sábado, 18 de mayo de 2013

Presentación de Bodegas Artadi

Ayer por la tarde noche disfrutamos en Bodega Selección de Alicante de uno de los eventos vinícolas que más ganas tenía de que llegara. De la mano de Marga Linares, apasionada comunicadora, pudimos conocer más de cerca la idea y el proyecto de un hombre en la presentación de Bodegas Artadi.
Juan Carlos López de la Calle es un hombre de viña y de vino, un apasionado del terruño que fue abanderado de la renovación riojana allá por los últimos ochenta. En 1985, como descendiente de la cooperativa Cosecheros Alaveses, nace el proyecto Artadi Bodegas y Viñedos, con el objetivo de elaborar vinos con clase y personalidad, vinos de terruño, moldeados desde su origen y base fundamental, el viñedo, y que han alcanzado las más altas cotas de calidad y prestigio.
El secreto de la calidad de los vinos de Artadi es el cuidadoso y esmerado trabajo en la viña, los bajos rendimientos, la selección casi obsesiva del fruto y la intervención justa para dejar que el campo y la uva se expresen en cada botella.
En 1996, el grupo adquiere unas 10 Ha de viñedo en Santa Cruz de Artazu, Navarra, y se crea el proyecto Bodegas y Viñedos Artazu. Actualmente poseen unas 20 Ha, plantadas casi en su totalidad con Garnacha, y elaboran vinos jóvenes blanco, rosado y tinto bajo la marca Artazuri; y un tinto de crianza, Santa Cruz de Artazu, que se elabora con Garnacha de un viñedo que tiene, que se sepa, al menos 90 años. El "viñedo de Teresa", ya que Teresa, la heredera de esas tierras, tiene ya 90 años, y recuerda ir al trabajar en el desde niña.
De Artazu probamos el Artazuri Rosado 2012 (DO Navarra, rosado 100% Garnacha). Un rosado de sangrado, de color frambuesa claro, con toques de hoja de cebolla, muy bonito. Nariz intensamente frutal, con cerezas y frambuesas, y con puntas herbáceas, alejado de otros rosados más "golosina". En boca es fresco, de muy buena acidez, algo goloso, con un agradable amargor final que invita a otra copa. Evoluciona de maravilla con el tiempo, haciéndose más apetecible. Un rosado rico y refrescante del que seguro que beberemos más de una botella este verano.
Fruto del interés común entre Bodegas Agapito Rico y Bodegas Artadi por elaborar vinos de calidad en tierras levantinas, nace en Pinoso el proyecto Bodegas y Viñedos El Sequé. 20 Ha de terrenos calizos, pobres en arcilla, a unos 650 metros de altitud, plantados fundamentalmente con Monastrell, con algunos viñedos muy viejos, y algo de Syrah, habiéndose arrancado casi la totalidad de la Cabernet y la Tempranillo. Pudimos probar los dos vinos que elabora esta bodega en tierras alicantinas.
Laderas de El Sequé 2012 (DO Alicante, tinto joven, 85% Monastrell y 15% Syrah), se elabora manteniendo un 30% del vino en grandes barricas de 500 litros, que se mezcla con el vino procedente de los depósitos de acero inoxidable en cada uno de los cuatro embotellados anuales. Es un vino de color picota cubierto, con ribete violáceo. A copa parada aromas muy lácticos, de golosina de fresa y nata, algo de moras, y un puntito especiado. En boca es seco, frutal, amargoso y fresco, con una cierta nota de verdor. Se deja beber, pero es un vino que nunca ha acabado de convencerme del todo.
El otro vino de esta bodega que catamos fue El Sequé 2010 (DO Alicante, tinto con crianza 100% Monastrell). Con una crianza de 12 meses en barricas nuevas de roble francés, nos muestra un color picota de buena capa, con ribete violáceo y granatoso. Nariz elegante, de buena intensidad, con ahumados, balsámicos, fruta negra muy madura y especiado. En boca, seco, con buen cuerpo, frutal, tanino dulce y muy buen final, que por momentos dejaba un recuerdo de pepitas de uva. Un buen vino, muy rico.
El corazón de Artadi está sin duda en la Rioja Alavesa. Allí poseen unas 85 Ha de viñedo propio, fundamentalmente Tempranillo, aunque con algo de Viura. Cultivo totalmente respetuoso con el medio, sin utilización de productos químicos de síntesis, intentando recuperar los ancestrales ciclos del viñedo, y desde hace unos tres años siguiendo las pautas de la biodinámica. Elaboran un blanco con crianza, algunos tintos jóvenes, y distintos tintos de crianza, hasta llegar a sus vinos fetiche: Pagos Viejos que es el máximo exponente del concepto bordelés de mezcla de terruños, y sus vinos de pago: Valdeginés, La Poza de Ballesteros, El Carretil, y el vino de culto Viña El Pisón. Obviamente, en una presentación como la de ayer, no esperábamos probar los vinos top de la bodega, pero si pudimos comprobar como sus vinos menos famosos tienen una calidad muy alta.
Empezamos con Artadi Tempranillo 2010 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo). Dos pisados y remontados diarios y 12 meses de crianza en barrica de roble francés para un vino elaborado a partir de los viñedos más jóvenes. De color picota con ribetes violáceos y rubídeos. En nariz, fruta muy madura, caramelo y una punta de vainilla. En boca, fresco, frutal, muy agradable a pesar de un punto final de tanicidad. Un vino sencillo, pero de calidad, que podría ir de lujo con una barbacoa.
El otro vino riojano que disfrutamos se diferencia del anterior sólo en la edad de los viñedos, que en este caso tienen más de 25 años. Mismo método de elaboración, y misma crianza para el Artadi Viñas de Gaín 2010 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo). Viste de color picota muy cubierto, con ribetes violáceos y rubídeos. Nariz más compleja, frutal, especiado, con algo de cacao y notas minerales. En boca, también más presencia y cuerpo, frutal, con recuerdos ahumados y balsámicos, tanino muy elegante y muy buen final. El vino que más me gustó de la sesión, un vino ya más serio y creo que con una muy buena RCP.
Artadi, un proyecto que hace vinos de gran calidad y personalidad en todas las regiones en las que está presente. Elaboradores del que es, para mí, unos de los mejores vinos de España, Artadi Pagos Viejos. Una bodega que, junto con Remírez de Ganuza, Allende y algún otro, marcan la pauta y el camino a seguir en esa llamada "Rioja Moderna".

