jueves, 26 de diciembre de 2013

Los Vinos de la Nochebuena 2013

Finalizado el primer envite importante de las celebraciones decembrinas, toca hacer resumen y evaluación de los vinos que acompañaron a la familia.
A diferencia de otros años, esta Nochebuena el único representante vinícola francés que desfiló por la mesa fue el espumoso, que como no podía ser de otra manera fue el encargado de romper el hielo y hacer los honores a los entrantes. En esta ocasión la cosa incluía quesos de cierta potencia además de productos del cerdo ibérico, así que me decanté por un champagne con buena presencia de uvas tintas, con lo que el elegido fue un Champagne Mandois Brut Millésimé 2006 (AOC Champagne, espumoso 60% Pinot Noir, 20% Pinot Meunier, 20% Chardonnay; Mandois), elaborado con uvas de viñedos premier cru de Pierry, Chouilly y Vertus, que muestra un color amarillo pálido y brillante, con una burbuja muy fina y elegante que sube en un perlaje muy bonito; en nariz destaca la marcada presencia de frutillos rojos, que se entremezclan con los aromas de avellanas, pan tostado y recuerdos de las lías; en boca es un champagne de muy buena acidez, frutal, refrescante, con buena presencia y un carbónico fantásticamente integrado. Genial para empezar una cena, pero con clase suficiente para ser la única bebida de toda la comida.
Cuando empezó a desfilar por la mesa el marisco, de la bahía de Santa Pola que para eso estamos por estas tierras, apareció el blanco de la noche, que como suele ser tradición en mis selecciones venía de las Rías Baixas, en concreto de una pequeña bodega situada en Castrelo, Cambados, que no me canso de visitar. Pepe Luis 2011 (DO Rías Baixas, blanco con crianza 100% Albariño, Albamar) es elaborado por el amigo Xurxo, quien le da 9 meses de crianza en barricas de roble francés usadas y luego otros 4 de reposo en botella, para obtener un vino de color amarillo pajizo con reflejos dorado pálido, nariz muy seductora, con manzana y frutas de hueso maduras, recuerdos dulzones como de miel, ceras y muy muy leve recuerdo de la madera; en boca es un vino elegante, que conserva una fantástica acidez marca de la casa, algo graso, con presencia, y un final muy agradable. Un vino que con años de botella puede evolucionar de forma muy interesante y que me gusta mucho.
Hizo acto de presencia la carne, y para acompañarla había elegido un tinto que ya hace algún tiempo reposaba en mi vinoteca, y que decidí que este era su momento. Viña Tondonia Reserva 2001 (DOCa Rioja, tinto con crianza 75% Tempranillo, 15% Garnacha, 10% Graciano y Mazuelo; López de Heredia) se elabora con una larga crianza de 6 años en barrica, con 2 trasiegas por año, y sólo salieron a la venta 250.000 botellas. Es un vino de color rubídeo asomando algún destello caoba, de capa baja. Nariz muy elegante, de buena intensidad, con vainillas, cueros, fruta escarchada, algún tostado y algo de hierbas de monte; paso por boca tremendamente sedoso, armonioso, con una acidez fresca, terciarios y notas frutales conjuntadas, y un tanino dulce pero presente que le da un gran final. Sin ninguna duda un clásico elegante y fino, con vida por delante, y capacidad de evolucionar hacia una mayor complejidad de terciarios.
Terminamos con los dulces navideños acompañados por un sencillo Oporto. De la conocida casa Graham's presenté en la mesa su básico Graham's Fine Tawny Port (DOC Vinho do Porto, generoso, W&J Graham's), elaborado con una mezcla de uvas procedentes de 5 quintas localizadas en la parte alta del valle del Douro. Es un vino de color acerezado de capa baja, nariz no muy compleja, con notas de fruta pasificada (higos) y fruta madura y un paso por boca animoso, con un dulzor equilibrado con cierta sequedad que hacía que no fuese para nada empalagoso. Sencillo y fácil de beber, pero rico.
En resumen, cuatro buenos vinos, de los que destacaría la grata sorpresa que me llevé con el champagne, para hacerse con más botellas sin duda, y por supuesto, la elegancia y finura del Viña Tondonia, que nunca falla en una mesa.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Mi "Felicitación" Navideña

Estamos ya de lleno en esos días de celebraciones, paz, amor, concordia, buen rollito entre seres humanos y todas esas cosas que los comerciantes, instituciones y demás nos han enseñado que debemos sentir, y que los periódicos y la puñetera realidad se empeñan en desmentir.
Me sumo a ello, y desde aquí deseo a los lectores de mis humildes blogs que celebren lo que sus creencias les dicten y lo que sus corazones y conciencias les permitan. Y que el próximo año ayude a borrar lo que de éste deba ser eliminado y a alcanzar sus más altos anhelos.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Última Cata del Año 2013

El pasado día 13 de diciembre tuvo lugar en Bodega Selección de alicante la última cata del año, la esperada cata extraordinaria de navidad, en la que además de numerosos vinos de calidad, pudimos disfrutar de algunos de los grandes vinos que se elaboran hoy por hoy en España.
Empezamos catando algunos vinos blancos. Javier Sanz 1863 (DO Rueda, blanco con crianza sobre lías 100% Verdejo, Javier Sanz), es un vino de color amarillo pálido, con una nariz herbácea y floral y con esos recuerdos de su crianza con lías, y que en boca es seco, de acidez fresca y algo glicérico; un buen verdejo. Castillo de Monjardín Chardonnay Barrica 2009 (DO Navarra, blanco con crianza 100% Chardonnay, Castillo de Monjardín) tiene un color amarillo dorado, nariz muy marcada por la madera, con ahumados intensos y algo de piña; en boca es seco, de acidez fresca, pero nuevamente muy marcado por los ahumados; no me va este tipo de vino.
Por los espumosos pasamos sin pena ni gloria, catando alguna cosa de Bohigas, Veuve-Clicquot e incluso Moët & Chandon que yo me negué a probar.
La ronda de tintos la empezamos con Castillo de Haro Reserva 2008 (un vino del que no puedo dar más información que la DOCa Rioja), que viste de color picota con ribete rubídeo, dando en nariz vainilla, cacao y fruta confitada, y que en boca es seco, muy tánico, de buena acidez, pero descompensado; mejor nariz que boca sin duda. Seguimos con un Viñegra-Olargui 1998 (DOCa Rioja, y no puedo decir más) de colores ya claramente acaobados, aromas terciarios animales, cueros y algo de fruta al fondo, y un paso por boca muy suave y limado; estaba rico. Siguiendo con los vinos ya de buena edad, pasamos a probar un Gran Albina Reserva 1996 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 80% Tempranillo, 15% Mazuelo, 5% Graciano, Bodegas Riojanas), que mostraba un color totalmente caoba, de capa muy baja; en nariz terciarios de maderas finas, barnices y especias; en boca muy poco expresivo y muy flojito; debió tener hechuras, pero estaba muy mayor. Pasamos a Los Dominios de Berceo 2001 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Grupo Berceo) que mostró un color acaobado, de capa muy baja; nariz definida por barnices, maderas y especias, y boca muy ligera, con algo de acidez aún alegre, pero muy apagadito. Nos devolvió algo de alegría un Marqués de Murrieta Reserva 2007 (DOCa Rioja, tinto con crianza 85% Tempranillo, 8% Garnacha tinta, 6% Mazuelo, 1% Graciano; Marqués de Murrieta), de color granatoso y capa media, dió en nariz fruta madura, especiado fino y ahumados, y en boca se reveló fresco, seco, suave pero con un tanino que aún se nota; un vino que para mí no falla.
Por fin, pusimos rumbo a la mesa de los grandes. En esta ocasión, varios viejos conocidos, y un nuevo visitante. Empezamos con el para mí desconocido Manjar de Silos 2006 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tempranillo, Uvaguilera), un vino de color granatoso de buena capa, nariz con notas animales y terrosas conjuntadas con fruta confitada; en boca es un vino suave, de buena acidez, frutoso y con buen tanino que le confiere una buena presencia; me gustó este vino.
Pasamos econtrarnos con mi querido Artadi Pagos Viejos 1998 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Artadi), que se vestía de color acaobado, de capa baja; la nariz es muy elegante y de buena intensidad, con tostados, ahumados, fruta escarchada y notas especiadas; en boca seco, fresco, suave, frutal y muy elegante; Pagos Viejos es un vinazo.
Enseguida llegó el turno a Palomero 2005 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tempranillo, Uvaguilera) que se mostró de color rubídeo de buena capa; aromas especiados, vainilla, ahumados y fruta negra; y paso por boca seco, suave de buena acidez, con un tanino muy elegante y todo muy conjuntado; muy mu rico, buen vino.
Terminamos la sesión con lo que me pareció una joya enológica, Vega Sicila Único 1998 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 85% Tinto Fino y 15% Cabernet Sauvignon; Vega Sicilia). De color acabado, de capa baja, se revela en nariz como un vino lleno de matices elegantes, maderas, fruta confitada, cuero, incienso, tostados... En boca es espectacular, suave, sedoso, frutal, elegante, de buena acidez. Un auténtico vinazo de los de sentarse a saborear con tiempo y calma, llevando la copa a la nariz una y otra vez.
Una cata decembrina la de este año que me pareció algo más deslucida, pero que pudimos cerrar con un broche de oro, y quedarnos con ese buen sabor de boca esperando ya los eventos del próximo año.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Cata Presentación de Bodegas Covides

