lunes, 15 de diciembre de 2014

De Nuevo con Covides

El pasado 28 de noviembre tuvimos la oportunidad de volver a catar los productos de Bodegas Covides en Bodega Selección de Alicante, con ocasión de presentar las nuevas añadas de algunos de sus vinos, y sobre todo, la presentación de su cava 50 Aniversario.
Ya hemos hablado en una anterior entrada de esta cooperativa, formada por unos 650 socios que cultivan alrededor de 2300 Ha repartidas entre más de 50 municipios del Alt y Baix Penedés y el Garraf, para una cosecha media anual de 24.000.000 de Kg de uva, así que no vamos a repetir datos, y vamos a centrarnos directamente en lo catado en una presentación nuevamente dirigida por María Galup, enóloga y directora técnica de la bodega.
Empezamos por el que ellos mismos consideran su cava más comercial, a pesar de ser un Brut Nature, que no son del gusto de todos los consumidores. Casteller Brut Nature se elabora con las variedades tradicionales de la DO Cava, siempre con al menos un 50% de Xarel·lo y un con tiempo en cava que depende de la añada. En esta ocasión se nos presentó un cava de color amarillo pajizo muy pálido, con reflejos verdosos, brillante y con una burbuja fina y continua. Aromas de buena intensidad a bollería, pan tostado y flores blancas. En boca, totalmente seco, con un carbónico marcado, fresco y amargoso, ligeramente cremoso. No es una cava espectacular, pero no me disgusta para un aperitivo e incluso para una comida ligera.
Seguimos con el cava insignia de la casa, el Duc de Foix Brut Reserva Especial, al que el aporte de un 30% de Chardonnay le da un toque distinto al habitual en los vinos de esta región. Amarillo pajizo, algo más intenso que el anterior, y con una burbuja muy fina y continua, elegante. La nariz se mostró inicialmente menos intensa que la de su predecesor, con tostados, ahumados y un punto cítrico que acompañaban a los típicos aromas de levadura y pan tostado. En boca es seco, muy cremoso y envolvente, frutal y complejo, con un muy buen final. Me gusta bastante este cava, serio y bien presentado.
El siguiente espumoso en catar casi en primicia fue el cava que María ha elaborado para celebrar los 50 años de Covides; una producción muy limitada que no será fácil de comprar en tiendas. El Cava Edición Especial 50 Aniversario, es un brut elaborado con un 50% de Chardonnay, 25% de Xarel·lo y 25% de Parellada, con un período de maceración pelicular para la mitad de la Chardonnay y la Xarel·lo, y tres años de crianza en rima. Viste de color amarillo a limonado pálido, brillante, muy bonito, con una burbuja muy pequeña y continua. En nariz es complejo y elegante, ahumados, cítricos, mantequilla dulce, pan tostado, levaduras. En boca, cremoso, con recuerdos ahumados y tostados, carbónico muy elegante y bien integrado y con un cargo final. Un cava muy rico, serio, que creo que no gustará demasiado a los bebedores habituales de los cavas más sencillos y comerciales,  y que me ha gustado mucho.
Terminamos la cata de espumosos con el cava rosado que elaboran. Casteller Brut Rosado es un cava 100% Trepat, de color cercano al asalmonado pálido, y con una burbuja algo más grande pero de buena continuidad. Aromas de frutillas rojos, mantequilla dulce y algo de tostados, y paso por boca con muy buena acidez, seco, frutal y amargoso. Es un cava interesante, aunque me había gustado más cuando lo catamos en la anterior presentación.
Terminamos catando la nueva añada de dos vinos tranquilos de la bodega, recién embotellados. Empezamos con Duc de Foix Xarel·lo 2014, elaborado con el añadido de un 4% de Moscatel. Amarillo muy pálido con reflejos verdosos, reveló en nariz pera, jazmín, melocotón y algo de piel de uva. En boca se mostró seco, frutal y floral, algo graso y con un puntito amargoso. Me pareció menos explosivo que el intenso 2013, pero más serio.
Terminamos con el Duc de Foix Rosado 2014, un rosado 100% Cabernet Sauvignon, de color rosa frambuesa, muy brillante y bonito. En nariz, frambuesas, alguna nota vegetal y recuerdos de golosinas. En boca frutal, seco y con menos sensación de golosina que la anterior añada. Un rosado bebible, más interesante que el 2013, con menos sensación de chuche, lo que ha hecho que me gustara más.
En resumen, vinos que no creo que pasen a la historia de los grandes vinos mundiales, pero que son agradables de beber, con detalles interesantes, y que pueden tener su momento y compañía. Mención aparte para el cava 50 Aniversario, que me pareció un vino muy serio y bien elaborado, y como la anterior vez, al Duc de Foix Brut Reserva Especial.

martes, 25 de noviembre de 2014

Póker de Vinos Navarros

Los primeros registros documentales del cultivo de la vid y la elaboración de vino en Navarra datan de la época romana, y su importancia se mantuvo durante la dominación árabe. En los siglos XIV y XV Navarra era una importante elaboradora y exportadora de vino, alcanzando su máximo auge en el XIX, aunque luego la filoxera destruyó más de 48000 de las 50000 Ha de cultivo.
La DO Navarra se constituyó en 1932 y publicó su primer reglamento en 1967. En la actualidad la superficie de cultivo de la DO es de 11500 Ha repartidas en cinco zonas de producción: Valdizarbe, Tierra Estella, Ribera Alta, Baja Montaña y Ribera Baja. Los suelos son en su mayoría calizos y con poca arcilla, con una altitud entre 250 y 560 metros sobre el nivel del mar.
Por algún motivo que no soy capaz de precisar, yo asociaba los vinos navarros con vinos de elevada acidez, algo ásperos y difíciles, salvo claro está los famosos dulces y rosados elaborados en esta región y que tan conocidos son. Pero tras ponerme en contacto con Jesús Ramón López (La Guarda de Navarra), un distribuidor apasionado de los vinos de su tierra, pude probar una interesante selección de vinos preparada por él, y que me ha servido para hacerme una visión algo más global de lo que actualmente se está haciendo en la DO Navarra.
El primero de los vinos que probé es un niño mimado del amigo Jesús. Gallico Crianza 2010 (DO Navarra, tinto con crianza 50% Merlot, 45% Tempranillo y 5% Syrah-Cabernet; Bodegas Gallico) es un vino de color apicotado con ribete granatoso. Nariz alegre, franca, con frutos rojos maduros, matorral, alguna nota láctica y animal. En boca tiene una acidez fresca, un paso muy agradable, un tanino muy pulido y un sabor muy rico. Sin duda un vino alegre y de los de disfrutar.
Otro de los vinos que vinieron a casa de mano de Jesús fue el Blaneo Syrah 2011 (DO Navarra, tinto con crianza 100% Syrah, Pagos de Araiz). Es un vino que la bodega elabora cada año con el varietal que consideren el más adecuado para refleje el espíritu de la bodega en su vino más emblemático. Viste de color cereza con bonitos reflejos violáceos. La nariz es intensamente especiada, con notas balsámicas, frutas rojas y aromas como de ceniza. En boca es algo goloso, frutal, con un tanino muy dulce. Muy rico, me gustó, aunque eché de menos algo más de acidez.
Y si algo de acidez eché de menos en el Blaneo, todo lo contrario en el Mácula 2006 (DO Navarra, tinto con crianza, 60% Merlot y 40% Cabernet Sauvignon, Bodegas Tándem). De color rubí granatoso muy bonito, reveló una nariz licorosa, balsámica, con fruta negra, tabaco y fondo espaciado, buena complejidad. En boca le noté una acidez algo subida; frutal y de cuerpo medio, tiene un tanino dulce que deja un final muy agradable. Me gustó, pero esa acidez desentonaba un poco.
El último de este cuarteto de vinos navarros me había creado muchas expectativas por todo lo bueno que había leído sobre él de la mano de Joan Gómez o Jorge Sibaritastur. Y estas expectativas se vieron superadas con creces. El Terroir 2009 (DO Navarra, tinto con crianza 100% Garnacha, Domaines Lupier) es un vino de color rubídeo granatoso de capa media baja. La nariz es sencillamente espectacular, continuamente cambiante, dejando salir lavanda, cuero, caramelo de violeta, frutas del bosque, hierbas aromáticas, tierra mojada, incluso algo que me recordó al cacahuete; impresionante. En boca es fresco, frutal, con una acidez alegre, con un punto rústico que me encanta y un tanino presente que deja un final agradablemente secante. Un vino con mayúsculas, sin ninguna duda. Fantástico.
Cuatro buenos vinos cuatro, cuyo disfrute debo agradecer de nuevo a Jesús, con un Gallico alegre y pizpireto, un Blaneo y un Mácula interesantes y un espectacular El Terroir, del que pienso hacerme con alguna botella más, así como de su hermano La Dama, y conocer un poco más esta bodega.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Estrenándome con los Blancos Secos de Burdeos

