miércoles, 23 de marzo de 2011

De Cipreses y Sueños

En la Finca Usaldón (Villena, Alicante) hay un viñedo de 6,8 Ha de suelo calcáreo cubierto de guijarros, donde se cultivan cepas de Garnacha Peluda (Garnacha Gris, Lledoner Gris, Lledoner Pelut) de 46 años de edad, en secano riguroso, con métodos orgánicos, sin herbicidas o productos de síntesis y usando lucha biológica contra plagas.
Tras vendimia manual en Octubre de 2010, los racimos enteros pasaron por una maceración semicarbónica de 15 días, sin control de temperatura, para, luego del prensado, hacer la fermentación alcohólica durante 10 días, sin camisas de frío, con temperaturas entre 16º/19º naturales. La maloláctica tuvo lugar en roble francés de 4 años, donde también el vino pasó una leve crianza de 4 a 6 meses sin trasiegos. Durante la vinificación no se añadió sulfuroso, se usaron las levaduras indígenas del propio viñedo, y el vino no se clarificó ni se filtró.
De este proceso nació Los Cipreses de Usaldón 2010, la primera añada del primer hijo del proyecto Viñedos Culturales que Rafael Bernabé y compañía han puesto en marcha en Alicante.
El vino del NO, como dice Rafa, porque entre otras cosas NO ha estado en roble nuevo, NO ha sido catado por Parker, NO entiende de modas, NO es de Alta Expresión, NO es de Alta Gama, NO está elaborado por ningún "Winemaker" y NO es políticamente correcto.
Rafael Bernabé ha tenido a bien hacerme el honor de dejarme probar el fruto de estas prácticas naturales, de este sueño y este viaje en el que se ha embarcado desoyendo multitud de voces que le aconsejaban otras cosas. Y este ha sido el resultado.
Los Cipresés de Usaldón 2010 (DO Alicante, tinto con crianza 100% Garnacha Peluda, Bodegas Bernabé Navarro) es un vino de un precioso color cereza aframbuesado, brillante y limpio, de capa baja. Su nariz es intensa, con mucha fruta roja madura y dulzona en primer plano, notas florales, y recuerdos de bosque y hierba húmeda; juraría que me ha olido a las hojas de los cipreses estrujadas entre los dedos. En boca es suave, ligero, intensamente frutal, algo dulzón (14,5º) pero muy refrescante, con una tanicidad suave y discreta y un deje de rusticidad que le da aún más personalidad.
Sabiendo que a estos vinos les sienta muy bien el aire, no usé el Vacuum Wine Saver, sino que dejé la botella tapada con su corcho y probé el vino hasta 72 horas después de abierto. A las 24 horas, el vino había perdido intensidad, pero había ganado más complejidad, apareciendo aromas tenues de hierbas aromáticas y minerales. En boca, la tanicidad era más marcada, con un final más mineral y bastante más secante, que, sin darme cuenta, me hizo sonreír. A los tres días, mi otra mitad notó en el vino un claro olor a ramo de flores y a hojas verdes, a la vez que seguía manteniendo una frutosidad y una alegría muy agradables.
Un vino rebosante de frescura, fruta, alegría y cariño. Una mezcla entre una Mencía joven de la Ribeira Sacra, un Borgoña ligero y sutil, y un maceración carbónica riojano, pero con esos detalles, difíciles de explicar, que tienen los vinos naturales.
Cuando las cosas se hacen con cariño y ganas, sin pensar en modas, mercados, gurús o guías, los resultados suelen ser muy buenos. En este caso, el resultado ha sido fantástico.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Un paseo (pequeño) por Burdeos

