miércoles, 25 de enero de 2012

¿Extraño Crozes-Hermitage?

Crozes-Hermitage es una AOC francesa del norte de la región del Ródano, cuyos vinos son en general ligeros y pensados para consumirse jóvenes, siendo menos valorados que sus famosos vecinos de la Côte-Rôtie o Hermitage. La única casta tinta permitida es la Syrah, pudiendo añadirse a los vinos tintos hasta un 15% de uvas blancas, Marsanne y Roussanne, las castas blancas permitidas por la reglamentación de la appellation.
La Maison M. Chapoutier produce vinos desde 1808, y actualmente es propietaria de 160 ha en las AOC Hermitage, Crozes-Hermitage, Saint-Joseph, Côte-Rôtie, Condrieu, Châteauneuf-du-Pape, Banyuls, Coteaux d'Aix, y Tricastin, además de controlar viñedos en otras AOC francesas y en otros países. Actualmente en todos sus viñedos se ha adoptado el cultivo biodinámico, además de poseer certificaciones Ecocert y AB, y en algunos de sus vinos, Demeter y Biodyvin.
Les Meysonniers 2008 (AOC Crozes-Hermitage, tinto con crianza 100% Syrah, M. Chapoutier) es un vino elaborado tras vendimia manual de cepas de 25 años de edad, vinificado de forma tradicional en tanques de cemento con dos remontados diarios, para posteriormente hacer una crianza de 12 meses en barricas de roble (25%) y tanques de cemento. Vaya por delante que no puedo decir si la botella ha tenido algún problema de conservación (aunque el sitio de compra me es totalmente fiable) y si mi desconocimiento de estos vinos me ha jugado una mala pasada, pero me  ha resultado extraño, y muy distinto a lo que me esperaba. A la vista tenemos un vino de un precioso color rubí, de capa baja, con ribetes rubí. En nariz empezaron los desencuentros, ya que notaba de entrada un extraño olor químico, no el caucho que a veces he leído que puede encontrarse en estos vinos, sino un olor como de barniz o disolvente que me hizo pensar en una mala conservación, dada la edad del vino. Tras mucha aireación, este olor se atenuaba bastante, y dejaba aparecer un especiado franco y notas florales, con algo de fruta roja. En boca tiene una entrada muy rica, ligera y suave, frutal, con acidez correcta, pero al final deja un fondo algo áspero no muy agradable.
En fin, una pequeña decepción esta botella, pero lo que he leído sobre esta casa, me hace pensar en que debo darle otra oportunidad a sus vinos.