domingo, 12 de mayo de 2013

Primer Encuentro con Artadi Pagos Viejos 2010

Hace unos días descorchamos la primera botella de este vino, comprada en avanzada en Julio de 2011 y recibida en Octubre de 2012, con lo que lleva ya unos 6 meses descansando en mi vinoteca.
No es ahora momento de extendernos hablando de Artadi, porque eso llegará en un post próximo, así que vamos solamente a hablar de esta delicia de vino.
Se elabora a partir del fruto de viñedos con unas edades entre 35 y 80 años, de pagos privilegiados localizados en Laguardia, Elvillar y Leza, entre 450 y 700 metros de altura, asentados sobre suelos arcillo-calcáreos. Viñas cultivadas en vaso, con una densidad 3200 cepas/Ha y un rendimiento medio de 3500 Kg/Ha. Vendimia manual en cajas de 15 Kg, selección de racimos y bayas, vinificación en depósitos abiertos de madera con maceración en frío durante 24-48 horas y fermentación durante 10-12 días con dos pisados diarios y un pequeño remontado. Maloláctica en barrica y crianza de 15 meses en barrica nueva de roble francés.
El resultado es una maravilla llamada Artadi Pagos Viejos 2010 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Artadi). Viste de color cereza picota con precioso ribete aún violáceo, de buena capa, quizá muy tenuemente velado, supongo que cosas de no maltratar el vino con filtrados y estabilizaciones intensas. Aromas seductores y elegantes, con baile de frutos rojos (frambuesa, cereza, grosella), vainilla, suaves recuerdos de cacao y puntas finales minerales. En boca destaca su acidez fresca y su frutosidad, con un paso muy elegante y con presencia, y con un tanino tremendamente dulce y ya integrado, que contribuye a un final que inmediatamente pide otra copa.
La bodega dice de este vino: "conjunción de peculiaridades que nos ofrece la posibilidad de disfrutar de frutas poderosas y aromas complejos en el paraje de Valdeginés, de la madurez de La Poza y de la larga e intensa mineralidad de El Carretil".
Yo digo que es un vino adulador, seductor y sugerente, increíblemente disfrutable ya, pero con un prometedor futuro de desarrollo de aromas terciarios y aumento de la complejidad.