Burdeos es una región vinícola famosa sobre todo por sus vinos tintos a base de Cabernet Sauvignon y Merlot, y por sus blancos dulces elaborados en las zonas de Sauternes y Barsac basados en la Sémillon afectada por la podredumbre noble. Pero también se elaboran en Burdeos vinos blancos secos, sobre todo con Sauvignon Blanc, con aportes de Sémillon y Muscadelle.
Clarence Dillon adquiere Château Haut-Brion en 1935 y establece lo que será el Domaine Clarence Dillon. En 1983 adquieren el Château La Mission Haut-Brion y sus crus asociados, los Châteaux Laville Haut-Brion y Laville Haut-Brion. En 2002, el príncipe Roberto de Luxemburgo, bisnieto de Clarence Dillon, es nombrado director general de la sociedad, y en 2005 toma la iniciativa de crear la marca de vinos premium de Burdeos Clarendelle. Actualmente Clarence Dillon Wines, aparte de los famosos Château Haut-Brion y Château La Mission Haut-Brion, disponen de una amplia gama de vinos grand cru de Pessac-Léognan, Médoc, Pomerol y Saint-Émilion.
La gama Clarendelle nace con la intención de poner a disposición del público una serie de vinos de marca manteniendo la filosofía y las ideas de calidad de sus famosísimos compañeros de empresa. Los vinos son elaborados por el personal de Clarence Dillon Wines conjuntamente con el equipo de los Châteaux Haut-Brion y La Mission Haut-Brion. Actualmente se distribuyen en unos 30 países, y a diferencia de la mayoría de vinos bordoleses, salen a la venta “cuando están listos para beber”. El catálogo de la marca Clarendelle consta de cuatro vinos, Clarendelle Rouge, Clarendelle Blanc, Clarendelle Rosé y el blanco dulce Clarendelle Amberwine.
El vino que probé el otro día, fruto de una reciente adquisición, fue el Clarendelle Blanc. Se elabora principalmente con Sémillon y Sauvignon Blanc, con pequeños aportes de Muscadelle en algunas añadas. Clarendelle Blanc 2012 (AOC Bordeaux, blanco con crianza con sus lías; 71% Sémillon, 24% Sauvignon Blanc, 5% Muscadelle; Clarende Dillon Wines) es un vino de un bonito color amarillo pajizo claro con reflejos oro pálido. Tiene una nariz elegante, de intensidad media, con jazmín, fruta tropical y de hueso y algún recuerdo de ciruela claudia. En boca tiene una buena acidez con un punto de dulzor que no me esperaba encontrar, es muy frutal y con un agradable amargor final. Un vino rico, dulzón, elegante aunque no muy complejo. Yo lo bebí con pescado, pero creo que iría muy bien con algo de foie o incluso queso azul no muy intenso. A ver qué tal evolucionan las dos botellas que me quedan, aunque no creo que merezca la pena dejarlas mucho tiempo olvidadas en la vinoteca.

martes, 28 de octubre de 2014

[yellow tail]: Australia en el Hipermercado

De vez en cuando me gusta darme una vuelta por los lineales de vinos de las grandes superficies para ver lo que hay. A veces se encuentra uno con alguna sorpresa agradable en forma de un vino interesante a buen precio, pero esta vez no ha sido el caso.
La familia Casella llegó a Australia procedente de Sicilia en 1957, llevando consigo la experiencia de varias generaciones de productores de vino. En 1965 adquirieron unos terrenos cerca de la población de Yenda, en las afueras de Griffith en Nueva Gales del Sur, y empezaron su labor de viticultores. En 1969 fundaron la bodega Casella Wines, y en 2001 lanzan la marca de vinos [yellow tail].
La filosofía detrás de la marca [yellow tail] es la de ofrecer vinos sencillos y de precio asequible, orientados a quien quiere disfrutar de una copa de vino con los amigos sin mayores complicaciones. Actualmente los vinos de esta marca pueden encontrarse en 50 países, siendo el mayor exportador australiano de vino. La gama [yellow tail] incluye más de 30 vinos, desde espumosos hasta los más serios Reserve, e incluso una sangría.
De una de mis visitas a una gran superficie se vinieron conmigo a casa dos vinos de esta marca, el Merlot y el Shiraz.
[yellow tail] Shiraz 2012 (Nueva Gales del Sur, Australia; tinto joven 100% Shiraz, Casella Wines)
se elabora fermentando las uvas en contacto con roble y permitiendo una cierta elevación de la temperatura con la intención de lograr una mayor extracción de tanino y color. Se trata de un vino de color granatoso, de capa baja, muy limpio. En nariz es intensamente espaciado, con fruta negra que va dando paso a una fruta más roja y recuerdos de ceniza. En boca es ligero y frutal, con un sabor rico y un tanino muy delicado. Tiene una nariz interesante y un sabor agradable, pero no pude evitar tener la sensación de que me estaba bebiendo algo artificial.
[yellow tail] Merlot 2012 (Nueva Gales del Sur, Australia; tinto joven 100% Merlot, Casella Wines) se elabora de forma similar al Shiraz. Es un vino de color rubídeo granatoso de capa baja. En nariz es licoroso, con fruta dulzona, maderas y un ligero especiado. El paso por boca es ligero, frutal, con buena acidez y algo secante al final. Me gustó más que el Shiraz, pero tampoco me dijo gran cosa.
En resumen, dos vinos de los que desconozco detalles de su elaboración, y no sé si quiero conocerlos. Podrían tener un pase como vino de diario, sobre todo el Merlot, pero yo no creo que repita.

domingo, 26 de octubre de 2014

Uvas Nómadas 2013: Garnacha de Ávila

Elisa de Frutos y Rubén Salamanca son los responsables de Vinos Malaparte, una pequeña bodega fundada en 2004 Cuéllar, Segovia, y elaboran vinos a partir de 3,5 Ha de viñedos propios plantados con Tempranillo, Syrah y Moscatel de grano menudo.
En 2013 se embarcan en un nuevo proyecto: elaborar vinos en otras regiones de la geografía nacional y con distintas castas, utilizando el sistema de crowfunding o micromecenazgo para la financiación. Llaman a este proyecto “Uvas Nómadas” y en su primera edición deciden vinificar unos 1500 Kg de Garnacha de Ávila para producir un total de unas 1300 botellas.
El viñedo finalmente elegido es un viejo viñedo de Garnacha plantada en suelo granítico muy pobre en el paraje de Robladillo, localizado en Cebreros. Vendimia manual el 5 de Octubre, fermentación alcohólica en barricas usadas de roble de 300 litros con levadura autóctona, maloláctica y crianza de 6 meses en las mismas barricas. Estabilización por el propio frío segoviano, clarificación con clara de huevo y embotellado sin filtrar el 27 de agosto de 2014. La producción total fue de 1353 botellas, etiquetadas con un diseño en el que se nos pidió nuestra opinión a quienes participamos en el proyecto, a quienes se nos dio asimismo la oportunidad de incluir en la etiqueta una palabra de nuestra elección.
Por fin, las botellas que nos correspondían a cada micromecenas llegaron a casa acompañadas de la camiseta conmemorativa del proyecto, y después de unos días de reposo en la vinoteca no pude resistirme y esperar más tiempo para empezar a probarlas.
Al descorchar y servir Uvas Nómadas 2013, nos encontramos en la copa con un vino de un precioso color picota de capa media, con reflejos amoratados, muy brillante y atractivo. La nariz es de buena intensidad, sugerente, muy floral de entrada, con recuerdos de matorral y frutos rojos y con interesantes notas terrosas. En boca el vino tiene una acidez fresca, que ayuda a compensar los 15,5º que tiene y que se notan pero sin molestar en absoluto; es frutal, sedoso, de buen trago y muy rico. Apetece beber una copa tras otra.
Un proyecto muy interesante y en el que me ha encantado participar. La siguiente aventura es Uvas Nómadas 2014, y el reto es elaborar un vino joven con Tinta de Toro. Yo ya me he apuntado, y os invito a todos a participar con vuestro mecenazgo.

domingo, 19 de octubre de 2014

Curso de Quesos del Mundo y sus Maridajes (II)