sábado, 21 de enero de 2012

Tres de Alfredo Maestro

Alfredo Maestro lleva desde 1998 elaborando vinos de forma natural, sin ningún tipo de artificio en el viñedo ni en la bodega, practicando una viticultura bio-natural, usando sólo levaduras autóctonas, sin añadir sulfuroso y sin correctores químicos de ningún tipo. Sus viñas se reparten entre las provincias de Valladolid, Segovia y Burgos, con cepas de Tempranillo, Garnacha, Merlot, Cabernet Sauvignon y Albillo que van desde los 10 hasta los 101 años. Además, desde 2008 controla un viñedo en Madrid con Tempranillo y Garnacha de más de 70 años.
Ya habíamos coincidido en algunos lugares comunes de este gran medio de comunicación que es internet, pero nunca me había puesto en contacto directamente con él ni había podido acceder a sus vinos. Finalmente, logré ambas cosas, y he aquí el resultado.
El primer vino que probé se elabora con uvas 100% Merlot procedentes de viñedos de 10 años plantados en suelos franco arenosos con cantos rodados y situados a unos 755 metros de altitud en Bocos de Duero (Valladolid). Vendimia manual, despalillado, vinificación en depósitos de acero de 1000 litros con remontados diarios. Maceración de 12 a 15 días y maloláctica también en acero. Trasiegos, descanso y embotellado en marzo de 2011. El resultado, 46 cepas 2010 (VT de Castilla y León, tinto joven 100% Merlot, Bodegas Maestro Tejero). Un vino que nos muestra un color rubí algo apagado, de capa media con ribete violáceo. Tiene una nariz de intensidad media, muy agradable, con un primer golpe de herbáceos y flores, seguidos de fruta roja en abundancia y recuerdos como ahumados. En boca es un vino agradable, fresco, muy frutal, con acidez muy buena y notándose un tanino algo verde que deja un final secante que no está mal. Pierdes la cuenta de las copas que te bebes.
El turno correspondió luego a un vino elaborado con uvas procedentes de dos viñedos, uno en Valtiendas (Segovia) con suelo de cantos rodados y subsuelo arcilloso, a 1000 metros de altitud, y otro en Peñafiel (Valladolid), de suelo franco arenoso con cantos rodados, a 755 metros. Vendimia manual, 80% despalillado, vinificación en depósitos de acero de 1000 litros, por parcelas y variedades, con remontados diarios. Maceración de 12-15 días, maloláctica en acero, y posterior crianza de 9 meses en barrica de roble francés azuelado con trasiegos cada 3-4 meses. Clarificado con claras de huevo naturales antes del embotellado. Así nace Viña Almate 2010 (VT de Castilla y León, tinto con crianza, 80% Tempranillo, 20% Cabernet Sauvignon; Bodegas Maestro tejero). Viste de color picota granatoso con ribete violáceo. La nariz es de buena intensidad, muy agradable, con mucha fruta roja en primer plano, que deja ver además un vino especiado y balsámico. En su paso por boca es fresco, agradable, ligero, muy frutal, con retronasal especiado y tanino suave. Muy rico.
Para terminar, el tercero de los vinos de Alfredo que pude disfrutar. Viñedo situado en Valtiendas, a 900 metros de altitud, con fondo de arcilla y superficie de cantos rodados. Vendimia manual, racimos despalillados y vinificación en depósitos de acero de 1000 litros con remontados diarios y maceración de 12-15 días. Maloláctica durante 20-30 días en barrica francesa y crianza de 16 meses en barrica de roble francés azuelado con trasiegos cada 4 meses. Clarificado con claras de huevo frescas antes de su embotellado. Con estos mimbres se tejió Castrillo de Duero 2009 (VT de Castilla y León, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Maestro Tejero). Nos enseña un precioso color burdeos de capa alta con ribete sorprendentemente violáceo aún. En nariz, asoman primero aromas como avainillados, que dan paso enseguida a los especiados y a la fruta roja que lo envuelve todo, dando paso al final a balsámicos suaves. En boca es un vino fresco, de cuerpo medio, muy frutal, con acidez alegre y tanino presente y algo secante, teniendo un final muy agradable. Un vino muy rico, del que se bebe una copa tras otra, y que quizá aún mejore con un tiempo de botella.
Tres vinos, tres, de esos que te dicen algo, que te hacen sonreír, que disfrutas bebiéndolos. Gracias, Alfredo, por hacerlos.

sábado, 14 de enero de 2012

Un Lugar Común

Viñedos, manto natural, Zárate
Cultivo tradicional, viticultura ecológica, vinos naturales, producción artesana, biodinámica...Conceptos que dan vueltas y resuenan en mi cabeza, sin estar del todo claros, sin saber exactamente que son, que aportan, si son mejores que otros, y por qué. A veces, algo despierta ideas que han ido quedando agazapadas en algún rincón de tu memoria, suena un click, y las cosas encajan.
Leo un artículo sobre Clos Mogador en la revista Planeta Vino nº 40, en el que René Barbier, cuyos vinos nunca he probado, dice: "la hierba que dejo crecer junto a las plantas las proteje del clima", "al labrar no refrescas la planta, al contrario, cuando el sol rebota en la tierra removida, seca la viña", "nunca debes arrancar un almendro, porque si lo matas, sus raíces te pudren la viña, pero si lo dejas tranquilo, sus flores serán las primeras en primavera, atraerán a los primeros insectos y estos ayudan a la floración de las cepas, la harán más rica y más variada".
Y, de repente, me vienen a la cabeza Samuel Cano con sus hileras de ajos entre cepas y su parcela en cultivo salvaje; Eulogio y Rebeca en Zárate, con sus rosales y manteniendo el manto vegetal natural de las parcelas; Rafael Bernabé, sus viñedos Culturales, sus cipreses y su respeto a lo tradicional; Todd Blomberg en Benito Santos con sus abonos a base de algas y conchas de marisco; Alfredo Maestro y su viticultura bio-natural; Manolo Olmo de Sierra Norte, manteniendo las prácticas de cultivo ecológico de la familia y protegiendo los microorganismos del suelo. Y las cosas, como digo encajan. Y veo que los vinos que más me han hablado, que más me han transmitido, que más me cuesta reflejar en texto, que me han hecho sonreír, tienen un denominador común.
Será cuestión, como dice el anuncio de cierta entidad bancaria, de desaprender.

