jueves, 25 de noviembre de 2010

Beaujolais Nouveau 2010

En la región francesa de Beaujolais siempre se ha elaborado un vino joven (vin de l'année) para celebrar el fin de la vendimia, que hasta pasada la segunda guerra mundial, sólo se consumía localmente. En 1931 se estableció definitivamente que este vino joven, que se daría en llamar Beaujolais Nouveau, se comercializaría el día 15 de noviembre de cada año. Algunos negociantes vieron el potencial comercial de este vino, como forma de librarse de excedentes de vin ordinaire, y como una forma de empezar las bodegas a conseguir liquidez rápidamente, con lo que se empezaron a organizar carreras a París llevando las primeras botellas, y poco a poco, estas carreras se convirtieron en un acontecimiento nacional. En los 80, las carreras se ampliaron a otros países de Europa, Norteamérica y en los 90 a Asia. En 1985, la fecha de comercialización se trasladó al tercer jueves de noviembre, tal y como se hace actualmente. Este día se rodea de una gran maquinaria publicitaria, y el conocido eslogan de “Le Beaujolais nouveau est arrivé!” se empieza a escuchar por todo el mundo vinícola, lográndose ventas de mas de 50 millones de botellas.
El Beaujolais Nouveau se elabora con uvas de la variedad Gamay (el nombre completo de la casta es gamay noir à jus blanc), que deben provenir exclusivamente de viñedos amparados por la AOC Beaujolais, excluyendo los Cru. Se utiliza el tradicional sistema de maceración carbónica, en el cual los racimos completos son introducidos en grandes depósitos, de forma que por la ausencia de oxígeno, las uvas empiezan a fermentar enteras. Este método logra una gran extracción de aromas primarios de las bayas, con una mínima extracción de tanino.
El Beaujolais Nouveau es un vino ligero y frutal, de color brillante, que debe consumirse fresco, preferiblemente antes del verano siguiente a su salida al mercado.
El Beaujolais Nouveau 2010 de Bouchard Père & Fils nos muestra un bonito color cereza, brillante, de capa baja, con ribetes violáceos. Aromas de intensidad media, destacando la fresa y las frambuesas, que se mezclan con nata, dando un aroma general a golosina, y juraría que con algún destello herbáceo, siendo el conjunto más recatado que otros años. En boca se muestra muy ligero, fresco y frutal, y este año he notado una acidez algo más marcada que acaba molestando un poco, pero siendo globalmente un vino agradable.
Mucho se ha criticado y se critica este vino, sobre todo por la enorme campaña propagandística que hay detrás. Se le ha tildado de vino simple e inmaduro, e incluso se le ha comparado con masa de hacer galletas. Nadie debe esperar de este vino más que lo que es, un producto fresco y divertido, que no aspira a ser un Grand Cru, sino a hacer sonreír a los que, año tras año, lo seguimos probando.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Cumpleaños (Parte 2): Burdeos Cru Classé

