jueves, 27 de octubre de 2011

Pequeña Cata de Jereces

Después de haberme perdido la primera sesión de cata de vinos de Jerez, en la que el objetivo era conocer y comparar fino, manzanilla y pedro ximénez, y probar su maridaje con jamón de bellota y quesos, no quería faltar a la segunda sesión, en la que se iban a catar y conocer los vinos para mí más desconocidos de este maravilloso mundo que son los generosos jerezanos.
La propuesta incluía catar tres vinos de la gama Solera Reserva de Lustau, amontillado, oloroso y palo cortado, y comprobar sus posibilidades de maridaje como lomo ibérico y queso curado. Y eso hicimos.
El amontillado es el resultado de someter un fino o una manzanilla, después de la etapa de crianza biológica bajo velo flor, a una crianza oxidativa en barrica, que puede ser más o menos larga. Se busca un vino que mantenga las características que le otorga la crianza biológica y que gane en profundidad y concentración con la crianza oxidativa. Así, el Lustau Rare Amontillado Escuadrilla es un vino de color ambarino claro, con reflejos ambarinos y oro viejo. En nariz predominan los aromas claramente punzantes, de avellanas tostadas, higos y notas yodadas. En boca es intenso, muy seco a pesar de la sensación dulzona de los 18,5º, muy largo y con un final amargoso como de trufa o champiñón. No se llevó muy bien ni con el lomo ni con el queso.
El segundo vino de la sesión era un oloroso, vino que se obtiene tras encabezar el vino original con alcohol vínico para "matar" la flor, y que realice una crianza oxidativa. En este caso, tras un envejecimiento de 12 años por el sistema de criaderas y soleras, el Lustau Oloroso Don Nuño es un vino de color caoba claro, con reflejos ambarinos, dorados y cobrizos intensos. Los aromas me parecieron más comedidos que en el amontillado, con almendras, uvas pasas, francamente yodado y un destello de hierbabuena, con recuerdo del paso oxidativo por las barricas. En boca es un vino seco, elegante, intenso, que deja claramente el recuerdo de una almendra mordida con su piel, muy poderoso y algo tánico. Muy bien entendiéndose con el lomo, no tanto con el queso.
Terminamos la sesión probando el tipo de vino más raro de los jereces, el palo cortado, un vino misterioso, caprichoso, que aparece cuando quiere, en el que el capataz de la bodega, cuando cata y clasifica los vinos, se encuentra uno que es en nariz un amontillado, pero que en boca es un oloroso. El Lustau Palo Cortado Península viste un precioso color caoba más oscuro e intenso, con reflejos dorado oscuro y ambarinos intensos. La nariz es más dulzona, con uvas pasas, frutos secos y caramelo. En boca es un vino intenso y seco, algo tánico, con recuerdos claros de almendra y notas de maderas. El que mejor se entendió con el queso.
En resumen, tres vinos intensos, complejos e interesantes, donde destacaría el oloroso por su elegancia y el palo cortado por su complejidad. Aunque el oloroso se llevó muy bien con el lomo y el palo cortado nada mal con el queso, creo que son vinos que se disfrutan más sin compañía alimenticia.