El viernes pasado asistimos en Bodega Selección de Alicante a la segunda jornada del curso de quesos del mundo y sus maridajes. En esta ocasión la propuesta fue viajar al norte de España para probar quesos de Galicia, Asturias, Navarra y Castilla León, con un invitado especial de las islas Baleares. Así, probamos un queso de tetilla gallego (leche de vaca, pasta blanda), un queso zamorano (curado, leche de oveja), Idiazábal (Navarra, curado y ahumado de leche de oveja), Cabrales (queso azul, Picos de Europa) y un balear queso de Mahón (leche de vaca, pasta prensada).
Para explorar el maridaje con los quesos se nos presentaron 4 vinos. Divinus 2006 (DO Pago Guijoso, blanco con crianza 1005 Chardonnay, Sánchez-Muliterno) es un vino de color amarillo dorado, con una nariz rebosante de ahumados y frutos secos, que dejaba aparecer algo de fruta en segundo plano, con alguna nota de oxidación, y que en boca se mostró seco, con una acidez correcta, alguna nota cítrica de pomelo y de nuevo frutos secos; no es un vino que me entusiasme, al menos no con esta edad. El rosado de la sesión fue el Parató Rosado 2013, un rosado de Pinot Noir del que ya hablamos en una anterior entrada. Galicia estuvo representada por la Ribeira Sacra, con el Regina Expresión 2009 (DO Ribeira Sacra, tinto con crianza 100% Mencía, Regina Viarum), de color picota de capa alta, algo apagado, con ribete granatoso; en nariz torrefactos, fruta muy madura y algún barniz, y en boca secante, marcando las notas ahumadas; no me entusiasma este vino. La región levantina estuvo representada por un tinto jumillano, Equilibrio 4 2013 (DO Jumilla, tinto roble 100% Monastrell, Bodegas Sierra Norte), con un color picota brillante muy bonito, con ribete violáceo; floral, fruta muy madura y quizá algo de regaliz, y en boca amargos, seco, frutal y de buena acidez; está bien sin ser espectacular. Y ya pensando en el cabrales, teníamos un generoso, Aranda Cream (DO Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry - Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda - Vinagre de Jerez; generoso dulce, Palomino y Pedro Ximénez, Álvaro Domecq), vino de color ámbar oscuro de capa baja, con una nariz punzante, plena de yodados y avellanas tostadas y con un buen dulzor en boca, pero nada empalagoso, marcando la parte de fino que tiene.
El Chardonnay fue el vino propuesto para maridar con el queso de tetilla, pero en mi opinión la potencia del vino se lleva por delante al queso, aunque al final dejan en boca una sensación agradable. Con el queso de Mahón se resalta la acidez del vino y se llevan muy bien; rica combinación. La unión con el queso zamorano resulta en un encuentro potente pero agradable, igual no para todos los paladares, pero que a mi me ha gustado mucho. Con el Idiazábal de nuevo una conjunción potente, pero el ahumado del queso no me va muy bien con el ahumado del vino.
Pasamos a probar los maridajes con el Pinot Noir vinificado en rosado. El tetilla y el rosado catalán se llevaron bien, frutosidad + grasa que se conjuntan y donde la acidez del vino limpia la boca para otro bocado; bien. Con el queso balear, se crea un agradable amargor en boca, con una buena conjunción de frutosidad y sabor del queso, me gustó. El queso de Zamora es muy potente para este vino, se desvirtúan los dos, no se llevan bien. Con el queso navarro, de nuevo potencia y ahumados del queso que hacen desagradable el vino; no.
El tinto gallego se propuso como complemento al queso zamorano. Con el tetilla, el vino hace que el queso desaparezca totalmente, no hay color. Con el queso de Mahón se dejan querer, pero no es una combinación que yo elegiría. Bien con el queso para el que se había escogido, el de Zamora, buena potenciación de sabores y persistencia. No está mal con el Idiazábal, pero se potencian mucho los ahumados del queso; se deja combinar pero nada más.
El último vino tranquilo, el Monastrell jumillano, era el propuesto para el queso de Idiazábal. Con el queso de tetilla no combinan para nada, mucho amargor en boca y desaparición del queso; definitivamente no. La cosa mejora algo con el queso de Mahón, pero siguen apareciendo unos amargores desagradables. No me entusiasmó la combinación con el queso zamorano, aunque mejoran algo las sensaciones en boca al cabo de un rato. Bastante bien con el queso de Idiazábal, los ahumados del queso hacen resaltar la fruta del vino; bien.
Por último, esa maravilla de queso que es el Cabrales. En este caso un Cabrales artesano que estaba sencillamente delicioso y del que no me pude resistir a traerme a casa un par de cuñas. Ni intentar maridarlo con otro vino, así que fuimos directamente a por el Cream, y el resultado fue fantástico para mi gusto; al ser un vino algo más seco que por ejemplo un Pedro Ximénez, se conjuntaba muy bien con el queso, y aunque se mantenía la potencia del Cabrales, la texturas y sabor en boca eran deliciosos. Muy buena recomendación.
Muy interesante sesión, con mejores quesos que vinos e interesantes resultados de armonías.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Mi Primer Barolo

Barolo es una de las DOCG más conocidas y famosas de Italia, y debe su nombre a la familia Falletti, marqueses de Barolo, que iniciaron en sus viñedos la producción de este vino. Localizada en la región del Piamonte, al sudeste de Alba, el territorio de Barolo comprende 11 municipios y los vinos acogidos a esta DOCG se elaboran exclusivamente con la casta Nebbiolo.
Para muchos, el Barolo es el mejor vino de Italia, y la Nebbiolo la variedad de uva con mayor entidad de ese país. Tradicionalmente eran vinos con elevada acidez y tanicidad, elaborados mediante largas fermentaciones y maceraciones, con períodos de crianza de cinco o más años en viejos toneles, y necesitaban al menos 10 años en botella para poder disfrutarse. Actualmente, los elaboradores llamados innovadores elaboran su vino con fermentaciones y maceraciones más cortas, potencian el uso de barricas pequeñas y un embotellado más precoz, con el resultado de unos vinos más afrutados y de disfrute más temprano.
La historia de la bodega Marchesi di Barolo se origina en 1807, y está directamente relacionada con la de la propia familia Falletti. Las instalaciones de la bodega histórica se encuentran en la ciudad de Barolo, en un edificio con vistas al Castillo del Marqués Falletti. Actualmente en manos de la quinta generación de la familia Abbona, Marchesi di Barolo controla aproximadamente 120 Ha de viñedos y produce vinos de las principales variedades autóctonas de Langhe, Roero y Monferrato. En su catálogo encontramos 10 gamas de vinos, que engloban Barolo, Barbaresco, Barbera d’Alba, Dolcetto d’Alba, Langhe y otros.
El vino que he podido disfrutar, y que casualmente había viajado conmigo desde Bolonia, es de la gama La Tradizione. Se elabora con uvas de viñedos situados en colinas de suelos arcillosos y calcáreos, con capas de arenisca y cubiertos por arena de cuarzo. Despalillado, prensado, fermentación a temperatura controlada y maceración de unos 8 días, tras lo cual es vino es trasegado a tanques de cemento también con control de temperatura, donde la fermentación maloláctica comienza de forma espontánea y se extiende a lo largo de dos meses. El vino es envejecido durante 2 años, una parte en barricas de roble de Eslavonia y la otra parte en barricas de roble francés, y luego reposa durante otros 12 meses en botella.
No sabía muy bien cuanto tiempo guardar este vino, pero Juancho Asenjo me señaló que era un Barolo básico de una buena añada, y que no merecía la pena darle mucho más tiempo de guarda, por lo que hace un par de semanas decidí descorcharlo y acompañarlo de un caprpaccio de vacuno y un risotto de setas. El Marchesi di Barolo Barolo 2007 (DOCG Barolo, tinto con crianza 100% Nebbiolo, Marchesi di Barolo) es un vino de color granate de capa baja, en cuyos reflejos asomaba algún teja. En nariz me resultó un vino tremendamente interesante, con una buena evolución en copa, mostrando aromas de alquitrán, flores marchitas, notas mentoladas, licoroso por momentos, y con apuntes dulzones y de fruta negra madura. En boca reveló una acidez viva, un cuerpo medio pero con peso y presencia, un tanino muy dulce y un final muy agradable de duración media.
Un vino muy rico, interesante y complejo, que maridó de maravilla con el carpaccio, y que ha hecho que me pique el gusanillo de probar otros Barolos. Claro que la cosa tiene su miga, porque no son vinos precisamente muy baratos.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Curso de Quesos del Mundo y sus Maridajes (I)