Como dije en el anterior post, no todos los días se cumplen 40 años, así que, además de la fantástica cena del sábado, tenía claro que quería darme el domingo un homenaje vínico, así que nos fuimos a mi enoteca de cabecera en busca de uno de esos vinos de nombre sonoro, y desgraciadamente, también sonoro precio. Por mi cabeza y mis ojos, que no por mis manos, pasaron sicilias, peeses y similares, pero nada acababa de convencerme. Como en estos días no paro de hojear las páginas de mis atlas vinícolas donde se describen los vinos y regiones francesas, decido irme a la sección gourmet de esa conocida tienda de logo triangular y echar un vistazo. Allí estaban Palmer y Alter Ego, Cheval Blanc, Cos D'Estournel, Pétrus, Angelus, Latour, Mouton-Rothschild, y demás superestrellas bordelesas de precios escandalosos (Alter Ego está en una gama pagable). Y de pronto aparece ante mis ojos este Deuxième Cru del que he leído cosas bastante buenas, entre otras que la añada 1970 quedó en cuarto lugar en la famosa cata de 1976 (cuarto lugar general de tintos, tercero de los vinos de Burdeos). Ya con unos añitos de doma en botella, y, aunque no de las mejores añadas en su AOC, a un precio pagable. Así se vino a casa mi primera botella de un Cru Classé de Burdeos.
Château Montrose 2002 (AOC Saint-Estèphe, tinto con crianza, 62% Cabernet Sauvignon, 32% Merlot, 4% Cabernet Franc y 2% Petit Verdot; Château Montrose) es un vino de un bonito color granate, con ribetes entre rubí y granate evolucionado. En nariz se muestra recatado, sobrio, sin estridencias, pero muy elegante y adulador, con cuero, cacao, especias, notas florales y un perfume de frutas (grosellas, moras) muy maduras que lo envuelve todo. Su paso por boca es carnoso, lleno, sedoso, perfectamente estructurado y balanceado, con un tanino muy noble y bien integrado, dejando un postgusto muy agradable que se va fundiendo y desapareciendo poco a poco.
Un vino que me pareció elegante, seductor, complejo, completo y redondo; en palabras de mi otra mitad "nada destaca por encima del resto, no le falta ni le sobra nada", lo que es una fantástica descripción.
Es un vino para saborear y disfrutar cada sorbo, con mucha clase, aunque no sea de esos que te marcan y nunca olvidas. Yo esperaba quizá algo más de explosividad en un Cru Classé bordelés, pero la verdad es que disfrutamos mucho en la mesa con su elegancia y sedosidad.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Cumpleaños (Parte 1): La Finca

No todos los días se cumplen 40 añazos, así que ya que ayer me tocó a mí cumplirlos, tenía que asegurarme de que la experiencia gastronómica no defraudara.
Por estas tierras, creo sin duda que el mejor restaurante para ir a dejarse sorprender con aromas, texturas y sabores es La Finca. Premiado con una estrella Michelín, está situado en las afueras de Elche, ocupando una preciosa casa de labor de más cien años, restaurada con gusto y elegancia, en el campo de Elche, rodeada de naranjos, limoneros, almendros y, claro, palmeras. Susi Díaz y su equipo ofrecen una comida de base mediterránea, pero claramente innovadora y sorprendente, buscando que en la degustación se vean implicados los cinco sentidos. Irene, hija de los propietarios y sumiller de la casa, se encarga de mantener al día una muy buena carta de vinos, extensa y variada.
Ayer, como siempre, la visita a este fantástico enclave gastronómico no defraudó, aunque podemos poner la única pega de que, dada la gran afluencia de comensales y a que les faltó una persona, la calidad del servicio se resintió un poco y no estuvo al alto nivel que suele tener. Optamos por el Menú Clásico, basado en el producto y la materia prima. Tras una ojeada a la carta de vinos, decidimos intentar la idea que llevaba yo en mente, que era ir maridando el menú con varios vinos. Por mi cabeza rondaban cavas, Rieslings del Mosela y algo de Borgoña, pero ya que ese plan pintaba difícil, decidimos dejarnos llevar por las sugerencias de Irene, que recorrieron varios puntos de la geografía española, resultando muy acertadas y que nos deparó una curiosa sorpresa en forma de vino blanco.