lunes, 17 de octubre de 2011

2/3 de Atrium

Poco hay que decir del grupo Torres como elaboradores de vinos y brandies, cuyos orígenes se remontan a 1870, y cuya alma mater se localiza en Vilafranca del Penedés.
En 1989, Torres lanza al mercado su línea Atrium, nombre que tiene su origen el atrium de las domus romanas, habitación de uso común que hacía las veces de recibidor. El primer vino de esta gama presentado por Torres fue el Merlot, ya completamente implantado en el mercado. Posteriormente, la línea aumenta con el lanzamiento del Chardonnay, y se completa con la salida al mercado del Cabernet Sauvignon. La intención de Torres es presentar al mercado una línea de vinos más jóvenes y frescos en los que resalten las notas frutales.
Aprovechando mi estancia en Barcelona, en un fallido intento de viaje a Atenas, me hice con un pack formado por dos terceras partes de esta línea, el Chardonnay y el Cabernet Sauvignon.
El Atrium Chardonnay 2009 (DO Penedés, blanco parcialmente fermentado y criado en barrica; 85% Chardonnay y 15% Parellada; Torres) viste un color amarillo dorado pálido, brillante, con reflejos verdosos, muy bonito. La nariz tiene una intensidad media, siendo agradable, franca, con pera madura, manzana  reineta, notas de hierba fresca y tenue fondo amielado. En boca se muestra agradable, fresco, seco, muy frutal, algo graso, amargoso, quizá algo falto de acidez, no muy largo. Un vino fresco, afrutado y muy agradable de beber.
La otra mitad del pack, Atrium Cabernet Sauvignon 2007 (DO Penedés, tinto con crianza; 85% Cabernet sauvignon, 15% Tempranillo, Torres) es un vino de color picota oscuro, con capa media alta y ribete rubí. Nos muestra una nariz de intensidad media, agradable, elegante, siendo algo licoroso, con fruta negra, especias, alguna nota mentolada y un fondo de maderas elegantes. El paso por boca es agradable, seco, sin mucho cuerpo, frutal, sedoso y de duración media. Bien integrado, sencillo y bebible.
Dos vinos asequibles, agradables de beber y de los que apetece más de una copa. Habrá que probar el Merlot.

viernes, 7 de octubre de 2011

Un Alicantino con Futuro

Allá por diciembre del año pasado pude probar un recién nacido Carabibas VS 2009, que si bien aún necesitaba terminar de hacerse, ya apuntaba buenas maneras. Hace poco, como ya comenté, probé casi en primicia un recién embotellado Carabibas 2010, que sigue en la línea de su predecesor. Ahora, por fin, he podido ponerme manos a la obra con ese 2009 tras un añito entero de botella, además de conocer gracias a Fernando Sirvent, de Bodegas Sierra de Cabreras, y a Fernando Coca, enólogo responsable de la criatura, información muy completa sobre su forma de elaboración.
Bodegas Sierra de Cabreras es un proyecto que se inicia en 2009 con el embotellado de la primera añada de su vino Carabibas VS. Se trata de una modesta bodega situada en Salinas-Sax, con 6 Ha de viñedo propio de una edad media de 15 años, plantado en suelo calizo-pedregoso y haciendo un cultivo tradicional y parcialmente ecológico, que está en fase de transición a totalmente ecológico, y en el que se intenta mantener un rendimiento de 2 Kg/cepa. Llevan a cabo selección de racimos y vendimia manual, para posteriormente hacer llegar la uva a los depósitos de acero inoxidable por gravedad.
Fermentación y maceración de 18 días en depósito de acero de 2000 litros con temperatura controlada, usando para la Monastrell levadura indígena, aunque están en proceso de tipificar y reproducir sus propias levaduras para usarlas con todas las castas. Tras la fermentación y la maceración, el vino pasó a hacer una crianza de 9 meses en barricas de roble francés de grano fino y tostado medio, nuevas en la añada 2009. El vino se clarificó con clara de huevo natural y no se estabilizó por frío ni de manera química, sometiéndose a un suave filtrado con placas de celulosa.
Con estos mimbres se tejieron las 2500 botellas de Carabibas Vendimia Seleccionada 2009 (Vino de Mesa, las siguientes añadas ya DO Alicante; tinto con crianza, 65% Cabernet Sauvignon, 30% Merlot, 5% Monastrell; Bodegas Sierra de Cabreras). Así, tenemos un vino de color picota intenso, muy cubierto, con ribete amoratado destilando juventud. Nariz de buena intensidad y agradable, con mucha fruta roja y negra, pimienta, maderas y balsámicos suaves. En boca es agradable, con entrada seca e intensa, frutal, muy buena acidez y tanino aún algo marcado, que deja un final de buena duración y agradable.
Un vino dentro de las líneas de gusto actual, intensa carga frutal, buena extracción y presencia clara de la madera, pero que no resulta en absoluto exagerado (aunque se que algunos habituales de este blog no estarán de acuerdo). Ese tanino aún necesita terminar de domarse un poco, porque creo que se tornará mucho más sedoso con el paso del tiempo, y junto con la buena acidez que tiene, le augura al vino un largo futuro por delante.
Destacar también la clase de la presentación, en botella bordelesa de hombros anchos y con un etiquetado sobrio y muy elegante.
Yo, de momento, me guardo otra botella de esta añada para el año que viene.

