jueves, 29 de noviembre de 2012

Cumpleaños y Decepción Bordelesa

La pasada semana fue mi cumpleaños, por lo que me di varios homenajes; sencillos, eso sí. Empezamos con una cenita íntima en casa, con buenas cosas de comer, y para beber un champagne que nunca había probado, Penet-Chardonnet Réserve Grand Cru Extra-Brut (AOC Champagne; 66% Pinot Noir, 33% Chardonnay; La Maison Penet), de color amarillo brillante, con perlaje algo escaso; nariz donde se notaba bien la Pinot Noir, suave percepción de fruta madura roja y cítricos, con los clásicos aromas de frutos secos y brioche; en boca, intenso, carbónico algo marcado, de nuevo esa sensación de fruta roja y cierto amargor. Un buen champagne, potente y con presencia, pero no muy de mi estilo.
Otro día, celebración con los amigos: fiesta de queso y vino con algún otro acompañante. Bebimos un Villa Narcisa Sauvignon Blanc 2011 (DO Rueda, blanco joven 100% Sauvignon Blanc, Javier Sanz), agradable y correcto; un Almirez 2009 (DO Toro, tinto con crianza 100% Tinta de Toro, Teso la Monja), profundo, sedoso, redondo, frutal, muy bebible e interesante (quedan dos botellas para una degustación más seria); y acabamos con una miniselección de quesos azules acompañados por uno de mis PX de cabecera, Don PX Cosecha 2008 (DO Montilla-Moriles, VDN 100% Pedro Ximénez, Toro Albalá). Un PX que no me ha defraudado nunca, intenso, dulce sin ser empalagoso, largo. Muy rico.
Para terminar la semana de eventos, volví a regalarme con un Burdeos de categoría, como se ha vuelto una costumbre personal en los últimos tres años. En esta ocasión, visto lo que había a mi disposición (y a la de mi bolsillo), acabé decantándome por el segundo vino de un Château de renombre. Entrantes simples a base de quesos curados y algo de ibéricos, y como plato principal, aprovechando le época, conejo guisado con robellones, hicieron los honores a una botella de Alter Ego 2006 (AOC Margaux, tinto con crianza, 53% Cabernet Sauvignon, 41% Merlot, 6% Petit Verdot; Château Palmer). Color picota oscuro no muy brillante, con ribetes granatosos. Aunque un olisqueo furtivo a la botella me pareció que prometía más, tras decantar y airear algo más de una hora la cosa quedó en una nariz licorosa, con fruta negra y suave especiado, sin mucho más que decir; aunque he de reconocer que al cuarto día (!) mejoró bastante, apareciendo además algunos cacaos y tostados y haciéndose todo más seductor, pero sin llegar a impresionar. En boca algo parecido, un paso frutal, con acidez correcta, tanino presente pero nada desagradable...y poco más. También bastante mejor con los días, pero sin dejar gran huella.
En otro sitio me decían hace poco que era un error pagar por un segundo vino lo que llega a costar en ocasiones, y desde luego, al menos esta botella de esta añada, para mi no ha valido ni de lejos lo que me costó. Igual debí decidirme por el Langoa-Barton 2006 que había al lado.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Vuelta al Mundo con los Vinos de Bruno Prats

Prats y Point
Ya hemos hablado antes en este blog de Bruno Prats y su relación con el mundo del vino, desde su época al frente de Cos d'Estournel hasta su última aventura por tierras alicantinas.
Stéphane Point, socio de Prats y enólogo de Ibérica Bruno Prats, tuvo la gentileza de invitarme a asistir el pasado jueves a la Escuela de Catas de Alicante, donde iba a tener lugar una de las catas de vinos más emocionante a las que he asistido. Ibamos a probar, de la mano del personal de la escuela de catas, los vinos que Fidelis Wines elabora en todo el mundo. Vinos presentados por Stéphane y por el propio Bruno Prats.
Imposible rechazar semejante oferta, así que el día en cuestión, con unos 15 minutos de adelanto, estaba el que suscribe en la puerta de la escuela de catas, esperando con ansia el momento de entrar, sentarme a la mesa, escuchar a Bruno Prats contarnos su historia, y empezar a probar los vinos.