El pasado viernes asistimos en Bodega Selección de Alicante a una cata presentación de Covides Viñedos y Bodegas. A priori, una cata de vinos y cavas de una gran cooperativa del Penedés que elabora cada año millones de botellas, no pintaba especialmente atractiva. Pero la presentación y el desarrollo de la velada acabaron siendo de lo más interesante, con grandes profesionales y buenos vinos.
Covides Viñedos y Bodegas fue fundada en el año 1963, fruto de la voluntad de más de 600 agricultores de elaborar de forma conjunta el vino de su cosecha. Se construyeron las dos bodegas de Sant Cugat Sesgarrigues y de Sant Sadurní d´Anoia con las instalaciones más modernas del momento, para elaborar vinos con personalidad propia. En los años 80 se inició la venta de vino embotellado y la producción de cava. En el año 2005 se amplió y se construyó una nueva cava de capacidad máxima de unos 7,5 millones de botellas.
Covides Viñedos y Bodegas es una cooperativa formada actualmente por unos 650 socios que cultivan un total de alrededor de 2300 Ha repartidas entre más de 50 municipios del Alt y Baix Penedés y el Garraf, para una cosecha media anual de 24.000.000 de Kg de uva, de los cuales un 85% son variedades blancas (Macabeo, Xarel·lo, Parellada y Chardonnay) y el resto tintas (Tempranillo, Merlot y Cabernet Sauvignon), con las que se elaboran en sus tres bodegas de Sant Sadurní d´Anoia, Sant Cugat Sesgarrigues y Vilafranca del Penedés, vinos tranquilos y espumosos comercializados bajo las DO Cava y Penedés.
De la mano de Xavi y de María, enóloga y directora técnica de Covides, pudimos conocer de primera mano tres cavas y dos vinos tranquilos, que fueron una muestra del buen hacer de esta bodega. María es una gran comunicadora, por lo que el recorrido por su trabajo al frente de la cooperativa fue extraordinariamente ameno, además de estar dispuesta a contestar con detalle a toda la batería de preguntas a la que algunos la sometimos y a aclarar todas las dudas que le planteamos.
Empezamos la cata propiamente dicha con un cava rosado elaborado con una variedad de la que sólo sabía que existía. Gran Castellflorit Rosado (DO Cava, Brut Rosado 100% Trepat) se elabora mediante maceración a 13ºC de las uvas despalilladas, sangrado del mosto flor y fermentación a 16ºC. Segunda fermentación en botella y crianza en rima de unos 2 años. Se trata de un vino de color rosado tirando a piel de cebolla, con reflejos cobrizos, y con una burbuja muy fina y continua. En nariz notamos aromas de pan tostado, levaduras, avellanas y frutillos rojos. En boca es seco, frutal, con una muy buena acidez y un carbónico fantásticamente integrado. Un cava rosado fresco y, para mí al menos, distinto, que creo que iría muy bien para comer.
Seguimos con otro cava de la misma gama, elaborado con las variedades clásicas, cuyas proporciones varían según la añada, pero siendo siempre predominante la Xarel·lo (un 50%). Maceración pelicular de ésta durante 18 horas, sangrado del mosto flor y desfangado estático; temperatura de fermentación del mosto 17ºC y crianza en rima variable según añada y por cata; licor de expedición sin azúcar añadido. Gran Castellflorit Brut Nature (DO Cava, espumoso brut nature; Macabeo, Xarel·lo y Parellada) es un vino de color amarillo pálido y brillante, con matices amarillo pajizo, muy bonito, de burbuja muy fina y constante. En nariz notamos mucho pan tostado, levadura de panadería y flores blancas. En boca es totalmente seco, de buena acidez, con un carbónico marcado pero nada desagradable, frutal y con un final amargoso. Un cava no excesivamente complejo, que iría bien como aperitivo.
El tercer cava de la velada fue ya una cosa bastante más seria. Nada más acercarlo a la nariz notamos que ahí había algo diferente, y acabó gustándonos mucho. Duc de Foix Reserva Especial Brut (DO Cava, espumoso; Chardonnay, Xarel·lo y Macabeo) se elabora tras una cuidadosa selección de los mejores viñedos de las fincas, despalillado de  todas las uvas y en el caso de la Chardonnay maceración pelicular a 12ºC durante 24 horas; sangrado del mosto flor, desfangado estático y fermentación de los mostos separados por variedades a una temperatura de 15ºC. Crianza en rima de un mínimo de 24 meses. Color amarillo pajizo con reflejos dorados y verdosos, burbuja muy elegante y muy pequeña. Aromas muy frutales, con puntas ahumadas y un fondo de pan tostado y avellanas. En boca es fresco, cremoso, con recuerdos de bollería y un carbónico fantástico. Un muy buen cava, elegante, para acompañar una comida completa.
Pasamos enseguida a los dos vinos tranquilos que íbamos a catar esa noche; además en absoluta primicia, porque apenas estaban recién embotellados, y sólo los socios de la cooperativa los habían probado.
En primer lugar, un blanco que es el orgullo de la bodega, y que ha sido elegido mejor Xarel·lo de la DO Penedés. Recolección de las parcelas seleccionadas durante la segunda quincena de septiembre, despalillado, maceración pelicular a 12ºC durante 16-24 horas, sangrado y desfangado del mosto flor y fermentación de este a 15-17ºC durante 22 días, y un cierto trabajo de lías, dan como resultado el vino Duc de Foix Blanco 2013 (DO Penedés, blanco joven 100% Xarel·lo). Color amarillo muy pálido con reflejos acerados. Intensísimo en nariz, con mucha fruta blanco dulce muy madura, melocotón, quizá lichis y algo de jazmín. Una fantástica nariz. En boca es seco, frutal, fresco, mínimamente graso, con buena presencia, y para mí, algo justo de acidez. Un vino muy rico, con una nariz exuberante y muy bebible.
Terminamos la sesión con con un rosado, Duc De Foix Rosado 2013 (DO Penedés, rosado 100% Cabernet Sauvignon). Vendimia durante la última semana de septiembre y la primera de octubre, despalillado de las uvas, maceración del mosto con los hollejos a 12ºC, sangrado del mosto flor y fermentación de éste durante 40 días a una temperatura de 14ºC. Así tenemos un vino de color frambuesa pálido, con reflejos color cereza brillantes, muy bonito. Nariz muy marcada por las golosinas, fresa y nata y alguna punta vegetal. En boca es fresco, dulzón y que repite las golosinas encontradas en nariz. Es un vino rico y bebible, pero demasiado "chuche" para mi gusto.
Como dije, una cata que aunque inicialmente no pintaba excesivamente atractiva, acabó siendo una sesión muy instructiva y amena gracias sobre todo a María Galup, y donde conocimos unos vinos muy interesantes, de los que no dudo que repetiré alguno.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Cata de los vinos de Bodegas Numanthia. Un Lujo.

El pasado jueves tuve la oportunidad de asistir a una de las catas especiales que Bodega Selección de Alicante está realizando con motivo de su primer aniversario. Una cata restringida a sólo doce personas que fueron invitadas personalmente por los responsables de la enoteca, a los que agradezco sinceramente el haberme permitido participar en ella.
Bodegas Numanthia nace allá por 1998 de la mano de la familia Eguren, con dos hermanos, Marcos y Miguel, decididos a obtener el mejor vino posible, la máxima expresión de la fantástica casta Tinta de Toro. Tras los 100 puntos otorgados por Jay Miller a Termanthia 2004, la bodega acabó siendo adquirida por el grupo de lujo LVMH.
La Bodega posee actualmente unos 50 Ha de viñedo en propiedad y controlan otras 50 Ha, repartidas casi en 100 propiedades, en localizaciones que conforman unos 5 terroirs bien definidos plantados todos ellos con Tinta de Toro y con cultivo 100% ecológico no certificado. Las cepas van desde los 35 hasta los más de 100 años de edad, habiendo varios viñedos prefiloxéricos y viñedos cuya historia se puede certificar hasta 1939 o incluso 1920. Pero, como nos dijo Daniel del Río, uno de los enólogos de la bodega a cargo de las viñas, en esta zona no se conoce la edad de muchos de los viñedos, si no cuántas generaciones de la familia han pasado desde que se plantó.
Poseen además un pequeño viñedo de 4,7 Ha situado en Argujillo, a unos 850 metros de altitud, con suelos arenosos y pedregosos, y cepas de más de 120 años, que es la joya de la corona de la casa, y que da origen al vino más famoso de la bodega.
Cada uno de los 5 terroirs que la bodega identifica como distintivos se vinifica por separado atendiendo a sus peculiaridades. Se deja arrancar la fermentación con levadura indígena, y luego se siembra con levadura seleccionada neutra. Se utiliza siempre roble francés, de distintos toneleros y tostados, salvo para Termanthia, en el que se utilizan barricas de un único tonelero, y que tienen unas características particulares.
Además de la indudable calidad de los vinos, si algo tuvo de especial esta cata fue la presencia del ya mencionado Daniel, enólogo responsable de los viñedos de la bodega, y un apasionado de la viña, del terroir, de respetar el trabajo de la naturaleza y de dejar que sea ésta la que se exprese en el vino. Tras la fantástica introducción de Daniel, entramos en materia y pasamos a catar los tres vinos que elaboran en Bodegas Numanthia.
Empezamos con Termes 2010 (DO Toro, tinto con crianza 100% Tinta de Toro), el vino elaborado a partir de las cepas más jóvenes, con una media de unos 30 - 35 años. Fermentación en acero, para luego pasar sin sulfitar a barricas donde reposa unos 7 meses y hace la maloláctica, pasando luego a barricas de 2º año con una proporción variable de barrica nueva, donde hace una crianza de unos 16 meses y llegado el momento se embotella sin filtrar. Se trata de un vino de color rubídeo, de buena capa, con un ribete rubídeo granatoso. En nariz es intensamente frutal, con piel de uva, frutas negras, hierbas de monte (tomillo) y balsámicos. En boca es un vino seco, aún bastante tánico, de buena presencia, frutal y de buen final. Mejoró con el tiempo en copa, domándose un poco. No demasiado complejo, pero siendo un vino agradable, quedó eclipsado por lo que vino luego. Estará mucho mejor el año que viene.
Pasamos al vino que originalmente era el único que iba a elaborar la bodega. Viñedos con una edad media de unos 100 años, vendimia manual en cajas, fermentación en acero y crianza de unos 19 meses en barricas nuevas para luego embotellar sin filtrar, dan origen a Numanthia 2010 (DO Toro, tinto con crianza 100% Tinta de Toro). De color picota rubídeo de capa media alta, con ribete rubí, muy bonito. Aromas intensos, elegantes y complejos, marcando a copa parada vainilla, cuero y balsámicos, y apareciendo después fruta negra licorosa y tomillo, para evolucionar en copa hacia la aparición de algún barniz y especias. En boca es un vino potente, de buen cuerpo, con una acidez fresca, frutal, carnoso y tánico, pero con un tanino elegante que pulirá muy bien. Un vinazo con mayúsculas que estará en plenitud dentro de unos 5 años.
Terminamos la cata con la joya de la corona de la bodega, el vino de los 100 puntos en la añada 2004. Uvas de un pequeño viñedo de 4,7 Ha, a 850 metros de altitud, con unos 120 años de edad. Termanthia 2010 (DO Toro, tinto con crianza 100% Tinta de Toro) se elabora mediante despalillado manual, fermentación en depósitos troncocónicos abiertos de madera tras pisar la uva con los pies. Paso a barrica nueva durante unos 7 meses sin sulfitar, maloláctica, y paso nuevamente a barricas más nuevas para una crianza de unos 11 a 12 meses. El resultado es un precioso vino de color picota, de capa algo más baja que sus hermanos, con ribete aún algo amoratado; unos colores totalmente distintos a los de los otros dos vinos. Nariz muy intensa, con algo de lácticos, fruta negra, cacao, hierbas de monte y notas minerales. En boca es un vino lleno, frutal, carnoso, fino y elegante, con un tanino dulcísimo impresionante, y un final larguísimo. Un auténtico lujazo de vino, totalmente disfrutable ya, pero que en un par de años puede ser una explosión.
Podríamos concluir, como ya dije en alguna red social, que Termes es frutosidad, Numanthia es potencia controlada, y Termanthia es elegancia y finura. Un muy buen vino y dos auténticos vinazos que reflejan con clase y calidad lo que puede dar de si esta zona vinícola.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Presentación de Bodegas Sierra Norte

