sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz Año Nuevo

Pues eso. Que el 2012 sea para todos al menos igual de bueno que os fue este 2011.
Un abrazo a todos los que os pasáis por aquí.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Nochebuena y Navidad 2011

Desde hace algunos años, la cena de nochebuena y la comida de navidad son motivos para sacar a la mesa vinos que considero especiales, o que creo que van a causar una buena impresión entre quienes están sentados a la mesa.
Este año, tanto en nochebuena como en la comida de navidad, la presencia francesa representó un 50% de los vinos descorchados, con desigual suerte. Los tintos, español y francés, estuvieron un poco justos en general, mientras que los blancos se portaron, rayando uno de ellos a buen nivel.
El primer vino en hacer acto de presencia fue un, hasta ahora desconocido para mí, Domaine Philippe Delesvaux Coteaux du Layon St. Aubin Passerillé 2010 (AOC Coteaux du Layon St. Aubin, blanco de vendimia tardía, 100% Chenin Blanc, Domaine Philippe Delesvaux). Philippe Delesvaux es uno de los viñeróns más reconocidos del valle del Loira, elaborando una amplia gama de vinos, entre los que se encuentra este, su cuveé más básico, elaborado con uvas de vendimia tardía cuyo dulzor proviene de la pasificación, como indica el "Passerillé" del nombre. Se presenta como un vino de color amarillo dorado claro, con reflejos dorados, brillante y muy bonito. En nariz es un vino amielado, con recuerdos de orejones, alguna nota herbácea y cítrica suaves. En boca es muy agradable, de buena intensidad, mostrando un dulzor delicioso a la vez que una acidez muy compensada y con una nota de amargor final muy agradable. Un vino muy rico, que gustó mucho, y que fue fantástico con unos canapés de queso roquefort rociado con miel y nueces.
Siempre que en la mesa aparece el marisco, mi primera elección es un vino blanco de las Rías Baixas. En este caso, los honores los hizo un conocido, el Zárate Balado 2009 (Do Rías Baixas, blanco con crianza sobre lías 100% Albariño, Zárate). Nos mostró este vino un color amarillo limón con reflejos pajizos. Aromas de buena intensidad, dando en primer plano fruta de hueso, con algo de manzana y notas herbáceas. En boca es muy agradable, seco, acidez muy buena que lo hace vivo y fresco, con un deje algo mineral y un final muy refrescante. Evolucionó en copa mostrándonos su lado más cítrico y entendiéndose de lujo con el marisco. Muy buen vino.
La pequeña decepción de la noche vino de la mano de un vino en el que tenía puestas muchas expectativas, a pesar de que Joan Gómez ya me había advertido de la posible desilusión. Descorché y decanté con antelación una botella de Domaine Jean Pillot Santenay Les Champs Claude 2004 (AOC Santenay, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Jean marc Pillot). Vestía de color granate con ribete granatoso, con capa baja. En nariz se mostró de intensidad media, con cueros, especias y balsámicos envueltos en un halo tenue de zarzamora. En boca es un vino seco, algo tánico, dominado por los terciarios y de duración media. No es un mal vino, pero la Pinot Noir frutal que esperaba para acompañar a la salsa de cerezas del magret de pato, brilló por su ausencia.
A la hora de los postres, mal momento para juzgar como se merece un vino debido a los excesos previos, apareció en la mesa un capricho, Palma Blanca Edición Oro (DO Alicante, blanco dulce 100% Moscatel de Alejandría, Faelo). Un vino de color amarillo dorado matizado por los copos de oro en suspensión. Nos mostraba aromas de piel de uva, sin ser tan franco como otros moscateles, amielado y con presencia de ciruela blanca. En boca no es muy intenso, tiene un dulzor suave y una acidez baja, aunque no llega a ser empalagoso. No es el mejor moscatel dulce que he probado.
La comida del día de navidad fue más parca en vinos y viandas, descorchándose solamente dos botellas para acompañar los distintos platos.
De nuevo Francia estuvo presente de la mano del Domaine Gérard Vullien Chablis 2008 (AOC Chablis, blanco 100% Chardonnay, Gérard Vullien). Tiene un color amarillo pajizo con jóvenes reflejos verdosos. Nariz de intensidad media, con cítricos, fruta blanca y algo como de bollería, que me hace pensar en algún trabajo de lías. En boca se mostró fresco, con buena acidez y suavemente cítrico. Un vino sencillo y fresco, que no está a la altura en complejidad e intensidad del 2006 que probé allá por diciembre de 2009.
A la hora del solomillo de cerdo a la sal, le tocó turno a un vino que tenía muchas ganas de probar, ya que todos los vinos de esta línea que he probado en distintas degustaciones me han encantado. El Viña Hermosa Selección de Familia Reserva 2001 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Santiago Ijalba) se elabora sólo en añadas calificadas como excelentes, y con uvas seleccionadas de viñedos viejos. Viste un color granate apagado con ribete granate y atejado. Nos muestra una nariz de intensidad media, elegante, con cuero, especias, ahumados, levemente balsámico, envuelto por fruta madura. En boca es un vino suave, ligero, de cuerpo medio, con buena acidez y tanino dulce e integrado. Un buen vino, pero creo que esta botella debía tener algún problema porque, aparte de una cierta turbidez, había algo que no me acabó de gustar aunque no puedo precisar que era.
En resumen, buenos vinos todos ellos, alguno algo decepcionante por las expectativas, y un descubrimiento del valle del Loira, que hace que quiera investigar más en esta zona.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Cata Diciembre 2011 (y II)

Como en todas las catas extraordinarias celebradas en Bodega Selección, en esta no podía faltar una mesa con los vinos "top" de la degustación. En esta ocasión faltaron vinos del nivel de Vega Sicilia Único con el que nos hemos deleitado otras veces, pero los que estaban rayaban a un nivel alto, exceptuando un Marqués de Legarda Reserva de la Familia que no probé, y una pequeña decepción.
Siempre es mejor dar las malas noticias primero, así que mencionaré que la decepción del día vino de la mano del vino que más curiosidad me había despertado. Tenía muchas ganas de probar una leyenda riojana con más años que yo mismo, Castillo Ygay 1964 (DOCa Rioja, tinto con crianza, Tempranillo, Mazuelo; Marqués de Murrieta). Caoba de capa bajísima, como corresponde a un venerable anciano. Nariz muy evolucionada, con almizcle, cuero, ahumados y setas. En boca, al venir de probar un vino joven y potente, me engañó una primera sensación de buena acidez, que pronto comprobé que era más bien acética, lo que desvirtuó cualquier intento posterior de cata. Una pena, como digo, que saliese mala esa botella de un vino de leyenda.
Otro de los invitados a esa mesa era un viejo conocido de estas degustaciones, Palomero 1999 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tempranillo, Uvaguilera). Un vino elaborado a partir de uvas seleccionadas de cepas de más de 70 años, con crianza de 13 meses en roble francés y americano. Viste un color granate muy evolucionado con ribetes caoba, conservando una buena capa. Algo cerrado, le costaba expresarse, y lo hacía sobre todo con terciarios animales, tinta china y especias con un fondo de fruta muy muy madura. En boca es seco, con buen cuerpo, agradable, con un tanino aún enorme, muy marcado, que deja un largo final secante. Buen vino sin ninguna duda.
También por mi catavinos pasó un vino englobado en su día entre los 100 mejores vinos del mundo. Se trata de Aurus 1998 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 85% tempranillo, 15% graciano; Finca Allende). 24 meses de crianza en roble francés para un vino de color granate virando a caoba con ribete caoba. En nariz, también algo cerrado al principio, después se mostró licoroso, frutal (fruta negra madura) y balsámico, con notas de torrefactos. En boca, muy suave y agradable, frutal, buen cuerpo y con un tanino muy dulce y pulido. Un vino muy rico, me gustó de verdad.
Presente en la mesa estaba un representante de los llamados nuevos riojas, ya conocido de otras ocasiones, y del que pudimos probar otra añada. Remírez de Ganuza 2005 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 90% tempranillo, 10% graciano; Fernando Remírez de Ganuza), elaborado con los hombros de racimos procedentes de viñas de una edad media de 60 años, que tiene una crianza de 24 meses en barricas nuevas de roble (80% francés y 20% americano), es de un color picota oscuro, intenso y cubierto, con un joven ribete violáceo rubí. En nariz es intenso, agradable y elegante, con mucha fruta negra, cuero, especiado y balsámico, atrayente. El paso por boca es muy agradable, frutal, lleno y carnoso, con muy buen tanino aún algo destacado. Un auténtico vinazo aún con muchos años por delante.
Terminamos con un vino del que me enamoré la primera vez que lo probé, hasta el punto de haber comprado una caja de 6 botellas de la añada 2010 en avanzada. Artadi Pagos Viejos 1998 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Artadi) es un vino de un bonito color rubí oscuro de capa alta con ribetes donde asoma el caoba. A copa parada destacan los terciarios animales y balsámicos suaves, apareciendo tras agitar aromas de fruta pasificada y especiado fino. En boca es un vino tremendamente agradable, frutal, algo goloso, aterciopelado, con un tanino muy dulce pero firme. Nuevamente, un vinazo muy muy rico.
En fin, el broche de oro de la degustación estuvo más que bien, a pesar de esa decepción del Ygay.
Y en las fechas en las que estamos, quisiera aprovechar para desear a todos unas muy felices fiestas y que el próximo año sea al menos igual de bueno que este.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Cata Diciembre 2011 (I)

