domingo, 31 de marzo de 2013

Dos Borgoñas Premier Cru

Givry es una pequeña villa de la Côte Chalonnaise, una de las subregiones de Borgoña. En su día fue, junto con Mercurey, el epicentro de la producción vinícola de la Côte Chalonnaise. La AOC Givry comprende una extensión de unas 300 Ha de viñedo, en la propia población de Givry así como las comunas de Dracy-le-Fort y Jambles. Los suelos son ricos en arcilla y calizas, y los mejores viñedos están orientados al sur y se localizan al oeste de la localidad de Givry.
François Lumpp es considerado uno de los mejores productores de la región de Givry. Con 8 Ha de viñedo, elabora 7 cuvées, dos blancas y el resto tintas, tanto bajo la AOC Givry como bajo la AOC Givry Premier Cru. Bajos rendimientos, viticultura libre de productos químicos, trabajo manual en el viñedo y pequeñas producciones son sus pautas para elaborar unos vinos considerados puros y equilibrados.
Lumpp posee 1 Ha en el viñedo premier cru Crausot, situado en la comuna de Jambles, con viñas de unos 25 años plantadas en terrenos arcillo-calcáreos orientados al sur. Con uvas de estos viñedos, tras un meticuloso trabajo en la finca, vendimia manual, maceración prefermentativa de 5 a 10 días, crianza de un año en barricas de las cuales un 70% son nuevas, y posterior reposo de unos 5 meses en cubas antes del embotellado, nace el François Lumpp Givry Premier Cru Crausot 2005 (AOC Givry Premier Cru, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Domaine François Lumpp). Se trata de un vino de color granate, de capa baja, con ribete granate y atejado. Muestra una buena intensidad aromática, elegante, con violetas, fruta negra y roja muy madura, cuero, especias y maderas finas. En boca, inicialmente se notaba algo raro, como un deje de carbónico, pero pronto se reveló como un vino suave, ligero, de buena acidez, sedoso y redondo.
Chassagne-Montrachet es una población y comuna francesa en la región de Borgoña, en la subregión de la Côte de Beaune dentro del departamento de la Côte-d'Or. Es famosa sobre todo por los vinos blancos, elaborados en sus 5 AOC, incluyendo 3 grand crus; de hecho, Montrachet Grand Cru es considerado por muchos como el rey de los vinos blancos. Pero en Chassagne-Montrachet también se elaboran vinos tintos, algunos de los cuales se codean con los mejores de toda la Borgoña. Chassagne-Montrachet abarca unas 350 Ha, y la producción anual es de unos 2 millones de botellas.
Paul Pillot es un propriétaire-récoltant de la región de Chassagne-Montrachet, y representa la tercera generación de una familia dedicada al vino desde 1900. Paul aumentó las propiedades del Domaine familiar, adquiriendo viñedos como Le Clos Saint Jean, Les Grandes Ruchottes, Les Caillerets o La Grande Montagne, para poseer actualmente unas 13 Ha de viñedo y elaborar unas 65000 botellas anuales.
Le Clos Saint Jean es un viñedo de algo menos de 1 Ha, de suelos arcilloso-calcáreos y de orientación sureste, con cepas de 35 años. Tras vendimia manual, los racimos son despalillados, la fermentación tiene lugar en barricas de roble y luego se realiza una crianza con lías de unos 12 a 18 meses en barricas, de las cuales un 35 a 35% son nuevas. El resultado es el Paul Pillot Chassagne-Montrachet Premier Cru Clos Saint Jean 2007 (AOC Chassagne-Montrachet Premier Cru, tinto con crianza 100% Pinot Noir, Domaine Paul Pillot). Viste un color granate rubídeo, de capa baja, con ribete granate donde asoma el teja. Nariz interesante, licorosa, con fruta roja, flores secas, notas terrosas y recuerdos como de cuero. En boca es un vino ligero, suave frutal, de buena acidez y con un tanino sedoso y elegante.
En resumen, dos vinos que podríamos definir como ligeros y elegantes. Y con los que me pasa como con muchos borgoñas: me cuesta un poco entenderlos, pero sin saber muy bien por qué, no paro de servirme una copa tras otra.

