domingo, 27 de febrero de 2011

Argentina y su Malbec

La Malbec es una uva originaria de Burdeos, jugosa y afrutada, que origina vinos de color profundo, frutales y bien perfumados. Se utilizaba para suavizar el burdeos, hasta que tras una serie de vicisitudes, incluida la gran helada de 1956 que acabó con el 75% de las plantaciones, fue sustituida por la Merlot. Actualmente sólo es relevante en la región de Cahors.
En 1852 fue plantada por primera vez en Argentina, mediante esquejes procedentes de Burdeos. Se ha adaptado de tal forma al clima argentino, sobre todo el de Mendoza, que algunos consideran que la Malbec mendocina es la mejor del mundo, y la mayoría de la gente asocia inmediatamente Malbec con Argentina.
En una reciente feria de vinos de una gran superficie, me hice con dos ejemplos de vinos argentinos elaborados con esta casta.
- Séptima Malbec 2008 (Mendoza, Argentina; tinto con crianza, 100% Malbec; Bodega Séptima) es un vino elaborado a partir de viñedos situados a  más de 1000 metros de altura, fermentado y macerado en acero inoxidable con levaduras seleccionadas, y posteriormente criado durante 6 meses en roble americano. Viste un color rojo picota virando a rubí, mínimamente apagado, con ribete aún violáceo. La nariz es de buena intensidad, elegante y agradable, con ciruelas, pimienta, flores y balsámicos sobre un fondo alcohólico profundo. En boca es ligero, de buena acidez, ataque algo dulzón (14º), paso agradable, con retronasal frutal y especiado y un final apenas tánico, de duración media.
- Graffigna Clásico Malbec 2009 (San Juan, Argentina; tinto con crianza 100% Malbec; Bodega Graffigna)  nace de viñedos situados a 1400 metros, en una zona con tempeaturas medias por encima de los 20 grados, y tiene una crianza de 6 meses en roble americano. Muestra un bonito rubí brillante con ribetes entre violáceos y rubí. En nariz tiene una intensidad media, dando a copa parada cerezas muy maduras y notas florales, que dejan paso tras agitar a un fino y suave especiado. En boca es suave y ligero, de acidez justa, frutal y notándose de nuevo el las especias, dejando una tanicidad muy suave al final.
Dos vinos muy agradables y ricos, sencillos y frutales, con los que se puede disfrutar mucho como acompañantes de platos de carne poco elaborados o sencillamente como una copa ligera.

lunes, 21 de febrero de 2011

Beaujolais Nouveau según Piron

El Beaujolais Nouveau es un vino al que no hay que pedirle más de lo que es: un vino sencillo, ligero, fresco, del que no hay que esperar complejidades, entresijos ni otras características de un gran vino. Si lo entendemos así, podemos disfrutar mucho con unas copas de este comercial y publicitado vino.
En esta ocasión, sin embargo, he podido probar un Beaujolais Nouveau que ofrece algo más. De un elaborador del que ya hemos hablado aquí anteriormente en relación a sus vinos más serios, he podido descorchar una botella de su maceración carbónica.
El Beaujolais Nouveau 2010 de Domaine Piron (AOC Beaujolais, tinto maceración carbónica, 100% Gamay, Domaine Piron) tiene un precioso color cereza brillante, limpio, de capa baja, con ribetes violáceos intensos. En nariz se notan las mayores diferencias con los otros vinos de este tipo que he probado; de entrada mucha frambuesa, seguida por esas notas de piruleta de fresa y nata típicas, y unos recuerdos herbáceos y minerales que nos hablan del trabajo en la viña. En boca, en el primer trago tiene una acidez intensa que descoloca, pero que se va moderando en fuerza, haciendo que bebas una y otra copa; el retronasal es muy frutal y tiene un final algo secante, que junto con la acidez, pide a gritos otro trago.
Un Beaujolais Nouveau, no lo olvidemos, pero que me resultó algo distinto, y me dió la sensación de ofrecer algo más. Intentaré repetir el próximo año.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Un Vino (delicioso) del Mosela