Ayer se celebró la primera de una serie catas especiales de Navidad en el nuevo local de mi enoteca de cabecera. Más de 50 vinos, entre espumosos, blancos, rosados y tintos de todo pelaje; amén de una degustación de los Jamones Martínez de la D.O. Dehesa de Extremadura.
Vaya por delante que yo no tenía un gran día y mis sentidos estaban un tanto apagados, y aparte de ser muy selectivo con lo que cataba y limitarme sólo a cosas que me sonaban interesantes, pocos vinos lograron despertar mi interés, y me di cuenta de que sólo los vinos más intensos y potentes llamaron mi atención.
Empecé por los blancos, la mayoría gallegos lo cual siempre me resulta interesante, con estos resultados:
- Terra do Gargalo Blanco 2010 (DO Monterrei, blanco joven, Treixadura, Godello y Dona Blanca; Bodegas Gargalo): amarillo pajizo claro con ribete dorado pálido y verdoso. Herbáceo, hierbas aromáticas, algo de fruta blanca. En boca seco, fresco, amargoso, herbáceo. No está mal, interesante.
- Namorío 2010 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Valdamor): amarillo pálido con reflejos verdosos. Poca intensidad en nariz, con fruta blanca y tropical. En boca es seco, ligero, fresco, algo hueco. No me dijo nada.
- Pazo de Barrantes 2010 (DO Rías Baixas, blanco con 5 meses sobre lías 100% Albariño, Pazo de Barrantes): amarillo pálido con reflejos acerados. En nariz destaca la fruta blanca y tropical con dejes de fruta de hueso y recuerdo de las lías. En boca es ligero, fresco, seco, amargoso y con recuerdo herbáceo. Nada impresionante pero se bebe.
- Capellanía 2006 (DOCa Rioja, blanco con crianza 100% Viura, Marqués de Murrieta): amarillo dorado con reflejos dorados, muy bonito. Aromas de buena intensidad dominados por la crianza, yodados, frutos secos, tostados, con un fondo floral. En boca es seco, algo graso, bastante lleno, amargoso, con buena acidez y un final largo. Un vino complejo y curioso, que no gustará a todo el mundo, pero muy interesante.
De los pocos rosados tranquilos me decanté por el Parató Rosado 2010 (DO Penedés, rosado 100% Pinot Noir, Parató): color rosa frambuesa muy bonito. Nariz de buena intensidad, con frambuesa, cerezas y fondo herbáceo. En boca es fresco, ligero, algo dulzón, muy frutal. Un rosado muy rico.
De los espumosos, en esta ocasión no me decidí a catar ningún cava, y me dediqué sólo al champagne. Intenté huir de Moët & Chandon, pero acabé probando el rosé.
- Champagne G.H. Martel & Co. Brut 1º Cru (AOC Champagne, 40 % Chardonnay, 60 % Pinot Noir, G.H. Martel): Amarillo pálido con reflejos dorados. En nariz, avellanas, tostados y notas sutiles de fruta roja que delatan la preponderancia de la uva tinta.  En boca es fresco, seco, con carbónico bien integrado y un mínimo tanino final. Muy rico.
- Champagne Lanson Black Label Brut (AOC Champagne, 35% Chardonnay, 50% Pinot Noir, 15% Pinot Meunier, Lanson): amarillo pálido con reflejos dorados, burbuja un tanto irregular. Buena intensidad aromática, con tostados claros, frutos secos, y algo de fruta roja. En boca tiene una entrada seca, agradable, con recuerdos de frutos secos, apareciendo luego un dulzor extraño. Buen final. No está mal, pero me gustó más el Martel.
- Champagne Moët & Chandon Rosé Imperial (AOC Champagne, Pinot Meunier y Chardonnay; Moët & Chandon): color rosa asalmonado. En nariz es poco expresivo, sobre todo fruta roja dulzona. En boca es frutal, algo dulzón. A mí no me entusiasmó, pero supongo que tendrá su público. Salvo su marketing brutal, no acabo de ver por qué la gente bebe este champagne.
Pasamos a los tintos, donde hubo representación de casi toda la geografía, con señores muy mayores, jóvenes avanzados y venerables ancianos. La verdad es que no me entusiasmaron muchas cosas, aunque ya dije que no tenía el día fino.
- Castillo de Haro Reserva Selección 2004 (DOCa Rioja, tinto con crianza, Santiago Ijalba): color granate apagado con ribete atejado. En nariz, cueros, tinta china, fruta caramelizada. En boca es un vino de intensidad media, seco, algo falto de cuerpo. No me entusiasmó.
- Faustino I Gran Reserva 1995 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 85% Tempranillo, 10% Graciano, 5% Mazuelo, Faustino): Color caoba con ribetes caoba. Nariz dulzona, dominada por los terciarios, con notas de cueros y como de acetona. En boca, ligero, casi sin cuerpo, dulzón. Fue grande, pero ya está al final de su ocaso.
- Gran Fontal Reserva Selección 2001 (DO La Mancha, tinto con crianza 100% Tempranillo, Fontana): Rubí apagado con ribete rubí. Notas animales poco agradables, balsámico, petróleo. En boca ligero, algo vacío, amargoso, descompensado. No me gustó.
- Viña Real Gran Reserva 1997 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 80% Tempranillo, Garnacha, Mazuelo y Graciano; CVNE): color caoba claro con ribete teja. Aromas de reducción, animales, cueros, ahumados y notas balsámicas. En boca es ligero, suave, con un tanino muy dulce aún presente. En franco declive, pero aún agradable.
- Secua Cabernet-Syrah 2002 (VT castilla, tinto con crianza, Cabernet Sauvignon, Syrah; Finca La Estacada): picota muy oscuro y capa muy alta, con ribete rubí. Nariz de buena intensidad, fruta negra, pimienta, vainilla y una nota punzante poco agradable (verdor de la Cabernet?). En boca es goloso, frutal, con buen tanino. En conjunto agradable sin ser memorable.
- Ladrón de Lunas 2004 (DO Utiel-Requena, tinto con crianza, 50% Bobal, 25% Tempranillo, 25% Cabernet Sauvignon; Ladrón de Lunas): Color rubí apagdo con ribete rubí granatoso. En nariz se muestra especiado, balsámico, con maderas y fruta negra madura al fondo. En boca es goloso, frutal, de cuerpo medio, tanino presente y final algo secante. No me importaría probarlo con más calma, y creo que iría bien con comida.
- Mira Salinas 2007 (DO Alicante, tinto con crianza 30% Monastrell, 30% Cabernet Sauvignon, 30% Garnacha Tintorera, 10% Petit Verdot; Sierra Salinas): picota muy cubierto con riebete violáceo que denota que aún es muy joven. En nariz es frutal, goloso, con notas de vainilla y especiado. En boca es frutal, goloso, con buen cuerpo, floral, herbáceo, buen tanino y final secante. Muy rico y agradable. Me gustan mucho los vinos de esta bodega.
Viendo la longitud que empieza a tener este post, dejaré para una futura publicación los cuatro vinos "top" de la degustación.

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Para qué sirve una DO?

La Denominación de Origen es un tipo de indicación geográfica que se aplica a un producto alimenticio o agrícola, en este caso, al vino, cuyas características vienen definidas por el medio geográfico en el que se produce. Su utilidad es la de proteger productos elaborados en una zona determinada, a la vez que los productores se comprometen a mantener unos niveles de calidad y a cumplir unas determinadas normas de elaboración, como puede ser en el caso del vino, las variedades de uva recomendadas y permitidas, los rendimientos, los tiempos de crianza, etc. En España el origen legal de las denominaciones de origen se remonta al Estatuto del Vino del año 1932 y a la posterior Ley 25/1970, del Estatuto de la Viña, del Vino y los Alcoholes, y actualmente están reguladas por la Ley 24/2003, de 10 de julio, de la Viña y del Vino
Así pues, ¿qué debemos pedir a una DO?. ¿Debemos exigirle una regulación estricta, que controle hasta el último detalle de la elaboración del vino, que permita sólo castas que hayan demostrado un nivel de calidad mínimo constante en esa zona geográfica y que asegure al consumidor que todos los vinos que lleven la contraetiqueta tienen garantizado un mínimo de calidad, a costa de una cierta uniformidad?. ¿Debe permitirse una cierta libertad, de forma que cada productor busque la máxima expresión de sus ideas, a costa de ser permisivos en la elección de castas, los métodos de elaboración y los períodos de crianza? O Por el contrario, ¿debe una DO defender al máximo las raíces de la región a la que representa, en cuanto a uso de castas tradicionales, métodos de producción modernos pero respetuosos con los usos originales de la tierra, y, en una palabra, protección del acervo vinícola histórico de la zona en cuestión?
Lo ideal sería una sabia conjunción de los tres puntos de vista, aunque si tengo que escoger, me quedaría con la tercera opción. Igual no sería mala idea crear una especie de subcategoría "tradicional" o "histórica" dentro de las DO para englobar a los productores que comulgan con estas ideas.

La imagen del mapa de las DO Españolas está tomado de la Wikipedia

martes, 29 de noviembre de 2011

Dos Burdeos 2005

En Burdeos cada pocos años se da una añada del siglo. O bien el concepto de "evento del siglo" es diferente en Burdeos que en otras regiones del mundo, o tenemos que mirar hacia los especuladores, que se enriquecen haciendo que los grandes nombres bordeleses tengan precios inmorales, y arrastren además a otros vinos con menos fama pero similar calidad. En fin, estando seguro que hay mucho de lo segundo, yo también he puesto mi granito de arena probando un par de vinos de ese año mítico 2005. En mi caso son segundos vinos de casas no demasiado desconocidas.
Côtes de Castillon es una appellation reconocida en 1989. Situada en la orilla derecha del Dordoña, se extiende sobre unas 2900 Ha de terrenos arcilloso-calcáreos y con grava, que dan origen a unos 22 millones de botellas. La mayor parte de las propiedades rondan las 10 Ha, y producen vinos que se consideran de una muy buena RCP, que además de la AOC Côtes de Castillon, pueden etiquetarse como Bordeaux o Bordeaux supérieur.
Château Poupille está considerado por algunos como una de las mejores bodegas de la región de Côtes de Castillon. Una propiedad con 16 Ha de viñedo, fundamentalmente Merlot, donde se intenta hacer un cultivo lo más orgánico posible, vendimia manual y crianza en barricas donde sólo una tercera parte son nuevas. Château Poupille 2005 (AOC Côtes de Castillon, tinto con crianza 95% Merlot, 3% Cabernet Franc, 2% Cabernet Sauvignon; Château Poupille) es un vino de color picota muy oscuro, casi negro, con ribete rubí granatoso. Tiene una nariz de intensidad media-baja, con frutas negras maduras en primer plano (moras), alguna nota animal y un especiado fino. En su paso por boca es intenso, de buen cuerpo, con una acidez correcta, pero con un tanino aún muy marcado, que condiciona un final muy secante y áspero no muy atractivo. Es muy posible que necesite tiempo en botella para limar asperezas y redondearse, porque creo que tiene materia para ello, pero ahora mismo resultó un tanto desagradable por esa tanicidad tan intensa.
Poco hay que decir de Margaux, una de las appellations punteras del Haut Médoc, situada al noroeste de la ciudad de Burdeos, en la margen izquierda del estuario de La Gironda. Margaux es la appellation donde están situados un mayor número de viñedos clasificados en 1855, con 18 Grands Crus Classés, a pesar de ocupar algo más de 1400 Ha. Los suelos son típicamente de grava blanca y la producción anual es de unos 9,5 millones de botellas.
Château d‘Angludet está situado en una meseta formada por depósitos de grava del Garona, que comparte con algunos Crus Classés como Château Margaux o Château Palmer. Pertenece a la familia Sichel, y fue clasificado como Cru Bourgeois Exceptionnel en 1932. Actualmente, la propiedad incluye 32 Ha de viñedo: Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot, con una edad media de 25 años. La vendimia es mecánica y los vinos tienen una crianza en barrica de hasta 12 meses. El segundo vino procede de las viñas más jóvenes; fermentación con control de temperatura, maceraciones de hasta 30 días y crianza de 6 a 12 meses en barricas, con trasiegos cada 3 o 4 meses y un ligero filtrado antes del embotellado. Moulin d'Angludet 2005 (AOC Margaux, tinto con crianza, 60% Cabernet Sauvignon, 25% Merlot, 15% Petit Verdot; Château d‘Angludet) viste un color picota-granate de capa media, con ribete rubí bastante joven. Aromas de intensidad media, floral, fruta madura (moras, grosellas), especiado muy suave, algo balsámico y recuerdos de madera cortada. En boca es un vino fresco, frutal, suave, con una acidez amable, sedoso, ligero y con un tanino final presente pero muy dulce que deja un final secante pero placentero. Un vino sorprendentemente joven y suave, muy agradable. Sin la elegancia y complejidad de otros burdeos que he bebido, pero que gustó mucho. Como para animarse a probar el grand vin de esta casa.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Otro Cumpleaños Cru Classé

