viernes, 23 de abril de 2010

Ibéricos, Aceite y Vinos

Gracias a la amable invitación de un compañero de trabajo, asistí ayer a una presentación de productos de Bodegas Francisco Gómez y de Coto de Galán.
Las Bodegas Francisco Gómez están situadas en Villena, Alicante, y elaboran varios vinos tintos teniendo como base la autóctona Monastrell, amén de un blanco, y además, en su almazara, elaboran un aceite de oliva que también pudimos catar y degustar. Coto de Galán es una marca extremeña de productos de cerdo ibérico, de muy alta calidad y sabor exquisito como pudimos comprobar.
En total, en el evento dimos cuenta de un aceite, 5 vinos, chorizo, salchichón, jamón y sobrasada. Mereció la pena.
- Aceite Serrata (Virgen extra de extracción en frío, 100% Arbequina): Amarillo dorado intenso, con reflejos oro y verdosos, precioso. Aromas intensos a tomate y olivar, sin notas punzantes discordantes. Denso, suave pero con una acidez final importante, equilibrado. No está nada mal, aunque me gustan más otros tipos de aceite.
- Fruto Noble Sauvignon Blanc 2008 (Blanco joven, 100% Sauvignon Blanc): amarillo muy pálido, casi transparente, con reflejos limón pálido y acerados. Buena intensidad aromática, manzana, piña, otros cítricos y al final notas como de sudor. En boca muy suave, frutal, agradable, con una acidez fresca, dando retronasal con herbáceos y fruta de la pasión. Bastante rico y logrado para ser una Sauvignon Blanc cultivada en el mediterráneo.
- Moratillas Crianza 2006 (Tinto crianza; Monastrell, Merlot, Syrah): Color ente picota y rubí de capa media, con ribetes violáceos pero ya tirando a granate, fluido y brillante. Aromas intensos y agradables, fruta negra madura y en compota, notas especiadas, aromas dulzones y levaduras. En boca tiene una entrada tánica, con un paso algo goloso, acidez importante y tanino marcado, dejando un retronasal frutal. Me pareció algo desequilibrado, nada especial.
- Fruto Noble Crianza 2005 (Tinto crianza; Cabernet Franc, Monastrell, Syrah, Merlot): Bonito color rubí brillante, con ribetes rubí y granate. Nariz poco intensa, con recuerdos de virutas de madera y frutos rojos y negros. En boca tiene una entrada suave, con buena acidez, paso tánico y final suave. Poco expresivo en general.
- Serrata 2005 (Tinto con crianza; Monastrell, Petit Verdot, Merlot, Cabernet Sauvignon): Picota de capa baja, brillante, con ribetes granate asomando el teja. Buena intensidad aromática con maderas, fruta negra madura, licoroso y algo dulzón. En boca se muestra lleno, elegante, algo goloso pero con buena acidez, equilibrado, con un tanino muy pulido y retronasal frutal. Bastante agradable.
- Boca Negra Crianza 2006 (Tinto crianza, 100% Monastrell): Picota de capa baja, con ribetes violáceos y granate. Aromas de buena intensidad y agradables, con ahumados, balsámicos, fruta roja al fondo, algo alcohólico. El paso por boca es sedoso, muy agradable, con buena acidez, redondo, equilibrado y largo. El buque insignia de la bodega, gustó bastante.
Coto de Galán nos presentó un salchichón suave, de sabores muy ricos y textura muy agradable. El chorizo se levó la palma, casi nos saltan las lágrimas de lo bueno que estaba. El jamón, puro de bellota, con una grasa que se derretía al momento, dulzón, jugoso, exquisito. Y la sobrasada extremeña al más puro estilo mallorquín, un puntazo.
De los vinos destacar el Boca Negra como representante de una Monastrell bien trabajada, sin nada memorable, pero que gustó bastante. Y de la pitanza ibérica recomendaría todo, pero con énfasis en el chorizo.