El pasado viernes tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante la primera de las sesiones del curso de Quesos del Mundo y sus Maridajes que se va a desarrollar durante los próximos tres meses. La idea del curso es ofrecer una visión general del mundo del queso, tipos de queso, de leche, elaboraciones, características, y por supuesto propuestas de maridaje, esencialmente con vino.
En esta primera sesión, un tanto introductoria, comentamos someramente lo que es el queso, las distintas leches con las que se suele elaborar, y las características generales que le aportan. Catamos cinco tipos de queso, una mozzarela de leche de búfala, un queso mezcla de leche de vaca y oveja semicurado, un queso de cabra tradicional de tierras ilicitanas, un queso curado de oveja y un queso añejo de vaca. No voy a entrar a describir aquí las características de cada uno de ellos, ya que considero que la mayoría de mis lectores son grandes conocedores y aficionados al queso, y además porque existen multitud de publicaciones dedicadas a ello que a buen seguro aportarán información más veraz y de mayor calidad que la que yo pueda ofrecer. Así pues, pasaré directamente a los maridajes que se nos propusieron y a expresar mi opinión sobre ellos.
Para los cinco quesos se nos ofrecieron cinco vinos. Tres de ellos han sido recientemente catados por mi y comentados en el anterior post, por lo que no me extenderé en sus expresiones sensoriales. Estos tres vinos blancos fueron Castillo de Monjardín Chardonnay Unoaked 2012, Pasión de Moscatel 2013 y Duc de Foix Xarel•lo 2013. Si quisiera detenerme en dos vinos, también ya catados y comentados otras veces, pero que por ser una nueva oportunidad de disfrutarlos me gustaría reseñar de nuevo. Por un lado, tenemos la Manzanilla Papirusa (DO Jerez- Manzanilla, 100% Palomino Fino, Emilio Lustau) de un precioso color amarillo pajizo de reflejos acerados, con una nariz de muy buena intensidad, marcada por las avellanas, los tostados y las almendras, con un toque salino de fondo, y que en boca se revela intensa, seca, almendrada y con un claro deje salino; deliciosa. El otro vino que quería dejar reseñado fue el único tinto de la sesión, el Marqués de Legarda Reserva 2008 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 100% Tempranillo; Bodegas de la Real Divisa), de color apicotado de capa alta con reflejos granate; nariz con ebanistería fina, fruta negra madura, pimienta y regaliz, y un paso por boca ligero, fresco  y de buena acidez, con un tanino muy fino y sedoso; está bastante bien.
La mozarella de búfala se entendió muy bien con el vino del Penedés, conjuntándose sabores y potencia, sin destacar ninguno por encima de otro. Con el Moscatel valenciano no se llevó mal, pero hacía resaltar demasiado la sequedad del vino. La unión con el Chardonnay fue muy desagradable, marcándose demasiado los ahumados del vino y creando un conjunto nada placentero. Me atrevería a decirles que no se les ocurra combinar una mozzarela con una manzanilla, resultado absolutamente desagradable, ni con un tinto potente como el reserva riojano mencionado, ya que el queso desaparece por completo.
El queso semicurado de mezcla reveló una conjunción de muy buen gusto con el Xarel·lo, con una mezcla de sabores muy elegante y agradable. No me entusiasmó demasiado su maridaje con el Moscatel, quizá el amargor del vino no se llevaba bien con los sabores del queso. Con el Chardonnay navarro si que hubo un buen entendimiento, potenciándose sabores y dejando un muy buen gusto. Con la Manzanilla, se dejan querer, pero realmente no me entusiasmó la combinación. Y con el tinto reserva no hizo una mala combinación, pero la potencia del vino puede con el queso.
Pasamos al siguiente queso, un queso de cabra ilicitano muy rico. Con el blanco del Penedés no hizo buenas migas, definitivamente no se llevaban bien, al contrario que con el Moscatel valenciano, con el que si se creaba una agradable conjunción de sabores en la que la sequedad del vino se llevaba muy bien con el queso. Las notas del Chardonnay resultaron en un muy desagradable maridaje, así como la manzanilla, con la que se marcaban demasiado las notas de la crianza biológica y se creaba una sensación global nada atractiva. Asimismo, no me gustó como combinaba con el representante de tierras riojanas.
El queso curado de oveja, ya entrando en quesos serios y potentes, se llevó por delante el dulzor y frescor del Xarel·lo, pero sin embargo con el Moscatel, seco el vino y potente el queso, se entendieron bastante bien. La fuerza del Chardonnay y la del queso se potenciaron mutuamente y los ahumados del vino se llevaron muy bien con los sabores del queso, resultado en un maridaje muy interesante. Como era quizás de esperar, el encuentro con la manzanilla de Lustau resultó en una conjunción de potencias que se llevaron muy bien, demostrando que un aperitivo a base de quesos curados y manzanillas es un clásico. Por último, buena potenciación de sabores y buena conjunción con el reserva de Legarda, también una combinación bastante clásica.
Para terminar, un intenso queso añejo de vaca que curiosamente no se entendió del todo mal con la suavidad del Xarel·lo, pero que con el Moscatel creaba una sensación de amargor muy desagradable. Aceptable armonía con el blanco navarro, aunque con un choque de intensidades que resultaba quizá en demasiada potencia en boca. Con el de Lustau no iba del todo mal, aunque marcaba también unos amargores no del todo agradables, por lo que no creo que fuese mi elección. Muy bien en cambio con el tinto reserva, donde la suavidad del vino suavizaba lo punzante del queso y resultó en una buena combinación.
Difícil, al menos para mí, dar recetas generales sobre armonías entre vinos y quesos, aunque este tipo de sesiones me sirven para ir aprendiendo y descubriendo cosas por las que no hubiese apostado.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Cata-Degustación de Septiembre 2014 en Bodega Selección

Ayer tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante la cata-degustación mensual correspondiente al mes de septiembre.  En esta ocasión los asistentes tuvimos a nuestra disposición los 24 vinos más votados por los asistentes a las catas de junio, julio y agosto. No probé Los 24 vinos, sólo cerca de la mitad, algunos porque ya los conocía y no me despertaban mayor interés, y otros porque al llegar un poco tarde, ya habían sido consumidos por los ávidos bebedores de vino que acuden a este tipo de eventos.
Empezamos con los blancos, de los que hubo alguna cosa interesante. Baloiro Godello 2012 (D0 Bierzo, blanco con crianza 100% Godello, Bodega Luzdivina Amigo) tiene un color amarillo pálido; nariz con fruta de hueso, flores blancas y notas herbáceas; en boca tiene buena acidez, cierto peso y amargor agradable; sigo prefiriendo los godellos gallegos. Castillo de Monjardín El Cerezo 2012 (D0 Navarra, blanco joven 166% Chardonnay, Castillo de Monjardín) es un vino de color amarillo dorado, con aromas muy ahumados y tostados dejando cítricos al fondo, y que se mostró en boca muy hueco y con poco sabor; no gustó nada, y ya van varias añadas que no me convence. Pasión de Moscatel 2013 (D0 Valencia blanco con reposo con sus lías, 100% Moscatel, Bodegas Sierra Norte) tiene un color amarillo pálido con reflejos acerados, nariz con piel de uva, fruta muy madura y algo herbáceo, y boca es seco, de buena acidez, amargoso y algo graso; me resultó curioso. Duc de Foix Xarel•lo 2013 (DO Penedés, blanco joven 100% Xarel•lo, Covides) se mostró de color amarillo alimonado, con aromas de fruta blanca madura y fruta de hueso, junto con algo de flor blanca, para pasar por boca con buena acidez, seco y algo graso; rico. Caraballas 2013 (V.T. Castilla y León, blanco joven 100% verdejo, Finca Las Caraballas) es un vino de color amarillo pajizo casi dorado, nariz de buena intensidad, herbáceo y con fruta de hueso muy madura, en boca seco, de muy buena acidez, algo graso y con final amargoso; un vino muy interesante aunque no acabo de hacerme con él. Vegadeo Sauvignon 2013 (DO Rueda, blanco joven 100% Sauvignon Blanc, Bodegas Castelo de Medina) tiene color amarillo pálido, buena intensidad aromática, muy varietal, con fruta blanca madura y toques animales, amargoso en boca, algo justo de acidez; no me entusiasmó.
Seguimos con la cata de los espumosos, todos ellos españoles. Parató Brut Reserva (DO Cava, espumoso, 31% Xarel•lo, 30% Parellada, 28% Macabeo, 11% Chardonnay; Parató Vinícola) viste de color amarillo pálido, con burbuja muy abundante, nariz con mantequilla, avellanas, tostados y cítricos, buen paso por boca, con un deje de dulzor, buena acidez y carbónico bien integrado. Gran Castellflorit Brut Nature (DO Cava, espumoso; Macabeo, Xarel•lo y Parellada; Covides) tiene un color amarillo pálido brillante, en nariz pan tostado, levaduras y flores blancas, y en boca totalmente seco, de buena acidez y con buen carbónico; creo que es un cava con una buena RCP.
Pasamos a los rosados, donde hubo cosas que me llamaron la atención. Pasión de Bobal Rosado 2013 (DO Utiel-Requena, rosado 100% Bobal, Bodegas Sierra Norte), es un vino de color rosa asalmonado pálido, nariz algo justa de intensidad, con fruta roja ácida y notas florales, y en boca muy buena acidez, fresco y frutal; me gusta este rosado. Pago del Vicario Rosado 2013 (VT de Castilla, rosado 100% Petit Verdot, Pago del Vicario) tiene un color casi rubí, aromas de fruta roja y herbáceos, y paso por boca fresco, un punto dulzón y con leve amargor final, no es desde luego la mejor añada de este vino. Parató Rosado 2013 (DO Penedés, rosado 100% Pinot Noir, Parató Vinícola) tiene un color rosa frambuesa pálido muy bonito, nariz muy agradable con fruta roja, gominolas y anisados que vuelven a notarse en el paso por boca, donde se revela muy frutal y de buena acidez; un rosado muy interesante, me gustó.
Terminamos catando tan solo un par de tintos. Montevannos 2012 (DO Ribera del Duero, tinto joven 100% Tempranillo, Bodegas Montevannos) es un vino de color picota de capa media con ribete violáceo, nariz con fruta madura roja y negra, dulzón y especiado, y en boca suave, con dulzor frutal, ligero; fácil de beber. Señorío de los Baldíos Roble 2013 (DO Ribera del Duero, tinto roble 100% Tempranillo, Bodegas García) tiene un color picota con ribete violáceo, nariz muy marcada por regaliza, con torrefactos y algo de fruta al fondo, paso por boca suave, ligero, con esa predominancia de la regaliz; se bebe pero no entusiasma.
En resumen, de lo probado destacar sobre todo el rosado Pinot Noir de Parató, los dos vinos de Bodegas Sierra Norte, el cava de Covides por su, para mí, buena RCP; el Xarel•lo de la misma bodega, y para probar con más calma el Caraballas, fuera ya de la DO Rueda, a ver si acabo de entenderlo o acaba de gustarme.