La filosofía de Fidelis Wines es sencilla, y puede resumirse en pocos puntos. Buscar los mejores emplazamientos y los mejores viñedos para intentar expresar de la forma más intensa el origen de los vinos. Rendimientos bajos y producciones pequeñas, primando por encima de todo la calidad. Trabajo en bodega lo más clásico posible, haciendo uso, eso si, de la tecnología disponible para obtener el mejor resultado. Uso respetuoso y comedido de la madera, con profusión de barricas de 400 litros en lugar de las clásicas de 225, y con diferentes porcentajes de madera nueva. El resultado, unos vinos a los que no se les puede negar su interés; la mayoría de ellos muy elegantes, y algunos auténticos vinazos.
Empezamos el viaje en Chile, donde Viña Aquitania, la parte chilena de Fidelis Wines,  elabora cuatro vinos, en los valles de Maipo y Malleco. De estos, pudimos probar dos. Empezamos con el único blanco de la sesión, Sol de Sol 2008 (Valle de Malleco - Traiguen, Chile; blanco con 8 meses de crianza en barrica de roble francés, 100% Chardonnay, Viña Aquitania); un vino de color amarillo pálido con reflejos verdosos y acerados. A copa parada, nos da aromas de frutos secos, bollería, mantequillas, y al agitar pomelo y frutas blancas; en boca es seco, fresco, con una acidez muy intensa, algo excesiva, frutal, y con un punto de algo de amargor final. Es un buen vino, que necesita mucha botella aún para terminar de redondearse.
El segundo vino chileno fue el Lazuli 2005 (Valle de Maipo, Chile; tinto con 12 meses de crianza en barricas de roble francés 33% nuevas; 100% Cabernet Sauvignon, Viña Aquitania). De color rubí granatoso con ribete granate asomando el teja; mostraba en nariz, a copa parada, tostados dulces, cacao y especias, y tras agitar frutas rojas y negras maduras, trufado leve y balsámico. Boca bastante amplia, de buena acidez, con un punto mineral y un tanino muy marcado. No me entusiasmó, creo que fue el más flojo de la tarde.
Nuestra siguiente escala fue Sudáfrica, donde bajo el nombre de Anwilka, Prats y sus socios elaboran 3 vinos a partir de viñedos situados en la famosa región de Stellenbosch. El primer vino sudafricano que probamos fue Amododa 2009 (Stellenbosch, Sudáfrica; tinto con 8 meses de crianza en roble francés 15% nuevo; 77% Cabernet Sauvignon, 14% merlot, 9% Syrah; Anwilka). Vestía el vino de color picota oscuro, de capa alta, con ribete rubí. Mostró una nariz elegante, de buena intensidad, con pimienta, fruta roja y algo de cacao. En boca se reveló seco, fresco, con tanino marcado y de buena longitud. Una nariz de las de oler una y otra vez, pero una boca algo más floja.
Catando
Seguimos con el otro de los vinos sudafricanos, y uno de los grandes de la cata. Anwilka 2008 (Stellenbosch, Sudáfrica; tinto con 6 meses de crianza de cada varietal en barricas de roble francés (50% nuevo) y luego 9 meses más tras el ensamblaje definitivo; 48% Syrah, 42% Cabernet Sauvignon 10% Merlot; Anwilka). Un vino de color picota muy cubierto con ribete rubí. Necesitó aire para librarse de la reducción, pero luego mostró frutas rojas, ahumados, algo de balsámicos y lácticos finos; elegante más que potente. En boca seco, fresco, de buena acidez, frutal y con un tanino muy redondo e integrado. Un vino muy rico que aún tiene que crecer más y que desplegará más cualidades.
Abandonamos África y cruzamos a Europa, a la península ibérica, en concreto a Portugal. Aquí, Prats & Symington elaboran también 3 vinos, en la región del Douro. De estos vinos, pudimos probar dos. Empezamos con Prazo de Roriz 2009 (DOC Douro, tinto con crianza de unos 12 meses en barricas de roble francés; Tinta Barroca 36%, Tinta Roriz 31%,  Tinta Francisca 10%, Touriga Nacional 9%, Touriga Franca 9%, 5% otras; Prats & Symington). Este vino tenía un color picota granatoso de capa media, con ribete cereza rubí, en evolución vaya. Reducción al principio, luego dejó salir piel de uva madura, lácticos, alguna nota vegetal y balsámicos suaves. En boca es seco, fresco, frutal, con recurdos de cacao; tanino presente, quizá algo verde. Un vino que etiquetaría de sencillo pero agradable.
