viernes, 28 de diciembre de 2012

Nochebuena y Sus Vinos

Este año decidí que quería pasar la cena de Nochebuena sentado a la mesa con los demás, y no en la cocina rematando platos. Así que, opté por preparar un menú clásico y sencillo, que me permitiese tenerlo todo listo o terminándose de hacer en el horno, y disfrutar tranquilamente de la cena.
Elegí para la ocasión un surtido de vinos bastante clásico en su origen, pero no demasiado habituales, y que acompañaron muy bien a las viandas de la cena.
Para los entrantes, Champagne Pierre Gimmonet & Fils Cuvée Cuis Premier Cru (AOC Champagne, espumoso 100% Chardonnay, Pierre Gimonnet & Fils). Un champagne blanc de blancs de color amarillo pálido, con perlaje fino y elegante. Nariz delicada, con flores blancas, cítricos, algo de bollería y puntas minerales. En boca, suave, menos seco de lo esperado, frutal, con un curioso punto salino y un carbónico delicioso. Un champagne ligero y delicado, muy bueno para empezar una comida.
No puede faltar el marisco en una celebración con gallegos, y sigo muy apegado a la tradición de que el buen marisco y el buen Rías Baixas se llevan de lujo, así que continuamos con una botella había guardado de Zárate El Palomar 2009 (DO Rías Baixas, blanco con crianza 100% Albariño, Bodegas Zárate). De color amarillo alimonado brillante. Nariz de buena intensidad, con ahumados suaves, pomelo, algo de fruta de hueso y jazmín. En boca seco, de muy buena acidez, frutal, levemente graso, llena bastante la boca y tiene un muy buen final. Un albariño muy interesante, que aún tiene vida por delante.
Para acompañar la carne, este año opté por ir a una de las DO clásicas, y serví Ogga 2004 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Santalba). Vino que se presentó de color picota oscuro bien cubierto, algo apagado, con ribete granatoso. Mostró una nariz muy elegante, con cacao, madera, sotobosque y atisbos de tinta china, todo envuelto por la fruta negra muy madura. En boca se reveló suave, muy sedoso, con un punto goloso y con la acidez justa para darle vida, frutal, no demasiado largo pero muy placentero. Un vino que ya ha limado su potencia y está en un momento muy redondo de su evolución.
Terminamos, a los postres, con un vino que no conocía, y que resultó un interesante descubrimiento. Príncipe de Viana Vendimia Tardía 2010 (DO Navarra, blanco dulce con crianza 100% Chardonnay, Bodegas Príncipe de Viana) es un vino naturalmente dulce elaborado con uvas Chardonnay vendimiadas en Octubre, fermentado en barricas de roble francés 100% nuevo y con una posterior crianza de 12 meses en las mismas barricas. El resultado es un vino de color amarillo limón intenso. En nariz, notas amieladas, fruta madura, piel de naranja, flores blancas y algún recuerdo de las lías y del paso por madera. En boca tiene un dulzor agradable compensado con una buena acidez, que hace que no sea empalagoso; es untuoso y frutal. Un dulce interesante, que no se llevó nada mal con los postres navideños.
Cuatro vinos que resumiría como muy agradables de beber, y de los que quizá destacaría el champagne por su delicadeza y lo bien que se portó abriendo mesa.
Aprovechemos el momento para desear a todos unas felices fiestas decembrinas, celebren lo que celebren, y que el próximo año no sea demasiado malo con nosotros. Un abrazo a todos.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Cata-Degustación Decembrina 2012


Como cada año en el mes de diciembre, Bodega Selección abre sus puertas para una cata-degustación especial. Y como cada año desde hace 2009, allí nos fuimos, para poder disfrutar de algunos de los grandes vinos de España.
En esta ocasión había a disposición de los asistentes algo más de 25 vinos, entre espumosos, blancos y tintos de diversas edades y crianzas, pero me voy a limitar a contar aquí lo que más me llamó la atención.
Empezamos los espumosos con los cavas. En primer lugar Bohigas Brut Nature (DO Cava, Macabeo, Xarel•lo, Parellada; Bohigas), de color amarillo pálido, poca intensidad aromática marcada por frutos secos y bollería, y un paso por boca suave y un pelín soso. Algo más dio de si Bohigas Brut Nature Gran Reserva (DO Cava, Macabeo, Xarel•lo, Parellada y Chardonnay; Bohigas), de un amarillo dorado muy bonito; notas minerales y como de ceniza, con frutos secos; buena acidez, frutal, y que aunque se notaba algo hueco, no estuvo mal. El siguiente cava sí que me pareció un gran vino, Gramona III Lustros Gran Reserva 2004 (DO Cava, 70 % Xarel•lo y 30% Macabeo; Gramona) viste un color amarillo dorado, brillante; buena intensidad aromática, con bollería, avellanas y cítricos; es seco, con el carbónico marcado y recuerdos de frutos secos. Muy rico.
Teníamos para degustar en la zona de espumosos tres champagnes, de los cuales sólo probé uno, que tenía muchas ganas de conocer. Perrier-Jouët Grand Brut (AOC Champagne, Chardonnay, Pinot Noir, Pinot Meunier; Maison Perrier-Jouët) es un champagne de color amarillo muy pálido, de nariz elegante y fina, con bollería, frutos secos, manzana y flores blancas; en boca es seco, fresco, frutal, amargoso. Muy fino y rico.
De los blancos degustados sólo comentaré uno, que me llamó bastante la atención. Go de Godello 2009 (DO Bierzo, blanco fermentado y criado en barrica con lías, Godello y Doña Blanca, Soto del Vicario) es un vino de color amarillo alimonado intenso y brillante, precioso. Aromas cremosos, florales, presencia de las lías, fruta de hueso. En boca es lleno, untuoso, cremoso y amargoso. Muy rico, pero con visos de poder cansar pronto.
Empezamos la ronda de tintos, donde había una destacada presencia de riojanos. Comenzamos por Ysios Reserva 2006 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Ysios) de color picota oscuro con ribete violáceo granatoso. En nariz, fruta negra, chocolate, especiado y notas de madera. Paso por boca frutal, seco, con un final marcado por la madera. No está mal, pero le sobra algo de roble. Seguimos en Rioja con Glorioso Reserva 2006 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Palacio), vino de color granatoso y rubídeo, evolucionando. Nariz muy terciaria, con cacao, torrefactos y fruta negra algo pasificada. Fresco y muy frutal en boca, con buena acidez y tanino aterciopelado. Me gustó.
Sin salir de la misma región, Señorío de Cuzcurrita 2003 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Castillo de Cuzcurrita) se mostró de color granatoso virando a caoba; en nariz especiado dulce, torrefactos y fruta pasificada; en boca suave, frutal, sedoso, ligero. Muy rico pero algo falto de cuerpo. Cruzamos a la otra gran DO española, para encontrarnos con Manjar de Silos 2006 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Uvaguilera), vino de color granatoso de buena capa. Aromas de fruta negra, especiado y cacao. Seco, algo golosón, con tanino marcado pero elegante. Para beber más de una copa.
Así, llegamos a la mesa de los grandes vinos, que este año disfruté especialmente. Empezamos con Palomero 2005 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Uvaguilera), vino de color picota muy cubierto, con ribete aún entre violáceo y rubí. En nariz, mucho cacao y torrefactos, con fruta sobre todo negra muy madura. En boca es frutal, con muy buena acidez y tanino aún muy marcado. Un buen vino que aún necesita botella.
Castillo Ygay Gran reserva Especial 2004 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 93% Tempranillo, 7% Mazuelo; Marqués de Murrieta) viste de color rubí granatoso asomando algún caoba. En nariz notamos alguna nota química frugal, luego fruta roja, cacao, torrefactos y especias. En boca, delicioso, suave, frutal, sedoso, buena acidez, tanino sedosísimo. Muy rico.
Pasamos a el que fue quizá el mejor vino de la degustación, Remírez de Ganuza Reserva 2006 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 90% Tempranillo, 10% Graciano; Remírez de Ganuza). Color picota de capa alta con ribete granatoso. Nos dio en nariz, que es de muy buena intensidad, cacao, vainillas, fruta negra licorosa y especias. En boca se mostró como un vino suave, sedoso, frutal, de buena acidez y final muy agradable. Riquísimo, el vino de la noche.
Ya con bastantes más años a sus espaldas, tuvo que luchar en esa mesa un Artadi Pagos Viejos 1998 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempraniño, Artadi Viñedos y Vinos). Vestía unos colores donde ya asomaban claramente los caobas. Nariz licorosa, con fruta confitada y vainilla. Buena acidez, muy suave y frutal, muy sedoso. Un gran vino, también muy rico, pero ya con poca vida por delante.
Terminamos con el vino más esperado de la noche, Vega Sicila Único 1998 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 85% Tinto Fino y 15% Cabernet Sauvignon; Vega Sicilia). De color granatoso acaobado, de capa alta. Nariz elegante y compleja, con torrefactos, cacao, ahumados, fruta negra madura y algo de fruta roja. En boca, muy buena acidez, sedoso, muy redondo, frutal, elegante y con presencia. Un vino de largo disfrute.
Fantástica degustación, buenas charlas y mejores vinos para cerrar el ciclo de catas del año.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Como Cada Año, Beaujolais Nouveau

Como cada año, fiel a su cita, y con su mundialmente famosa y exitosa campaña publicitaria, ha llegado a todo el mundo el Beaujolais Nouveau.
Este 2012 ha sido un año malo para los productores. Heladas, mildiu y granizo han provocado una caída de los rendimientos a casi la mitad que en 2011. Aun así, la organización de la fiesta del Nouveau hablaba de unos vinos de calidad, deliciosos y suaves.
Como viene siendo habitual desde hace algunos años, nos hemos sumado a la fiesta y hemos probado este archifamoso vino. Y debo decir que no comparto la opinión de Jérémy Gauthier, de la organización profesional que se encarga de la fiesta en Beaujeu. Me he encontrado con vinos con menos explosión aromática y más notas de verdor que otros años.
El primero de los vinos que bebimos fue el Beaujolais Nouveau 2012 de Bouchard Aîné & Fils (AOC Beaujolais, tinto joven 100% Gamay, Bouchard Aîné & Fils). Vino de color acerezado con ribete violáceo. Menos intensidad aromática que otros años, con frambuesas, las típicas notas de golosina, pero menos recuerdos lácticos de nata y yogur de fresa. En boca, fresco, amargoso, con cierta falta de acidez.
Bebimos también un Beaujolais Villages Nouveau 2012 de Pierre Chanau, esa marca que se vende en los hipermercados Alcampo (AOC Beaujolais Villages, tinto joven 100% Gamay, Pierre Chanau). De color rojo cereza con ribete violáceo, de capa baja, muy bonito. Nos mostró en nariz fruta roja fresca, notas vegetales y menos natas y golosinas. En boca, fresco y seco, con un toque de verdor y un final amargoso.
Ya sé lo que hay que esperar de estos vinos, frescor, vivacidad, golosinas, gominola de nata y fresa, alegría. Pero este año no he encontrado mucho de eso.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Resultados del III Ranking de Los Mejores Vinos por Menos de 10€

