domingo, 29 de septiembre de 2013

Un Vino De Los Que Me Gustan

Y de repente un día, no sabes muy bien por qué y sin darte cuenta, te sumas a la tontería de que beber Rioja no está de moda, de que es de antiguos y de los del vino de toda la vida que no saben que hay vida más allá de Rioja y Ribera. Y esos vinos finos, sedosos, intensamente aromáticos y que siempre iban bien, pasan a un segundo plano.
Por suerte esto se pasa, y vuelve uno a darse cuenta de que lo que le gusta, le gusta. Y si Tondonia, Riscal, Montecillo y otros, fueron los vinos con los que se empezó a disfrutar del vino, y siempre han gustado, pues a seguir bebiendo vinos de ese tipo.
Los orígenes de la bodega Marqués de Murrieta datan de 1852, cuando Luciano de Murrieta y García elabora y logra exportar el primer vino fino de Rioja. Posteriormente adquiere la finca Ygay y empieza lo que es ya parte de la historia viva de los vinos de Rioja y de España.
La finca Ygay está situada al sur de la Rioja Alta, y tiene 300 Ha plantadas con Tempranillo, Garnacha, Mazuelo, Graciano y Cabernet sauvignon y la blanca Viura. El viñedo está integrado con la bodega, lo que permite un estricto control de la materia prima.
La bodega elabora 4 vinos. Castillo Ygay, elaborado sólo en añadas excelentes y que representa de forma rotunda la personalidad de los grandes reservas clásicos de Rioja. Capellanía, un blanco con crianza elaborado con frutos de viñedos centenarios interesantísimo. Dalmau, un vino de producción limitada que transmite la cara más moderna de la bodega. Y Marqués de Murrieta, el vino estandarte de la casa, que refleja el buen hacer de una bodega centenaria, y que es el que hoy hemos saboreado en la mesa.
Vendimia manual, despalillado, fermentación por separado en inox con control de temperatura y continuos remontados y bazuqueos durante la maceración. Crianza de 22 meses en barrica de roble americano y 24 meses en botella. Así, Marqués de Murrieta Reserva 2005 (DOCa Rioja, tinto reserva, 84% Tempranillo, 13% Garnacha tinta, 3% Mazuelo; Marqués de Murrieta) es un vino de color granatoso, con ribete granate, de capa media baja. Nariz cálida y elegante, licorosa, con vainillas, especias, mina de lápiz y fruta roja escarchada. En boca, un delicia de sedosidad e integración, con una acidez viva, un tanino muy dulce, retronasal marcada por las frutas rojas, y un final tremendamente delicado. Aún puede haber más desarrollo de terciarios que le den mayor complejidad, y tiene vida por delante para su guarda, pero está soberbio.
Para mí es uno de esos vinos que siempre gustan, que se beben solos, y que acompañan muy bien casi cualquier mesa, y una buena sobremesa. Con unas chuletitas de cordero asadas y unas patatas al horno con finas hierbas, ha estado de lujo.

lunes, 23 de septiembre de 2013

IV Ranking Independiente de Los Mejores Vinos por Menos de 10€

Por cuarto año consecutivo, el amigo Mariano Fisac, autor de uno de los blogs vinícolas más importantes de este país, Mileurismo Gourmet, se pone manos a la obra y organiza el IV Ranking Independiente de Los Mejores Vinos por Menos de 10€.
La mecánica será será la de siempre. Se pueden proponer vinos, y las bodegas pueden manifestar su deseo de participar. Habrá una cata a ciegas, con un jurado formado por profesionales, prensa especializada, bloggers y aficionados, y las puntuaciones de esa cata darán como resultado, el orden de los mejores.
Como otras veces, desde este blog nos sumamos a la iniciativa de Mariano, dándole nuestro apoyo y deseándole el mayor de los éxitos.
El dossier completo está disponible aquí.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Almoroig Muro 2007 y Proyecto Microvinya

Celler la Muntanya nace en Muro de Alcoy, en el año 2004, como empresa vitivinícola y oleícola, con el propósito de trabajar por la defensa de castas autóctonas y del proyecto "Microvinya". La bodega se nutre de 28 microviñedos, siempre supervisados por la dirección del Celler, y con el objetivo proclamado de buscar la autenticidad.
Para poder obtener el sello "Microvinya", registrado por el Celler, el producto debe cumplir con cuatro requisitos:
1.- Poder constatar que el agricultor ha ganado justamente.
2.- Haber obtenido la uva mediante Buenas Prácticas Agrícolas, desde variedades autóctonas, con respeto al ecosistema.
3.- Constatarse que la bodega forma parte activa de la sociedad donde esté instalada, aportando y cooperando en su entorno.
4.- Diseñar su promoción teniendo en cuenta la cultura del lugar donde nace el producto.
Celler La Muntanya, con estas ideas y principios, elabora dos vinos blancos, tres tintos, uno dulce, y un aceite de oliva. Utilizan castas como Merseguera, Verdil, Giró o Bonicaire, además de otras más extendidas como Garnatxa Blanca, Garnatxa Tintorera, Monastrell o Bobal.
El vino de esta bodega que tuvimos ocasión de beber, ya hace algún tiempo, fue el Almoroig Muro 2007 (DO Alicante, tinto con crianza, 65% Monastrell, 10% Giró, 10% Garnatxa Tintorera, 8% Bobal y 7% Bonicaire; Celler La Muntanya). Vendimia manual, despalillado, maceración pre-fermentatva en frío, fermentación en inox excepto la Garnatxa Tintorera, que realizó su fermentación en tina de 40 Hl de roble, donde tuvo una crianza de 8 meses. La Monastrell tuvo su crianza en una tina de inox sobre lías finas. La Bobal, el Bonicaire y el Giró se criaron durante 8 meses en barricas usadas (segundo y tercer año) de 500l de roble francés durante 8 meses. El resultado de este proceso es un vino de color rojo granatoso de media capa. Nariz de intensidad media, licorosa, con hierbas de monte, flores secas, frutas negras muy maduras y como dulzonas y aromas algo terrosos. En boca se revela como un vino sedoso, frutal, muy agradable, de tanino delicado, acidez correcta y con un trasfondo de cacao y torrefactos. Gustó mucho, más en boca que en nariz, y es un vino de repetir, aunque puede no gustar demasiado a los amigos de lo más atlántico.
El proyecto es muy interesante, ya que defiende unos principios con los que yo, y creo que muchos lectores de este blog, comulgamos. Si más elaboradores aplicaran estas prácticas, entre todos ayudarían a mejorar mucho sus comunidades y su entorno. ¡Bien por estas ideas!
Nota: la información sobre la bodega y el proyecto Microvinya está sacado de la web. He enviado un par de e-mails a la bodega para obtener información de primera mano y concertar una posible visita, pero no he obtenido respuesta.
Nota 2: Aclarado el tema de la no respuesta por parte de la Bodega. No recibieron ningún mail, por lo que obviamente no tenían a qué contestar.

