sábado, 29 de mayo de 2010

Otra vez en Mota del Cuervo (y II)

El segundo día del fin de semana en Mota del Cuervo tendría como protagonistas dos eventos, una cata de vinos locales, y un concurso de calderetas. Del concurso poco hay que decir, salvo que el hambre pudo más que las ganas de esperar a los jurados, y nos zampamos una riquísima caldereta preparada por familia y amigos de Samuel, que gustosamente nos dieron la receta "tu pones ajos hasta que te parezca, y pimienta, y laurel y vino y..." Vale, receta secreta, tomamos nota.
En la cata de vinos de Mota del Cuervo, Juanma Y Samuel nos presentaron los caldos de tres bodegas, Zagarrón, Santa Rita y Mont Reaga.
Zagarrón Vinos y Viñedos es una bodega fundada en 1948 y que actualmente cuenta con unas 5000 Ha de viñedos de diferentes variedades, acogidas todas ellas a la DO La Mancha. De esta bodega probamos algunos de sus blancos y su rosado 2009, y un moscatel semidulce. El Verdejo se presentó con un color amarillo pálido, brillante, con algún matiz verdoso. Aromas de intensidad media a plátano, cítricos y al final, herbáceo. En boca se notaba una acidez excesiva que lo hacía un tanto desagradable. El  Macabeo tenía un color algo más intenso, con aromas limpios donde se notaba fruta fresca y algo de fruto seco, siendo en boca más intenso, algo untuoso y más persistente. Por último, el Sauvignon Blanc, con amarillo pálido, brillante, reflejos verdosos muy bonitos; en nariz mostraba piña, fruta blanca, azahar y algo de las notas de sudor o pis de la variedad; en boca era franco, suave, frutal y agradable. El Rosado está elaborado 100% con Tempranillo; vestía un precioso color frambuesa con ribetes grisáceos; aromas de buena intensidad y agradables, con fresas, frambuesas y lácticos (nata); en boca era fresco, muy agradable, algo goloso. El Moscatel Presidencial semidulce nos encantó. Amarillo pálido, brillante y limpio; nariz muy varietal, con piel y pepita de uva, piel de manzana, flores blancas; en boca ligeramente untuoso, dulce pero con una buena acidez que hacía que no fuera para nada empalagoso, y un final de duración media. En resumen, Zagarrón nos mostró unos vinos blancos a los que faltaba algo de expresividad, quizá debido al clima de La Mancha, pero que, salvo el Verdejo por su acidez, resultaron frescos y agradables. De ellos me quedaría con el Sauvignon Blanc. El rosado es un rosado al estilo del norte, fresco, suave, muy rico. El Moscatel fue el que más gustó de todos, muy varietal y muy rico, sin ser empalagoso en absoluto, apetece beber otra copa.
Santa Rita es una bodega fundada en 1972, que cuenta con más de 600 Ha de viñedos de distintas variedades. De esta casa probamos su joven Veronés, blanco y tinto, y su tinto con crianza, Varones. El Veronés Airén 2009 mostraba un color amarillo pajizo, brillante; aromas a fruta de hueso (albaricoque), manzana y notas herbáceas. En boca era ligero, frutal y algo corto. El Veronés Tinto Joven 2009 (100% Tempranillo) tenía un bonito color picota intenso, algo apagado, con ribetes violáceos. La nariz era muy extraña, con humo y maderas, que sólo al final dejaban salir algo de frambuesa. En boca se mostró algo rústico y desequilibrado, con acidez y taninos sin acabar de entenderse. Para terminar, el Varones 2004 (Cabernet Sauvignon, tinto con crianza) se presentó con un color granatoso evolucionado, con ribetes marronáceos; aromas de media intensidad, destacando la tipicidad de la Cabernet, con casis, especias y pimiento; en boca es un vino sedoso, bastante redondo, con un final agradable. Los vinos jóvenes de Santa Rita no destacaron especialmente, y su Tempranillo (quizá por algo de sobreextracción) no parecía en absoluto un joven. Su Cabernet con crianza si es un vino agradable y fácil de beber, de los que suele gustar.
Mont Reaga es una bodega familiar fundada en 2003 y que actualmente cuenta con 130 Ha de viñedo entre  Belmonte y Mota del Cuervo. De este elaborador pudimos probar sus tintos La Esencia y Viña Aránzazu. La Esencia (tinto con crianza, 100% Syrah) es un vino con un color picota intenso, bien cubierto, con ribetes cardenalicios; aromas de buena intensidad con frutas negras, flores y especias; su paso por boca es lleno, agradable, algo golosón, con retronasal frutal y un final algo rugoso. El Viña Aránzazu (tinto con crianza, 100% Merlot) es un vino de un intenso color cereza oscuro, ribetes violáceos; nariz de intensidad media, con fruta roja, caramelo, levaduras y madera, en boca se mostraba aún sin terminar de ensamblarse, pero con buen paso, frutal, y un final aún algo áspero. Quizá los mejores vinos de la cata, estos de Mont Reaga. El Syrah puede hacerse aún algo más, y tiene un final algo tánico, mejorable, pero es rico. El Viña Aránzazu es un Merlot bien hecho, a pesar de que probamos un vino recién sacado del depósito, que aún necesita un añito o dos en  botella para afinarse. Una pena que no se comercialice, y sea sólo para amigos de la bodega.
Una mañana muy agradable, con una cata muy bien dirigida por Samuel y Juanma, que la hicieron muy amena y didáctica, donde aprendimos muchísimo, algunos nos dimos cuenta de que no tenemos ni idea, y nos llevamos una buena impresión de los vinos elaborados en esa zona del centro de Castilla la Mancha. Esperamos poder repetir el año que viene.