El pasado día 1 de Diciembre, en Pontevedra, tuvo lugar la tercera edición del Ranking de Los Mejores Vinos por Menos de 10€. Por tercer año, Mariano Fisac se puso manos a la obra, y logró hacer atractivo este ranking para bodegas, catadores y aficionados. Más de 300 referencias participantes, 120 finalistas, y un jurado formado por bodegueros, enólogos, prensa especializada, importadores y aficionados, que fue el encargado de decidir cuales de los vinos presentados eran merecedores de ser considerados los mejores por debajo de los 10€ de precio de venta al publico. Seguro que fue una ardua tarea, que en este caso si que envidio sin duda ninguna.
Nos hacemos eco aquí, de los resultados:

1. Ganador del Certamen: Albamar 2011 (D.O. Rías Baixas) 
2. Algueira Joven 2011 (D.O. Ribeira Sacra) 
3. El Carro de Viñedos Culturales 2011 (D.O.Alicante) 
4. Finca A Pedreira 2011 (D.O. Rías Baixas) 
5. Pago de Valdoneje 2010 (D.O. Bierzo) 
6. Borsao Selección Joven 2011 (D.O. Campo de Borja) 
7. Lagar de Costa 2011 (D.O. Rías Baixas) 
8. The Flower and the Bee Blanco 2011 (D.O. Ribeiro) 
9. Líbido By DSG (D.O. Navarra) 
10. Estay Prieto Picudo 2010 (D.O. Tierra de León) empatado con Tilenus Roble 2008 (D.O. Bierzo) 

Me da mucha alegría ver 5 vinos gallegos entre los 10 ganadores. Aún mas ver como se alza con el premio un vino y bodega a los que les tengo cierto cariño, ya que podríamos decir que fueron en su día mi iniciación a eso de visitar bodegas y beber vinos con quien los hace. Y mi alegría es aún mayor si cabe, al ver en ese tercer puesto, un vino elaborado por un bodeguero al que le tengo mucho aprecio, por lo que hace, por como lo hace, y por lo que dice y como lo dice, el gran Rafael Bernabé, embotellador de sueños, como le han llamado hace poco.
Felicitaciones a los ganadores, esperemos que este tipo de iniciativas sirvan para que veamos en más y más estanterías estos vinos, y otros de su calidad, a precios coherentes y razonables.
Y para terminar, mis más sinceras felicitaciones a la gente que ha hecho posible este evento, sobre todo a Mariano, de quien partió la idea original y que sigue, año tras año, empeñado en que bebamos buenos vinos sin arruinar el presupuesto mensual.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Dos Albariños Muy Buenos

Me da la sensación, leyendo revistas, paseando por webs y leyendo blogs, que hay una especie de renacer del interés por los vinos de las Rías Baixas, o de los "albariños" en general. Y veo con alegría, que se empieza a reconocer que los buenos albariños tienen potencial de guarda, que no sólo mejoran dos o tres años después de la vendimia, sino que algunos incluso están muy bien tras más de diez años. Ya sabemos que desde estamentos como la DO Rías Baixas se ha potenciado mucho la imagen de vino del año que tienen estos blancos, con el objetivo de ir vendiendo rápido la producción de la última vendimia. Pero por suerte, para el consumidor algo interesado las cosas parecen ir cambiando.
Los dos albariños, y les llamo así porque no son dos Rías Baixas si no dos blancos 100% albariño, son ejemplos de estos vinos y de su capacidad de crecimiento y desarrollo.
El famoso Raúl Pérez elabora en la bodega Forjas del Salnés, en Cambados, un albariño muy particular. Fermentado y criado en barricas de 750 litros, la mayoría usadas, durante unos 12 meses, para pasar luego a un curioso proceso de crianza en botella a 19 metros de profundidad en una cueva de la Ría de Arousa, donde reposa unos tres meses. Esta crianza, amén de unas condiciones de temperatura y humedad totalmente uniformes, no sé que más puede aportar al vino, pero ahí está. El resultado es uno de los vinos blancos más buscados de España. Sketch 2010 (Vino de mesa, blanco con crianza 100% Albariño, Raúl Pérez Viticultor) muestra un color amarillo alimonado, con reflejos dorados y verdosos. Tiene una nariz de buena intensidad, con fruta de hueso en primer plano, seguida de manzana, algún apunte mineral y evocaciones salinas. En boca es un vino muy agradable, de acidez que diría sólo correcta, levemente graso, frutal y algo amargoso, repitiendo al final esas notas salinas que anunció en nariz. Un vino Muy interesante, aunque para lo que es mi gusto en vinos 100% Albariño, eché de menos un pelín más de acidez. Tengo una segunda botella para dejarla evolucionar un poco más y ver hacia donde va.
José Antonio López se embarcó en 2007 en éste, su proyecto posiblemente más personal. Cultivo orgánico no intervencionista, fermentación y crianza de unos 12 meses en acero inoxidable con sus lías, dan origen a uno de los mejores Rías Baixas que he probado nunca. Tricó 2009 (DO Rías Baixas, blanco con crianza 100% Albariño, Compañía de Vinos Tricó) es un vino de color amarillo limón claro con reflejos verdosos. Nariz de buena intensidad, muy agradable y sugerente, donde de entrada se marcan algunas notas cremosas, para dar paso enseguida a la fruta blanca muy madura, al melocotón y a un punto herbáceo. En boca es un vino lleno, de acidez muy viva, frutoso, levemente graso y con un final mineral y salino muy persistente. Un vinazo que llena la boca, que sorprende, que satisface. Me encantó, y estoy seguro de que mejorará y crecerá aún más.
Un consejo: no beban estos vinos, sobre todo Tricó, con menos de dos o tres años, sería un infanticidio.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Cumpleaños y Decepción Bordelesa

La pasada semana fue mi cumpleaños, por lo que me di varios homenajes; sencillos, eso sí. Empezamos con una cenita íntima en casa, con buenas cosas de comer, y para beber un champagne que nunca había probado, Penet-Chardonnet Réserve Grand Cru Extra-Brut (AOC Champagne; 66% Pinot Noir, 33% Chardonnay; La Maison Penet), de color amarillo brillante, con perlaje algo escaso; nariz donde se notaba bien la Pinot Noir, suave percepción de fruta madura roja y cítricos, con los clásicos aromas de frutos secos y brioche; en boca, intenso, carbónico algo marcado, de nuevo esa sensación de fruta roja y cierto amargor. Un buen champagne, potente y con presencia, pero no muy de mi estilo.
Otro día, celebración con los amigos: fiesta de queso y vino con algún otro acompañante. Bebimos un Villa Narcisa Sauvignon Blanc 2011 (DO Rueda, blanco joven 100% Sauvignon Blanc, Javier Sanz), agradable y correcto; un Almirez 2009 (DO Toro, tinto con crianza 100% Tinta de Toro, Teso la Monja), profundo, sedoso, redondo, frutal, muy bebible e interesante (quedan dos botellas para una degustación más seria); y acabamos con una miniselección de quesos azules acompañados por uno de mis PX de cabecera, Don PX Cosecha 2008 (DO Montilla-Moriles, VDN 100% Pedro Ximénez, Toro Albalá). Un PX que no me ha defraudado nunca, intenso, dulce sin ser empalagoso, largo. Muy rico.
Para terminar la semana de eventos, volví a regalarme con un Burdeos de categoría, como se ha vuelto una costumbre personal en los últimos tres años. En esta ocasión, visto lo que había a mi disposición (y a la de mi bolsillo), acabé decantándome por el segundo vino de un Château de renombre. Entrantes simples a base de quesos curados y algo de ibéricos, y como plato principal, aprovechando le época, conejo guisado con robellones, hicieron los honores a una botella de Alter Ego 2006 (AOC Margaux, tinto con crianza, 53% Cabernet Sauvignon, 41% Merlot, 6% Petit Verdot; Château Palmer). Color picota oscuro no muy brillante, con ribetes granatosos. Aunque un olisqueo furtivo a la botella me pareció que prometía más, tras decantar y airear algo más de una hora la cosa quedó en una nariz licorosa, con fruta negra y suave especiado, sin mucho más que decir; aunque he de reconocer que al cuarto día (!) mejoró bastante, apareciendo además algunos cacaos y tostados y haciéndose todo más seductor, pero sin llegar a impresionar. En boca algo parecido, un paso frutal, con acidez correcta, tanino presente pero nada desagradable...y poco más. También bastante mejor con los días, pero sin dejar gran huella.
En otro sitio me decían hace poco que era un error pagar por un segundo vino lo que llega a costar en ocasiones, y desde luego, al menos esta botella de esta añada, para mi no ha valido ni de lejos lo que me costó. Igual debí decidirme por el Langoa-Barton 2006 que había al lado.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Vuelta al Mundo con los Vinos de Bruno Prats