En el anterior post comenté mis impresiones sobre el Beaujolais Nouveau que descorchamos la noche del sábado para celebrar mi cumpleaños en una cena informal con unos amigos. La verdad es que fue un vino divertido y acompañó muy bien el picoteo; después abrimos una botella de El Miracle Art, de Vicente Gandía, que tampoco estuvo nada mal. Pero el domingo, que fue el día exacto de mi cumpleaños, quería darme nuevamente un regalo vinícola de cierta enjundia, así que me dirigí a un conocido espacio gourmet y me puse a rebuscar entre las estanterías de los grandes vinos bordeleses. Después dejar vagar mis ojos por las botellas de las grandes joyas (por cierto, todas jovencísimas, ninguna más allá de 2006), me puse a mirar en las estanterías de los grandes más asequibles. Y allí me tope con este vino, en dos versiones, 2004 y 2006; y considerando que iba a descorcharlo en 24 horas, me hice con la más entrada en años.
Los Château Langoa-Barton y Léoville Barton, junto con Château Léoville-Las Cases y Château Léoville-Poyferré, formaban parte en su día de la propiedad conocida como Leoville. Actualmente, Langoa-Barton y Léoville Barton pertenecen a la irlandesa familia Barton, y sus vinos son elaborados en las mismas instalaciones. Léoville Barton posee 47 Ha de viñedos situados en el centro de la appellation Saint-Julien, y la elaboración de su grand vin implica un serio y largo trabajo en bodega, con dos remontados diarios durante la fermentación, maceraciones de hasta dos semanas y crianza de unos 20 meses en barrica.
El vino que elegí para agasajarme en mi cumpleaños, y acompañar unos suculentos solomillos con salsa de setas y patatas asadas, fue un Château Léoville Barton 2004 (AOC Saint-Julien, 2ème Cru Classé; tinto con crianza, 72% Cabernet Sauvignon, 20% Merlot, 8% Cabernet Franc; Château Léoville Barton). Es un vino de un intenso color rojo granate, de capa alta, oscuro, con ribete granate donde asoma algún destello amarronado. La nariz es de intensidad media alta, elegante y agradable, con un primer plano de terciarios marcados por las especias, balsámicos y regaliz; al fondo hay una fruta negra madura y discreta y recuerdos florales, apareciendo con el tiempo notas de madera de cedro y cacao. En boca es muy agradable, intenso y con de buena acidez, cuerpo medio, sedoso, con predominio de especias y ahumados, ligeramente carnoso, y con un elegante final de duración media algo tánico. A las 24 horas aparece más intenso el cacao, y juraría que he notado una punta de avellanas. En boca, aún algo más sedoso si cabe.
Un vino que la otra mitad de esta casa ha definido como muy redondo, a lo que yo añadiría que es discreto, elegante y muy rico. Dice mucho, pero sin estridencias, y sin darte cuenta, te estás sirviendo una y otra copa. Posiblemente esté aún mejor el año que viene, pero ya es una delicia como para tener unas cuantas botellas guardadas.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Le Beaujolais Nouveau est arrivé!

Como cada año, lo tenemos aquí, con su mundialmente conocida campaña de marketing. Y como cada año, nos sumamos al juego y nos hacemos con una botellita para ver "cómo ha salido este año el Beaujolais Nouveau". Además, en el sitio donde suelo comprar todos los años este vino, nos han sorprendido esta vez con otro négociant, aunque sospecho que de la misma estirpe.
Según se puede leer echando un vistazo a las webs dedicadas al tema, este 2011 ha habido un clima muy favorable desde abril a junio en la región de Beaujolais,lo que ha permitido una vendimia temprana y un mayor tiempo de maduración y reposo en botella de los vinos.
Así, el Beaujolais Nouveau 2011 de Bouchard Aîné & Fils (AOC Beaujolais, tinto joven 100% Gamay, Bouchard Aîné & Fils) nos trae esta vez un color magenta claro, brillante, muy bonito y sugerente, con ribete violáceo. En nariz tenemos un vino de intensidad media, con aromas muy característicos a fresas y frambuesas, nata, piruleta, y en este caso, unas suaves notas herbáceas y juraría que algún recuerdo especiado. En boca es muy frutal y fresco, pero hemos notado esta vez una acidez algo marcada y unas notas de verdor que le han hecho menos disfrutable que otros años.
Como siempre, un vino que definiría como alegre y juguetón, sin pretensiones, aunque este año me ha gustado menos que los anteriores.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Dos Syrah muy Distintos

Syrah, la gran uva del Valle del Ródano, aunque oriunda de Persia, da origen a vinos profundos, intensos y muy aromáticos. Cultivada en todo el mundo, son famosos sobre todo los vinos australianos (donde se le conoce como Shiraz), y los franceses de Hermitage, Crozes-Hermitage, Côtes du Rhone, Saint Joseph o Côte-Rotie. En España se le atribuye su introducción a Carlos Falcó,  Marqués de Griñón, en su propiedad de Dominio de Valdepusa, habiéndose extendido hasta Cataluña, Comunidad Valenciana, Jumilla o Castilla La Mancha, sitios en los que da lugar a muy buenos ejemplos, tanto monovarietales, como en mezclas con Garnacha o Monastrell.
Los dos vinos que comento aquí son dos tipos totalmente diferentes de varietales de Syrah. Uno, intenso y de gran presencia, buena extracción y pensado para una larga guarda;  el otro, ligero y fresco, para consumo temprano.
A partir de los pioneros viñedos españoles de Syrah, con vendimia manual, despalillado, maceración prolongada hasta 4 ó 5 semanas y crianza en barricas nuevas y semi-nuevas de roble francés Allier durante 12-15 meses, se elaboró el Marqués de Griñón Syrah 2004 (DO Dominio de Valdepusa, tinto con crianza 100% Syrah, Pagos de la Familia Marqués de Griñón). Es un vino muy cubierto, de un color picota muy oscuro, casi negro. Al principio muy cerrado, deja aparecer después una nariz intensa y compleja, predominando los especiados, balsámicos suaves, ahumados, notas de bosque, flores, y una fruta negra licorosa y madura. En boca es un vino de buen cuerpo, lleno, aterciopelado, con un retronasal donde dominan los terciarios, y con un tanino muy bien integrado y pulido. Un vino de gran presencia, que necesita buena aireación y que creo que aún puede mejorar en botella.
Jean-Michel Gerin forma parte del famoso trío de bodegueros del Ródano, junto con Laurent Combier y Peter Fischer, que además se han embarcado en el proyecto Trío Infernal en el Priorat. Con uvas procedentes de viñedos jóvenes situados en suelos de mica y esquisto, y dando al vino una crianza de 8 meses en barricas, el vino Jean Michel Gerin Syrah 2008 (Vin de Pays des Collines Rhodaniennes, tinto con crianza 100% Syrah, Domaine Jean-Michel Gerin) es un vino que viste un color picota granatoso de capa baja, con un joven ribete violáceo. Tiene una nariz de intensidad media, muy agradable, floral, con recuerdos de frambuesa y un especiado leve. En boca es ligero, fresco, de buena acidez, alegremente rústico, con notas algo verdes y un tanino suave. Un vino muy rico y alegre, que me recordó fugazmente a algún vino de la Ribeira Sacra por su frescura y toques de rusticidad. Para beberse más de un par de copas en una charla animada.

martes, 1 de noviembre de 2011

Pequeño Descubrimiento

Comentaba hace poco con Carlos, de Roco&Wines, que en los pequeños eventos tenemos la oportunidad de conocer mejor los productos y los elaboradores, en comparación con los grandes salones. Y en estos sitios, cuando uno menos se lo espera, salta la liebre.
En la inauguración del nuevo local de mi enoteca de cabecera, se organizó una miniferia de vinos regionales (Alicante, Valencia, Utiel-Requena...), en la que además de reencontrarnos con viejos conocidos (Carabibas, Sierra Salinas...) pudimos realizar una toma de contacto más profunda con otros (Chozas carrascal y sus Las Dosces, su cava y sobre todo Las Tres). Y quiso la casualidad que en el último stand, nos topáramos con un vino que nos encantó desde el primer sorbo, y donde pudimos conocer a Manolo Olmo, gerente de la bodega y apasionado defensor de unas prácticas de cultivo y elaboración que como el mismo dice, le vienen de familia.
Bodegas Sierra Norte nace de las ganas de plasmar en un producto final embotellado las inquietudes de tres generaciones de viticultores de la comarca de Requena-Utiel. 67 Ha de viñedos propios y hasta 300 Ha de viñedos controlados por el equipo de la bodega, en suelos de muy diversos tipos, siendo aquellos ricos en arcillas rojas y conglomerados del mioceno donde se cultiva la Bobal. Por tradición y convencimiento, cultivo ecológico, sin uso de productos químicos de síntesis, respetuoso con el medio ambiente y buscando la utilización óptima de los recursos naturales mediante técnicas como aportes de estiércol, plantación en franjas o siguiendo las curvas de nivel, mantenimiento de pH correcto del suelo, aportaciones de enmiendas calizas, evitar las labores profundas y en fechas incorrectas, optimización de los riegos, protección de los microorganismos del suelo...
Pasión de Bobal 2009 (DO Utiel-Requena, tinto con crianza, 100% Bobal, Bodega Sierra Norte) se elabora con uvas procedentes de cepas de más de 60 años. Vendimia en cajas a finales de octubre, selección de racimos en bodega, maceración en frío, fermentación alcohólica a baja temperatura, maloláctica y crianza de 6 meses en barricas de roble francés de primer uso, dan origen a un vino de color picota de capa media, con ribete violáceo. Nariz de intensidad media, agradable y alegre, con mucha fruta roja fresca en primer plano, notas lácticas, levadura y fino especiado. En boca es un vino fresco, ligero, agradable, muy frutal, levemente goloso, con un final discretamente ahumado y un tanino presente pero suave.
Un vino delicioso, sugerente y "liante", de los que te enganchan a beber una copa tras otra y a ir a por más botellas. Muy buen trabajo.