martes, 26 de marzo de 2013

De Nuevo los Vinos de Remírez de Ganuza

Allá por marzo de 2010, pude asistir en Bodega Selección de Alicante, a una presentación de la bodega Remírez de Ganuza. En aquel entonces catamos 6 vinos, lo que era la gama completa de la bodega, incluido un vino que aún no se comercializaba, Viña Coqueta.
Dos años después, hemos tenido nuevamente la oportunidad de compartir un rato con Miguel Gavito, director comercial de Remírez de Ganuza, y probar otras añadas de algunos de sus vinos, así como catar casi en primicia lo que va a ser el nuevo lanzamiento de la bodega.
Empezamos la tarde con una breve charla donde se hizo nuevamente hincapié en la filosofía y las pautas que rigen el trabajo de este bodeguero. Aclareo de racimos, selección en la viña, selección en mesa, separación de hombros y puntas e higiene y limpieza escrupulosas son santo y seña para quienes trabajan con Fernando Remírez de Ganuza. Asimismo, Remírez es un defensor a ultranza del uso de madera nueva 100% para todos sus vinos, sin excepción. Aquí pudimos abrir un interesante debate sobre lo que aporta la madera usada, las precauciones para que el roble nuevo no se lleve todo por delante y demás, pero no era el momento, ni a la mayoría de las personas que nos acompañaban les hubiese interesado demasiado. Así que, sin más preámbulos, pasamos a probar los cuatro vinos que en esta ocasión se nos presentaron.
Empezamos con el Erre Punto 2012 (DOCa Rioja, tinto maceración carbónica, 90% Tempranillo, 5% Garnacha 5% Viura y Malvasía). Un clásico que ha sido elegido seis veces como el mejor tinto de maceración carbónica en el Premier, Salón de los Vinos de Maceración Carbónica. En esta añada se presenta con un bonito color cereza oscuro, con ribete violáceo. En nariz se marcan claramente la fresa, las natas y un puntito de frambuesa, quizá con algo de plátano. En boca es fresco, frutal, muy adulador, mínimamente secante y con un punto de carbónico. Como siempre, un muy buen maceración carbónica.
Seguimos la cata con un vino que nunca ha acabado de convencerme. Fincas de Ganuza Reserva 2005 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 95% Tempranillo, 5% Graciano) se elabora con las uvas de las viñas más jóvenes, entre 25 y 40 años, y tiene una crianza de unos 24 meses en barricas de roble 80% francés y 20% americano. Viste de color picota rubídeo, con ribete donde asoma el granate. A copa parada había un punto de barniz que se diluía pronto, dejando paso a la fruta negra, tostados y especiado. En boca es un tanto secante, con buena carga frutal y un tanino bien marcado que deja un largo final. Sigue sin ser de mis vinos preferidos, pero me gustó más que el 2003 que había probado en su día.
A continuación pasamos a catar, como dije, casi en primicia, lo que va a ser el próximo lanzamiento de la bodega, y el resultado del anhelo de Remírez de elaborar un blanco de larga crianza. Remírez de Ganuza Blanco Reserva 2008 (DOCa Rioja, blanco con crianza, 70% Viura, 30% Malvasía), fermentado y criado durante 12 meses en barricas nuevas, ha sido un vino que me sorprendió gratamente. Tiene un color amarillo pajizo claro, con reflejos dorados, muy bonito. A copa parada nos da en nariz muchos frutos secos (avellanas), y luego despliega tostados, fondo de flores secas, alguna punta yodada y algo de hinojo. Esta nariz tan propia de algunos blancos riojanos con crianza, dejó paso a una gran sorpresa en boca. Acidez punzante (reconozco que la idea del tartárico pasó por mi mente), cítricos, pieles de frutas, y un tacto levemente glicérico, dejan un larguísimo final. Una boca que para nada se puede intuir tras oler el vino, y que en cuanto conjugue más esa acidez casi de Chablis, puede ser un vino muy interesante.
El telón a la reunión la puso el vino más especial de la bodega por su forma de elaboración. Trasnocho 2007 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 90% tempranillo, 5% graciano y 5% Viura y Malvasía) se elabora con los hombros de los racimos procedentes de las cepas más viejas (edad media de 60 años) tras un prensado especial, para pasar a una crianza de 20 meses en barricas nuevas de roble francés. El resultado es un vino de color picota granatoso, bien cubierto, con ribete granate. Nariz intensa y compleja, que a copa parada marca café con leche, toffee y una punta de regaliz, y que tras agitar nos revela fruta negra licorosa, algo de pimienta, hojarasca y un recuerdo mentolado. Un vino de esos que cada vez que acercas la copa a la nariz, te deja percibir otro detalle. En boca es un vino seco, potente, con buen cuerpo, lleno, que en la retronasal deja entrever algo de frutas negras, con buena acidez y un tanino elegante. Muy buen vino que todavía mejorará en botella.
Nuevamente, un elaborador que presta mucha atención a los detalles, que hace sus vinos exactamente como quiere hacerlos, y que sigue cosechando éxitos. Sospecho que el nuevo blanco que saldrá al mercado después del verano va a dar que hablar.