Prats y Point
Ya hemos hablado antes en este blog de Bruno Prats y su relación con el mundo del vino, desde su época al frente de Cos d'Estournel hasta su última aventura por tierras alicantinas.
Stéphane Point, socio de Prats y enólogo de Ibérica Bruno Prats, tuvo la gentileza de invitarme a asistir el pasado jueves a la Escuela de Catas de Alicante, donde iba a tener lugar una de las catas de vinos más emocionante a las que he asistido. Ibamos a probar, de la mano del personal de la escuela de catas, los vinos que Fidelis Wines elabora en todo el mundo. Vinos presentados por Stéphane y por el propio Bruno Prats.
Imposible rechazar semejante oferta, así que el día en cuestión, con unos 15 minutos de adelanto, estaba el que suscribe en la puerta de la escuela de catas, esperando con ansia el momento de entrar, sentarme a la mesa, escuchar a Bruno Prats contarnos su historia, y empezar a probar los vinos.
La filosofía de Fidelis Wines es sencilla, y puede resumirse en pocos puntos. Buscar los mejores emplazamientos y los mejores viñedos para intentar expresar de la forma más intensa el origen de los vinos. Rendimientos bajos y producciones pequeñas, primando por encima de todo la calidad. Trabajo en bodega lo más clásico posible, haciendo uso, eso si, de la tecnología disponible para obtener el mejor resultado. Uso respetuoso y comedido de la madera, con profusión de barricas de 400 litros en lugar de las clásicas de 225, y con diferentes porcentajes de madera nueva. El resultado, unos vinos a los que no se les puede negar su interés; la mayoría de ellos muy elegantes, y algunos auténticos vinazos.
Empezamos el viaje en Chile, donde Viña Aquitania, la parte chilena de Fidelis Wines,  elabora cuatro vinos, en los valles de Maipo y Malleco. De estos, pudimos probar dos. Empezamos con el único blanco de la sesión, Sol de Sol 2008 (Valle de Malleco - Traiguen, Chile; blanco con 8 meses de crianza en barrica de roble francés, 100% Chardonnay, Viña Aquitania); un vino de color amarillo pálido con reflejos verdosos y acerados. A copa parada, nos da aromas de frutos secos, bollería, mantequillas, y al agitar pomelo y frutas blancas; en boca es seco, fresco, con una acidez muy intensa, algo excesiva, frutal, y con un punto de algo de amargor final. Es un buen vino, que necesita mucha botella aún para terminar de redondearse.
El segundo vino chileno fue el Lazuli 2005 (Valle de Maipo, Chile; tinto con 12 meses de crianza en barricas de roble francés 33% nuevas; 100% Cabernet Sauvignon, Viña Aquitania). De color rubí granatoso con ribete granate asomando el teja; mostraba en nariz, a copa parada, tostados dulces, cacao y especias, y tras agitar frutas rojas y negras maduras, trufado leve y balsámico. Boca bastante amplia, de buena acidez, con un punto mineral y un tanino muy marcado. No me entusiasmó, creo que fue el más flojo de la tarde.
Nuestra siguiente escala fue Sudáfrica, donde bajo el nombre de Anwilka, Prats y sus socios elaboran 3 vinos a partir de viñedos situados en la famosa región de Stellenbosch. El primer vino sudafricano que probamos fue Amododa 2009 (Stellenbosch, Sudáfrica; tinto con 8 meses de crianza en roble francés 15% nuevo; 77% Cabernet Sauvignon, 14% merlot, 9% Syrah; Anwilka). Vestía el vino de color picota oscuro, de capa alta, con ribete rubí. Mostró una nariz elegante, de buena intensidad, con pimienta, fruta roja y algo de cacao. En boca se reveló seco, fresco, con tanino marcado y de buena longitud. Una nariz de las de oler una y otra vez, pero una boca algo más floja.
Catando
Seguimos con el otro de los vinos sudafricanos, y uno de los grandes de la cata. Anwilka 2008 (Stellenbosch, Sudáfrica; tinto con 6 meses de crianza de cada varietal en barricas de roble francés (50% nuevo) y luego 9 meses más tras el ensamblaje definitivo; 48% Syrah, 42% Cabernet Sauvignon 10% Merlot; Anwilka). Un vino de color picota muy cubierto con ribete rubí. Necesitó aire para librarse de la reducción, pero luego mostró frutas rojas, ahumados, algo de balsámicos y lácticos finos; elegante más que potente. En boca seco, fresco, de buena acidez, frutal y con un tanino muy redondo e integrado. Un vino muy rico que aún tiene que crecer más y que desplegará más cualidades.
Abandonamos África y cruzamos a Europa, a la península ibérica, en concreto a Portugal. Aquí, Prats & Symington elaboran también 3 vinos, en la región del Douro. De estos vinos, pudimos probar dos. Empezamos con Prazo de Roriz 2009 (DOC Douro, tinto con crianza de unos 12 meses en barricas de roble francés; Tinta Barroca 36%, Tinta Roriz 31%,  Tinta Francisca 10%, Touriga Nacional 9%, Touriga Franca 9%, 5% otras; Prats & Symington). Este vino tenía un color picota granatoso de capa media, con ribete cereza rubí, en evolución vaya. Reducción al principio, luego dejó salir piel de uva madura, lácticos, alguna nota vegetal y balsámicos suaves. En boca es seco, fresco, frutal, con recurdos de cacao; tanino presente, quizá algo verde. Un vino que etiquetaría de sencillo pero agradable.
Seguimos con el que fue, para mí y para muchos, el vinazo de la cata, sin ninguna duda. Chryseia 2008 (DOC Douro, tinto con 12 meses de crianza en barricas nuevas de 400 litros de roble francés; 50% Touriga Nacional, 50%  Touriga Francesa; Prats & Symington) es un vino de un bonito color picota rubídeo de capa alta, con ribete acerezado. Nariz intensa, potente y compleja, con fruta negra madura, tostados, cacao, balsámico y especiado. En boca, seco, fresco y elegante, lleno, sedoso, muy redondo, con un tanino elegantísimo. Un vinazo que evolucionó en copa de forma fabulosa, recordando a un Oporto joven. La estrella de la sesión.
El final del viaje se acercaba, y nos trasladamos a Alicante, a probar los vinos de la última aventura de Prats, junto con su socio y enólogo Stéphane Point: Ibérica Bruno Prats. Empezamos por Mosyca 2010 (DO Alicante, tinto con crianza de unos 12 meses en barricas de 400 y 225 litros; 40% Monastrell, 20% Cabernet Sauvignon, 20% Syrah, 20% Petit Verdot; Ibérica Bruno Prats), que se mostró de color picota de capa alta, con ribete rubí. Algo cerrado al principio, luego dejó salir fruta negra madura, especiado fino, alguna nota vegetal y recuerdos suaves de higo. En boca seco, frutal, con fruta golosa, acidez fresca y buena intensidad. Muy rico, de disfrutar.
Lo catado
Cerramos la cata con la estrella de Ibérica Bruno Prats, que homenajea a la Monastrell como casta noble y origen de grandes vinos. Alfynal 2010 (DO Alicante, tinto con crianza de unos 14 meses en barricas de roble francés de 400 y 225 litros, 100% Monastrell, Ibérica Bruno Prats) es un vino de color picota granatoso con ribete rubídeo, muy bonito. En nariz, especiado, aromas de cacao, tostados, fondo de fruta roja y un punto mineral. En boca es suave, frutal, fresco, redondo, muy sedoso, con un tanino delicado y elegante y muy largo. Un vino delicioso, que además fue con el que la mayoría de los asistentes acompañó las fantásticas viandas que se nos ofrecieron al acabar la sesión.
Tras la cata, momento de conocer personalmente al eje central de todo este periplo, el señor Bruno Prats. Una persona que no tiene que demostrar nada a nadie en esto del vino, pero que es tremendamente amable, accesible, simpático y dispuesto a charlar un rato con todo el que quiera. Y una persona a quien dije que, por culpa de su Alfynal, tenía una apuesta pendiente sobre la capacidad de guarda de la Monastrell.
En resumen, y como dije al principio, una de las catas más impresionantes a las que he asistido; donde pude conocer a una persona con quien no me importaría en absoluto compartir mesa, mantel, charla y vinos, y en la que probé muy buenos vinos, y tres vinazos como son Anwilka, Alfynal y sobre todo Chryseia.
Muchas gracias de nuevo, Stéphane, por la invitación.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Finca La Colina Sauvignon Blanc

Aunque últimamente son más frecuentes este tipo de entradas, no es muy habitual que publique un post de un único vino. Salvo que ese vino tenga algo que lo haga especial (su origen, su forma de elaboración, las castas empleadas) o que sea un vino de esos que me han gustado de verdad, y que me apetece compartir. El que aquí traigo hoy es de estos últimos.
En 1980 se plantaron las primeras cepas de Sauvignon Blanc de la DO Rueda, sobre suelos de cascajo, en la parcela conocida como Finca La Colina, propiedad de Vinos Sanz, quienes llevan a cabo un serio trabajo de control de rendimientos y de búsqueda de la mayor calidad posible en el viñedo.
Con las uvas procedentes de este pago, se elabora un vino que probé por primera vez hace unos días, y que me entusiasmó por su intensidad, presencia y carácter varietal. Finca La Colina Sauvignon Blanc 2011 (DO Rueda, blanco joven 100% Sauvignon Blanc, Vinos Sanz) se elabora tras vendimiar las bayas con control de calidad en la viña y en bodega, premaceración en frío, fermentación en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura y levadura seleccionada. El resultado es un vino de color amarillo limón intenso, casi dorado, precioso e impactante. Muestra una nariz de muy buena intensidad, muy varietal, con piel de ciruela, frutas tropicales maduras, hinojo y ese toque animal tan característico, pero no muy intenso y que se diluye al agitar la copa. En boca, lleno, algo graso, intenso, acidez muy marcada, amargoso, frutal y muy largo.
Un Sauvignon Blanc de clima cálido, muy diferente a un Sancerre o a un Sauvignon de Sudáfrica como Mulderbosch, pero un vino que me gustó mucho, de los que deja huella y apetece repetir, y  que creo que tiene potencial de guarda por lo menos un par de años.

martes, 13 de noviembre de 2012

Le Jeau 2010

Región del Valle del Loira. En el corazón de Anjou, en la localidad de Faveraye-Mâchelles, hay un lugar conocido como La Guimardière. Aquí, tres jóvenes compañeros de la escuela de enología de Tours, Jean-Marie Brousset, Thibaut Ducleux y Julien Delrieu, logran poner en marcha la idea de iniciar un proyecto juntos. En 2010 nace oficialmente el Domaine Les Pierres Sèches. Y en 2011 deben cambiar su nombre, al ser advertidos de que existía otra bodega registrada con el que ellos habían elegido, así que pasan a llamarse Les Roches Sèches.
15 Ha de viñedo en cultivo orgánico, que conseguirá la certificación oficial para la añada 2012, y una Chenin Blanc con rendimientos inferiores a los 25 hl/Ha. Elaboran vinos tintos (Les Essards, Les Saint Martin Cabernet Franc y Les Saint Martin Grolleau), rosados, dulces (La Guimardière, Coteaux du Layon Les Varennes) y blancos secos (Anjou Blanc La Guimardière y Anjou Blanc Le Jeau).
Los amigos de Coalla Gourmet, primeros distribuidores fuera de Francia del Domaine, han tenido a bien enviarme una botella de la primera añada de este último vino, y este ha sido el resultado.
Les Pierres Sèches Le Jeau 2010 (AOC Anjou, blanco con crianza 100% Chenin Blanc, Les Roches Sèches) se elabora con uvas Chenin Blanc de viñedos plantados en 1955 en suelos de esquisto, con rendimientos de 20 hl/Ha. Vendimia manual y vinificación con levaduras indígenas y sin utilización de ningún producto enológico salvo 3 g/hl de sulfito. Crianza de 7 meses en barricas de 5 vinos. Así se obtiene un vino de color amarillo pajizo, con reflejos dorados, muy bonito. Nariz discreta pero elegante, con manzana verde, piel de ciruela y recuerdos de cantos rodados húmedos. En boca es un vino seco, frutal (ciruela verde), con muy buena acidez, levemente glicérico, amargoso, y con un final tenuemente salino. Al día siguiente (unas 12 horas con Vacuvin, el resto sin él) el vino evoluciona muy bien, apareciendo notas amieladas que se suman a la manzana, y con una acidez aún algo más viva en boca. Fantástico. Muestra a la vez características de madurez y frescura de juventud, combinadas de una forma que lo hace muy interesante y agradable.
Le Jeau 2010 demostró versatilidad en el maridaje. Le unimos el primer día a un revuelto de gambas y jamón y unos lomos de salmón con salsa de puerros, y el segundo día se lo pusimos más difícil: huevos aromatizados con trufa con lonchas de jamón ibérico. De lujo. (Otro día hablaremos de estos huevos aromatizados con trufa de la marca Valle de Yerri, porque están muy buenos).
Un vino muy bebible, demasiado bebible. Discreto, que sin estridencias se deja querer. Si son capaces de dejar algo en la botella para el día siguiente, tendrán su recompensa. Y si esa acidez aguanta, y sospecho que si, creo que mejorará y se hará aún más serio dentro de un año o dos.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Cata-Degustación Primer Aniversario en Bodega Selección

