miércoles, 22 de agosto de 2012

Verano en Galicia

Viñedo en Rías Baixas
Algunos Vinos
Ría de Vigo desde el Mirador de Cotorredondo
Niebla desde el Mirador de Cotorredondo
Comida Casera
Generador Eólico en el Monte do Seixo
Atlántico desde la Torre de Hércules
Caballito del Diablo en el Lago de Castiñeiras
¡Aceite Galego!

martes, 7 de agosto de 2012

Ibérica Bruno Prats

"Quiero que los vinos que hago produzcan placer en quien los bebe". Ese podría ser un buen resumen del objetivo de Stéphane Point, enólogo encargado de Ibérica Bruno Prats, la última aventura de Bruno Prats, que tiene su sede en la DO Alicante.
Bruno Prats ha dirigido durante 30 años el famoso Château Cos d'Estournel en Saint-Estèphe. En 1990 creó Viña Aquitania en Chile, con Paul Pontallier y Felipe de Solminihac; en 1998 se asocia con la familia Symington en el Douro para crear Chryseia; y en 2005 crea, junto a Hubert de Boúard y Lowell Jooste, Anwilka, un Cabernet-Syrah de Stellenbosch (Sudáfrica). Durante sus estudios de viticultura en Montpellier en 1967, descubre de la mano de su profesor Jean Branas, el interés de los viejos viñedos de Monastrell de la región de Alicante. Y ahora, más de 40 años después, decide iniciar aquí su último proyecto.

Stéphane Point es enólogo, licenciado en la Facultad de Enología de Burdeos. Forma parte del proyecto Chryseia en el Douro portugués hasta 2008, y tras manifestar a Prats su deseo de abandonar la región, se le ofrece la posibilidad de una sociedad para iniciar el proyecto en Alicante, por lo que desde 2009 se dedica a visitar viñedos y establecer contactos con los propietarios, sentando las bases de la aventura alicantina de ambos.
Tras haber probado sus vinos en dos ocasiones en el Winecanting Summer Festival, y parecerme muy interesante el proyecto, me puse en contacto con Stéphane con el fin de visitar las instalaciones. Nos recibió muy amablemente, y nos explicó con todo lujo de detalles su trabajo en la bodega, con una sinceridad total, y diciéndonos el como y el porqué de cada paso que da, desde que se decide la vendimia, hasta que el vino sale al mercado.
Actualmente, Ibérica Bruno Prats controla algo más de 1 Ha de viñedo, y tiene instalada una unidad de vinificación en los edificios de la familia Poveda. Stéphane nos explica que, antes de comprar o plantar viñedos y construir una bodega, han decidido comprar uva y alquilar espacio, hasta ver el futuro de la aventura.
La elaboración de los vinos es artesanal, pero haciendo uso de las técnicas y elementos que la enología moderna ofrece. La vendimia es siempre manual en cajas de 12 a 20 Kg, con selección en el viñedo y en mesa. Para la vinificación, dispone Stéphane de 8 depósitos de acero inoxidable con camisas de frío, de 3000 Kg, y 8 barricas de roble usado, de 225 y 400 litros. Para la fermentación se usan levaduras seleccionadas, que permiten tener un control total de la misma ("con producciones tan pequeñas, perder un depósito es un auténtico desastre"). Los remontados se llevan a cabo de forma artesanal, con el llenado de un pequeño depósito que se eleva con montacargas y se vacía por gravedad de nuevo en los tanques. Para el prensado se utiliza una pequeña prensa hidráulica ("en realidad está destinada a la elaboración de sidra"). La fermentación maloláctica se efectúa en su mayor parte en barricas de roble usado, nuevamente con control de las bacterias que la llevan a cabo. La crianza de los vinos tiene lugar en barricas de roble nuevo y usado, de 225 y 400 litros. Los vinos son clarificados con albúmina y sometidos a un filtrado muy ligero ("no son Oportos Vintage, no tienen por qué tener posos"). Cada casta se vinifica por separado, se hace una mezcla inicial antes de la crianza, y se hace el coupage definitivo, siempre con la presencia y opinión de Bruno Prats, antes del embotellado ("cuando juntas las cosas, después es muy difícil separarlas si algo no está bien, por eso hacemos el ensamblaje al final del proceso"). Hay que destacar que, salvo el personal que vendimia, y la presencia de Prats para el ensamblaje definitivo, el resto del proceso es llevado a cabo en su totalidad por Stéphane. El selecciona, fermenta, macera, remonta, decide, llena y transporta barricas y trasiega; haciendo uso del personal y maquinaria de Salvador Poveda, sólo para el embotellado.