sábado, 6 de septiembre de 2014

De Sicilia al Piamonte

Según Jancis Robinson, Sicilia es la región vinícola más vital y más mejorada de Italia. Con una producción de unos 7 millones de Hl, los elaboradores se han centrado más en la cantidad que en la cantidad. Actualmente Sicilia es el terruño de varias DO como la famosa DOCG Cerasuolo, DO basadas en la Moscato (Moscato di Noto, Moscato di Siracuso), Malvasía (Malvasia delle Lipari) y sobre todo es la cuna del Marsala, aunque la uva que puso a la isla en la mapa vitivinícola mundial fue la Nero d'Avola.
La Frappato es una uva baja en taninos, que produce vinos con un un aroma seductor y que habitualmente se emplea en mezclas. Dentro de la región vinícola de Vittoria, esta uva se utiliza en la DOC Vittoria Il Frappato.
Valle dell’Acate es una bodega siciliana que actualmente posee unas 100 Ha de viñedo y elabora vinos en varias DO como la DOCG Cerasuolo di Vittoria, las DOC Insolia y Zagra, además de vinos con IGT como Il Moro, Bidis, Rusciano y Tané.
El Valle dell’Acate Il Frappato 2011 (DOC Vittoria Il Frappato, tinto joven 100% Frapatto, Valle dell’Acate) se elabora con frutos procedentes de la región de C. da Bidini (Acate), al este de Sicilia, y tiene una crianza de 6 meses en depósitos de acero con posterior reposo de 3 meses en botella. Se nos presenta como un vino de color rubí brillante, de capa baja. La nariz es muy fresca y frutal, diría que alegre, con fresas, frambuesas, algunas notas mentoladas y recuerdos de campo. En boca es fresco, de buena acidez, ligero y frutal, haciendo que apetezca tomar una y otra copa.
El Piamonte es una de las regiones vitivinícolas más legendarias de Italia, cuna de algunos de sus vinos más míticos basados en la Nebbiolo, como Barolo y Barbaresco, además de otras DO como Langhe o Monferrato.
La Barbera es reconocida como la segunda mejor uva del Piamonte, y da origen a vinos afrutados y de buen color, con alta acidez pero tradicionalmente bajos en taninos. Los vinos más famosos son los Barbera d'Alba, más complejos y potentes, y los Barbera d'Asti, más brillantes y finos.
Al sur de la localidad de Asti se encuentra la DOCG Barbera d'Asti, que fue reconocida en 1970 como DOC, y alcanzó el grado de DOCG en 2008. Al ser una DOCG, sus vinos deben estar elaborados al menos en un 85% con uva Barbera.
La Morandina es una Azienda Agricola fundada en 1780, aunque sus orígenes podrían remontarse al 1600, cuando el apellido Morando ya estaba presente en la región de Castiglione Tinella. Poseen viñedos en Neive, Montegrosso d'Asti y en Castiglione Tinella, y elaboran entre otros, Barbaresco, Chardonnay de Langhe, Moscato d'Asti, y dos Barberas, el Barbera d'Asti "Varmat", de viñas de más de 100 años, y el 5 Vignés que hoy nos ocupa.
La Morandina Barbera d'Asti 5 Vignés 2009 (DOCG Barbera d'Asti, tinto con crianza 100% Barbera, La Morandina) se elabora con uvas de 5 viñedos distintos situados en Montegrosso d’Asti y Costigliole, con una edad media de 60 años. Fermentación con levaduras indígenas, 30% en barricas de gran tamaño y 70% en acero, y tiene una posterior crianza de unos 12 a 14 meses. El resultado es un vino de color granatoso, de capa media, asomando algún teja y un tanto apagado. La nariz es de intensidad media, con un primer golpe intensamente especiado, que deja paso después a frutos del bosque, balsámicos y alguna nota animal. En su paso por boca tiene una acidez fresca, con cuerpo medie pero buena presencia, frutal y con un final algo secante. Muy rico.
Estamos ante dos vinos muy diferentes, uno muy frutal y alegre, otro más serio y complejo, pero muy fáciles de beber en verano. El Frappatto desde luego es para beberse botellas en una barbacoa con amigos.

martes, 26 de agosto de 2014

Visitando Adega Moraima

Si tuviese que resumir en una sola palabra mi visita del otro día a Adega Moraima, sin duda sería Viñedo. Y es que la principal preocupación de los socios de esta cooperativa es un viñedo sano, en buenas condiciones y procurando rescatar y mantener viejos viñedos prefiloxéricos dispersos por la zona.
Viña Moraima S. Coop. Galega es una pequeña cooperativa que nace en el año 2006. Actualmente está formada por un total de 12 socios que cuentan con unas 9 Ha de viñedo localizado en la parte alta de la comarca del Salnés, lo que les permite tener viñedos en laderas, con más insolación y muy buenas condiciones para una uva sana y de calidad. Varios de los socios tienen una tradición viticultora familiar que llega a ser centenaria, y actualmente están adscritos a la producción integrada, utilizando los mínimos tratamientos sistémicos posibles y con patrones como respeto a la capa vegetal natural del suelo. En bodega, se hace uso de la tecnología pero con el mayor respeto a la uva, intentando extraer de ella todas sus características varietales y de terroir.
La mayor parte de la visita, de la mano de Gonzalo y Diego, consistió en recorrer los viñedos. Viñedos muy viejos de Albariño, de escasa producción y alta calidad, junto con algunos viñedos en pie franco de Caíño y de Ratiño, una variedad con la que están empezando a trabajar. Mimo exquisito a la viña y selección de racimos en el propio viñedo para una producción total de unas 50.000 botellas de Albariño, aunque recientemente han embotellado su primera añada de Caíño Tinto. En Moraima se elaboran fundamentalmente dos marcas de vino 100% Albariño. Tras la selección en viñedo, despalillado, maceración en frío y separación del mosto flor para la primera marca, destinando el resto a la segunda marca de la bodega.
Junto con Gonzalo y Diego, a los que se unió Javier, el presidente de la cooperativa, y con la compañía de Alfonso, distribuidor en Bruselas, pudimos catar los dos vinos 100% Albariño que elaboran, así como el recién embotellado Caíño Tinto.
Aba de Trasumia 2013 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Adega Moraima) se elabora tras maceración pelicular de unas 5 horas a 6ºC con fermentación en acero inoxidable durante 14 días a 16ºC y un filtrado suave antes del embotellado. El resultado es un vino de color amarillo pálido con reflejos acerados. Tiene una nariz de intensidad media, con manzana, flores blancas y fruta de hueso. En su paso por boca muestra una buena acidez, es fresco, con un amargor y una mineralidad final muy agradables. Me pareció un vino de chateo, sin grandes cosas destacables, pero agradable.
Moraima 2013 (DO Rías Baixas, blanco con crianza sobre lías, 100% Albariño, Adega Moraima) se elabora sometiendo a las uvas a una maceración pelicular a 6ºC durante unas 7 horas tras el despalillado, con fermentación en inox a 6ºC durante 14 días y posterior reposo con sus lías durante unos 4 meses; filtrado suave antes de embotellar. Es un vino de color amarillo alimonado, con una nariz franca y de buena intensidad, que muestra fruta de hueso, piel de manzana reineta, alguna nota de miel tenue, recuerdo del reposo con sus lías y un deje de pedernal. En boca se revela fresco, frutal, graso, llenando la boca y con un final amargoso muy agradable que le da una persistencia larga. Me pareció un muy buen vino y con capacidad de una evolución interesante, como demostró la botella de Moraima 2012 (DO Rías Baixas, blanco con crianza sobre lías, 100% Albariño, Adega Moraima) que se sacó de la manga Diego. Este año más de botella ha hecho que nos encontremos con un vino de color amarillo dorado con reflejos dorados, precioso. Nariz de buena intensidad, elegante, con miel, cera, fruta muy madura, y claras notas cítricas. En boca se reveló lleno, con una acidez fresca, untuoso, amargoso y frutal, nuevamente con una muy buena persistencia. Una fantástica evolución para un muy buen vino.
Terminamos la cata probando el recién embotellado Moraima Caíño 2013 (DO Rías Baixas, tinto joven 100% Caíño Tinto, Adega Moraima). Tiene un precioso color rojo cereza de capa baja. Extraños aromas de reducción al principio, que nos obligaron a una buena aireación, para dejar salir su personalidad de bosque, matorral y fruta ácida. En boca tiene esa acidez viva típica de estos vinos, siendo ligero y frutal y mínimamente secante al final. No son vinos para todos los gustos, pero de este me bebería botellas.
Estamos ante otro ejemplo de que existe y se debe potenciar otra forma de hacer vino en las Rías Baixas. Producciones bajas, mimo en la viña, respeto a lo que la tierra nos brinda, y calidad por encima de cantidad. Desde luego Moraima es un vino serio, para descubrir sus matices y para seguir su evolución, y el Caíño, el primero que pruebo sin paso por barrica, es de los de sentarse a charlar y beber una copa tras otra.
Gracias a Gonzalo, Diego, Javier y Alfonso por una mañana más que agradable, de disfrutar y aprender.

