viernes, 27 de abril de 2012

Objeto Volador Identificado

Desde 2005, un grupo de conocedores y amantes de los tesoros enológicos de Jerez, Sanlúcar, El Puerto y Montilla, empiezan a rescatar algunas de estas joyas y embotellarlas en series limitadas. Con la visita a una vieja bodega sanluqueña y el embotellado de un amontillado viejo que llevaba más de 20 años sin comercializar, empieza la andadura del Equipo Navazos. Desde entonces, vienen seleccionando botas de vino de particular complejidad y finura, y embotellando series muy limitadas para unos pocos apasionados. Desde 2007, comerciantes de vinos de reconocido prestigio como Ramón Coalla, Quim Vila o Alberto Fernández, ponen a disposición el público una pequeña cantidad de botellas de cada edición.
Estamos acostumbrados a probar de la mano de Navazos ejemplos soberbios de generosos andaluces, como La Bota de Manzanilla "Navazos", La Bota de Manzanilla Pasada "1/15" o La Bota de Manzanilla Pasada "Bota Punta". Esta vez, nos sorprenden a todos con el lanzamiento de un vino distinto, que manteniendo la personalidad de los generosos andaluces que tanto admiran en Navazos, nos da una nueva perspectiva de una uva conocida por todos gracias a los maravillosos dulces que produce.
La uva Pedro Ximénez forma, junto con moscatel y palomino fino, el trío de castas históricas andaluzas. Asentada desde hace siglos como variedad predominante en los viñedos de Montilla-Moriles, su versatilidad permite elaborar vinos de carácter muy variado. Cuando se vendimia en el momento de alcanzar los 11,5-12,5% de alcohol, el equilibrio entre aromas primarios, acidez, alcohol y estructura mineral resulta óptimo.
Es en este punto cuando se vendimian las uvas para elaborar OVNI 2011 (DO Montilla-Moriles, blanco seco 100% Pedro Ximénez, Bodega Pérez Barquero). Su gestación incluye fermentación natural, con levaduras locales, y un breve asentamiento durante unos meses en tinajas de cemento con la protección de un ligero velo de flor. El resultado es un vino amarillo dorado pálido con algún reflejo ambarino muy tenue. A copa parada, fruta de hueso, y notas dulzonas que juraría que me recordaron al dátil; tras agitar y evolucionar en copa aparece, fruta blanca muy madura, como empezando a fermentar, y algo de jazmín. En boca es un vino muy seco, que de entrada evoca sutilmente a un fino, fresco, de buena acidez, frutal, amargoso, mínimamente glicérico, con un final levemente salino y muy agradable.
Un vino distinto, interesante y muy placentero, que si bien se deja beber solo pero que muy bien, le enfrentamos a unas gulas al ajillo con gambas y unos lomos de bacalao gratinados con mayonesa de eneldo, y se entendieron maravillosamente. Para probar y repetir sin duda.

