jueves, 29 de noviembre de 2012

Cumpleaños y Decepción Bordelesa

La pasada semana fue mi cumpleaños, por lo que me di varios homenajes; sencillos, eso sí. Empezamos con una cenita íntima en casa, con buenas cosas de comer, y para beber un champagne que nunca había probado, Penet-Chardonnet Réserve Grand Cru Extra-Brut (AOC Champagne; 66% Pinot Noir, 33% Chardonnay; La Maison Penet), de color amarillo brillante, con perlaje algo escaso; nariz donde se notaba bien la Pinot Noir, suave percepción de fruta madura roja y cítricos, con los clásicos aromas de frutos secos y brioche; en boca, intenso, carbónico algo marcado, de nuevo esa sensación de fruta roja y cierto amargor. Un buen champagne, potente y con presencia, pero no muy de mi estilo.
Otro día, celebración con los amigos: fiesta de queso y vino con algún otro acompañante. Bebimos un Villa Narcisa Sauvignon Blanc 2011 (DO Rueda, blanco joven 100% Sauvignon Blanc, Javier Sanz), agradable y correcto; un Almirez 2009 (DO Toro, tinto con crianza 100% Tinta de Toro, Teso la Monja), profundo, sedoso, redondo, frutal, muy bebible e interesante (quedan dos botellas para una degustación más seria); y acabamos con una miniselección de quesos azules acompañados por uno de mis PX de cabecera, Don PX Cosecha 2008 (DO Montilla-Moriles, VDN 100% Pedro Ximénez, Toro Albalá). Un PX que no me ha defraudado nunca, intenso, dulce sin ser empalagoso, largo. Muy rico.
Para terminar la semana de eventos, volví a regalarme con un Burdeos de categoría, como se ha vuelto una costumbre personal en los últimos tres años. En esta ocasión, visto lo que había a mi disposición (y a la de mi bolsillo), acabé decantándome por el segundo vino de un Château de renombre. Entrantes simples a base de quesos curados y algo de ibéricos, y como plato principal, aprovechando le época, conejo guisado con robellones, hicieron los honores a una botella de Alter Ego 2006 (AOC Margaux, tinto con crianza, 53% Cabernet Sauvignon, 41% Merlot, 6% Petit Verdot; Château Palmer). Color picota oscuro no muy brillante, con ribetes granatosos. Aunque un olisqueo furtivo a la botella me pareció que prometía más, tras decantar y airear algo más de una hora la cosa quedó en una nariz licorosa, con fruta negra y suave especiado, sin mucho más que decir; aunque he de reconocer que al cuarto día (!) mejoró bastante, apareciendo además algunos cacaos y tostados y haciéndose todo más seductor, pero sin llegar a impresionar. En boca algo parecido, un paso frutal, con acidez correcta, tanino presente pero nada desagradable...y poco más. También bastante mejor con los días, pero sin dejar gran huella.
En otro sitio me decían hace poco que era un error pagar por un segundo vino lo que llega a costar en ocasiones, y desde luego, al menos esta botella de esta añada, para mi no ha valido ni de lejos lo que me costó. Igual debí decidirme por el Langoa-Barton 2006 que había al lado.

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