jueves, 14 de agosto de 2014

De Tintos por Zárate

Como ya he comentado alguna vez aquí, la comarca del Salnés ha sido históricamente zona de producción de vinos tintos, siendo los blancos, fundamentalmente de Albariño, relativamente recientes (unos 50 o 60 años). Ahora, algunas bodegas están volviendo sus ojos a esas castas más o menos autóctonas y casi olvidadas por aquellos que buscan la venta de miles de botellas de vino dejando de lado la calidad, la tipicidad y la historia. Así, Loureiro Tinto, Caíño Tinto, Espadeiro y otras, empiezan a resurgir de la mano de algunos apasionados que escuchan de forma habitual "Y si ya vendes bien el albariño, ¿para qué te vas a meter en líos?"
Con la idea en mente de probar algunos de estos tintos, José Luis Louzán y yo pusimos rumbo a una de las bodegas que desde hace algunas añadas empiezan a trabajar bien con estas variedades, y donde además siempre somos bien recibidos y mejor tratados.
También hemos hablado ya aquí de Bodegas Zárate. Una bodega que ha creado parte de la historia de la DO Rías Baixas, y cuya tradición vinícola se remonta a 1707 de la mano de Diego Zárate y Murga,  Primer Marqués de Montesacro por Decreto de Felipe V. Ernesto Zárate fue el fundador de la Fiesta del albariño de Cambados, y después de 7 generaciones, la familia Zárate continúa cuidando los viñedos familiares y elaborando vino.
Actualmente, el encargado de mantener la tradición familiar es Eulogio Pomares, un enófilo convencido de que el vino se hace en la viña. Reducción al mínimo de productos químicos de síntesis, uso de algunos elementos de la biodinámica y mantenimiento de la cubierta natural, son entre otros los responsables de la calidad y diferenciación de los vinos de Zárate.
Hablar con Eulogio es siempre una delicia. Escuchar de boca de quien forma parte por herencia de la historia vinícola de esta región cómo trabajan las viñas, cómo elaboran sus vinos, y qué podemos encontrar en cada copa, es motivo para regresar a Meaño una y otra vez.
Como ya dije, en esta ocasión llevábamos la idea de dejar de lado esas maravillas blancas que elabora, e íbamos directamente a por los tintos. Eulogio nos contó un poco de historia, de como allá por los años 50 las grandes cooperativas dijeron a los agricultores que si querían seguir vendiendo uva, debían arrancar esas cepas tintas y plantar albariño. Nos explicó como y cuando han replantado ellos parte de sus fincas con Loureiro, Caíño y Espadeiro, y como han logrado mantener algunos pequeños viñedos viejos de Caíño y Loureiro que escaparon a la fiebre del albariño.
En Zárate se elaboran ahora 3 tintos monovarietales, Loureiro Tinto, Caíño Tinto y Espadeiro, de los cuales pudimos probar los dos primeros. Zárate Caíño Tinto 2011 se elaboró tras vendimia manual y selección en el mismo viñedo, que tiene una edad media de 60 años. Las uvas se pisaron sin despalillar en un tino de roble abierto, donde tiene lugar la fermentación, para luego hacer una maceración larga de 4 semanas con un pigeage diario. Posteriormente, maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de roble francés de tercer año para pasar a ser embotellado sin filtración ni clarificación en febrero de 2013, con una producción de 1250 botellas. El resultado es un vino de bonito color apicotado, de capa media, brillante. Nariz intensa marcada por los aromas de bosque, frutales y de hierba, con notas mentoladas. En boca destaca una acidez viva, un paso muy fluido y una tanicidad algo marcada aún, que a alguno puede echar algo para atrás, pero que junto con la acidez le da una gran personalidad al vino.
El Zárate Loureiro Tinto 2011 inicia su vida de forma parecida, con vendimia manual y selección en viña, con viñedos de una edad media de 60 años. En este caso, las uvas se despalillan y fermentan en una tina de acero inoxidable abierta, y luego se realiza durante 4 semanas un pigeage diario. Maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de 500 litros de roble francés, y embotellado sin filtración ni clarificación en febrero de 2013, con una producción de 600 botellas. En copa muestra un color picota brillante, de capa media, muy atractivo. Nariz marcada por las hierbas de monte, laurel, eucalipto y notas frutales. En boca de nuevo una acidez vivísima, buena tanicidad y un paso fresco y alegre, con una muy notable persistencia.
En resumen, dos vinos de marcado carácter atlántico, de disfrute temprano aunque con cierto potencial de mejora en botella, de los que hacen sonreír y beberse una copa tras otra.
Gracias nuevamente a Eulogio y Rebeca por la amabilidad y la simpatía que tienen conmigo cada vez que me acerco a la bodega, y a José Luis Louzán por hacer que tanto esta parte del día, como el resto, conformaran una maravillosa jornada.

domingo, 3 de agosto de 2014

Dejad que los Niños se Acerquen al Vino

Ya hace tiempo que le vengo dando vueltas a este tema, y tras una conversación hace un par de días con José Luis Louzán, me he decidido a ponerlo por escrito.
Mucho se habla por todas partes de la cultura del vino, de recuperar la cultura del vino, de que los jóvenes no beben vino.. Y por otro lado no dejamos de ver en los medios imágenes de jóvenes imberbes en estados lamentables a base de combinados de licores de 40º o más bebidos en cantidades que me harían palidecer hasta a mi.
¿Cómo conjuntamos una cosa con otra? Pues haciendo que beber vino deje de ser un tabú y que vuelva a formar parte de la vida diaria de las familias y los chavales. Y me explico.
En mi casa, desde que tengo memoria, siempre había vino. A granel, si, pero siempre había una garrafa de blanco y una de tinto, amén de una cajita de cervezas. No recuerdo en aquella época de mi niñez y adolescencia ver a mi padre comer con agua. Y mucho menos a mi abuelo, con aquella jarra que ponía "Deus fixo a muller e dixo: hai que roela". Por lo tanto, el vino formaba parte de mi vida diaria. Ver a alguien beber vino era lo normal.
Los que ya tenemos cierta edad, hemos sido iniciados en los sabores del vino desde niños. No pasaba nada porque un padre o una madre diese a probar un sorbito de vino al crío. Nadie se escandalizaba porque una niña bebiese "rosadito" (vino con gaseosa). Desde niños mi abuela nos daba de merendar muchas veces sopas de caballo cansado (pan duro remojado en vino y espolvoreado con azúcar).
Nadie de mi núcleo familiar es alcohólico, y a todos nos gusta disfrutar de un buen vino con la comida.
Todo esto me lleva a dos reflexiones. En primer lugar, el ver el consumo de vino como algo cotidiano y normal puede hacer que de adultos sigamos esas costumbres aprendidas en casa y hagamos del vino la bebida que acompaña nuestras comidas. Por otro lado, nada excita más la curiosidad de un adolescente que lo prohibido. Un adolescente que ve a sus mayores consumir vino, u otras bebidas alcohólicas, con moderación y responsabilidad, no buscará eso como seña de rebeldía. "Si es lo que hacen mis viejos, eso no mola para estar con los colegas".
Creo sinceramente que si desterramos esos falsos puritanismos y dejamos que el contacto con el vino tenga lugar bajo tutela familiar responsable, y desde edades tempranas, es mucho más probable que de adulto esa persona siga consumiendo vino y haciéndolo con moderación.