martes, 10 de enero de 2012

Sabiduría

"Solemos cometer la tontería de guardar botellas para momentos especiales, sin siquiera saber si pasada una hora seguirá habiendo para nosotros momentos. Seguramente esto a tu edad no lo entiendes, pero cuando llegues a la mía verás cúanto has despercidiado esperando "ocasiones meritorias", personas que muevan nuestro mundo, sin darnos cuenta que cada aliento merece un brindis. Y que cada persona que nos regala su compañía también."
Ignacio Maciel, citando palabras de su abuelo, en El Zen y El Arte de Degustar Vinos.

sábado, 7 de enero de 2012

Fin de Fiesta con Sorpresas

Aparte de lo que dieron de si los días más señalados, y del siempre esperado rencuentro con la familia, estas pequeñas vacaciones en Galicia han traído algunas otras sorpresas más que agradables.
El día de reyes, después del entrañable momento familiar de abrir los regalos, nos permitió conocer dos nuevos vinos gallegos, interesantes y muy bebibles. El Señorío de Rubiós Albariño 2010 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Coto Redondo) es un vino de buena intensidad, que de entrada dio una fruta frutita tropical que hizo temer lo peor, pero que dio paso a fruta blanca, cítricos y herbáceos bien presentes, con un paso por boca marcado por la frutosidad, la buena acidez y un rico amargor final. Un Rías Baixas a seguir. El segundo vino que conocimos ese día fue el Quinta da Peza Mencía 2009 (DO Valdeorras, tinto joven 100% Mencía, Quinta de Peza), un vino de buenos aromas florales y de fruta roja, con notas dulzonas y vegetales, que en boca es suave, fresco, algo golosón y frutal. No es complejísimo, pero se bebe muy bien.
Una gran casualidad de la vida fue, la misma noche del evento que más adelante comentaré, poder conocer un local que tenía muchas ganas de visitar, Descorche, en la calle del Hórreo de Santiago de Compostela. Un restaurante vinoteca de sólo unos meses de existencia, regentado por Diego, con el que resulta agradable, interesante e instructivo mantener una charla sobre vinos y música, mientras se saborea alguno de sus vinos por copas, y se escucha buen jazz. En mi corta visita, pude disfrutar una copa de Sampayolo Barrica (DO Valdeorras, tinto con barrica, Mencía y Garnacha; Sampayolo) un vino frutal, fresco,  muy agradable de beber. Y la sorpresa de la noche, compartir con un amigo una copa de un vino ya comentado y alabado en este blog, La Amistad 2010 (DO Alicante, tinto con crianza, 100% Rojal, Bernabé Navarro), frutas rojas, lácteos, vegetal, fresco, goloso, de trago largo. Un vino que de verdad no me esperaba encontrar por estas tierras, y que me dio una alegría. Diego, nos veremos más veces, no te librarás de mí fácilmente.
Por último, una reunión inolvidable, que me hizo disfrutar muchísimo. Por primera vez desde hace casi 10 años nos hemos juntado a cenar la mayor parte de los amigos que, en tiempos estudiantiles compostelanos, compartíamos mesa de póker, correrías nocturnas, desventuras y alegrías, y que, por circunstancias de la vida, no habíamos logrado desde entonces, poder salir a cenar y a tomar unas copas todos juntos. Si, los temas de conversación han variado, y ahora es inevitable la mención a los respectivos embarazos, hijos y demás, pero fue fantástico volver a mirar a mi alrededor y ver esas caras tan queridas. La cena, además, me permitió conocer un recomendable restaurante en Compostela, DeCocido, regentado por Luis, que se esmera en ir a buscar allá donde sea necesario la mejor materia prima y darle el trato que se merece para presentar una cocina de raíz tradicional. Atención al lacón prensado, la croca a la piedra y al queso de leche cruda que él mismo cura y que no quiso revelar dónde fue adquirido. Además, la cena dio mucho de si en el tema vinícola, destacando por encima de los otros vinos, el Petit Hipperia 2008 Edición Nº 1 - Alexander Walter  (VT de castilla, tinto con crianza; Merlot, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Cabernet Franc, Syrah; Pago de Vallegarcía), un fantástico vino de ricos aromas de fruta negra madura, tostados dulces y especiados suaves, que en boca es redondo, sedoso y elegante.
En fin, un fin de fiesta impresionante para estos días de escapada gallega, que van a ser difíciles de superar.