jueves, 27 de octubre de 2011

Pequeña Cata de Jereces

Después de haberme perdido la primera sesión de cata de vinos de Jerez, en la que el objetivo era conocer y comparar fino, manzanilla y pedro ximénez, y probar su maridaje con jamón de bellota y quesos, no quería faltar a la segunda sesión, en la que se iban a catar y conocer los vinos para mí más desconocidos de este maravilloso mundo que son los generosos jerezanos.
La propuesta incluía catar tres vinos de la gama Solera Reserva de Lustau, amontillado, oloroso y palo cortado, y comprobar sus posibilidades de maridaje como lomo ibérico y queso curado. Y eso hicimos.
El amontillado es el resultado de someter un fino o una manzanilla, después de la etapa de crianza biológica bajo velo flor, a una crianza oxidativa en barrica, que puede ser más o menos larga. Se busca un vino que mantenga las características que le otorga la crianza biológica y que gane en profundidad y concentración con la crianza oxidativa. Así, el Lustau Rare Amontillado Escuadrilla es un vino de color ambarino claro, con reflejos ambarinos y oro viejo. En nariz predominan los aromas claramente punzantes, de avellanas tostadas, higos y notas yodadas. En boca es intenso, muy seco a pesar de la sensación dulzona de los 18,5º, muy largo y con un final amargoso como de trufa o champiñón. No se llevó muy bien ni con el lomo ni con el queso.
El segundo vino de la sesión era un oloroso, vino que se obtiene tras encabezar el vino original con alcohol vínico para "matar" la flor, y que realice una crianza oxidativa. En este caso, tras un envejecimiento de 12 años por el sistema de criaderas y soleras, el Lustau Oloroso Don Nuño es un vino de color caoba claro, con reflejos ambarinos, dorados y cobrizos intensos. Los aromas me parecieron más comedidos que en el amontillado, con almendras, uvas pasas, francamente yodado y un destello de hierbabuena, con recuerdo del paso oxidativo por las barricas. En boca es un vino seco, elegante, intenso, que deja claramente el recuerdo de una almendra mordida con su piel, muy poderoso y algo tánico. Muy bien entendiéndose con el lomo, no tanto con el queso.
Terminamos la sesión probando el tipo de vino más raro de los jereces, el palo cortado, un vino misterioso, caprichoso, que aparece cuando quiere, en el que el capataz de la bodega, cuando cata y clasifica los vinos, se encuentra uno que es en nariz un amontillado, pero que en boca es un oloroso. El Lustau Palo Cortado Península viste un precioso color caoba más oscuro e intenso, con reflejos dorado oscuro y ambarinos intensos. La nariz es más dulzona, con uvas pasas, frutos secos y caramelo. En boca es un vino intenso y seco, algo tánico, con recuerdos claros de almendra y notas de maderas. El que mejor se entendió con el queso.
En resumen, tres vinos intensos, complejos e interesantes, donde destacaría el oloroso por su elegancia y el palo cortado por su complejidad. Aunque el oloroso se llevó muy bien con el lomo y el palo cortado nada mal con el queso, creo que son vinos que se disfrutan más sin compañía alimenticia.

lunes, 17 de octubre de 2011

2/3 de Atrium

Poco hay que decir del grupo Torres como elaboradores de vinos y brandies, cuyos orígenes se remontan a 1870, y cuya alma mater se localiza en Vilafranca del Penedés.
En 1989, Torres lanza al mercado su línea Atrium, nombre que tiene su origen el atrium de las domus romanas, habitación de uso común que hacía las veces de recibidor. El primer vino de esta gama presentado por Torres fue el Merlot, ya completamente implantado en el mercado. Posteriormente, la línea aumenta con el lanzamiento del Chardonnay, y se completa con la salida al mercado del Cabernet Sauvignon. La intención de Torres es presentar al mercado una línea de vinos más jóvenes y frescos en los que resalten las notas frutales.
Aprovechando mi estancia en Barcelona, en un fallido intento de viaje a Atenas, me hice con un pack formado por dos terceras partes de esta línea, el Chardonnay y el Cabernet Sauvignon.
El Atrium Chardonnay 2009 (DO Penedés, blanco parcialmente fermentado y criado en barrica; 85% Chardonnay y 15% Parellada; Torres) viste un color amarillo dorado pálido, brillante, con reflejos verdosos, muy bonito. La nariz tiene una intensidad media, siendo agradable, franca, con pera madura, manzana  reineta, notas de hierba fresca y tenue fondo amielado. En boca se muestra agradable, fresco, seco, muy frutal, algo graso, amargoso, quizá algo falto de acidez, no muy largo. Un vino fresco, afrutado y muy agradable de beber.
La otra mitad del pack, Atrium Cabernet Sauvignon 2007 (DO Penedés, tinto con crianza; 85% Cabernet sauvignon, 15% Tempranillo, Torres) es un vino de color picota oscuro, con capa media alta y ribete rubí. Nos muestra una nariz de intensidad media, agradable, elegante, siendo algo licoroso, con fruta negra, especias, alguna nota mentolada y un fondo de maderas elegantes. El paso por boca es agradable, seco, sin mucho cuerpo, frutal, sedoso y de duración media. Bien integrado, sencillo y bebible.
Dos vinos asequibles, agradables de beber y de los que apetece más de una copa. Habrá que probar el Merlot.

viernes, 7 de octubre de 2011

Un Alicantino con Futuro

Allá por diciembre del año pasado pude probar un recién nacido Carabibas VS 2009, que si bien aún necesitaba terminar de hacerse, ya apuntaba buenas maneras. Hace poco, como ya comenté, probé casi en primicia un recién embotellado Carabibas 2010, que sigue en la línea de su predecesor. Ahora, por fin, he podido ponerme manos a la obra con ese 2009 tras un añito entero de botella, además de conocer gracias a Fernando Sirvent, de Bodegas Sierra de Cabreras, y a Fernando Coca, enólogo responsable de la criatura, información muy completa sobre su forma de elaboración.
Bodegas Sierra de Cabreras es un proyecto que se inicia en 2009 con el embotellado de la primera añada de su vino Carabibas VS. Se trata de una modesta bodega situada en Salinas-Sax, con 6 Ha de viñedo propio de una edad media de 15 años, plantado en suelo calizo-pedregoso y haciendo un cultivo tradicional y parcialmente ecológico, que está en fase de transición a totalmente ecológico, y en el que se intenta mantener un rendimiento de 2 Kg/cepa. Llevan a cabo selección de racimos y vendimia manual, para posteriormente hacer llegar la uva a los depósitos de acero inoxidable por gravedad.
Fermentación y maceración de 18 días en depósito de acero de 2000 litros con temperatura controlada, usando para la Monastrell levadura indígena, aunque están en proceso de tipificar y reproducir sus propias levaduras para usarlas con todas las castas. Tras la fermentación y la maceración, el vino pasó a hacer una crianza de 9 meses en barricas de roble francés de grano fino y tostado medio, nuevas en la añada 2009. El vino se clarificó con clara de huevo natural y no se estabilizó por frío ni de manera química, sometiéndose a un suave filtrado con placas de celulosa.
Con estos mimbres se tejieron las 2500 botellas de Carabibas Vendimia Seleccionada 2009 (Vino de Mesa, las siguientes añadas ya DO Alicante; tinto con crianza, 65% Cabernet Sauvignon, 30% Merlot, 5% Monastrell; Bodegas Sierra de Cabreras). Así, tenemos un vino de color picota intenso, muy cubierto, con ribete amoratado destilando juventud. Nariz de buena intensidad y agradable, con mucha fruta roja y negra, pimienta, maderas y balsámicos suaves. En boca es agradable, con entrada seca e intensa, frutal, muy buena acidez y tanino aún algo marcado, que deja un final de buena duración y agradable.
Un vino dentro de las líneas de gusto actual, intensa carga frutal, buena extracción y presencia clara de la madera, pero que no resulta en absoluto exagerado (aunque se que algunos habituales de este blog no estarán de acuerdo). Ese tanino aún necesita terminar de domarse un poco, porque creo que se tornará mucho más sedoso con el paso del tiempo, y junto con la buena acidez que tiene, le augura al vino un largo futuro por delante.
Destacar también la clase de la presentación, en botella bordelesa de hombros anchos y con un etiquetado sobrio y muy elegante.
Yo, de momento, me guardo otra botella de esta añada para el año que viene.

domingo, 2 de octubre de 2011

Cata Formativa 24/09/11: Tempranillos

Dos sábados consecutivos de catas formativas siempre son agradables. En esta ocasión, la cata iba de Tempranillos elaborados en distintas zonas de España. Se eligieron vinos de similar elaboración, de la misma añada 2008, y con 6 meses de crianza en barrica. Los objetivos de la cata, apreciar las diferencias entre distintas zonas y, para las narices más entrenadas, intentar adivinar el tipo de barrica.
Empezamos con Condado de Almara Selección 2008 (DO Navarra, 100% Tempranillo, 6 meses en roble americano, Bodegas Macaya). Un vino picota oscuro, de capa media alta y ribete violáceo. A copa parada, muy frutal, algo terroso y especiado; tras agitar, acentuación del especiado y aparición de balsámicos y notas animales. En boca es un vino ligero, de acidez intensa, frutal y algo tánico, dejando un final largo. Aunque de entrada no me gustó demasiado, y creo que le falta conjuntarse, mejoró mucho tras evolucionar en copa, haciéndose muy elegante.
El siguiente vino fue un vino problemático, que hubo de abandonar la cata. Se trataba de Vega Izán 2008 (DO Ribera del Duero, 100% Tempranillo, Bodegas Riberalta) que vestía un color picota oscuro, de capa media alta, algo turbio, con ribete violáceo. A copa parada, intenso olor animal y de reducción, que no dejaba salir ningún otro aroma. Casi imposible lograr que abriese, a base de agitar y sacudir, logramos que se atisbara algo de grosella y frambuesa muy maduras y un especiado fino, pero el vino volvió a cerrarse y ya no hubo forma. En boca, tanicidad alta, mucha madera y justo de acidez. No valorable.
Seguimos el turno con uno de esos vinos que gustan a casi todo el mundo, por su frescura y frutosidad. 6 de Luberri 2008 (DOCa Rioja, 100% Tempranillo, maceración carbónica con 6 meses en roble americano, Bodega Luberri) es un vino de un alegro color picota de capa media baja con ribete violáceo. En nariz, mucha fruta roja fresca, sobre todo fresa, nata, otros lácteos y algún balsámico y especiado suave. En boca es un vino fresco, ligero, muy frutal, con una acidez agradable y un tanino muy dulce. Un vino muy fresco y agradable de beber, ideal para chateo.
El último vino previsto para la sesión fue el único que no era de la añada 2008, Isla Oro Crianza 2007 (DO La Mancha, 100% Tempranillo, 6 meses en roble americano, Bodegas Isla). Granatoso de capa baja, con ribete rubí. A copa parada, muchas notas de caucho e hidrocarburos, no muy agradables, y algo de fruta sobremadura que aparece tras la agitación. En boca es un vino muy ligero, con acidez apenas marcada y un tanino ligero, muy corto. Un vino muy justito y algo insulso
Acabamos la jornada con un sobrero. Tras el empecinamiento del Vega Izán, la Ribera del Duero acabó siendo representada por Torres de Anguix Barrica 2008 (DO Ribera del Duero, 100% Tempranillo, 4 meses en barrica de roble americano, Bodega Torres de Anguix). Picota oscuro de ribete violáceo y capa alta, como manda su juventud. Mucha fruta negra y madura, notas terrosas, torrefactos y alguna nota láctea. Paso por boca seco, de buena acidez, frutal y algo secante. Un vino agradable pero que necesita un tiempo más de botella para acabar de conjuntarse.
En resumen, un interesante paseo por distintas DO y su forma de entender la Tempranillo. Un vino de la Ribera del Duero que no acabó de expresarse (o si?), y un tinto castellano-manchego un tanto deslucido que no creo que puedan tomarse como referentes de sus zonas de origen, un navarro mostrando su acidez y su elegancia si se le da tiempo, y un rioja maceración carbónica con barrica, que en este caso se han conjuntado muy bien.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Cata Formativa 17/09/11