lunes, 24 de mayo de 2010

Otra vez en Mota del Cuervo (I)

Este fin de semana el plan original era ir a Galicia a ver a mi recién nacida sobrina, pero los precios que los sinvergüenzas de las compañías aéreas imponen a los vuelos nacionales, lo hicieron imposible. Es un auténtico robo a mano armada, y es un escándalo que volar desde Alicante a Santiago de Compostela cueste casi lo  mismo que pasar una semana, con vuelo transporte y hotel todo incluido, en Baleares. En fin, así vayan yendo a la quiebra una tras otra.
Descartado por culpa de los mamones de las aerolíneas subir a Galicia, se nos presentó la oportunidad de aceptar una invitación de Samuel Cano para volver a Mota del  Cuervo. La excusa era la celebración de las fiestas de Santa Rita, así que, tras un par de llamadas telefónicas y unas gestiones que  agradecemos a Samuel, allí que nos plantamos.
Una vez instalados en la casa rural Casa de la Mota (preciosa y acogedora), y tras un breve paseo por las calles céntricas de Mota del Cuervo, rumbo a El Toboso,  donde Benito nos esperaba de nuevo con su fantástica comida, su desbordante simpatía y su amabilidad. Parada previa en los viñedos, donde recibimos una breve clase sobre la poda en verde y el dirigido de los cordones, y pudimos visitar las viñas en salvaje de Samuel. Ya metidos en faena gastronómica, esta vez, además, estaban  familia y amigos de quien nos había invitado, con lo que la cosa fue de mucho disfrutar. Nuevamente un revuelto de escándalo, un chorizo de matanza delicioso, unas ricas croquetas y un pisto (si, Oscar, de nuevo el pisto) que daba gloria; seguimos con un arroz de caldero muy bueno, y una traca final con unas natillas de las que hubo quien se bebió una copaza entera. Benito, siempre nos la lías, y además esta vez me llevé premio...dos huevos de las gallinitas! Eso merece sartén de la buena y aceite del mejor.
El tema vinícola de esta comida del sábado fue abundante, variado y de mucho mucho nivel. Por la mesa desfilaron Patio Blanco Maceración Carbónica (creo que no llega al nivel del blanco normal de Patio, pero se merece al menos una cata más pausada), La Bota de Manzanilla Pasada (nº 20) de Navazos (que complejidad de aromas y que rotundidad) y Bengoetxe (Txacolí de Guetaria, con una acidez que aún me hace salivar, muy rico).
Portugal estuvo representado por dos vinos de producción ecológica y biodinámica, los Casa de Mouraz 2006 rosado y tinto, de la DO Dão. El tinto está elaborado con Touriga Nacional, Aragonês, Alfrocheiro, Jaen y Água-Santa, y presenta un precioso color picota con ribetes violáceos, aromas desbordantes de fruta roja y negra, y un paso por boca suave, agradable, con una acidez fantástica y un tanino delicado. El rosado vestía un color frambuesa brillante muy bonito, unos aromas a fresa muy golosos, que incitaban a beber, y un paso por boca refrescante. Gustaron mucho los dos, habrá que seguirles la pista e intentar conseguir alguna botella.
Siguiendo el periplo europeo, de Francia disfrutamos de un Chenas Quartz 2005 (AOC Chenas, 100% Gamay, Dominique Piron & Lafont). Rojo granate, con ribetes granatosos, ya algo apagado. Fruta negra, recuerdos herbáceos y minerales. Paso por boca sabroso, con buen tanino y notas minerales. Me lo imaginaba distinto, pero la verdad es que gustó.