miércoles, 1 de mayo de 2013

El "Otro" Vino de Peter Sisseck

A estas alturas no vamos a descubrir a ningún aficionado al vino quien es Peter Sisseck ni los dos principales vinos que elabora, Flor de Pingus y sobre todo el celebérrimo y carísimo Pingus.
Después de que sus vinos estuvieron plenamente establecidos como un referente de calidad del panorama vinícola español, Sisseck decide embarcarse en un nuevo proyecto: trabajar con viticultores tradicionales de la Ribera del Duero e intentar aprovechar al máximo la calidad de viejos viñedos en vaso de Tinto Fino para elaborar lo que podríamos decir que es su vino más personal. Sisseck estuvo codo a codo con Pablo Rubio, de Alonso del Yerro, intentando identificar los viñedos con mayor potencial; se trabajó intensamente para recuperar los suelos, arrasados después de años de uso y abuso de química, y para volver a trabajar las viñas de forma natural; hubo de esforzarse mucho para cambiar la mentalidad de los productores de uva, a quienes siempre se les había premiado más por la cantidad que por la calidad; y al final, logró conseguir el tipo de uva sana y equilibrada que deseaba. De estos viticultores, de estos viñedos y con estas uvas, nace en 2007 Psi.
La añada 2010 es la cuarta de este vino. Elaborado con uvas de cepas de más de 30 años, procedentes de 6 pequeñas parcelas de grandes zonas de la Ribera del Duero, trabajadas por viticultores vinculados al proyecto. Vendimia y despalillado manuales, fermentación con levaduras indígenas en tanques de cemento, maloláctica en tinos y barricas de roble usados, sin trasiegos, y crianza de 18 meses en barricas de roble francés de segundo y tercer año, de los cuales algunos han sido usados para la crianza de Pingus y Flor de Pingus. Embotellado sin filtrar ni clarificar.
Psi 2010 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinto Fino, Dominio de Pingus) es un vino de un precioso color cereza de capa media, con ribete rubí, limpio y brillante. Nada más acercar la copa a la nariz, intensos y elegantes aromas de moras, chocolate y vainilla, que luego van evolucionando y dejando paso a la fruta roja, la tierra mojada, las especias y el tomillo. En boca llama la atención sobre todo su carácter muy frutal, fresco, con una buena acidez y un paso envolvente, apareciendo al final un tanino muy sedoso e integrado; se notan a veces un poco los 14º, pero no molestan en absoluto. En conjunto ha hecho que me viniesen a la mente los vinos de Goyo García Viadero.
Un vino espléndido, muy disfrutable, que creo que gustará a los que huyen de la cara más maderosa y de gran extracción de la Ribera.
Esta ha sido la primera de las tres botellas que compré en avanzada en julio de 2011 y que llegaron en octubre de 2012. Veremos hacia donde evoluciona, aunque ahora mismo es una delicia de vino.