domingo, 8 de septiembre de 2013

De Nombres y Gustos

Reviso mis notas, hago un poco de memoria, y van surgiendo.
Tarima 2011, simplemente no está mal. A Torna Dos Pasás 2008, no acabó de emocionarme. Sketch 2010, algo falto de acidez. Guímaro B1P, no termino de saber bien de que va. Alión 2006, nos dejó con el gesto torcido. Pétalos del Bierzo 2007, me defraudó. Y así seguro que hay varios más.
Y claro, estamos hablando de vinos de Jorge Ordóñez, Raúl Pérez, los hermanos Palacios, Luis Anxo, Vega Sicilia... Y uno se pregunta ¿Cómo es posible que estos vinos no me vuelvan loco? Es un vino de Raúl Pérez, es el elaborador de moda, ¿Cómo es posible que no te entusiasme? Y empieza uno a darle vueltas a la cabeza, ¿Será que sigo siendo tan indocumentado en el tema vinícola no soy capaz de entender estos vinos? Hombre, reconozco mis muchas limitaciones, pero unas cuantas botellas he descorchado, ya podría saber distinguir lo que me gusta.
Y después uno se ve a si mismo hablando con bodegueros, viticultores, distribuidores, y pensando en voz alta, ¿Es que Raúl Pérez no puede hacer vinos que no gusten? ¿Es qué Jorge Ordóñez no puede llevar vinos que no entusiasmen? ¿Es que si lo firman los Palacios tiene que ser bueno y encantarnos?
Pues no. No pongo en duda ni por un instante la calidad de los vinos que firman estas personas, pero si tengo claro que ni a mí, ni a muchas otras personas, tienen que gustarnos.
Muchas veces el nombre tras la etiqueta nos encandila, y en ocasiones hace que si el contenido de la botella no nos hace levitar, pensemos en primer lugar que somos nosotros, que no lo entendemos, que no tenemos ni idea. Y no es así. Puede ser de Rolland, de Pérez, de Eguren o de Palacios, y no tiene por qué gustarnos.
Ni tiene por qué ser siempre un buen vino.
La imagen está tomada del blog Sin Mandil y a lo Loco

martes, 3 de septiembre de 2013

Pequeña Reflexión Sobre Precios

Muchas veces, algunos aficionados al vino nos dejamos encandilar por prácticas enológicas, orígenes de los vinos, incluso nombres de los enólogos o bodegueros, y encumbramos vinos a los que justificamos su precio con ojos cerrados y pensando que ese vino tiene que valer lo que cuesta.
No voy a ser yo quien diga lo contrario. De si un tinto de la Ribeira Sacra, un Rías Baixas de calidad o un vino del Montsant vale realmente su precio. Pero como decía hace algunas entradas, compartir mesa, vinos y charlas con las personas que están del lado de quien vende, a veces me hace reflexionar sobre otros aspectos del mundo vinícola.
"Me parece muy bien que a ti te encante tu Verdejo y que la producción este año haya sido menor, pero mis clientes no van a pagar por este vino más de 5€, ni de lejos los 10€ que ya me pides tú a mí". Esta conversación la mantuve no hace demasiado tiempo con el dueño de una tienda especializada. Y me hizo pensar sobre si muchas veces quien debe vender sus productos, tiene claro lo que el consumidor final está dispuesto a pagar.
"Nadie duda de la calidad de los tintos gallegos, pero no es una generalidad, son vinos concretos de productores determinados, y saliendo de bodega a 20€ no pueden competir". Esta otra frase formó parte de una charla con un sumiller y distribuidor de vinos. Y me hizo pensar en cuánta gente estaría dispuesta a pagar 30€ por un Sousón gallego pudiendo comprar por ese precio un vino de mucha categoría de una DO conocida.
Hay muchos elementos que se pueden y deben tener en cuenta en estas reflexiones. Quienes tiran los precios y hacen que todo el conjunto se deprecie, la cantidad de manos que tienen que ganarse su parte y encarecen productos, los bodegueros estrella que creen que sus vinos deben venderse a precios estratosféricos desde su primera añada, la desinformación del consumidor, la diferencia a veces abismal entre costes de producción y precio de venta...
Una vez leí que un vino tenía un precio correcto si volverías a pagar lo que te han pedido por él. Y creo que es cierto, pero también creo que, sobre todo algunas DO y productores, deben mirar muy bien con que precios salen al mercado para poder hacerse un lugar. Por supuesto, siempre manteniendo la dignidad.
Imagen tomada de la Wikipedia.