sábado, 12 de diciembre de 2015

Cata Degustación Navideña 2015.

Ayer tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante la cata de Navidad de este año. Más de 20 vinos a disposición de los asistentes a la degustación, entre espumosos, blancos y tintos de distintas regiones y DOs.
Empezamos en la mesa de espumosos y blancos catando varios vinos que no conocía. Queen of Kings Brut Nature Sauvignon Blanc (Espumoso 100% Sauvignon Blanc, Bodegas Francisco Gómez) es un vino ecológico de color amarillo pálido, con aromas como de reducción al principio, que daban paso a tostados y fruta blanca; en boca es seco, frutal y algo justo de acidez; aburrido. Santa Digna Estelado Rosé Brut (Valle Central, Chile; espumoso 100% uva País, Miguel Torres) es un vino de comercio justo, con nariz poco expresiva donde destacan los frutillas rojos y alguna punta herbácea, y que en boca es seco, frutal y con un buen carbónico; mejor boca que nariz, interesante. Pasando a los blancos tranquilos, empezamos con Capellanía 2010 (DOCa Rioja, blanco con crianza 100% Viura, Marqués de Murrieta), de color amarillo pajizo pálido, nariz con fruta blanca madura, tostados finos y manzanilla, y un paso por boca seco graso, cítrico y con tostados; me gusta mucho este vino, pero me parece notar un cierto cambio hacia una mayor frutosidad si lo comparo con añadas anteriores. Terminamos los blancos con un Rías Baixas, La Val 2014 (Do Rías Baixas, blanco joven 100% Albariño, Bodegas La Val), de color amarillo pálido, aromas de fruta muy madura, hierbas aromáticas y matices salinos, y con un paso por boca algo secante, con buena acidez y algo amargoso; se deja beber y poco más.
Pasamos a los champagnes, donde nuevamente omití catar Moët & Chandon, pasando directamente a G. H. Martel Rosé Brut (AOC Champagne,  20% Chardonnay, 50% Pinot Noir, 15% Pinot Meunier, 15% Coteaux Champenois Rougue; G. H. Martel), que vestía un bonito color rosa asalmonado, mostró una nariz intensa con tostados, frutos rojos y algo de mantequilla dulce, y en boca es frutal, de buena acidez, no demasiado seco y con un carbónico muy bien integrado; me gustó, muy bueno. Lanson Black Label Brut (AOC Champagne, 50% Pinot Noir, 35% Chardonnay y 15% Pinot Meunier; Lanson) reveló una nariz poco intensa con avellanas, frutas blancas y flores, y en boca es seco, cítrico y con buen carbónico; está bien. Cattier Brut Antique Premier Cru (AOC Champagne, 40% Pinot Meunier, 35% Pinot Noir, 25% Chardonnay; Cattier) nos dio en nariz pan tostado, cítricos y frutas blancas, con buena acidez, frutal y un carbónico fino; rico pero sin deslumbrar.Pinot Meunier; Lanson) reveló una nariz poco intensa con avellanas, frutas blancas y flores, y en boca es seco, cítrico y con buen carbónico; está bien.
Empezamos la ronda de tintos con Yugo Reserva 50 Aniversario 2009 (DO La Mancha, tinto con crianza 100% Tempranillo, Cristo de la Vega), un vino de color granate de capa baja, licoroso, maderas y barnices, vainilla y fruta muy madura, siendo en boca suave y pulido, ya de bajada pero aceptable y rico. Jaldún Reserva 2008 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Altos del Marqués) tiene color granatoso de capa baja, licoroso, con fruta madura, espaciado y balsámico en nariz y ligero, con buena acidez y tanino aún algo secante en boca; no me disgustó. Me sorprendió LAN Gran Reserva 2007 (DOCa Rioja, tinto con crianza 85% Tempranillo, 10% Mazuelo, 5% Garnacha; Bodegas Lan), de color rubídeo con ribete aún joven, nariz elegante con fruta roja y negra, tostados y grafito, y en boca tiene buena acidez, tanino sedoso, es frutal y con buen final; me gustó este vino. Valtravieso Reserva 2000 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza, Tinto Fino, Cabernet Sauvignon, Merlot; Valtravieso) tenía ya un color acaobado, con aromas algo ajerezados, fruta negra al fondo y recuerdos animales, en boca es ligero, con tanino aún presente y acidez correcta; un viejuno de calidad. De una bodega cuyos vinos me suelen gustar, probamos Clos D’Englora AV14 2009 (DO Montsant, tinto con crianza, 37% Garnacha tinta, 7% Garnacha peluda, 28% Cariñena, 11% Merlot, 12% Cabernet Sauvignon, 5% Syrah; Baronia del Montsant) es un vino de color granatoso con ribete rubí, con una nariz sugerente de fruta roja y negra, caramelo y pizarra, y que en boca es frutal y algo justo de acidez; puede llegar a cansar, pero está rico. No voy a hablar de otros tintos catados, ya que no hay mucho que decir sobre ellos.
Como cada año, terminamos en la mesa de los grandes, las estrellas de la noche, donde había este año cuatro muy buenos vinos. Ogga Reserva 2008 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Santalba) es un vino de color picota profundo, con ribete granate; tiene una nariz seria e intensa, con cacao, frutos negros, tostados y cuero; en boca es potente, sabroso, frutal, con buena acidez y un tanino aún por pulir; me gusta mucho este vino. Delicia de Baco Reserva 2003 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Señorío de Villarrica) viste de color granatoso asomando ya algún caoba; en nariz hay maderas, barnices, fruta escarchada y café; en boca es serio, con buena acidez y frutosidad y final algo secante; no está mal. Valbuena 5º Año 2010 (DO Ribera del Duero, tinto con crianza, Tempranillo y Merlot; Vega Sicilia) es un vino de color picota muy muy profundo con ribete amoratado; en nariz hay tabaco, cacao, frutos negros y cuero; el paso por boca es intenso, con gran cuerpo, algo secante y muy largo; un vino que creo que necesita aún años de botella; ahora mismo no me gustó demasiado aunque me parece un vino de mucha calidad. Me guardé para el final un vino que nunca me falla, Castillo Ygay 2005 (DOCa Rioja, tinto con crianza 89% Tempranillo, 11% Mazuelo; Marqués de Murrieta), de color picota con ribete rubí, con una nariz elegante, con fruta negra muy madura, maderas, notas terrosas, hierbas y notas minerales; en boca es fino, serio, frutal, con buena acidez y soberbios taninos; un verdadero vinazo que aún mejorará.
Como cada navidad, una buena cata degustación, de la que destacaría sobre todo Capellanía, G. H. Martel Rosé Brut, Ogga 2008 y el fantástico Ygay 2005.

