jueves, 31 de marzo de 2016

Vinos de Rafael Bernabé, Viñador.

De nuevo aparece en este blog alguien que no necesita presentación. Rafael Bernabé es una persona inquieta, que ama el terruño y el vino sin artificios, que desde su proyecto Viñedos Culturales nos trae otra forma de hacer las cosas. Conocí a Rafa a través de los blogs y redes sociales, coincidí con él en varios eventos, y finalmente me autoinvité y pude visitarle en su santuario de Villena junto con otro grande, Joan Gómez Pallarès.
Hace algún tiempo me hice con algunas botellas de sus vinos, algunos ya bebidos anteriormente, alguno catado en la bodega y alguno desconocido para mí, y el resultado de descorchar y beber estos vinos es difícil de transmitir, pero sí les puedo asegurar que el disfrute ha sido muy grande.
Todos los vinos que quiero compartir en esta entrada tienen en común varias características que definen el proyecto. Cultivo orgánico, sin herbicidas ni productos de síntesis, lucha biológica contra las plagas, vendimia manual, vinificación con levaduras del propio viñedo, sin enzimas ni bacterias, sin filtrar ni clarificar, con la mínima intervención posible en el proceso de elaboración, y sin adición de sulfuroso. Una ausencia de intervención que a más de uno pondría los pelos de punta.
Empezaré con el que es quizá el vino más sencillo de los cuatro. Tragolargo 2013 (DO Alicante, tinto joven 100% Monastrell) se elabora con frutos del viñedo Casa Balaguer, en Villena. Suelos de distintos tipos y edad media de las cepas de 8 a 20 años. 30% de uvas enteras sin despalillar, 40% uvas despalilladas y rotas y 30% uvas enteras despalilladas, con el raspón por encima a modo de sombrero, fermentan sin control de temperatura y posteriormente se descuban a inox donde tiene lugar la maloláctica. El resultado es un tinto de color picota con ribete amoratado. Nariz de intensidad media, balsámica, alegre y fresca, con moras, frambuesas, tomillo y laurel, violetas y tierra mojada. En boca es muy frutal, de acidez fresca, de buen paso, con un tanino muy comedido, y como su nombre indica, de trago largo. Un vino de beber una copa tras otra.
El blanco del grupo es El Carro 2014 (Vino de Mesa, blanco con crianza 100% Moscatel de Alejandría), que se elabora con uvas del pago El Carro, viñedo sito en el parque natural de La Mata (Torrevieja), con cepas de unos 30 años plantadas en suelo arenoso pobre en materia orgánica y con dunas fósiles de origen litoral. Pisado de la uva tras selección en bodega, prensado en frío, maceración durante 12 días y fermentación a 15º en barricas de 500 litros de roble francés, donde hace una maloláctica parcial, para luego tener una crianza de 4 a 6 meses en barrica de 500 litros (50%) y en acero (50%), sin battonage. El vino tiene un color amarillo naranja con reflejos ambarinos pálidos. La nariz me resultó extraña, difícil de describir, pero donde pude identificar piel de naranja, orejones y algo que me recordaba al fósforo. En boca una delicia, con acidez fantástica, cítrico, amielado muy tenue y cierta salinidad final. Difícil de describir, pero también difícil de parar de beber.
Hay un vino de Rafa que conozco desde sus orígenes, ya que el autor fue contándome casi paso a paso todo el proceso de elaboración de la primera añada, y no podía evitar que la emoción se reflejara en su voz. Luego tuvo a bien hacerme el honor de compartir conmigo unas botellas de esa añada 2010, y me hizo enamorarme de este vino. Bayas procedentes del pago Los Cipreses, de la finca Usaldón en Villena, con cepas de unos 50 años plantadas en un suelo calcáreo cubierto de guijarros. Maceración semicarbónica de 22 días de los racimos enteros sin despalillar, a 15º - 18º grados naturales; descubre y prensado para pasar a fermentación alcohólica a 16º - 19º naturales y posterior maloláctica en barrica de roble francés de 4 años. Crianza de 6 meses en roble francés de 4 años sin trasiegos. A estas alturas ya será sabido que hablo de Los Cipreses de Usaldón 2013 (DO Alicante, tinto con crianza 100% Garnacha Peluda). Viste de color rubídeo, de capa baja, limpio y brillante. Inicialmente esta botella tenía mucha reducción, pero luego dejó salir su torrente de monte, campo, frutas ácidas, hierbas de monte, flores... En boca es un vino fresco, vivo, alegre, animoso, de tanino que de desliza por la boca. Un vino silvestre, salvaje y sin complejos y por el que tengo mucha debilidad.
Termino con un vino que, como a algún conocido en estas lides de beber y compartir vinos, me ha costado un poco entender. Con frutos del mismo origen que el anterior, Musikanto 2013 (DO Alicante, rosado con crianza en tinajas 100% Garnacha Peluda) se vinifica en blanco, con fermentación alcohólica durante 45 días en tinajas de 450 litros, para tras el descube hacer la maloláctica y tres meses de crianza en esas tinajas. ¿Cómo describir este vino? Difícil cosa. De entrada un color entre naranja pálido oxidado y un rosa asalmonado, con cierta turbidez. Nariz de buena intensidad, oxidativa, con hierbas, campo, mineralidad, frutos rojos y piel de naranja. En boca es fresco, con una acidez viva, mucha frutilla roja ácida. Algo complicado de entender, más difícil de transmitir, pero de no parar de beber.
Cuatro vinos que van desde características organolépticas más "tradicionales", a algunos que no se parecen a nada de lo que he probado. Que a muchos no gustarán, pero que en esta casa, botella que se abría, botella que desaparecía.
Gracias, Rafa, por estas delicias.