Ya conocíamos, y hemos hablado aquí, del vino emblema de Bodegas Sierra Norte, Pasión de Bobal. Ayer por la noche pudimos asistir en Bodega Selección de Alicante a una presentación formal de la bodega, y probar vinos de tres de las gamas que elaboran.
Bodegas Sierra Norte nace oficialmente como bodega en 1999, aunque realmente van ya por la tercera generación de viticultores. Sus viñedos están situados en el extremo noroeste de la comarca de Utiel-Requena, cerca del municipio de Camporrobles, y a 900 metros de altura, lo que otorga a sus vinos unas características que les alejan de lo que se entiende habitualmente por "vinos mediterráneos".
300 Ha de viñedo controlado y 67 Ha de viñedo en propiedad, con distintos tipos de suelo, trabajado totalmente en ecológico por convencimiento, aunque sus etiquetas no lleven ningún tipo de mención, ya que según palabras de los responsables de la bodega, en España esto aún puede hacerte perder consumidores.
De la mano de Manolo Olmo, enólogo y gerente de la bodega, pudimos ayer conocer de primera mano tres de las 7 líneas de vino que elabora la bodega, y que nos dieron una idea bastante clara del resultado de su trabajo.
Empezamos con los blancos probando el Fuenteseca Blanco 2012 (DO Utiel-Requena, blanco joven 80% Macabeo y 20% Sauvignon Blanc), elaborado mediante maceración prefermentativa en frío, fermentación en inox a baja temperatura y una estancia de unos dos meses en depósito de acero con sus lías finas. Tiene un color amarillo pálido con reflejos dorado claro y acerados. La nariz es muy de Sauvigon aunque sólo lleve un 20%, con fruta blanca y tropical muy madura, lichis y algo de hinojo. En boca es seco, con acidez fresca y un mínimo amargor, quizá algo hueco. Mejor nariz que boca.
El segundo blanco de la cata fue el Mariluna Blanco 2012 (DO Valencia, blanco joven 60% macabeo, 20% Chardonnay, 20% Sauvignon Blanc). Maceración prefermentativa en frío, fermentación en inox a 15ºC y reposo de unos dos meses en depósito sobre sus lías. Un vino de un color amarillo alimonado pálido, con reflejos pajizos, muy bonito y brillante. Nariz discreta en intensidad, le costó abrirse, dando inicialmente fruta blanca y tropical, apareciendo con el tiempo en copa cítricos, piña y algo de flores blancas. En boca tiene una buena acidez, presencia, es mínimamente graso y bien envolvente. No está mal, muy buena evolución en copa.
Pasamos al único rosado de la noche, Pasión de Bobal Rosado 2012 (DO Utiel-Requena, rosado 100% Bobal), elaborado con uvas vendimiadas antes de la plena madurez fenólica, maceración pelicular a baja temperatura para extraer aromas pero no pigmento, fermentación en inox y reposo con sus lías antes del embotellado. Viste de un color frambuesa pálido, con reflejos cobrizos, muy provenzal. Buena intensidad aromática, con fruta roja dulzona (cereza, frambuesa), discreto recuerdo de piruleta y notas florales. En boca es seco, fresco, muy frutal, seco y con un discreto tanino final muy agradable. Va evolucionando en copa, sacando más matices florales y cambiando poco a poco. Muy rico, gustó mucho.
Empezamos los tintos con Fuenteseca Tinto 2012 (DO Utiel-Requena, tinto joven 60% Bobal, 40% Cabernet Sauvignon). Combinación de maceraciones semicarbónicas y maceraciones en frío de cada variedad por separado para un vino de color picota de buena capa, con ribete violáceo. Aromas intensos, dulzones, con cereza muy madura, punto de violetas y fondo de Cabernet. En boca seco, de cuerpo medio, frutal pero con final muy secante que hizo que no me entusiasmara.
El segundo tinto de la sesión fue Mariluna Tinto 2011 (DO Valencia, tinto con barrica 60% Bobal, 20% Tempranillo, 20% Monastrell). Maceraciones prefermentativas en frío, fermentación alcohólica a temperatura controlada y paso a barricas de roble francés donde hace la maloláctica y una crianza de 4 a 6 meses. El resultado es un vino de color picota bien cubierto, brillante, con ribete violáceo. A copa parada dominan los aromas de la madera, pero dan paso rápidamente a fruta roja y negra maduras y a un punto especiado, con el tiempo en copa despliega notas balsámicas. En boca es seco, frutal, de buena acidez y final algo secante bastante largo. No me volvió loco, pero no está mal. Mejoró mucho con tiempo en copa y temperatura.
Terminamos con el vino bandera de la bodega, uno de los vinos que volvió a dar a conocer la Bobal como casta capaz de originar vinos de calidad. Pasión de Bobal Tinto 2011 (DO Utiel-Requena, tinto con crianza 100% Bobal) se elabora con a partir de viñedos de más de 60 años, vendimia manual y esmerada selección de racimos, maceración prefermentativa en frío y breve fermentación alcohólica a bajas temperaturas con levadura indígena; maloláctica y crianza de unos 6 meses en barrica de roble francés de primer año, pero que se ha envinado durante 7 a 10 días con vino blanco. Así tenemos un vino de color picota bien cubierto, con ribete rubídeo granatoso. Nariz elegante y fina, de buena intensidad, especiado y balsámico sobre un fondo de fruta roja y negra y algo de lavanda; con el tiempo notas de monte bajo. En boca es seco, fresco, elegante, con buena acidez, con ahumados en el retronasal y un tanino dulce pero presente. Un vino diferente al de la añada 2009 que ya había probado, pero que sigue gustando mucho. Con complejidad pero fácil de beber.
Podemos decir que estas tres líneas de vinos tienen peculiaridades muy diferentes, que las orientan a distintos consumidores. Fuenteseca son vinos más sencillos y directos, con pocos matices, fácilmente identificables, quizá destinados a un consumidor más esporádico. Mariluna son vinos ya con mas entidad y presencia, que veo orientados a acompañar comidas sencillas y tapeo. Por último, la gama Pasión nos trae ya unos vinos más serios, más complejos, con matices cambiantes, que me hacen pensar en un consumidor más habitual, que disfruta buscando estos detalles en el vino.
Una bodega que hace bien las cosas y con unos vinos, los Pasión, que creo que van a ser habituales en mi vinoteca.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Dos Hombres, Dos Libros

Las mayores satisfacciones que me ha proporcionado este blog son las derivadas de conocer a personas apasionadas del vino, apasionadas de una forma de hacer y entender el vino, y apasionadas además en otras esferas de la vida. Personas a las que en muchos casos sólo conozco de forma virtual, pero que en algunos otros he podido conocer personalmente.
Dos de estas personas, a las que he podido poner cara y voz, y con las que me enorgullezco de haber compartido mesa y mantel, charla y vinos, han publicado con muy poco tiempo de diferencia sendos libros en los que plasman su forma de ver y vivir esto del mundo del vino. Y cuando dos personas a las que respetas, de las que intentas aprender y a las que sigues habitualmente en la red, plasman sus ideas en papel y negro sobre blanco, no se puede dudar ni un momento en hacerse con sus libros.
José Luis Louzán Casáis es un periodista de Cee, apenas a unos metros del fin del mundo, al que conocí primero virtualmente a través de sus blogs, y por fin personalmente en aquella aventura empresarial que la maldita crisis se llevó por delante: La Vitualla, pequeña tiendecita por tamaño, pero enorme en calidad, donde por primera vez entré en contacto con esos otros vinos gallegos que se estaban haciendo, y que apenas se conocían por aquel entonces fuera de Galicia, como los de Dominio do Bibei, Manuel Formigo, Rodrigo Méndez y otros. Además, allí conocí a un tipo que habla sin pelos en la lengua, que sabe mucho de todo lo que se ha cocido y se cuece en el vino gallego, y al que no le duelen prendas en decir lo que piensa, donde sea y a quien sea.
Pues JL, o Louzán como le llamamos en casa, va y escribe un libro: La Revolución del Vino, donde con su verbo suelto y afilado, nos traza un esbozo de la historia del vino gallego, nos lleva de la mano de sus amigos a través de la elaboración de unos vinos auténticos, y nos deja caer como piedra de Porriño, su visión y opinión sobre todo lo que se ha hecho y se hace mal en Galicia y sus denominaciones de origen. José Luis no se corta, da rienda suelta a su pasión y pone de vuelta y media a los que se han encargado de que otros tengamos que oír frases como que "en Galicia no se hacen buenos tintos" o tengamos que tragar con que ciertos Albariños sean la imagen que fuera de las fronteras de la Gallaecia se tiene de los vinos de la DO Rías Baixas.
Puedo decir, sin duda ninguna, que es quizá el libro sobre vinos que más me ha hecho disfrutar, sonreír y hasta reírme, a la vez que me preguntaba ¿cuántos amigos se estará ganando JL con esto?. No tarden ustedes ni medio segundo en hacerse con él si quieren leer a un tipo que no le debe nada a nadie y dice las cosas como las piensa. Ah, y por favor, lean con calma el glosario que está al final; no tiene desperdicio.
Joan Gómez Pallarès es catalán, un filólogo clásico (se nota, es una autentica delicia leerle citando de forma certera y atinada a los clásicos) que dice no tener ningún tipo de formación profesional en esto del vino. Y yo digo que ya quisieran muchos profesionales saber y entender la mitad de lo que entiende Joan. Desde su blog De Vinis, nos ilumina periódicamente, nos descubre vinos, nos acerca personas, y nos intenta demostrar que hay otra forma. Pues va el señor Pallarès, y después de un viaje por la península buscando las raíces de la autenticidad vinícola, se nos descarga con un libro que me ha hecho darle un montón de vueltas a la cabeza: Vinos Naturales en España.
Joan es un apasionado defensor del vino natural, del vino hecho sin artificios, donde la calidad empieza por una viticultura respetuosa y de calidad y el hombre lo que debe hacer es no destrozar lo que la naturaleza le ha entregado. Además, Joan es un creyente de la biodinámica, ese conjunto de ideas que buscan acercar nuevamente al ser humano a la naturaleza que le rodea, y llevarle a realizar unas prácticas lo más respetuosas y congruentes con su entorno y con lo que ya hacían antaño nuestros antepasados.
Nos propone Joan en su libro un interesantísimo viaje por lo que él entiende por la forma correcta de hacer vino, o por lo menos, la forma que a él más satisfacciones le produce. Lejos de las producciones en masa, la enología total y la uniformidad, Pallarès defiende la autenticidad, la personalidad y la diferenciación nacidas del respeto a lo que tu entorno te da. Y debo reconocer que habiendo leído hace poco el libro de Enología Práctica de Peynaud, leer la propuesta de Joan me ha descolocado un poco los esquemas.
Como ya sabía él, y yo, hay partes del libro con las que no comulgo, ideas y propuestas que, como el mismo autor dice, me hacen arquear las cejas. Pero muchas otras me han trasladado a sitios donde he estado, y a vinos que he probado, y que han sido quizá los vinos que más cosas me han dicho. Y eso tiene que querer decir algo.
Termina Joan presentándonos a algunas de las personas que admira, que hacen los vinos que él quiere beber, y que los hacen como él cree que deben hacerse. A algunos les conozco en persona, y he estado en sus viñedos y bodegas, de otros he probado sus vinos, y a otros sólo les conozco de oídas, pero a todos ellos les prestaré ahora más atención.
Si quieren ustedes aprender y entender que hay otra forma de elaborar vinos, que hay vinos que nos dicen más cosas que otros, que hay personas absolutamente comprometidas con su entorno y que hacen de su medio de vida una filosofía, salgan ya mismo a hacerse con el libro del señor Pallarès.
No debe ser casualidad que José Luis y Joan coincidan en muchos aspectos, admiren a los mismos vignerons, y disfruten con los mismos vinos. Todo esto tiene que querer decir algo, y tendremos que estar atentos.
Nos traen estos dos hombres dos libros de mucho disfrutar, pero sobre todo, de muchísimo aprender. Dos libros de dos personas a las que si ya respetaba, ahora admiro. Dos libros que deben estar en la biblioteca de cualquier amante del vino y a los que creo que hay que volver periódicamente para que nunca se nos olvide de qué va todo esto.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Un Alegre Vino del Priorat