Seguimos con el que fue, para mí y para muchos, el vinazo de la cata, sin ninguna duda. Chryseia 2008 (DOC Douro, tinto con 12 meses de crianza en barricas nuevas de 400 litros de roble francés; 50% Touriga Nacional, 50%  Touriga Francesa; Prats & Symington) es un vino de un bonito color picota rubídeo de capa alta, con ribete acerezado. Nariz intensa, potente y compleja, con fruta negra madura, tostados, cacao, balsámico y especiado. En boca, seco, fresco y elegante, lleno, sedoso, muy redondo, con un tanino elegantísimo. Un vinazo que evolucionó en copa de forma fabulosa, recordando a un Oporto joven. La estrella de la sesión.
El final del viaje se acercaba, y nos trasladamos a Alicante, a probar los vinos de la última aventura de Prats, junto con su socio y enólogo Stéphane Point: Ibérica Bruno Prats. Empezamos por Mosyca 2010 (DO Alicante, tinto con crianza de unos 12 meses en barricas de 400 y 225 litros; 40% Monastrell, 20% Cabernet Sauvignon, 20% Syrah, 20% Petit Verdot; Ibérica Bruno Prats), que se mostró de color picota de capa alta, con ribete rubí. Algo cerrado al principio, luego dejó salir fruta negra madura, especiado fino, alguna nota vegetal y recuerdos suaves de higo. En boca seco, frutal, con fruta golosa, acidez fresca y buena intensidad. Muy rico, de disfrutar.
Lo catado
Cerramos la cata con la estrella de Ibérica Bruno Prats, que homenajea a la Monastrell como casta noble y origen de grandes vinos. Alfynal 2010 (DO Alicante, tinto con crianza de unos 14 meses en barricas de roble francés de 400 y 225 litros, 100% Monastrell, Ibérica Bruno Prats) es un vino de color picota granatoso con ribete rubídeo, muy bonito. En nariz, especiado, aromas de cacao, tostados, fondo de fruta roja y un punto mineral. En boca es suave, frutal, fresco, redondo, muy sedoso, con un tanino delicado y elegante y muy largo. Un vino delicioso, que además fue con el que la mayoría de los asistentes acompañó las fantásticas viandas que se nos ofrecieron al acabar la sesión.
Tras la cata, momento de conocer personalmente al eje central de todo este periplo, el señor Bruno Prats. Una persona que no tiene que demostrar nada a nadie en esto del vino, pero que es tremendamente amable, accesible, simpático y dispuesto a charlar un rato con todo el que quiera. Y una persona a quien dije que, por culpa de su Alfynal, tenía una apuesta pendiente sobre la capacidad de guarda de la Monastrell.
En resumen, y como dije al principio, una de las catas más impresionantes a las que he asistido; donde pude conocer a una persona con quien no me importaría en absoluto compartir mesa, mantel, charla y vinos, y en la que probé muy buenos vinos, y tres vinazos como son Anwilka, Alfynal y sobre todo Chryseia.
Muchas gracias de nuevo, Stéphane, por la invitación.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Finca La Colina Sauvignon Blanc

Aunque últimamente son más frecuentes este tipo de entradas, no es muy habitual que publique un post de un único vino. Salvo que ese vino tenga algo que lo haga especial (su origen, su forma de elaboración, las castas empleadas) o que sea un vino de esos que me han gustado de verdad, y que me apetece compartir. El que aquí traigo hoy es de estos últimos.
En 1980 se plantaron las primeras cepas de Sauvignon Blanc de la DO Rueda, sobre suelos de cascajo, en la parcela conocida como Finca La Colina, propiedad de Vinos Sanz, quienes llevan a cabo un serio trabajo de control de rendimientos y de búsqueda de la mayor calidad posible en el viñedo.
Con las uvas procedentes de este pago, se elabora un vino que probé por primera vez hace unos días, y que me entusiasmó por su intensidad, presencia y carácter varietal. Finca La Colina Sauvignon Blanc 2011 (DO Rueda, blanco joven 100% Sauvignon Blanc, Vinos Sanz) se elabora tras vendimiar las bayas con control de calidad en la viña y en bodega, premaceración en frío, fermentación en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura y levadura seleccionada. El resultado es un vino de color amarillo limón intenso, casi dorado, precioso e impactante. Muestra una nariz de muy buena intensidad, muy varietal, con piel de ciruela, frutas tropicales maduras, hinojo y ese toque animal tan característico, pero no muy intenso y que se diluye al agitar la copa. En boca, lleno, algo graso, intenso, acidez muy marcada, amargoso, frutal y muy largo.