martes, 8 de diciembre de 2015

El Pequeño de los Barton.

Los Châteaux Langoa y Léoville Barton junto con Château Léoville-Las Cases y Château Léoville-Poyferré, formaban parte en su día de la propiedad conocida como Leoville. Pertenecen a la irlandesa familia Barton desde 1821, cuando Hugh Barton compra el Château Langoa. Actualmente, Léoville posee unas 50 Ha y Langoa 17 Ha en la AOC Saint-Julien, con suelos compuestos fundamentalmente de grava y arcilla, y con una elevada proporción de viñedos viejos. Tanto Léoville Barton como Langoa Barton se elaboran en las mismas instalaciones y con los mismos métodos de vinificación, que incluyen vendimia en el momento de máxima madurez, fermentaciones a temperatura controlada de 30-32ºC en depósitos de madera de 20000 litros durante unos 5 días con dos remontados diarios, seguidas de unas maceraciones de alrededor de dos semanas. La maloláctica tiene lugar en los mismos depósitos, y la crianza tiene lugar en barricas nuevas en un 60% para Langoa.
Château Langoa Barton 2008 (AOC Saint-Julien, 3ème Cru Classé; tinto con crianza, 67% Cabernet Sauvignon, 27% Merlot, 16% Cabernet Franc; Châtea Langoa Barton) es un vino de color picota de capa alta, con ribete rubí. La nariz es elegante y con cierta complejidad, destacando las moras, grosellas, cacao, recuerdos ahumados y notas balsámicas. En boca tiene una buena acidez y un cuerpo medio, con buena presencia de la fruta y un final aún algo secante. Me ha parecido un vino rico y elegante, que quizá aún necesite algo más de tiempo para pulir el tanino secante y desarrollar más complejidad, pero que ya se disfruta mucho.
Langoa es el menor de los hermanos Barton, y si bien Léoville Barton me pareció más fino y elegante, me parece que Langoa es también una muy buena adquisición.

domingo, 25 de octubre de 2015

Experimentos en casa: quesos, blanco y generoso.

Ya sé que mucha gente no da importancia, o incluso menosprecia la cuestión del maridaje o "emparejamiento" entre vinos y comidas. A mí personalmente sí que me gusta buscar la mejor conjunción, y aunque suelo ser bastante clásico en lo que a elecciones se refiere, en ocasiones me apetece probar y experimentar cosas. Creo que un buen entendimiento entre los platos servidos y el vino potencia sabores, realza sensaciones y aumenta el disfrute, que a fin de cuentas es de lo que se trata.
Teniendo por casa algunos quesos, decidí preguntar al que llamo mi sanedrín vinícola en Twitter su opinión sobre los vinos que mejor irían con ellos, y la opinión mayoritaria giró en torno a blancos con cierto paso por madera y vinos del marco de Jerez que no fuesen las elaboraciones más básicas como finos o manzanillas. Así pues, y teniendo en cuenta que la tabla de quesos iba a estar formada por queso de cabra semicurado, queso de oveja curado, mature Cheddar y Gruyere, me fui a por un par de vinos de los que me habían sugerido para ver cuál de ellos hacía mejor los honores a los lácteos.
Me habían propuesto un blanco con madera, y aunque quise ir a por Capellanía, un blanco que me gusta mucho, no lo pude encontrar en los dos sitios a los que fui, por lo que me traje a casa un Azpilicueta Blanco 2014 (DOCa Rioja, blanco con 3 meses de crianza, 100% Viura, Bodegas Azpilicueta). Resultó ser un vino blanco no muy complejo ni intenso, de color amarillo pálido con reflejos acerados; nariz fresca, con fruta blanca y flores blancas en primer plano y alguna nota cítrica, y que en boca se mostró frutal, con buena acidez y leves recuerdos del paso por la barrica. Un vino sencillo y fácil de beber.
Siguiendo las sugerencias jerezanas, me traje a casa un Oloroso Alburejo (DO Jerez-Xérès-Sherry, generoso 100% Palomino, Bodegas Pilar Aranda). Me encontré con un vino de color caoba de bapa media baja, con una nariz menos intensa de lo que me esperaba, donde destacaban los aromas a maderas y avellanas sobre un fondo yodado, y que en boca se mostró seco, con recuerdo de frutos secos y ebanistería, intenso y potente.
Pasando ya al tema que nos ocupa, la reunión con los distintos quesos mostró diferencias significativas. El blanco riojano se llevó muy bien con el queso de cabra semicurado, realzándose sensaciones gustativas y táctiles, y bastante bien con el queso de oveja, con el Cheddar la cosa no fue tan agradable, ya que se marcaba mucho amargor en el vino, y con el Gruyere la verdad es que no destacaría nada. En cuanto al oloroso, es cierto que no se llevaba mal con ningún queso, pero su potencia sápida era tal que casi borraba de la boca cualquier recuerdo del queso degustado inmediatamente antes; quizá con el mejor con el Gruyere.
Me gusta hacer estos experimentos de maridaje en casa, y en este caso si tuviese que elegir uno de los dos vinos para estos quesos me quedaría con el blanco, aunque como también me sugirieron en la red social mencionada, un blanco más potente, tipo el Capellanía que originalmente buscaba, hubiese completado mucho más el conjunto.

martes, 20 de octubre de 2015

Belondrade y Lurton 2013: Un Gran Verdejo.