El pasado fin de semana pude volver, por fin, a asistir a las catas formativas que se organizan los sábados en Bodega Selección de Campello.
En esta ocasión, el tema propuesto era comparar la evolución con el tiempo de vinos monovarietales, siendo las castas elegidas, Cabernet Sauvignon y Merlot. Para ello, se nos propusieron 4 vinos, dos de cada casta, con unos diez años de diferencia en cada pareja. Nuestros deberes consistían en catar, notar y comentar las diferencias evolutivas y puntuar los vinos.
Empezamos la sesión con el vino 35 South Cabernet Sauvignon Reserva 2004 (Valles de Maipo y Aconcagua, Chile; 100% Cabernet Sauvignon con 6 meses de crianza en robre francés; Bodega San Pedro). Este era el vino trampa de la cata, pues resultó un vino de un color picota granatoso, de capa media baja, con ribete granatoso. En nariz, a copa parada, se mostró licoroso, dulzón, con aromas de pasas y guindas en licor, que tras agitar dejaban aparecer balsámicos y un fino especiado; una nariz extraña y no muy agradable. En boca resultó un vino muy ligero, con cierta acidez, pero dulzón y con un tanino un tanto desagradable. Un vino desequilibrado, que no gustó, y se llevó la puntuación más baja de la tarde.
El segundo Cabernet fue un Flor de Maig Cabernet Sauvignon 1994 (DO Tarragona, tinto con crianza 100% Cabernet Sauvignon, Celler de Capçanes), que vestía un color picota algo evolucionado, de capa baja, con ribete granate atejado, como corresponde a su edad. A copa parada mostraba mucha reducción, con notas como de caucho, algo de cuero y un tenue especiado, que tras agitar se transformó en un especiado intenso y unos leves balsámicos, dejando asomar una tenue fruta negra madura al fondo. En boca pasó seco, suave, ligero, conservando una aceptable acidez y aún con un tanino presente y algo secante. Un vino evolucionado, mostrando esos terciarios que se esperan ya con sus años, y bastante aceptable, aunque sin la marcada personalidad de los Cabernet de otras regiones.
El turno de los Merlot empezó con otro vino sudamericano, el Arrabal Merlot 2006 (Mendoza, Argentina, tinto con crianza en depósitos de acero inoxidable, 100% Merlot; Bodegas Bianchi), un vino picota oscuro con ribete amoratado donde asomaba el granate. En copa parada se mostró elegante, suave, con algo de fruta negra y cuero, que luego de agitar, dejaban pasar a las moras y los balsámicos. En boca resultó agradable, de cuerpo medio, levemente dulzón, un tanto hueco y con un final medio algo licoroso. Un vino cuya especial elaboración destaca sobre todo la fase nasal, pero le deja algo vacío en boca.
Terminamos la cata varietal con el que fue, al menos para mi, el mejor de la tarde, Roura Merlot Reserva 1996 (DO Alella, tinto 100% Merlot con crianza de 18 meses en depósito y 24 en roble francés; Bodega Roura). De color picota oscuro, capa media alta y ribete granatoso, no demostraba aún su edad. En nariz, una elegante mezcla de terciarios, con cuero, hoja de tabaco y algo de hierbas aromáticas, que envolvían un tenue fondo de fruta negra. En boca se nos reveló intenso, seco, de cuerpo medio, aterciopelado y algo tánico, con un agradable final. Quizá el vino más varietal de todos, desarrollando esos terciarios con cueros y tabaco, elegante y agradable.
En resumen, una jornada donde pudimos conocer un poco más estas dos nobles castas, notamos la aparición franca de los terciarios evolucionados de estos vinos ya entrados en años, y comprobamos la caída de un Cabernet con problemas.
La tarde nos tenía reservada una sorpresa. Estando presente en la sala de catas Fernando Sirvent, de Bodegas Sierra de Cabreras, pudimos probar, casi en primicia, su Carabibas 2010, recién embotellado para la ocasión. Se trata de un vino de la DO Alicante, elaborado con Cabernet Sauvignon, Merlot y Monastrell, y con una crianza de 9 meses en barricas de roble francés, 50% nuevas y 50% con un año. Es un vino de color picota intensísimo, muy cubierto, con ribete violáceo muy joven. A copa parada es intenso, dulzón, con caramelos, flores, cacao y natas, y tras agitar, moras y torrefactos dulces. En boca es un vino lleno, con una acidez aún falta de domar y un tanino que promete y algo goloso. Un vino que necesita un añito de botella y será muy bueno.

martes, 20 de septiembre de 2011

Wine Future Hong Kong 2011

No suelo escribir muchos posts de opinión en los cuales no comente ningún vino o vinos en concreto. Pero leer la noticia y echar un vistazo a la página web del evento que aquí menciono, me ha hecho ponerme a reflexionar. Del 6 al 8 de Noviembre se celebra en Hong Kong el Wine Future Hong Kong 2011, una feria creada para reunir en un mismo evento a las personalidades más importantes de todo el mundo relacionadas con el vino. Además, según su web, los objetivos de este encuentro son analizar los retos actuales a los que se enfrenta la industria del vino y plantear soluciones, ideas y liderazgos, así como reflexionar sobre nuevos horizontes para la industria y su futuro. En realidad, desde mi punto de vista, es una feria destinada a captar el floreciente y creciente mercado asiático (dicho de forma menos elegante, venderles vino a los chinos).
Se van a celebrar tres grandes catas, una de vinos españoles, otra de vinos de Burdeos y una tercera de varias regiones de todo el mundo. Analizando la lista de vinos a catar en cada una, la cosa resulta, salvo excepciones, predecible y muy poco emocionante.
La "Diversidad y Pasión de los Vinos Españoles" será dirigida por Pancho Campo. Ya sabemos que se trata de ir ganando cuota de mercado asiático para los vinos españoles, pero si repasamos la lista de vinos, veremos: Emeritus 2005, Barón de Chirel 2008, Trasnocho 2004, Aalto PS 2005, Termanthia 2006, El Nido 2008, y así hasta 20 vinos, entre los cuales me da alegría ver Pazo de Señoráns 2010. Hombre, está claro que para empezar a ganar mercado hay que ir a lo seguro y reconocible, pero creo que no hubiese estado de más hacer un huequecillo a alguna otra zona vinícola como Ribeira Sacra o Bierzo con sus mencías jóvenes, algún Verdejo de calidad, productores que apuesten por castas autóctonas o alguno de los que salen menos en las guías pero que están allí haciendo buenas cosas. Está bien asegurar, pero creo que estas son ocasiones para también decir que en España se hacen, además, otros vinos. Ah, el video de presentación empieza con los sanfermines, topicazo al canto.
Si poco sorprendente es la lista que presenta el Sr. Campo, la que presenta Mr. Parker no lo es menos. Bajo el rimbombante título de "Los 20 Mágicos", se anuncia como una cata de 20 vinos de Burdeos 2009 supuestamente infravalorados, y que debemos seguir de cerca en un futuro. A ver, Rauzan-Ségla, Palmer, Smith Haut Lafitte, Trotanoy, Pichon Lalande, Cos D'Estournel o Angelus no son precisamente valores emergentes y desconocidos de la región de Burdeos. Llame a las cosas por su nombre, Mr. Parker, y diga que va a decirles a los chinos que en Burdeos hay otros vinos carísimos que deben comprar, además de Margaux, Mouton Rothschild, Ausone, Cheval Blanc o Petrus.
La tercera de las grandes catas la dirigirá Jancis Robinson (que cada día me cae mejor), y me parece la más interesante a priori. La han  titulado "Más Allá de Burdeos", y en ella se presentan vinos de todos conocidos, si, como Gaja 2008 Barbaresco, Antinori Tignanello 2001, un Gevrey Chambertin de Louis Jadot o un Riesling de Dr. Loosen; pero, y ahí radica lo interesante del día, también presentará la señora Robinson, vinos de Austria, Turquía, Brasil y la misma China. Si, vale, el transfondo es el mismo: hay vida y vinos a comprar más allá de Francia y Burdeos, pero al menos habrá una cierta intriga en ver con que sorprenden los productores de estos países.
En fin, un rimbombante sarao para recordarle al mercado asiático que debe comprar vino, vino caro y de los de siempre, con un mínimo resquicio para que asomen la patita algunos menos conocidos.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Los Vinos de Zárate

Ya se ha narrado aquí la visita a Bodegas Zárate, las buenas sensaciones, y el que consideramos buen hacer de Rebeca y Locho. Asimismo, se han plasmado ya las impresiones que nos produjeron sus vinos catados directamente de depósito. Es ahora momento de presentar las impresiones de tres de los vinos de Zárate, degustados con calma y sosiego en casa.
- Zarate 2010, el básico de la casa, 100% Albariño de las diferentes parcelas de la bodega, fermentación en acero inoxidable, sin estabilización por frío y sin crianza. Es un vino de un bonito amarillo pálido con reflejos verdosos y acerados, limpio y brillante. Sus aromas son de intensidad media, agradables, con piña y fruta blanca, teniendo de fondo recuerdos herbáceos y de limón. En boca es un vino fresco y alegre, con una acidez viva, ligero, que como pequeña pega deja un leve vacío, y que tiene un final cítrico muy largo. Un albariño básico muy rico, marcado por la acidez.
- Zarate Balado 2009 está elaborado con uvas 100% Albariño en pie franco de un pequeño pago aledaño a El Palomar. Vinificado en acero inoxidable y con una crianza de 6 meses sobre sus lías finas, viste un amarillo limón claro y brillante. La nariz es de intensidad media, con manzana reineta, piña y limón. En boca es un vino de buena intensidad, con una acidez marcada, amargoso, seco y refrescante, con intensas sensaciones frutales y minerales que llenan la boca durante tiempo. Un vino donde la acidez y la crianza con sus lías se conjuntan muy bien.
- Zárate El Palomar 2009 es quizá la joya de la corona de la casa. Elaborado con uvas de cepas centenarias 100% Albariño procedentes del pago El Palomar, una parcela de 0,5 Ha de suelo granítico. Para este vino se utilizan los métodos más tradicionales, con fermentación y crianza de 10 meses en cuba de 2500 litros de roble francés. El resultado es un vino de color amarillo pajizo con ribetes pajizos y dorado pálido. Tiene una nariz de intensidad media, donde destaca manzana muy madura, fruta de hueso, cítricos y notas como de un suave ahumado, apareciendo aromas amielados, todo ello consecuencia lógica de su proceso de elaboración, y que lo hacen muy apetecible. En boca tiene una acidez correcta, es algo glicérico, seco, frutoso y con un agradable amargor final, que prolonga una persistencia ya de por sí buena. Nuevamente un albariño con crianza en madera, a la antigua usanza, que puede no entusiasmar a los buscadores de albariños jóvenes y pletóricos de fruta y acidez, pero que a mi me ha gustado mucho. A la botella que me queda, le daré unos meses más de reposo en la cava.
Buenos vinos los de Zárate, de los que deben abstenerse quienes busquen albariños de platanito y frutita fácil, y que deben probar quienes busquen la verdadera acidez viva y los sabores de la uva albariña sin disfrazar.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Fin de semana a la française

