sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz Año Nuevo

Pues eso. Que el 2012 sea para todos al menos igual de bueno que os fue este 2011.
Un abrazo a todos los que os pasáis por aquí.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Nochebuena y Navidad 2011

Desde hace algunos años, la cena de nochebuena y la comida de navidad son motivos para sacar a la mesa vinos que considero especiales, o que creo que van a causar una buena impresión entre quienes están sentados a la mesa.
Este año, tanto en nochebuena como en la comida de navidad, la presencia francesa representó un 50% de los vinos descorchados, con desigual suerte. Los tintos, español y francés, estuvieron un poco justos en general, mientras que los blancos se portaron, rayando uno de ellos a buen nivel.
El primer vino en hacer acto de presencia fue un, hasta ahora desconocido para mí, Domaine Philippe Delesvaux Coteaux du Layon St. Aubin Passerillé 2010 (AOC Coteaux du Layon St. Aubin, blanco de vendimia tardía, 100% Chenin Blanc, Domaine Philippe Delesvaux). Philippe Delesvaux es uno de los viñeróns más reconocidos del valle del Loira, elaborando una amplia gama de vinos, entre los que se encuentra este, su cuveé más básico, elaborado con uvas de vendimia tardía cuyo dulzor proviene de la pasificación, como indica el "Passerillé" del nombre. Se presenta como un vino de color amarillo dorado claro, con reflejos dorados, brillante y muy bonito. En nariz es un vino amielado, con recuerdos de orejones, alguna nota herbácea y cítrica suaves. En boca es muy agradable, de buena intensidad, mostrando un dulzor delicioso a la vez que una acidez muy compensada y con una nota de amargor final muy agradable. Un vino muy rico, que gustó mucho, y que fue fantástico con unos canapés de queso roquefort rociado con miel y nueces.
Siempre que en la mesa aparece el marisco, mi primera elección es un vino blanco de las Rías Baixas. En este caso, los honores los hizo un conocido, el Zárate Balado 2009 (Do Rías Baixas, blanco con crianza sobre lías 100% Albariño, Zárate). Nos mostró este vino un color amarillo limón con reflejos pajizos. Aromas de buena intensidad, dando en primer plano fruta de hueso, con algo de manzana y notas herbáceas. En boca es muy agradable, seco, acidez muy buena que lo hace vivo y fresco, con un deje algo mineral y un final muy refrescante. Evolucionó en copa mostrándonos su lado más cítrico y entendiéndose de lujo con el marisco. Muy buen vino.
La pequeña decepción de la noche vino de la mano de un vino en el que tenía puestas muchas expectativas, a pesar de que Joan Gómez ya me había advertido de la posible desilusión. Descorché y decanté con antelación una botella de Domaine Jean Pillot Santenay Les Champs Claude 2004 (AOC Santenay, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Jean marc Pillot). Vestía de color granate con ribete granatoso, con capa baja. En nariz se mostró de intensidad media, con cueros, especias y balsámicos envueltos en un halo tenue de zarzamora. En boca es un vino seco, algo tánico, dominado por los terciarios y de duración media. No es un mal vino, pero la Pinot Noir frutal que esperaba para acompañar a la salsa de cerezas del magret de pato, brilló por su ausencia.
A la hora de los postres, mal momento para juzgar como se merece un vino debido a los excesos previos, apareció en la mesa un capricho, Palma Blanca Edición Oro (DO Alicante, blanco dulce 100% Moscatel de Alejandría, Faelo). Un vino de color amarillo dorado matizado por los copos de oro en suspensión. Nos mostraba aromas de piel de uva, sin ser tan franco como otros moscateles, amielado y con presencia de ciruela blanca. En boca no es muy intenso, tiene un dulzor suave y una acidez baja, aunque no llega a ser empalagoso. No es el mejor moscatel dulce que he probado.
La comida del día de navidad fue más parca en vinos y viandas, descorchándose solamente dos botellas para acompañar los distintos platos.
De nuevo Francia estuvo presente de la mano del Domaine Gérard Vullien Chablis 2008 (AOC Chablis, blanco 100% Chardonnay, Gérard Vullien). Tiene un color amarillo pajizo con jóvenes reflejos verdosos. Nariz de intensidad media, con cítricos, fruta blanca y algo como de bollería, que me hace pensar en algún trabajo de lías. En boca se mostró fresco, con buena acidez y suavemente cítrico. Un vino sencillo y fresco, que no está a la altura en complejidad e intensidad del 2006 que probé allá por diciembre de 2009.
A la hora del solomillo de cerdo a la sal, le tocó turno a un vino que tenía muchas ganas de probar, ya que todos los vinos de esta línea que he probado en distintas degustaciones me han encantado. El Viña Hermosa Selección de Familia Reserva 2001 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Santiago Ijalba) se elabora sólo en añadas calificadas como excelentes, y con uvas seleccionadas de viñedos viejos. Viste un color granate apagado con ribete granate y atejado. Nos muestra una nariz de intensidad media, elegante, con cuero, especias, ahumados, levemente balsámico, envuelto por fruta madura. En boca es un vino suave, ligero, de cuerpo medio, con buena acidez y tanino dulce e integrado. Un buen vino, pero creo que esta botella debía tener algún problema porque, aparte de una cierta turbidez, había algo que no me acabó de gustar aunque no puedo precisar que era.
En resumen, buenos vinos todos ellos, alguno algo decepcionante por las expectativas, y un descubrimiento del valle del Loira, que hace que quiera investigar más en esta zona.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Cata Diciembre 2011 (y II)