jueves, 21 de marzo de 2013

Vinos con Premio y Vinos con Alma

Escribe Víctor de la Serna el día 20 de marzo en El Mundo Vino (si, a pesar de nuestro pasado affaire, los sigo leyendo), un artículo sobre lo que llama "vinos tecnológicos" y "vinos de terruño". Se refiere a esos vinos que, en los concursos, se alzan con los mayores premios, fundamentalmente por no tener defectos destacables. Vinos enológicamente muy correctos. Vinos en los que, añado yo, nada suele estar por encima de nada, y todo en su sitio. Y contrapone estos vinos a aquellos donde el elaborador deja que se exprese su terruño, sus uvas, sin enmascararlos con alquimia enológica y, algunas veces, corriendo riesgos como la abstención del uso de sulfuroso.
Joan Gómez lleva ya un tiempo trayéndonos la historia de esos, muchas veces olvidados, viñerones españoles; transmitiéndonos emociones y poniendo delante de nuestros ojos esos vinos que nacen del amor de las personas por sus tierras y sus cepas. Esos vinos que no dejan indiferente a nadie con algo de sensibilidad.
En un ya algo lejano post mío sobre el Guímaro Joven 2009, mencionaba que era un vino "con espículas, con bordes que sobresalen y le hacen divertido e interesante", a lo que Jose de Unvinomas apostillaba: "¿Vino con aristas? ¡Bien por él!".
Y da la casualidad de que estas mismas ideas me rondan a mi la cabeza de forma insistente desde hace un par de días.
Ahora mismo estoy con una copa de Mauro 2008 (VT de Castilla y León, tinto con crianza, 86% Tempranillo, 14% Syrah; Bodegas Mauro). Vino de color picota muy bonito, con ribete violáceo rubídeo. En nariz, buena intensidad, apetitoso, moras, especiado, punto mentolado, cenizas, dulzón. En boca fresco y frutal, algo goloso, tanino suave, muy agradable y no muy largo. Y mientras bebía ayer una copa de este mismo vino me decía: si es frutal, fresco, muy rico, muy agradable, me gusta...¿por qué no me emociona?
Bebemos vinos que difícilmente ganen un Bacchus, que no recibirán nunca 90 puntos Parker, que igual ni llegan a la mesa de Peñín, pero que tienen personalidad y carácter, que tienen algo que algunos pueden llamar defectos, pero que prefiero llamar alma.

