jueves, 23 de diciembre de 2010

Un momento de reflexión

Allá por abril de 2009, se me ocurrió la idea de dejar constancia de los vinos que probaba y me gustaban, de decir lo que me parecían, lo que me transmitían y las sensaciones que tenía al mirarlos, olerlos, beberlos y compartirlos. Más de una vez me he preguntado quién me creo yo para poder opinar sobre vinos, qué creo saber para poder emitir un juicio de valor, cómo me atrevo a decir nada sobre el resultado del esfuerzo y la ilusión de un grupo de personas que luchan para poder sacar adelante su sueño.
Siempre he intentado ser humilde, nunca he pretendido sentar cátedra, y mis juicios sólo reflejan mis opiniones y percepciones. Jamás digo que un vino es bueno o malo, que está o no bien elaborado, que debe ser elevado a los altares o arder en las llamas eternas. Sólo cuento lo que siento, mis gustos o disgustos, sin más.
He intentado, sobre todo en los últimos tiempos, transmitir a quien quiera recibirla, información sobre los orígenes, personas, animales y cosas, implicadas en la génesis de lo que bebo. Pero en el fondo lo hago egoístamente, sobre todo me sirve como autoaprendizaje.
En el año largo de existencia de este blog, he podido conocer personalmente a personas fantásticas, por las que merece la pena hacer kilómetros de carretera y sentarse a compartir un rato. A las que apetece apoyar y desear toda la suerte del mundo.
Pero también siento que formo parte de algo. Que hay un grupo de personas a las que conozco aún sin haberlo hecho físicamente, ni oído sus voces, ni visto sus caras. Pero a las que siento muy cercanas.  Algunas hasta el punto de referirme a ellas como compañeros. Leer a estas personas me permite aprender, conocer, disfrutar de nuevas cosas o gozar más de las ya conocidas.
Gracias a todos por estar allí, y por pasar por aquí. Gracias por lo enseñado y por lo compartido. A todos vosotros, y a todos los que pasáis por aquí ocasionalmente o de manera habitual, que disfrutéis de estos días y que el año que viene os traiga a todos más y más duraderos momentos felices de los que habéis tenido este año.

4 comentarios:

  1. Pues a seguir con tu egoismo bueno, con tu autoaprendizaje. La segunda parte de tu mensaje, no tengas la menor duda que culpa tiene de ello la magia del vino y parte de su alma, ello nos une. Salud

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  2. Seguiré, Rafa, no lo dudes. Y demosle las gracias al vino, pues, por unirnos.
    Felices fiestas, Rafa. Tenemos pendiente una visita.
    Saludos.

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  3. Smiorgan:

    Creo que con todo lo que has probado tienes un juicio sustentado. El derecho no nos lo dan los demás. Desde que compras una botella y la pruebas, tienes todo el derecho a opinar. En realidad dudo que los blogueros como nosotros tengamos alguna influencia en la opinión de la gente. Por lo menos eso no me pasa a mí. Te pongo un ejemplo Tyler Colman, ha escrito Wine Politics, un libro que disfrute mucho, sus entradas en su blog Dr. Vino, son interesantes y amenas, pero sus preferencias con el vino, rara vez las comparto. Es un hombre con larga experiencia, y aún así, su influencia en mis gustos es nula. Claro que eso le debe tener muy sin cuidado, igual que a mí. Soy un poco anarquista y reconozco que soy irreverente. Así que tranquilo, sigue descorchando y contando que por lo menos ya tienes un lector ;-)

    Un abrazo

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  4. Gracias por tus palabras, Benjamín. Seguiremos descorchando y contando, al menos mientras pensemos que tenemos algo que decir.
    Un abrazo.

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