sábado, 5 de marzo de 2016

Básicos Alsacianos de Bestheim

La Maison Heim fue creada en 1765 en Westhalten, en la región del Alto Rin. El nombre Heim mudó a Bestheim al incorporar los nombres de las localidades en las que la compañía posee viñedos y elabora varios de sus vinos. Actualmente Bestheim posee unas 700 Ha de viñedo, que engloban diferentes suelos y climatología, y elaboran una amplia variedad de vinos tranquilos y espumosos. La filosofía de trabajo de la bodega incluye intentar respetar al máximo el medio ambiente, interviniendo en el viñedo "sólo cuando es necesario", utilizando compost orgánico y manteniendo de forma sistemática la cobertura vegetal, así como favoreciendo la presencia de insectos autóctonos de los viñedos para luchar contra las plagas, siendo el uso de pesticidas muy bajo y realizando análisis periódicos que garantizan la total ausencia de residuos de estos productos en su producción. Además de en el viñedo, el compromiso medioambiental de la bodega se extiende también a sus instalaciones, con medidas como bodegas subterráneas con un techo cubierto de hierba que permite mantener una temperatura constante natural, revestimientos de madera para lograr el aislamiento, utilización de la gravedad evitando los sistemas de bombeo, uso de energías renovables para la calefacción y la luz natural siempre que sea posible, recogida selectiva y reciclaje de residuos, asociación con proveedores ecológicos comprometidos y la optimización de la política de compras para reducir el transporte al mínimo.
El portfolio de la bodega incluye Crémant d’Alsace, la gama Réserve (Sylvaner, Pinot Blanc, Riesling, Muscat, Pinot Gris, Gewurztraminer y Pinot Noir), la gama Alsace Grand Cru, una gama de cuvées especiales y vinos de viñedo único y una gama de vinos de vendimia tardía. Los vinos que hoy comparto pertenecen a la gama básica de la bodega, la gama Classic, vinos jóvenes destinados a un consumo mayoritario y con precios ajustados.
Bestheim Gewurztraminer Classic 2013 (AOC Alsace, blanco joven 100% Gewurztraminer, Bestheim) es un vino de color amarillo alimonado con reflejos pajizos y dorados pálidos. La nariz es de buena intensidad, floral, con lichis y frutas maduras. En boca es un vino frutal, de buena acidez, algo graso y con un punto dulzón. Un vino no muy complejo, pero agradable y rico, que se llevó bien con comida asiática.
Bestheim Riesling Classic 2014 (AOC Alsace, blanco joven 100% Riesling, Bestheim) viste de color amarillo pálido con reflejos verdosos. En nariz mostró inicialmente unas tenues notas de goma, para dejar luego paso a la fruta blanca (pera), jazmín, hinojo y recuerdos cítricos suaves. En su paso por boca notamos inicialmente un extraño deje amielado, que fue desapareciendo, y el vino se reveló seco, fluido, frutal, con una acidez secante y buen final. Nuevamente no es un prodigio de complejidad, y quizá podría haber evolucionado algo más si le hubiésemos dejado tiempo en la vinoteca, pero estuvo de lujo con unos quesos (especialmente con un queso blando de los Alpes bávaros), unas anchoas y... jamón ibérico.
Dos vinos básicos de la casa, directos, agradables y fáciles de beber, que podrían ser un buen acercamiento inicial a estas castas y esta región vinícola francesa.