Mis amigos y conocidos del mundillo vinícola saben de mi poca querencia por los verdejos de Rueda. No es que crea que no se hacen buenos vinos en esa DO, y valgan como ejemplo Javier Sanz 1863, Finca Montico o Blanco Nieva Pie Franco entre algunos otros, pero la verdad es que la inmensa mayoría de Rueda Verdejos que he probado son vinos insulsos, con los mismos aromas, sin apenas distinción entre ellos. Por otro lado, de todos es sabida la deriva hacia las grandes producciones frente a la calidad que ha decidido tomar su CRDO. En fin, que es muy raro que ante una carta de vinos me decida por un Verdejo.
Hace unos días, cenando en el restaurante del hotel donde estábamos pasando unos días de escapada en el puente del Pilar vimos en la carta un vino del que había leído grandes cosas, y me decidí a probarlo a ver si estaba de acuerdo con todo lo bueno que de él se decía.
En 1984, un francés afincado en Nava del Rey presentó un Verdejo 100% criado en barrica con sus lías. En el año 2000, Didier Belondrade inaugura una bodega en el término municipal de La Seca y poco a poco va ampliando su catálogo con un rosado 100% Tempranillo y un blanco joven 100% Verdejo.
Belondrade cuenta con 30 Ha de viñedo propio dividido en 19 parcelas, con suelos formados por cantos rodados, arcilla y caliza en distintas proporciones. Cepas con edades entre los 30 años para el vino principal y de ocho años para Quinta Apolonia, y viñedos a unos 750 metros de altitud. Vendimia en verde cuando es necesario para controlar la producción, cultivo respetuoso con el medio, y actualmente ya con certificación ecológica.
El vino insignia de la casa, y el que probamos en esta ocasión, fue el Belondrade y Lurton 2013 (DO Rueda, blanco con crianza 100% Verdejo, Belondrade). Vendimia manual en cajas de 10 - 12 Kg, doble selección manual en viñedo y en mesa, fermentación espontánea controlada con levadura autóctona, sin uso de levaduras comerciales, y crianza de 9 meses con sus lías y con battonage en barrica de roble francés de 300 litros, de las cuales un 20-25% son nuevas. Reposo de unos 5 a 6 meses en botella antes de salir al mercado.
Disfrutamos de un vino de color amarillo pajizo con reflejos dorados, muy limpio y brillante, y que ya mostraba buena densidad en copa. La nariz se reveló muy frutal, sobre todo piña y lichis, con jazmín, algún deje amielado y recuerdo de su crianza con sus lías. En boca es un vino de muy buena presencia, seco, amargoso, frutal, graso y muy largo.
Un vino que realmente nos impresionó y que deja claro que haciendo las cosas bien sí se pueden conseguir grandes vinos en esta región.

lunes, 12 de octubre de 2015

Un Tinto Chicharrero

Suertes del Marqués es una pequeña bodega familiar tinerfeña fundada en 2006 con la idea de elaborar vinos de calidad diferenciada. Cuentan actualmente con 9 Ha de viñedo en la finca “El Esquilón”, ubicada en la zona conocida como Las Suertes en las medianías del Valle de La Orotava, con 21 parcelas entre los 350 y los 700 metros de altitud sobre el nivel del mar, plantadas sobre todo con cepas centenarias a pie franco de Listán negro y blanco y otras variedades autóctonas como Vijariego, Baboso, Tintilla o Albillo. Con la idea de interferir lo menos posible en los procesos naturales de elaboración del vino, todos los procesos son manuales, con uso de levaduras autóctonas, fermentación en depósitos de acero inoxidable y tanques de cemento sin revestir y crianzas en fudres de madera de origen borgoñón. La bodega elabora dos gamas de vinos, la gama Suertes del Marqués compuesta por cinco tintos, dos blancos secos y un semiseco, y la gama 7 Fuentes, que consta de dos vinos tintos.
El vino de la bodega que hemos probado y disfrutado fue el 7 Fuentes 2012 (DO Valle de la Orotava, tinto con crianza 90% Listán Negro y 10% Tintilla, Suertes del Marqués). Se trata de un ensamblaje de uvas procedentes de varias parcelas con suelos franco arcillosos de origen volcánico, con distintas exposiciones y entre los 400 y los 650 metros sobre el nivel del mar, con una edad media de los viñedos de entre 10 y 100 años. Vendimia manual, fermentación alcohólica con levaduras autóctonas en depósitos de acero inoxidable con remontados diarios, maloláctica 60% en depósitos de hormigón de 5700 litros y el resto en barricas de roble de 500 litros y crianza de 8 meses, 60% en depósitos de hormigón y 40% en barricas de roble francés. Se trata de un vino de color picota bien cubierto, con ribetes rubideos muy vivos. La nariz es de buena intensidad y muy atractiva, con cacao, fruta roja ácida, fruta negra bien madura, notas terrosas y quizá algo de hierbas de monte. En boca tiene una acidez fresca, de cuerpo medio, buena presencia, tanino muy dulce, sedoso y con un final muy agradable.
Mi primer tinto tinerfeño ha resultado ser un vino fresco, con cierta complejidad y muy rico. Me ha gustado mucho, y creo que tiene una muy buena RCP. Repetiré sin duda, y espero ir probando el resto de vinos de la casa.