Un Sauvignon Blanc de clima cálido, muy diferente a un Sancerre o a un Sauvignon de Sudáfrica como Mulderbosch, pero un vino que me gustó mucho, de los que deja huella y apetece repetir, y  que creo que tiene potencial de guarda por lo menos un par de años.

martes, 13 de noviembre de 2012

Le Jeau 2010

Región del Valle del Loira. En el corazón de Anjou, en la localidad de Faveraye-Mâchelles, hay un lugar conocido como La Guimardière. Aquí, tres jóvenes compañeros de la escuela de enología de Tours, Jean-Marie Brousset, Thibaut Ducleux y Julien Delrieu, logran poner en marcha la idea de iniciar un proyecto juntos. En 2010 nace oficialmente el Domaine Les Pierres Sèches. Y en 2011 deben cambiar su nombre, al ser advertidos de que existía otra bodega registrada con el que ellos habían elegido, así que pasan a llamarse Les Roches Sèches.
15 Ha de viñedo en cultivo orgánico, que conseguirá la certificación oficial para la añada 2012, y una Chenin Blanc con rendimientos inferiores a los 25 hl/Ha. Elaboran vinos tintos (Les Essards, Les Saint Martin Cabernet Franc y Les Saint Martin Grolleau), rosados, dulces (La Guimardière, Coteaux du Layon Les Varennes) y blancos secos (Anjou Blanc La Guimardière y Anjou Blanc Le Jeau).
Los amigos de Coalla Gourmet, primeros distribuidores fuera de Francia del Domaine, han tenido a bien enviarme una botella de la primera añada de este último vino, y este ha sido el resultado.
Les Pierres Sèches Le Jeau 2010 (AOC Anjou, blanco con crianza 100% Chenin Blanc, Les Roches Sèches) se elabora con uvas Chenin Blanc de viñedos plantados en 1955 en suelos de esquisto, con rendimientos de 20 hl/Ha. Vendimia manual y vinificación con levaduras indígenas y sin utilización de ningún producto enológico salvo 3 g/hl de sulfito. Crianza de 7 meses en barricas de 5 vinos. Así se obtiene un vino de color amarillo pajizo, con reflejos dorados, muy bonito. Nariz discreta pero elegante, con manzana verde, piel de ciruela y recuerdos de cantos rodados húmedos. En boca es un vino seco, frutal (ciruela verde), con muy buena acidez, levemente glicérico, amargoso, y con un final tenuemente salino. Al día siguiente (unas 12 horas con Vacuvin, el resto sin él) el vino evoluciona muy bien, apareciendo notas amieladas que se suman a la manzana, y con una acidez aún algo más viva en boca. Fantástico. Muestra a la vez características de madurez y frescura de juventud, combinadas de una forma que lo hace muy interesante y agradable.
Le Jeau 2010 demostró versatilidad en el maridaje. Le unimos el primer día a un revuelto de gambas y jamón y unos lomos de salmón con salsa de puerros, y el segundo día se lo pusimos más difícil: huevos aromatizados con trufa con lonchas de jamón ibérico. De lujo. (Otro día hablaremos de estos huevos aromatizados con trufa de la marca Valle de Yerri, porque están muy buenos).