sábado, 27 de abril de 2013

Cuatro Tipos de Vino

Nuevamente asistimos ayer en Bodega Selección de Alicante a un interesante encuentro con el vino. En este caso, el tema de la noche era la historia del vino, y proponernos una nueva forma e interesante forma de ver y clasificar los vinos.
No vamos a hacer aquí en resumen de las breves pinceladas que de la larga e interesante historia del vino que en algo más de una hora se nos transmitieron ayer, pero si recomendar a todo aficionado que se haga con alguno de los muchos libros que hay (yo personalmente tengo la Historia del Vino de José Peñín) y se pierda un poco por la apasionante historia de esta bebida.
La gente de la revista Gastronostrum, presentó allá por mayo de 2012, la edición 2012/13 de su guía Gastronostrum VAQ (Vinos-Aceites-Quesos) de la Comunidad Valenciana. Y en ella proponen un planteamiento novedoso, con una clasificación de los vinos que se diferencia de cualquier otra de las que habitualmente se manejan en publicaciones de este tipo. Estas ideas fueron las que, desde su prisma, nos transmitió Esteban.
Nos propone Gastronostrum ver los vinos desde cuatro perspectivas:
- Los vinos Chill-Out: vinos para los no consumidores habituales de vino, sencillos, frescos, que buscan principalmente la diversión y transmitir una imagen de modernidad. Vinos que podrían servirse en una terraza de verano y que podrían ser, una "alternativa mediterránea al long drink". Como ejemplo de un vino de este tipo, se nos propuso el Rosa Stars Verdejo 2012 (DO Rueda, blanco joven 100% verdejo, Bodegas García de Aranda). Es un vino de color amarillo pálido con reflejos acerados y verdosos. En nariz, mucha fruta tropical y de hueso, con algo de manzana. En boca es fresco y ligero, frutal, de buena acidez pero con un punto goloso que no lo hace ser totalmente seco. Para mí un vino sin mayor interés, con una etiqueta tipo cómic que puede atraer a cierto segmento del mercado.
- Los vinos Foodies: van un paso más allá. Son ya vinos más serios, pero sin el pedigrí de los grandes y sin enormes complejidades. Buscan satisfacer a quienes disfrutan con la comida y la bebida, a quienes les gusta la cocina, a los que les gusta comer bien con los amigos, sin llegar a las exigencias de los grandes gourmand. Como vino que podría encajar en esta categoría se nos ofreció Casar de Burbia 2009 (DO Bierzo, tinto con crianza 100% Mencía, Casar de Burbia). De color picota brillante, con ribete violáceo, muy bonito. Aromas frutales de moras, nots lácticas, chocolate y vainilla. En boca es seco, fresco, frutal y algo secante al final. Un vino de buena frescura, muy bebible.
- Los vinos Gourmet: aquí ya nos metemos en cosas serias. Son vinos que deben acompañar de forma honorable a las grandes experiencias gastronómicas, teniendo siempre en cuenta los maridajes. Suelen ser vinos consagrados, cuyo consumo suele ir acompañado de cierta ceremonia. Para ilustrar esta categoría, probamos el Vitola Reserva 2003 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 96% Tempranillo y 4% Graciano, Miguel Merino). Nos encontramos con un vino de color acaobado con ribetes donde asoma el teja. Aromas muy terciarios, de cueros, caza y  notas animales que dejaban pasar a una fruta negra muy madura y a especias como la pimienta. En boca es un vino ligero, frutal, con una buena acidez y un tanino muy sedoso e integrado. Desde luego un muy buen vino en un fantástico momento.
- Los vinos Sumiller: la última categoría. Vinos cuyas cualidades son apreciadas en su totalidad por los entendidos tras una cata seria. Suelen ser vinos singulares y aún por descubrir para el gran público, y que en muchas ocasiones son vinos diferentes y con gran éxito en las catas. Se nos puso como ejemplo el Abadal 3.9 2005 (DO Pla de Bages, tinto con crianza, 85% Cabernet Sauvignon y 15% Syrah, Bodegas Abadal). Es un vino de color picota acaobado de buena capa, con ribete rubídeo marcando algún teja. Nariz potente, con un especiado intenso (pimienta), fruta negra en licor, cacao y alguna nota mineral. En boca es un vino intenso, de buena presencia, seco, con buena acidez, frutal, carnoso y con un final algo tánico. Un vino potente y elegante, que evoluciona tan bien en copa que es de esos que se disfrutan sobre todo con los cafés.
Una interesante tarde-noche de charla y vinos. Y una nueva y entretenida forma de ver este producto, y que puede aportar alguna orientación a los nuevos aficionados a la hora de enfrentarse a una guía de vinos.