martes, 4 de agosto de 2015

Barolo Cascina Nuova de Elvio Cogno

La Azienda Agricola Elvio Cogno está situada en la colina de Bricco Ravera, cerca de Novelo, en Langhe. Fue construida en el siglo 18 y está rodeada de 11 hectáreas de viñedo. La familia Cogno lleva cuatro generaciones elaborando vino en Langhe, y actualmente sus vinos están acogidos a las DO Barolo, Barbaresco, Langhe, Barbera d'Alba y Dolcetto d'Alba.
El Elvio Cogno Barolo Cascina Nuova 2007 (DOCG Barolo, tinto con crianza 100% Nebbiolo, Azienda Agricola Elvio Cogno) es el Barolo básico de los cuatro vinos que dentro de esta DOCG elabora la casa. Procedente de un viñedo de 1,5 Ha situado a unos 380 metros de altura, la producción es de 15000 botellas de un vino que pasa por una fase de crianza de 24 meses en grandes barricas de roble de Eslavonia y un posterior afinado de 6 meses en botella. Nos encontramos con un vio de colores atejados y caobas, evolucionado, de capa baja, pero bonito. La nariz es de intensidad media, dejando paso en primer lugar a aromas como de brandy (¿oxidación?) y luego a petróleo, guindas en licor, flores secas y puntas licorosas. En boca se mostró como un vino muy redondo y sedoso, conservando una acidez correcta, fluido pero con presencia, con un tanino muy pulido y un sabor muy rico. Un vino ya con años, menos complejo y potente de lo que me esperaba, pero que gustó mucho y que dio claras muestras de calidad. Lo bebimos el día 3 de agosto de 2015 para acompañar un menú elaborado en casa consistente en ensalada caprese, crostini de jamón ibérico y Grana Padano y risotto de setas e ibérico, a los que acompañó de maravilla.
Mi segundo Barolo, y nuevamente un vino que no me ha decepcionado. Con mejor boca que nariz, no creo que guarde mucho más la segunda botella que tengo, y creo que le enfrentaré a algún plato más contundente de la gastronomía italiana.

lunes, 6 de julio de 2015

Vinos Europeos de Lidl

Hace un tiempo nos enteramos de una promoción de vinos internacionales en Lidl. Y aprovechando una visita a uno de sus establecimientos, decidimos traernos a casa varios de los vinos que formaban parte de esa campaña. Más allá de la recomendación del Châteauneuf-du-Pape que nos habían hecho en Twitter, no teníamos referencias de ninguno de ellos. Así, y sin esperar grandes obras de arte de la vinicultura, se vinieron a casa cinco vinos que hoy quiero compartir.
Domaine de Pignan es una bodega cuyos orígenes se remontan a 1855, y actualmente elaboran varios vinos dentro de las AOC Châteauneuf-du-Pape, Côte du Rhône y como Vin de France. El Domaine de Pignan Châteauneuf-du-Pape 2008 (AOC Châteauneuf-du-Pape,  64% Garnacha, 13% Monastrell, 12% Syrah, 11% Cinsault, Counoise, Terret noir, Vaccarèse y Muscardin) se elabora a partir de frutos de viñedos viejos y tiene una crianza de 14 a 18 meses en barricas de 1 a 4 vinos. Es un vino de color rubí de capa baja, con algún destello teja. La nariz no es muy compleja, pero si agradable, muy frutal, con cerezas y frambuesas sobre algún recuerdo como de clavo. En boca es suave, sedoso, muy redondo, frutal y con una acidez agradable. Un vino sencillo y rico, de repetir.
Aún en Francia, y sin salir del Ródano, probamos el Cru de la Vallée du Rhône Saint-Joseph 2012 (AOC Saint-Joseph, tinto con crianza, Syrah, Monastrell, Garnacha). No tenemos datos del elaborador, y es un vino de color rubídeo con ribete aún algo amoratado; nariz de intensidad media, con frambuesa, cereza, canela y alguna discreta punta especiada; en boca es ligero, frutal, suave y rico. Un vino sin grandes complejidades, pero muy rico de beber.
Seguimos el viaje europeo parando en la Toscana, con dos vinos dentro de la Denominación Chianti. Corte Alla Mura Chianti Riserva 2010 (DOCG Chianti Riserva, tinto con crianza 80% Sangiovese, 205 Canaiolo; Sensi Vigne e Vini) es un vino de color granate de capa media, con ribete granate. La nariz es poco intensa, con aromas terrosos, de fruta roja y algo especiado. En boca tiene buena acidez, marca la madera y es un tanto secante y diría que tiene algo de verdor. Se dejó beber, pero es poco expresivo. El segundo vino italiano de esta compra fue el Fortezza dei Colli Chianti Classico 2012 (DOCG Chianti Classico, tinto con crianza, Sangiovese y cabernet Sauvignon, Fortezza dei Colli); de color rubí de capa media baja con algún destello atejado, mostró una nariz de intensidad media, algo confusa, con maderas, guindas en licor y algún barniz; en boca acidez correcta, algo tánico, poco definido y en general poco agradable. No acabamos la botella y no repetiríamos.
Acabamos el recorrido europeo a través de los vinos de Lidl en Alemania, en concreto en la región de Pfalz con este Riesling Halbtrocken 2013 (DO Pfalz, blanco joven 100% Riesling; Sommerauer Schlossbergkellerei). Se trata de un vino de color amarillo pálido con reflejos verdosos. En nariz muy cítrico, con jazmín y algún deje amielado. El paso por boca revela buena acidez con una mínima huella de dulzor y un final algo amargoso. No es nada del otro mundo, y palidece ante un Riesling "de verdad", pero se dejó beber.
Un pequeño recorrido por Italia, Francia y Alemania de la mano de Lidl, con resultados dispares; una par de vinos que no me importaría volver a beber y alguno que no creo que nunca vuelva a entrar en mi vinoteca.