La imagen está tomada del blog de Uvinum.

lunes, 2 de junio de 2014

Dos Vinos de Supermercado

Alejado temporalmente de mi vinoteca, he dado estos días una oportunidad a vinos de los que podemos encontrar en las estanterías del supermercado. No hipermercado ni grandes almacenes, supermercado.
El primero de ellos fue un crianza riojano que me llamó la atención por su precio y por su nombre, que refleja fielmente lo que son últimamente mis conversaciones. Monólogo Crianza 2010 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Solar Viejo) tiene un color rubídeo con ribete granatoso, mínimamente opaco. Nariz de intensidad media, con la vainilla en primer plano recordando los 12 meses pasados en roble americano, moras y un carácter licoroso y balsámico. En boca tiene un punto dulzón, es frutal, de cuerpo medio, algo justo de acidez y con un tanino muy suave. Bebible para acompañar un tapeo pero sin entusiasmar en absoluto.
El segundo vino probado estos días me gustó bastante más. El ensamblaje varietal y la presencia de la botella me decidieron a traérmelo a casa. La Estacada Syrah-Merlot 2011 (DO Uclés, tinto con crianza, Syrah y Merlot, Finca La Estacada) se elabora con una proporción mayoritaria de Syrah y tiene una crianza de 8 a 10 meses en barrica nueva de roble francés y 4 meses en botella antes de salir al mercado. Tiene un bonito color rubí granatoso con ribete aún amoratado. Aromas de buena intensidad a fruta madura y caramelo, con notas cárnicas y punto balsámico. En boca se reveló ligero, algo justo de acidez, muy frutal y con un tanino sedoso. No es el vino del siglo, pero me gustó bastante.
No han sido estos dos hallazgos para anunciar a bombo y platillo, pero sobre todo el vino castellano da buen juego por su precio.

sábado, 24 de mayo de 2014

Hostelería y Producto Local

Ya que últimamente tengo poco que comentar acerca de vinos probados, catas y degustaciones a las que hace que no asisto, restaurantes nuevos u otros temas similares, he decidido escribir sobre un tema que ya hace que me ronda la cabeza.
Hace algún tiempo leí acerca de una iniciativa de hosteleros arousanos con la que pretenden recuperar la costumbre del chateo. El plan es ofrecer en varios locales, un chato de vino y una tapa por un precio muy asequible. Hasta ahí todo perfecto, pero el problema viene cuando veo el vino elegido: "un Rioja". Y ya empezamos, vuelta la burra al trigo.
Desde hace tiempo vengo defendiendo que uno de los principales puntales, si no el más importante, de la promoción y difusión del producto autóctono es la hostelería. Son quienes llegan a más clientes directos y quienes tienen más en sus manos el poder dar a conocer productos y elaboraciones locales o regionales poco conocidas fuera de su tierra.
Cuando los visitantes van a comer a un local en Arousa, no suelen pedir chuletón de Ávila, sino almejas de Carril. Un turista gastronómico en Galicia espera disfrutar de buenos pescados y mariscos, quizá ternera gallega, pero no va buscando espárragos de Navarra. ¿Por qué entonces cuando ese visitante pide un vino se le ofrece, casi invariablemente, un Rioja o un Ribera? Si tiene suerte y anda por las Rías Baixas, se le ofrecerá un "Albariño" habitualmente genérico y de calidad justa. Y si ya está en un local muy "especializado" se le permitirá también elegir un "Mencía". Locales etiquetados por sus propietarios como "Vinotecas" no ofrecen más que estas opciones. Y si preguntas de dónde es el tal Mencía, empiezan las caras de sorpresa.
Entiendo que el hostelero y restaurador está para vender, pero creo que no es serio que teniendo buenos tintos gallegos, algunos de precio muy asequible, se elija para una iniciativa como la mencionada, un vino de la DOCa Rioja.
Y esto no me ha pasado sólo en Galicia. Hace poco, en un restaurante de Girona, fue imposible beber un vino local, o siquiera regional, que nos resultara mínimamente atractivo.
Señores hosteleros y restauradores, son ustedes muchas veces el primer y único contacto de quienes visitan su tierra con el producto que este terruño puede ofrecer. Promociónenlo, denlo a conocer, alaben sus virtudes. Tengan, sí, una bala conocida en la recámara para el recalcitrante que es como el que viaja a la India y busca una tortilla de patatas, pero ayuden a que quienes queremos probar y disfrutar de las bondades de los alimentos y vinos locales podamos hacerlo.

sábado, 15 de marzo de 2014

Cata- Degustación Marzo 2014

Después de bastante tiempo, he vuelto a asistir a unas de las degustaciones mensuales que tienen lugar en Bodega Selección de Alicante. Bastante gente y buen ambiente aprovechando la oferta de pinchos y raciones de buen material que ofrecen para acompañar los vinos.
A pesar de que la cosa no prometía grandes alegrías, me acerqué de inicio a la sección de blancos, para probar las últimas añadas de los básicos de Javier Sanz y del rosado de Palacio de Sada. Empecé con el Villa Narcisa Sauvignon Blanc 2013 (DO Rueda, blanco con reposo sobre lías 100% Sauvignon Blanc, Javier Sanz Viticultor), de color amarillo muy pálido con reflejos acerados; nariz de intensidad media, con lichis y fruta tropical madura; en boca glicérico, de buena acidez y punto amargoso; se bebe, nada más. Del mismo elaborador, el Villa Narcisa Verdejo 2013 (blanco con reposo sobre lías 100% Verdejo, Javier Sanz Viticultor) vestía de un color amarillo algo más subido que el anterior; nariz con recuerdos de fruta blanca y tropical y paso por boca con acidez correcta, amargoso y con un punto herbáceo; perfectamente prescindible. El rosado que probé fue el Palacio de Sada Rosado 2013 (DO Navarra, rosado 100% Garnacha, Bodega de Sada), de color rojo frambuesa muy bonito; aromas de golosinas y frutillos rojos y en boca frutal, goloso pero justito de acidez; he probado mejores añadas de este vino.
En cuanto a espumosos, poca cosa que me apeteciera probar de nuevo, y sólo me decidí por el cava Casteller Brut Rosado (DO Cava, espumoso rosado 100% Trepat, Covides), que mostraba un color rosa asalmonado con burbuja un tanto irregular; aromas muy agradables de frutos rojos y notas vegetales, y paso por boca frutal, con un punto dulzón y carbónico bien marcado; agradable.
Pasamos ya a los tintos, y concretamente a La Rioja, empezando con un Jaldún Crianza 2010 (DOCa Rioja, tinto crianza 100% Tempranillo, Bodegas Jaldún), que mostraba un color rubí con ribete rubídeo; nariz marcando fruta madura, vainilla y notas ahumadas; en boca fresco, ligero, algo secante y con una sensación hueca al final; mejor nariz que boca sin duda. Seguimos con Melgares Crianza 2011 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas Alabanza), de color rubí granatoso; aromas de vainilla, maderas y fruta negra; suave en boca, con una acidez justita y un tanino muy dulce; rico sin ser nada espectacular. Rumbo a Navarra para probar el Palacio de Sada Garnacha Tinto Joven 2012 (DO Navarra, tinto joven 100% garnacha, Bodega de Sada), que mostraba un intenso color picota de ribete amoratado; en nariz frutas dulces, nota animal y punto especiado; en boca frutal, potente, buena acidez y tanino marcado; un buen vino que necesita un poco más de botella. Sin salir de la comunidad foral, un vino que ni sabía de su existencia, Castillo de Monjardín Pinot Noir Viñas Viejas 2011 (DO Navarra, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Castillo de Monjardín), de color rubídeo granatoso de capa baja; muestra en nariz aromas de fruta negra, cueros y otras notas animales junto con algo de violetas; en boca ligero, suave, acidez justa y tanino delicado; no es un Pinot borgoñón pero me ha gustado.
Nos acercamos al mediterráneo para probar un par de tintos jumillanos. Pío del Ramo Roble 2011 (DO Jumilla, tinto roble, 60% Monastrell, 25% Syrah, 15% Cabernet Sauvignon; Pío del Ramo) tiene un color rubídeo de ribete rubí; nariz licorosa, con algún barniz y fruta madura roja y negra; en boca es frutal, suave y bastante redondo; se bebe muy bien. El hermano mayor es el Pío del Ramo Crianza 2010 (DO Jumilla, tinto con crianza, 60% Monastrell, 15% Petit Verdot, 15% Syrah, 10% Cabernet Sauvignon; Pío del Ramo) que muestra un color apicotado con ribetes rubídeos; aromas de frutos negros, madera y especiados; paso por boca goloso, frutal, suave y con un tanino dulce; golosón pero bebible. Ricos estos jumillanos, no aptos para los que huyen de la golosidad de algunos vinos mediterráneos.
Ya para terminar, los mejores vinos tintos de la sesión, y un dulce muy interesante. Manjar de Silos 2006 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tempranillo, Uvaguilera) es un vino de intenso color granatoso con ribetes granate; nariz potente y compleja, con fruta negra, ahumados, sotobosque y notas especiadas;  paso por boca suave, con buena acidez, frutal y con un tanino muy elegante; un gran vino que me gusta mucho. El cierre a los tintos lo puso el Castillo Ygay 2005 (DOCa Rioja, tinto con crianza 89% Tempranillo y 11% Mazuelo; Marqués de Murrieta), de color granate con ribete granatoso; nariz elegante y compleja, con maderas finas, frutos negros, cuero, flores secas y cenizas; de buen cuerpo, con acidez viva, frutal y elegante pero muy tánico aún; sin duda un gran vino necesitado de una buena guarda.
Cerramos con un dulce también desconocido para mi, el Javier Sanz V Dulce de Invierno (DO Rueda, blanco dulce de vendimia tardía 80% Verdejo, 20% Moscatel; Javier Sanz Viticultor), que muestra un bonito color amarillo pajizo con ribetes dorados; nariz con recuerdos de miel, orejones, ceras y piel de uva; en boca glicérico, con un dulzor nada empalagoso que se compaña de un tenue amargor; un dulce muy curioso y rico.
Agradable sesión de degustación ayer, con buena compañía, y con interesantes descubrimientos.