La región de Burdeos es posiblemente la mayor productora de vinos finos del mundo, con unos 14.000 productores, 117.500 Ha de viñedos, 400 comerciantes y un volumen de negocio de alrededor de 14.500 millones de euros. Algunos de sus nombres más míticos resuenan en la cabeza de todos los aficionados al vino: Latour, Pétrus, Margaux, Angélus, Mouton Rothschild, Palmer...
Las castas predominantes en la región son Cabernet Sauvignon, Merlot y Cabernet Franc, junto con Petit Verdot y residualmente algo de Malbec.
La clasificación de los vinos de Burdeos, además de geográfica, comprende una serie de appellations de calidad, desde la famosa de 1855, en la que se establecieron los Grand Cru Classé (de primero a quinto), pasando por los controvertidos Cru Bourgeois (Exceptionnel, Supérieur y Cru Bourgeois a secas) hasta llegar a la AOC Bordeaux. Estas clasificaciones han sufrido modificaciones a lo largo del tiempo, sobre todo los Cru Bourgeois, y se revisa periódicamente, por lo que las fincas pueden subir o bajar en el ranking.
La calidad y precio de los vinos de Burdeos es muy variable entre añadas, por lo que, aunque los grandes productores logran mantener un alto nivel de calidad, los vinos menores se resienten mucho en los malos años, de ahí el dicho de que "en Burdeos, los buenos años, vinos pequeños, y los malos, vinos grandes".
Es difícil encontrar gangas en esta región, y es necesario estar muy atento a lo que se cuece, al mercado y a los rumores, para poder hacerse con vinos de calidad a precios pagables.
Buscando calidad a precios asequibles, me he hecho con algunas botellas de vinos de esta región, la mayoría de ellos Cru Bourgeois y algún Bordeaux. Las dos que pertenecen a la famosísima cosecha 2005 las he reservado para un poco más adelante, probando primero los tres que siguen.
La Maison Yvon Mau nace en 1897 de la mano del négociant Aristide Mau, y se ha mantenido a lo largo del tiempo, agrupando a una serie de productores y cooperativas bordelesas. En 2001 se asocia con el grupo Freixenet, ampliando su difusión internacional. De esta casa, y como creación propia, nace Cellier Yvecourt 2000 (AOC Bordeaux, tinto con crianza; 60% Merlot, 20% Cabernet Sauvignon, 20% Cabernet Franc; Maison Yvon Mau) que nos muestra un color granate apagado con ribetes atejados. Sus aromas, de intensidad media, incluyen cueros y ahumados claros, sobre un fondo de fruta negra madura, que van dando paso, tras agitar, a balsámicos y un fino especiado. En boca es suave y sedoso, con una buena entrada, un paso no muy lleno, tanino dulce y pulido y final de duración media. Se deja beber, sin ser nada memorable.
A Domaines Lafragette pertenece un castillo del siglo XVII situado a pocos metros del estuario del Gironda y a unos 6 Km. de Saint-Estèphe, con 132 Ha de viñedo, y que elabora vinos tintos, blancos y rosados. Este Château Loudenne 1997 (AOC Médoc, Cru Bourgeois; tinto con crianza; 40% Cabernet Sauvignon, 55% Merlot, 4% Cabernet Franc, 1% Malbec; Domaines Lafragette) viste un rubí evolucionado con ribetes atejados. En nariz, mucha reducción al principio, sobre todo caza, dando paso luego a aromas trufados, hierbas de monte, caja de puros y algún destello mentolado, sólo pudiéndose atisbar algo de fruta negra compotada. En boca es suave, sedoso, de cuerpo medio, con retronasal donde destacan de nuevo esos terciarios, tanino muy integrado, redondo. Agradable y bien conjuntado, aunque quizá ya algo madurote. Habría que probarlo con algunos años menos.
El Château Puy La Rose posee solamente 8 Ha de viñedo, de una edad media de 25 años, localizado en la meseta de Artigues y los Carruades. Elaboración tradicional y entre 13 y 18 meses de crianza para este Château Puy La Rose 2002 (AOC Pauillac, Cru Bourgeois; tinto con crianza; 45% Merlot, 45% Cabernet Sauvigon, 5% Cabernet Franc; 5% Petit Verdot; Château Puy La Rose) que tiene un color granate algo apagado, con ribetes granatosos asomando el teja. Nariz de intensidad media, agradable, con ciruelas muy maduras, ahumados, hierbas de monte y balsámico leve. En boca es ligero, quizá algo hueco, suave, con una acidez muy buena para un 2002, y un final levemente tánico. Un vino algo falto de cuerpo, pero con un sabor muy agradable y sorprendentemente joven para su edad.
Tres vinos agradables y bebibles, pero no memorables, aunque hay que tener en cuenta que las añadas no son magníficas, y muy lejos del Deuxième Cru Château Montrose 2002 que comenté hace unos meses. Creo que en este rango de precios en España podríamos disfrutar de vinos de más enjundia.
Destacaría sobre todo el Château Loudenne, quizá el más interesante de los tres, del que me gustaría probar añadas más recientes.
La Carte des Vins de Bordeaux está tomada de Sibaritia.