sábado, 16 de marzo de 2013

Tres Buenos Vinos Blancos

La familia Droin es una de las más antiguas en Chablis, y sus miembros llevan alrededor de 5 siglos elaborando vinos en la región. Actualmente poseen unas 25 ha de viñedo repartidos entre las AOC Petit Chablis, Chablis, Chablis Premier Cru y Chablis Grand Cru. Desde 2003 controlan el viñedo Premier Cru Mont de Milieu, con viñas de más de 40 años, y del que procede este Jean-Paul & Benoît Droin Chablis Premier Cru Mont de Milieu 2009 (AOC Chablis Premir Cru, blanco con crianza 100% Chardonnay, Jean-Paul & Benoît Droin). Con un 25% del vino fermentado y criado durante unos 10 meses en barrica de roble, tenemos un vino de color amarillo pajizo pálido, con reflejos dorados claro. La nariz es discreta, con cítricos, flores blancas y quizá algo de mantequilla; tras 48 horas con wine-saver se marcan más notas cremosas. En boca tiene una buena acidez, muy bien integrada en el conjunto, con un paso fresco y frutal, dando frutos secos en el retronasal y dejando un final ligeramente amargoso muy agradable. Un vino nada estruendoso, pero bien conjuntado y muy agradable de beber.
Cloudy Bay es una bodega relativamente joven, fundada en 1985 en el valle de Wairau, en Marlborough, al norte de la Isla Sur de Nueva Zelanda. Son socios fundadores del programa New Zealand Integrated Winegrape Production, que busca el desarrollo de programas de cultivo sostenible en los viñedos. Con uvas procedentes de viñedos situados en Rapaura, Fairhall, Renwick y Brancott, en el valle de Wairau, y fermentación en acero inoxidable con control de temperatura, se elabora Cloudy Bay Sauvignon Blanc 2011 (Marlborough, Nueva Zelanda; blanco joven 100% Sauvignon Blanc, Cloudy Bay). El vino tiene un color amarillo muy pálido con reflejos acerados. Nariz comedida, pero muy agradable, con manzana, aromas de campo, herbáceos, flores blancas y puntas cítricas de pomelo. En boca es un vino fresco, con una acidez que está muy presente pero no se marca en exceso, algo glicérico, frutal y con un final muy tenuemente amargoso. Muy rico, no cansa. Muy buen vino.
Schmitges es una pequeña bodega situada en Erden, en la región del Mosela medio, en Alemania. Aunque las primeras referencias de este elaborador se remontan a 1744, es en 1990 cuando se hacen cargo de la bodega Andreas Schmitges y su esposa Waltraud, junto con sus hijos, y hacen resurgir y darse a conocer a la casa. Un trabajo meticuloso en los viñedos, situados en las mejores zonas del Mosela medio (Treppchen y Prälat en Erden, y Sonnenuhr en Whelen) y un delicado proceso de vinificación (vendimia manual, control de temperatura, fermentaciones lentas) hacen que sus vinos vayan ganando adeptos. El Schmitges Riesling Vom Berg Feinherb 2011 (DO Mosel-Saar-Ruwer, blanco joven 100% Riesling, Weingut Schmitges) viste un color amarillo alimonado claro, con reflejos acerados. No es muy intenso en nariz, donde encontramos cítricos, piel de manzana, algo de flor blanca, hinojo y algo como de frutos secos. En boca tiene una entrada dulce, rápidamente diluida por una acidez cítrica muy refrescante; es muy frutal, algo glicérico, y con muy buen final. No es el Riesling más impresionante que he probado, pero se bebe solo.
Tres castas, tres países, y tres muy buenos vinos blancos. Nada explosivos, pero muy elegantes. Agradables tanto para beber solos como para acompañar distintos tipos de comida.

