martes, 28 de diciembre de 2010

Los Vinos Navideños (I)

El primer acto vinícola de las festividades decembrinas se ha saldado con una representación de vinos de tres países, que han tenido distinta fortuna en el envite. Ninguno creo que deje huella duradera, como el año pasado lo hizo ese fantástico reserva de Jean León, pero tampoco ninguno ha sido un gran fiasco.
En primer lugar, un descubrimiento, Moscato D'Asti de Casa Sant'Orsola 2009 (DOCG Moscato D'Asti, espumoso dulce 100% Moscato bianco, Casa Sant'Orsola). Amarillo dorado pálido con un mínimo perlaje. Nariz de buena intensidad, agradable, con manzana, miel y ese característico aroma a piel de uva de la Moscatel. En boca tiene un dulzor importante, que llega casi a empalagar, algo suavizado por el carbónico, pero estaría mejor con un poco más de acidez. Un vino divertido, que gustó mucho al sector femenino, y que se llevó bien con unos canapés de predominio dulzón.
Seguimos con un blanco, Albariño Paco & Lola 2009 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Paco & Lola). Muestra un amarillo pajizo con algún reflejo dorado y verdoso, limpio y brillante. Nariz media, con fruta de hueso, manzana y cítricos; alguna nota floral, todo muy comedido. En boca es ligero, con una acidez muy justa. Un albariño fácil de beber, pero creo que algo falto de personalidad.
El tinto de la noche fue un vino que guardaba para una ocasión, Remelluri Reserva 2005 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 90% Tempranillo, 5% Garnacha y 5% Graciano; Remelluri). Bonito picota de capa alta, brillante, con ribetes granate. Aromas muy elegantes, dominando de entrada los terciarios, sobre todo ahumados y especiados, pero sin ocultar una fruta negra muy madura, como confitada; al evolucionar en copa aparecen toffee y torrefactos. Cuerpo medio,con buena acidez y notas retronasales de ahumados y fondo frutal; tanino muy suave y redondo, con una duración media. Un vino complejo, interesante y elegante.
Los brindis corrieron a cargo de un champagne de pequeño productor, Gimonnet-Gonet Brut Blanc de Blancs Grand Cru (AOC Champagne, espumoso 100% Chardonnay, Gimonnet-Gonet). Amarillo pálido brillante y limpio, con un elegante perlaje muy fino y continuo. Elegante nariz, con manzana reineta, frutos secos y algo de pan tostado; muy agradable. En boca es seco, cremoso, con muy buena acidez y un carbónico muy bien integrado. Definiría este champagne como elegante y agradable.
En fin, un conjunto bien compensado con la comida servida, del que destacaría el Remelluri por su complejidad y elegancia y el Gimonnet-Gonet por su clase.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Un momento de reflexión

Allá por abril de 2009, se me ocurrió la idea de dejar constancia de los vinos que probaba y me gustaban, de decir lo que me parecían, lo que me transmitían y las sensaciones que tenía al mirarlos, olerlos, beberlos y compartirlos. Más de una vez me he preguntado quién me creo yo para poder opinar sobre vinos, qué creo saber para poder emitir un juicio de valor, cómo me atrevo a decir nada sobre el resultado del esfuerzo y la ilusión de un grupo de personas que luchan para poder sacar adelante su sueño.
Siempre he intentado ser humilde, nunca he pretendido sentar cátedra, y mis juicios sólo reflejan mis opiniones y percepciones. Jamás digo que un vino es bueno o malo, que está o no bien elaborado, que debe ser elevado a los altares o arder en las llamas eternas. Sólo cuento lo que siento, mis gustos o disgustos, sin más.
He intentado, sobre todo en los últimos tiempos, transmitir a quien quiera recibirla, información sobre los orígenes, personas, animales y cosas, implicadas en la génesis de lo que bebo. Pero en el fondo lo hago egoístamente, sobre todo me sirve como autoaprendizaje.
En el año largo de existencia de este blog, he podido conocer personalmente a personas fantásticas, por las que merece la pena hacer kilómetros de carretera y sentarse a compartir un rato. A las que apetece apoyar y desear toda la suerte del mundo.