sábado, 20 de abril de 2013

Petite Sirah de McManis

La Petite Sirah (así, acabada en E y con I) es una uva de origen francés, resultado del cruce entre la Peloursin y la Syrah. Se pensaba, además, que era la misma uva Durif, pero los marcadores genéticos parecen haber demostrado que son dos uvas distintas. Aún así, la mayor parte de la "Petite Sirah" de California, parece ser en realidad Durif. Cosas de los viajes transatlánticos de las uvas.
La Petite Sirah produces vinos muy oscuros, más aún que la verdadera Syrah, y con una elevada carga tánica, así como con una buena frutosidad. Su potencia hizo que durante mucho tiempo se utilizara sobre todo como vino de mezcla, sobre todo para castas como la Zinfandel. Los varietales bien elaborados pueden ser muy agradables y longevos. Se cultiva sobre todo en California y México.
Los McManis han sido agricultores en el norte de California desde 1938. En 1990, la cuarta generación, representada por Ron McManis, y su esposa Jamie, fundaron la McManis Family Vineyards. Actualmente sos propietarios de más de 1000 Ha de viñedo y elaboran más de 3 millones de botellas anuales, de vinos blancos y tintos de multitud de castas, desde Cabernet Sauvignon o Syrah, hasta Pinot Grigio o Viognier.
En una visita a esa tienda de logo verde y triangular , me crucé con una botella de este McManis Petite Sirah 2011 (California, tinto con crianza 100% Petite Sirah, McManis Family Vineyards), y tras despertar mi curiosidad se vino conmigo a casa.
Tras vendimia en Octubre de 2011, fermentación en acero inoxidable y crianza de 4 meses en barricas de roble francés y americano nuevas y usadas, para ser embotellado en en verano de 2012.
Se trata de un vino de color picota muy oscuro, casi negro, con un ribete amoratado precioso. Nada más descorchar la botella, notamos un intenso especiado, que sigue mostrándose en copa, donde además aparecen balsámicos, ahumados, grosellas, moras y quizá canela. En boca el vino tiene una entrada afilada y marcada por la acidez, pero luego se abre y se nota lleno, frutal, marcando mucho los ahumados, con un tanino envolvente, muy seductor y con un punto dulzón al final. Cuatro días con el WineSaver hicieron que el vino se tranquilizara un poco, manteniendo todas sus características aromáticas y sápidas intactas, y gustando todavía un poco más.
Un vino que nos ha sorprendido y nos ha gustado mucho, con una muy buena RCP, y del que voy a hacerme con alguna botella más, sin duda.