Ya en España, gozamos un Patio Joven 2009. Color cereza-violáceo, con ribetes amoratados, color de uva joven. Aromas frescos a buena fruta madura y paso por boca fresco, agradable, pelín dulzón, pero riquísimo. Otro acierto, Samuel. Ya con más enjundia, un tinto ecológico catalán, Castell de Grabuac 2006 (DO Penedés, 100% Pinot Noir, Cellers Can Suriol del Castell), que mostraba un color picota oscuro intenso, con ribetes donde ya asomaban los marronáceos; nariz donde había fruta negra, flores y recuerdos de la crianza; en boca buena tanicidad aunque algo justo de acidez, la impresión general no era mala, pero me gustó menos que otros. Apareció por la mesa un Numanthia (DO Toro, 100% Tinta de Toro, Numanthia Termes) que hizo arrugar la nariz a más de uno, con su intensa carga de madera en nariz, que casi se había llevado por delante la fruta, pero que con algo de aire iba abriendo, y al menos a mí me gustó mucho. Es cierto que tras las delicias naturales que habíamos bebido antes desentonaba un poco, pero no es un mal vino.
Ya acercándonos al final, apareció en la mesa una novedad de Freixenet, Elissya, un cava brut rosado 100% Pinot Noir. Bonito color frambuesa, burbuja persistente; aromas frutales agradables; en boca es nuevamente afrutado, con un carbónico que podría integrarse más, y un final con cierta tanicidad. No son mi tipo preferido de espumoso estos rosados, pero no está mal. Y la cosa acabó con un oloroso que me dejó sorprendido por su precioso color ambarino y por unos aromas que nunca había disfrutado en un vino, intensos, complejos, fantásticos; que llenaba la boca y que era largo, muy largo.
En resumen, una deliciosa comida, en inmejorable compañía y con un surtido de vinos, donde predominó lo natural, que hicieron disfrutar a todo el mundo en la mesa.
El fin de semana se completó con una cata de vinos locales de mota del Cuervo y una caldereta que puso el broche de oro, pero eso en otra entrega.

sábado, 15 de mayo de 2010

Un par de Priorats

Sólo he probado 4 ó 5 vinos de esta DO, por lo que mi experiencia con ellos es muy limitada. No son, en general, mi tipo de vino preferido, pero sí que hay alguno que me ha gustado mucho. Ya he comentado aquí Les Eres Vinyes Velles, y lo poco que me gustó; y aunque no lo he comentado, hay un Priorat llamado Mas de L'Alba, elaborado por Vinicola del Priorat para una cadena de hipermercados, que es muy agradable y está muy bien para su precio (alrededor de 4€).
Esta vez ha tocado el turno a dos vinos completamente distintos, que me han mostrado dos caras diferentes del Priorat, una que no me acaba de convencer, y otra que me ha gustado mucho.
- Lamare 2000 (Tinto con crianza; Cariñena, Syrah, Cabernet Sauvignon; Mas Martinet): Rojo rubí brillante precioso, con ribetes ribetes rubí ya algo atejados. Aromas muy intensos y agradables, con pimentón, pimienta, casis, ciertos recuerdos de hidrocarburos y pizarra. Su paso por boca es muy intenso, con una mineralidad franca, lleno. El final es bastante largo y de nuevo muy mineral.
- Clos Petó 2007 (Tinto con crianza, 70% Cabernet Sauvignon y 30% Garnacha; Clos Dominic): muy bonito color cereza ce capa media, con ribetes violáceos y granates. Aromas muy agradables y de buena intensidad, con frutas rojas, especias, ahumados, pizarra húmeda y tenues notas de acetona. En boca es franco, suave, frutal, con buena acidez y tanino presente pero pulido, y leve mineralidad final.
Lamare es un buen vino, pero esa mineralidad tan intensa no acabo de encajarla. Clos Petó me gustó mucho. Muy frutal, con su carga mineral muy bien integrada, muy pulido y redondo. Un vino para repetir sin duda.