Este pasado fin de semana decidí empezar a descorchar los componentes de un lote de vinos franceses adquirido recientemente. Entre los blancos, en lugar de Chablis Premier Cru o Coteaux du Layon, empecé por un blanco de una denominación para mi desconocida, Mâcon Fuissé; y de entre los tintos, me decanté por un Burdeos, dejando de lado por el momento un Côte de Beaune y un Syrah AOC Vin de Pays des Collines Rhodaniennes.
La localidad de Fuissé, al sur de la Borgoña, alberga unas 20 Ha de viñedo de la extensa appellation Mâcon Blanc Villages, que ostentan la rara appellation de Mâcon Fuissé. Aquí, Joseph Burrier vinifica las uvas procedentes de 1,5 Ha de viñedo situados a unos 350 metros de altura en suelos rocosos, arcillosos y calcáreos. Usando métodos de cultivo ecológicos y vendimia manual, la vinificación tiene lugar a temperatura controlada y el vino pasa por un leve reposo con sus lías. Así, el Joseph Burrier Mâcon-Fuissé 2010 (AOC Mâcon Fuissé, 100% Chardonnay, blanco joven, Joseph Burrier) tiene un color amarillo alimonado pálido, con reflejos verdosos y dorado claro. Nariz de intensidad media, agradable, con fruta blanca, piña y toques de fruta tropical. En boca tiene una entrada seca y algo amargosa, buena acidez, fresco, mineral y con un toque salino, con una buena persistencia. Con la aireación se hace más fresco y ligero. Un vino que no es espectacular ni inolvidable, pero fresco, bebible y agradable. Acompañó bien a un salteado de trigueros, ajetes y gambas y un rape a la plancha.
En el Château Sainte-Marie ya elaboraban vinos en 1874. Está situado en el corazón de la región bordelesa de Entre-Deux-Mers, y dispone, entre otros viñedos, de parcelas de Sémillon y de Merlot de más de 100 años. Viñedos situados en suelos arcilloso-calcáreos, vendimia manual, fermentación y maceración en inox y crianza de 12 meses en barricas de roble, de las cuales un 20% son nuevas, son las cartas de presentación de este Château Sainte-Marie Vielles Vignes 2008 (AOC Bordeaux Superieur, tinto con crianza 72% Merlot y 28% Cabernet Sauvignon; Château Sainte-Marie) que viste de color granate apagado de capa media-alta, con ribete granatoso. La nariz no es muy intensa, con terciarios en primer plano, ahumados, balsámicos, y notas dulzonas de torrefactos y cacao, que con un tenue fondo de fruta negra muy madura, forman un conjunto muy agradable. En boca es un vino de cuerpo medio, suave, bien conjuntado y redondo, con tanino muy bien integrado y de persistencia media. Un vino discreto, no explosivo ni exuberante, pero bien conjuntado, rico y agradable. Muy bien acompañando a unos quesos de Mahón y un entrecot con salsa de pimientos.
Un primer envite a este lote que deja un recuerdo agradable, y que invita a ir probando el resto.

lunes, 29 de agosto de 2011

En Casa de la Gran Dama del Albariño

El Pazo de Señoráns empieza a tener orientación vinícola en 1989, ya en manos de Marisol Bueno y Javier Mareque, que habían adquirido la propiedad en 1979. Por aquella época, en las tierras aledañas a la edificación, se cultivaban kiwis y uvas de la variedad albariño. Inicialmente elaboran vino para su venta a granel, pero Marisol toma la determinación de elaborar un vino blanco propio para vender embotellado con su etiqueta, y en 1990 se comercializa la primera añada de Pazo de Señoráns.
Gracias a las gestiones de un amigo común, me pongo en contacto con Vicky, hija de Marisol, y concertamos una cita para visitar viñedo y bodega. Las obligaciones hacen que nuestra anfitriona original nos tenga que dejar, pero lo hace en la fantástica compañía de una gran cicerone, Frauke, una alemana actualmente arraigada en las Rías Baixas, que nos acompañó por las instalaciones destinadas a los eventos sociales, el viñedo, la bodega y la degustación de los fantásticos productos que elaboran.
La construcción y los jardines son de una belleza y grandiosidad difíciles de narrar. La piedra, las maderas, incluso las anécdotas y los pasadizos, invitan a dejarse llevar y a que la mente vuele hacia el pasado de los pazos gallegos.
 Actualmente, Pazo de Señoráns dispone de 15 Ha de viñedo en propiedad, alquilan otras 14 Ha, y trabajan directamente con más de 100 viticultores, que siguen las pautas marcadas desde la bodega. Como estamos en las Rías Baixas, la mayor parte del viñedo está en emparrado, aunque ya hay algo en espaldera. La vendimia es totalmente manual, haciéndose selección de racimos en el viñedo, para que sólo la mejor uva llegue a la bodega, donde pasa por una segunda selección en mesa.
Tras un prensado suave en prensa neumática, la fermentación tiene lugar en acero inoxidable, con control de temperatura, y estrictamente con levaduras autóctonas (lo que cada vez veo más imprescindible para obtener un albariño con personalidad y presencia). La crianza de los vinos que la llevan tiene lugar con sus lías finas en depósito de acero, y para el Sol de Señoráns, en roble y depósito. Tras estabilización, el vino es embotellado y, los que así lo requieren, son sometidos a un período de crianza en botella.
También se elabora en la bodega una pequeña cantidad de aguardiente de orujo de albariño, blanco y de hierbas, mediante doble destilación tradicional sobre fuego de leña; doble destilación que la da una suavidad excepcional.
Terminada la visita, siempre de la mano de Frauke, nos dispusimos a degustar los vinos y aguardientes que elaboran.
Pazo de Señoráns 2010 es el básico de la casa, un blanco joven 100% albariño. Tiene un bonito color amarillo pálido con reflejos verdosos y acerados. La nariz es agradable y de buena intensidad, destacando en primer plano las notas herbáceas, sobre la fruta fresca, sobre todo cítricos, y la fruta blanca. En boca tiene una acidez viva, es seco y fresco, con un retronasal cítrico, y un final largo como de limón y lima. Un muy buen albariño básico.
Sol de Señoráns 2006 es otra cosa. Un vino 100% albariño, con crianza de 6 meses en roble nuevo francés y caucásico, 12 meses en depósito y 12 meses en botella. El resultado es un vino con un color amarillo pajizo con reflejos dorado pálido, limpio y brillante. La nariz aparece en principio marcada por esos aromas de la crianza, cremosos, amielados, orejones, pero estando muy presente la fruta blanca madura. En boca es algo graso, lleno, con acidez menos marcada pero refrescante, complejo y con una muy buena persistencia. Un vino diferente, que quizá no guste a todo el mundo (Frauke reconoce su debilidad por él), pero de gran calidad.

El último vino que probamos es la niña bonita de la bodega, Pazo de Señoráns Selección de Añada 2005. 100% albariño con más de 30 meses de crianza en depósito sobre lías finas y 12 meses en botella. Viste un bonito color amarillo limón intenso, con reflejos dorado pálido. En nariz es espectacular, intenso, complejo, agradable, con manzana y pera maduras, presencia de la crianza con lías, notas herbáceas al fondo y fruta dulce. Impresionante. En boca es un vino de quitarse el sombrero, lleno, intenso, graso, manteniendo una muy buena acidez, frutal, amargoso y largo, muy muy largo. Un auténtico vinazo, delicioso, con potencial de guarda indudable.
Con los recuerdos de este señor vino sin querer abandonar nuestras bocas, probamos sus destilados, el aguardiente de hierbas y el blanco. Los dos muy buenos, pero me gustaría destacar del blanco sus aromas vinosos y frutales, como nunca había notado en un aguardiente, y su suavidad en el paso por boca, sin perder su intensidad.
En resumen, dos vinos muy buenos y un auténtico vinazo. El Pazo de Señoráns Selección de Añada se hará sin duda con sitio en mi vinoteca. Uno de los mejores Rías Baixas que he probado nunca.
Gracias a Vicky y a Frauke por la amabilidad que tuvieron en atendernos y guiarnos, y a Alejandro por ponernos en contacto con ellas.

domingo, 21 de agosto de 2011

Un Americano en las Rías Baixas

Conocí  a Todd Blomberg hace varios años, cuando presentaba sus vinos en una enoteca de Alicante. Reconozco que algunos prejuicios salieron a flote, entre ellos, ¿qué hace un americano pretendiendo enseñar a los gallegos a hacer albariño? o ¿qué es toda esta historia de la biodinámica y la ecología en los vinos? Ya tenemos aquí a otro que se sube al carro de lo "verde" y lo "ecológico" para ver si así vende algo. Poco a poco he ido aprendiendo sobre lo que este hombre nos contó aquel día, y eso, y por encima de todo, la personalidad y calidad de sus vinos, me han hecho verlo de otra manera.
Todd Blomberg es un estadounidense de San Francisco, que lleva 10 años en España, enamorado de Galicia (o más bien, de una galeguiña melosa, como reconoce). Bioquímico de profesión, aterriza en Galicia y al poco tiempo empieza a trabajar en la  bodega Zárate, cambiando muchas de las cosas que allí se hacían y respetando la esencia de lo tradicional que debía ser  respetado. Con el tiempo, logra mediante sociedad, tomar las riendas de uno de los nombres emblemáticos en la DO Rías Baixas, Benito Santos.

Benito Santos ya elabora vino en los años 60, siendo la primera bodega invitada a presentar sus vinos en la Fiesta del Albariño de Cambados en 1965. En 1979 se certifica la bodega y se crea la primera marca, Viña Xoan, y en 1986 se inscribe en la DO Rías Baixas.
La bodega Benito Santos está situada en Vilanova de Arousa, a unos 500 metros del mar. Tienen actualmente unas 9 Ha de viñedo propio, incluyendo los conocidos Igrexario de Saiar e Igrexario de Bemil y el original Viñedo de Xoan, que tiene más de 85 años, aunque ha sido replantado casi totalmente. Las viñas tienen edades variadas, yendo desde viñedos jóvenes hasta algunos relativamente mayores, de más de 60 años, y podemos identificar desde la variedad original de Albariño, de racimo pequeño y granos menudos, hasta las más actuales, de bayas más grandes y racimos de mayor tamaño. El viñedo de Xoan sigue en el tradicional emparrado, pero en Saiar y Bemil se usan guyot purgaras y barras.
Blomberg empieza a elaborar sus vinos "utilizando toda la parafernalia enológica que en ese momento estaba disponible" y ahora, cuando los prueba "me doy cuenta de que eran asquerosos". Actualmente se inspira mucho en la biodinámica, pero "adaptada a esta región". Así, varios de los viñedos de Benito Santos, están certificados como agricultura ecológica, se  abonan con algas y conchas de marisco y apenas se usan tratamientos inorgánicos. Si se siguen muy de cerca los ciclos y ritmos lunares.
Preparándose ya para la vendimia, nos cuenta que, si bien hay muchísima uva ("alguna gente no sabe que va a hacer con tanta uva"), habrá que irse con ojo con la calidad, ya que ha aparecido oidio y botritis, que espera que no vaya a más con el viento seco que está soplando estos días. Todd basa la personalidad y longevidad de sus vinos en la acidez. "Hay que vendimiar buscando acidez, no grado; la acidez, es lo que va a permitir envejecer a estos vinos".
Todd nos explica que, utilizando barricas de roble viejas, pone a fermentar muestras de los distintos viñedos, y según  arranque y evolucione la fermentación, decide la vendimia. Asimismo, en estas barricas prepara los pies de cuba, para sembrar los depósitos de fermentación exclusivamente con levaduras indígenas del viñedo ("no tiene sentido utilizar levadura seleccionada, y hacer todo acabe oliendo y sabiendo igual, y haciendo que el albariño huela a Sauvignon Blanc"). La fermentación tiene lugar en acero inoxidable con control de temperatura, y posteriormente, tanto la preparación de las lías finas como la crianza con las mismas tiene lugar también en depósitos de acero. Se utilizan distintos métodos (congelación del depósito con CO2, inyección de nitrógeno) con el fin de proteger el vino y así reducir el uso de sulfuroso hasta la tercera parte de lo que usan otras bodegas. Nos explica que, con estos métodos, una adecuada crianza con lías, una buena acidez, y sobre todo "moviendo el vino lo menos posible", el vino se protege y se necesita mucha menos adición de azufre.