Marc y Adriá Pérez, los primos, trabajan juntos en la bodega familiar (Mas Martinet) desde los 10 años, y desde los comienzos del proyecto Cims de Porrera. A los 23 años marchan a Francia (Burdeos y Côtes du Rhône) para terminar de formarse y adquirir experiencia en otras regiones vinícolas. Después de involucrarse en varios proyectos (Amics del Gobe, Celler la Muntanya), sienten la necesidad de hacer "su" vino, de expresar sus inquietudes y su personalidad. En 2007 encuentran unas viñas en Porrera y ponen en marcha su proyecto personal, Les Cousins, donde elaboran 3 vinos, La Sagesse, L'Antagonique, y el que hoy nos ocupa.
L'Inconscient 2011 (DOCa Priorat, tinto con crianza, 30% Cariñena, 25% Garnacha, 20% Cabernet Sauvignon, 15% Merlot, 10% Syrah; Les Cousins) es el vino más alegre y desenfadado de la bodega. Vendimia manual, despalillado, fermentación en tinas de acero inoxidable con levaduras seleccionadas y maceraciones de 15 a 20 días, para pasar a una crianza de unos 12 meses en tinos de roble francés de 7000 litros.
Nos encontramos con un vino de color picota, de buena capa, con matiz violáceo. Nariz de intensidad media, licorosa, con fruta roja y negra maduras, notas vegetales y de pedernal. En boca se revela agradable, con buena acidez, frutal con recuerdos ahumados y con un final que marca un tanino algo secante. Va evolucionando muy bien en copa, desplegando encanto y alegría.
Un proyecto del que me gusta el origen y la concepción, dos amigos del alma que se embarcan en un viaje juntos. Un vino muy rico, alegre, fácil de beber, pero con personalidad y clase. Quizá este sea el lado amable del Priorat con el que sí me puedo entender.

domingo, 20 de octubre de 2013

Mi Primer Borgoña Blanco

Al oír la palabra Borgoña, lo primero que nos suele venir a la mente son sus elegantes y misteriosos tintos basados en Pinot Noir (aunque a algunos los tintos de esta región francesa sigan pareciéndoles un tanto sobrevalorados). Pero la Borgoña es también la cuna de los que para muchos son considerados los mejores vinos blancos de Chardonnay del mundo, que vienen sobre todo de Meursault y los viñedos de Montrachet.
Meursault está situado en la Côte d’Or, y aunque no tiene ningún viñedo clasificado como Grand Cru (en su día los propietarios de los viñedos no quisieron esta categoría, porque suponía pagar más impuestos), la calidad de sus vinos, sobre todo blancos, es innegable. 365 Ha de viñedo, donde el 96% es uva blanca, con viñedos famosos como Charmes, Genevrières, Poruzots o Les Cras, y productores mundialmente conocidos como Jean-François Coche-Dury, Domaine des Comtes-Lafon, Pierre Morey, o el que hoy nos ocupa, Antoine Jobard.
El apellido Jobard es uno de los ilustres en Meursault. Primero en manos de François Jobard, y actualmente estando su hijo Antoine al timón de la modesta bodega familiar, que elabora unas 30000 botellas de vino repartidas en 10 etiquetas, con frutos procedentes de sus alrededor de 6 Ha de viñedo, situados en las mejores fincas de Meursault, como Charmes, Genevrières o Poruzots. En esta casa, la vinificación es de lo más tradicional, con vendimias manuales, suaves prensados con prensa neumática, fermentaciones alcohólica y maloláctica en barricas de roble (15 - 20% nuevas) y crianza de unos 20 a 23 meses en barrica, sin battonage. Los vinos se embotellan sin filtrar.
Dejando de lado algunos vinos de Chablis, yo nunca había probado un vino blanco de la Borgoña propiamente dicha, de las Côte d’Or o Côte Chalonnaise, y hace unos días le tocó ser descorchada a una de las botellas que mi chica me había regalado por nuestro pasado aniversario.
Antoine Jobard Bourgogne Blanc 2009 (AOC Bourgogne, blanco con crianza 100% Chardonnay, Domaine Antoine Jobard), es el básico de la casa, y una buena forma de conocer el nivel del productor. Se elabora con uva procedente de viñedos situados en Herbeaux, En l’Ormeau, La Monatine, y Sous la Velle, con una edad media del viñedo de unos 20 años, y tiene una crianza de unos 20 meses en barrica. Se nos presenta como un vino de color amarillo entre alimonado y pajizo, limpio y brillante. Nariz firme pero sin estridencias, con cítricos, flores blancas, puntas dulzonas y algo de fruta de hueso. En boca tiene una fantástica acidez, un tacto levemente graso pero muy lleno y envolvente, marcando sobre todo fruta de hueso, y con un final muy largo y agradable, aunque le noté algo falto de sabores.
Acompañó de lujo a unas kokotxas de bacalao con salsa verde, y aún faltando algo en boca, me pareció un vino muy bueno y que hace pensar en seguir indagando en esta parte blanca de la Borgoña. Ah, la botella cayó enterita.

sábado, 12 de octubre de 2013

Cata Degustación Octubre 2013 en Bodega Selección

Hay días en los que uno tiene todos los sentidos alerta y despiertos, un estado de ánimo alegre y vivaz, y detecta cosas agradables en la mayor parte de los vinos que prueba. Otros días, las sensaciones que percibimos no acaban de resultarnos agradables, y parece que nada de lo que se nos ofrece a catar nos gusta. Pues, o la mayor parte de los vinos que catamos ayer tenían poco o nada que ofrecer, o yo tenía uno de estos días tontos.
Unos 25 vinos a nuestra disposición, de los cuales sólo caté los 11 que no conocía o quería probar otras añadas, y la verdad, muy poquito que destacar.
Entre los blancos, un verdejo que no probé, dos godellos y un curioso vino, coupage de Sauvignon Blanc y Merseguera. Baloiro 2012 (DO Bierzo, blanco joven 100% Godello, Bodega Luzdivina Amigo) es un vino con aromas florales y minerales, con algo de frutas ácidas. En boca frutal y algo graso. No me dijo gran cosa. Casar Godello 2011 (DO Bierzo, blanco con 8 meses de crianza con lías 100% Godello, Casar de Burbia) es un vino de buena intensidad, con mucha fruta madura y punto floral; en boca es lleno, seco y amargoso. Buena presencia, pero no me entusiasmó. Creo que definitivamente soy más de los Godellos gallegos de Valdeorras o Monterrei, más frescos, ácidos y minerales.
Terminamos los blancos con un vino que si bien no creo que comprase para beber, si que me pareció muy interesante. MDS (Mar de So) Blanc 2012 (DO Valencia, blanco joven 70% Merseguera, 30% Sauvignon Blanc, Bodega 40 Grados Norte) tiene un color amarillo muy pálido, una nariz intensa y curiosa, dulzona, con mucha fruta blanca madura, y algo de hueso, en boca es muy seco, frutal y amargoso. No me acabó de gustar su sabor, pero si que es muy interesante.
Empezamos los tintos dándonos una vuelta por Yecla y la Ribera del Duero. Azuel Roble 2011 (DO Ribera del Duero, tinto roble 100% Tempranillo, Bodegas Muñoz y Mazón) es un vino de color picota bien cubierto; en nariz hay algo de barnices que dan paso a la fruta negra madura y poco más, en boca tiene una acidez alta y descompensada y un tanino suave pero que dejaba recuerdos de verdor; puede haber sido esta botella, pero no me gustó nada. Montecastro 2008 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza, 96% Tinto fino, 2% Cabernet sauvignon y 1% Merlot; Bodegas Montecastro) se mostró de color granatoso asomando algún teja; reducción, cueros, fruta negra muy madura, y en boca buena acidez, sedoso y con un tanino final algo secante aún; me gustó este vino. Acabamos esta tanda con un vino de Yecla, Carro 2012 (DO Yecla, tinto joven 50 % Monastrell y 50% Syrah, Tempranillo y Merlot; Señorío de Barahonda) tiene un bonito color rubí con ribete violáceo; buena nariz, con fruta dulzona, pimienta, y notas florales y animales; en boca es algo ligero, pero fresco y frutal, lo veo muy bien como vino joven de chateo.
Pasamos a Rioja, donde los protagonistas principales eran los vinos de Monje Amestoy. Seis de Luberri 2011 (DOCa Rioja, tinto con 6 meses de crianza 100% Tempranillo, Bodega Monje Amestoy) viste de color picota violáceo, en nariz fruta roja fresca y un punto especiado, en boca fresco, de buena acidez y final algo secante; bien para chatear o un trago despreocupado. Biga de Luberri 2010 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Monje Amestoy) tiene un color apicotado con reflejos violáceos, nariz con fruta negra y roja, especiado y notas animales; en boca fresco y suave, el vino que más me gustó de lejos de toda la sesión, muy rico.
Terminamos con un tinto gallego un tanto decepcionante y un par de tintos alicantinos que será mejor olvidar. Gargalo Mencía Arauxa 2011 (DO Monterrei, tinto con 6 meses de crianza en depósito, 50% Mencía y 50% Arauxa; Terra do gargalo) tiene un color rubídeo granatoso, en nariz reducción, apagado, con algo de fruta negra, en boca seco y astringente, con una acidez algo subida; nuevamente no se si sería está botella, pero era un vino mustio. Castillo de Monfort Reserva 2003 (DO Alicante, tinto con crianza, Monastrell y otras, Salvador Poveda) tiene un color granatoso de capa baja, en nariz salen barnices y un poco de fruta negra al fondo, poca cosa; en boca ligero y fresco, algo ácido; muy difícil decir algo de este vino. Terminamos con el Miguel Navarro Crianza 2007 (DO Alicante, tinto con crianza 50% Monastrell, 50% Syrah, Bodegas Terra Natura) viste de color rubídeo, de buena capa; muy perfumado, se escapan algunas notas químicas, luego cueros, fruta licorosa y violetas; en boca es algo secante, de acidez viva pero algo inexpresivo; no me gustó.
alicantinos que será mejor olvidar.
En resumen, una degustación nada memorable desde mi punto de vista, donde destacaría Carro 2012 como un vino fresco y sencillo de chateo, y sobre todo Biga de Luberri 2010, como un vino más serio y con una buena presencia.