Pero también siento que formo parte de algo. Que hay un grupo de personas a las que conozco aún sin haberlo hecho físicamente, ni oído sus voces, ni visto sus caras. Pero a las que siento muy cercanas.  Algunas hasta el punto de referirme a ellas como compañeros. Leer a estas personas me permite aprender, conocer, disfrutar de nuevas cosas o gozar más de las ya conocidas.
Gracias a todos por estar allí, y por pasar por aquí. Gracias por lo enseñado y por lo compartido. A todos vosotros, y a todos los que pasáis por aquí ocasionalmente o de manera habitual, que disfrutéis de estos días y que el año que viene os traiga a todos más y más duraderos momentos felices de los que habéis tenido este año.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Guímaro joven

Los vinos de Amandi eran ya apreciados por celtas y romanos, quienes llegaron a llamarles el oro líquido del Sil. Las laderas de la margen derecha de este río son especialmente adecuadas para el cultivo de la vid, por su orientación e inclinación, a veces tan escalofriante que parece imposible que puedan realizarse las labores propias de la viticultura.
En 1996 se crea definitivamente la DO Ribeira Sacra, de la cual Amandi es una subzona situada en la provincia de Lugo, con Monforte de Lemos como centro geográfico, y con una lengua de tierra que se extiende justamente en la ribera del Sil.
En la parroquia de Santa Cuuz de Brosmos, concello de Sober, se creó a principios de siglo Guímaro, una bodega que sufre una importante reforma en 1991, para adaptarse a lo que ya veían avecinarse, la creación definitiva de la DO Ribeira Sacra. Actualmente tiene una capacidad de producción de 28000 litros, todo proveniente de sus propios viñedos, y elaboran fundamentalmente 3 vinos, dos con crianza en barrica de roble francés, Guímaro B1P y Guímaro B2M, del que ya hemos hablado aquí, y el que he probado esta vez, su vino joven.
Guímaro 2009 (DO Ribeira Sacra, tinto joven 100% Mencía, Guímaro) muestra un bonito rojo picota aframbuesado, de capa media, limpio y brillante, con ribetes amoratados que denotan su juventud. Nariz agradable y de buena intensidad, destacando una compleja mezcla de frutas frescas (frambuesas, moras), flores, levadura de panadería y algún recuerdo herbáceo. En boca es una delicia, frutosidad intensa, acidez intensa y agradable, y marcados taninos de la fruta, que lo hacen gratamente astringente. Diría que es un vino con espículas, con bordes que sobresalen y le hacen divertido e interesante, con un toque de rusticidad fantástico.
Los vinos de Amandi me parecen los más suaves y agradables de la Ribeira Sacra, y este es un fantástico ejemplo de Mencía, joven, expresiva y con personalidad.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cata Extraordinaria de Diciembre

El pasado sábado 11 se celebró en Bodega Selección de El Campello la tradicional degustación navideña, en la que, además de tener a nuestra disposición blancos, rosados y espumosos, podemos probar y comentar algunos de esos vinos que ya tienen, o se están labrando, la categoría de míticos.
Entre los blancos, dos Rías Baixas, Valdamor 2009 y O Vello Bodegueiro 2009, este último desconocido para mi, y que me llamó la atención por parecerme menos comercial que otros probados recientemente, con una acidez intensa, fruta blanca y recuerdos vegetales francos, y menos aromas de levadura seleccionada. Había también un Verdejo, Aura 2009, herbáceo y frutal que no estaba mal, y alguno más que no probamos.