Tuvimos el privilegio de probar de los depósitos, Pago de Xoan 2008, ya casi listo para embotellar (aromas intensos a manzana madura, cítricos, sutiles efluvios salinos, muy buena acidez, algo graso, lleno, largo) y Pago de Xoan 2010 (aún un bebé pletórico de acidez, muy afrutado y aún sin desarrollar la complejidad de su hermano mayor). Igrexario de Saiar 2010 es un vino más sencillo, de acidez fresca, cítrico y herbáceo, más ligero. Pago de Bemil 2009 nos sorprendió con intensos aromas a manzana y pera muy maduras, acidez viva, frescura y leve untuosidad. Probamos también un experimento de Todd, un albariño de altísima acidez ("posiblemente el vino con mayor acidez de España"), criado 24 meses en fudre de roble francés de 9º año, y que lleva ya dos  años en botella; una criatura extraña, de agradables aromas a cítricos con toques muy suaves de la crianza, que me recordó en algún momento a los recuerdos de caucho de la Riesling ya mayor ("tengo algo de Riesling en el viñedo, pero no puede usarse en los vinos de la DO"), algo graso y con una acidez aún crujiente. "La idea es dejarlo en botella unos 10 años, catándolo anualmente, a ver que pasa".
Ya hacia el final de la visita, nos enseña un capricho. Un palomar remodelado, donde está guardando su colección. Botellas de añadas especiales y escasas, y todas las añadas que pueda encontrar de Benito Santos. Una autentica gozada entrar y mirar esa colección.
La conversación finalizó girando hacia el mercado español, la exportación (de la que vive fundamentalmente Benito Santos), la idiosincrasia gallega y como impregna el mundo del vino, y como no, los blogs como herramienta de feed-back interesante y útil para los elaboradores.
En resumen, una mañana fantástica en compañía de un tipo que merece la pena conocer, que tiene mucho que enseñar y que está dispuesto a compartir con quien esté dispuesto. Gracias, Todd, volveremos a vernos.

viernes, 12 de agosto de 2011

Festa do Albariño

Este año se celebró en Cambados la LIX Festa do Albariño, y por fin, después de muchos años, pude volver a asistir.
Tras una visita a las casetas de la fiesta, donde pudimos comprobar que la asistencia de gente a esta fiesta es cada vez mayor, así como la cantidad de vino vendido y consumido, nos dimos cuenta de que allí era imposible probar y valorar de forma correcta los vinos.
Este año, por primera vez, se puso en marcha el "Túnel del Vino". Un espacio donde, de forma tranquila y sosegada, y acompañados por personal de la Asociación de Sumilleres de Galicia, se podían degustar unas 100 marcas, de más de 50 bodegas. Así pues, hacia allí nos dirigimos, y tras los 15€ de entrada, con nuestro catavinos, nos dispusimos a ver lo que nos ofrecía este año la DO Rías Baixas.
Catamos más de 30 vinos, de los cuales he recogido estos, que me llamaron la atención por su calidad, su personalidad, o por todo lo contrario, la ausencia de ambas. Siempre, claro está, desde mi humilde perspectiva.
- SIN PALABRAS 2010 (100% Albariño, blanco joven, Adegas Castrobrey): amarillo verdoso. Fruta blanca, cítricos, herbáceos. Buena acidez, frutal, amargor final. Rico e interesante.
- CONTRAPUNTO 2010 (100% Albariño, blanco joven, Agro de Bazán): amarillo muy pálido, casi transparente. Notas florales y algo vegetales. Fresco, algo untuoso. No está mal. Sus hermanos Etiqueta Verde y Etiqueta Ámbar, este año, no me entusiasmaron.
- VEIGA NAUM 2010 (100% Albariño, blanco joven, María Victoria Dovalo Méndez): amarillo pálido brillante. A copa parada, pan tostado, luego fruta de hueso y blanca. Seco, vegetal y amargoso. Un vino curioso que nos llamó la atención.
- PALABRAS MAYORES 2008 (100% Albariño, blanco fermentado en barrica y con crianza sobre lías, Agnusdei): amarillo pajizo dorado. Nariz seductora, con fruta de hueso madura, frutos secos y recuerdos tostados. Boca intensa, llena, frutoso y amargoso. Muy rico. Complejo, interesante, muy buen vino.
- AGNUSDEI 2010 (100% Albariño, blanco joven, Agnusdei): amarillo pálido reflejos verdosos. Fruta blanca, recuerdos animales, floral. En boca fresco y dulzón. Nada del otro mundo, con unos aromas que nos hacen pensar en la levadura seleccionada, y un dulzor que no debería estar allí.
- LAGAR DE CERVERA 2010 (100% albariño, blanco joven, Lagar de Cervera): amarillo pálido verdoso. Fruta de hueso poco intensa. Fresco, frutal, agradable.
- BALADIÑA 2009 (100% Albariño, blanco con crianza en depósito, Lagar de Besada): Amarillo limón. Notas animales, fruta de hueso, jazmín. Fresco, seco, retronasal con fruta de hueso. Muy rico e interesante.
- AÑADA DE BALADIÑA 2004 (100% albariño, blanco con crianza sobre lías de 24 meses, Lagar de Besada): amarillo dorado claro. Intenso, cítricos (naranja y lima), recuerdos de la crianza. En boca muy rico, intenso, algo graso, amargoso. Una delicia, sin lugar a dudas el vino de la jornada, de una bodega que, para algunos, es de las más serias de la DO.
- GALLAECIA 2007 (100% Albariño, blanco de vendimia tardía, Martín Códax): Amarillo dorado pálido. Miel, orejones, fruta muy madura. En boca, dulzor suave, justo de acidez, agradable y distinto
- LAXAS 2010 (100% albariño, blanco joven, As Laxas): amarillo pálido con reflejos verdosos. Fruta tropical, plátano. En boca es frutal, con recuerdo del plátano, muy suave. Una pequeña decepción, ya que esperaba más, y nos pareció un vino del montón, con preponderancia de levadura seleccionada.
- ALBAMAR 2010 (100% albariño, blanco con ligera crianza sobre lías, Albamar): amarillo verdoso. Fruta blanca y algo de tropical. Suave, seco, fresco. No está mal, pero me han gustado más otras añadas.
- DO FERREIRO 2010 (100% Albariño, blanco joven, Gerardo Méndez): amarillo pálido con reflejos acerados. Fruta de hueso y tropical. Buena acidez, fresco, muy rico. Otro vino que tenía ganas de probar, y me gustó. Buen vino.
- DE FEFIÑANES III AÑO 2007 (100% Albariño, blanco con crianza sobre lías, Palacio de Fefiñanes): Amarillo pajizo. Fruta de hueso y fruta blanca maduras. Algo graso, acidez baja pero muy buen sabor. Un vino rico y agradable.
- LAGAR DE PINTOS 2010 (100% Albariño, blanco con reposo sobre lías, Lagar de Pintos): amarillo verdoso. Fruta tropical y herbáceo leve. Suave, fresco y algo dulzón. Nada destacable.
- MARTÍN CÓDAX LÍAS 2008 (100% Albariño, blanco con crianza sobre lías, Martín Códax): pajizo pálido, brillante. Levaduras, piel de uva, amielados. Agradable, frutal, seco, buena acidez. No está mal.
- ABADÍA DE SAN CAMPÍO 2010 (100% Albariño, blanco joven, Terras Gauda): amarillo pálido. Fruta de hueso y herbáceos. Suave, fresco y frutal. Uno más.
- SANTIAGO ROMA SELECCIÓN 2010 (100% Albariño, blanco con crianza sobre lías, Santiago Roma): amarillo limón brillante. Fruta de hueso y blanca, cítricos, algo herbáceo. Glicérico, frutal, muy rico y goloso. Un vino de trago largo que fue otro de los mejores del día.
- SANTIAGO ROMA 2010 (100% Albariño, blanco joven, Santiago Roma): amarillo limón pálido. Herbáceos, fruta fresca, cítricos. Fresco, suave y frutal. Más sencillo que el anterior, pero también muy rico. Habrá que seguirle la pista a esta bodega.
- LUSCO 2010 (100% Albariño, blanco con crianza en depósito, Pazos de Lusco): amarillo muy pálido. Fruta de hueso, herbáceos, flores blanca. Muy seco, algo frutal. Mejor nariz que boca.
- CASTROCELTA SELECCIÓN 2009 (100% Albariño, blanco con crianza en depósito y barrica, Castrocelta): amarillo pajizo. Nariz potente, fruta madura, ahumados, lías. En boca es graso, seco, amargoso, potente. Buen vino.
- ENXEBRE 2010 (100% Albariño, blanco con maceración carbónica, Condes de Albarei): amarillo muy pálido. Melocotón, piña. Fresco, de buena acidez. Quise probar dos elaboraciones de esta bodega, huyendo de los más populares, y este me sorprendió, no está nada mal.
- PAZO DE BAIÓN 2009 (100% Albariño, blanco con leve crianza sobre lías, Condes de Albarei): amarillo pálido. Nariz floja, algo de cítricos y herbáceos. Boca muy floja, casi sin sabor. Bastante insípido e inexpresivo. Decepción.
- VALDAMOR 2010 (100% Albariño, blanco con reposo sobre lías, Valdamor): amarillo limón pálido, con reflejos verdosos; bonito. Fruta de hueso clara, herbáceos, mantequilla. Fresco, buen cuerpo, seco, vegetal y amargoso. Un vino que nunca me ha fallado y que en esta añada sigue siendo muy bueno.
Cerramos con mi primera cata de vinos tintos de la DO Rías Baixas. Tres vinos de la misma bodega, de perfiles diferentes, que se merecen, sobre todo alguno de ellos, una degustación más sosegada.
- SEÑORÍO DE RUBIÓS SOUSON 2010 (100% Sousón, tinto joven, Bodegas Coto Redondo): picota con reflejos granatosos. Frambuesas, vegetal, algo balsámico. Frutal, agradable y suave. Me sorprendió su frutosidad y su agradable sabor. Muy rico.
- SEÑORÍO DE RUBIÓS CONDADO TINTO 2010 (Caíño, Mencía, Pedral y Sousón; tinto con crianza, Coto Redondo): Picota con ribete violáceo. Fruta roja, vegetal. En boca agradable, ligero, rico y fresco.
- SEÑORÍO DE RUBIÓS MENCÍA 2009 (100% Mencía, tinto con crianza, Coto Redondo): granatoso con reflejos granate. Poco intenso, tostados, fruta muy madura. En boca es ligero, suave y frutal. Muy bebible, pero no la mejor mencía que he probado.
Las conclusiones de la jornada son varias. En primer lugar, nos dimos cuenta de que hay hectolitros de blancos de las Rías Baixas de escasa personalidad, con preponderancia de las levaduras seleccionadas y pensados para un mercado que se guía por la contraetiqueta. Comprobamos que, partiendo de una materia prima de calidad, un correcto trabajo con lías aporta complejidad y calidad a estos vinos, y que, cuando hablamos de un buen Albariño, el tiempo le sienta de maravilla. La primera toma de contacto con los tintos de esta DO ha sido interesante, y da lugar a profundizar en ellos.
Ojo a Palabras Mayores, Do Ferreiro, Castrocelta y a los vinos de Santiago Roma; sin dudas vinos para seguir y hacerse con algunas botellas. Añada de Baladiña es un auténtico vinazo que espero que mantenga esa calidad año tras año.