El viernes por la tarde tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante la cata Primer Aniversario del nuevo local. En ella se descorcharon y pusieron a disposición de los asistentes, los vinos que obtuvieron las mayores puntuaciones en las 11 catas mensuales realizadas a lo largo del año. Así, pudimos encontrarnos de nuevo con viejos conocidos como Pasión de Bobal, Marqués de Murrieta, Páramo de Guzmán, Ijalba y otros, pero decidimos centrarnos en vinos que no habíamos catado en anteriores ocasiones. Según las ventas de la noche, se elaborará el podium de los vinos preferidos en 2012 por los asistentes a las catas. Empezamos la velada por los blancos, probando vinos de diversas procedencias de la geografía española. L'Alba del Mar 2011 (DO Alicante, blanco con crianza 100% Chardonnay, Bodegas Faelo) es un vino de color amarillo pálido, con una nariz poco intensa donde destacan las frutas blancas y tropicales, con puntas cítricas, y con un paso por boca seco, con acidez fresca, algo glicérico y de buena persistencia. Nada espectacular. De Heretat Vall-Ventós probamos un vino con el que ya habíamos cenado alguna vez. El Heretat Vall-Ventós Blanc Pinot Noir 2010 (DO Catalunya, blanc de noirs 100% Pinot Noir, Heretat Vall-Ventós) es un vino blanco pero de color piel de cebolla pálido; en nariz marca sobre todo frutos secos, frutos rojas y galletas, y en boca es fresco, frutal con un mínimo de tanicidad. Un vino curioso, del que nos trajimos a casa una botella.
Terminamos la ronda de blancos con un representante gallego, Gargalo Godello 2011 (DO Monterrei, blanco con crianza en depósito 100% Godello, Bodegas Gargalo), un vino de bonito color amarillo pálido, aromas de buena intensidad, con fruta de hueso madura, flores blancas y algo de hierba, y que en boca se muestra frutal, amargoso, de buena acidez, levemente glicérico, con una entrada algo floja pero con un final bastante potente. Otro vino del que nos trajimos una botellita a casa.
Pasamos a los espumosos, representados por la Do Cava, y de los que no podemos decir grandes cosas. Parató Brut Nature (DO Cava, 40% Macabeo, 40% Xarel.lo, 20% Parellada; Parató Vinícola) es un vino de color amarillo pálido, con reflejos alimonados. En nariz muestra frutos secos, bollería y puntas cítricas y en boca es fresco, con recuerdos de avellanas, un carbónico bastante marcado y un dulzor extraño para ser un brut nature. Nada del otro mundo. Casteller Brut (DO Cava, 60% Xarel.lo, 30% Parellada, 10% Macabeo; Covides) viste de color amarillo muy pálido, con poca intensidad aromática donde destacan frutos secos y frutas ácidas, y con un paso por boca seco, con carbónico marcado y recuerdos de frutos secos. Prescindible.
Pasamos a los tintos, donde nos cruzamos con algunas cosas interesantes. Empezamos por los más jóvenes, con Altos del Marqués Joven 2010 (DOCa Rioja, tinto con 6 meses de crianza, Tempranillo, Garnacha y Mazuelo; Altos del Marqués), un vino de color rubídeo donde quería asomar el granate, con una nariz marcada por los frutos rojos y la vainilla, y que en boca se mostró suave y alegre, aunque algo hueco; podría ser un vino de chateo. Un tinto muy interesante fue el Pago del Vicario Penta 2009 (V.T. de Castilla, tinto con crianza, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot y Petit Verdot; pago del Vicario); de color picota con ribete rubí, aromas de fruta muy madura, compotada, violetas y vainilla, y en boca buen cuerpo, frutal, especiado y con un tanino algo marcado; un vino con sabores curiosos y bastante interesante. Seguimos con un par de crianzas riojanos que nos produjeron distinta sensación. Azpilicueta Crianza 2009 (DOCa Rioja, tinto crianza, 75% Tempranillo, 15% Mazuelo y 10% Graciano; Bodegas Juan Alcorta) muestra un color rubí granatoso de capa alta; nariz de baja intensidad, con frutas rojas, balsámicos y vainilla; en boca suave, fresco, frutal pero algo tánico. Se bebe, sin más. Ramón Bilbao Edición Limitada 2009 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Ramón Bilbao) es un vino de color picota, bien cubierto, con ribete violáceo; en nariz muestra de entrada vainilla y otras especias, con fruta negra bien presente; en boca es fresco, frutoso, sedoso y bastante redondo, a pesar de un punto ácido al final. Gustó mucho.
Para terminar, dos de los mejores tintos de la noche, de la misma DO y de la misma bodega. Ceres 2009 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta del País, Asenjo y Manso) viste de color picota muy intenso, con un ribete rubí-granatoso; nariz intensa, marcada por la vainilla, maderas y fruta negra madura, en boca se muestra suave, fresco, sorprendentemente frutal, con un tanino bien integrado; un vino que me gustó. Silvanus 2008 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta del País, Asenjo y Manso) tiene un color picota muy oscuro, con ribete granate; nariz muy especiada, vainilla, fruta negra muy madura y caramelo; en boca es intenso, con buen cuerpo, muy frutal, sedoso aunque con un tanino final algo marcado pero de calidad. Un vino muy rico.
Una tarde agradable, en la que destacaría sobre todo el Gargalo Godello por interesante, el Ramón Bilbao Edición Limitada por su frescura y facilidad de beber, y los de Asenjo y manso por su presencia y elegancia.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Dos Borgoñas Algo Difíciles

Mi experiencia con los vinos de Borgoña es muy muy reducida, pero lo que he probado y lo que he leído u oído, me ha llevado a la idea de que en muchas ocasiones no son vinos directos, de los que gritan a los cuatro vientos aquí estoy yo, plenos de aromas y potencia. Más bien son vinos insinuantes y en ocasiones intrigantes, que suelen demandar atención de quien los quiere disfrutar.
Los dos que hoy comento aquí, a pesar de ser vinos de denominaciones genéricas, y ni de lejos viñedos de gran renombre, me han hecho ponerme serio con ellos, aunque según nos hemos ido relacionando, han ido dejando ver su lado más amable.
Domaine Newman es propiedad de Chris Newman, hijo del fundador Robert Newman, un estadounidense que adquirió unos viñedos grand cru en la Côte d'Or en 1952. Actualmente, todos sus viñedos son cultivados de forma orgánica y la vinificación incluye vendimia manual, levaduras indígenas y embotellado sin filtrado y sin otros procesos. De los vinos que elabora el Domaine, he podido probar su genérico Côte de Beaune. Domaine Newman La Grande Chatelaine 2009 (AOC Côte de Beaune, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Domaine Newman) tiene un color rojo rubí muy bonito, de capa baja. Bastante cerrado en nariz al principio, le costó mostrarse (no lo decanté, lo descorché una hora antes de servir), y cuando lo hizo, marcaba sobre todo balsámicos, especias, madera y una ligera envoltura de fruta roja. En boca es un vino con cierto cuerpo, bastante sedoso, con un tanino que parecía ir y venir; según iba evolucionando el vino, se iba conjuntando todo. Un vino que inicialmente no me convenció y que luego, según pasaba el tiempo, me iba gustando más.
El segundo vino es elaborado por el Aubert de Villaine. A muchos, este nombre igual no les dice mucho; pero si oyen que es copropietario y codirector del Domaine de la Romanée-Conti, seguro que la cosa cambia. Aubert y su esposa Pamela regentan el Domaine A. et P. de Villaine, situado en Bouzeron, en la Côte Chalonnaise. Practican en todos sus viñedos un cultivo orgánico, poseyendo desde 1986 la certificación de Qualicé-France. Tras vendimia manual, vinificación en depósitos de roble, crianza de un año y embotellado sin filtrar, nace el Domaine A. et P. de Villaine La Fortune 2009 (AOC Bourgogne, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Domaine A. et P. de Villaine). Muestra un color granatoso algo apagado, de ribete granate con algún destello rubí, de capa baja. Nariz algo extraña, no muy intensa, con un deje químico en primer plano, que al desvanecerse dejaba aparecer frutos rojos, tierra mojada y notas como de busque húmedo y de setas. En boca, es un vino suave, con una buena acidez, que en algún sorbo parecía muy marcada; retronasal sobre todo frutal y un tanino muy sedoso, dejando un final no demasiado largo. Mejoró bastante tanto en nariz como en boca a las 24 horas, mostrando muchos más aromas frutales, con un paso por boca más sedoso y conjuntado y con una mineralidad más presente. Mucha mejor boca que nariz sin ninguna duda, aunque al principio no me entendí del todo con él. ¿Igual algún problema con esta botella?
Dos vinos algo complicados en nariz, pero que se van expresando con tiempo y aire, y que discretamente hacen que nos vayamos sirviendo una copa detrás de otra.