domingo, 21 de junio de 2015

Loureiro Tinto y Caíño Tinto de Zárate

La Loureiro Tinto es una de las tres variedades tintas autóctonas del Valle del Salnés. Tiene bayas pequeñas y redondeadas, es de maduración tardía aunque conserva una acidez alta y tiene una capa de color densa; produce vinos muy aromáticos y de calidad. La Caíño Tinto es otra de las tres variedades autóctonas del Valle del Salnés. Racimos de tamaño mediano muy compactos, maduración tardía y rendimientos generalmente bajos; produce vinos de elevada acidez y graduación media.
Con estas dos uvas y con la tercera en discordia, la Espadeiro, elabora Eulogio en Bodegas Zárate, algunos de los mejores tintos de las Rías Baixas que he probado. Hablamos de vinos frescos, de alta acidez, secantes, podríamos decir que con un carácter un tanto "rústico", que normalmente alejan a quienes buscan tintos domados por largas estancias en barrica y botella o a los amantes de los aromas aportados por estas crianzas.
Allá por agosto del año pasado compartí en este humilde blog mis impresiones sobre uno de los vinos que hoy traigo y que en su día catamos en bodega de la mano de Eulogio, y he de decir que le ha sentado bien este tiempo de reposo. El otro vino lo probé en la bodega en una añada anterior, y ni esa ni la que hoy comento, me han decepcionado en absoluto.
Como en su día dije, Zárate Caíño Tinto 2011 se elabora tras vendimia manual, elección en el viñedo, uvas pisadas sin despalillar en un tino de roble abierto, donde tiene lugar la fermentación, maceración larga de 4 semanas con un pigeage diario; maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de roble francés de tercer año para pasar a ser embotellado sin filtración ni clarificación en febrero de 2013, con una producción de 1250 botellas.En esta ocasión (marzo de 2015) el vino vestía de color rubídeo granatoso de capa baja, muy bonito. La nariz no se reveló muy intensa, y destacaban los olores a monte, a frutas rojas y hierbas aromáticas, con alguna nota balsámica. En boca es ligero, fluido, con una acidez fresca y alegre que hacen que sea un vino de trago fácil.
Vendimia manual, La vendimia es manual, selección de uva en la finca, despalillado, fermentación en una tina de acero inoxidable abierta, maceración de 4 semanas con pigeage diario, maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de 500 litros de roble francés de tercer año; embotellado sin filtrar ni clarificar. Estos son los pasos para elaborar Zárate Loureiro Tinto 2012, y el resultado es un vino de color picota de capa media con ribete violáceo. Nariz fresca, alegre, con fruta roja ácida, hierbas aromáticas, campos, hoja de ciprés estrujada. La acidez es viva, es un vino secante, frutal, ligero pero con enjundia. Delicioso.
Tintos atlánticos, frescos, alegres, vivos. Vinos que huelen a campo y saben a vino. Vinos que sé que echan para atrás a muchos, que son incluso despreciados por otros, pero que a mí me hacen sonreír, me traen a la mente a Galicia, sus gentes y sus tierras, y me hacen disfrutar. Quiero más.