domingo, 18 de abril de 2010

Mestizaje

He probado dos añadas de este vino, y las dos me han gustado muchísimo. Es un vino de Bodegas Mustiguillo que sale como Vino de la Tierra del Terrerazo. Un muy acertado ensamblaje de variedades autóctonas y foráneas, con un adecuado uso de la madera, que logra una intensidad aromática y una expresividad deliciosas.
- Mestizaje 2007 (Bobal, Cabernet, Garnacha, Syrah, Tempranillo, Merlot): Mostraba un color ojo cereza oscuro, capa media-alta, con jóvenes ribetes violáceos. Aromas intensos a levaduras, mucha fruta negra madura, ahumados. Una nariz diferente, muy agradable. En boca fue elegante, complejo, con una acidez suave, taninos elegantes y postgusto medio.
No dejó indiferente a nadie en la mesa, y se entendió bien con un menú a base de ibéricos y quesos, pastel de setas y solomillo con salsa de queso azul.
- Mestizaje 2008 (Bobal, Syrah, Tempranillo, Garnacha tintorera, Merlot, Cabernet Sauvignon): Rojo cereza, brillante, con ribetes violáceos de juventud. Aromas muy agradables de fruta roja madura, levaduras, lácticos, balsámicos y especias. En boca es suave, rico, con una buena acidez, un tanino pulido y dulce y recuerdos frutales.
Mas comedido que la anterior añada y más frutal, conjuntó bien con una comida donde había jamón ibérico y queso ahumado, secreto de cerdo a la plancha y patatas al vapor.
Un vino que recomiendo sin duda ninguna, rico y distinto, con personalidad. El 2007 fue una muy grata sorpresa, el 2008 una confirmación de calidad.

sábado, 10 de abril de 2010

Gewürztraminer

Siguiendo la línea de minicatas varietales que inicié con la Petit verdot, le ha tocado el turno a una uva blanca (en realidad, rosada), que despertaba en mí mucha curiosidad.
La Gewürztraminer es una uva originaria de Europa central, de una intensidad aromática difícilmente comparable a la de ninguna otra casta. Se desarrolla mejor en climas fríos, y da origen a vinos blancos de gran calidad, sobre todo en las regiones de Alsacia y las riberas del río Mosela, en Alemania. En España se cultiva con cierto éxito en Somontano y Penedés. Sus intensos aromas la hacen en ocasiones difícil de maridar, pero suele llevarse bien con platos especiados de comida asiática, quesos grasos y ahumados.
Para este pequeño estudio de la Gewürztraminer, me he hecho con representantes de las dos regiones donde mejor se cultiva, Alsacia y la región del Mosela, así como un representante español, de Somontano.
- Enate Gewürztraminer 2009 (DO Somontano, blanco joven, Enate): Color amarillo pálido, muy limpio y brillante, con reflejos acerados. Intensidad aromática como nunca había percibido, piel de uva, rosas, talco, recuerdos de miel. En boca es muy intenso, con recuerdos florales (rosas), untuoso, con un muy leve amargor y notándose un mínimo carbónico. Muy largo, pasaba el tiempo y seguían notándose los aromas retronasales. Lo maridé con un curry de ternera, al cual se llevó por delante, y un arroz aromatizado con pasas, canela y cilantro, que si estuvo a la altura.
- Léon Beyer Gewürztraminer 2007 (AOC Alsace, blanco fermentado en barrica, Léon Beyer): Precioso color amarillo pajizo, brillante, con reflejos dorados. Aromas menos intensos pero más finos, con rosas, piel de uva, cosméticos (crema), jazmín. Paso por boca fino, elegante, con una mayor acidez, seco, con un retronasal muy floral y duración media, dejando claras notas de pimienta. Para la ocasión preparé una tempura de verduras con salsa agridulce y un intento de pad-thai, resultando una buena conjunción de sabores.
- Barzen Gewürztraminer 2006 Spätlese Feinherb (DO Pfalz, blanco vendimia tardía, Weinhaus-Barzen): amarillo dorado, brillante, con reflejos dorados, muy bonito. A copa parada predominan los aromas a piel de uva, apareciendo tras agitar las rosas, las flores blancas y notas cítricas. En boca se nota untuoso, dulce sin ser en absoluto pesado ni empalagoso, con una acidez muy fresca que lo hace agradable. Retronasal con recuerdos herbáceos y duración media. Para ese Spätlese preparé langostinos en tempura y quizá lo que fue el mejor maridaje, guisantes con foie (receta robada del blog de Mariano y de la web gastronómica de Pepe Iglesias).
El Enate no es que tenga buena intensidad, es que directamente te da un puñetazo aromático que te deja descolocado. Se notaban los aromas, y no exagero, por toda la casa. No estaba nada mal, pero se vio algo eclipsado por los otros dos. Quizá mejor como copa sola. El Léon Beyer es un vino más serio, más hecho, muy bien conjuntado, elegante. Quizá el más agradable para comer, y el único en el que noté ese punto de pimienta. Con ahumados debe ser un puntazo. El Barzen es totalmente distinto al tratarse de un dulce de vendimia tardía. Muy rico, manteniendo una acidez deliciosa que hace querer repetir, pero con la conjunción de dulzor e intensidad aromática, hace que más de dos o tres copas se hagan ya difíciles. De escándalo con foie.
Mi primera experiencia con la Gewürztraminer me ha enseñado una uva intensamente aromática, como ninguna otra que haya probado. Vinos muy ricos y sorprendentes, pero tanta carga aromática puede llegar a ser saturante, y a hacer que no quieras volver a probar gewürz en un tiempo.

