miércoles, 29 de junio de 2011

Winecanter Summer Festival (I)

El pasado 27 de Junio se celebró en el MARQ, como viene siendo habitual, el acto anual organizado por el CRDO Alicante. Este año, han tenido a bien bautizarlo como Winecanter Summer Festival, y han participado más de 20 bodegas.
Rafael Bernabé de bodegas Bernabé Navarro me hizo el honor de invitarme, con lo que allí nos plantamos y nos dispusimos a disfrutar y a probar nuevos vinos, nuevas añadas y los primeros frutos de algunos proyectos interesantes, como el del propio Rafa Bernabé, que se merece de sobra un post propio próximamente. Así pues, comentemos lo allí probado.
Vall de Xaló es una bodega cooperativa con más de 50 años de historia, que actualmente cuenta con más de 400 socios que cultivan unas 400 Ha. Presentaban varios vinos, pero nos llamaron la atención fundamentalmente dos. Vall de Xaló Blanco 2010 (Blanco joven 100% Moscatel de Alejandría), es un vino de amarillo pálido con reflejos verdosos, brillante y limpio. Nariz muy varietal y de buena intensidad, con piel de uva y peras. Paso por boca seco, fresco, con buena acidez y un final muy frutal. Gustó bastante como blanco sencillo y frutal. Nos llamó mucho la atención un espumoso elaborado por el método tradicional, el Bahía de Denia Brut Nature (Espumoso, 100% Moscatel). Un espumoso de color amarillo pálido con burbuja abundante, algo irregular. Nariz de intensidad media-baja, con un fondo varietal de piel de uva y fruta blanca, y algo de brioche por encima. En boca es seco, con buena acidez y un carbónico muy alegre y refrescante. Es el primer espumoso seco de Moscatel que pruebo, y es curioso, aunque le falta un poco la intensidad aromática de los vinos tranquilos elaborados con esa casta, y la acidez y aromas de los espumosos de otras variedades.
De Bodegas Murviedro poco hay que decir. Una bodega fundada en 1927 como la filial española del Grupo Schenk, localizada actualmente en Requena, y que elabora vinos en las DO Valencia, Utiel-Requena, Alicante y Cava. Probamos dos de sus tintos. Cueva del Perdón 2007 (Tinto con Crianza, 60% Monastrell y 40% Syrah) es un vino de un bonito picota oscuro, bien cubierto. Aromas de buena intensidad, con fruta negra muy madura, algo goloso, con notas dulces y especiadas de las barricas. Paso por boca agradable, con cuerpo, tanino elegante y buen final. El otro vino que probamos de este elaborador fue Travitana 2007 (Tinto con crianza, 100% Monastrell). Cereza oscuro con ribetes violáceos. Aromas de buena intensidad, fruta roja y negra muy madura, notas dulzonas y balsámicas. En boca es suave, con buen cuerpo, algo goloso, de buen final. Dos vinos muy agradables y ricos.
Si de Murviedro hay poco que decir, de Enrique Mendoza aún menos. Un referente en la DO Alicante, con más de 40 años de historia y elaborador de vinos muy conocidos y de alta calidad. Probamos el Enrique Mendoza Chardonnay 2010 (Blanco joven, 100% Chardonnay) tiene un color amarillo limón pálido. Nariz de buena intensidad, con cítricos y fruta blanca y algo de frutos secos muy tenues. En boca es un vino seco, de buena acidez, con un final cítrico largo. Correcto, pero nada espectacular. También probamos el Enrique Mendoza Shiraz 2008 (Tinto con crianza, 100% Shiraz), vino de un profundo picota oscuro con ribetes granate. Tiene una nariz fantástica, especiado, fruta negra, balsámicos y toques minerales. En boca es muy intenso, bien estructurado, con cuerpo, dejando un final tánico muy agradable. Estupendo vino. Terminamos con el Estrecho 2006 (Tinto con Crianza, 100% Monastrell), un vino que viste un color cereza oscuro bien cubierto con ribetes granatosos. Nariz muy varietal, con frutos rojos y recuerdos florales, con balsámicos y ahumados. En boca es un vino intenso, estructurado, con un tanino marcado pero muy agradable. Otro muy buen vino de Enrique Mendoza.
Destacar, en esta primera entrega, ese blanco de Vall de Xaló y sobre todo, los dos tintos de Enrique Mendoza, sobre todo el Shiraz, sin duda para tener alguna botella en casa.