domingo, 14 de abril de 2013

Cata-Degustación Abril 2013

El pasado viernes tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante la cata-degustación mensual correspondiente a este mes de abril. Más de 25 vinos a disposición de los asistentes, de todos los colores y tipos. Y tengo que decir que, a pesar de no tener yo un día muy inspirado, me encontré con bastantes cosas interesantes.
Empezamos por los blancos, de los cuales teníamos variedad de castas, procedencias y elaboraciones.
Empecé con Pago del Vicario Blanco de Tempranillo 2012 (VT de Castilla, blanc de noirs 100% Tempranillo, pago del Vicario) es un curioso vino de color amarillo muy pálido pero con unos reflejos como si quisiera asomar un rosa delicado. Nariz marcada por la fruta blanca y de hueso, con puntas tropicales. En boca es seco, amargoso, de buena acidez, con punto de hinojo y de cítricos, y que sugiere muy delicadamente algo como de cerezas. Un vino realmente interesante.
Otro vino que tenía ganas de probar y aquí tuve la oportunidad fue Albir Muro 2008 (Vino de Mesa, región de Alicante; blanco con crianza, 40% Macabeo, 40% Malvasía, 15% Mersegura, 5% Moscatel de Alejandría; Celler la Muntanya). De color amarillo dorado, como amielado, muy bonito. Nariz difícil de describir para mí, con claras notas de la crianza, frutos secos, frutas amargas, terroso. En boca seco, amargoso, graso y largo. Un vino como ara probar con más calma.
El único Rías Baixas de la sesión es uno de los vinos que elabora Valdamor. Namorío 2012 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Valdamor) tiene un color amarillo pajizo pálido. En nariz, frutosidad tropical, melocotón y puntas cítricas. En boca buena acidez, ligero, amargoso y con un deje herbáceo. La verdad es que no me dijo gran cosa.
Pude probar la última añada de uno de los rosados que más me gustó el verano pasado. Pago del Vicario Rosado 2012 (VT de Castilla, 100% Petit Verdot, Pago del Vicario) tiene un precioso color frambuesa brillante. La nariz es tremendamente frutal, con recuerdos lácticos y florales y alguna nota como de sudor. En boca es frutal (cerezas), fresco, con una muy buena acidez que lo hace muy refrescante. Me dio la sensación de que es más ligero que el 2011 y que hay una acidez más refrescante y menos carga de golosinas. Me gustó.
Pasando a los tintos, el primero que probé fue a la postre el vino que más me gustó de la tarde-noche. Abadal 5 Merlot 2008 (DO Pla de Bages, tinto con crianza 100% Merlot, Masies d'Avinyó). Un vino de color picota muy oscuro, con ribete amoratado. Nariz plena de fruta negra madura, balsámico, con cuero y algo de pizarra. Muy suave en su entrada en boca, frutal y sedosa, que deja paso a un tanino muy interesante y con una buena persistencia. Me ha gustado mucho este vino.
Un representante italiano, Ilico 2005 (DOC Montepulciano d'Abruzzo, tinto con crianza 100% Montepulciano, Azienda Agricola Dino Illuminati) se mostró de color ya virando a caoba en centro y ribete. Aromas muy terciarios, de caza, caramelo, alguna punta de fruta negra muy tenue y un efluvio salino. En boca muy suave, algo dulzón y sedoso pero manteniendo acidez. Un vino ya en franco descenso.