miércoles, 31 de octubre de 2012

jueves, 25 de octubre de 2012

III Ranking Independiente de los 10 Mejores Vinos por Menos de 10€

Allá por Noviembre de 2010, Mariano Fisac, autor de algunos de mis blogs de cabecera, como Mileurismo Gourmet, Crudismo Gourmet y Wine Gossip from Spain, tuvo una idea: elaborar un ranking de vinos con un precio que la mayoría de los bolsillos pudiesen pagar. Los vinos serían propuestos por los lectores del blog, el panel de catadores saldría, entre otros, de los mismos lectores, y lo más importante, el precio de los vinos no debía pasar de los 10€. Aquella idea acabó contando con 47 marcas que fueron catadas a ciegas por 12 catadores (viticultores, expertos, aficionados y prensa especializada) y con un fantástico fin de fiesta.
Esa pequeña idea, nacida de la mente de un blogger, gestada en un blog, apoyada por bloggers, tuvo en su segunda edición un panel de 24 catadores que tuvieron que lidiar con más de 300 etiquetas para elegir a los ganadores de este segundo ranking. La cosa ya merecía páginas en prensa y difusión a todos los niveles.
Pues bien, he aquí la continuación de la idea genial. Mariano Fisac, esta vez con apoyos de lujo, nos propone y nos invita a participar de nuevo en una nueva edición, el III Ranking Independiente de los 10 Mejores Vinos por Menos de 10€. El pequeño bebé se hace mayor, y creo que esta será su puesta de largo definitiva. Pero me han susurrado que la creación no se convertirá en un monstruo que devorará a sus progenitores y acabará pareciéndose a esos otros mega eventos en los que departir serenamente con un viñerón es poco menos que imposible.
Ánimo a todos. Suerte no les deseo, no la necesitan.

domingo, 21 de octubre de 2012

Cerrando la Trilogía: Guímaro B1P 2009

No es una novedad para los lectores de este blog mi opinión sobre los vinos de la Ribeira Sacra. Vinos ya elogiados en la época romana, y luego ampliamente difundidos por el Camino de Santiago. Vinos que nacen de la viticultura heroica;viñedos situados en laderas con pendientes inverosímiles  en las que el trabajo de la viña sólo es posible si se ama lo que se hace.
Ya hemos hablado antes de los dos hermanos menores de este vino, y en esta ocasión cerramos la trilogía comentando el vino que Raúl Pérez etiqueta para su exportación como El Pecado, y que Guímaro etiqueta para su venta en España, para quien encuentre alguna botella, como Guímaro B1P.
100% Mencía de esas laderas imposibles de las riberas del Sil, de los viñedos más mimados de la propiedad; vinificación con parte de raspón y crianza de 14 meses en barricas de roble francés dan como resultado la niña bonita de la bodega.
Guímaro B1P 2009 (DO Ribeira Sacra, tinto con crianza 100% Mencía, Adegas Guímaro) nos muestra un color picota granatoso de ribetes granate. Nariz de buena intensidad, franca y agradable, con fruta roja en primer plano, monte, recuerdos vegetales y algo mineral. En boca es un vino de buena intensidad, agradable, de muy buena acidez, con un tanino sedoso y final frutal de duración media.
Un muy buen vino, pero algo enigmático. A veces parece que hay más de lo que dice, a veces parece que no da más de si. Por momentos parece pedir más botella, en otra aproximación dice que hay que beberlo ya.
Esta botella fue abierta allá por junio, y me he guardado otra botella para dentro de unos meses.

martes, 16 de octubre de 2012

Un Buen Champagne Rosado

No soy muy aficionado a los espumosos rosados, y de lo poco que he probado, me vienen a la mente el Veuve Clicquot Rosé, el Elyssia Pinot Noir de Freixenet y poco más. Pero el otro día, después de hacerme con algunas viandas de diverso tipo, y viendo que iban a requerir algo especial para acompañarlas, decidí traerme a casa este champagne, que sin conocerlo, la verdad es que me entró por el ojo.
La maison Pierre Moncuit fue fundada en 1889 por Pierre Moncuit y su esposa Odile Moncuit-Delos en Mesnil sur Oger, cuna de los más elegantes grand cru de la región de Champagne. Actualmente poseen unas 25 Ha de viñedo plantado con Chardonnay, 20 en Mesnil y 5 en Sezanne, con algunas cepas de más de 90 años. Elaboran seis tipos de champagne, incluidos dos vintage; todos blanc de blancs, a excepción del que hemos podido disfrutar hace unos días, y que no me he podido resistir a comentar aquí.
El Champagne Pierre Moncuit Brut Rosé Grand Cru (AOC Champagne, 80% Chardonnay, 20% Pinot Noir, Pierre Moncuit) se elabora a partir de un blanc de blancs grand cru de Mesnil y un Pinot Noir grand cru procedente de un viñedo situado en Ambonnay. Es un champagne de un bonito color asalmonado claro, tirando a piel de cebolla, brillante, con una elegante burbuja muy fina y continua. En nariz se muestra intenso y sugerente, con frutillas rojas en primer plano, hojas de cítricos, algo de avellanas y un destello de mantequilla dulce. En boca es un champagne agradablemente seco, suave pero con presencia, muy frutal, con un carbónico tan bien integrado que parece no estar ahí, y con un final que invita inmediatamente a otra copa. Lo hicimos medirse de tú a tú con unas lonchas de Joselito, un poco de Brie de Meaux y de Reblochon y un paté de pato a la naranja, y se entendió de maravilla con todo ello. El Pinot Noir charlaba amigablemente con el jamón, los quesos y la Chardonnay iban de la mano, y el carbónico controlaba los excesos del paté.
Un champagne de disfrutar mucho, pero que como uno se descuide, va la botella.

domingo, 14 de octubre de 2012

Regreso a Martín Códax

Tras los interesantes debates surgidos alrededor de Ovni 2011 que puso a nuestra disposición Coalla Gourmet, Sibaritastur me propuso que catásemos los dos en fechas cercanas este otro vino, para compartir impresiones. Y, aunque con un poco de retraso que él sabrá disculpar, así lo he hecho.
Tengo que reconocer que Martín Códax fue uno de los vinos que me descubrió los "albariños", los vinos de la DO Rías Baixas; y que en tiempos me gustó mucho y era para mí una referencia en la zona. Pero con el tiempo he ido probando otros vinos, conociendo otros productores y descubriendo ora forma de hacer las cosas. Además, he visto como algunos, aprovechando el tirón de la contraetiqueta, abogan por el vender más como sea, y ese como sea suele ser a costa de la calidad.
En cualquier caso, he vuelto a encontrarme con el básico de la casa. Martín Códax 2011 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Martín Códax) me mostró un bonito color amarillo alimonado con reflejos verdosos y acerados, bastante brillante. En nariz me resultó agradable e interesante, con fruta tropical, lichis, recuerdos herbáceos y de jazmín y algo de plátano al fondo. Pero en la fase gustativa todo cambió, ya que si bien tiene una acidez muy correcta y un amargor agradable, resultó un vino bastante flojo, con apenas intensidad sápida, del que sólo tras calentarlo bastante en copa, logré extraer algo de cítricos y poco más.
Desde mi humilde opinión, un tipo de vino que no debe ser el abanderado de la DO Rías Baixas; que, al menos en esta añada, se mostró acuoso y plano en boca, y que si bien puede dejarse beber acompañando a un queso de tetilla o unos langostinos a la plancha, no da para mucho disfrute por si sólo.
Ojo, de esta bodega he probado cosas interesantes, como Gallaecia o Martín Códax Lías, pero creo que el básico es el vino que marca y muestra la forma de trabajar de una bodega, su filosofía, y en este caso, el básico de Martín Códax fue un vino del montón.

sábado, 6 de octubre de 2012

Clásicos vs. "De Autor"