viernes, 24 de junio de 2011

Un Blanco Muy Diferente

Intercaladas entre el viñedo viejo de Clos Dominic en La Tena, se cultivan unas 500 plantas de uva blanca: Macabeu, Picapoll blanca, Pedro Ximénez, y sobre todo Garnacha blanca; todas con una edad media de 80 años. Además, hace unos 8 años se plantaron en zonas experimentales 200 plantas de Riesling.
Este blanco hace una maceración con hollejos de 24 horas, para luego prensarse y pasar a barrica de roble francés de 300 litros, donde fermenta únicamente con levaduras autóctonas, a medio metro del suelo y en zona de encrucijada de la bodega. La crianza en barrica es de 6 a 8 meses, para luego trasvasarse a tina de acero, donde se clarifica y estabiliza de manera natural. Tras tres semanas en tina, se filtra ligeramente y se embotella. Se elaboran unas 300-350 botellas.
Clos Dominic Blanc 2009 (DOCa Priorat; blanco con crianza; Garnatxa blanca, Macabeu, Picapoll, Pedro Ximénez, Riesling; Clos Dominic) es un vino de un color amarillo pajizo intenso, con reflejos pajizos y dorado pálido. Nariz intensa y compleja, algo oxidado, con fruta blanca madura, jazmín, herbáceos y orejones, notándose las lías y las levaduras. En boca es un vino potente, algo graso, queriendo asomar un punto dulzón que atribuyo a los 14,5º, amargoso, echándose de menos algo de acidez, con un retronasal de difícil descripción, y un final largo donde, al cabo de bastantes minutos, hace acto de presencia, para quedarse mucho tiempo, la Riesling. Con una aireación prolongada, el vino pierde algo de intensidad aromática, pero gana en boca, donde recupera acidez y frescura. Unas 72 horas después de abierto, con el tapón de vacío manual, aparecen aromas como las manzanas reinetas; el vino ha perdido bastante intensidad aromática, pero se ha suavizado mucho, recuperando una acidez más fresca y haciéndose más agradable.
Me ha parecido un vino curioso y complicado de entender, donde da la sensación de que se amontonan un poco las cosas, haciendo que se vuelva un tanto lioso. Se beneficia mucho de la aireación, diría que más bien le resulta indispensable, y le hace recuperar algo de esa frescura que se echa en falta inicialmente.
Me he guardado una segunda botella para probarla dentro de un tiempo, tras una evolución de unos 3 años, tal y como recomienda Ingrid, enóloga técnica de Clos Dominic.

martes, 21 de junio de 2011

¿Es éste el Priorat que quieren?

Lees cosas como esta, y no puedes evitar que te invadan sensaciones que habitualmente deploras. Malnacidos como estos se merecen todo eso que piensas al enterarte de estas cosas, y aún más. Desgraciados que no deberían tener derecho ni siquiera a haber nacido, defendiendo una estupidez de pureza local.
Cada vez me repugnan más esos seres infrahumanos defensores a ultranza de la ausencia de contaminación de una región geográfica donde han nacido por suerte, y que no sería nada de nada sin las aportaciones de las personas de otros sitios (decidme un sitio de este puñetero país sin mestizaje de orígenes).
A la gente de Terroir al Límit, aunque no les conozca personalmente, mucho ánimo, a reponerse y a seguir tirando para adelante. Y a los responsables, si esa es la imagen que quieren que tenga "su" Priorat, pues igual hay que dejar de comprar vinos de esas tierras. Desde luego, a la mínima sospecha de quien puede estar detrás, deberíamos dejar de comprar sus productos, y los de sus amigos, y los de sus familias.
La imagen está tomada del blog de Joan Gómez Pallarès.