Un vino muy bebible, demasiado bebible. Discreto, que sin estridencias se deja querer. Si son capaces de dejar algo en la botella para el día siguiente, tendrán su recompensa. Y si esa acidez aguanta, y sospecho que si, creo que mejorará y se hará aún más serio dentro de un año o dos.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Cata-Degustación Primer Aniversario en Bodega Selección

El viernes por la tarde tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante la cata Primer Aniversario del nuevo local. En ella se descorcharon y pusieron a disposición de los asistentes, los vinos que obtuvieron las mayores puntuaciones en las 11 catas mensuales realizadas a lo largo del año. Así, pudimos encontrarnos de nuevo con viejos conocidos como Pasión de Bobal, Marqués de Murrieta, Páramo de Guzmán, Ijalba y otros, pero decidimos centrarnos en vinos que no habíamos catado en anteriores ocasiones. Según las ventas de la noche, se elaborará el podium de los vinos preferidos en 2012 por los asistentes a las catas. Empezamos la velada por los blancos, probando vinos de diversas procedencias de la geografía española. L'Alba del Mar 2011 (DO Alicante, blanco con crianza 100% Chardonnay, Bodegas Faelo) es un vino de color amarillo pálido, con una nariz poco intensa donde destacan las frutas blancas y tropicales, con puntas cítricas, y con un paso por boca seco, con acidez fresca, algo glicérico y de buena persistencia. Nada espectacular. De Heretat Vall-Ventós probamos un vino con el que ya habíamos cenado alguna vez. El Heretat Vall-Ventós Blanc Pinot Noir 2010 (DO Catalunya, blanc de noirs 100% Pinot Noir, Heretat Vall-Ventós) es un vino blanco pero de color piel de cebolla pálido; en nariz marca sobre todo frutos secos, frutos rojas y galletas, y en boca es fresco, frutal con un mínimo de tanicidad. Un vino curioso, del que nos trajimos a casa una botella.
Terminamos la ronda de blancos con un representante gallego, Gargalo Godello 2011 (DO Monterrei, blanco con crianza en depósito 100% Godello, Bodegas Gargalo), un vino de bonito color amarillo pálido, aromas de buena intensidad, con fruta de hueso madura, flores blancas y algo de hierba, y que en boca se muestra frutal, amargoso, de buena acidez, levemente glicérico, con una entrada algo floja pero con un final bastante potente. Otro vino del que nos trajimos una botellita a casa.
Pasamos a los espumosos, representados por la Do Cava, y de los que no podemos decir grandes cosas. Parató Brut Nature (DO Cava, 40% Macabeo, 40% Xarel.lo, 20% Parellada; Parató Vinícola) es un vino de color amarillo pálido, con reflejos alimonados. En nariz muestra frutos secos, bollería y puntas cítricas y en boca es fresco, con recuerdos de avellanas, un carbónico bastante marcado y un dulzor extraño para ser un brut nature. Nada del otro mundo. Casteller Brut (DO Cava, 60% Xarel.lo, 30% Parellada, 10% Macabeo; Covides) viste de color amarillo muy pálido, con poca intensidad aromática donde destacan frutos secos y frutas ácidas, y con un paso por boca seco, con carbónico marcado y recuerdos de frutos secos. Prescindible.
Pasamos a los tintos, donde nos cruzamos con algunas cosas interesantes. Empezamos por los más jóvenes, con Altos del Marqués Joven 2010 (DOCa Rioja, tinto con 6 meses de crianza, Tempranillo, Garnacha y Mazuelo; Altos del Marqués), un vino de color rubídeo donde quería asomar el granate, con una nariz marcada por los frutos rojos y la vainilla, y que en boca se mostró suave y alegre, aunque algo hueco; podría ser un vino de chateo. Un tinto muy interesante fue el Pago del Vicario Penta 2009 (V.T. de Castilla, tinto con crianza, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y Petit Verdot; pago del Vicario); de color picota con ribete rubí, aromas de fruta muy madura, compotada, violetas y vainilla, y en boca buen cuerpo, frutal, especiado y con un tanino algo marcado; un vino con sabores curiosos y bastante interesante. Seguimos con un par de crianzas riojanos que nos produjeron distinta sensación. Azpilicueta Crianza 2009 (DOCa Rioja, tinto crianza, 75% Tempranillo, 15% Mazuelo y 10% Graciano; Bodegas Juan Alcorta) muestra un color rubí granatoso de capa alta; nariz de baja intensidad, con frutas rojas, balsámicos y vainilla; en boca suave, fresco, frutal pero algo tánico. Se bebe, sin más. Ramón Bilbao Edición Limitada 2009 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Ramón Bilbao) es un vino de color picota, bien cubierto, con ribete violáceo; en nariz muestra de entrada vainilla y otras especias, con fruta negra bien presente; en boca es fresco, frutoso, sedoso y bastante redondo, a pesar de un punto ácido al final. Gustó mucho.