El capítulo de espumosos no contaba esta vez con ningún champagne, pero nos llevamos más de una sorpresa. El primer espumoso en caer fue un Premiere Bulle (AOC Crémant de Limoux; Mauzac, Chardonnay y Chenin blanc; Sieur d'Arques), que mostraba un amarillo pálido con un perlaje fino y continuo, aromas florales, frutos secos y algo de bollería, con un paso por boca cremoso, seco y fresco. Una curiosidad agradable. Entre los cavas pudimos probar un Estenas Brut Nature (DO Cava, Macabeo y Chardonnay, Vera de Estenas) agradable sin más, y un Chozas Carrascal (DO Cava, Chardonnay y Macabeo, Chozas Carrascal), que mostraba un curioso amargor final. Correctos pero sin nada espectacular. Seguimos los espumosos con una de las sorpresas gordas de la velada, un espumoso sudafricano, Voorspoed Brut Reserve 2006 (Sudáfrica/Western Cape, 100% Chardonnay, Voorspoed), que vestía de bonito amarillo pajizo dorado, dando en nariz aromas muy curiosos, como de piel de uva seca, con notas lácticas, y que en boca era tal cual como comer un bocado de queso Camembert seguido de una agradable frutosidad. Curiosísimo espumoso que, desde luego, no gustará a todo el mundo. El último espumoso fue otro descubrimiento, un Beresford (Langhorne Creek, Australia; Chardonnay y Pinot Noir, Beresford Wine Estate), amarillo oxidado virando a rosa, aromas frutales, lácticos y de tierra húmeda y paso por boca algo dulzón con una leve tanicidad final. No entusiasmó.
Entre los tintos, un clásico de estas degustaciones y un representante alicantino de nuevo cuño. Viña Hermosa Gran Reserva 1997 (DOCa Rioja; Tempranillo, Graciano, Garnacha y Mazuelo; Santiago Ijalba) nos muestra un colo granate apagado de capa baja, con ribetes atejados como corresponde a su edad; en nariz destacan los terciarios, con cueros, tinta china y ahumados, sobre un fondo de fruta confitada, en boca es suave, ligero, sedoso, redondo y sin aristas, de duración media. Como siempre, una delicia. También probamos un 2001, más vivo, pero gustó algo menos.
La nueva incorporación alicantina fue un Carabibas 2009 (DO Alicante; Cabernet sauvignon, Merlot y Monastrell; Sierra de Cabreras). Picota muy cubierto, casi negro, con ribetes violáceos, que nos hablan de su juventud y extracción. Aromas de buena intensidad, dulzones, con fruta madura, algún balsámico y especias. En boca tiene una acidez aún algo viva y excesiva, es intenso y lleno con una tanicidad final que aún necesita integrarse. Estuvimos de acuerdo con el bodeguero que necesita un añito más de botella y puede ser un vino muy interesante.
La traca final vino de la mano de vinos que, en estas degustaciones, llamamos "los caros". En una sala aparte, servidos por personal de la tienda, y sin poder repetir. En esta ocasión había seis vinos para probar y disfrutar más o menos. Un D'Anguix 2001 no entusiasmó demasiado (su hermano joven Torres de Anguix me gusta más) y un Palomero Vendimia Seleccionada 1999 tampoco. Los otros cuatro fueron las estrellas.
- Nabot 2004 (DOCa Rioja, 100% Tempranillo, Viña de Nabot) viste un color picota granatoso, intenso, de capa alta, con ribetes donde asoman los teja. Aromas intensos de flores, fruta negra madura, ahumados y especias. En boca es amplio, frutal y aterciopelado, con un tanino aún algo rugoso. Aunque me gusta más Ogga, éste es otro vinazo que necesita aún más botella para acabar de hacerse.
- Clos D'Englora 1999 (DO Montsant; Garnacha, Samsó, Ull de lebre y otras; Celler Baronia del Montsant) nos muestra un color granate apagado con bordes donde asoman los caoba. Nariz de buena intensidad, con jarabes, fruta en confitura y notas minerales. En boca es suave, pulido, algo ligero y con un tanino muy suave. Gustó bastante a pesar de esa cierta ligereza.
- Artadi Pagos Viejos 1997 (DOCa Rioja, 98% Tempranillo, 2% otras; Artadi) presenta un color granate apagado con ribetes caoba. La nariz es muy intensa, con fruta negra madura, cacao, ahumados y especias. En su paso por boca se muestra intenso, lleno, sedoso, redondo y con un tanino fantástico. Para mí, el vino de la tarde sin ninguna duda.