Como en todas las catas extraordinarias celebradas en Bodega Selección, en esta no podía faltar una mesa con los vinos "top" de la degustación. En esta ocasión faltaron vinos del nivel de Vega Sicilia Único con el que nos hemos deleitado otras veces, pero los que estaban rayaban a un nivel alto, exceptuando un Marqués de Legarda Reserva de la Familia que no probé, y una pequeña decepción.
Siempre es mejor dar las malas noticias primero, así que mencionaré que la decepción del día vino de la mano del vino que más curiosidad me había despertado. Tenía muchas ganas de probar una leyenda riojana con más años que yo mismo, Castillo Ygay 1964 (DOCa Rioja, tinto con crianza, Tempranillo, Mazuelo; Marqués de Murrieta). Caoba de capa bajísima, como corresponde a un venerable anciano. Nariz muy evolucionada, con almizcle, cuero, ahumados y setas. En boca, al venir de probar un vino joven y potente, me engañó una primera sensación de buena acidez, que pronto comprobé que era más bien acética, lo que desvirtuó cualquier intento posterior de cata. Una pena, como digo, que saliese mala esa botella de un vino de leyenda.
Otro de los invitados a esa mesa era un viejo conocido de estas degustaciones, Palomero 1999 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tempranillo, Uvaguilera). Un vino elaborado a partir de uvas seleccionadas de cepas de más de 70 años, con crianza de 13 meses en roble francés y americano. Viste un color granate muy evolucionado con ribetes caoba, conservando una buena capa. Algo cerrado, le costaba expresarse, y lo hacía sobre todo con terciarios animales, tinta china y especias con un fondo de fruta muy muy madura. En boca es seco, con buen cuerpo, agradable, con un tanino aún enorme, muy marcado, que deja un largo final secante. Buen vino sin ninguna duda.
También por mi catavinos pasó un vino englobado en su día entre los 100 mejores vinos del mundo. Se trata de Aurus 1998 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 85% tempranillo, 15% graciano; Finca Allende). 24 meses de crianza en roble francés para un vino de color granate virando a caoba con ribete caoba. En nariz, también algo cerrado al principio, después se mostró licoroso, frutal (fruta negra madura) y balsámico, con notas de torrefactos. En boca, muy suave y agradable, frutal, buen cuerpo y con un tanino muy dulce y pulido. Un vino muy rico, me gustó de verdad.
Presente en la mesa estaba un representante de los llamados nuevos riojas, ya conocido de otras ocasiones, y del que pudimos probar otra añada. Remírez de Ganuza 2005 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 90% tempranillo, 10% graciano; Fernando Remírez de Ganuza), elaborado con los hombros de racimos procedentes de viñas de una edad media de 60 años, que tiene una crianza de 24 meses en barricas nuevas de roble (80% francés y 20% americano), es de un color picota oscuro, intenso y cubierto, con un joven ribete violáceo rubí. En nariz es intenso, agradable y elegante, con mucha fruta negra, cuero, especiado y balsámico, atrayente. El paso por boca es muy agradable, frutal, lleno y carnoso, con muy buen tanino aún algo destacado. Un auténtico vinazo aún con muchos años por delante.
Terminamos con un vino del que me enamoré la primera vez que lo probé, hasta el punto de haber comprado una caja de 6 botellas de la añada 2010 en avanzada. Artadi Pagos Viejos 1998 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Artadi) es un vino de un bonito color rubí oscuro de capa alta con ribetes donde asoma el caoba. A copa parada destacan los terciarios animales y balsámicos suaves, apareciendo tras agitar aromas de fruta pasificada y especiado fino. En boca es un vino tremendamente agradable, frutal, algo goloso, aterciopelado, con un tanino muy dulce pero firme. Nuevamente, un vinazo muy muy rico.
En fin, el broche de oro de la degustación estuvo más que bien, a pesar de esa decepción del Ygay.
Y en las fechas en las que estamos, quisiera aprovechar para desear a todos unas muy felices fiestas y que el próximo año sea al menos igual de bueno que este.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Cata Diciembre 2011 (I)

Ayer se celebró la primera de una serie catas especiales de Navidad en el nuevo local de mi enoteca de cabecera. Más de 50 vinos, entre espumosos, blancos, rosados y tintos de todo pelaje; amén de una degustación de los Jamones Martínez de la D.O. Dehesa de Extremadura.
Vaya por delante que yo no tenía un gran día y mis sentidos estaban un tanto apagados, y aparte de ser muy selectivo con lo que cataba y limitarme sólo a cosas que me sonaban interesantes, pocos vinos lograron despertar mi interés, y me di cuenta de que sólo los vinos más intensos y potentes llamaron mi atención.
Empecé por los blancos, la mayoría gallegos lo cual siempre me resulta interesante, con estos resultados:
- Terra do Gargalo Blanco 2010 (DO Monterrei, blanco joven, Treixadura, Godello y Dona Blanca; Bodegas Gargalo): amarillo pajizo claro con ribete dorado pálido y verdoso. Herbáceo, hierbas aromáticas, algo de fruta blanca. En boca seco, fresco, amargoso, herbáceo. No está mal, interesante.
- Namorío 2010 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Valdamor): amarillo pálido con reflejos verdosos. Poca intensidad en nariz, con fruta blanca y tropical. En boca es seco, ligero, fresco, algo hueco. No me dijo nada.
- Pazo de Barrantes 2010 (DO Rías Baixas, blanco con 5 meses sobre lías 100% Albariño, Pazo de Barrantes): amarillo pálido con reflejos acerados. En nariz destaca la fruta blanca y tropical con dejes de fruta de hueso y recuerdo de las lías. En boca es ligero, fresco, seco, amargoso y con recuerdo herbáceo. Nada impresionante pero se bebe.
- Capellanía 2006 (DOCa Rioja, blanco con crianza 100% Viura, Marqués de Murrieta): amarillo dorado con reflejos dorados, muy bonito. Aromas de buena intensidad dominados por la crianza, yodados, frutos secos, tostados, con un fondo floral. En boca es seco, algo graso, bastante lleno, amargoso, con buena acidez y un final largo. Un vino complejo y curioso, que no gustará a todo el mundo, pero muy interesante.
De los pocos rosados tranquilos me decanté por el Parató Rosado 2010 (DO Penedés, rosado 100% Pinot Noir, Parató): color rosa frambuesa muy bonito. Nariz de buena intensidad, con frambuesa, cerezas y fondo herbáceo. En boca es fresco, ligero, algo dulzón, muy frutal. Un rosado muy rico.
De los espumosos, en esta ocasión no me decidí a catar ningún cava, y me dediqué sólo al champagne. Intenté huir de Moët & Chandon, pero acabé probando el rosé.
- Champagne G.H. Martel & Co. Brut 1º Cru (AOC Champagne, 40 % Chardonnay, 60 % Pinot Noir, G.H. Martel): Amarillo pálido con reflejos dorados. En nariz, avellanas, tostados y notas sutiles de fruta roja que delatan la preponderancia de la uva tinta.  En boca es fresco, seco, con carbónico bien integrado y un mínimo tanino final. Muy rico.
- Champagne Lanson Black Label Brut (AOC Champagne, 35% Chardonnay, 50% Pinot Noir, 15% Pinot Meunier, Lanson): amarillo pálido con reflejos dorados, burbuja un tanto irregular. Buena intensidad aromática, con tostados claros, frutos secos, y algo de fruta roja. En boca tiene una entrada seca, agradable, con recuerdos de frutos secos, apareciendo luego un dulzor extraño. Buen final. No está mal, pero me gustó más el Martel.
- Champagne Moët & Chandon Rosé Imperial (AOC Champagne, Pinot Meunier y Chardonnay; Moët & Chandon): color rosa asalmonado. En nariz es poco expresivo, sobre todo fruta roja dulzona. En boca es frutal, algo dulzón. A mí no me entusiasmó, pero supongo que tendrá su público. Salvo su marketing brutal, no acabo de ver por qué la gente bebe este champagne.
Pasamos a los tintos, donde hubo representación de casi toda la geografía, con señores muy mayores, jóvenes avanzados y venerables ancianos. La verdad es que no me entusiasmaron muchas cosas, aunque ya dije que no tenía el día fino.
- Castillo de Haro Reserva Selección 2004 (DOCa Rioja, tinto con crianza, Santiago Ijalba): color granate apagado con ribete atejado. En nariz, cueros, tinta china, fruta caramelizada. En boca es un vino de intensidad media, seco, algo falto de cuerpo. No me entusiasmó.
- Faustino I Gran Reserva 1995 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 85% Tempranillo, 10% Graciano, 5% Mazuelo, Faustino): Color caoba con ribetes caoba. Nariz dulzona, dominada por los terciarios, con notas de cueros y como de acetona. En boca, ligero, casi sin cuerpo, dulzón. Fue grande, pero ya está al final de su ocaso.
- Gran Fontal Reserva Selección 2001 (DO La Mancha, tinto con crianza 100% Tempranillo, Fontana): Rubí apagado con ribete rubí. Notas animales poco agradables, balsámico, petróleo. En boca ligero, algo vacío, amargoso, descompensado. No me gustó.
- Viña Real Gran Reserva 1997 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 80% Tempranillo, Garnacha, Mazuelo y Graciano; CVNE): color caoba claro con ribete teja. Aromas de reducción, animales, cueros, ahumados y notas balsámicas. En boca es ligero, suave, con un tanino muy dulce aún presente. En franco declive, pero aún agradable.
- Secua Cabernet-Syrah 2002 (VT castilla, tinto con crianza, Cabernet Sauvignon, Syrah; Finca La Estacada): picota muy oscuro y capa muy alta, con ribete rubí. Nariz de buena intensidad, fruta negra, pimienta, vainilla y una nota punzante poco agradable (verdor de la Cabernet?). En boca es goloso, frutal, con buen tanino. En conjunto agradable sin ser memorable.
- Ladrón de Lunas 2004 (DO Utiel-Requena, tinto con crianza, 50% Bobal, 25% Tempranillo, 25% Cabernet Sauvignon; Ladrón de Lunas): Color rubí apagdo con ribete rubí granatoso. En nariz se muestra especiado, balsámico, con maderas y fruta negra madura al fondo. En boca es goloso, frutal, de cuerpo medio, tanino presente y final algo secante. No me importaría probarlo con más calma, y creo que iría bien con comida.
- Mira Salinas 2007 (DO Alicante, tinto con crianza 30% Monastrell, 30% Cabernet Sauvignon, 30% Garnacha Tintorera, 10% Petit Verdot; Sierra Salinas): picota muy cubierto con riebete violáceo que denota que aún es muy joven. En nariz es frutal, goloso, con notas de vainilla y especiado. En boca es frutal, goloso, con buen cuerpo, floral, herbáceo, buen tanino y final secante. Muy rico y agradable. Me gustan mucho los vinos de esta bodega.
Viendo la longitud que empieza a tener este post, dejaré para una futura publicación los cuatro vinos "top" de la degustación.

domingo, 4 de diciembre de 2011

¿Para qué sirve una DO?

La Denominación de Origen es un tipo de indicación geográfica que se aplica a un producto alimenticio o agrícola, en este caso, al vino, cuyas características vienen definidas por el medio geográfico en el que se produce. Su utilidad es la de proteger productos elaborados en una zona determinada, a la vez que los productores se comprometen a mantener unos niveles de calidad y a cumplir unas determinadas normas de elaboración, como puede ser en el caso del vino, las variedades de uva recomendadas y permitidas, los rendimientos, los tiempos de crianza, etc. En España el origen legal de las denominaciones de origen se remonta al Estatuto del Vino del año 1932 y a la posterior Ley 25/1970, del Estatuto de la Viña, del Vino y los Alcoholes, y actualmente están reguladas por la Ley 24/2003, de 10 de julio, de la Viña y del Vino
Así pues, ¿qué debemos pedir a una DO?. ¿Debemos exigirle una regulación estricta, que controle hasta el último detalle de la elaboración del vino, que permita sólo castas que hayan demostrado un nivel de calidad mínimo constante en esa zona geográfica y que asegure al consumidor que todos los vinos que lleven la contraetiqueta tienen garantizado un mínimo de calidad, a costa de una cierta uniformidad?. ¿Debe permitirse una cierta libertad, de forma que cada productor busque la máxima expresión de sus ideas, a costa de ser permisivos en la elección de castas, los métodos de elaboración y los períodos de crianza? O Por el contrario, ¿debe una DO defender al máximo las raíces de la región a la que representa, en cuanto a uso de castas tradicionales, métodos de producción modernos pero respetuosos con los usos originales de la tierra, y, en una palabra, protección del acervo vinícola histórico de la zona en cuestión?
Lo ideal sería una sabia conjunción de los tres puntos de vista, aunque si tengo que escoger, me quedaría con la tercera opción. Igual no sería mala idea crear una especie de subcategoría "tradicional" o "histórica" dentro de las DO para englobar a los productores que comulgan con estas ideas.

La imagen del mapa de las DO Españolas está tomado de la Wikipedia