domingo, 6 de octubre de 2013

Riesling Kabinett de Reinhold Haart

La bodega Reinhold Haart está situada en Piesport, a escasos metros del río Mosela, y justo detrás de la casa familiar el viñedo Piesporter Goldtröpfchen inicia su camino hacia las alturas. La tradición viticultora de la familia Haart viene de 1337, por lo que posiblemente sea la familia de viticultores más antigua de Piesport, así como una de las bodegas particulares más antigua de todo el Mosela. Actualmente está dirigida por Karl-Theo Haart, quien deja su personalidad en los vinos de la casa desde 1971.
Los viñedos propiedad de la bodega suman en total 7,5 Ha, y son Goldtröpfchen, Domherr y Kreuzwingert, situados en el mismo viñedo de Piesporter Goldtröpfchen; Grafenberg, situado de forma inmediata a este último, y Ohligsberg, cerca de la localidad de Wintrich, en la orilla derecha del Mosela. Viñedos plantados exclusivamente con la noble casta Riesling, en los que se practica un exhaustivo control de rendimientos para buscar obtener vinos de gran calidad, plenos de carácter y longevos, lo cual se ve favorecido por las fermentaciones en frío con levaduras naturales.
Elaboran un amplio catálogo de vinos, de distintos grados de dulzor natural conseguido mediante parada de la fermentación, desde los más básicos Kabinett  hasta el Trockenbeerenauslese y el Eiswein, pasando por los Auslese, Spätlese, Beerenauslese y Feinherb.
El vino que hemos disfrutado esta semana se elabora con uvas procedentes del viñedo de Grafenberg, 1 Ha de terreno situado en una colina que se eleva abruptamente desde la orilla del Mosela. Los suelos son una mezcla de pizarra gris y azul, típica de Piesport, pero donde también hay cuarzo y hierro.
El Reinhold Haart Grafenberg Kabinett 2007 (DO Mosel, blanco joven semidulce 100% Riesling, Weingut Reinhold Haart) es un vino que viste de un precioso color amarillo alimonado, brillante, con matices acerados. En nariz se mezclan aromas de piel de cítricos, piel de ciruelas, notas amieladas y de ceras tenues y un mínimo destello de jazmín. En boca, un dulzor muy delicado pero patente es lo más destacable, con una textura mínimamente glicérica y un fondo frutal muy agradable.
Un vino sencillo, como corresponde a un Kabinett, pero que lleva sus seis años con absoluta entereza, y en el que eché a faltar un poco de esa acidez que uno espera al beber un vino de esta casta.  Lo definiría como fino y delicado.
No es desde luego el Riesling más complejo e interesante que he probado, pero se bebe solo, y acompañó muy bien a un menú compuesto por ensalada de bogavante, vieiras salteadas con ajo y lomos de salmón con salsa de almendras.
AÑADIDO EL 7/10/13: tras mi petición de información, Johannes Haart se ha puesto en contacto conmigo para darme más detalles sobre la elaboración de este vino, lo cual agradezco. Vendimia el 22 de octubre de 2007, estrujado y prensado inmediatos, fermentación lenta y reductiva a unos 12ºC durante tres meses y posterior reposo con sus lías finas durante otros cuatro meses.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Un Vino De Los Que Me Gustan

Y de repente un día, no sabes muy bien por qué y sin darte cuenta, te sumas a la tontería de que beber Rioja no está de moda, de que es de antiguos y de los del vino de toda la vida que no saben que hay vida más allá de Rioja y Ribera. Y esos vinos finos, sedosos, intensamente aromáticos y que siempre iban bien, pasan a un segundo plano.
Por suerte esto se pasa, y vuelve uno a darse cuenta de que lo que le gusta, le gusta. Y si Tondonia, Riscal, Montecillo y otros, fueron los vinos con los que se empezó a disfrutar del vino, y siempre han gustado, pues a seguir bebiendo vinos de ese tipo.
Los orígenes de la bodega Marqués de Murrieta datan de 1852, cuando Luciano de Murrieta y García elabora y logra exportar el primer vino fino de Rioja. Posteriormente adquiere la finca Ygay y empieza lo que es ya parte de la historia viva de los vinos de Rioja y de España.
La finca Ygay está situada al sur de la Rioja Alta, y tiene 300 Ha plantadas con Tempranillo, Garnacha, Mazuelo, Graciano y Cabernet sauvignon y la blanca Viura. El viñedo está integrado con la bodega, lo que permite un estricto control de la materia prima.
La bodega elabora 4 vinos. Castillo Ygay, elaborado sólo en añadas excelentes y que representa de forma rotunda la personalidad de los grandes reservas clásicos de Rioja. Capellanía, un blanco con crianza elaborado con frutos de viñedos centenarios interesantísimo. Dalmau, un vino de producción limitada que transmite la cara más moderna de la bodega. Y Marqués de Murrieta, el vino estandarte de la casa, que refleja el buen hacer de una bodega centenaria, y que es el que hoy hemos saboreado en la mesa.
Vendimia manual, despalillado, fermentación por separado en inox con control de temperatura y continuos remontados y bazuqueos durante la maceración. Crianza de 22 meses en barrica de roble americano y 24 meses en botella. Así, Marqués de Murrieta Reserva 2005 (DOCa Rioja, tinto reserva, 84% Tempranillo, 13% Garnacha tinta, 3% Mazuelo; Marqués de Murrieta) es un vino de color granatoso, con ribete granate, de capa media baja. Nariz cálida y elegante, licorosa, con vainillas, especias, mina de lápiz y fruta roja escarchada. En boca, un delicia de sedosidad e integración, con una acidez viva, un tanino muy dulce, retronasal marcada por las frutas rojas, y un final tremendamente delicado. Aún puede haber más desarrollo de terciarios que le den mayor complejidad, y tiene vida por delante para su guarda, pero está soberbio.
Para mí es uno de esos vinos que siempre gustan, que se beben solos, y que acompañan muy bien casi cualquier mesa, y una buena sobremesa. Con unas chuletitas de cordero asadas y unas patatas al horno con finas hierbas, ha estado de lujo.

lunes, 23 de septiembre de 2013

IV Ranking Independiente de Los Mejores Vinos por Menos de 10€

Por cuarto año consecutivo, el amigo Mariano Fisac, autor de uno de los blogs vinícolas más importantes de este país, Mileurismo Gourmet, se pone manos a la obra y organiza el IV Ranking Independiente de Los Mejores Vinos por Menos de 10€.
La mecánica será será la de siempre. Se pueden proponer vinos, y las bodegas pueden manifestar su deseo de participar. Habrá una cata a ciegas, con un jurado formado por profesionales, prensa especializada, bloggers y aficionados, y las puntuaciones de esa cata darán como resultado, el orden de los mejores.
Como otras veces, desde este blog nos sumamos a la iniciativa de Mariano, dándole nuestro apoyo y deseándole el mayor de los éxitos.
El dossier completo está disponible aquí.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Almoroig Muro 2007 y Proyecto Microvinya

Celler la Muntanya nace en Muro de Alcoy, en el año 2004, como empresa vitivinícola y oleícola, con el propósito de trabajar por la defensa de castas autóctonas y del proyecto "Microvinya". La bodega se nutre de 28 microviñedos, siempre supervisados por la dirección del Celler, y con el objetivo proclamado de buscar la autenticidad.
Para poder obtener el sello "Microvinya", registrado por el Celler, el producto debe cumplir con cuatro requisitos:
1.- Poder constatar que el agricultor ha ganado justamente.
2.- Haber obtenido la uva mediante Buenas Prácticas Agrícolas, desde variedades autóctonas, con respeto al ecosistema.
3.- Constatarse que la bodega forma parte activa de la sociedad donde esté instalada, aportando y cooperando en su entorno.
4.- Diseñar su promoción teniendo en cuenta la cultura del lugar donde nace el producto.
Celler La Muntanya, con estas ideas y principios, elabora dos vinos blancos, tres tintos, uno dulce, y un aceite de oliva. Utilizan castas como Merseguera, Verdil, Giró o Bonicaire, además de otras más extendidas como Garnatxa Blanca, Garnatxa Tintorera, Monastrell o Bobal.
El vino de esta bodega que tuvimos ocasión de beber, ya hace algún tiempo, fue el Almoroig Muro 2007 (DO Alicante, tinto con crianza, 65% Monastrell, 10% Giró, 10% Garnatxa Tintorera, 8% Bobal y 7% Bonicaire; Celler La Muntanya). Vendimia manual, despalillado, maceración pre-fermentatva en frío, fermentación en inox excepto la Garnatxa Tintorera, que realizó su fermentación en tina de 40 Hl de roble, donde tuvo una crianza de 8 meses. La Monastrell tuvo su crianza en una tina de inox sobre lías finas. La Bobal, el Bonicaire y el Giró se criaron durante 8 meses en barricas usadas (segundo y tercer año) de 500l de roble francés durante 8 meses. El resultado de este proceso es un vino de color rojo granatoso de media capa. Nariz de intensidad media, licorosa, con hierbas de monte, flores secas, frutas negras muy maduras y como dulzonas y aromas algo terrosos. En boca se revela como un vino sedoso, frutal, muy agradable, de tanino delicado, acidez correcta y con un trasfondo de cacao y torrefactos. Gustó mucho, más en boca que en nariz, y es un vino de repetir, aunque puede no gustar demasiado a los amigos de lo más atlántico.
El proyecto es muy interesante, ya que defiende unos principios con los que yo, y creo que muchos lectores de este blog, comulgamos. Si más elaboradores aplicaran estas prácticas, entre todos ayudarían a mejorar mucho sus comunidades y su entorno. ¡Bien por estas ideas!
Nota: la información sobre la bodega y el proyecto Microvinya está sacado de la web. He enviado un par de e-mails a la bodega para obtener información de primera mano y concertar una posible visita, pero no he obtenido respuesta.
Nota 2: Aclarado el tema de la no respuesta por parte de la Bodega. No recibieron ningún mail, por lo que obviamente no tenían a qué contestar.