- Vega Sicilia Único 1991 (DO Ribera del Duero, 85% Tinto fino, 13% Cabernet sauvignon, 2% Merlot; Vega Sicilia) era a priori la estrella de la jornada. De un profundo granate algo apagado y ribetes atejados y caobas, que dan una idea de su edad. Sus aromas son complejos, muy seductores y atrayentes, destacando tinta china, elegante especiado, notas florales y recuerdos ahumados. En boca es tremendamente sedoso, redondo, de una amplitud media y muy largo. Un vino seductor y que enamora desde el principio.
En resumen, una fantástica velada de degustación, con sorpresas, descubrimientos y con unos vinazos que se merecen más tiempo, mejor sitio y mejores copas.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Hacienda del Carche

Este fin de semana hemos, por fin, podido hacer uso de una de las Wonderbox que nos habían regalado ya hace meses, y decidimos visitar una bodega y probar sus elaboraciones.
Hacienda del Carche es una joven bodega fundada en 2006, pero con la experiencia de gentes cuya tradición familiar vinícola se remonta al siglo XIX. Situada en Jumilla, en la zona de la Sierra de El Carche, en un entorno natural muy interesante, se levanta una bodega sobria, moderna y elegante, fabricada en piedra natural de Villa Mayor que ayuda a mantener constante la temperatura interior, en una zona en la que se puede oscilar en una semana entre los -7º y los 21ºC, sin olvidar los tórridos 35º del verano.
Suelos pardos y calizos, donde las cepas y olivares se las tienen con el extremo clima de la zona, y que agradecen los riegos por goteo que se les ofrecen a unas cepas conducidas algunas en vaso y la mayoría en espaldera.
Más de 100 Ha entre viñedos y olivares, con Sauvignon Blanc, Macabeo y Airén como castas blancas, y Monastrell, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Syrah como tintas, con unas pocas Ha de cepas de Monastrell de más de 60 años. Entre las olivas, Picual y Arbequina, con las que se elabora el aceite en una almazara cercana.
Bodega de pequeña producción, limpia, reluciente y moderna. Depósitos de fermentación todos de acero inoxidable con camisas de control de temperatura, uso de levaduras seleccionadas, filtrado y clarificación por centrifugación y frío que eliminan cualquier atisbo de precipitado, maderas nuevas, y como mucho de tercer año, francesas y americanas, para algunas malolácticas y para las crianzas, en una coqueta sala con un parque de 250 barricas. Todo esto para producir unos vinos amparados por la DO Jumilla, claramente orientados a los gustos del marcado, en cuya elaboración la tecnología y el control dejan poco espacio a la artesanía y la expresividad.
Probamos toda la gama de vinos de la bodega, amén de su aceite y sus mermeladas.
- Blanco Hacienda del Carche 2009 (blanco joven, 34 % Sauvignon Blanc, 33 % Airén, 33 % Macabeo). Amarillo pálido con reflejos acerados y verdosos, dignos de un vino jovencísimo. Nariz de buena intensidad, con mucha fruta blanca (pera, manzana), piña y esos recuerdos animales de la Sauvignon Blanc. En boca, fresco, ligero, muy frutal y refrescante. Un blanco sencillo, muy marcado por la levadura, pero de los que gustan a casi todo el mundo para un aperitivo en verano.
- Rosado Hacienda del Carche 2009 (rosado joven, 50% Monastrell y 50% Cabernet Sauvignon). Bonito color frambuesa brillante, con reflejos grisáceos. Aromas de fruta roja fresca y dulzona, con recuerdos de golosinas y leves toque herbáceos. En boca, buena acidez, ligero y agradable. No entusiasma, pero se deja beber.

- TAVS Joven 2009 (tinto joven, 80 % Monastrell, 20 % Syrah). Picota con jovencísimos ribetes violáceos. Nariz intensamente frutal (nuevamente las levaduras sospecho que marcan los aromas), fruta roja madura (frambuesas) y pinceladas florales. En boca es fresco, ligero, algo goloso y con un final bastante tánico que igual pule algo con unos meses de botella. Agradable en conjunto, si obviamos inesperada tanicidad final.