domingo, 19 de junio de 2011

Un Par de Vinos Chilenos

La historia de la producción de vinos en Chile es centenaria, ya que las primeras vides se podrían haber introducido en ese territorio entre 1541 y 1544, siendo cepas españolas de la variedad "Negra", conocida como "País" en Chile y "Misión" en California. Las viñas encontraron un hábitat ideal en regiones como Corregimiento de Coquimbo y la zona central, por su clima mediterráneo de inviernos lluviosos y veranos calurosos.
En 1851 se empieza a reemplazar la cepa País por castas como Cabernet Sauvignon, Cot o Malbec, Merlot, Pinot Noir, Riesling, Sauvignon Blanc y Sèmillon. Estas cepas se mantuvieron libres de la plaga de la Filoxera, y contribuyeron posteriormente, en gran medida, a la recuperación mundial de la industria vitivinícola.
La producción chilena de vino pasa por períodos de estancamiento y decadencia,  relanzándose a partir de 1980, cuando inversores extranjeros reconocen la calidad de las vides y vinos chilenos y hacen acto de presencia en ese territorio.
Actualmente Chile es un importante exportador de vinos finos, con un volumen de negocio que alcanzó 493,8 millones de dólares en los primeros cuatro meses de este año, mientras el volumen alcanzó a 195,6 millones de litros.
Del Pago la Baronía, en Peralillo, Valle de Colchagua, proceden las uvas con las que se elabora este vino. Vinificación por separado de las distintas castas, fermentación maloláctica en barricas de roble francés, con posterior envejecimiento de 12 meses en las mismas cubas, para proceder luego al ensamblaje definitivo y a un año más de crianza en botella. Barón de Gurpegui Gran Reserva 2006 (Valle de Colchagua, Chile; Tinto con crianza; Cabernet Sauvignon, Shiraz, Malbec, Petit Verdot y Cabernet Franc; Luis Gurpegui Muga) viste un color rubí bastante cubierto, con ribetes asomando el granate, pero aún violáceos. Nariz de intensidad media, dominada por los primarios frutales (ciruelas, cerezas), con notas especiadas y de cacao. En boca es de paso fácil, cuerpo medio, con un tanino muy suave y un final agradable. Un vino fácil y agradable, sin ser nada memorable.
Del Valle Central proviene uno de los vinos más conocidos de Chile, elaborado con la más internacional de las castas francesas, permaneciendo un 70% durante 8 meses en barricas de roble americano. Casillero del Diablo Cabernet Sauvignon reserva 2008 (Valle Central, Chile; Tinto con crianza 100% Cabernet Sauvignon, Concha y Toro) es un vino de un color rubí algo apagado, con ribetes rubí granatosos. En nariz, intensidad media, con casis y ciruelas negras, junto con alguna nota balsámica y especiada. En boca, un vino de cuerpo medio, algo hueco, con taninos presentes sin ser desagradables y un final de duración media. Un vino del que esperaba más por lo publicitado, pero que me pareció bastante anodino.
En resumen, un vino de ancestros riojanos que se deja beber pero sin pasar a la historia, y un famoso vino chileno que me ha dicho más bien poco. Un primer acercamiento a los vinos chilenos que no me ha explicado el por qué del aumento progresivo en las exportaciones desde este país.

viernes, 10 de junio de 2011

Zárate

Tras oír y leer mucho sobre este vino y después de dos intentos infructuosos de probarlo, al fin he podido disfrutar de él en un restaurante y, lo que ha sido aún mejor, he tenido la oportunidad de visitar la bodega y conocer a los máximos responsables de que nuestros paladares puedan disfrutar de estas fantásticas elaboraciones.
Bodegas Zárate se fundó en 1920 por Ernesto Zárate, quien además fue el iniciador de la Festa do Albariño, y desde entonces elabora vinos 100% Albariño de una gran calidad y fuerte personalidad. Actualmente, las riendas de la bodega están en manos de Locho y Rebeca, quienes con mucha amabilidad y simpatía, accedieron a recibirnos en sus dominios y compartir con nosotros sus métodos, filosofía y tiempo.
A día de hoy, Bodegas Zárate cuenta con 8 Ha de viñedo en propiedad, repartidas en varias parcelas, cada una con sus propias características y personalidad. La mayor parte del viñedo está plantado en el tradicional emparrado, y algunas parcelas cuentan con cepas centenarias, las más antiguas de la DO Rías Baixas, estando ya alguna finca plantada en espalderas. El suelo, eso sí, conserva siempre el manto vegetal propio, y al inicio de cada emparrado o espaldera, luce un hermoso rosal, método casi tan fiable, y desde luego mucho más entrañable de detectar la amenaza del mildiu, que la moderna estación meteorológica conectada con un centro de datos danés que se alza en un lateral. Además, la bodega está adscrita al sistema de producción integrada, el cual emplea al máximo los recursos y los mecanismos de producción natural mediante la introducción de técnicas respetuosas con el medio ambiente y la salud humana.