Los Clásicos
Ayer asistimos a una cata que resultó ser de lo más interesante. La idea era inicialmente comparar vinos clásicos con los llamados vinos de autor, de garaje, o de alta expresión; pero dio para mucho más. Con 6 vinos, pudimos apreciar las características de los vinos clásicos de dos de las DO más tradicionales de España; ver como un mismo vino, de corte clásico, cambia de forma importante de una añada a la siguiente para acercarse más al gusto del mercado actual; descubrir que una bodega de corte tradicional y para muchos, de segunda, elabora un vino moderno, con prestancia y calidad; darnos cuenta de como algunos proyectos con muy buena intención y ánimo, acaban renqueando un poco; y para terminar, ver como algunos elaboradores, muy optimistas y valientes en sus predicciones, fracasan.
Marqués de Murrieta es una bodega con más de 150 años de historia que actualmente elabora desde el moderno Dalmau, hasta el vino de finca Castillo Ygay. Nosotros empezamos la tanda de vinos clásicos con el Marqués de Murrieta Reserva 2006 (DOCa Rioja, tinto reserva, 88% Tempranillo, 7% Mazuelo, 3% Garnacha Tinta, 2% Graciano; Marqués de Murrieta), un vino de color granatoso, de capa baja, donde ya asoman los teja; en nariz nos da regaliza, maderas, especiado, café; una nariz elegante y fina. En boca se muestra sedoso, delicado, con mucha fruta negra en un retronasal largo y elegante. Sin duda un enorme vino. La primera comparación de la velada vino con la siguiente añada del mismo vino, añada en la cual se da un giro a la elaboración, para acercarse un poco más a lo que se supone que el mercado demanda, es decir, vinos más frutosos, con más extracción y más garra. Así, Marqués de Murrieta Reserva 2007 (DOCa Rioja, tinto reserva, 85% Tempranillo, 8% Garnacha tinta, 6% Mazuelo, 1% Graciano; Marqués de Murrieta) viste de un joven color picota oscuro, con ribete entre violáceo y granate, de brillante capa media alta. En nariz nos da fruta negra madura, suaves vainillas y ahumado leve; una nariz menos sugerente que su predecesor. En boca, es un vino más lleno y carnoso, frutal, con una tanicidad más marcada, aunque en absoluto desagradable. La misma marca, dos años consecutivos, dos vinos totalmente diferentes, del que, sin duda, me quedo con el primero.
La parte clásica de la cata se completó con un representante de la Ribera del Duero. Balbás es una bodega que nace hace más de 200 años, habiéndose hecho cargo de la misma cuatro generaciones de la misma familia. Formó parte, junto con otras 25 bodegas, del grupo que constituyó lo que hoy se conoce como DO Ribera del Duero. Balbás Reserva 2001 (DO Ribera del Duero, tinto reserva, 90% Tempranillo, 10% Cabernet Sauvignon; Balbás) es un vino de un ya evolucionado color caoba, con ribetes entre caoba y teja. Inicialmente mucho tufo de reducción, por lo que hubo que esperar hasta el final de la cata para poder apreciar de verdad este vino, que nos mostró en nariz aromas de la crianza, pimienta, fruta madura en compota y notas licorosas. En boca es un vino ya muy suave, sin aristas, algo dulzón, con un tanino muy agradable. Un buen vino que va ya en camino de bajada, pero que tiene una vejez venerable.
Empezamos la parte de la cata dedicada a los vinos de autor con una bodega mucho más joven que las anteriores, fundada en los años 60 con el asesoramiento de Émile Peynaud, por una familia que ya poseía, entre otros, un Gran Cru Classé bordelés; es decir, no eran precisamente novatos en esto de hacer vino. Marqués de Cáceres es, en mi humilde opinión, una bodega algo infravalorada; si, elaboran más de 10 millones de botellas, pero sus vinos son siempre muy correctos, y si bien no suelen encandilar, tampoco suelen fallar. Pero esta bodega elabora también vinos de corte más moderno y de mayor presencia, como Gaudium y el que catamos ayer, MC 2008 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Marqués de Cáceres). Es un vino de color picota granatoso, con ribete granate, de capa alta. Nariz intensa, licoroso, con mucha fruta negra, especiado y balsámico. En boca es fresco, sedoso, bastante lleno, frutal, algo dulzón al final, con un tanino elegante. Un vino más al estilo moderno, que a mi me gustó bastante, como para hacerse con alguna botellita.
Los "Modernos"
El primer chasco de la noche vino de la mano de una bodega a la que el director de la cata reconoció tenerle cierto cariño. Gordonzello S.A. nace en 1995, con el propósito de recuperar viejos viñedos; y en 2002 nace la nueva Bodega Gordonzello, que busca, entre otras cosas, parar la sangría de emigración de la región y dar empleo a su gente. Esta bodega decide elaborar uno de los llamados vinos de autor, y nace Peregrino 14 2008 (DO Tierra de León, tinto con crianza 100% Prieto Picudo, Bodegas Gordonzello). El vino nos mostró un sospechoso color caoba brillante e intenso, con ribetes también caoba, que no presagiaban buenas cosas para un 2008. La nariz estaba dominada por la barrica, con especias, algo de fruta compotada y alguna nota química sobrevolando. En boca destacaba el toque dulzón y la acidez marcada, algo descompensada, que hacían que el conjunto no fuese agradable. Igual es un vino para beber más joven, igual la variedad no lleva bien los 14 meses de barrica, pero en general no gustó.
La cata terminó con una decepción importante. La familia Pérez Ovejero forma parte del grupo de viticultores y enólogos responsables de la renovación y resurgimiento del Priorat, haciendo que alcanzara las cotas de fama y precio que actualmente tiene, con una ayudita también del Sr. Parker. De Mas Martinet probamos un vino que se suponía que iba a tener una gran capacidad de guarda, con una vida de hasta unos 20 años. Así, nos echamos a las copas y a la boca, Clos Martinet 1998 (DOCa Priorat, tinto con crianza 35% Garnacha Tinta, 20% Cabernet Sauvignon, 35% Merlot y 10% Shiraz; Mas Martinet), que nos enseño un color caoba de buena capa, con ribetes caoba. En nariz, fruta confitada, bombón de licor y café. En boca, dulzón, como pasificado, recordando incluso a un Pedro Ximénez. Debió ser un gran vino en su juventud, porque tiene las hechuras, pero está ya de capa caída.
Como ya dije, una cata muy interesante, muy instructiva y aleccionadora. Marqués de Murrieta pre 2007 sigue siendo un vino que me encanta, y el cambio llevado a cabo en 2007 no ha dado como resultado un mal vino, en absoluto, pero me gusta más el estilo más clásico. Cuando alguien se lanza a la aventura de hacer un moderno vino de autor o alta expresión, con largas maceraciones, mucha extracción, madera nueva, carga frutal potente, y demás, ha de tener mucho cuidado con las castas que elige y como las maneja, ya que lo que podría ser un buen vino joven o de breve crianza, se puede transformar en un abuelete precoz. Por último, debemos ser siempre humildes con lo que hacemos; estar orgullosos de las cosas bien hechas, pero tener cuidado antes de profetizar ciertas virtudes que luego pueden no cumplirse del todo.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Recién Llegados

Acaban de aterrizar en casa. Mis botellas de Artadi Pagos Viejos 2010 y Psi 2010 compradas el año pasado en avanzada.
El tiempo dirá.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Una Ronda de Champagne

Ya he dicho anteriormente aquí que este verano ha sido pródigo en blancos, rosados frescos y espumosos. En su día comenté varios de los rosados que he bebido durante los meses estivales, y en esta ocasión le toca el turno a los espumosos, que básicamente han venido del país vecino.
Laherte Frères fue fundado en 1889 por Jean-Baptiste Laherte, en la villa de Chavot. Actualmente elaboran unos 10 tipos de Champagne, incluyendo dos rosé, un millésime y un curioso coupage de 7 variedades. El que he probado es su Blanc de Blancs Brut Nature, elaborado a partir de viñedos situados en Chavot y Épernay, de una edad media de 30 años. La fermentación alcohólica se realiza en fudres y barricas, con removido periódico de las lías, y se deja que el vino haga una maloláctica parcial. Un 50% del vino base procede de añadas anteriores, que se conserva en barricas. Crianza de 6 meses y ligera filtración antes del embotellado. Laherte Frères Blanc de Blancs Brut Nature (AOC Champagne, 100% Chardonnay, Laherte Frères) tiene un color amarillo pajizo claro, con un perlaje algo irregular de tamaño, pero continuo. Nariz donde se conjuntan los tostados y las lías con aromas de flores blancas y algo de cítricos. En boca, tiene una acidez marcada, es muy seco, con presencia y personalidad, y un buen final. No está mal, sobre todo por el precio que pagué por el al haber un error en la tienda donde lo compré. El único con fecha de degüelle en la etiqueta.
Louis Massing producen sus vinos en Avize, controlan un total de 11 Ha y elaboran 7 cuvées. No he podido encontrar mucha más información sobre este champagne, ni siquiera las proporciones exactas de las castas, así que simplemente dejos mis impresiones. Deregard Massing Brut Réserve (AOC Champagne, Louis Massing) viste de color amarillo pajizo con una burbuja bastante continua, de buen tamaño. Nariz donde destacan los frutos secos (avellana) y las flores blancas, con algo de cítricos. En boca tiene buena acidez, es fresco y seco, con carbónico marcado, algo cremoso, final agradable. Un champagne de buena RCP que se bebe bien.
Heidsieck & Co Monopole está situada en Épernay, y su fundación data del año 1785. Actualmente forma parte del grupo Vranken-Pommery, y elaboran 7 etiquetas, incluidos un Rosé y un Millésime, siendo este Blue Top el básico de la casa. Heidsieck & Co. Monopole Blue Top Brut (AOC Champagne,  70% Pinot noir, 20% Chardonnay, 10% Pinot menieur; Heidsieck & Co Monopole) muestra un color amarillo pálido brillante, con burbuja fina y persistente, algo escasa. Nariz marcada inicialmente por frutos secos y pan tostado, pero con un claro fondo de fruta (manzana, cítricos) y flores blancas. Boca con acidez cítrica, seco pero sin pasarse, bastante lleno, final cítrico. Un champagne potente y refrescante; el que más gustó de estos tres.
Tres champagnes por debajo de los 20€, muy bebibles y disfrutables, y todos bien capaces de acompañar toda una comida.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Unos Días en Bologna

Bologna es la capital de la región de Emilia-Romagna, situada al norte de Italia, muy cerca de la cadena montañosa de los Apeninos. Su casco antiguo, la ciudad medieval, es el segundo más grande de Europa, y en esta ciudad está la universidad más antigua de occidente, ya que fue fundada en 1088.
Unos días en Bologna han servido para disfrutar de su Piazza Maggiore, el laberinto de callejuelas del casco antiguo, visitar algunos edificios de la universidad (la facultad de derecho es impresionante) y deleitarse con la vida y el ambiente extraordinarios de esta ciudad.
Además, unos días son suficientes para darse cuenta de por qué, gracias a la cantidad y calidad de sus productos gastronómicos, Bologna es llamada, entre otras, Bologna la Grassa (Bolonia la Gorda). Los embutidos (una vez probada la mortadela en uno de sus restaurantes, ninguna otra que compréis os va a saber igual), el prosciutto (pierde al lado de nuestro jamón, pero está bien bueno), el queso squacquerone (cremoso, untado sobre unos panecillos calientes es una gozada), esa delicia llamada queso Parmigiano-Reggiano (Parma también forma parte de Emilia-Romagna) y por supuesto, el omnipresente ragù bolognese, que como parte de unos tagliatelle alla bolognese o una lasagna (que lasagnas tan deliciosas he comido estos días) de pasta fresca fresquísima, conforman una experiencia fantástica.
De vinos no voy a dar nombres, ya que en esta ocasión no he tomado notas, me he limitado a disfrutar. He bebido Prosecco (sencillo y fresco espumoso que como aperitivo va de maravilla), Chardonnay di Romagna (el que probamos, muy cremoso y algo justito de acidez, pero no estaba mal), algún blanco de Pinot Grigio (frutal y ligero), un Vino Nobile di Montepulciano (muy rico, sedoso y suave, unos vinos que me gustan mucho), por supuesto Lambrusco (el de verdad, un vino tinto totalmente seco, con algo de carbónico, que va de escándalo con el embutido boloñés) y sobre todo, algunos ejemplos de Sangiovese di Romagna (en general vinos sencillos y frutales, algo ásperos) y Sangiovese di Romagna Riserva (más hechos, con más presencia, pero también sencillos de beber).
Unos días en Bologna han servido también para darnos cuanta de que, en eso tan de moda que es la llamada cultura del vino, en Italia nos llevan unos pocos kilómetros de ventaja. En cualquier terraza de precio medio (alrededor de 30€ dos platos, postre y vino), las cartas de vinos eran bastante aceptables, predominando por supuesto el producto local. Siempre se nos presentaron las botellas, se descorcharon en la mesa, el corcho fue aireado y olido por el camarero antes de dar a probar el vino, siempre se preguntó quien lo iba a probar, y cuando se pidió una segunda botella, se trajo una copa nueva para probarla; sólo era criticable la calidad de las copas. Vamos, lo que todos consideramos un correcto servicio del vino, pero que en España brilla por su ausencia en muchos restaurantes de la categoría de los que hemos visitado en este viaje.
Es mi segundo viaje a Italia (el anterior fue a Milán), y cada vez me gusta más ese país. Sus gentes son capaces de alegrarte el día sólo con mirarles y escucharles un rato, su arquitectura llega en ocasiones a cotas gloriosas, y su comida y su bebida... ¡Vivan la comida y la bebida italianas!