- TAVS Selección 2008 (tinto roble; Monastrell, Cabernet Sauvignon y Syrah). Con 4 meses de barrica, muestra uno color algo más granate con ribetes aún jóvenes. A copa parada, oler este vino es como oler una duela recién serrada, pero tras agitar y darle un tiempo, aparecen las frutas negras y rojas muy maduras, con recuerdos minerales y algún balsámico suave, pero sigue estando muy presente la madera nueva. En boca tiene un paso más intenso, más potente, marcando de forma clara la fruta y con un tanino agradable aunque presente. Mejor en boca que en nariz, donde la madera se lleva un poco por delante lo demás.
- Hacienda del Carche Cepas Viejas (tinto con crianza, 50% Monastrell y 50% Cabernet Sauvignon). Monastrell de cepas de 60 años, de muy baja producción, criado 12 meses en barricas nuevas de roble francés. Color granatoso, evolucionado, con ribetes atejados. Nariz elegante y de buena intensidad, con fruta madura, especias y balsámicos. En boca, amplio y sedoso, bien estructurado, con tanino dulce y agradable y una duración media. El mejor vino de la bodega, el más serio y elegante.
Son de destacar también las deliciosas mermeladas de Monastrell y de Sauvignon Blanc, una gozada con un poco de queso de cabra curado, y el aceite, con esas notas picantes de la picual, intenso y agradable.
En resumen, una bodega joven y moderna, que elabora productos agradables, fáciles y directos, claramente orientados a un mercado específico que gusta de vinos muy afrutados, limpios y frescos, pero que relegan un poco la personalidad y la diferenciación.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Menú Degustación en El Xato

El Xato es un pequeño restaurante situado en La Nucia, un pueblo situado entre Benidorm y Callosa d'En Sarrià, a unos 51 Km de Alicante. Sus orígenes se remontan a 1915, cuando Pedro Balaguer Orts y Jerónima Cano Pérez abrieron por vez primera la bodega el “Ti Pere el Tardá”, en la que sólo se vendía vino a granel; y donde los nucieros iban a llenar su porrón. Después de varios cambios de nombre, incluido el paso de "Bar Internacional" a "Bar Nacional" con la llegada del franquismo, pasa a llamarse El Xato en 1948, cuando se hacen cargo Vicenta Cano Pérez y Francisco Cano Ivorra "el xato". Actualmente, llevan las riendas del restaurante José Cano hijo, Francisco Cano, quien cursó estudios de sumillería y jefatura de sala, y Cristina Figueira a los fogones, con tradición familiar de 9 generaciones dedicadas a la hostelería, y con un stage en El Celler de Can Roca.
La cocina de El Xato es una cocina de temporada y de producto, pero tremendamente innovadora, suculenta y cargada de sabor. Cada plato te sorprende más que el anterior, y si te dejas llevar por las recomendaciones de Francisco para los maridajes, entonces la experiencia es sublime.
Ya conocíamos las bondades de su cocina por una anterior visita como parte de los Encuentros con el Vino 2009, y decidimos repetir y probar su menú degustación maridado. Es difícil poder transmitir todas las sensaciones y percepciones que nos transmitieron platos, vinos y su combinación, y la euforia que nos iba invadiendo según pasaban las viandas por la mesa y nuestros paladares, pero ha sido un auténtico lujo y un disfrute absoluto.
Empezamos con un viejo conocido, el Cremoso de Mullaor de Sangatxo con Espuma de Patata, intenso y riquísimo. Luego vino un Tataki de Bonito con Tomate y Salsa de Miel de Níspero, buena combinación a la que unas escamas de sal daban un realce importante. Estos dos entrantes los combinamos, por recomendación de Francisco, con un cava Joan Serret Reserva Brut Nature (DO Cava, 100% Chardonnay, Garbe), que tenía un bonito amarillo pajizo con reflejos dorados, aromas de frutos secos y notas de fruta madura, siendo en boca cremoso y con una buena acidez.
El siguiente entrante fue un plato aún fuera de carta, una Alcachofa a 60º con Alioli de Galera y su Galera Rebozada, sencillamente delicioso, con la alcachofa suave y tierna y el alioli de marisco intenso pero delicado. Con la alcachofa maridan pocos vinos, así que el sumiller nos sorprendió con...agua, un agua de glaciar canadiense que se llamaba simplemente One Half Litre, y que sabía tal cual como cuando chupas nieve o hielo.