jueves, 11 de junio de 2015

Cata de Cinco Grandes Vinos Riojanos

El pasado 29 de mayo tuvo lugar en Bodega Selección de Alicante una cata especial en la pudimos degustar cinco grandes vinos riojanos elegidos por su calidad, historia e innovación, y con el añadido de ser añadas muy difíciles, por no decir imposibles, de encontrar en el mercado.
Poco hay que decir de la familia Eguren, con cinco generaciones que desde 1870 elaboran vinos de calidad en varios sitios de la geografía española. Viñedos Sierra Cantabria nace con la idea de transmitir las virtudes de algunos de los mejores viñedos que la familia posee en La Rioja, en unos vinos excepcionales. Sierra Cantabria Colección Privada 2002 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Viñedos Sierra Cantabria) se elabora con uvas procedentes de las fincas Los Terreros y Jararte situados en San Vicente de la Sonsierra; viñedos de más de 50 años y vendimia con ligera sobremaduración. Una de las características distintivas de este vino es su elaboración, con un 50% de maceración carbónica de larga extracción (21 días) y un 50% de elaboración tradicional, despalillado y con 25 días de maceración con los hollejos. Fermentación con levadura seleccionada y control de temperatura, maloláctica en barrica y crianza de 18 meses en barrica nueva de 225l, 50% roble francés y 50% roble americano. El resultado de este proceso es un vino de color rubídeo acaobado, de capa alta y algo apagado. A copa parada muestra una buena carga frutal, sobre todo frambuesa y moras, algo compotadas, para dar paso luego a regaliz, cuero y alguna punta de barniz; con el tiempo en copa aparecen el café y los torrefactos. En boca destaca su buena acidez y cuerpo, tanino bien presente aún y una retronasal que marca sobre todo torrefactos; con el tiempo en copa se abre, suaviza y redondea. Un muy buen vino, sabroso, complejo e intenso, que veo sobre todo para acompañar a una comida.
Marqués de Murrieta es una bodega con más de 160 años de historia, y Luciano Murrieta y García–Lemoine tiene el honor de haber elaborado el primer vino fino de Rioja, siguiendo la filosofía bordelesa, y exportarlo. Dalmau 2000 (DOCa Rioja, tinto con crianza  85% Tempranillo, 8% Cabernet Sauvignon y 6% Graciano; Marqués de Murrieta) es un vino elaborado a partir de los frutos del Pago Canajas, viñedos centenarios situados en la parte media-alta de la finca Ygay, a 465 metros de altitud. Vino de edición limitada, vendimia manual en cajas, fermentación de cada variedad por separado con temperatura controlada, el Tempranillo en pequeños depósitos de acero inoxidable y el Graciano y el Cabernet Sauvignon en un pequeño tino de roble. Crianza de 18 meses en barricas nuevas de roble francés de Allier y 12 meses en botella antes de salir al mercado. Esto da lugar a un vino de color picota profundo con ribete acaobado aún bastante brillante. Inicialmente cerrado en nariz, necesitó tiempo y agitación de la copa para dejar salir notas de ebanistería, pimienta, fruta negra muy madura y recuerdos de bosque. En boca se mostró más frutal que en nariz, con un cuerpo medio, sedoso, redondo, fino y elegante. No mostró una gran evolución en copa, pero mantuvo su presencia. Me pareció un gran vino.
El origen de La Granja de Remelluri es muy antiguo, y aunque no hay una fecha exacta, se ha encontrado una necrópolis del siglo X en el centro de la finca, y el libro de cuentas más antiguo conservado en el Ayuntamiento de Labastida, fechado en 1596, reseña ya todos los años y hasta el siglo pasado la aportación de vino en cántaras de la Granja Nuestra Señora de Remelluri. Sólo en añadas excepcionales elaboran su vino insignia, La Granja de Remelluri, que tiene como característica principal la participación de uvas blancas en su elaboración, más allá de sólo ayudar a la fijación del color. Así en esta ocasión pudimos catar La Granja de Remelluri Gran Reserva 1996 (DOCa Rioja, tinto con crianza, Tempranillo, Garnacha, Graciano, Moscatel, Viura y Malvasía; Remelluri), que mostraba un color caoba de capa media con un ribete de color caramelo y el borde atejado. A copa parada aromas minerales, maderas finas, café, fruta ya muy atenuada al fondo y alguna nota vegetal. En boca es un vino sedoso, con buena acidez, tanino muy dulce y pulido y torrefactos en la retronasal. Fue perdiendo presencia con el tiempo en copa y fue el vino que más me costó entender de toda la cata, se nota la calidad, pero está ya entrado en años.
Las Bodegas de la Real Divisa son unas de las bodegas más antiguas de La Rioja y de Europa, y es la bodega riojana más antigua aún en activo. Además,  fue la primera bodega de Rioja en recibir una Medalla en la Exposición de Burdeos en 1895. Elaboran tres vinos, de los que catamos su vino emblema, elaborado sólo con uvas de viñedos propios y en añadas de calidad óptima del fruto. Marqués de Legarda Reserva de la Familia 1995 (DOCa Rioja, tinto con crianza 91% Tempranillo, 7% Graciano, 2% Mazuelo; Bodegas de la Real Divisa) viste ya de un color caoba con ribete caramelo, de capa muy baja. Aromas de larga evolución, con cueros, maderas, caza y uvas pasificadas. En boca es ligero, delicado y sedoso, conservando aún una acidez agradable. Con el tiempo en copa no evolucionó mucho, manteniéndose en una discreta elegancia. Un viejuno que me ha gustado.
Terminamos la cata con la joya de la corona de Marqués de Murrieta. Elaborado exclusivamente en las añadas excelentes de los mejores viñedos de la bodega, selección de uvas procedentes del pago La Plana, en la zona más elevada de la Finca Ygay, a 485 metros de altitud. Fermentación de cada variedad por separado en depósitos de acero inoxidable de 30.000 litros con temperatura controlada. Encubado entre 20 y 25 días con continuos remontados y bazuqueos. 48 meses de crianza en barricas nuevas y usadas de roble americano de 225 litros y mínimo de 36 meses en botella antes de salir al mercado. Con estas credenciales se presentó Castillo Ygay Gran Reserva Especial 1995 (DOCa Rioja, tinto con crianza, 78% Tempranillo, 15% Mazuelo, 6% Garnacha tinta, 1% Graciano; Marqués de Murrieta). Colores granates pálidos, acaobados y ribete atejado donde ya asomaba también el caoba. En nariz tostados, algo mineral, cueros, flores secas, café, tabaco, confitura, hojarasca... un sin fin de matices y recuerdos aromáticos. En boca se mostró sedoso, ligero, redondo pero con un tanino aún presente y elegante y con un fondo frutal que deja un muy buen final. Con el tiempo en copa mantiene su elegancia y presencia al tiempo que todo se va asentando. Para mí el vino de la cata sin ninguna duda, un auténtico vinazo.
Fantástica tarde-noche de cata de cinco enormes vinos que han representado un recorrido por la historia y las distintas formas de elaboración en La Rioja, desde la tradición más arraigada a la modernidad en elaboraciones y uso de castas foráneas.

