miércoles, 15 de julio de 2009

Pintia

La DO Toro gana cada día más fama y nombre dentro y fuera de España.
A pesar de que hasta hace poco tenía un casi absoluto desconocimiento sobre los vinos de esta denominación, últimamente he podido probar y dusfrutar de varios. Si hace no mucho me inicié en los vinos de Toro con un nada deslumbrante Liberalia Cuatro de Liberalia Enológica, he probado el magnífico Cyan, que he comentado en un par de posts anteriores, y recientemente he podido disfrutar de un vino que tenía muchas ganas de probar, Pintia.
Bodegas Pintia es el proyecto de las archifamosas Bodegas Vega Sicilia en la DO Toro. Un vino que empezó a elaborarse a partir de la cosecha de 2001, y del cual se ha comercialziado hasta la de 2006.
El que he podido probar ha sido el Pintia 2003, añada calificada como excelente. Elaborado con 100% Tinta de Toro, 100 % maloláctica en barrica. Crianza en barrica nueva 70% Francés Nevers y 30% Americano durante 13 meses. Resto de crianza en botella hasta su venta en 2006.
Es un vino complejo, rico en matices, fino y elegante. Picota oscuro, capa alta, ribete granate apagado ya con algún asomo atejado. Nariz intensa y compleja, con balsámicos destacables, fondo de frutas negras, tostados, recuerdos licorosos, café, toffee...En boca es elegante, de buena intensidad, entrada algo secante, con recuerdo de los balsámicos y la fruta, y final medio-largo.
Un señor vino, para saborear y disfrutar bien acompañado de platos serios como caza, buey y otras carnes a la parrilla. En nuestro caso, acompañó a un solomillo de cerdo asado con pimienta y romero, que estuvo a la altura.

miércoles, 8 de julio de 2009

Cyan 2002

En un pasado post sobre una degustación de vinos de la región del Duero, comenté como me había impresionado el Cyan Vendimia Seleccionada. El otro día, comiendo en un restaurante, nos decidimos a pedir otro Cyan. En esta ocasión se trataba de un Cyan 2002, Bodegas Garanza, DO Toro. 100% tinta de toro, con 14 meses en barrica.
Picota bien cubierto, ribete granate algo apagado. Nariz muy intensa, con frutos rojos en licor y alegres notas balsámicas; tras agitar la copa y pasar un rato, un clarísimo aroma a compota de ciruelas. En boca es aterciopelado, con recuerdos de fruta y tostados, unos taninos muy bien integrados y muy largo.
Un vino que se está convirtiendo en uno de nuestros favoritos.