martes, 31 de agosto de 2010

Praga

Praga es una preciosa ciudad que merece la pena visitar sin ninguna duda. Este ha sido mi segundo viaje a la capital de la República Checa, y ha vuelto a enamorarme.
Praga es historia y arquitectura. La ciudad vieja, con su plaza como centro neurálgico, el reloj astronómico, las agujas de la iglesia Týn...Las empinadas calles de Malá Strana y sus fantásticamente conservados edificios neorrenacentistas y art noveau...El castillo, con todo el esplendor gótico de la catedral de San Vito, la magnificencia del palacio antiguo, los maravillosos jardines...El puente de Carlos, que lleva desde el siglo XV viendo cruzar a diario a miles de personas...
Praga, además, es música. En cualquier iglesia, en cualquier recinto, cualquier día, puede uno disfrutar de obras de Vivaldi, Mozart, y por supuesto, Dvořák y Smetana. También en Praga adoran el jazz, y tenemos la posibilidad de asistir cada noche a auténticos clubes de jazz, amén de poder disfrutar de las bandas de jazz callejeras que tocan a diario en el puente de Carlos.
Por otro lado, es casi imposible hablar de Praga y no pensar en su cerveza. Actualmente la República Checa es el primer consumidor mundial de cerveza, que se elabora en unas 50 fábricas industriales y al menos 21 cervecerías-restaurantes. Es más fácil y más barato beber una cerveza que un botellín de agua en Praga, por lo que lo más inteligente (si además te encanta la cerveza como es mi caso) es dejarse llevar. Pude probar hasta 5 marcas de cerveza, de las cuales recuerdo como para comentar 4 de las más conocidas. La cerveza más consumida en la República Checa es la Pilsner Urquell, una cerveza tipo pilsen de intenso color dorado, espuma densa y persistente, aromas claros a cebada y algo floral; con cuerpo, sabor intenso, buen amargor y persistencia media. La cerveza del día a día, que sustituyó a casi cualquier otra bebida, salvo en el desayuno, durante todo el viaje. Otra cerveza que probé fue la impronunciable Velkopopovický Kozel, una lager negra muy buena. Color tostado no muy oscuro con espuma densa; aromas intensos a malta tostada y toques de caramelo; en boca es de cuerpo medio, con un toque dulzón y un final que me hizo recordó a los whiskies de malta. Rica, pero que puede cansar. La Gambrinus es una cerveza pilsen, de color rubio claro, aromas suaves a buena cerveza, no muy amarga y de duración corta. No está mal para tomar una o dos. Por último, la que para mi es quizá la mejor cerveza checa, la Budweiser Budwar, una lager amarillo dorado brillante, con espuma persistente, aromas suaves a malta y un delicioso y suave amargor, con una persistencia media. Una cerveza de la que me podría beber litros, me encanta.
Aprovechando este viaje, y puesto que no todo en la vida es cerveza, quise probar también vinos checos. La mejor zona de producción es la región de Moravia, y se cultivan uvas como Veltlínské zelené, Müller-Thurgau o Muškát moravský (blancas) y Frankovka o Svatovavřinecké (tintas). Por supuesto, también se elaboran vinos con castas más tradicionales, como Riesling, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir y otras. Desgraciadamente, así como con la cerveza en Praga se disfruta muchísimo, no puedo decir lo mismo en relación a los vinos que probé. En primer lugar, mientra escuchábamos jazz en el Agharta Jazz Centrum, bebí un par de copas de un vino elaborado con Frankovka, cuyo nombre no pude conocer. Rojo rubí con ribetes granatosos; aromas muy poco expresivos, con algo de fruta roja, y paso por boca muy fluido, sin nada destacable. Un vino bastante insulso. Otro vino que probé fue un Reisten Riesling Kabinett 2007 (blanco joven, 100% Riesling, Reisten): amarillo pajizo brillante; aromas herbáceos y cítricos intensos; en boca se mostraba seco, fluido y con una acidez cítrica intensísima, que dejaba recuerdos como de morder un limón. No me resultó especialmente agradable, y está a años luz de los Riesling de Alsacia y Mosela que he probado. Para terminar, probé un Kovacs Pinot Noir 2009 (tinto con crianza, 100% Pinot Noir, Kovacs): granate con ribetes granatosos; aromas agradables y sutiles a fruta roja y notas cremosas con un muy leve especiado; en boca fluido, suave, con un tanino muy dulce al final. Nada espectacular, pero sencillo y agradable. En la búsqueda de vinos checos de más calidad, intenté ir a la conocida Ungelt Wine Shop, pero estaba cerrada por reformas. A pesar de los decepcionantes encuentros, me he traído a casa dos vinos de Mikulov Sommelier Club, un Müller Thurgau y un Modrý Portugal, que ya comentaré.