lunes, 17 de febrero de 2014

Empezando con Burdeos 2010

Después de un largo parón debido a motivos que no viene a cuento airear aquí, retomo un poco la actividad del blog comentando mi primer acercamiento a los vinos bordeleses de la añada 2010 que compré en avanzada.
A pesar de que me han recomendado encarecidamente tener paciencia y guardar más tiempo, me han podido las ganas y he empezado a descorchar botellas. Como había previsto, comenzando por los vinos con menor o ninguna aportación de Cabernet Sauvignon, y de menor clasificación.
A pesar de sus tres siglos de historia, Château de La Dauphine es actualmente un moderno château con unas 35 Ha de viñedo perteneciente a la denominación Fronsac. Adquirido por Jean Halley a la familia Moueix en 2000, se han invertido cerca de 10 millones de euros en renovarlo por completo. Elaboran tres vinos, todos ellos tintos, siendo el que nos ocupa el grand vin de la casa. Uvas procedentes de un total de 31 ha de viñedo con una edad media de 30 años, doble selección en mesa antes y después del despalillado, fermentación alcohólica a 26ºC durante 30 días y maceración de 35 días para dar paso a una maloláctica parcial en barricas y una posterior crianza de 12 meses en barricas de roble, de las cuales un 30% son nuevas. Château de La Dauphine 2010 (AOC Fronsac, tinto con crianza, 90% Merlot, 10% Cabernet Franc, Château de La Dauphine) es un vino de color rubídeo granatoso con ribete rubí, de capa media. La nariz no es muy intensa, pero si agradable, licorosa, con frutos negros maduros, algo de cueros y notas florales. En boca se reveló fresco y frutal, con buena acidez, de cuerpo medio y un tanino delicado, dejando un agradable final.
El Château Grand Village está localizado también en la orilla derecha, cerca de Fronsac. Ha pertenecido a la misma familia desde el siglo XVII, y desde el año 2000 la elaboración de los vinos está en manos de la familia Guinaudeau. 17 Ha de viñedo clasificado como Bordeaux Superieur, y plantado con Cabernet Franc y Merlot, aunque hay un pequeño viñedo con Sauvignon Blanc y Semillon con el que elaboran su vino blanco. Vendimia manual, cuidadosa selección en mesa y crianza de 12 meses con un 20% de barricas nuevas hacen que vea la luz el Château Grand Village 2010 (AOC Bordeaux Supérieur (Fronsac), tinto con crianza, 75% Merlot, 25% Cabernet Franc; Château Grand Village). Viste de color rubí asomando tonos granate. En nariz encontramos fruta roja y negra muy madura, balsámicos y especiados suaves, notas terrosas y toques de vainilla; una nariz muy interesante. En boca es frutal, de buena acidez, algo austero y con un tanino marcado, quizá aún demasiado joven.
Dos vinos con una buena RCP al menos comprados en avanzada, con un Grand Village necesitado de un poco más de botella para limar esos taninos y acabar de redondearse, y un La Dauphine ya muy disfrutable, sencillo pero que puede desarrollar más con el tiempo.

miércoles, 8 de enero de 2014

Los Vinos de la Nochevieja 2013

Con un importante retraso debido a motivos que no viene a cuento mencionar ahora, y sin toda la lucidez que me gustaría, el prometido resumen de los vinos que desfilaron por nuestra mesa el día de Nochevieja.
Los habituales lectores de este humilde blog saben que siempre que puedo, intento rendir un pequeño homenaje a los vinos gallegos. Y en Nochevieja, evento que suelo celebrar con la familia y en Galicia, procuro que todos los vinos que mojen nuestros labios sean da terriña, salvo el inexcusable champagne a la hora de los brindis.
Empezamos la velada con entrantes de varios tipos, que fueron acompañados por un espumoso de los que cada vez se están haciendo más (80000 botellas en 2013 según he podido leer). Me refiero a un espumoso elaborado por el método tradicional en la DO Rías Baixas, en este caso Eidosela Burbujas del Atlántico Brut Nature (DO Rías Baixas, espumoso 100% Albariño, Eidosela). Un espumoso de color amarillo pálido, brillante, con una burbuja un tanto desordenada. Nariz donde se marcan la manzana, algo de flor blanca y discretas notas de bollería y pan tostado. En boca, fresco, de buena acidez, menos seco de lo esperado para ser un brut nature, con carbónico bien presente y agradable final. Si bien lo poco de estos espumosos 100% Albariño no han acabado de entusiasmarme, este no ha estado mal. Ah, lleva fecha de degüelle en la contraetiqueta.
En una mesa gallega que se precie, en una fiesta, no puede faltar el marisco. Y a pesar de estar en Arousa, este año opté por cambiar y en lugar de presentar para acompañarlo otro Rías Baixas, me fui a una DO algo más lejana. Godeval Cepas Vellas 2012 (DO Valdeorras, blanco con crianza con sus lías 100% Godello, Godeval) se elabora con las cepas más viejas de los viñedos de la bodega, y reposa unos 6 meses de crianza con sus lías en depósitos de acero. Tenemos así un vino de un color amarillo pajizo, limpio y brillante. Aromas de fruta blanca madura, algo de hierbas de campo y discretas notas amieladas. El paso por boca nos muestra un vino de buena acidez, algo graso, frutal, con puntas minerales, envolvente y con un final muy agradable y de buena duración. Muy rico y nada mal con el marisco.
La parcela tinta de la noche vino de la mano de un elaborador que está en boca y teclas de muchos de los lectores de este blog, y de mucha otra gente, y del que yo hasta ahora no había probado nada. Me refiero a José Luis Mateo, y el vino que pudimos disfrutar, porque esa fue la palabra, fue su Alanda Tinto 2008 (DO Monterrei, tinto con crianza, Mencía, Bastardo y Tinta fina; Quinta da Muradella). Despalillado, maceración en frío, fermentación en inox y posterior maloláctica y crianza de 13 meses en barricas de roble francés de segundo año dan como resultado un vino de color picota con reflejos amoratados asomando algún rubí, de capa media. Nariz muy agradable, con mucha presencia de fruta roja, hierbas aromáticas, tierra y notas avainilladas. En boca es un vino de buen paso, ágil, fresco, frutal, de buena acidez, con un final muy agradable que invita a otra copa. Difícil parar de beberlo.
A la hora de los brindis, el segundo espumoso de la noche, este sí de tierras galas. Habiendo bebido ya en años anteriores otras elaboraciones de este productor, este año me decidí por el Roger Coulon Blanc de Noirs Brut Millésimé 2005 (AOC Champagne, espumoso, 50% Pinot Noir, 50% Pinot Meunier, Roger Coulon), que se elaboró con vinos de la añada 2005 procedentes de viñedos en Vrigny y Pargny-la-Montagne, clasificados como Primer Cru. El Pinot Meunier procede de la parcela “Les Linguets” plantado en 1953 en pie franco. Viste de color amarillo brillante, con una burbuja muy fina y continua. Nariz sorprendente, con aromas de mantequilla dulce, frutos rojos, bollería y algo de frutos secos, una nariz fantástica. En boca, seco, fresco, cremoso, de fantástica acidez, con un carbónico delicioso y un final tremendamente agradable. Un champagne con mayúsculas.
En resumen, cuatro buenos vinos cuatro, de los que destacaría el de Mateo, que me hace pensar en empezar a conocer a fondo sus elaboraciones, y un tremendo champagne, que aunque esta botella fue un regalo, al precio que veo que puede conseguirse no dudaré en hacerme con más botellas.