Otra Mencía que tenía ganas de probar, nos la trae Pago del Vicario desde El Bierzo. Men de Mencía 2008 (DO Bierzo, tinto con crianza 100% Mencía, Soto del Vicario) viste de color picota granatoso con ribete rubídeo. Aromas florales y vegetales de la Mencía, con notas especiadas. Boca frutal y fresca, con un final algo tánico. No está mal.
De nuevo de la mano de Pago del Vicario, otro vino que no había probado nunca, Pago del Vicario 50-50 (VT de Castilla, tinto con crianza, 50% Tempranillo y 50% Cabernet Sauvignon, Pago del Vicario) tiene un bonito color cereza con ribete virando a granate. Buenos aromas de fruta roja y negra,  puntito de pimiento, algo de especias y maderas. Boca con buen cuerpo y presencia, buena fruta y tanino presente. No está nada mal.
Sin salir de Castilla La Mancha, pudimos probar una nueva elaboración de una bodega ya comentada aquí en un post anterior. Corazón Loco Selección 2010 (DO La Mancha, tinto con crianza, 40% Tempranillo, 30% Syrah, 20% Petit Verdot y 10% Cabernet Sauvignon; Bodegas Iniesta) viste de color cereza con ribete cardenalicio, muy bonito. Nariz elegante, con buenas maderas, fruta roja, especias dulces y quizá una punta mentolada. En boca, suave, frutal, muy envolvente, con buen tanino y un agradable final ahumado. Un vino que se bebe muy bien.
Ya en Alicante, empezamos con un Finca Collado 2008 (DO Alicante, tinto con crianza, Cabernet Sauvignon y Merlot, Finca Collado). De color picota granatoso con ribete asomando el granate. Ahumados y balsámicos sobre un fondo de fruta negra y recuerdos de madera. Buen paso por boca, suave, frutal y ahumado, con buen final. Nada impresionante, pero se deja beber.
Moratillas Roble 2012 (DO Alicante, tinto roble, Monastrell y Petit Verdot; Francisco Gómez) es un vino ecológico de color granatoso, de capa muy baja. Nariz muy extraña, algo animal, con fruta roja, violetas tenues y algún tostado. En boca muy suave y ligero, frutal y floral, con tanino muy tenue. Mucho mejor en boca que en nariz.
Del mismo elaborador, probé Boca Negra Monastrell 2007 (Do Alicante, tinto con crianza 100% Monastrell, Francisco Gómez). De color picota con ribete granate, de capa media. Nariz especiada, ahumada, con fruta roja al fondo. En boca suave, frutal y con un tanino bastante integrado pero que se marca al final. No me dijo gran cosa.
Pasamos a Navarra, con el Condado de Almara Crianza 2008 (DO Navarra, tinto con crianza, 50% Tempranillo y 50% Cabernet Sauvignon, Bodegas Macaya). Vino de color cereza con ribete rubídeo, muy bonito. Nariz elegante, mineral, balsámicos, pimienta, cassis, virutas de lápiz. En boca suave, con ahumados marcados, pimienta y tanino muy elegante. Un vino con una nariz muy bonita y que se bebe bien.
Terminé la sesión con un semidulce, Rey Santo Semidulce 2010 (DO Rueda, blanco semidulce 100% verdejo, Javier Sanz Viticultor). De color que recuerda al oro pálido deslustrado. Nariz herbácea, con frutas blanca y lichis. En boca suave, con buena acidez y un dulzor comedido muy rico, y con mucha frutosidad. Agradable vino, del que me traje a casa una botelllita.
En resumen, buena sesión de cata, con varios vinos a destacar, como el Blanco de Tempranillo de Pago del Vicario,  y sobre todo el Abadal 5 merlot 2008, que está en un momento fantástico.