domingo, 8 de septiembre de 2013

De Nombres y Gustos

Reviso mis notas, hago un poco de memoria, y van surgiendo.
Tarima 2011, simplemente no está mal. A Torna Dos Pasás 2008, no acabó de emocionarme. Sketch 2010, algo falto de acidez. Guímaro B1P, no termino de saber bien de que va. Alión 2006, nos dejó con el gesto torcido. Pétalos del Bierzo 2007, me defraudó. Y así seguro que hay varios más.
Y claro, estamos hablando de vinos de Jorge Ordóñez, Raúl Pérez, los hermanos Palacios, Luis Anxo, Vega Sicilia... Y uno se pregunta ¿Cómo es posible que estos vinos no me vuelvan loco? Es un vino de Raúl Pérez, es el elaborador de moda, ¿Cómo es posible que no te entusiasme? Y empieza uno a darle vueltas a la cabeza, ¿Será que sigo siendo tan indocumentado en el tema vinícola no soy capaz de entender estos vinos? Hombre, reconozco mis muchas limitaciones, pero unas cuantas botellas he descorchado, ya podría saber distinguir lo que me gusta.
Y después uno se ve a si mismo hablando con bodegueros, viticultores, distribuidores, y pensando en voz alta, ¿Es que Raúl Pérez no puede hacer vinos que no gusten? ¿Es qué Jorge Ordóñez no puede llevar vinos que no entusiasmen? ¿Es que si lo firman los Palacios tiene que ser bueno y encantarnos?
Pues no. No pongo en duda ni por un instante la calidad de los vinos que firman estas personas, pero si tengo claro que ni a mí, ni a muchas otras personas, tienen que gustarnos.
Muchas veces el nombre tras la etiqueta nos encandila, y en ocasiones hace que si el contenido de la botella no nos hace levitar, pensemos en primer lugar que somos nosotros, que no lo entendemos, que no tenemos ni idea. Y no es así. Puede ser de Rolland, de Pérez, de Eguren o de Palacios, y no tiene por qué gustarnos.
Ni tiene por qué ser siempre un buen vino.
La imagen está tomada del blog Sin Mandil y a lo Loco

martes, 3 de septiembre de 2013

Pequeña Reflexión Sobre Precios

Muchas veces, algunos aficionados al vino nos dejamos encandilar por prácticas enológicas, orígenes de los vinos, incluso nombres de los enólogos o bodegueros, y encumbramos vinos a los que justificamos su precio con ojos cerrados y pensando que ese vino tiene que valer lo que cuesta.
No voy a ser yo quien diga lo contrario. De si un tinto de la Ribeira Sacra, un Rías Baixas de calidad o un vino del Montsant vale realmente su precio. Pero como decía hace algunas entradas, compartir mesa, vinos y charlas con las personas que están del lado de quien vende, a veces me hace reflexionar sobre otros aspectos del mundo vinícola.
"Me parece muy bien que a ti te encante tu Verdejo y que la producción este año haya sido menor, pero mis clientes no van a pagar por este vino más de 5€, ni de lejos los 10€ que ya me pides tú a mí". Esta conversación la mantuve no hace demasiado tiempo con el dueño de una tienda especializada. Y me hizo pensar sobre si muchas veces quien debe vender sus productos, tiene claro lo que el consumidor final está dispuesto a pagar.
"Nadie duda de la calidad de los tintos gallegos, pero no es una generalidad, son vinos concretos de productores determinados, y saliendo de bodega a 20€ no pueden competir". Esta otra frase formó parte de una charla con un sumiller y distribuidor de vinos. Y me hizo pensar en cuánta gente estaría dispuesta a pagar 30€ por un Sousón gallego pudiendo comprar por ese precio un vino de mucha categoría de una DO conocida.
Hay muchos elementos que se pueden y deben tener en cuenta en estas reflexiones. Quienes tiran los precios y hacen que todo el conjunto se deprecie, la cantidad de manos que tienen que ganarse su parte y encarecen productos, los bodegueros estrella que creen que sus vinos deben venderse a precios estratosféricos desde su primera añada, la desinformación del consumidor, la diferencia a veces abismal entre costes de producción y precio de venta...
Una vez leí que un vino tenía un precio correcto si volverías a pagar lo que te han pedido por él. Y creo que es cierto, pero también creo que, sobre todo algunas DO y productores, deben mirar muy bien con que precios salen al mercado para poder hacerse un lugar. Por supuesto, siempre manteniendo la dignidad.
Imagen tomada de la Wikipedia.

domingo, 25 de agosto de 2013

Enoturismo III: Viticultura Heroica

Nuestro fin de semana enoturístico iba acercándose a su fin, y tocaba hacer un recorrido en uno de esos trenecitos que vemos recorriendo casi todas las ciudades españolas repletos de turistas. Pero en esta ocasión, el tren no recorría ninguna ciudad, sino que se internaba por los serpenteantes caminos que cruzan las terrazas y viñedos de las laderas del río Sil. Una forma de ver y vivir desde dentro la viticultura heroica.
La Ribeira Sacra, antigua "Rivoira Sacrata", está integrada un conjunto de veinte municipios de las provincias de Lugo y Ourense, cuyo elemento aglutinador es el curso fluvial de los ríos Miño, Sil y Cabe. Se cree que el nombre deriva de la cantidad de monasterios y templos que jalonan las laderas de los cañones y gargantas que bordean estos cursos.
La viticultura en estos terrenos nunca ha sido fácil. Laderas de más de 45º, sol de justicia y temperaturas duras tanto en invierno como en verano, hacen que las laboras propias del cultivo de la vid sean tremendamente exigentes. Así, la Ribeira Sacra está integrada en Cervim, el Centro de Investigación, Estudio, Salvaguarda, Coordinación y Valorización de la Viticultura de Montaña, cuyos requisitos son terreno con más del 30% de declive, altitud superior a 500 metros sobre el nivel del mar, viñas en terrazas de cultivo o paratas o viticultura de las pequeñas islas. Viticultura heroica, ni más ni menos.
Con un sol de justicia y unos 40º de temperatura, nos adentramos a bordo del tren en esos impresionantes viñedos, que junto con el río y las montañas, conforman unos de los paisajes más majestuosos de Galicia. Cuando uno se sumerge en estos paisajes, las palabras sobran, y es mejor dejar hablar a las imágenes.




Sólo acabar diciendo que, tras una muy breve visita a la bodega Regina Viarum, para reponer fuerzas con un trozo de rosca de Sober y una copa de vino, pusimos rumbo a Rosende, para cenar, hacer noche y desayunar, en uno de los alojamientos más impresionantes en los que he estado nunca. La Casa Grande de Rosende forma parte de Pazos de Galicia, y con sus paredes de piedra cubierta de hiedra, sus suelos de madera, sus estancias antiguas y su decoración, era como dormir en un museo. Un fantástico desayuno que incluyó queso do país y membrillo casero, puso el broche de oro a un fantástico fin de semana, del que volvimos a casa nuevamente bordeando el Sil y el Miño, y despidiéndonos de una de las regiones más encantadoras de la Galicia interior.



Quisiera agradecer nuevamente a Amparo, de Enoturismo Galicia, todas sus gestiones, paciencia y ayuda para organizar todo el viaje, horarios, visitas y comidas. Una auténtica profesional con la que no dudéis en contar para este tipo de planes.
Papá, Mamá, Hermana, Cuñado, gracias por regalarme esta joya de viaje. Anush, gracias por acompañarme en esta escapada y disfrutar conmigo.

jueves, 22 de agosto de 2013

Enoturismo II: Ribeira Sacra y Algueira

Segundo día de nuestro fin de semana enoturístico. Cambiamos de provincia siguiendo la preciosa ribera del río Sil, y ponemos rumbo a Doade, parroquia del Concello de Sober. Una región entregada a la viticultura, y corazón de la subzona de Amandi, donde nacen los que para mi son los vinos más interesantes de la Ribeira Sacra. Viajando por sus carreteras, nos cruzamos una tras otra con las bodegas con más renombre de la región: Guímaro, Rectoral de Amandi, Regina Viarum, Régoa, Regueiral...y la que nosotros íbamos a visitar, Algueira.
Tengo que reconocer que cuando uno ha visitado ya unas cuantas bodegas, ver los depósitos de acero con sus camisas de frío, las prensas, la sala de barricas, las embotelladoras, pues cómo que ya no hace tanta ilusión ni impresiona tanto. Desde hace un tiempo prefiero visitar los viñedos, hablar con viticultores y enólogos, probar los vinos en distintas etapas de elaboración, e intentar absorber todos esos conocimientos. Pero esto no quita para que me sorprendiera que la visita a Algueira fuera una visita...sin visitar la bodega.
En Algueira han hecho, aparte de por la calidad y personalidad de sus vinos, una apuesta fuerte por el enoturismo. Así, cuando se es un visitante más, se puede encontrar uno formando parte de un gran grupo de 10 ó 12 personas, sentadas en una sala escuchando las explicaciones de Fernando, y catando varios de sus vinos sin apenas tiempo de hablar con detalle sobre ellos.