sábado, 15 de septiembre de 2012

Marcel Lapierre Morgon 2010

Lo malo de hacernos muchas expectativas sobre un vino, es que nos podemos llevar un chasco muy grande.
En este caso, y después de todo lo que había leído sobre este vino de la mano de verdaderos conocedores como Joan Gómez, mis expectativas eran más que altas; así que cuando en una tienda online de reciente descubrimiento para mí (elSumiller.es) vi que lo tenían, no me lo pensé dos veces a la hora de hacerme con una botella. Y en este caso, las expectativas han sido más que superadas.
El Marcel Lapierre Morgon 2010 (AOC Morgon, tinto con crianza 100% Gamay noir à jus blanc, Marcel Lapierre) es un vino natural elaborado con uvas procedentes de cepas de una edad media de 70 años, con certificación de agricultura biológica. Vendimia manual, maceración semicarbónica sin adición de sulfitos y con levaduras indígenas y crianza de 9 meses en barricas, para pasar a ser embotellado sin filtrar y sin adición de azufre.
El vino viste un olor rojo rubí cristalino, de capa baja, no muy brillante pero si bonito. La nariz es tremendamente alegre, con gran presencia de la fruta roja ácida, hierbas de monte, punto mineral, olor a campo, a hojas frescas, a naturaleza. Pero si la nariz es deliciosa, en boca la cosa alcanza cotas de disfrute superiores. Fresco, vivo, frutal, acidez fantástica, punto de carbónico muy refrescante. Un vino sencillamente delicioso, que cuando lo probamos, mi otra mitad y yo exclamamos casi al unísono: "¡Joder, que bueno!".
Hay vinos de reflexionar, vinos de pensar y analizar, vinos serios y formales, y vinos como este, de simplemente disfrutar. Un vino de los que te ponen una sonrisa en la boca. Que debe estar fantástico mientras se está a la sombra de un roble escuchando el ronroneo de un río al fondo. De gozar con cada sorbo.
Marcel Lapierre ya no vive, las riendas de la casa las lleva su hijo Mathieu, que espero que siga con el buen hacer del padre y nos siga regalando con vinos como este.

martes, 11 de septiembre de 2012

Minicurso Rioja-Ribera

Delante, Rioja; detrás, Ribera
El pasado viernes tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante un minicurso en el que se dio una idea general sobre la localización geográfica, características climáticas y de suelo, variedades, métodos de elaboración y regulación de las dos principales DO españolas: Rioja y Ribera del Duero.
Si, es un tema recurrente y quizá algo anticuado a estas alturas, además de ser algo así como el examen básico de conocimientos vinícolas, pero siempre me resulta interesante asistir a este tipo de eventos, compartir experiencias, y sobre todo, aprender de quienes saben bastante más que yo.
Ya que la cosa iba de distinguir Riojas y Riberas, los organizadores tiraron por lo clásico, y catamos 6 vinos, 3 de cada DO, que intentaban reflejar lo más posible lo que es cada una de estas DO.
Para empezar, lo más joven de cada denominación. De Rioja catamos el Erre Punto 2011 (DOCa Rioja, tinto maceración carbónica, 90% Tempranillo, 5% Garnacha y 5% Viura y Malvasía; Remírez de Ganuza), que viste un bonito color picota oscuro, bien cubierto, con ribetes violáceos. A copa parada se apreciaba un toque vegetal, apareciendo después el plátano, la fruta dulce y suaves notas lácticas. En boca es fresco, algo áspero y de acidez marcada. Me han gustado más otras añadas (casualmente, en 2011 no se presentó este vino al concurso de los mejores MC). La contrapartida ribereña vino de la mano de un vino que no es equivalente, pero que si pretendía mostrarnos como es un ribera joven. Raíz de Guzmán Roble 2010 (DO Ribera del Duero, tinto con 6 meses de barrica 100% Tinto fino, Páramo de Guzmán) tiene un color picota intenso, bien cubierto, algo más apagado que el anterior vino, con ribete violáceo menos brillante. A copa parada la nariz está muy marcada por la madera, apareciendo vainillas, especiado, notas ahumadas y regaliz. En boca tiene un cuerpo medio, buena acidez, tanino marcado y cierta potencia. No me entusiasmó demasiado.
Pasamos a la categoría de “crianza”, mención que pueden llevar aquellos vinos tintos con un período de crianza en barrica de roble y botella de un mínimo de dos años, de los cuales un año debe ser en barrica de roble. La Rioja estuvo representada por Marqués de Legarda Crianza 2008 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 93% Tempranillo, 2% Graciano, 5% Mazuelo; Bodegas de la Real Divisa), vino de color picota granatoso, con ribete granate donde asoma ya el marrón; nariz con fruta negra madura, algo de vainilla, especiado y alguna nota química; el paso por boca, suave, buena acidez, tanino sedoso, final frutal de duración media; un clásico. De la región del Duero vino Señorío de los Baldíos Crianza 2009 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinta del país, Bodegas García de Aranda), mostrando un color picota intenso, con ribete violáceo-granatoso algo apagado; en nariz se mostró muy cerrado, necesitando tiempo y aire para dar paso a un vino con notas animales (cuero), algo químico, regaliz, licoroso y con dejes dulzones; en boca es un vino de buen cuerpo, sabroso, con un tanino aún bien presente, pero de calidad; un vino un tanto maderoso, pero rico.
Pasamos a los “reservas”, aquellos vinos tintos cuyo período de crianza en barrica de roble y botella tiene que ser de un mínimo de treinta y seis meses, con un tiempo mínimo de permanecía en barrica de roble de doce meses. De la Rioja pudimos disfrutar de un clásico que nunca pasa de moda, que nunca defrauda, como es Marqués de Murrieta Reserva 2006 (DOCa Riioja, tinto reserva, 88% Tempranillo, 7% Mazuelo, 3% garnacha Tinta, 2% Graciano; Marqués de Murrieta). Como corresponde, color granatoso donde ya se marca el teja en el borde. Nariz licorosa y elegante, dominada por la crianza, con notas dulzonas de madera, cueros, algo de cacao y fruta negra. En boca, fresco, suave, de buena acidez, tanino sedoso y elegante y final muy agradable. Un gran vino, muy rico. El reserva de la ribera fue un vino ya bastante entrado en años, Araviñas Reserva 1999 (DO Ribera del Duero, tinto reserva 100% Tinto Fino, Bodegas El Molar). De color atejado con ciertas turbideces, daba en nariz mucho tufo de reducción, que hizo que tuviésemos que darle tiempo en las copas para que aparecieran notas de fruta negra muy madura macerada en licor, madera y grafito. En boca, aún cierta acidez, muy suave y sedoso, manteniendo algo de carácter frutal. Sorprendentemente agradable, con ese misterio de los vinos madurotes.
En resumen, una agradable velada, donde comprobamos ciertas diferencias entre clásicos de la Rioja y la Ribera, disfrutamos de buenos vinos, y donde la charla final fue casi lo más interesante, con los temas pasando de los 100 Parker a Remírez de Ganuza, el precio/valor de los vinos, y la necesidad de que la reglamentación española de las DO sea urgentemente revisada y modernizada.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Por Fin en Forjas del Salnés

Como todos los veranos al volver a Galicia, intento visitar alguna bodega de las Rías Baixas que me resulte especialmente interesante. Este año, después de haberlo intentado en un par de ocasiones, he podido por fin visitar a uno de los productores que más está dando que hablar en la DO, Rodrigo Méndez de Forjas del Salnés.
Rodrigo es el alma mater de una pequeña bodega por su producción (unas 13000 botellas), pero enorme en calidad y seriedad en el trabajo. Unas 5 Ha en propiedad (incluida una finca ya casi en Sanxenxo, que aún no ha dado su primera cosecha, pero que por emplazamiento y suelo promete mucho), y otras 3 ha en alquiler, tras la incorporación de 1 nueva Ha este mismo año.
En 2003, una de esas casualidades de la vida hace que se crucen Rodrigo Méndez y Rául Pérez, empezando una más que fructífera línea de colaboración en la que se venden uvas, se asesora, se reutilizan barricas...y se gestan algunos de los mejores vinos de España.
Por fin, tras el intercambio de un par de emails y llamadas telefónicas, ponemos rumbo a Meaño para quedar con Rodri y el resto del grupo e iniciar la visita.
Primera parada, obligatoria, en lo que es la finca insignia del proyecto. Algo más de 1 Ha de viñedo antiguo, donde conviven Caiño, Albariño y alguna otra casta, en emparrado, con mantenimiento del manto vegetal del suelo, usando sólo tratamientos tradicionales en el viñedo, y donde hay alguna cepa de más de 200 años. Estamos hablando, como no, de la finca de la Señora Lola, una entrañable muller que ha visto cultivar y hacer vino desde hace muchos años, y que recibe a todos los visitantes con una sonrisa y con una amena y entretenida charla lista para quien quiera escuchar. Pero no son estas cepas antiquísimas las únicas joyas que custodia la Señora Lola. Dentro de antiguos cobertizos reposan maravillosos fudres de castaño que han visto pasar por sus entrañas cientos de vendimias, donde se hacía el albariño de la forma tradicional, es decir, fermentado y conservado en tinos y fudres de madera, que sólo era nueva el primer año. Pero además, en un rinconcito, hay un botellero con botellas de albariño casero, sin etiquetar...de más de 30 años! Algún lector de este blog lo ha probado, y creo que la alegría bailó en sus pupilas. Ya marchándonos de los dominios de esta gran mujer, mis ojos se fijaron en otro pequeño tesoro escondido junto al muro de piedra: un puñado de fresas silvestres que no pude resistir a que acabaran en mi mano y en mi boca, deleitándome con esos deliciosos olores y sabores que me traen recuerdos de la infancia, y que cada vez es más difícil volver a encontrar.
Inox, tinos, fudres...
200 años
Historia
Tras visitar otros viñedos, algunos tan cerca del mar que la influencia de las mareas marca claramente la personalidad de sus uvas y vinos, rumbo a las nuevas instalaciones de Forjas del Salnés, situadas ya en el término de Cambados.
Unas instalaciones cómodas y coquetas, luciendo aún aspecto de estreno, alberga los instrumentos de alquimia de Rodri. Viejos tinos de roble, barricas de distintos tamaños, orígenes y edades, y el inevitable acero inoxidable, son las herramientas con las que Méndez busca, y a fe que lo logra, volver al origen del "albariño"; retomar, con gran calidad, la elaboración de tintos en las Rías Baixas; hacer que sea moderno y actual lo que hacían ya sus ancestros.
Pudimos hacernos una idea de todo lo que allí se cuece probando directamente de las barricas de lo que será la añada 2011 de Sketch (mineralidad, salinidad, amplitud); Loureiro, Espadeiro y Caiño (acidez atlántica, fruta a raudales, personalidad) y Leirana Finca Genoveva (acidez, fruta, cuerpo, sentimiento). Pero también pudimos probar otras joyas, como unas barricas de albariño pisadas con los pies, con y sin raspón, y que a la fecha de publicar esto ha salido al mercado como Leirana Cos Pés 2011; y lo que yo esperaba con ansia, probar esa Pinot Noir de Rodri, que aún reposa en barricas usadas, y que es discreta, elegante, sutil, frutal y misteriosa. Puede dar mucho que hablar.
Tras este extenso recorrido por sus hijos (catamos de todo, con raspón, sin raspón, a medio despalillar; distintos toneleros, distintas edades de barrica...), pasamos ya a catar algo embotellado. Empezamos con Leirana 2010 (Do Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Forjas del Salnés), vino de bonito color amarillo pajizo claro, con nariz intensa y franca de piel de manzana, fruta de hueso, algo herbáceo y mineral; y con un paso por boca lleno, fresco, de muy buena acidez, y con un final amargoso y mineral. Un albariño que huele y sabe a albariño. Seguimos con uno de esos experimentos que Rodri y Raúl se traen entre manos, Sketch 2010 (Vino de Mesa, blanco con crianza 100% Albariño, Raúl Pérez Viticultor); se muestra de color amarillo tirando a dorado, con reflejos oro pálido; aromas de buena intensidad a fruta blanca, flores, mineral y salino; en boca, fresco, algo glicérico, con presencia y un final marcadamente salino muy agradable. Terminamos con una verdadera joya enológica obra de Raúl Pérez, y que para desgracia de los pobres mortales, no se comercializa; se llama Rosario 2007, y en su elaboración, entre otras, entran Moscatel, Riesling y Gewürztraminer. Es uno de los vinos dulces más impresionantes que he probado nunca. Intensos aromas a pétalos de rosa, amielados, orejones; mostrándose en boca con un dulzor delicioso, compensado con buena acidez, miel, fruta escharchada. Sencillamente delicioso, y un gran fin de fiesta a la visita.
Tres vinazos
Forjas del Salnés
Albariño eterno
Más allá de los vinos, las barricas o las uvas, está la persona. Y Rodrigo Méndez es de esas personas a las que apetece volver a ver. Humilde, sincero, honesto, mostrando lo que hay y por qué, e intentando volver a las raíces de unos vinos a los que ama.
Un auténtico placer haberte conocido, Rodri. Nos queda pendiente esa comida y la vertical de Leirana.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Verano en Galicia