martes, 6 de abril de 2010

En su Patio

Hacerse casi 600 Km., más de 5 horas en medio de un tráfico insufrible, soportar un viento más que molesto, y decir que ha sido un fantástico día, es porque en algún momento de esa jornada ha pasado algo que ha merecido muy mucho la pena.
Ayer nos metimos en el coche para hacer ruta hacia el centro de La Mancha, donde nos esperaba Samuel Cano, de Vinos Patio. Un hombre que, con ilusión y ganas, lucha por sacar adelante su proyecto. Lo que no sabíamos es que habría muchas agradables sorpresas, fantástica comida, deliciosos vinos y más que estupendas personas.
Tras llegar con más de una hora de retraso gracias a la operación retorno y mi falta de previsión, un par de llamadas telefónicas cambian el sitio de reunión de Mota del Cuervo a El Toboso, lo cual añade una nota literaria al encuentro. Y vaya encuentro. Tras las presentaciones de rigor, nos encaminamos a la primera parada de la jornada, el restaurante El Toboso, sito en la carretera de Quintanar, donde Benito, una persona orgullosa de lo suyo, simpático y atento, nos hace disfrutar como enanos, chuparnos los dedos, y relamernos de gusto con un espectacular pisto manchego, una especie de Duelos y quebrantos con huevos ("de mis gallinitas"), cebolla, ajos y sangre, de escándalo; unas croquetas riquísimas y un chorizo que hacía asomarse las lágrimas de lo bueno que estaba. Todo esto ("pero si te dijimos que sólo un par de cosas al centro", "pues eso, un par, no?"), fue seguido de unas chuletitas de cabrito fritas con ajo que estaban para ponerse en pie y saludar, y eso que según Benito, eran unas de "las 103 mejores chuletillas que habéis probado". Los postres, gachas de vino, arrope con calabaza, torrijas, hojuelas, rosquillos, leche frita, membrillo y jalea...que más se puede pedir ("es que hay que probarlo todo, hombre"). Benito, ya te lo dije y te lo repito, te has metido en un lío, porque con la excusa de ir a ver a Samuel, o no, nos vas a tener que echar de comer bastantes veces.
Obviamente, todo esto no bajó a palo seco, y el tema vinícola empezó fuerte fuerte. De entrada, Samuel nos dio a probar lo que va a ser su Patio Blanco 2009, una botella recién sacada de la barrica, y la cosa promete. Complejidad, intensidad (manzanas, albaricoques, mieles), acidez y personalidad. No sé si será del gusto de todos, pero desde luego, es muy distinto. Luego, David se sacó de la manga dos cosillas. Primero un Ribera del Duero, Las Tabaneras 2007 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza, Tinto Fino y Albillo, Ángel Pérez Rojo), que nos sorprendió a los que no lo conocíamos. Fruta roja desbordante, balsámicos, suavidad, dulzura y redondez. Un Ribera de 2007 que no es masticable ni parece recién sacado de la carpintería; me hizo recordar, por su estilo, al Finca Teira de Manuel Formigo. Delicioso. La segunda aportación de David fue otro vino extraño, pero que nos hizo acabar comentando lo bueno que estaba. Era un Cour Cheverny 2002 (AOC Cour Cheverny, blanco sin crianza, 100% Romorantin, Thierry Puzelat). Aromas de reducción antes de decantarlo, complejidad (frutos secos, frutas de hueso, notas cítricas) y acidez aún viva para ser un blanco de 2002. Nuevamente, algo totalmente diferente a lo habitual, y que acabó gustando bastante. La cosa terminó con una botella de Patio Blanco 2008, que también se acabó haciendo con todos los presentes, pero del que ya hablaré (junto con el Selección y el Ensamblaje) en otro post. La charla giró, básicamente, en torno a viñas y vinos, producción natural, difusión de los vinos naturales, ecologismo y derivó hacia los trasvases, el regadío en tierras de secano y la especulación.