domingo, 9 de mayo de 2010

Patio

Después de haber catado "en primeur" lo que va a ser la añada 2009 de Patio, de manos y barricas del propio Samuel Cano, he podido, por fin, dar cuenta de la añada 2008. Este ha sido el resultado.
Patio Ensamblaje 2008 (DO La Mancha, Tinto con crianza; 50% Syrah, 25% Tempranillo, 12% Petit Verdot y 12% Graciano): picota oscuro de capa alta, muy levemente apagado, con ribetes violáceos. Aromas de fruta negra madura que dejan paso a especias y ahumados, notas vegetales y minerales. En boca se muestra vivo, fresco, algo rústico, con un final ligeramente amargo. Es como si la nariz y la entrada estuviesen dominadas por la Syrah y al final destacara la Petit Verdot.
Patio Selección 2008 (DO La Mancha, Tinto con crianza, 50% Syrah y 50% Petit Verdot): precioso color picota brillante, algo menos cubierto, ribetes violáceos. A copa parada aparecen notas mentoladas, que tras agitar dan paso a fruta roja y negra, toques de acetona y cacao. En boca es suave, de cuerpo medio, con acidez fresca y tanino muy suave. Una nariz que va abriendo poco a poco para dar paso a un vino elegante y suave.
Patio Blanco 2008 (DO La Mancha, Blanco fermentado en barrica, Airén y Verdejo): intenso color oro viejo, reflejos ambarinos. Aromas de buena intensidad, con miel, manzana ácida y recuerdos de frutos secos. En boca se notaba algo oxidado, pero con unos sabores curiosos, suave pero con personalidad, empezaba a escapársele la acidez, pero el conjunto es muy agradable.
En general, vinos bien hechos y agradables de beber. El ensamblaje tiene un punto rústico que me gusta encontrar en algunos vinos, creo que les da personalidad. El Selección es un vino muy redondo y bien acabado, que se disfruta con facilidad. El blanco creo que es el vino con más personalidad de Patio. Necesita tiempo y mente abierta, pero sabe recompensar la paciencia. Eso sí, no debe dejarse olvidado al fondo de la bodega, si no darle salida rápido.
Buenas cosas te han salido, Samuel. Espero los 2009 con ganas.

lunes, 3 de mayo de 2010

Nuviana

En ocasiones, al pedir vino por copas en un restaurante, se nos ofrece una escueta lista de un blanco, un tinto y un rosado, o directamente se nos sirve el único vino por copas de la casa. A veces, en lugar de decidir pedir una cerveza o agua, nos animamos a probar lo que se nos oferta. Y, en ocasiones, nos llevamos una agradable sorpresa.
Este sábado, cenando en el restaurante de un hotel de Valencia, al preguntar si tenían vino por copas, se nos ofreció un "tinto de Tempranillo y Cabernet Sauvignon" y un "blanco de Chardonnay", sin más datos. Nos animamos a probar el tinto, y descubrimos un vino muy rico, del que merece la pena tener alguna botellita en casa.
El vino es cuestión fue un Nuviana Tempranillo/Cabernet 2008 (DO VT del Valle del Cinca, Tinto con crianza, 65% Tempranillo y 35% Cabernet Sauvignon, Nuviana). Intenso picota oscuro, bien cubierto, con ribetes granate. Aromas muy agradables, de buena intensidad, con fruta negra madura, especia (pimienta) y notas ahumadas. En boca es un vino con cuerpo, sedoso, con un retronasal frutal y especiado y un final muy agradable.
Un descubrimiento, los VT del Valle del Cinca, de cuya existencia no tenía conocimiento, y un tinto que, si bien no es un vino de los que nunca puedes olvidar, si que resultó muy agradable y apetece repetir.