Vuelvo de Praga encantado de pasear por sus calles, mezclarme con la gente, disfrutar de la música y la cultura, saborear sus fantásticas cervezas, y un poco decepcionado con sus vinos.

sábado, 21 de agosto de 2010

Vinos en San Roque

El 16 de Agosto se celebra la festividad de San Roque, patrón y responsable de muchas festividades en Galicia. En Vilagarcía de Arousa, es el día grande de las fiestas, con la ya conocida Fiesta del Agua y, en mi caso, la correspondiente posterior comida familiar.
En casa, en esta fecha, desfilan por la mesa multitud de deliciosas viandas, que en los últimos años se encarga de preparar y presentar de forma magistral mi hermana. Y a pesar de que todos los años repetimos aquello de "este año no podemos desparramarnos tanto, así que menos comida", la verdad es que nunca lo cumplimos. Este año desfilaron por la mesa canapés variados (queso azul y cebolla caramelizada, salmón con queso crema...), cigalas, gambones, vieras, almejas, arroz con bogavante, ternera rellena y postres varios. Menos comida, si, si.
Lo que si procuramos cumplir todos los años es que las bebidas sean todas gallegas. Blancos, tintos, licores y demás suelen ser todos da terriña. Este año, desfilaron por la mesa alguna botella de un vino blanco casero nada malo (muy afrutado, con una acidez muy comedida y un gracioso punto de carbónico), amén de aguardientes (café, tostada) muy ricos.
En cuanto a vinos etiquetados, hubo representación de tres DO: Rías Baixas, Valdeorras y Ribeira Sacra.
Empezamos con los entrantes y el marisco con un Casa da Barca 2009 (Do Rías Baixas, blanco joven, 100% Albariño, Isabel Amil Núñez): amarillo pálido con reflejos verdosos. Intensidad aromática correcta, con fruta de hueso y notas herbáceas. En boca fresco, seco, frutal y con final herbáceo. Un albariño correcto y refrescante, aunque me gustó más su hermano mayor Quintela da Cruz. Para el arroz con bogavante descorchamos un vino que tenía muchas ganas de probar, el Guitián Sobre Lías 2008 (DO Valdeorras, blanco con crianza sobre lías, 100% Godello, La Tapada): amarillo pajizo brillante. Nariz que me esperaba más intensa, donde había fruta de hueso madura y puntas tropicales. En boca es algo glicérico, frutal y mínimamente amargoso. Sin ser en absoluto desagradable, esperaba más de este vino. Para la carne, elegimos un vino del que se ha hablado mucho en otros blogs que frecuento, y que tenía muchas ganas de echarme al coleto. Se trata del Viña Regueiral 2008 (DO Ribeira Sacra, tinto joven, 100% Mencía, Viña Regueiral): bonito color cereza con ribete algo evolucionado. Muy buena expresividad aromática, donde se mezclaban fruta roja fresca y fruta negra madura, notas como de crianza en madera y recuerdos vegetales. En boca entraba con una acidez algo punzante, que no me esperaba, para dar paso a un recorrido suave que deja un regusto frutal y un tanino suave. Quizá no era el mejor momento para hacer los honores a este vino, después de tan copiosa comida, pero me descolocó un poco la acidez. Precavidamente, me he guardado otra botella para dedicarle más tiempo y calma.
En fin, tres buenos vinos para una buena comida, aunque de alguno de ellos esperaba bastante más.