lunes, 25 de mayo de 2015

Bodega Cooperativa Divina Aurora y su 592

La región de levante, y más concretamente la provincia de Alicante, ha sido una zona histórica de elaboración de vinos, que llegaron a ser de los más afamados de la península. La introducción del cultivo de la vid y la elaboración de vino en la provincia se debe agradecer a los griegos, los cuales iniciaron esta producción en las colonias de Hemeroskópeion (“Torre vigía”) en la actual Denia, Alonis en la actual Vila Joiosa, Akra Leuké ("Promontorio Blanco"), el actual Alicante, y Hélike, el actual Elche. Los romanos extendieron la viticultura hacia el interior de la provincia por los valles de los ríos Vinalopó ("Valle de las Uvas") y Serpis. La máxima expansión del cultivo de la vid en esta región se alcanzó a finales del siglo XIX, coincidiendo con la plaga de la filoxera en Francia.
En 1953, 145 viticultores y bodegueros de Beneixama deciden unirse en un proyecto común para modernizar sus sistemas de elaboración de vinos y favorecer su comercialización, creando la Bodega Cooperativa Divina Aurora. En esta bodega se elaboraban sobre todo claretes y tintos con las castas Monastrell, Bobal y Garnacha Tintorera y en menor medida con Forcallat y Bonicaire, también se elaboraban blancos a partir de Merseguera, Malvasía, Verdil y Tortosí, amén del Ví Arropat, vino dulce de Monastrell y Garnacha con una parte de mosto concentrado o arrope. En los años 80 se abandona la producción de vinos blancos por arranque del viñedo y se elaboran tintos a partir de Monastrell que se destinan a la venta a granel. La producción, que era de 6 millones de kilos en los años 60, se va reduciendo hasta el millón de Kg en la campaña 2008-2009, y se retoma la elaboración de vinos de calidad y embotellados a partir de uvas seleccionadas, siendo la primera bodega cooperativa de la Comunitat Valenciana en embotellar sus vinos.
Los viñedos de la cooperativa están situados a una altura entre los 500 y los 700 metros, con suelos ricos en caliza, y con un clima mediterráneo-continental, con inviernos fríos y veranos con un elevado salto térmico, y están plantados fundamentalmente con Monastrell, Bobal, y Garnacha Tintorera.
Actualmente se elaboran y venden embotellados por parte de la bodega un tinto joven a base de Monastrell y otras como Tempranillo, Merlot o Cabernet Sauvignon, llamado la Vall, y un tinto con crianza del que he podido disfrutar de las añadas 2010 y 2011 gracias a la generosidad de mi amigo y compañero Francisco Amorós.
El vino 592 2011 (DO Alicante, tinto con crianza, 80% Monastrell, 10% Garnacha Tintorera, 5% Merlot, resto Shiraz y Tempranillo; Bodega Cooperativa Divina Aurora) nace `por el deseo de elaborar vinos de calidad y se elabora en una línea de vinificación totalmente separada de los graneles. El nombre hace referencia a la altura de los viñedos, que en el caso de la Monastrell tienen más de 25 años. La vendimia es manual en cajas, fermentación en acero inoxidable con control de temperatura, maloláctica y crianza de 12 meses por variedades en barricas de roble europeo y posterior crianza en botella de 9 meses antes de salir al mercado. El resultado de este proceso de elaboración es un vino de color picota bien cubierto, con ribete granate, algo apagado. Aromas de buena intensidad, agradable, dando a copa parada mucha fruta negra madura y especias como nuez moscada y clavo, apareciendo posteriormente notas terrosas y hierbas de monte. En boca se reveló muy frutal de entrada, con buena acidez, con peso pero sin excesos, tanino suave y recuerdos retronasales del clavo y las especias que conjuntan un muy buen final.
Si ya el 2010 me había gustado, creo que este 2011 es aún mejor, más elegante y equilibrado, Bebido y disfrutado en abril de este año, y aunque creo que puede tolerar más guarda y desarrollar más terciarios, me ha gustado mucho tal y como está ahora, con esa presencia frutal mandando sobre las especias y la crianza. La producción es de unas 3000 botellas, por lo que no hay que dormirse si se quiere uno hacer con alguna botella más.
De nuevo gracias Paco, por el vino y por toda la amplia información sobre la cooperativa, así como por las fotos.

lunes, 18 de mayo de 2015

Agradable Zinfandel de McManis

Ya hemos hablado aquí con anterioridad de la familia McManis y de su extenso portafolio de vinos. Vinos asequibles y accesibles, fáciles de conseguir, no difíciles de pagar y sencillos de beber.
En esta ocasión se vino a casa una botella de su McManis Zinfandel 2013 (Lodi, California; tinto con crianza 100% Zinfandel, McManis Family Vineyards). Fermentación de 7 a 9 días en acero inoxidable con los hollejos, posterior prensado y finalización de la fermentación sin estos para pasar luego a una crianza de 4 a 6 meses en una combinación de barricas de roble francés y americano nuevas y usadas. El resultado de estos procesos es un vino de color granatoso de capa media con ribete granate. Intensidad aromática media, con mucha fruta como moras, grosellas y frambuesas, y aparición de notas de pimienta y, con tiempo en copa, de café. En boca se mostró frutal, ligero, de buena acidez y con un tanino delicado. Me gustó este vino.
Creo que los vinos de los McManis son una forma de acercarse a los vinos californianos sin dejarse el bolsillo en el intento. Vinos, al menos los que he probado, que no creo que busquen más que ofrecer una agradable copa a quien la desee, y que cumplen muy bien ese objetivo.

