano de contrastada calidad.
Fruto Noble Sauvignon Blanc 2009 (DO Alicante, blanco joven, Francisco Gómez): amarillo pálido con reflejos verdosos y alimonados. Aromas de intensidad media, fruta blanca y recuerdos herbáceos, rápidamente desplazados por recuerdos animales. En boca entra lleno, fresco, con un final amargoso algo fuerte. Sin estar del todo mal, ese final se hace un poco desagradable para mi gusto. Creo que estaba mejor el 2008.
Marques de Riscal Sauvignon 2009 (DO Rueda, blanco joven, Herederos del Marques del Riscal): amarillo pálido, brillante, con reflejos verdosos. Nariz de buena intensidad, con melón, fruta tropical, herbáceos y menos marcadas las notas animales. En boca es seco, muy fresco, con una buena carga frutal y un agradable final herbáceo. Bastante complejo, muy fresco y agradable de beber.
Pintoresco 2006 (Vins de Pays d’Oc, blanco joven, Luis Gurpegui Muga): amarillo dorado claro, evolucionado, con reflejos verdosos y pajizos. Nariz distinta, con naranja, piña, y sin apenas notarse los recuerdos de sudor o pis. En boca es ligeramente glicérico, intenso, con una acidez algo descompensada y recuerdos cítricos. Muy diferente a los otros tres vinos catados, creo que no había sido conservado de la mejor forma y estaba lejos de su mejor momento.
Mulderbosch Sauvignon Blanc 2009 (Stellenbosch, Sudáfrica; blanco joven, Mulderbosch): amarillo muy pálido, con reflejos acerados y verdosos muy tenues. Nariz de intensidad media-baja, con mucha fruta dulce, flores y notas como de sudor. En boca es muy fresco y frutal, con una acidez muy viva, dejando recuerdos cítricos y herbáceos. Un vino donde todo parecía muy bien conjuntado y empaquetado, muy bueno.
Otros Sauvignon Blanc que he probado son el Hermanos Lurton Sauvignon Blanc 2009 (DO Rueda, blanco joven, Hermanos Lurton): amarillo pálido brillante; aromas cítricos, flores blancas y notas animales varietales; muy buena acidez, fresco y frutal; el Zagarrón Sauvignon Blanc 2009 (DO La Mancha, blanco joven, Zagarrón Vinos y Viñedos): amarillo pálido, brillante, reflejos verdosos muy bonitos; en nariz piña, fruta blanca, azahar y notas de sudor; en boca franco, suave, frutal y agradable; el Villa Narcisa Sauvignon Blanc 2008 (DO Rueda, blanco joven, Javier Sanz Viticultor): amarillo dorado pálido, reflejos dorados; aromas de fruta blanca, cítricos y algo de melocotón; acidez fresca, muy agradable, retronasal muy frutal, ligerísimo verdor final; y el Heretat Vall-Ventos Sauvignon Blanc (DO Penedés, blanco joven, J. Raventós Rosell): amarillo dorado, reflejos dorados brillantes; cítricos, piña, flores blancas; fresco y equilibrado
Una uva que, en mi opinión, da origen a unos vinos frescos, agradables y divertidos si se le trata bien. Con una muy buena intensidad aromática, que se pierde un poco en climas cálidos, y que va de maravilla con pescados y carnes blancas suaves. Unos vinos que me gustan mucho, y que resultan muy ricos en estos días de calores agobiantes.

La foto del racimo de Sauvignon Blanc está tomada de la Wikipedia