Llevaba yo ya un tiempo con ganas de disfrutar de nuevo de la deliciosa acidez y los aromas cítricos de la Riesling, y hace unos días se presentó de nuevo la oportunidad.
Tras pedir de entrantes unas fantásticas yemas de corral con tocino ibérico a la brasa, y una deliciosa pasta fresca con ceps rellena de requesón con trufa, aproveché la ocasión para preguntar a la sumiller por un Riesling, y aceptando su sugerencia, disfrutamos de un vino más que interesante.
Uvas procedentes de viñedos situados en el Mosela medio, de una muy buena añada 2007, que tras un leve prensado neumático, pasan a depósitos de acero inoxidable, donde fermentan con levaduras indígenas, para una posterior crianza de unos 6 meses. El resultado, este St. Urbans-Hof Riesling 2007 (DO Mosel, blanco con crianza en depósito, 100% Riesling, St. Urbans-Hof). Un vino de un bonito amarillo pajizo con reflejos acerados, algo glicérico, que en nariz muestra esa nítida fragancia cítrica de la variedad, lima, quizá algo herbáceo, notas amieladas, algún soplo terroso, y mínimamente los recuerdos de hidrocarburos de la Riesling entrada en años. En boca es una delicia; el ataque estimula los bordes de la lengua con una acidez fantástica, dejando a su paso una frutosidad importante, y de nuevo ese recuerdo amielado, para terminar con un agradable punto de dulzor que hace sonreír. Muy buena persistencia.
Navegando por la web de la bodega, hay mucha información sobre vendimia, elaboración, historia y filosofía de trabajo; recomiendo una visita pausada.
Una bodega y unos vinos que habrá que empezar a conocer y a seguir, aunque, ojo, estos vinos enganchan.

jueves, 10 de febrero de 2011

Algo se mueve en Alicante

Los lectores de este humilde blog no necesitan que se les presente a Rafael Bernabé. Conocéis sus vinos, sabéis de su filosofía, y muchos conocéis a la persona.
Ahora, en estos tiempos tan difíciles, donde muchos en el sector vinícola se rasgan las vestiduras, bajan precios, acumulan stock y ven como sus vinos de producción masiva y genérica vendidos a precio de joya limitada, acumulan polvo en las estanterías. Ahora, cuando lo sencillo sería seguir apostando por lo fácil y conocido. Ahora, Rafael Bernabé se embarca en un proyecto arriesgado, honesto, y absolutamente sugerente e interesante.
El proyecto Viñedos Culturales nace de la inquietud de Rafa y su gente de hacer algo más, de calmar esa comezón que les desasosiega por ganas de hacer cosas que el mercado no acepta fácilmente, pero que el corazón les pide a gritos. De ver como, desde la tierra hasta la botella, las cosas hechas de una cierta manera que sólo algunos saben hacer, devuelven con creces el esfuerzo.
"Compromiso y respeto por la tierra, agricultura del cielo, rescate de nuestro patrimonio vitivinícola, vinos que reflejen un territorio, una cultura, sus hombres, sus mujeres, sus tradiciones, viñas viejas, secanos perdidos y olvidados, pequeñas producciones, formas artesanales. En definitiva volver al inicio."
Con esas bases, tiene que salir bien. Ánimo, Rafa. Vas a tener una legión de seguidores incondicionales.
La imagen de Viñedos Culturales está tomada de su propia web 

viernes, 4 de febrero de 2011

Ahora si, Viña Regueiral

La primera vez que probé este vino fue allá por Agosto, y la verdad no salió muy bien parado, porque aunque tenía una nariz muy agradable, en boca me descolocó un poco la acidez. Ahora, mirando atrás y tras probarlo de nuevo, veo que el problema no fue el vino, si no el momento; una fase de la comida donde ya habían pasado por la mesa entrantes y mariscos variados, amén de otros tres vinos antes que él. Así pues, le debíamos otra oportunidad y se la dimos, con un agradabilísimo resultado.
Es este un vino procedente de viñedos de Amandi, en las empinadas riberas del río Sil, del que se elaboraron algo menos de 6000 botellas tras una suave extracción y sin paso por madera.
Viña Regueiral 2008 (DO Ribeira Sacra, tinto joven, 100% Mencía, Bodegas Regueiral) nos mostró un bonito color picota claro, de capa baja, con ribete violáceo. Nariz agradable y de buena intensidad, marcada inicialmente por mucha fruta roja dulzona, con recuerdos de pizarra, y que tras evolucionar en copa, deja aparecer aromas florales y terrosos, y notas que semejaban un leve paso por las barricas. En boca, el ataque es suave y fresco, con muy buena acidez, que en esta ocasión no se mostró para nada agresiva ni discordante, ligero, con un retronasal claramente frutal, y unos taninos presentes que dejan un final algo secante, en absoluto desagradable.
He leído que a algunas personas este vino les sugería claramente un borgoña, incluso jurarían que llevaba Pinot noir. Casualmente, yo he estado probando hace nada algo de esta famosa región francesa, y tuve la misma percepción de recuerdos borgoñones al beber este mencía.
Otro ejemplo de las pequeñas joyas que se están haciendo en la Ribeira Sacra, que empieza a ser necesario que se haga mayor y la dejen aparecer en cartas y catálogos.