Una vez embuchados, nos dirigimos a los viñedos de Samuel. Preciosas parcelas de Graciano, Petit Verdot, Syrah, Tempranillo y Airén, en espaldera y en vaso, podadas en corto, con ajos sembrados entre ellas ("van fantásticos para la vid" según Samuel). Suelos calizos y arcillosos en distintas proporciones y profundidades; riego subterráneo y por goteo; buena mano. Y como estamos en La Mancha, el paisaje, hasta donde se perdía la vista, viñas. Una gozada.

Y de los viñedos, a la bodega. Al centro de producción de Patio. Depósitos de acero inoxidable, barricas puestas en vertical y descubiertas ("mis primeros depósitos de fermentación"), despalilladoras y prensa casi artesanales; y las, más que salas, habitaciones de barricas ("paredes calizas, temperatura muy constante y alta humedad, como en cueva"). Samuel, con orgullo y alegría, nos explicó la elaboración de sus vinos, artesanal casi, natural totalmente. Probamos de las barricas de Airén (fruta, miel), de las de Syrah (frutosidad, pimienta, delicioso; embotéllalo sólo Samuel, por dios) Tempranillo y Syrah (suavidad y finura), Petit Verdot (fantástico, va a dar mucho juego) y Graciano (acidez y fruta para dar y tomar). Terminamos en una improvisada sala de catas, con un Patio de 2006, unas de las pocas botellas que quedan, y que estaba pleno de juventud, con mucha fruta roja, balsámicos agradables, acidez alegre y taninos finos y pulidos.

Samuel Cano, desde que te da la mano por primera vez y te mira a los ojos, te das cuenta de que es un tipo que merece la pena. Heredó la viticultura de su abuelo, que vendía a granel, hasta que decidió empezar a producir sus vinos, primero haciendo sólo la crianza de los vinos de otros, y luego haciendo los suyos. Las técnicas naturales vinieron después, tras ver que los vinos elaborados sin azufre y sin tratamientos químicos en las viñas, eran tan buenos como los otros. No es un ecologista recalcitrante, pero si comulga con muchas ideas del ecologismo, y las defiende. Sigue algunos principios biodinámicos, sobre todo en bodega. No le tiembla la voz a la hora de decir las cosas a la cara, y desde luego, cumple a rajatabla lo de "Decir lo que se hace y hacer lo que se dice". Con más ganas e ilusión que medios, produce unos vinos que, pueden gustar o no, pero que desde luego se merecen al menos, una oportunidad.

Samuel, ir a conocerte ha sido un auténtico placer. Ha sido una jornada fantástica, en la que hemos aprendido muchísimo (es fantástico como, en unas horas con un viticultor y productor, se aprende 10 veces más que en días de libros), hemos disfrutado una barbaridad, y nos hemos ido con la sensación de haber conocido gente a la que queremos volver a ver, y que haremos lo posible porque sea así.
Y si, el tráfico y los kilómetros han merecido la pena.

domingo, 4 de abril de 2010

Swing It!


El swing es quizá el estilo con el que más personas nos hemos iniciado en el maravilloso mundo del jazz. Pegadizo, con la posibilidad de oír varios solos de distintos músicos en cada composición y transmitiendo una alegría enorme, es muy difícil que no te guste.
Poner un disco de las big bands de Count Basie, Duke Ellington, Tommy Dorsey o Fletcher Henderson (donde se inició todo, con Louis Armstrong) es sinónimo de disfrute. Cada vez que me pongo a escuchar swing no puedo evitar que una sonrisa acabe apareciendo en mi cara.
Se ha criticado mucho al swing: que no es realmente jazz, que es un producto comercial, que se impulsó para gustar al público blanco... Yo reto a cualquiera a poner un disco de Benny Goodman y dejar los pies quietos.