sábado, 21 de abril de 2012

De Vinos por Londres

Vivir en un país de larga tradición vinícola, permite que en cualquier restaurante encontremos una amplia gama de vinos nacionales que se adaptan a todos los bolsillos y nos permiten acompañar bien la comida, pero dificulta el que nos encontremos con amplias cartas de vinos extranjeros. Por el contrario, pasar unos días de trabajo en una gran ciudad de un país con largo y amplio historial de consumo de vino, pero sin tradición productora, hace que sea mucho más fácil rebuscar entre cartas con vinos de todo el mundo aquel que más nos apetezca en cada momento. Así pues, estos días pasados en Londres, en los que abundaron las comidas y cenas de trabajo, dieron bastante juego vinícola.
Empezaré el resumen por uno de los vinos elegidos por mí, y que desgraciadamente decepcionó bastante en la mesa. Forrest Pinot Noir 2010 (Marlborough, Nueva Zelanda; tinto con crianza 100% Pinot Noir, Forrest Wines) mostraba un suave color apicotado, con una prometedora nariz de frutas rojas y negras, flores y un fino especiado, pero que en boca pecaba de una acidez y tanino algo descompensados. No resultó muy agradable en boca, pero puede que mejore en botella.
Otro vino elegido por mi y que si mereció aprecio y repetición fue un clásico de los que habitualmente no fallan, y que me apetecía mucho probar. Guigal Côtes-du-Rhône Rouge 2007 (AOC Côtes-du-Rhône, tinto con crianza; 50% Syrah, 40% Garnacha, 10% Monastrell: E. Guigal) nos hizo disfrutar mucho con un típico vino rodaniano. Granatoso algo apagado, con una nariz marcada por notas cárnicas, fruta roja y especias y un paso por boca amplio, frutal y con un final secante muy agradable. Gustó bastante a casi todos en la mesa, incluído yo.
Cruzando el atlántico nos topamos con el Nómade Malbec 2008 (Mendoza, Argentina; tinto con crianza 100% Malbec; Tomás Ahával). De color picota con ribetes granatosos, con aroma de ciruelas y flores, y que se mostró en boca con cuerpo medio, frutal y algo secante. Muy bebible.
También del llamado nuevo mundo vinícola, probamos un vino de viticultura orgánica. The Ladybird 2009 (Stellenbosch, Sudáfrica; tinto con crianza; 54% Merlot, 20% Cabernet Sauvignon, 17% Cabernet Franc, 9% Petit Verdot; Laibach Wines) tiene un color picota oscuro, profundo. En nariz nos da algo de fruta, especiados y notas de cuero, para mostrarse en boca con un tanino algo marcado y buen cuerpo. No entusiasmó.
La región de Burdeos estuvo representada por un Bordeaux Supérieur del noreste de la zona bordelesa. Château Le Maine Martin 2005 (Bordeaux Supérieur, tinto con crianza; 65% Merlot, 35% Cabernet Franc; Chateau Cailley) es un vino de color granatoso oscuro, la nariz es bastante bordelesa, marcada por frutos negros, herbáceos y notas animales; en boca se mostró de cuerpo medio, con buena acidez, tanino aún marcado y final frutal. Nada espectacular, pero se dejaba beber.
El apartado de espumosos lo marcó un gran champagne, Louis Roederer Brut Vintage 2004 (AOC Champagne, 70% Pinot Noir, 30% Chardonnay; Louis Roederer) tiene un bonito color pajizo asomando los dorados; nariz intensa, con frutos secos, tostados y bollería y en boca, lleno, fresco, fantástico carbónico y final bastante persistente. Un excelente champagne, sin duda.
Por último, el vino que más nos gustó sin duda de todos los que probamos, tanto, que lo fuimos dos veces seguidas al mismo restaurante y pedimos el mismo vino; claro que a esto ayudó que enfrentarse a una carta de más de 700 referencias, sobre todo italianas, no es nada fácil (sólo de Barolo había más de 2 páginas impresas). El vino en cuestión es el Grandarella Rosso delle Venezie 2008 (IGT Veneto, tinto con crianza elaborado mediante appassimento; Corvina, Refosco y Carmenère; Masi Agricola). De profundo color picota violáceo, nos dio en nariz deliciosos aromas de frutas negras, hierbas aromáticas y un marcado avainillado. En boca, suave, equilibrado, de buen cuerpo, especiado y frutal, con una muy buena persistencia. Un delicioso vino.
Para terminar, dos recomendaciones de restaurantes. Por un lado Sketch, un sitio donde se combinan comida, arte y música. Fantástico ambiente, decoración muy diferente, y platos bien elaborados, que podrían pecar de ir algo escasos. Merece la pena una visita.
El restaurante que más disfrutamos, sin duda, fue Locanda Locatelli, estrellado restaurante italiano situado muy cerca de Marble Arch. Elegante, tranquilo, servicio fantástico, sumilleres atentos y profesionales, amplia variedad de riquísimo pan y algunos platos como la Insalata di fave e pecorino di Pienza (ensalada de habas tiernas, rúcula y queso pecorino), los Linguine all’ astice (linguini con langosta, tomate, ajo y chile) o la Tagliata di manzo scozzese, melanzane, aglio selvatico e cipolla rossa (finos filetes de buey con berenjena ahumada, ajo salvaje y cebollas rojas) que están simplemente soberbios. De postre, no dejéis de probar la Panna cotta al rum, gelatina al frutto della passione, fragole, granita al cocco e gelato spagnola o los increíbles helados. La carta de vinos además, es sencillamente impresionante.