domingo, 15 de agosto de 2010

Cee y Finisterre Otra Vez

Ir a visitar a José Luis en Cee es siempre un placer. Un tipo con quien mantener un rato de charla siempre es ameno, instructivo e interesante. En esta ocasión pudimos además conocer a su media naranja, Mari, un encanto de persona que esta vez no se libró de venir a comer con nosotros.
En esta ocasión, además, el encuentro contó con unos invitados de excepción, Malena y su troupe, de Observatorio del Vino. Con cierto retraso por obligaciones previas, todo discurrió al final hacia una agradable comida y una más que interesante charla, donde se habló del clima, de turismo, de hostelería y sobre todo de vino. De los vinos naturales, del "ecologismo vitivinícola", del mercado de la distribución de vinos, del posicionamiento de los vinos naturales y artesanos, y demás temas relacionados.
La comida tuvo lugar, nuevamente, en O Fragón, un restaurante ya comentado anteriormente en este blog, y en el que Fran y Sefa se lucen con la materia prima, la elaboración, la atención y el detalle. Esta vez nos deleitamos con unos Longueiróns a la plancha tiernos y ricos, unas sardinas marinadas acompañadas de mermeladas de tomate y de pimiento que estaban exquisitas, y unas zamburiñas con aceite de jengibre que levantaron exclamaciones en la mesa. Los platos fuertes fueron un exquisito bonito aderezado con lima y un espectacular cabracho a la plancha, fresco fresquísimo. En los postres hubo variedad, pero yo repetí queso con membrillo, que esta vez además venía acompañado de unos deliciosos higos, los primeros del año.
Remojamos todo con cuatro auténticos vinazos, totalmente distintos, con una gran personalidad cada uno, y que estuvieron todos a la altura.
Empezamos con un Madai 2008 (DO Bierzo, blanco con crianza sobre lías, 100% Godello, Madai): precioso amarillo pajizo brillante, algún reflejo verdoso y dorado. Nariz franca e intensa, con mucha fruta, notas amieladas y amoscateladas y algo floral. En boca, fresco, untuoso y frutal, marcando de nuevo esos recuerdos amoscatelados y notándose la crianza sobre lías. Un delicioso vino que gustó mucho a todos. Seguimos con un cambio total de registro, saboreando un Blanco Nieva Pie Franco 2009 (DO Rueda, blanco joven, 100% Verdejo, Viñedos de Nieva): amarillo pálido con destellos verdosos. Muy buena intensidad aromática, destacando las notas herbáceas y dejando en segundo plano la fruta blanca. En boca es potente, fresco, con fantástica acidez y un final levemente amargoso. Un verdejo exquisito, que se aleja de las frutitas a las que nos están acostumbrando en Rueda. Terminamos volviendo a un viejo conocido, un Quinta do Buble 2008 (DO Monterrei, blanco joven, 100% Godello, Quinta do Buble): amarillo pálido con bonitos reflejos verdosos. Nariz limpia y franca, con frutas blancas y de hueso, alguna nota cítrica muy suave y leves recuerdos minerales. En boca algo más untuoso que cuando lo probé en Diciembre, pero fresco y vivo, muy frutal y delicioso. Sigue estando fantástico. La cosa terminó con una joya vinícola como es el Tostado de Teira (DO Ribeiro, dulce tipo tostado, 100% Treixadura, Manuel Formigo): ámbar con reflejos ambarinos brillantes. Nariz intensa y compleja, con pasas, frutos secos, tostados y miel. En boca es intenso, complejo, se notan bien sus 18,5ºC, pero a la vez es fresco, con una persistencia larga. Un vino con una elaboración compleja y costosa, que vale bien lo que cuesta.
La tarde terminó de vuelta a La Vitualla, donde pude hacerme con algunas cosillas interesantes, de las que ya iré dando cuenta.
José, Mari, un placer haber estado con vosotros; a ver si repetimos periódicamente. Malena, Claudio, Marc, un placer haberos conocido; siempre interesantes las conversaciones con vosotros, espero que podamos repetir sin demasiada demora.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Sauvignon Blanc

