domingo, 28 de julio de 2013

Vinos de José Luis Arístegui

En 1930, el abuelo de José Luis Arístegui planta un viñedo en las laderas que rodean la casa familiar. Ese viñedo se mantiene en la familia, y hoy, con cepas de más de 70 años, es el eje en torno al cual gira la producción de las 6000 botellas de vino que elabora José Luis en su pequeña bodega de A Rúa.
Adega José Arístegui es la bodega más joven de la DO Valdeorras, habiendo empezado a funcionar en 2012, con la salida al mercado de la primera añada de los tres vinos que elabora.
Dos fincas: Trasdeirelas, con cepas casi centenarias de garnacha sobre suelo de pizarra con esquistos, obtenidos tras muchos años de “cabaduria” (cavar las viñas, año tras año para ir desmenuzando la pizarra); y la viña de Don Pepe, con cepas de una edad media de 75 años y suelo de arcilla ferrosa sobre un substrato de canto rodado.
La filosofía de José Luis en el viñedo es la observar e intentar mantenerlo vivo, dándole lo que pide. Evita en lo posible el uso de sistémicos en el viñedo, trabajando básicamente con azufre y sulfato de cobre. Vendimias manuales, selección de racimos y uso de levadura neutra para garantizar unas correctas fermentaciones, forman parte de las prácticas enológicas de Arístegui.
En total, la bodega elabora unas 6000 botellas, entre las tres etiquetas que salen al mercado, y que pude beber y saborear en casa.
José Arístegui Godello 2011 (DO Valdeorras, blanco con crianza 100% Godello, Adega José Arístegui) se elabora tras vendimia manual, refrigerado de la uva y posterior maceración de hollejos, fermentación en cuba de roble francés con control de temperatura, y posterior crianza en cuba de roble, con sus lías, durante 3 ó 4 meses. Así se elaboran unas 2000 botellas de un vino de color amarillo alimonado pálido con reflejos acerados. Muestra una nariz muy atractiva y directa, con mucha fruta blanca (manzana, pera), flores blancas y recuerdos de hierbas aromáticas. En boca es algo graso, de buena acidez, cítrico y herbáceo y con muy buen final, donde se adivina un punto salino y un leve amargor que le da persistencia. No es el Godello más espectacular que he probado, pero si es sincero y honesto, de repetir.
José Arístegui Mencía 2011 (DO Valdeorras, tinto con crianza 100% Mencía, Adega José Arístegui) tiene una producción limitada de 2000 botellas. Vendimia manual, selección de racimos, maceración en frío entre 4 y 5 días, fermentación en inox con control de temperatura, maloláctica en cubas de roble francés y crianza de unos 3 a 5 meses en cuba de roble y barricas de 400 litros. El resultado es un vino de color rojo cereza apicotado con ribete amoratado. Nariz de buena intensidad y franqueza, fruta muy madura, dulzona, notas como de cacao, muy floral y con un indudable olor a campo. En boca se mostró fresco, frutal, de buena acidez y con un tanino muy dulce. De beberse copa tras copa. Buen Mencía.
Para terminar, el vino top de la bodega. José Arístegui Traste 2011 (DO Valdeorras, tinto con crianza, 70% Alicante (Garnacha Tintorera) y 30% Mencía, Adega José Arístegui) se elabora con maceración en frío de 4 a 6 días, fermentación en inox con control de temperatura, maloláctica en cuba de roble francés y crianza de 6 a 9 meses en cuba de roble francés y barricas de 350 litros. Es un vino de color cereza picota con ribetes amoratados que muestran ya señales de evolución. A copa parada marca bastante los aromas ahumados y tostados, y tras agitar surge una nariz licorosa, con fruta sobre todo roja (frambuesa, grosella) y destellos minerales de pizarra y tierra húmeda. En boca es un vino sabroso, con muy buena acidez y carga frutal buen paso y final un tanto tánico que le aporta un toque rústico que me hace sonreír y que le da una persistencia media. Un vino interesante, que me ha gustado mucho, y del que no me importaría en absoluto beberme alguna más de las 1500 botellas a las que está limitada la producción.
Un elaborador honesto, comprometido con el terruño que heredó, y que saca al mercado unos vinos sinceros y de muy buen beber. Ah, y que ya se está hinchando a ganar premios, lo que espero que no le haga cambiar ni un ápice de su cercanía y disposición a darnos detalles de su trabajo a quienes se lo hemos pedido.



Adenda: han pasado ya 4 días desde la fatídica noche en la que una conjunción de malos hados cortó de raíz la vida de tantas personas que se dirigían a nuestra querida Compostela a celebrar la noche del apóstol.
12 años en esa ciudad marcan para siempre. 12 años en los que me hice como profesional y, en buena parte, me hice como persona. Muchos años celebrando esa noche del 24 con un grupo de queridos amigos, a los que por suerte, sigo teniendo (uno aún no ha dado señales de vida, pero va en su ser). Una desgracia que sí ha tocado de cerca a amigos de amigos, a los que he mandado y mando nuevamente un sentido abrazo.
Una tragedia que me temo que muchos quieren que acabe cerrando en falso. Muchos intereses señalando a una sola persona, y ni una palabra de por qué un tren de velocidad alta va por una vía convencional; de por qué un tren bandera y emblema de los ferrocarriles españoles, pasa por un trazado de la época franquista; de por qué esa maldita curva seguía ahí; de por qué hay tramos enteros de líneas de alta velocidad sin protección de última generación (por ejemplo, el recién inaugurado AVE Madrid-Alicante en su tramo desde Albacete a Alicante). ¿Tanta prisa había por salir en la foto inaugurando cosas? ¿Era más importante inaugurar y hacer política que hacer las cosas bien? ¿Esta desgracia llegará a quitar el sueño a los responsables, que los hay, más allá del maquinista ya juzgado y condenado? ¿Acabará esto como el otro maldito accidente del metro de Valencia?
Tras la tristeza más profunda, va surgiendo la rabia, y las ganas de que no quede ninguna pregunta sin respuesta y ningún responsable sin castigo.

domingo, 21 de julio de 2013

Crozes Hermitage de Alain Graillot

La mesa estaba servida. Una buena ración de jamón 5J, y una tabla de quesos potentes, que incluía Parmesano, Grana Padano, Sbrinz, Emmentaler AOC y Double Gloucester.
La cosa quiso torcerse cuando descorché la botella de Burdeos que tenía pensado que acompañara a estas viandas. Al oler el corcho, un intenso aroma a humedad y corcho enmohecido me dejó claro que esa botella no era la que íbamos a beber esa noche. Decanté y serví una copa para poder oler el vino en condiciones, y no había dudas, el TCA lo acaparaba todo.
Así las cosas, acudí rápidamente a la vinoteca a por el otro vino que me rondaba la cabeza, y este si que si, estaba como tenía que estar y acompañó de lujo sobre todo a los quesos.
Alain Graillot es actualmente uno de los productores más reconocidos del Ródano. Ya con 40 años, deja su trabajo de vendedor de productos agrícolas y alquila una bodega, que finalmente compra en 1988. Domaine des Chênes Verts, a unos 20 kilómetros del famoso Tain l'Hermitage. Los suelos están formados por aluviones del Ródano y el Isère, con arenas, casi sin arcilla, muy poca tierra y muchos cantos rodados, que facilitan la filtración de agua. 17 Ha de Syrah con edades desde los 10 hasta los 50 años, la mayoría en Crozes-Hermitage, con algo en la famosa colina de Hermitage, y alguna parcela alquilada en St. Joseph. Además, Graillot posee unas 3 hectáreas de blanco (80% Marsanne y el resto Roussane).
Su filosofía se basa en un correcto trabajo en la viña evitando los herbicidas, bajos rendimientos, vendimia lo mas tardía posible, no despalillado en los tintos, uso de levaduras indígenas y fermentación en depósitos de hormigón.
Para la elaboración de su Crozes Hermitage, las pautas son: vendimia manual, no despalillado, enfriamiento de la uva y maceración prefermentativa, maceraciones largas y remontados frecuentes y paso a pièces borgoñonas de segundo año una vez terminada la maloláctica. El Crozes es un ensamblaje entre vino criado en barrica y vino criado en depósito, en porcentajes variables según la añada, y que se somete a un filtrado suave antes de su embotellado.
Así pues, el Alain Graillot Crozes Hermitage 2009 (AOC Crozes Hermitage, tinto con crianza 100% Syrah, Alain Graillot) es un vino de color picota, de buena capa, con ribete granate amoratado. En nariz es un vino de intensidad media, que va desplegando capas aromáticas que le dan profundidad; caza, musgo, bosque húmedo, tomillo, moras violetas y fruta roja tras mucha aireación. En boca se revela fresco gracias a una muy buena acidez, de cuerpo medio, con buen paso, y con un tanino que deja un final algo secante que no molesta en absoluto. Le da un cierto toque de rusticidad que me gusta.
Me imaginaba este vino de otra manera, y me venían a la cabeza Syrah más intensas. Aunque quizá desde el desconocimiento esperaba un vino más explosivo, tengo que reconocer que es este Crozes Hermitage de Graillot, un vino que se bebe sólo y se disfruta mucho. Ah, y con estos quesos potentes, se lleva de auténtico lujo.

martes, 16 de julio de 2013

Gato Por Liebre: Espumoso Sudafricano

El pasado sábado, después de siete meses de involuntario abandono, volvimos a ir a comer en nuestro restaurante preferido de por estas tierras alicantinas: El Xato, en la Nucia.
Pedimos el menú Tentaciones: snack de la casa, tres entrantes, plato principal y postre., con la idea de dejarnos sorprender por todo lo que fuese apareciendo por la mesa. No voy a centrarme en describir los platos y las sensaciones, ya que muchas veces he hablado de ellos, sólo destacar el canelón de salmón ahumado relleno de mostaza de  encurtidos sobre base de guacamole, la impresionante carrillada cocinada a baja temperatura o el fantástico bacalao en costra de cerveza de níspero. Mejor que cualquier cosa que yo les pueda contar, es que vayan ustedes a probarlos.
Para acompañar el menú, y como los calores aprietan, propusimos a Francisco Cano, jefe de sala y encargado del apartado vinícola, acompañar el menú con champagne. Tras un vistazo a la carta, y a la vista de un Delamotte que me tiraba, y varios nombres desconocidos, dejamos que fuese el propio Paco quien eligiese el espumoso.
Apareció por la mesa con una botella de la que nos explicó que se trataba de un Brut Blanc de Blancs, elaborado sólo con el mejor mosto de uvas Chardonnay vendimiadas a mano; un 50% de ese mosto fermenta en barricas, de las cuales un 7% son renovadas cada año, mientras que el resto fermenta en depósitos de acero. Esta añada 2005 había tenido unos 40 meses de crianza en rima.
La cosa pintaba bastante bien, hasta que, mientras nos servía, y con una sonrisa, nos dijo: "está muy bueno y es muy interesante, la única pega es que no es champagne".
El nombre "champagne" sólo puede ser utilizado para los vinos espumosos elaborados en esta región francesa, por lo que los productores de vino espumoso de Sudáfrica eligieron el término "Méthode Cap Classique" para sus vinos. Méthode y Classique no dejan de sugerir el método clásico de elaboración del champagne, mientras que Cap apunta al origen sudafricano. Estos vinos son elaborados en todas las grandes regiones vinícolas de sudáfrica, habitualmente con Chardonnay y Pinot Noir, aunque también suela usarse Pinot Meunier, e incluso aportes de Chenin Blanc o Pinotage. También hay algún MCC tinto de Syrah y Pinotage.
Graham Beck es una de las bodegas más modernas de Sudáfrica, desde su trabajo en el viñedo hasta el marketing mundial de sus productos. Beck empezó a plantar sus viñedos en 1991 en una finca de 1850 Ha en Madeba Valley, en las afueras de Robertson, a la que fue añadiendo otros viñedos en Franschoek y Somerset West. Actualmente poseen en total unas 400 Ha de viñedo, entre Robertson y Stellenbosch, y elaboran más de 4,5 millones de botellas al año, entre vinos tranquilos tintos y blancos de distintas castas, y sus productos más famosos, los espumosos elaborados por el Méthode Cap Classique.
El vino con el que nos sorprendieron fue un Graham Beck Brut Blanc de Blancs Premier Cuvée 2005 (Robertson, Sudáfrica; espumoso Méthode Cap Classique 100% Chardonnay, Graham Beck Wines). Es un vino de color amarillo pajizo brillante, con un perlaje algo escaso, pero de muy fina burbuja. En nariz es un vino elegante, con muchas notas de pan tostado, avellanas y un sutil fondo floral y frutal. En boca es muy rico, cremoso, de buena presencia, con recuerdos frutales, carbónico bien integrado y muy refrescante.
Eché de menos un poco más de acidez (cosas de que Sudáfrica no es la Champaña, supongo) y me pareció un poco menos fino que otros blanc de blancs que he probado, como el de Pierre Gimmonet & Fils, el de Coutier o incluso el de Ruinart. Aun así me pareció un interesantísimo vino, digno acompañante de una comida completa, y para beberse más de una botella. Tengo que reconocer que, a ciegas, no creo que se me hubiese ocurrido decir que no era un champagne.