Tras los snacks de la casa (Palitos de Arroz y de Gamba y Pan de Agua con Sobrasada y Tomate), entramos en materia con el aperitivo, Mousse de Tomate con Almendras, suave y riquísima, con un toque de aceite de oliva intenso que destacaba aún más su sabor, y del que mi otra mitad dijo que "se comería kilos". Seguimos con un Helado de Espárragos Blancos con Brotes de Trigueros y Praliné de Cacahuetes, sorprendente combinación de texturas y sabores. Para acompañar estos platos, nos sugirieron un Cava, el Aria Brut Nature (DO Cava, 60% Macabeo, 20% Xarel·lo, 20% Parellada; Segura Viudas) que vestía un amarillo pajizo algo apagado, con un perlaje vertical y continuo muy elegante; la nariz estaba marcada por la crianza, con frutos secos y pan crujiente, dando paso en boca a una entrada seca que dejaba enseguida sitio a un retrogusto muy frutal y a un final con un suave dulzor muy agradable. Nos gustó mucho.
La velada continúo con Galleta con Higos, Dados de Foie, Queso y Gelatina de Vino Monastrell, que nuevamente hace trabajar todos los sentidos ante la mezcla de texturas, sabores y temperaturas, destacando el fantástico foie. El siguiente entrante fue una Yema de Corral con Tocino Ibérico a la Brasa y Salteado de Setas de Otoño, una de las estrellas de la noche, de sabores intensos y con productos de una calidad superior. Inmediatamente apareció en la mesa el otro entrante protagonista de la noche, Carpaccio de Vieiras con Aceite de Trufa y Ceps, donde armonizaban de maravilla algunos de mis productos culinarios preferidos, la elegante vieira, los exquisitos ceps y la sublime trufa, creando pura poesía.
Para estos tres entrantes, la sumiller nos presentó un vino blanco que no conocía y que me resultó sorprendente, Auro 2009 (DO Alicante, blanco joven, Chardonnay y Moscatel; Bodegas Parcent), que mostraba un color amarillo pajizo claro con algún destello dorado pálido, aromas de buena intensidad donde había piel de uva, manzana, algo de jazmín y avellanas, y que en boca se notó fresco, algo untuoso, muy frutal y con un sutil amargor final. Nos sorprendió y se conjuntó muy bien con los platos a los que acompañó, aunque quizá sea algo difícil para beber solo.
Llegó el turno del primer plato, Merluza con Aceite de Encurtidos con Mostaza de Guindilla Dulce y un miniaperitivo de Mousse de Oliva. Difícil describir el fantástico punto de la merluza, la combinación con los encurtidos y el toque de la guindilla dulce. Sensacional. El punto y final a los platos lo puso el Lomo de Ternera a la Brasa con Cecina de Buey y Mostaza Verde, sabores intensos y deliciosos en un plato que comería una y otra vez.
Para estos dos últimos platos con tanta enjundia, nos sirvieron un Ostatu Selección 2006 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 100% Tempranillo, Ostatu), de color picota muy oscuro, casi negro, con ribetes aún rubí; nariz de muy buena intensidad, donde de primera impresión destacaban los aromas cremosos de cacao y torrefactos sobre un fondo de fruta muy madura, y que tras evolucionar en la copa mostraba un fino especiado. En boca se notó amplio, carnoso, buena acidez, con marcadas notas de ahumados que dejaban asomar luego la fruta y un tanino marcado muy agradable. Un buen vino, algo maderizado eso si, de una bodega cuyos productos pude conocer hace unos días, y que todos tienen una gran calidad.
El postre fue la Fantasía de Chocolates sobre Tierra Volcánica, donde se mezclaban chocolates de distintos tipos, en diferentes texturas y temperaturas. A este difícil postre le acompañó una buena muestra de la calidad de los moscateles dulces de estas tierras, Serrata Moscatel (DO Alicante, Vino de Licor, 100% Moscatel de Alejandría, Francisco Gómez), un moscatel dulce con 6 meses de barrica que le dan un bonito color dorado brillante, con aromas varietales intensos donde destacaban más la pepita de uva que la piel, con toques amielados; paso por boca muy goloso y muy frutal, con un deje amaderado que prolonga el final. No lo conocíamos, muy rico.
En resumen, una fantástica cena con un maridaje muy bien llevado , que nos mantuvo sonriendo las más de dos horas que estuvimos allí. Profesional y encantadora la sumiller, Irene, con quien mantuvimos una agradable charla al final de la velada, y que prometió tenerme informado de los eventos gastroenológicos que organicen.
Las fotos del restaurante son de la web de Euroresidentes y de su propia web.