miércoles, 29 de abril de 2015

Fantásticos Espumosos Colet Navazos

La historia del Equipo Navazos empieza a finales de 2005, cuando un grupo de apasionados de las joyas que reposan en las bodegas de Jerez, El Puerto, Sanlúcar y Montilla, empiezan a seleccionar algunas botas y a embotellarlas en series muy limitadas para el disfrute propio y de un reducido grupo de buenos aficionados de España, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos. A partir de 2007, una pequeña cantidad de estas botellas empieza a salir a la venta para el público en general; esta cantidad ha ido creciendo poco a poco, pero manteniéndose siempre dentro de límites artesanales, como mucho unos pocos miles de botellas.
La historia de la familia Colet en el Penedès se inicia en 1783, con lo que llevan más de dos siglos cuidando sus viñedos repartidos en los municipios de Sant Martí Sarroca y Pacs del Penedès. Elaboran todos sus vinos con uvas de viñedos propios y la cantidad total oscila entre 110.000 y 120.000 botellas.
Los primeros contactos entre Sergi Colet y el Equipo Navazos se produjeron en 2003, y entre 2005 y 2006 se plantea seriamente la posibilidad de elaborar espumosos en el Marco de Jerez. En 2007 se dio inicio a las pruebas y el trabajo sobre el terreno, hasta la salida al mercado de las primera añadas, 2006 y 2007. En 2013 salen al mercado los dos espumosos fruto de esta colaboración que hoy quiero compartir, Colet Navazos Extra Brut 2010 y Colet Navazos Extra Brut reserva 2009.
Si lo poco (desgraciadamente) que he probado de Navazos me ha entusiasmado, cuando me llevé por primera vez a la nariz y a la boca una copa de estos espumosos, me di cuenta de que estaba ante un vino impresionante y totalmente distinto a lo que hasta ahora había probado.
Colet Navazos Extra Brut 2010 (DO Penedès, espumoso 100% Xarel·lo, Colet Navazos) se elaboraba originalmente con distintas castas, pero desde esta añada 2010 se decidió utilizar sólo una de las uvas más emblemáticas del cava, la Xarel·lo. Tiraje en marzo de 2011 y degüelle en octubre de 2013, lo que nos da un total de 31 meses de crianza en rima con sus lías. Para el dosage se empleó exclusivamente palo cortado sanluqueño sin adición de nada de azúcar ni de sulfuroso. El resultado, un vino de color amarillo alimonado donde asoma algún reflejo dorado, con una burbuja muy fina. La nariz es fantástica, intensa, con frutos secos y bollería sobre un marcado fondo de crianza biológica. En boca es totalmente seco, intenso, cremoso, lleno y con un carbónico muy bien integrado. Lo bebí en enero de este 2015, y creo que aún estaba un poco joven, y que puede desarrollar aún más y proporcionar más placer a quien sepa apreciarlo.
Colet Navazos Extra Brut reserva 2009 (DO Penedès, espumoso 100% Chardonnay, Colet Navazos) se elabora actualmente con Chardonnay al 100%, aunque previamente se utilizaban otras castas. Tiraje en marzo-abril de 2010 y degüelle en octubre de 2013, para un total de 42 ó 43 meses de crianza con sus lías. Para el dosage se utilizó exclusivamente manzanilla pasada, sin adición de azúcar ni sulfuroso. De este vino he bebido ya varias botellas, pero en concreto la que descorchamos en abril de este año nos reveló un vino de color amarillo alimonado con burbuja fina y persistente, donde algún reflejo dorado claro y ambarino iluminaban la copa. Aromas intensos a bollería, frutos secos, notas tostadas, levaduras y puntos cítricos. Paso por boca seco, intenso, fresco, con un carbónico perfectamente integrado y largo. Un delicioso vino de beberse cajas.
Estamos antes los que posiblemente sean los espumosos españoles más interesantes que haya probado. Complejos, potentes, intensos, elegantes, serios. No han dejado indiferente a nadie que los haya disfrutado conmigo, y siempre la opinión ha sido fantástica. Si no los han probado, no lo duden, a por ellos. Y si ya los han saboreado, a hacerse con botellas para tener guardadas, que aún tienen recorrido.
Por cierto, el Extra Brut 2009 fue el vino que bebimos la primera vez que quedamos a comer quien ahora pone en mi rostro las mayores sonrisas y yo, por lo que además tiene un componente personal muy importante para mí.

viernes, 24 de abril de 2015

Dos Buenos Riesling Básicos

El Domaine Ostertag, en Alsacia, fue fundado en 1966, y practican una viticultura y elaboración
biodinámicas. En el Domaine se elabora una gama de vinos a los que llaman "Vinos de Fruto", en los que se busca sobre todo la expresión de la variedad de uva utilizada, por encima de la transmisión de las características del terroir. La letra "E" en la etiqueta hace referencia a la localidad de Epfig, en la que se localizan los 15 viñedos de los que provienen las uvas con las que se elabora este vino. Fermentación con levaduras indígenas y cranza de alrededor de un año en acero inoxidable, con certificación orgánica y biodinámica. El Domaine Ostertag Vignoble d'E Riesling 2012 (AOC Vin d'Alsace, blanco con crianza en acero 100% Riesling, Domaine Ostertag) es un vino de color amarillo pajizo con reflejos ya dorados, intenso y bonito. La nariz es de intensidad media, con hidrocarburos inicialmente, que dan paso a manzanas, aromas cítricos y heno recién cortado, con notas de flores blancas. En boca encontré una acidez menor de la que esperaba, y un punto leve de dulzor que con el que no contaba en un Riesling alsaciano, siendo un vino muy frutal y muy agradable. Tuvo mucho éxito en la mesa.
La familia Selbach-Oster lleva dos modelos de negocio bajo el mismo techo. Por un lado el Weingut Selbach-Oster y por otro lado J. & H. Selbach weinkellerei, négociant. Los Selbach llevan unos 350 años elaborando vino, y para algunos Johannes y Barbara Selbach son responsables de varios de los mejores vinos del Mosela medio. 21 Ha de viñedo, 98% Riesling y 2% Pinot Blanc, y prácticas como la fermentación con levaduras indígenas y uso de viejos fudres para la crianza marcan la personalidad de sus vinos. El Selbach Riesling Kabinett "Trutta Fario" 2013 (Mosel, blanco joven 100% Riesling, J. & H. Selbach) es un vino de color amarillo pálido, brillante, con reflejos verdosos. Aromas a piel de cítricos, hierba recién cortada, flores y frutas blancas muy agradables. En boca es un vino ligero, con una acidez fresca y un punto de dulzor muy atractivo que le da un muy buen final.
Dos Riesling básicos de calidad, muy agradables para aperitivos o para sentarse en buena compañía y disfrutar de una botella viendo el mar.

viernes, 17 de abril de 2015

Dos buenos vinos. Un riojano y uno del Priorat.

Vamos poco a poco empezando a probar los vinos adquiridos en la avanzada 2011, y de momento los resultados están siendo muy satisfactorios.
El primer vino que quiero compartir hoy es un vino elaborado por una de las marcas de la familia Eguren, cuya historia se remonta a 1870, con ya cinco generaciones de viticultores. