sábado, 16 de abril de 2016

Dos Agradables Vinos Sardos

Cerdeña es la mayor isla septentrional y mediterránea de Italia, y el vino nunca ha desempeñado un papel primordial en su agricultura. Sin embargo, cada vez se producen vinos de mayor calidad con castas como Carignano, Vermentino o Nuragus, y otras como Bovale y Cannonau.
Cantina Gallura es una cooperativa sarda que lleva produciendo vinos desde el siglo XIX. Instan a sus miembros a prestar la adecuada atención a sus viñedos, y con criterios estrictos de selección y técnicas de vinificación modernas, buscan elaborar vinos de calidad, tanto tranquilos como espumosos, con variedades como Vermentino, Cannonau, Moscato, Pascale o Caricagiola. Precisamente con Vermentino se elabora el vino blanco que hoy comparto en el blog. Canayli 2014 (DOCG Vermentino di Gallura Superiore, blanco joven 100% Vermentino, Cantina Gallura), es un vino de color amarillo pálido con reflejos acerados. En nariz tiene una intensidad media, con fruta blanca madura, hinojo y jazmín. En boca reveló una acidez correcta a la par que cierta frutosidad, es algo graso y con un final amargoso interesante. Un vino muy agradable y fácil de beber.
Argiolas es un elaborador histórico en Cerdeña, ya que Antonio, el patriarca nacido en 1906, ye empezó a plantar cepas y a buscar la calidad en sus vinos. Elaboran dos líneas de vinos, Prestigio y Tradizione, con uvas como Cannonau, Malvasia, Bovale, Monica, Vermentino, Cargnano y otras. Costera 2013 (DOC Cannonau di Sardegna, tinto con crianza, Cannonau con pequeñas aportaciones de Carignano y Bovale; Argiolas) es un vino de la gama Tradiziones con 8 a 10 meses de crianza en pequeñas barricas de roble. Es un vino de color picota de capa media, con un ribete donde ya asoma el granate. Nariz con fruta sobre todo negra, floral, con puntas como de caramelo y algún destello terroso. En boca es frutal, ya algo justo de acidez y con un tanino muy pulido; se notan, sin molestar, los 14º. Un vino fácil de beber.
Durante mi viaje el pasado verano a Cerdeña, además de los maravillosos paisajes sardos, pude disfrutar de su gastronomía y de varios vinos muy agradables. Los que hoy comento aquí son vinos que no me importaría volver a beber, quizá algo más jóvenes.

domingo, 10 de abril de 2016

Maranges Premier Cru La Fussière 1999

Después de mirar, remirar, analizar y sopesar, me decidií a participar por primera vez en una subasta de vinos online, y me hice con un lote de tres botellas de este vino de Borgoña, ya entrado en años.
Charles de Vallière es un domaine con sede en Pommard y que elabora vinos de las principales AOC, incluidos Pommard, Nuits-Saint-Georges, Volnay, Aloxe Corton, Meursault o Maranges. Entre sus prácticas habituales están la poda en verde, vendimia manual, selección en mesa y fermentación con levaduras autóctonas, vinificando cada parcela por separado.
Maranges es una AOC de la Borgoña situada al sur de la Côte de Beaune y que marca el límite entre la Côte-d’Or y Saône-et-Loire. Alcanzó la categoría de AOC regional en 1988 y comprende las poblaciones de Cheilly-lès-Maranges, Dezize-lès-Maranges y Sampigny-lès-Maranges. La mayoría de los viñedos tienen exposición sur-suroeste y se encuentran a una altura entre 240 y 400 metros, con suelos de guijarros, caliza y margas marrones. La AOC Maranges incluye unas 10 Ha dedicadas a la producción de vinos blancos (con 4,5 Ha clasificadas Premier Cru) y más de 156000 Ha dedicadas a los vinos tintos, con 79 Ha Premier Cru que incluyen los climats Clos de la Boutière, Clos de la Fussière, La Fussière, Le Clos des Loyères, Le Clos des Rois , Le Croix Moines y Les Clos Roussots.
El Charles de Vallière Maranges Premier Cru La Fussière 1999 (AOC Maranges Premier Cru, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Charles de Vallière) es un vino de color granate apagado con tonos teja. La nariz es delicada, con algo de volátil (decantado casi dos horas antes de servirlo), fruta roja (frambuesa, cereza muy madura), hojas secas y una pizca de cueros. En boca es suave, mostrándose aún frutal y conservando una agradable acidez y con un tanino fino y dulce.
Mi primer vino adquirido en subasta es ya un viejito, pero está rico, y se entendió de maravilla con unos quesos, paté y tostadas con aceite de trufa. Eso si, no debo olvidar mucho tiempo las dos botellas que me quedan en la vinoteca.