Control de rendimientos, determinación de la fecha óptima de vendimia de cada parcela, junto con los mencionados sistemas de producción integrada, hacen que el trabajo en la viña sea la base de la calidad de los vinos.
En la bodega, viticultura de base tradicional con casi 100 años de historia, pero disponiendo de la tecnología más actual. Locho, muy influido por la enologóa borgoñona, da a sus uvas ciclos de prensado largos a baja presión, usa levaduras indígenas siempre que puede, pero no duda en sembrar los mostos para que arranque la fermentación si es necesario. Control de temperatura, incluído el fudre en el que nace su vino más distintivo, control estricto de la crianza en depósitos y madera, y dar al vino lo que necesita en cada momento, son las claves del trabajo en bodega de este creador de vinos formado en Burdeos, pero con fuerte raigambre en las Rías Baixas.
Un pequeño alpendre anexo a la bodega alberga la pequeña destilería, en la que expertos aguardenteiros venidos desde Sober destilan de forma tradicional los aguardientes de orujo de uva albariña, para dar origen a los distintos destilados que comercializa la bodega.

Una vez recorridos los coquetos viñedos de la mano de Rebeca, y las instalaciones, guiados por Locho, y tras una amena charla sobre viticultura, albariño con madera si o no, biodinámica, y otros interesantes temas, pudimos probar muestras de depósito de varios de sus vinos.
Zárate 2010 se presenta amarillo pálido, con reflejos verdosos, algo turbio como corresponde a un vino que aún se hace en el acero. Aromas de buena intensidad, con mucha fruta blanca y de hueso y recuerdos herbáceos, pasando por boca con algo de carbónico y una acidez moderada, pero muy fresco y agradable.
Zárate Tras de Viña 2010 tiene un amarillo más apagado, con una nariz sorprendentemente mineral que envuelve a la fruta de hueso. En boca es intenso, acidez muy buena y buen final.
La joya de Zárate, El Palomar 2010, es un vino de colores más evolucionados, que nos dejó boquiabiertos cuando de primera impresión en nariz dominaban los aromas de la madera, café y toffee, pero que tras agitar daban paso a la frutosidad y a aromas algo amielados. En boca tenía menor acidez, pero aún muy fresca, a la vez que algo más de complejidad y enjundia.

Para casa se vinieron unas botellas de Zárate 2010, Zárate El Palomar 2009 y Zárate Balado 2009, un vino de producción muy escasa, elaborado a partir de unas cepas de pie franco situadas en una zona particular de la finca. Asimismo nos acompañó de vuelta una botella de su aguardiente tostada, cortesía de Rebeca.
Fuera de las instalaciones, pude probar, como acompañante de una buena tanda de marisco gallego, un Zárate 2009 (DO Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Zárate), que viste un color amarillo pajizo brillante, con reflejos pajizos y verdosos. Nariz de buena intensidad, agradable, con fruta blanca madura, fruta de hueso y notas de hierba fresca. En boca sorprende su intensa acidez, casi chirriante, que le hace ser muy fresco y desear otra copa, siendo a la vez muy frutal y con un final ligeramente amargoso de buena persistencia.
En resumen, un trabajo intenso en la finca, respetando al máximo la viña y dándole en cada momento lo que necesita; seguido en bodega por un proceso de claras raíces tradicionales pero sin dejar de lado la tecnología actual, da origen a unos vinos con fuerte personalidad, muy varietales, de acidez vivísima y mucho disfrute.
No quisiera terminar sin agradecer a mi padre por ponerme con contacto con Locho, y sobre todo, a Locho y Rebeca por recibirnos casi de sopetón, y ser unos magníficos anfitriones, con los que ya hemos quedado para volver con más calma.