sábado, 6 de abril de 2013

Cata de Vinos de Pago del Vicario

Pago del Vicario es el resultado de la iniciativa de los hermanos Barco, continuadores de la tradición familiar iniciada por su padre. Es una bodega relativamente joven, que lanza su primera añada en 2006, y que se ha ido extendiendo desde su Ciudad Real originaria a otras zonas como la berciana Cacabelos. Poseen unas 130 Ha de viñedo en Ciudad Real, y un complejo en el que además de la bodega, hay un restaurante y un hotel de 4 estrellas.
Ya he comentado aquí algunos de sus vinos, entre ellos su Rosado de Petit Verdot, que me gustó mucho.
En esta ocasión los vinos nos fueron presentados en Bodega Selección de Alicante por José Antonio Frías, sumiller y delegado comercial de la bodega, quien aparte de una breve charla introductoria sobre la historia de la bodega y la amplia gama de vinos que elaboran, dirigió de forma muy amena e interesante la cata, en la que hubo lugar a distendidas charlas y discusiones acerca de distintos aspectos de la elaboración de los vinos.
Empezamos la cata con un vino que ya había sido probado y comentado por mí en relación a una de las catas mensuales a las que suelo asistir; pero en esta ocasión pudimos realizar un análisis más pausado. Go de Godello 2009 (DO Bierzo, blanco con crianza, 90% Godello y 10% Doña Blanca, Soto del Vicario) es un vino blanco fermentado en barrica y con una posterior crianza de 4 meses en barrica de segundo año. Tiene un bonito color amarillo alimonado, brillante, con reflejos dorado pálido, y ya a la vista se adivina su densidad. A copa parada nos da aromas tostados, de frutos secos  y de fruta de hueso, y al agitar nos aparecen una fruta blanca muy madura, puntas de bollería y un leve recuerdo muy sutil de hidrocarburos. En boca tiene una buena entrada, es un vino graso, amargoso, de buena acidez, que nos da en boca recuerdos muy discretos de la fruta blanca, y que tiene un largo final. Un vino interesante, aunque se puede hacer algo pesado, y creo que la barrica enmascara un poco el verdadero carácter de la Godello.
Seguimos con otro vino que ya había probado en su añada 2009, y del que se nos presentó la última añada. Pago del Vicario Penta 2010 (VT de Castilla, tinto con crianza, 48% Tempranillo, 30% Cabernet Sauvignon, 10% Merlot, 10% Syrah y 2 % Petit Verdot; Pago del Vicario) se elabora con uvas sometidas a una maceración de 10 a 15 días y con una posterior crianza de 5 meses en roble francés. Además, y según se nos explicó, aproximadamente un 10% del Tempranillo es vendimiado y vinificado antes de su maduración completa ("vino enverado"), con el fin de aportar un plus de acidez. Tenemos un vino de color cereza oscuro, con ribete violáceo. A copa parada, buena intensidad aromática con mucha fruta roja fresca, mentolados y puntas lácticas, y luego aparición de hierbas de monte y violetas. En boca no gustó demasiado, ya que aunque muestra un agradable frescor inicial, se revela como un vino algo agresivo, secante, de buena acidez y frutal, pero con un punto de verdor que no me ha convencido. Mejoró mucho con el tiempo, apareciendo en nariz notas dulzonas de caramelo y toffee y haciéndose bastante más agradable. Hay que hacer notar que catamos unas botellas que se habían embotellado esa misma mañana y que habían viajado el mismo día.
Pasamos a un vino bastante más serio, Pago del Vicario Syrah-Graciano 2007 (VT de Castilla, tinto con crianza 90% Syrah y 10% Graciano; Pago del Vicario). Antiguamente llamado Monagós, se elabora con una maceración de unos 21 días y posterior crianza de 12 meses en barrica de roble francés y americano. Se trata de un vino de color picota muy cubierto, casi negro, con ribete granatoso. En nariz nos muestra ahumados, fruta negra, pimienta, alguna punta cárnica y dejes minerales, apareciendo luego algo de brea y hierbas aromáticas. En boca tiene una buena acidez, de cuerpo medio, marca su paso por madera, en retronasal nos recuerda la fruta negra y el final tiene un tanino marcado. No está mal, pero creo que aún puede mejorar en botella.
Terminamos con el vino top de la bodega, Agios 2005 (VT de Castilla, tinto con crianza, 90% Tempranillo y 10% Garnacha, Pago del Vicario). 21 días de maceración y 12 meses de crianza en barricas de roble francés para un vino de color picota bien cubierto que ya empieza a virar a caoba, en centro y ribete. A copa parada es un vino delicado y elegante, con fruta negra madura sobre todo, y que al agitar da paso a las notas de crianza, como ahumados, cuero, sotobosque, y a fruta compotada y puntas mentoladas; luego aparecen notas como de brea y hierbas aromáticas. En boca tiene un cuerpo medio, es elegante, frutal, con recuerdos ahumados, buena acidez, tanino presente pero elegante y muy bien integrado. Un vino ya muy redondo que me ha gustado mucho.
Cuatro vinos de perfiles muy distintos, con detalles interesantes, sin que ninguno me llegue a enloquecer. El más interesante el Agios, que creo que tiene además una buena RCP.
José Antonio nos resumió un poco la línea maestra de la bodega diciendo que elaboran "vinos fáciles de entender y fáciles de beber". Estoy de acuerdo.