Viñedo en Rías Baixas
Algunos Vinos
Ría de Vigo desde el Mirador de Cotorredondo
Niebla desde el Mirador de Cotorredondo
Comida Casera
Generador Eólico en el Monte do Seixo
Atlántico desde la Torre de Hércules
Caballito del Diablo en el Lago de Castiñeiras
¡Aceite Galego!

martes, 7 de agosto de 2012

Ibérica Bruno Prats

"Quiero que los vinos que hago produzcan placer en quien los bebe". Ese podría ser un buen resumen del objetivo de Stéphane Point, enólogo encargado de Ibérica Bruno Prats, la última aventura de Bruno Prats, que tiene su sede en la DO Alicante.
Bruno Prats ha dirigido durante 30 años el famoso Château Cos d'Estournel en Saint-Estèphe. En 1990 creó Viña Aquitania en Chile, con Paul Pontallier y Felipe de Solminihac; en 1998 se asocia con la familia Symington en el Douro para crear Chryseia; y en 2005 crea, junto a Hubert de Boúard y Lowell Jooste, Anwilka, un Cabernet-Syrah de Stellenbosch (Sudáfrica). Durante sus estudios de viticultura en Montpellier en 1967, descubre de la mano de su profesor Jean Branas, el interés de los viejos viñedos de Monastrell de la región de Alicante. Y ahora, más de 40 años después, decide iniciar aquí su último proyecto.

Stéphane Point es enólogo, licenciado en la Facultad de Enología de Burdeos. Forma parte del proyecto Chryseia en el Douro portugués hasta 2008, y tras manifestar a Prats su deseo de abandonar la región, se le ofrece la posibilidad de una sociedad para iniciar el proyecto en Alicante, por lo que desde 2009 se dedica a visitar viñedos y establecer contactos con los propietarios, sentando las bases de la aventura alicantina de ambos.
Tras haber probado sus vinos en dos ocasiones en el Winecanting Summer Festival, y parecerme muy interesante el proyecto, me puse en contacto con Stéphane con el fin de visitar las instalaciones. Nos recibió muy amablemente, y nos explicó con todo lujo de detalles su trabajo en la bodega, con una sinceridad total, y diciéndonos el como y el porqué de cada paso que da, desde que se decide la vendimia, hasta que el vino sale al mercado.
Actualmente, Ibérica Bruno Prats controla algo más de 1 Ha de viñedo, y tiene instalada una unidad de vinificación en los edificios de la familia Poveda. Stéphane nos explica que, antes de comprar o plantar viñedos y construir una bodega, han decidido comprar uva y alquilar espacio, hasta ver el futuro de la aventura.
La elaboración de los vinos es artesanal, pero haciendo uso de las técnicas y elementos que la enología moderna ofrece. La vendimia es siempre manual en cajas de 12 a 20 Kg, con selección en el viñedo y en mesa. Para la vinificación, dispone Stéphane de 8 depósitos de acero inoxidable con camisas de frío, de 3000 Kg, y 8 barricas de roble usado, de 225 y 400 litros. Para la fermentación se usan levaduras seleccionadas, que permiten tener un control total de la misma ("con producciones tan pequeñas, perder un depósito es un auténtico desastre"). Los remontados se llevan a cabo de forma artesanal, con el llenado de un pequeño depósito que se eleva con montacargas y se vacía por gravedad de nuevo en los tanques. Para el prensado se utiliza una pequeña prensa hidráulica ("en realidad está destinada a la elaboración de sidra"). La fermentación maloláctica se efectúa en su mayor parte en barricas de roble usado, nuevamente con control de las bacterias que la llevan a cabo. La crianza de los vinos tiene lugar en barricas de roble nuevo y usado, de 225 y 400 litros. Los vinos son clarificados con albúmina y sometidos a un filtrado muy ligero ("no son Oportos Vintage, no tienen por qué tener posos"). Cada casta se vinifica por separado, se hace una mezcla inicial antes de la crianza, y se hace el coupage definitivo, siempre con la presencia y opinión de Bruno Prats, antes del embotellado ("cuando juntas las cosas, después es muy difícil separarlas si algo no está bien, por eso hacemos el ensamblaje al final del proceso"). Hay que destacar que, salvo el personal que vendimia, y la presencia de Prats para el ensamblaje definitivo, el resto del proceso es llevado a cabo en su totalidad por Stéphane. El selecciona, fermenta, macera, remonta, decide, llena y transporta barricas y trasiega; haciendo uso del personal y maquinaria de Salvador Poveda, sólo para el embotellado.

Ibérica Bruno Prats elabora dos vinos. Uno de ellos, MosYca, es un coupage de Monastrell, Syrah, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot; el otro, la joya de la bodega, AlFYnal, es un monovarietal de Monastrell de cepas viejas ("hacer MosYca es divertido, hacer AlFYnal es excitante"). De ambos vinos ya habíamos probado en el mencionado evento de la DO Alicante, sus añadas 2009 y 2010, aunque ahora hemos probado una con un año más de botella, y otra con un mes más. Además, probamos muestras de barrica de lo que va a ser la añada 2011 de ambos vinos.
MosYca 2010 (Tinto con crianza, 40% Monastrell, 20% Cabernet Sauvignon, 20% Syrah, 20% Petit Verdot) sigue en la línea de las frutas rojas y las especias dulzonas, pero se nota más la floralidad y cierta carnosidad de la Syrah; se va haciendo a buen ritmo, y este mes en botella le ha sentado de maravilla. Aunque el tanino sigue marcado, ya se bebe muy bien. AlFYnal 2010 (Tinto con crianza 100% Monastrell) sigue pletórico de fruta y aromas frutales, con una acidez muy viva, que junto a un tanino sólido, le auguran un buen futuro. Tiene un espléndido retronasal, intenso y muy frutal, y un largo final. En un año será una maravilla.
Las muestras de barrica de ambos vinos, recién trasegadas, nos mostraron un MosYca 2011 intensamente frutal, de alta acidez, muy perfumado, que va a estar bebible pronto tras su embotellado. AlFYnal 2011 aún está muy agresivo, pleno de frutosidad y acidez; creo que va a tener una larga vida.
Tras el recorrido por las instalaciones, Stéphane cumplió su promesa y nos llevó a comer "el mejor arroz de conejo y caracoles de la zona". Para ello, nos desplazamos hasta el Restaurante Elías, donde Luis y el resto del personal nos atendieron con total amabilidad y profesionalidad, y donde degustamos un jamón ibérico soberbio, unas mollejas de cordero con ajetes y trigueros de lujo, y una ensalada templada con salteado de morcilla y frutos secos, deliciosa. El plato estrella fue un arroz de conejo y caracoles de intenso sabor, con un punto fantástico y que estaba simplemente delicioso. Ojo a los arroces de esta casa, hechos a la manera tradicional, con leña de sarmiento.
Durante la comida, terminamos de dar cuenta de MosYca 2010 y AlFYnal 2010, y nos deleitamos, porque esa es la palabra, con un vinazo como es AlFYnal 2009. Elaborado con uvas 100% Monastrell de 5 distintas parcelas, con diferentes altitudes y orientaciones, y de edades entre los 35 y los 70 años, con unos rendimientos de 2500 kg/ha. Crianza de 14 meses en barricas de roble francés de 225 y 400 litros, de las cuales un 35% eran nuevas, con trasiegos regulares. Vino de precioso color cereza rubídeo, y ribetes donde asoman el rubí y el granate. Nariz elegante y fina, con mucha fruta roja y negra, y flores como las violetas; que ya ha desarrollado unos terciarios elegantes, con cueros y ahumados, junto con un fino especiado. En boca es una delicia: suave, redondo, sedoso, frutal, con un retronasal marcado por la frutosidad y un final delicado y largo. Una maravilla de vino.

Sobra decir que, durante todo el día, la charla fue amena y didáctica. Hemos aprendido muchísimo de Stéphane, un tipo abierto y sincero, con quien merece la pena pasar un rato. Podemos estar más o menos de acuerdo con lo que hace o lo que dice, pero está convencido de que así deben ser las cosas, no esconde nada, y no se avergüenza de ello.
En fin, un gran día, en muy buena compañía, con excelente comida y fantásticos vinos. Es difícil pedir más.