domingo, 2 de octubre de 2011

Cata Formativa 24/09/11: Tempranillos

Dos sábados consecutivos de catas formativas siempre son agradables. En esta ocasión, la cata iba de Tempranillos elaborados en distintas zonas de España. Se eligieron vinos de similar elaboración, de la misma añada 2008, y con 6 meses de crianza en barrica. Los objetivos de la cata, apreciar las diferencias entre distintas zonas y, para las narices más entrenadas, intentar adivinar el tipo de barrica.
Empezamos con Condado de Almara Selección 2008 (DO Navarra, 100% Tempranillo, 6 meses en roble americano, Bodegas Macaya). Un vino picota oscuro, de capa media alta y ribete violáceo. A copa parada, muy frutal, algo terroso y especiado; tras agitar, acentuación del especiado y aparición de balsámicos y notas animales. En boca es un vino ligero, de acidez intensa, frutal y algo tánico, dejando un final largo. Aunque de entrada no me gustó demasiado, y creo que le falta conjuntarse, mejoró mucho tras evolucionar en copa, haciéndose muy elegante.
El siguiente vino fue un vino problemático, que hubo de abandonar la cata. Se trataba de Vega Izán 2008 (DO Ribera del Duero, 100% Tempranillo, Bodegas Riberalta) que vestía un color picota oscuro, de capa media alta, algo turbio, con ribete violáceo. A copa parada, intenso olor animal y de reducción, que no dejaba salir ningún otro aroma. Casi imposible lograr que abriese, a base de agitar y sacudir, logramos que se atisbara algo de grosella y frambuesa muy maduras y un especiado fino, pero el vino volvió a cerrarse y ya no hubo forma. En boca, tanicidad alta, mucha madera y justo de acidez. No valorable.
Seguimos el turno con uno de esos vinos que gustan a casi todo el mundo, por su frescura y frutosidad. 6 de Luberri 2008 (DOCa Rioja, 100% Tempranillo, maceración carbónica con 6 meses en roble americano, Bodega Luberri) es un vino de un alegro color picota de capa media baja con ribete violáceo. En nariz, mucha fruta roja fresca, sobre todo fresa, nata, otros lácteos y algún balsámico y especiado suave. En boca es un vino fresco, ligero, muy frutal, con una acidez agradable y un tanino muy dulce. Un vino muy fresco y agradable de beber, ideal para chateo.
El último vino previsto para la sesión fue el único que no era de la añada 2008, Isla Oro Crianza 2007 (DO La Mancha, 100% Tempranillo, 6 meses en roble americano, Bodegas Isla). Granatoso de capa baja, con ribete rubí. A copa parada, muchas notas de caucho e hidrocarburos, no muy agradables, y algo de fruta sobremadura que aparece tras la agitación. En boca es un vino muy ligero, con acidez apenas marcada y un tanino ligero, muy corto. Un vino muy justito y algo insulso
Acabamos la jornada con un sobrero. Tras el empecinamiento del Vega Izán, la Ribera del Duero acabó siendo representada por Torres de Anguix Barrica 2008 (DO Ribera del Duero, 100% Tempranillo, 4 meses en barrica de roble americano, Bodega Torres de Anguix). Picota oscuro de ribete violáceo y capa alta, como manda su juventud. Mucha fruta negra y madura, notas terrosas, torrefactos y alguna nota láctea. Paso por boca seco, de buena acidez, frutal y algo secante. Un vino agradable pero que necesita un tiempo más de botella para acabar de conjuntarse.
En resumen, un interesante paseo por distintas DO y su forma de entender la Tempranillo. Un vino de la Ribera del Duero que no acabó de expresarse (o si?), y un tinto castellano-manchego un tanto deslucido que no creo que puedan tomarse como referentes de sus zonas de origen, un navarro mostrando su acidez y su elegancia si se le da tiempo, y un rioja maceración carbónica con barrica, que en este caso se han conjuntado muy bien.