Para terminar, dos de los mejores tintos de la noche, de la misma DO y de la misma bodega. Ceres 2009 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta del País, Asenjo y Manso) viste de color picota muy intenso, con un ribete rubí-granatoso; nariz intensa, marcada por la vainilla, maderas y fruta negra madura, en boca se muestra suave, fresco, sorprendentemente frutal, con un tanino bien integrado; un vino que me gustó. Silvanus 2008 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta del País, Asenjo y Manso) tiene un color picota muy oscuro, con ribete granate; nariz muy especiada, vainilla, fruta negra muy madura y caramelo; en boca es intenso, con buen cuerpo, muy frutal, sedoso aunque con un tanino final algo marcado pero de calidad. Un vino muy rico.
Una tarde agradable, en la que destacaría sobre todo el Gargalo Godello por interesante, el Ramón Bilbao Edición Limitada por su frescura y facilidad de beber, y los de Asenjo y manso por su presencia y elegancia.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Dos Borgoñas Algo Difíciles

Mi experiencia con los vinos de Borgoña es muy muy reducida, pero lo que he probado y lo que he leído u oído, me ha llevado a la idea de que en muchas ocasiones no son vinos directos, de los que gritan a los cuatro vientos aquí estoy yo, plenos de aromas y potencia. Más bien son vinos insinuantes y en ocasiones intrigantes, que suelen demandar atención de quien los quiere disfrutar.
Los dos que hoy comento aquí, a pesar de ser vinos de denominaciones genéricas, y ni de lejos viñedos de gran renombre, me han hecho ponerme serio con ellos, aunque según nos hemos ido relacionando, han ido dejando ver su lado más amable.
Domaine Newman es propiedad de Chris Newman, hijo del fundador Robert Newman, un estadounidense que adquirió unos viñedos grand cru en la Côte d'Or en 1952. Actualmente, todos sus viñedos son cultivados de forma orgánica y la vinificación incluye vendimia manual, levaduras indígenas y embotellado sin filtrado y sin otros procesos. De los vinos que elabora el Domaine, he podido probar su genérico Côte de Beaune. Domaine Newman La Grande Chatelaine 2009 (AOC Côte de Beaune, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Domaine Newman) tiene un color rojo rubí muy bonito, de capa baja. Bastante cerrado en nariz al principio, le costó mostrarse (no lo decanté, lo descorché una hora antes de servir), y cuando lo hizo, marcaba sobre todo balsámicos, especias, madera y una ligera envoltura de fruta roja. En boca es un vino con cierto cuerpo, bastante sedoso, con un tanino que parecía ir y venir; según iba evolucionando el vino, se iba conjuntando todo. Un vino que inicialmente no me convenció y que luego, según pasaba el tiempo, me iba gustando más.
El segundo vino es elaborado por el Aubert de Villaine. A muchos, este nombre igual no les dice mucho; pero si oyen que es copropietario y codirector del Domaine de la Romanée-Conti, seguro que la cosa cambia. Aubert y su esposa Pamela regentan el Domaine A. et P. de Villaine, situado en Bouzeron, en la Côte Chalonnaise. Practican en todos sus viñedos un cultivo orgánico, poseyendo desde 1986 la certificación de Qualicé-France. Tras vendimia manual, vinificación en depósitos de roble, crianza de un año y embotellado sin filtrar, nace el Domaine A. et P. de Villaine La Fortune 2009 (AOC Bourgogne, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Domaine A. et P. de Villaine). Muestra un color granatoso algo apagado, de ribete granate con algún destello rubí, de capa baja. Nariz algo extraña, no muy intensa, con un deje químico en primer plano, que al desvanecerse dejaba aparecer frutos rojos, tierra mojada y notas como de busque húmedo y de setas. En boca, es un vino suave, con una buena acidez, que en algún sorbo parecía muy marcada; retronasal sobre todo frutal y un tanino muy sedoso, dejando un final no demasiado largo. Mejoró bastante tanto en nariz como en boca a las 24 horas, mostrando muchos más aromas frutales, con un paso por boca más sedoso y conjuntado y con una mineralidad más presente. Mucha mejor boca que nariz sin ninguna duda, aunque al principio no me entendí del todo con él. ¿Igual algún problema con esta botella?
Dos vinos algo complicados en nariz, pero que se van expresando con tiempo y aire, y que discretamente hacen que nos vayamos sirviendo una copa detrás de otra.