viernes, 13 de abril de 2012

Protos, Internet y Redes Sociales

Cada vez más, las personas buscan la información que necesitan fuera de las vías que podemos llamar tradicionales. Medios como las redes sociales o los blogs son una fuente de información de fácil acceso, inmediata, y con lo que considero lo más importante, la posibilidad casi en tiempo real de establecer feedback e intercambio de opiniones entre quien ofrece originariamente el contenido, y los que acceden a él, lo cual permite la construcción, entre todos, de una información más rica y precisa.
En el sector del vino, muchos han asumido como realidad innegable esta ya no tan nueva vía de acceso a la información y los contenidos, se han sumado a ella participando activamente y sacan provecho de las oportunidades que ofrece. Otros, no sólo son más remisos a aceptar el nuevo statu quo, sino que intentan de muchas formas, mantener la antigua situación, bien por escasa capacidad de adaptación, bien por miedo a perder una posición de poder que ahora ven tambalearse.
Dentro del primer grupo, los que ven a la red como medio ideal de difusión de contenidos y de estar en contacto con potenciales consumidores, está Bodegas Protos. Y en esta línea, han organizado un sorteo entre sus fans de Facebook para que 20 agraciados asistan a una cata maridaje que tendrá lugar el próximo día 20 de abril en la Fundación casa Pons de Madrid. Se degustarán tres vinos de la bodega, dos tintos y un blanco, incluyendo el Protos Selección Finca el Grajo Viejo, en una cata maridada y comentada por el enólogo de Protos, Carlos Guzmán, y por el artífice de los platos, el chef Daniel Méndez, ganador del certamen de Tapas y Pinchos 2011 de Valladolid. Puedo adelantar que entre las tapas figura un foie reposado en un pan brioche, ruibarbo y crema de membrillo y vainilla que suena de muerte. La información completa sobre el evento se puede encontrar aquí.
Además del sorteo entre los fans de Protos en Facebook, hemos sido invitados algunos bloggers, pero desgraciadamente yo no voy a poder asistir.
Hace poco leí que alguien decía, "quien siga pensando que Internet es el futuro, tiene un problema". Y así es, también en el mundo del vino.

lunes, 9 de abril de 2012

Chardonnay de Masas

Tengo la idea de que existen dos tipos de vino. Unos son los vinos en los que el elaborador intenta transmitir algo: terroir, personalidad, trabajo en bodega...Hace lo que quiere para expresarse a través de su vino. Y si encima el producto es de calidad, tiene éxito y se vende, que no olvidemos que es el fin último de quien hace vino, pues mejor que mejor.
Otros vinos son elaborados "para gustar", y me explico. Son vinos sin aristas, sin complejidades importantes, que no pretenden que quien lo beba deba hacer un esfuerzo para entenderlo. Vinos que buscan ser muy similares añada tras añada, y cuyo objetivo es hacer disfrutar y venderse bien.
El vino que hoy comento, creo que podemos englobarlo en esta última categoría. Es un vino del que he probado ya dos o tres añadas, que siempre cumple, con una calidad alta, y que desempeña muy bien el trabajo de acompañar comidas.
Ayer bebimos, con un curioso bacalao en tempura, una botella de Enate Chardonnay 234 2010 (DO Somontano, blanco joven 100% Chardonnay, Enate). Un vino que se elabora de forma que tenga las características que busca la mayoría del público: corta maceración pelicular, fermentación con levaduras seleccionadas en depósitos de acero con control de temperatura, clarificación y estabilización por frío. El resultado, un vino de color amarillo pálido con reflejos verdosos brillantes. Nariz de buena intensidad, elegante, con manzana, hinojo y frutas tropicales. En boca es un vino muy agradable, frutal, algo graso, con buena acidez y un final muy agradable. Apetece inmediatamente servirse otra copa.
Este vino ya ha ganado en dos ocasiones (añadas 2009 y 2010) la medalla de oro en el Concurso Chardonnay du Monde, y si bien no es un Chardonnay inolvidable, y creo que a muchos de los lectores de este blog no les entusiasmará, siempre que lo hemos bebido nos ha gustado mucho. Y eso ya es bastante.

sábado, 7 de abril de 2012

No Sólo de Vino Vive el Hombre

El pasado domingo y este viernes no los he dedicado a probar y comentar vinos. Me he entregado a otra de mis aficiones, quizá la que más tiempo lleva conmigo, la que me ha hecho hacer las mayores tonterías, y la que tenía más abandonada. Estos dos días he vuelto a salir de pesca.
Un grupo de amigos, un río limpio y serpenteante bajando por entre los barrancos del Parque Natural de las Sierras de Segura, Cazorla y Las Villas, una caña de mosca, una imitación de pardón y unas truchas pequeñas pero bravas que suben una y otra vez a la mosca en una pequeña tabla, hacen que los más de 400 Km hechos en total ese día merecieran la pena.
Un río que baja por la Sierra del Segura, precioso, con el agua muy fría, donde vemos volar pequeños pardones y rhodanis, tramos complicados que ponen a prueba la pericia de los que manejan las cañas y un rato de charla entretenida con el bocadillo, hacen que una jornada sea fantástica, aunque incluya un resbalón inoportuno con chapuzón incluido.
La pesca de la trucha a mosca es otra cosa. Una vez que se prueba es muy pero que muy difícil de dejar.
Y como dice Alejandro Viñuales, "No pescamos a mosca para coger más peces, si no para ser más felices".
La foto del Río Mundo está tomada de la Wikipedia.