Ibérica Bruno Prats elabora dos vinos. Uno de ellos, MosYca, es un coupage de Monastrell, Syrah, Cabernet Sauvignon y Petit Verdot; el otro, la joya de la bodega, AlFYnal, es un monovarietal de Monastrell de cepas viejas ("hacer MosYca es divertido, hacer AlFYnal es excitante"). De ambos vinos ya habíamos probado en el mencionado evento de la DO Alicante, sus añadas 2009 y 2010, aunque ahora hemos probado una con un año más de botella, y otra con un mes más. Además, probamos muestras de barrica de lo que va a ser la añada 2011 de ambos vinos.
MosYca 2010 (Tinto con crianza, 40% Monastrell, 20% Cabernet Sauvignon, 20% Syrah, 20% Petit Verdot) sigue en la línea de las frutas rojas y las especias dulzonas, pero se nota más la floralidad y cierta carnosidad de la Syrah; se va haciendo a buen ritmo, y este mes en botella le ha sentado de maravilla. Aunque el tanino sigue marcado, ya se bebe muy bien. AlFYnal 2010 (Tinto con crianza 100% Monastrell) sigue pletórico de fruta y aromas frutales, con una acidez muy viva, que junto a un tanino sólido, le auguran un buen futuro. Tiene un espléndido retronasal, intenso y muy frutal, y un largo final. En un año será una maravilla.
Las muestras de barrica de ambos vinos, recién trasegadas, nos mostraron un MosYca 2011 intensamente frutal, de alta acidez, muy perfumado, que va a estar bebible pronto tras su embotellado. AlFYnal 2011 aún está muy agresivo, pleno de frutosidad y acidez; creo que va a tener una larga vida.
Tras el recorrido por las instalaciones, Stéphane cumplió su promesa y nos llevó a comer "el mejor arroz de conejo y caracoles de la zona". Para ello, nos desplazamos hasta el Restaurante Elías, donde Luis y el resto del personal nos atendieron con total amabilidad y profesionalidad, y donde degustamos un jamón ibérico soberbio, unas mollejas de cordero con ajetes y trigueros de lujo, y una ensalada templada con salteado de morcilla y frutos secos, deliciosa. El plato estrella fue un arroz de conejo y caracoles de intenso sabor, con un punto fantástico y que estaba simplemente delicioso. Ojo a los arroces de esta casa, hechos a la manera tradicional, con leña de sarmiento.
Durante la comida, terminamos de dar cuenta de MosYca 2010 y AlFYnal 2010, y nos deleitamos, porque esa es la palabra, con un vinazo como es AlFYnal 2009. Elaborado con uvas 100% Monastrell de 5 distintas parcelas, con diferentes altitudes y orientaciones, y de edades entre los 35 y los 70 años, con unos rendimientos de 2500 kg/ha. Crianza de 14 meses en barricas de roble francés de 225 y 400 litros, de las cuales un 35% eran nuevas, con trasiegos regulares. Vino de precioso color cereza rubídeo, y ribetes donde asoman el rubí y el granate. Nariz elegante y fina, con mucha fruta roja y negra, y flores como las violetas; que ya ha desarrollado unos terciarios elegantes, con cueros y ahumados, junto con un fino especiado. En boca es una delicia: suave, redondo, sedoso, frutal, con un retronasal marcado por la frutosidad y un final delicado y largo. Una maravilla de vino.

Sobra decir que, durante todo el día, la charla fue amena y didáctica. Hemos aprendido muchísimo de Stéphane, un tipo abierto y sincero, con quien merece la pena pasar un rato. Podemos estar más o menos de acuerdo con lo que hace o lo que dice, pero está convencido de que así deben ser las cosas, no esconde nada, y no se avergüenza de ello.
En fin, un gran día, en muy buena compañía, con excelente comida y fantásticos vinos. Es difícil pedir más.