martes, 16 de noviembre de 2010

Cru Beaujolais y Piron


Beaujolais es una región vinícola francesa situada al sur de Borgoña y al norte de Lyon.  Administrativamente pertenece a la región de Borgoña, aunque su clima se parece más al del Ródano, siendo sus vinos lo suficientemente individualizados para ser considerados de forma independiente.
Es una región muy amplia, con más de 20000 Ha de viñedo que soportan un clima semicontinental con influencias mediterráneas, teniendo en general un clima más templado que el de la vecina Borgoña, por lo que la Pinot Noir no madura bien en Beaujolais. Los mejores suelos son principalmente graníticos, aunque en los Cru hay colinas de esquisto y granito, con algo de caliza.
Hay doce denominaciones principales de vinos de Beaujolais, aunque más de la mitad de la producción se vende bajo la denominación básica AOC Beaujolais. Estas denominaciones se agrupan en tres tipos fundamentales: los vinos jóvenes (Beaujolais Nouveau), los vinos tradicionales (Beaujolais, Beaujolais Supérieur y Beaujolais-Villages) y los Cru de Beaujolais.
La casta más plantada en esta región es la Gamay (98% de las plantaciones), aunque también se emplea algo de Pinot Noir, Chardonnay y Aligoté. La Gamay aporta a los vinos de Beaujolais un color rojo azulado intenso, con baja acidez, taninos moderados y un cuerpo ligero a medio.
Los Cru de Beaujolais son diez pueblos situados en las colinas, que producen los vinos de mayor calidad, y en esta zona, la palabra Cru hace referencia al vino producido en una región, no en un viñedo particular. Sus vinos tienen más cuerpo y más color, así como una vida más larga. Chiroubles, Brouilly y Régnié hacen los vinos más ligeros, a consumir dentro de los tres años siguientes a su cosecha. Côte de Brouilly, Fleurie y Saint-Amour producen vinos de cuerpo medio, para ser consumidos dentro de los cuatro años siguientes a la cosecha. Chénas, Juliénas, Moulin à Vent y Morgon producen los ejemplos con más cuerpo de Cru Beaujolais, que necesitan el mayor tiempo para envejecer en la botella y que se pretende normalmente que se consuman entre 4 y 10 años después de la cosecha.

Dominique Piron cuenta con más de 45 Ha de viñedo repartido en distintos Cru de Beaujolais, casi todas plantadas con Gamay, incluidos algunos viñedos de más de 35 años. Además de producir varios Cru Beaujolais, es propietario de otras bodegas que elaboran Beaujolais Nouveau y Mâcon blanc.
He podido probar 5 vinos de Piron, distintos Cru Beaujolais de varias añadas, que muestran notables diferencias entre sí.

- Brouilly Domaine de Combiaty 2006: Presenta un color granate limpio y brillante, de capa baja, con ribetes granate. Nariz poco intensa, mostrando fruta roja y negra, con claras notas minerales. En boca suave, ligero, con buena acidez y tanino algo verde. No está nada mal.
- Moulin à Vent Les Vignes Du Veux Bourg 2006: Bonito color rubí brillante con ribete granate. Aromas de buena intensidad, moras, notas florales y suave  especiado. En boca tiene una acidez viva y una mineralidad importante, que deja la frutosidad en segundo plano. Buen vino, pero no es mi estilo favorito.
- Chénas Quartz 2005: Rojo granate, con ribetes granatosos, ya algo apagado. En nariz destaca fruta negra, recuerdos herbáceos y notas minerales menos marcadas de lo que me esperaba. Paso por boca sabroso, con buen tanino y mineralidad presente pero suave. Gustó bastante en la mesa.
- Chénas Quartz 2007: Muestra un color rubí algo atejado, con ribetes rubí, de capa baja. Nariz de intensidad media, rara, donde se notaban olores como de fruta agria, con notas minerales y un extraño flash como de gominola. En boca entraba muy ligero, con una acidez discreta, poca tanicidad y una importante mineralidad, dejando un final poco agradable. Me da la sensación de que esta botella tenía algún problema, ya que desde el corcho noté olores extraños.
- Morgon Côte du Py 2007: Bonito rubí granatoso muy levemente apagado, con ribetes rubí. En nariz, mucha fruta roja, con cerezas y frambuesas y un suave soplo mineral y especiado. En boca es ligero y fluido, con recuerdos frutales claros y una mineralidad más evidente, aunque discreta. Posiblemente el más sencillo y el que más me gustó de todos.

En resumen, vinos que se apartan de lo que habitualmente nos encontramos en tiendas y cartas de vinos. Con sabores muy personales que no creo que sean del gusto de todo el mundo. Me quedo con el Chénas Quartz 2005, el Brouilly y sobre todo el Morgon, que creo que que repetiría.