El edificio que alberga la bodega está situado en un precioso entorno, rodeado de castaños y carballos, y perfectamente integrado en el medio, construido a imagen a una antigua edificación románica. Nada más entrar, y pasar a la sala de recepción, Fernando Algueira empieza, ayudado por un soporte audiovisual, a demostrar que es un verdadero apasionado del viñedo, del trabajo en el campo como base fundamental sobre la que se asienta un gran vino, del respeto a la naturaleza y de las características de la región que ve nacer a sus vinos. Alrededor de una hora escuchándole hablar con pasión y amor, de sus tierras, de sus viñas, del trabajo en el campo, del tiempo, esfuerzo y dinero invertidos, y de los frutos de esos desvelos.
Algo menos de 20 Ha de viñedo, localizado en laderas imposibles de los cañones del Sil, en socalcos que ha llevado más de 3 años tener preparados y dispuestos para recibir las vides, con una orientación magnífica que les permite recibir la luz del sol durante todo el día, y sobre esos maravillosos y pobres suelos pizarrosos de estas tierras. Trabajo totalmente manual en las viñas, como no puede ser de otra manera en las tierras de la viticultura heroica, tratamientos exclusivamente con azufre y cobre, respeto por los ciclos naturales, y uso estricto de levaduras indígenas del viñedo, hacen que los vinos que se elaboran en Algueira tengan la personalidad que tienen y estén alcanzando los reconocimientos recibidos.
Fernando decidió apostar en su día, aparte de por las más conocidas Mencía y Godello, por volver a trabajar y poner en valor a otras castas más olvidadas, como Alvarello, Merenzao, Caíño o Brancellao. Además, entre las uvas blancas, trabajan con Loureiro, Albariño y Treixadura. Con toda esta paleta, pintan unos 12 cuadros, entre vinos jóvenes y con crianza, monovarietales y ensamblajes, blancos y tintos.

Como ya he dicho, al tratarse de una visita eminentemente turística, los vinos catados inicialmente fueron los más básicos de la bodega, pero fue una buena muestra de la personalidad y características diferenciadoras del trabajo que se hace en Algueira. Algueira Brandán es un blanco joven 100% Godello con unas características muy varietales de frutosidad (manzanas, hueso de fruta), muy buena acidez y frescura, y con un final tremendamente mineral que nos impresionó. Algueira Cortezada es un ensamblaje de Godello, Albariño y Treixadura, fresco, frutal, más complejo que el anterior, y nuevamente con una mineralidad asombrosa. De los tintos se nos ofreció en primer lugar el Algueira Mencía, un monovarietal de Mencía, sin ningún tipo de crianza, que era todo moras y cerezas, frescura y pizarra. Terminamos la cata oficial, con el Algueira Carravel, un vino 100% Mencía con unos 12 meses de crianza en barricas usadas de roble francés, en el que destacaban las notas florales y de frutas del bosque con un discreto ahumado de fondo, y que con tiempo en la copa desplegaba unos deliciosos caramelos, en boca se reveló fresco y firme, con un tanino muy gustoso. Todos estos vinos tienen el denominador común de la omnipresente mineralidad que les marca, y que se nota muy especialmente en los blancos.
Tras acabar la charla institucional, tuvimos la oportunidad de charlar más íntimamente con Fernando, trasmitiéndole los saludos que Mariano Fisac nos había encargado, y profundizando algo más en su trabajo y filosofía. Además, pudimos probar dos joyas vinícolas que Fernando quiso lucir y que nos dejaron gratamente sorprendidos. En primer lugar Algueira Escalada, un varietal de Godello fermentado y criado con sus lías durante unos 12 meses en barrica. Gran despliegue de miel, orejones, frutas confitadas, piel de ciruela. En boca untuoso, algo dulzón, intenso y con un gran final. Un delicioso vino. Acabamos con un vino que me impresionó realmente, Algueira Madialeva, un vino elaborado 100% con Garnacha de viñedos viejos, con crianza en tinos usados y  presentado en formato mágnum. Prodigio de frescura, ciruelas negras, frutos del bosque, hierbas del campo. Elegante, fresco, equilibrado y fino. Sin duda, para mí, el mejor vino de todo el día.
Una vez acabadas las charlas y las catas, pasamos al restaurante (si, el regalo incluía una comida en el restaurante de la bodega), donde no puedo dejar de destacar un espectacular jarrete de ternera al vino tinto con castaña pilonga, tiernísimo, jugoso, delicioso, y con el acompañamiento de las castañas, fantástico.
Intentamos tras la comida mantener otra charla aparte con Fernando y Ana, pero la enorme cantidad de visitas que reciben y lo atareados que están, no lo permitió. Esperamos poder volver a visitarlos, en petit comité, para poder tener una charla más distendida, y si es posible, probar los vinos que realmente nos apetecía probar, Brancellao, Merenzao, Pizarra...
La jornada no acabó aquí. Aún íbamos a tener más sensaciones y descubrimientos, pero lo dejaremos para otro día.

martes, 20 de agosto de 2013

Enoturismo I: Valdeorras y Godeval

Cuando la familia sabe lo que te gusta, y te regala un fin de semana de visitas a bodegas, comidas y alojamientos en tierras de Valdeorras y la Ribeira Sacra, no puede uno más que sonreír, agradecerlo desde lo más profundo y pertrecharse para irse a disfrutar. Mi otra mitad fue arrastrada conmigo al viaje, y aunque no creo que disfrutase tanto como yo, vio, caminó, comió y cató como la que más, aportando sus certeras opiniones en los momentos justos.
Después de un intercambio de emails con Amparo, de Enoturismo Galicia, para terminar de concretar fechas y horarios y planificar todo, llegó por fin el día de ponerse en marcha.
Primer día, en ruta hacía O Barco de Valdeorras, donde nos espera Araceli Fernández, directora de la bodega e hija de uno de los personajes claves en el desarrollo de lo que es hoy en día la DO Valdeorras. Con ella, íbamos a conocer una de las primeras bodegas de esta denominación que apostó por la recuperación de la, en su día olvidada Godello, y por empezar a hacer vinos de calidad monovarietales. Hablamos de Bodegas Godeval.
Tras la plaga de la filoxera, en Galicia se replanta el viñedo con castas más productivas y resistentes, pero muy alejadas de lo que eran las castas tradicionales. Así, la Palomino jerezana ocupa el sitio que antes tenían Godello, Caiño Blanco, Treixadura y otras. En 1974, Horacio Fernández Presa, fundador y alma máter de Godeval, pone en marcha junto con Luis Hidalgo, el programa REVIVAL (Reestructuración de Viñedos de Valdeorras), con la intención de recuperar la casi desaparecida Godello. El programa logró la implantación de una nueva viticultura en la comarca, y fue premiado en varias ocasiones.
En 1986, Horacio y otros socios fundan la bodega Godeval, con la intención de elaborar vinos de calidad basados únicamente en la casta Godello. Inicialmente situada en los preciosos edificios del monasterio de Xagoaza, actualmente se han trasladado a un moderno edificio cercano, basado en el concepto de espacios abiertos, y con unas fantásticas vistas del valle donde está situado. 21 Ha de viñedo, plantado en su mayoría en los años 70 y 80, en pronunciadas laderas de orientación sur, y sobre suelos pobres y pizarrosos, que dan personalidad a los vinos.
Vendimia manual, selección de racimos en viñedo y bodega, fermentación en acero inoxidable con levadura neutra seleccionada (están en proceso de aislamiento de sus propias levaduras indígenas) y control de temperatura y reposo con lías también en acero. La tentación de la madera aún no ha calado en Godeval, nos explica Araceli, pero si están inmersos en un proceso de I+D para determinar si distintos tiempos y temperaturas de maceración prefermentativa en frío, aportan características distintivas a los vinos como para poder embotellar una referencia nueva.
Tras la visita a los viñedos y a la nueva bodega, bajamos al monasterio a catar los vinos. Es difícil transmitir las sensaciones que se tienen al entrar en aquel edificio de piedra. Caminar por su claustro, recorrer sus habitaciones, ver los escalones de piedra desgastados por el paso de los años y las innumerables pisadas, sentir las maderas de los suelos crujir con nuestros pasos...y luego escuchar el silencio. En este entorno difícilmente superable, Araceli dispuso para nuestra cata y disfrute, los dos vinos que elabora la bodega, Godeval y Godeval Cepas Vellas.
Godeval 2012 (DO Valdeorras, blanco joven 100% Godello) se elabora, como hemos dicho, con fermentación en inox y sin ningún tipo de crianza ni trabajo de lías. Es un vino de color amarillo pálido, de frescos aromas de manzana y de fruta de hueso, quizá con algún punto cítrico, y que en boca es un vino alegre, de buena acidez, con un paso fresco y suave y un final amargoso y claramente mineral que invita a otra copa. Un vino de aperitivo y de beberse más de una copa charlando con amigos.
Godeval Cepas Vellas 2012 (DO Valdeorras, blanco con crianza con lías 100% Godello) se elabora con los frutos de las cepas más viejas de los viñedos, y pasa por un período de unos 6 meses de crianza con sus lías, en depósitos de acero, con un par de bastoneos semanales. El resultado es un vino de color amarillo más pajizo, más intenso, con una nariz donde ya aparecen esas notas de la crianza con sus lías, junto con las hierbas aromáticas y las frutas blancas muy maduras que le dan un toque dulzón. En boca es un vino más graso, sabroso, con buena acidez, muy envolvente y nuevamente con esas puntas minerales al final. Un vino más serio y de mayor estructura, que iría muy bien para comer ciertos pescados elaborados o carnes con cierta grasa, como un cochinillo.
Araceli es una persona encantadora, y en medio de la deliciosa charla que estábamos manteniendo mientras admirábamos el claustro del monasterio y las laderas que lo rodeaban, nos sorprendió con una obra fuera de programa, y apareció con una botella de Godeval 2008 (DO Valdeorras, blanco joven 100% Godello). Este vino ya con 5 años a sus espaldas, mostraba un color amarillo intenso, muy bonito. Los aromas habían evolucionado a la aparición de orejones, piel de naranja confitada y notas de miel y de cera de abeja. En boca se mostró glicérico, lleno, con muchas frutas muy maduras y de nuevo esas notas amieladas que le daban un punto dulzón, y con un final bastante persistente. Fantástica evolución de un vino sin ningún tipo de crianza ni trabajo con lías, y que me bebería con quesos azules suaves por ejemplo.
La visita, que estaba previsto que durase alrededor de unos 90 minutos, acabó durando más de tres horas. Hablamos de vinos, de historia, de personas, de gurús, de mercado... Araceli, repito, es una fantástica persona, a la que agradecemos sinceramente lo bien que nos trató, y el buen rato que pasamos con ella, que incluso interrumpió sus vacaciones para atendernos. Esperamos volver a vernos y a catar de nuevo esos vinos en su compañía.
El día tocaba a su fin, y se cerró con una agradable cena en el Restaurante Casa Galaica, donde una botellita de Alan de Val Godello acompañó a un surtido de ibéricos y quesos, unas deliciosas croquetas y una correcta dorada a la brasa, para terminar, en mi caso, con un postre llamado Muerte por Chocolate, y que creo que no necesita mucha descripción.
Para terminar, alojamiento en la casa rural Pacio do Sil, en A Rúa, donde repusimos el cuerpo con el descanso y el fantástico desayuno que al día siguiente nos ofreció la señora Lucía, dispuesta a que el cuerpo aguantase lo que se le venía encima.