La Sauvignon Blanc es una uva de origen francés, donde encuentra su máxima expresión en el Valle del Loira. Se ha adaptado muy bien en Nueva Zelanda, Sudáfrica, California y España, donde se cultiva sobre todo en Rueda.
Da lugar a unos vinos frescos, secos y muy afrutados, con una muy buena acidez.
Para ilustrar esta variedad, me hice con vinos de dos zonas españolas totalmente distintas, así como con un representante francés y un sudafricano de contrastada calidad.
Fruto Noble Sauvignon Blanc 2009 (DO Alicante, blanco joven, Francisco Gómez): amarillo pálido con reflejos verdosos y alimonados. Aromas de intensidad media, fruta blanca y recuerdos herbáceos, rápidamente desplazados por recuerdos animales. En boca entra lleno, fresco, con un final amargoso algo fuerte. Sin estar del todo mal, ese final se hace un poco desagradable para mi gusto. Creo que estaba mejor el 2008.
Marques de Riscal Sauvignon 2009 (DO Rueda, blanco joven, Herederos del Marques del Riscal): amarillo pálido, brillante, con reflejos verdosos. Nariz de buena intensidad, con melón, fruta tropical, herbáceos y menos marcadas las notas animales. En boca es seco, muy fresco, con una buena carga frutal y un agradable final herbáceo. Bastante complejo, muy fresco y agradable de beber.
Pintoresco 2006 (Vins de Pays d’Oc, blanco joven, Luis Gurpegui Muga): amarillo dorado claro, evolucionado, con reflejos verdosos y pajizos. Nariz distinta, con naranja, piña, y sin apenas notarse los recuerdos de sudor o pis. En boca es ligeramente glicérico, intenso, con una acidez algo descompensada y recuerdos cítricos. Muy diferente a los otros tres vinos catados, creo que no había sido conservado de la mejor forma y estaba lejos de su mejor momento.
Mulderbosch Sauvignon Blanc 2009 (Stellenbosch, Sudáfrica; blanco joven, Mulderbosch): amarillo muy pálido, con reflejos acerados y verdosos muy tenues. Nariz de intensidad media-baja, con mucha fruta dulce, flores y notas como de sudor. En boca es muy fresco y frutal, con una acidez muy viva, dejando recuerdos cítricos y herbáceos. Un vino donde todo parecía muy bien conjuntado y empaquetado, muy bueno.
Otros Sauvignon Blanc que he probado son el Hermanos Lurton Sauvignon Blanc 2009 (DO Rueda, blanco joven, Hermanos Lurton): amarillo pálido brillante; aromas cítricos, flores blancas y notas animales varietales; muy buena acidez, fresco y frutal; el Zagarrón Sauvignon Blanc 2009 (DO La Mancha, blanco joven, Zagarrón Vinos y Viñedos): amarillo pálido, brillante, reflejos verdosos muy bonitos; en nariz piña, fruta blanca, azahar y notas de sudor; en boca franco, suave, frutal y agradable; el Villa Narcisa Sauvignon Blanc 2008 (DO Rueda, blanco joven, Javier Sanz Viticultor): amarillo dorado pálido, reflejos dorados; aromas de fruta blanca, cítricos y algo de melocotón; acidez fresca, muy agradable, retronasal muy frutal, ligerísimo verdor final; y el Heretat Vall-Ventos Sauvignon Blanc (DO Penedés, blanco joven, J. Raventós Rosell): amarillo dorado, reflejos dorados brillantes; cítricos, piña, flores blancas; fresco y equilibrado
Una uva que, en mi opinión, da origen a unos vinos frescos, agradables y divertidos si se le trata bien. Con una muy buena intensidad aromática, que se pierde un poco en climas cálidos, y que va de maravilla con pescados y carnes blancas suaves. Unos vinos que me gustan mucho, y que resultan muy ricos en estos días de calores agobiantes.

La foto del racimo de Sauvignon Blanc está tomada de la Wikipedia

martes, 3 de agosto de 2010

Mapa del Vino Artesano

Desde el blog Observatorio del Vino se ha creado la iniciativa del Mapa del Vino Artesano. Con este proyecto se busca "mapear la historia de la vitivinicultura artesana, de pequeñas producciones frente a las industriales, que trabajan con la naturaleza, que defienden el trabajo con variedades autóctonas de las zonas en las que trabajan, con una intervención mínima o nula de elementos externos químicos o de otra especie, y que por lo tanto al beberlos tomaremos contacto real con el artesano que lo produce y la tierra en que crecen sus viñedos".
En él aparecerán reflejados productores, distribuidores, restaurantes, y demás entes que están relacionados y promueven el vino natural y artesano.
Me dijo un sumiller amigo, “es que los vinos naturales no se los puedo ofrecer a todo el mundo, sólo a gente como tu”. Me halaga, por supuesto, ser incluido en ese grupo, pero no debería ser así. La gente debe saber que hay otra forma de hacer vino, y que es muy buena, y que disfrutarán mucho, por lo que beben y por como se ha hecho lo que beben.
Aplaudo y me uno a la iniciativa.