El mapa de Beaujolais está tomado de Bryanballew. La foto del racimo de Gamay está tomada de  Sibaritia

martes, 9 de noviembre de 2010

Bernabé Navarro

Conocí a Rafael Bernabé hace algunos meses en una feria de vinos celebrada en el MARQ de Alicante. Mientras probaba sus productos, charlamos sobre lo que se suele hablar en estos eventos, vinos, viñas, productores, productos...y medios de difusión y divulgación. Rafa es una persona que tiene muy claro que los medios tradicionales de contacto con el gran público van perdiendo relevancia, y que otras formas de comunicación más inmediatas, más personales, y sobre todo, bidireccionales, van teniendo cada vez más protagonismo. Después de intercambiar ideas sobre conocidos comunes (Samuel, tu saliste a relucir), me sorprendió diciéndome que conocía este blog, y siendo totalmente consecuente con sus ideas, me ofreció enviarme una muestra de sus vinos.
Rafael es una persona totalmente comprometida con lo que hace, con las ideas muy claras de lo que quiere hacer y cómo quiere hacerlo. Fruto de esta convicción, es la contrastada calidad de sus vinos, los cuales he podido conocer a fondo y disfrutar gracias a su gentileza, y que intento describir aquí, con un tiempo de retraso que él ha sabido entender, pero que es difícil de justificar.

El proyecto de Bodegas Bernabé Navarro nace con la idea de trabajar en serio y con calidad la variedad autóctona de la zona del levante español, la Monastrell. Empiezan por hacerse con el viñedo de la finca Casa Balaguer, en la zona de Villena, en un paraje bien resguardado, con altitudes entre los 550 y los 600 metros, variedad importante de suelos y con viejos viñedos de Monastrell de entre 40 y 50 años, algunos aún con pie franco. En total son 40 Ha de viñedo propio, donde, amén de Monastrell, se cultivan Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah; y se están haciendo pruebas con Graciano, Malbec y Garnacha tintorera, una muestra más de la inquietud de Rafa y su gente.
Las producciones son de entre 3000 y 3500 Kg. por Ha, con plantas sometidas a estrés hídrico controlado, y con un meticuloso respeto al medio ambiente en lo que toca al uso de químicos en los viñedos.
Se vendimia en cajas de 20 kilos, tras una cuidadosa selección previa en el campo, seguida de una nueva selección en bodega, donde se tienen en cuenta además factores como tipo de viñedo, tipo de suelo, forma de cultivo, orientación, etc.
La bodega tiene una producción máxima de 250000 botellas, y en ella se utilizan maceración en frío, maceraciones largas y cortas, diferentes despalillados, remontados, bazuqueos, así como control exhaustivo de la temperatura de fermentación. Se intenta respetar al máximo el empleo de levaduras, y el vino no se clarifica ni se filtra.
Para la crianza se utilizan roble francés, americano, centroeuropeo y ruso, nuevo, con diferentes tostados. Y tienen en marcha un proyecto con el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria para la crianza de vino mediterráneo en barricas de roble español.
Con todo este bagaje y esta seria y concienzuda forma de trabajar, el resultado tiene que ser bueno, y lo es. Rafael me envío dos botellas de cada una de sus elaboraciones, que si bien tienen un fondo común claramente mediterráneo, marcan sus diferencias de forma diáfana.

- Beryna Selección 2005 se elabora con 50% Monastrell, 40% Tempranillo y 10% Cabernet Sauvignon, vinificados por separado y con posterior coupage, con una crianza de 18 a 20 meses en roble francés nuevo. Muestra un intenso color picota bien cubierto, que denota la madurez de la uva y la extracción, con ribete granate. A copa parada destacan frutas muy maduras y como en confitura junto con algún recuerdo herbáceo, apareciendo tras agitar, tostados, canela en rama y algún balsámico muy suave. Entra en boca ligero, pero poco a poco la llena, notándose un buen cuerpo; alcohol presente pero no molesto, acidez suficiente que se nota bien en los bordes de la lengua, y tanino marcado con un final algo secante. Buena persistencia. Intenso, complejo, bastante redondo, aún mejorará algo en botella. La joya de la corona de la casa, un vino espléndido.