Otro entrante fue una Vieira a la Brasa con Puré de Calabaza y Almendra, Cremoso de Maíz y Altramuces y Reducción de Fondillón, explosión de sabores y texturas y un gran tratamiento de la delicada vieira. Se lamentó el sumiller de no tener en ese momento un Oloroso a la altura, así que le tocó el turno a un Fondillón Gran Reserva 1987 (DO Alicante, Fondillón 100% Monastrell, Salvador Poveda), un vino con 20 años de crianza en viejos toneles de roble, de color caoba claro, con aromas de frutas dulces y recuerdos de esa larga crianza, y que en boca era suave, dulzón y fresco con un muy leve toque salino. Me gustó este fondillón, y no desentonó con la vieira.
Último entrante, Huevo Pasado por Agua con Patatas al Estilo de El Xato, que eran unas patatas muy tiernas, pochadas en aceite de oliva virgen macerado con anchoas, cebolla y ajo pochados y secos, cecina de león y un toque de vinagre del condado de Huelva de 50 años. Un plato que nos recuerda los sabores y olores de siempre. En la mesa apareció el primer blanco, para mi desconocido, Vallblanca 2008 (DO Valencia, blanco joven, Verdil, Macabeo y Sauvignon Blanc; La Casa de las Vides). Amarillo ya algo pajizo, reflejos acerados y algún destello verdoso, nariz de buena intensidad, con fruta blanca, flores y recuerdos lácticos (queso camembert), pasando por boca seco, fresco y con un leve amargor final. No estaba mal, pero no entusiasmó.
El primer plato fue un Rape al Aroma de Ron Quemado, intenso, lleno de sabor, quizá algo seco, y una más que generosa ración. Este pescado fue maridado por Francisco con un interesante Viña Ijalba Blanco 2002 (DOCa Rioja, blanco fermentado en barrica, 100% Maturana Blanca, Viña Ijalba), un vino amarillo pajizo con reflejos dorado claro, de intensa nariz dominada por la manzana asada y los recuerdos herbáceos, que dieron paso al cabo de un rato a aromas de frutos secos y otros que hacían que pareciese una manzanilla pasada. En boca mantenía una acidez impresionante, siendo seco, y dejando un final frutal y amargoso. Un vino muy interesante, para seguirle la pista.
Tras un pequeño sorbete de manzana y hierbabuena, el plato principal de la comida, Carrillada de Cerdo Ibérico con Salsa de Setas y Trufas, una carne para la que no usamos los cuchillos, con una salsa fina e intensa, riquísima. Hizo los honores vinícolas un viejo conocido, pero ya más entrado en años, un Juan Gil Monastrell 12 Meses 2005 (DO Jumilla, tinto con crianza 100% Monastrell, Bodegas Juan Gil). Picota oscuro muy cubierto, con ribetes rubí. Aromas intensos de frutas muy maduras como en compota, con balsámicos, tostados y notas dulces de cacao y vainillas. En boca lleno, sedoso, agradable, algo goloso con un tanino muy bien integrado. Fantástico.
Un Sorbete de Mojito con Helado de Ron dio paso al postre, un Sabayón de Manzana con Moscatel acompañado de Puré de Almendras, templado, suave, muy rico. Y en la mesa apareció el mejor Pedro Ximénez que he probado, un Lustau Selección Centenario Pedro Ximénez Murillo (DO Jerez, vino dulce 100% Pedro Ximénez, Lustau). Caoba oscuro y brillante, con aromas de muy buena intensidad a fruta madura, higos, orejones y caramelo. En boca es aterciopelado, dulce sin ser en absoluto empalagoso, largo e intenso. Espectacular vino dulce.
Unos cafés y una charla muy amena pusieron punto final a una comida fantástica, de casi cuatro horas, que pasaron sin darnos cuenta. Posiblemente la mejor experiencia gastronómica que hemos vivido, difícil de superar, aunque esperamos repetir. La RCP es impresionante, así que no hay excusa para no acercarse hasta El Xato y dejarse llevar.
La foto de la fachada de El Xato es de su propia web