lunes, 2 de enero de 2012

Nochevieja 2011

Los gallegos
Si la cena de Nochebuena estuvo marcada por la presencia de un 50% de vinos franceses en la mesa, mi intención para la cena de Nochevieja era la de dar protagonismo absoluto a los vinos da terriña. Así, tanto el blanco como el tinto y el espumoso de los brindis, tenían origen local.
Como sabía que mi hermana nos deleitaría de inicio con algunos canapés y entrantes de predominio dulzón (fantásticos los raviolis de mango y langostinos), no me pude resistir a que se colara entre los gallegos, un vino que empieza a ser un fijo en nuestras celebraciones, y es que gusta mucho a todo el mundo y acompaña muy bien a ciertos entrantes. Se trató en esta ocasión del Moscato d'Asti Vignaioli di Santo Stefano 2010 (DOCG Moscato d'Asti, espumoso dulce 100% Moscato, Vignaioli di Santo Stefano). Nos deleitó este vino con un color amarillo alimonado claro y brillante. Una nariz agradable y seductora, con piel de uva y ciruelas frescas. En boca se mostró fresco, con un fino dulzor que no empalaga en absoluto, muy frutal y con un carbónico tremendamente refrescante. Un moscato más fino y elegante que otros que he probado. También bastante más caro.
Después de dudar entre varios vinos para el marisco, que no puede faltar en las ocasiones especiales en una buena mesa gallega que se precie, me decidí por un conocido que me había resultado muy interesante al catarlo en bodega, Pazo Señoráns 2010 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Pazo de Señoráns). Un vino de un bonito amarillo pálido con jóvenes reflejos verdosos. Su nariz es de intensidad media, herbáceo en un primer plano, que deja salir luego la fruta blanca y notas florales tenues. En boca resultó seco, fresco, con una acidez viva y alegre, muy frutal y discretamente amargoso al final. Bastante amplio en boca. Un albariño muy rico y un muy buen vino que creo que aún mejorará en botella.
Los foráneos
Cuando probé la primera de las dos botellas de este vino que compré allá por enero de 2010 en la desgraciadamente desaparecida tienda La Vitualla, propiedad del amigo José Luis Louzán en Cee, Sibaritastur me llamó culo inquieto, por no darle un poco más de tiempo. Pues bien, me guardé una segunda botella casi un año más, y la espera mereció la pena. Con la carne, entró en escena Régoa TN 2007 (DO Ribeira Sacra, tinto con crianza, Mencía y Albarello; Régoa) vistiendo de color picota granatoso intenso con ribetes donde asoma el rubí. Tiene una nariz de buena intensidad, muy agradable y elegante, con notas dulzonas como de cacao en primer plano, muy vegetal y floral, y con una presencia envolvente de frutas del bosque. En boca es agradable, con una acidez muy viva aún, cuerpo medio, frutal y muy sedoso, con un tanino muy bien integrado pero que sigue presente, y que deja un final de cacao y torrefactos muy agradable. Un vino muy muy bueno al que le ha sentado de maravilla la botella y que pide aire antes de dar de sí todo lo que esconde.
Llegaron las uvas y los brindis, y en esta ocasión quise hacer homenaje a los vinos gallegos brindando con un espumoso de estas tierras. Así pues, llenamos nuestras flautas con Burbujas de Baladiña (espumoso de elaboración tradicional, 100% Albariño, Lagar de Besada), un vino espumoso que, tras la segunda fermentación en botella, tiene una crianza en rima sobre sus lías de al menos 24 meses. Tiene un color amarillo pajizo intenso, potente, con una burbuja de tamaño medio. En nariz destacan los aromas típicos de la elaboración, con pan tostado y bollería, que dejan entrever al final la fruta blanca. En boca es amplio pero poco definido, apareciendo la frutosidad del albariño pero con la acidez totalmente domada, resultando algo saturante. Lagar de Besada elabora uno de los mejores Rías Baixas que he probado nunca, Añada de Baladiña, pero estas burbujas decepcionaron en la mesa y no las considero una buena opción.
La cosa espumosa levantó cabeza gracias, como no, a un vino de esa región situada al noreste del país vecino. El Champagne Roger Coulon Brut Grande Tradition Premier Cru (AOC Champagne; espumoso 50 % Pinot Meunier, 25% Pinot Noir, 25% Chardonnay; Roger Coulon) es ya también un viejo conocido en casa. Es un champagne de color amarillo alimonado claro, con burbuja algo irregular pero persistente. Nos mostró aromas de brioche y frutos secos, con clara fruta roja suave de fondo. En boca es seco, agradable, con buena acidez y buen final muy levemente amargoso. No es un champagne impresionante, pero se bebe bien. Creo que podría ser una aceptable elección para acompañar a toda una comida.
En fin, franca presencia de los vinos gallegos en la mesa, con un Rías Baixas de calidad, un Ribeira Sacra fantástico y para seguirle la pista y un decepcionante espumoso. Atención a los Moscato d'Asti, que son un vicio y se beben solos.