- Casa Balaguer 2006 nace de 50% Monastrell y 50% otras castas (Tempranillo, C. Sauvignon, Syrah y Merlot) vinificadas por separado y con posterior coupage, pasando a barricas de roble francés nuevo para una crianza de 16 meses. Viste un color rubí brillante, de capa baja, con borde rubí. En nariz predominan los terciarios, con balsámicos, ahumados y especiados, sobre un fondo de fruta madura. En boca se muestra fluido; y es, al contrario que en nariz, bastante frutal, con una acidez bien presente y un tanino proveniente de la crianza en madera, bastante integrado. El postgusto es de duración media, dejando recuerdo a ahumados. Un vino menos complejo y elegante que el Beryna Selección, más sencillo, pero agradable y muy bebible.

- Beryna 2007 se elabora con 60% Monastrell y 40% otras (Tempranillo, C. Sauvignon, Syrah y Merlot), como los otros, vinificadas por separado y haciéndose luego el coupage, y tiene una crianza de 14 meses en roble francés nuevo. Muestra un color rubí, limpio y brillante, de capa media. A copa parada, destacan las frutas rojas maduras y frescas, con balsámicos finos. Tras agitar, aparecen notas licorosas, balsámicos más marcados y recuerdos ahumados, manteniéndose siempre presente la fruta. La entrada en boca es ligera, fluida, con una acidez muy buena, dando paso a un tanino muy presente, quizá mínimamente verde y secante, con un retronasal muy afrutado y un final de duración media. Un muy buen vino, a medio camino entre los otros dos, con una fruta muy presente en todo su recorrido y que, cuando se integre un poco más el tanino, será un gran vino.

En resumen, tres vinos bien elaborados, muy agradables, elegantes, con distintas complejidades y muy bebibles, que han acompañado fantásticamente varias comidas. No voy a hacer mención aquí a los premios que tanto la bodega como los vinos han recibido, pero los comentarios repetidos en todas las comidas en las que me he presentado con estos vinos han sido halagos y felicitaciones, han gustado a todos. Rafa, me has hecho quedar bien.
Quiero agradecer a Rafael Bernabé y al resto de la familia de Bodegas Bernabé Navarro el haberme enviado sus vinos para ser comentados aquí. Te pido disculpas de nuevo, Rafa, por el retraso, pero creo que has podido entenderlo. Ah, la muestra de depósito del Beryna 2008 que probé promete mucho, y si la vendimia de este año ha ido tan bien de calidad como me han dicho ("es bueno y con alma", en palabras de Rafael) puede ser un año soberbio.
Las fotos del viñedo y la bodega son de su propia web

sábado, 6 de noviembre de 2010

Morlanda

Hace un tiempo no paraba de encontrarme, en los blogs que frecuento, referencias a vinos elaborados con Garnacha blanca, una uva de origen español, mutación de la Garnacha tinta, bien adaptada a climas cálidos y secos, que da origen a vinos con cuerpo y elevada graduación.
Cenando el otro día en un restaurante, por cierto nada especial, y tras habernos decantado por platos a base de pescado, me encontré en la carta de vinos con un Priorat elaborado en su mayor parte con esta casta, por lo que nos decidimos a probarlo.
El Morlanda Blanco 2009 (DOCa Priorat, blanco fermentado en barrica, 85% Garnacha blanca, 15% Macabeo. Viticultors del Priorat) es un vino elaborado con el referido coupage, fermentado un 70% en depósitos a temperatura controlada, y el resto en barricas de roble francés. Esta elaboración da origen a un vino amarillo pajizo claro con algunos reflejos dorados. Con una nariz de buena intensidad y compleja, discretamente acre, dando a copa parada avellanas y pan, para dejar paso tras agitar, a fruta de hueso y herbáceos. En boca es seco pero con una ligera untuosidad, notándose un retronasal frutal, y con un final de duración media que deja un nada molesto amargor.
Un vino muy agradable, distinto, donde se deja notar el paso por las barricas. Con alguna nota amarga que puede no gustar a todo el mundo, pero con la suficiente frescura y complejidad para hacer disfrutar a la mayoría. Ah, no lo dejéis abandonado en la cubitera, porque empieza a perder su carácter al enfriarse demasiado.