sábado, 9 de marzo de 2013

Cata-Degustación de Marzo

Ayer viernes 8 de marzo, tuvo lugar la cata-degustación mensual en Bodega Selección de Alicante. Dentro de los más de 20 vinos que se iban a poner a nuestra disposición, los principales reclamos para mí eran los tres vinos de Jorge Ordóñez que se iban a descorchar, y poder acercarme por primera vez a uno de los vinos de la conocida bodega Cepa 21.
Aunque el resultado global de la noche no fue todo lo bueno que me esperaba, aparte de un desfile de vinos marcados por su estancia en roble americano, si hubo dos o tres cosillas destacables.
Empecé la ronda con un par de rosados que no conocía. L'Alba Rosado 2012 (DO alicante, rosado 100% Syrah, Bodegas Faelo) tiene un color rosa cereza muy bonito. Muy fragante, con frambuesa y puntas florales. En boca es seco, un pelín ácido, frutal y algo amargoso al final. Diferente, pero no me entusiasmó. Abando Rosado 2011 (DOCa Rioja, rosado fermentado en barrica y con crianza con sus lías 100% Tempranillo, Bodegas Santalba) es de color frambuesa pálido. Nariz floral, con frutos rojos y recuerdos de la crianza sobre lías. Seco, fresco, frutal y con un suave tanino. Un rosado interesante que está a un paso de ser un tinto ligero.
De los rosados, directamente a los vinos de Jorge Ordóñez, que eran dos de Alicante y otro de Calatayud. Tarima 2011 (DO Alicante, tinto con crianza 100% Monastrell, Bodegas Volver) viste de color picota intenso con ribete violáceo. Nariz joven y frutal, con moras, frambuesas, grosellas y algo de cacao. En boca fresco, de buena acidez, retronasal con ahumados y un tanino dulce. No está mal, con mejor nariz que boca. Tarima Hill 2010 (DO Alicante, tinto con crianza 100% Monastrell, Bodegas Volver) es de color picota, de capa alta, con ribete donde asoma el granate. Había un velo de barniz que cubría los torrefactos y el cacao de la crianza, y un fondo de moras muy maduras. En boca se marca de nuevo la madera aún por integrar, con un final muy tánico que desluce el conjunto. Hay hechuras de buen vino que igual necesita más tiempo de botella y un buen jarreado. Para terminar con los vinos de Ordóñez, Garnacha de Fuego 2011 (DO Calatayud, tinto con crianza 100% Garnacha, Bodegas Breca) tiene un color picota de capa alta con ribete violáceo. Nariz muy curiosa, con fruta pasificada, chocolate y toffee. En boca es goloso, seco, con buen cuerpo y final algo tánico. Un vino diferente, pero que no es de mi tipo.
Pasé enseguida al otro vino que quería probar, Hito 2010 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tinto Fino, Bodegas Cepa 21), un vino de color picota, bien cubierto, con ribete granatoso. En nariz nos da fruta muy dulzona sobre torrefactos y tostados, con especiado dulce. En boca es frutal, algo goloso, de cuerpo medio, tanino presente pero no molesto; mejora mucho con el tiempo en copa. No está mal, pero puede llegar a cansar. No se hacia dónde evolucionará.
Una vez probado lo que no quería dejar pasar, fui catando de forma más o menos aleatoria otros de los vinos que estaban a nuestra disposición.
De los representantes riojanos no me llevé esta vez un gran recuerdo. Izadi Crianza 2007 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodega Izadi) viste de granate con ribete violáceo virando también a granate. En nariz dominan los cueros y ahumados sobre un fondo de fruta negra con notas animales. En boca se mostró seco, maderoso, con algo de fruta al final, y bastante tánico. Ceo que le sobra madera, no me gustó. Marqués de Legarda Reserva 2006 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Bodegas de la Real Divisa) está ya  virando a caoba en centro y ribete. Muy marcado por la reducción, que daba aromas de establo, y los terciarios, como cuero y notas de caza, apareciendo luego algo de fruta en licor y especiado fino. En boca es suave y ligero, mantiene acidez y tanino, y sigue estando marcado por los terciarios. Necesitaría un buen jarreo y tiempo de aireación, porque esos aromas tan animales esconden lo que puede ser un buen vino, aunque no es mi Rioja preferido.
Pasamos a Navarra para probar el Palacio de Sada Crianza 2009 (DO Navarra, tinto con crianza, 90% Garnacha, 10% Tempranillo y Cabernet Sauvignon; Bodegas Palacio de Sada), vino de color granatoso con ribete granate. En nariz, fruta roja, notas dulzonas de la crianza y un punto especiado. En boca, frutal, suave, de cuerpo medio, bastante redondo a pesar de un final algo tánico nada molesto. Me ha gustado; una Garnacha con un perfil muy diferente a la de Ordóñez.
De Castillo y León probé otros dos vinos, uno de la Ribera del Duero y otro de Toro. Viejo Mundo Roble 2011 (DO Ribera del Duero, tinto roble 100% Tempranillo, Bodegas Veganzones) es un vino de color picota con ribete violáceo. Nariz con cacao y ahumados sobre un fondo de fruta negra muy madura. En boca es frutal, seco, suave, final levemente tánico donde se marca de nuevo ese cacao. Un joven agradable. Por su parte, Piedra Azul 2011 (DO Toro, tinto joven 100% Tinta de Toro, Bodega Estancia Piedra) tiene un color picota intenso con ribete violáceo. Da en nariz fruta sobre todo negra y madura, con algo de fruta roja y alguna nota dulzona. En boca es frutal, de cuerpo medio, con buena acidez y un tanino marcado. Se deja beber y puede evolucionar bien un par de años.
Terminé el recorrido volviendo al mediterráneo. Moratillas 2007 (DO Alicante, tinto con crianza; Monastrell, Merlot, Cabernet Sauvignon; Bodegas Francisco Gómez) tiene un color cereza granatoso de capa baja. Nariz con algo de reducción, luego predominio de los terciarios (cuero, caza, especiado) con algo de fruta negra tenue. Ligero, aún con buena acidez, algo hueco. Un vino que calificaría de indefinido, no me gustó. Sin embargo, Barahonda Barrica 2010 (DO Yecla, tinto con crianza, 70% Monastrell, 30% Syrah; Bodega Señorío de Barahanoda) es un vino de color picota granatoso con ribete rubídeo. Aromas dulzones de fruta muy madura y como escarchada, con algo de fruta roja fresca y vainilla. Muy agradable en boca, frutal, algo goloso, especiado, buen tanino. No es un vino de relumbrón, pero me gustó bastante y creo que fue el vino más alabado de la noche.
En resumen, de todos los vinos probados no me importaría beber una copa de Viejo Mundo Roble, Abando Rosado, Tarima o Palacio de Sada Crianza; creo que Tarima Hill puede estar mejor en otro entorno, con tiempo y aire; y  para comprar recomendaría Hito y sobre todo Barahonda Barrica. Del resto no hay que hacer muchos más comentarios.

domingo, 3 de marzo de 2013

Vinos de Alejandro Fernández

Para los aficionados al vino español, este personaje no necesita presentación. Impulsor fundamental de la creación de la DO Ribera del Duero, y autor de algunos de los vinos más conocidos de este país, como el famoso Tinto Pesquera.
Alejandro Fernández sigue la tradición familiar, y elaboraba todos los años algo de vino con uvas de sus pequeños viñedos. En 1972 logra tener su primera bodega, un antiguo lagar de piedra del siglo XVI, que con el paso de los años, se transforma en lo que es hoy la bodega de Alejandro Fernández Tinto Pesquera en Pesquera de Duero, Valladolid. Poco a poco, a la bodega original se suman otras tres: Condado de Haza en la burgalesa localidad de Roa; El Vínculo, en el Campo de Criptana (Ciudad Real), y Dehesa La Granja, en Vadillo de la Guareña (Zamora).
Fernández es un apasionado de la casta española más famosa, la Tempranillo, a la que trata con cariño y delicadeza, buscando vinos que conjuguen la calidad frutal con las aportaciones de la crianza en madera.
Pesquera Crianza 2009 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tempranillo) pasa por una crianza de 18 meses en barrica de roble americano y posteriormente reposa 6 meses en botella antes de salir al mercado. Es un vino de color cereza oscuro, de capa media alta, con ribete aún violáceo. En nariz destacan en primer plano la vainilla y los torrefactos, pero con presencia marcada de fruta roja y negra. En boca es agradable, de buena acidez, con un tanino muy dulce y con un final frutoso no muy largo. Un vino que catalogaría de bebible y disfrutable, sin ser nada espectacular, pero que da una idea de la calidad de deben tener sus hermanos mayores.
El Vínculo Crianza 2005 (DO La Mancha, tinto con crianza 100% Tempranillo) se elaboró con una crianza idéntica a la de su primo de Pesquera de Duero, 18 meses en barrica de roble americano y 6 en botella. Viste ya de color granate algo velado, con ribete granate asomando el teja. En nariz, inicialmente reducción, estando muy muy cerrado; luego deja salir café, cacao, fruta negra en licor y maderas. En boca es aún frutal, buen cuerpo, acidez correcta y un tanino suave que se marca más hacia el final. Franca mejoría tras 24 horas, conjuntándose más en boca y haciéndose más disfrutable. La sensación fue de un vino algo deslavazado, del que creo que su punto álgido ya ha pasado.
Dehesa La Granja 2005 (VT de Castilla y León, tinto con crianza 100% Tempranillo) permaneció criándose durante 24 meses en barricas de roble americano. Muestra un color picota muy cubierto, con ribete granate. En primer plano nos da aromas dulzones, como de cacao, seguidos de fruta negra muy madura, confitada, y un elegante especiado. En boca está muy redondo, frutal, con una acidez correcta y tanino muy dulce y muy integrado. Está el vino en un momento muy bueno de evolución, pero no creo que el inicio del declive se haga esperar demasiado. Quizá el más atlántico de los cuatro, y el que más me gustó.
Condado de Haza 2008 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza 100% Tempranillo) pasa también 24 meses en la bodega, 18 en barricas de roble americano y 6 en botella. Su color está dominado por el granate, tanto en el centro como en el ribete. En nariz aparecen en primer lugar los aromas del paso por barricas, sobre todo cacao, unidos a una fruta fundamentalmente negra (ciruela muy madura), con algo de roja, y a un recuerdo de madera serrada y de flores secas. En boca es suave y frutal, de cuerpo medio, sedoso y muy redondo, con tanino muy integrado. Un ribera interesante, más complejo que la versión crianza de su compañero de DO.
Cuatro vinos que muestran sus diferencias sobre un hilo conductor común, esa crianza en roble americano que marca su personalidad, pero que no ahoga la fruta en ningún momento. Quizá me quedaría con Dehesa la Granja, seguido por el interesante Condado de Haza. El Vínculo es un vino que siempre me ha gustado, pero que en este caso, no ha podido con el paso del tiempo.