domingo, 6 de marzo de 2011

Ribeira Sacra

Desde que los probé por primera vez, me he sentido atraído por los vinos de la Ribeira Sacra; frescos, frutales, muy agradables de beber.
Cuando se camina por sus montes, se circula por las carreteras que bordean barrancos que ponen un nudo en la garganta, o se navega por los cañones del Sil, y se atisban esos viñedos imposibles, esa tierra difícil de trabajar, pero que da sus premios a quien la trata como se debe, se aprecian aún más los frutos que estos parajes dan en forma de vino.
En este brevísimo resumen no están todos los que son, y algunos de los que están, pueden ser tachados de no ser. Hay desde producciones escasas, inovadoras y casi "de autor", hasta vinos elaborados sin rubor para llegar al mayor mercado posible, pero que por eso mismo son fáciles y agradables de beber.
Es, pues, un pequeño listado de vinos de la Ribeira Sacra que me han gustado últimamente.

- Adega do Val (DO Ribeira Sacra, tinto joven, Garnacha, Mencía; José Pérez López): rojo picota, brillante, ribete amoratado. Aromas frutales y florales (violetas). Vivo, sedoso y suave.

- Guímaro 2009 (DO Ribeira Sacra, tinto joven 100% Mencía, Guímaro): rojo picota aframbuesado, de capa media, ribetes amoratados. Nariz agradable y de buena intensidad, frutas frescas (frambuesas, moras), flores, levadura de panadería, herbáceo. En boca frutosidad intensa, acidez agradable, y marcados taninos de la fruta.

- Viña Regueiral 2008 (DO Ribeira Sacra, tinto joven, 100% Mencía, Bodegas Regueiral): picota claro, de capa baja, con ribete violáceo. Nariz marcada inicialmente por mucha fruta roja dulzona, pizarra, aromas florales y terrosos. En boca, suave y fresco, muy buena acidez, ligero, retronasal frutal, taninos presentes que dejan un final algo secante.

- Lalama 2006 (DO Ribeira Sacra, Tinto con crianza; Mencía, Garnacha, Brancellao y Mouratón; Dominio do Bibei): violeta oscuro de capa baja, con ribetes violáceos. Nariz de intensidad media, azahar y lilas, fruta roja y vainilla. Paso por boca muy suave, agradable, acidez comedida, retronasal floral, taninos muy delicados.

- Régoa TN 2007 (DO Ribeira Sacra, Tinto con crianza; Mencía, Alvarello; Régoa): picota de capa media, con ribetes violáceos. Flores (lila, azahar), fruta roja madura, balsámicos, punto mineral. Entrada en boca viva, buen cuerpo, taninos presentes, pero muy dulces, retronasal intensamente frutal, final bastante largo.

- Rectoral de Amandi 2010 (DO Ribeira Sacra, tinto joven 100% Mencía, Bodegas Rectoral de Amandi): rojo cereza vivo y brillante, con ribetes amoratados. Nariz fresca, dulzona, cerezas maduras y algo de herbáceos. En boca, ligero, suave, fresco.

- Abadía da Cova (DO Ribeira Sacra, tinto joven 100% mencía, Adegas Moure): rojo cereza con ribetes violáceos. Nariz agradable, fresca y frutal, con alguna nota de flores. Paso por boca suave, sedoso y fresco.