lunes, 12 de agosto de 2013

De Vinos, Tortilla y Raya

Esta vez el objetivo del viaje no era visitar la bodega, ni catar los vinos, ni visitar los viñedos. Esta vez nuestro viaje hasta Castrelo era para, como nos había propuesto el mismo Xurxo, montar una cuchipanda. Y claro, allá que nos plantamos. En esta ocasión, además de mi otra mitad y el propio Xurxo, contamos con la presencia de Edgar Miguel Perassi, sumiller de O Lagar da Platería y finalista de la Nariz de Oro 2012, lo cual era todo un lujo.
No estaba en el plan inicial, pero Xurxo siente verdadera pasión por lo que hace, así que pasamos a la bodega a catarlo todo. Los depósitos de Albamar 2012, que rebosan acidez y una salinidad impresionante; las barricas de Pepe Luis 2012, ya a punto para embotellar, y que me ha encantado; el depósito de Alma de Mar 2012 recién separado de sus lías, pleno de aromas intensos y sugerentes, aunque algo corto de acidez; y ese depósito de Albamar 2010, que sigue allí evolucionando de forma más que interesante.
Pasamos por fin a lo que era el punto clave de esta visita, que además la señora María Isabel ya empezaba a reñirnos porque la comida llevaba ya mucho tiempo hecha. En la mesa nos esperaban una empanada de xoubas con un sabor como hacía tiempo que no probaba (hecha por una vecina, aclaró el anfitrión), queso, aceite de oliva navarro, y las joyas, la tortilla y la raya a la gallega. La tortilla era un prodigio de cremosidad, sabor desbordante, punto perfecto, imposible parar de comerla. Y la raya a la gallega, con los aromas del pimentón llenándolo todo, con una carne de textura inmejorable y un sabor que ocupada todos los rincones de la boca. Acabamos con una trenza de Caldas y en honor a nosotros, los visitantes levantinos, una mistela de Teulada.

El apartado líquido corrió a cargo de Albamar 2012 (frescura, frutosidad, acidez vivísima, salinidad), Alma de Mar 2011 (intensidad, untuosidad, fruta madura...pero que puede llegar a saturar), Pepe Luis 2011 (fruta y ahumados conjuntados y sin entorpecerse, acidez, plenitud), Albamar 2012 Edición Especial Gogue, un vino elaborado con el genial dibujante gallego Gogue, padre del gran Floreano, quien se hizo cargo del diseño de la etiqueta (un Albamar con un 20% de maloláctica, más fácil de beber pero con toda su personalidad), Fusco 2012 (Mencía joven elaborada en la Ribeira Sacra, plena de fruta roja y frescura) y otras dos joyas que nos tenía preparadas Xurxo. Por un lado, Albamar 2008, decantado con tiempo, que se mostró mucho más viva que la botella que bebí yo en casa, con sus amielados, sus orejones, su untuosidad y su punto de oxidación. Muy interesante.
Por otro lado, mención especial merece una nueva elaboración de Xurxo, Albamar Finca O Pereiro 2012 (DO Rías Baixas, blanco joven con reposo sobre sus lías finas, 100% Albariño, Bodegas Albamar). 100% Albariño de una única parcela, O Pereiro, situada a unos escasos 200 metros del mar, y con una buena parte situada dentro del complejo intermareal Umia - O Grove. Se trata de un vino de color amarillo pálido, con reflejos acerados. Nariz muy elegante y de buena intensidad, con piel de manzana verde, fruta de hueso, recuerdos cítricos y herbáceos. En boca, seco, con una acidez muy buena marca de la casa, lleno, con mucha presencia, y marcando ese final salino y mineral. Un vino del que este año hay una producción muy pequeña, porque fue lo que dio de si la viña, pero al que hay que seguirle la pista sin duda. Un vino serio, elegante, y de gran personalidad.


Y fuera de comidas y bebidas, casi lo mejor de la jornada fueron las personas y la conversación. Política, viñedos, vinos, Galicia, distribución, tintos gallegos, elaboradores de culto...Disfruto mucho cuando en estas tertulias hay alguien que se dedica a la distribución y venta, porque te pone los pies en la tierra y te enseña muchas cosas de la realidad de la vida del vino y sus personas, más allá de ensoñaciones, admiración y desconocimiento. Además, Edgar resultó ser un gran conversador, un enorme conocedor, y una persona con la que volver a compartir mesa y mantel.
En fin, el día no pudo ir mejor. Fantásticos vinos, mejor charla, e impresionante comida, como sabíamos que iba a ser. Xurxo, nuevamente graciñas por todo y un fuerte abrazo a tu madre. Nos volverás a tener por allí muchas veces.

P.D.: acabo de enterarme ahora mismo, tarde como siempre, que Juan Ignacio Ayerbe, de ElSumiller.es, en A Coruña, resultó el tercer clasificado en la final de la Nariz de Oro 2013. Además de ser mi tienda online de cabecera para los buenos vinos gallegos, Juan es una persona cercana y dispuesta siempre a echar una mano con recomendaciones y aclaraciones, por lo que vaya desde aquí mi más sincera enhorabuena.

domingo, 4 de agosto de 2013

El Burdeos Más Famoso de YouTube

No creo que haya mucha gente de la que visita este blog que no haya visto alguna vez este famoso video de YouTube, en el que el Grand Vin de Reignac queda, en cata ciega, por delante de grandes vinos como Latour, Margaux, Cheval Blanc y el mismísimo Petrus. Hay además otros videos en los que podemos ver al Reignac competir y ganar a vinos como Cos d'Estournel o Lafite-Rotschild de la añada 2004 o a Margaux y Mouton-Rotschild en la añada 1998. Aún más, en otro video se muestra una cata a ciegas en las que se mide Balthus, del mismo Château de Reignac, con Cheval Blanc, Petrus y Lafite-Rotschild, con resultados muy interesantes.
Todos estos videos me hacen pensar si había algún interés en el Gran Jurado Europeo por promocionar este vino. Además de que, enfrentar las mismas añadas de vinos como Petrus o Margaux, que necesitan muchos más años para estar en plenitud, con Reignac, que posiblemente esté a punto mucho antes, pues es un poco como hacer trampa.
En cualquier caso, y reconozco que impulsado por la popularidad mediática, me decidí a comprar una botella y probar este vino. Botella que compré hace casi un año, y que al descorcharla hace poco, tenía un problema de corcho que lo hacía imbebible, por lo que me dirigí a esa famosa tienda de logo triangular y verde para que me la cambiaran, cosa que hicieron sin ningún problema, estando incluso dispuestos a devolverme el dinero a pesar de no tener yo ya el ticket de compra. Esta segunda botella no tenía ningún problema, así que tras decantar con una media hora de antelación, la serví en la mesa, nuevamente con un surtido de quesos potentes.
Château de Reignac está situado en la región bordelesa de Entre Deux Mers. Fue construido en el siglo XVI por Baude de Peyron y remodelado en los siglos XVIII y XIX, incluyendo un invernadero diseñado por Gustave Eiffel.  En 1990 es adquirido por Yves and Stephanie Vatelot, quienes han introducido una serie de elementos como la creación de un lago artificial para moderar las temperaturas y prevenir las heladas o plantación de bambú para el procesado de los residuos de la vinificación. Las 80 Ha de viñedo están asentadas en suelos ricos en Molasse du Fronsadais, marga, caliza de Castillon y guijarros de antiguas terrazas aluviales; y en los puntos más elevados, piedras y grava. Las premisas de trabajo de los Vatelot incluyen plantaciones de alta densidad, adaptación de las cepas (variedades y portainjertos) al terreno, el respeto de los suelos, uvas cosechadas en su punto de madurez óptima y cuidadosamente seleccionadas, vinificación y envejecimiento adaptado a cada uno de los terroirs de Reignac. Cuentan con la asesoría enológica del gurú de la Merlot, Michel Rolland.
En Château de Reignac se elaboran cuatro vinos. El Grand Vin de Reignac es el vino estandarte, siendo Château de Reignac el segundo vino. Elaboran un vino 100% Merlot de las viñas más viejas, llamado Balthus y un blanco elaborado con Sèmillon y Sauvignon Blanc.
En mi caso, el vino que me atrajo desde YouTube y que probé, fue el Grand Vin de Reignac 2008 (AOC Bordeaux Supérieur, tinto con crianza 75% Merlot y 25% Cabernet Sauvignon; Château de Reignac), que se elabora a partir de viñedos con una edad media de 43 años, tras vendimia manual y doble selección de racimos y bayas. El 30% de las uvas se vinifican en barricas nuevas de roble, mientras que el otro 70% se vinifican en depósitos de acero y de madera, después de una maceración en frío. Maloláctica en barrica y crianza de 19 meses con sus lías en barricas nuevas de distintos elaboradores, terminan de preparar el vino para su embotellado.
Nos encontramos con un vino de color rubí granatoso, de buena capa, con ribete granate. En nariz no me pareció un vino muy intenso, siendo licoroso, con algo de fruta negra muy madura y algún atisbo de fruta roja, pero todo muy indefinido, y con un sutil especiado de fondo. En boca, buena acidez y cierta presencia, sabroso, con un tanino que aún puede integrarse más y un final no especialmente memorable. Tras 48h con Wine Saver de Vacuvin aparecen notas ahumadas y de café, y el conjunto mejora un poco, pero se nota algo descompensado. Diría que es un vino simplemente bebible, y en algunos aspectos bastante flojito.
Puedo ser yo, pudo ser el día, pudo ser mi botella, pero me cuesta mucho entender que este vino haya quedado por encima de algunos de los mitos a los que ha ganado en esas catas a ciegas. Yo, desde luego, el precio que inicialmente tenía (alrededor de unos 15€) no digo que no los valga, pero lo que ahora piden y yo pagué por él (unos 30€) no los pienso gastar de nuevo.