domingo, 31 de julio de 2011

El Sereno Encanto de la Vejez

Mi enoteca de cabecera (de las físicas, no de las online) se traslada de local, por lo que ha hecho una venta de liquidación, donde se podían encontrar cosas muy interesantes a muy buenos precios. Como casi siempre, me enteré tarde, y cuando fui a hacerme con algunas botellas, casi todo lo que me interesaba había volado. Así pues, no me quedó más remedio que bucear entre lo que quedaba a la búsqueda de alguna sorpresa.
Uno de los vinos que se vino a casa, vino acompañado de una cierta sensación de haber comprado algo probablemente imbebible. Pero por el precio que tenía, bien merecía la pena el riesgo de probarlo. Y el resultado fue mucho más agradable de lo esperado.
Allá por 1998, Victoria Pariente y Victoria Benavides empiezan a elaborar vino en las DO Rueda y Toro. Bodega Dos Victorias, que así se llamaba originalmente, toma en el año 2000 el nombre del propietario original del viñedo en Toro, y pasa a ser Bodegas Elías Mora.
Elías Mora es, asimismo, el nombre de su vino más emblemático, elaborado actualmente en 3 versiones, Viñas Elías Mora, Elías Mora Crianza y Gran Elías Mora.
Pues en esta venta de saldo, me hice con un par de botellas de este vino, aún sin mención de DO Toro, y de cuando la bodega aún era Dos Victorias. 100% Tempranillo y criado durante 12 meses en barricas de roble (50% francés y 50% americano). Elías Mora 1999 (Vino de Mesa de Castilla y León, tinto con crianza, 100% Tempranillo, Bodega Dos Victorias) muestra ya un color granate algo apagado, de capa media-baja, ribetes atejados, evolucionado. En nariz, nada más abrir la botella, tufo de reducción que va desapareciendo con cierta rapidez. A copa parada, fruta negra muy madura, como de ciruelas pasas. Tras agitar aparecen especiados y suaves balsámicos, que dan paso tras un rato en la copa a cacao y torrefactos. En boca es un vino ligero, ya algo falto de cuerpo, pero aún muy redondo, con una acidez correcta, retronasal sobre todo frutal, y un tanino bien integrado, pero que aún se deja sentir al final. Ya hace un tiempo que pasó su mejor momento, pero aún es muy disfrutable.
Con los años que ya tiene, esperaba bastante menos de este vino, pero deja claro que los vinos de esta tierra, bien elaborados y cuidados, dan juego para mucho tiempo. Y me hace abrigar muchas esperanzas sobre las dos botellas de Cyan Crianza 1999 que también salieron de esta liquidación y que están en mi cavita.

sábado, 23 de julio de 2011

Alea iacta est (Primeur 2010)

Primeur es un término francés, utilizado desde hace mucho tiempo en la zona de Burdeos, que se emplea para referirse a la comercialización de vinos antes de que salgan al mercado. Los vinos en primeur se compran pocos meses después de la vendimia, pero cuando ya se han podido hacer las primeras catas, comprobando su calidad y potencial.
Comprar a la avanzada o en primeur, significa comprar el vino antes de que este salga al mercado, cuando la bodega está aún realizando su crianza, antes de que  esté en circulación a través de los canales habituales. Suelen ser vinos con una demanda muy fuerte que provoca que se agoten las cosechas antiguas y las nuevas desaparezcan del mercado rápidamente, por lo que con esta forma de compra, el cliente se asegura la disponibilidad del producto, y en teoría un precio sustancialmente más bajo, normalmente mas del 25% de descuento sobre el precio de mercado, pudiendo llegar hasta un 50% en algunos casos.
Para el productor también la ventaja es doble, por un lado cobra por anticipado y por otro consigue fidelizar  clientes que consumirán ese vino frente a otros de la competencia de características similares.
La formula primeur funciona especialmente bien en vinos franceses de gran calidad y producciones no muy elevadas, sobre todo en la región de Burdeos, donde una maquinaria perfectamente engrasada y un intrincado y complejo entramado de intermediarios, consiguen cada año que aproximadamente entre el 90% y el 60% de la producción de los châteaux salga al mercado por esta vía. Si se da el suficiente bombo a la añada en cuestión, se logra crear una expectación que hace que los precios lleguen a ser desorbitados.
En España el sistema primeur está todavía poco extendido, existiendo cierto desconocimiento por parte de los compradores y falta de decisión estratégica por parte de los productores, pero se van incorporando a este sistema vinos punteros de gran calidad.
Este año, por primera vez me he decidido a comprar en primeur. No he hecho enormes desembolsos en comparación con los que suele hacer alguna gente que habitualmente compra de esta forma, y espero que la aventura salga bien, tanto en calidad como en repreciación de los vinos.
En España, la calidad de la cosecha 2010 en Rioja promete vinos de extraordinaria calidad, pudiendo ser una cosecha histórica. En Ribera del Duero, la uva recogida ha siso de una calidad altísima, augurando vinos muy equilibrados y gran concentración. Debido a estos buenos presagios, me he decidido a adquirir en avanzada unas botellas de Artadi Pagos Viejos 2010 y de PSI 2010. Artadi Pagos Viejos es un vino que me entusiasmó la primera vez que lo probé, y eso que compartía mesa con vinos de la talla de  Clos D'Englora 1999 o Vega Sicilia Único 1991. PSI viene de la famosísima mano de Peter Sisseck, el creador de Pingus, siendo un vino más ligero y asequible. Veremos que nos depara el futuro.
Por otro lado, la cosecha 2010 en Burdeos ha sido catalogada como extraordinaria y se augura que sea un éxito total. Si se echa una ojeada a los Premier Grand Cru Classé, los precios se están tornando absolutamente desorbitados (Cheval Blanc está a mas de 1000€ la botella en primeur). Descartados los nombres más sonoros, me he decidido por un surtido que cubra varias appelations de ambas orillas, básicamente Fronsac, Saint-Estèphe, Pomerol, y Saint-Émilion. Así, me he decidido por Château La Dauphine, Château Haut–Beauséjour, Château de Pez, Château La Fleur-Gazin, Château Fonroque y Château Grand Village.
Me han confirmado ya la reserva tanto de los españoles como de los bordeleses. Los primeros empezarán a servirse en octubre de 2012, los Burdeos a partir de 2013. Esperemos que todo vaya bien.
Fuentes: A Por Vino, Vinissimus, Ribaduero, Hoyvino y Sibaritia
El autor de la  foto de la sala de barricas es Juan Cuatrecasas Asua, y la foto está tomada de su blog El Alma del Vino.

domingo, 10 de julio de 2011

Los Hijos de Viñedos Culturales

Ya hace algunos meses hablábamos en este blog del nuevo proyecto que iniciaban Rafael Bernabé y su gente, los Viñedos Culturales, con la idea de hacer vinos respetando al máximo la tierra y el viñedo, sacando de nuevo a la palestra castas olvidadas del patrimonio vitivinícola mediterráneo y sacando pequeñas producciones de forma casi artesanal. Hace ya también algunos meses, comentamos en este sitio, cuanto nos había gustado el primer hijo de este proyecto, Los Cipreses de Usaldón.
En el pasado Winecanter Summer Festival pudimos, al fin, probar y saborear los hermanos de estos Cipreses, el resto de criaturas y creaturas de la gente de Bernabé Navarro y su loco proyecto.
Se trata de tres vinos, dos blancos y uno tinto, elaborados con Moscatel, Merseguera y Rojal, que transmiten de una forma que pocas veces había sentido antes, el terruño y el trabajo en el campo. Interesantes, con personalidad y diferentes.
- El Carro 2010 (Vino de Mesa, blanco con crianza, 100% Moscatel de Alejandría) se elabora con uvas provenientes del Viñedo del Parque Natural de La Mata, Torrevieja, pago El Carro, situado sobre dunas fósiles de origen litoral. Se trata de viñas de 30 años, en cultivo orgánico, sin herbicidas, sin productos de síntesis y con lucha biológica. Fermentado en barricas de 500 litros de roble francés nuevo con sus levaduras del campo. Maloláctica en barrica y crianza de 4 a 6 meses, 50% en barrica de 500 litros y 50% en acero. No clarificado ni filtrado, para producir 1000 botellas. Es un vino de color amarillo pálido con reflejos dorados y verdosos. Nariz de buena intensidad, franca y agradable, con piel de uva, fruta blanca, algún toque amielado, y claras notas salinas, yodadas y calcáreas. En boca tiene una acidez fresca, es seco y agradable, bien conjuntado y con un agradable toque de amargor final.
- La Viña de Simón 2010 (Vino de mesa, blanco con crianza, 100% Merseguera) está elaborado con uvas del pago La Viña de Simón, del viñedo del Parque Natural de La Mata, con suelos arenosos, de bajo contenido materia orgánica y alto porcentaje de carbonatos, también situado sobre dunas fósiles de origen litoral. Viñas con una edad media de 70 años, con el mismo modelo de cultivo biológico y orgánico, que han sobrevivido a la filoxera. La fermentación se ha realizado en barricas de roble francés nuevo de 500 litros con levaduras indígenas, para pasar tras la maloláctica, a una crianza de 4 a 6 meses en barrica de 500 litros, sin batonnage. Nuevamente, no filtrado ni clarificado, y con una producción de 600 botellas. Tenemos un vino de color amarillo muy pálido y brillante. Aromas de buena intensidad, agradables, con flores blancas, fruta madura, notas herbáceas, y de nuevo ese recuerdo salino y mineral claro. En boca tiene una muy buena acidez, es seco y amargoso, muy frutal y bien conjuntado.
- La Amistad 2010 (DO Alicante, tinto con crianza, 100% Rojal) se elabora con uvas de la variedad Rojal provenientes de viñedos de entre 40 y 60 años situados en la Finca Usaldón (Villena-Alicante), en el pago El Motor de la Amistad, de suelo calcáreo cubierto con guijarros. Cultivo orgánico, sin herbicidas ni productos de síntesis y vendimia manual en cajas de 15 kilos. 80% de racimos son despalillados, hacen 10 horas de maceración y pasan a tinas de plástico de 1000 litros donde tienen lugar 35 días de fermentación. Otro 20% de uvas hace una semimaceración carbónica y luego la maloláctica en barricas de roble francés de 4 años. Levaduras del campo, sin mover la pasta, sin enzimas. La crianza tiene lugar en barricas de roble francés de 4 años durante 4 meses, sin trasiegos, y el vino se embotella sin clarificar ni filtrar, 1400 botellas. Así tenemos un vino de un precioso color púrpura brillante de capa baja con ribete violáceo. La nariz de este vino es fantástica, con fresa, frambuesa, nata, flores y notas vegetales. En boca se muestra fresco, goloso, de buena acidez, con un tanino franco pero muy agradable, de trago largo que pide inmediatamente otro.
Tres vinos fantásticos, cuatro con Los Cipreses de Usaldón. De disfrute y reflexión. De como se pueden hacer las cosas bien pensando en lo que se quiere hacer, y no en lo que dicen los demás que debe hacerse.