domingo, 7 de julio de 2013

Un Ribera Fresco y Frutal

Bodegas y Viñedos Juan Manuel Burgos es una pequeña bodega de la Ribera del Duero. Con tradición familiar en la elaboración de vinos, Juan Manuel Burgos se encarga en 1996 de la reestructuración de los viñedos de la familia, y en el año 2000 sale al mercado la primera añada de Avan, con una producción de 8500 botellas.
Actualmente la bodega posee unas 30Ha de viñedo, que se trabaja de forma totalmente natural, utilizando para los tratamientos productos como manzanilla, espliego, ortiga, salvia, ajo, cereales o diente de león. La aplicación de tratamientos, así como las podas, se rigen por los ciclos lunares. Se intenta llegar a las 4500 cepas por Ha, con un rendimiento de unos 3000 Kg/Ha, aunque actualmente la mayor parte del viñedo tiene una densidad de 3500 cepas/Ha.
La vinificación es lo más natural posible, con vendimia manual en cajas, doble selección (racimo y uvas), dosis mínimas de SO2 y sin adición de ningún otro elemento como levaduras o enzimas.
Con estas premisas Bodegas y Viñedos Juan Manuel Burgos elabora unas 75000 botellas al año de cinco vinos: Avan Concentración, Avan Viñedo del Torrubio, Avan Terruño de Valdehernando, Avan Cepas Centenarias, y el vino que nos ocupa, el básico de la casa, Avan Nacimiento.
Avan Nacimiento 2010 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta del País, Bodegas y Viñedos Juan Manuel Burgos) se elabora a partir de los viñedos más jóvenes, de entre 5 y 17 años, asentados en suelos arenosos, calcáreos y de arcilla, localizados en Fuentelcésped, a unos 900 m de altitud y con un rendimiento de 2700 Kg/Ha. Fermentación en depósitos de acero inoxidable de 12.000 litros con forma cónica y control de temperatura. Crianza de 12 meses en barricas, donde el 90% son de roble francés y 10% roble americano, con un 50% de barricas nuevas y 50% barricas de un año. Se trata de un vino de color cereza picota muy bonito, con ribete entre amoratado y rubídeo. En nariz es un vino franco y de buena intensidad, con mucha fruta madura (mora), notas dulzonas como de cacao, apuntes mentolados y un cierto recuerdo terroso; con el tiempo aparecen notas de violetas. En boca es muy fresco y frutal, de cuerpo medio y buen paso, marcando bien la fruta en el retronasal y con un tanino final algo joven y marcado, que aún puede acabar de redondearse. Algo corto en su final.
Un Ribera fresco y frutal, que con un precio de alrededor de 10€ tiene una RCP muy buena.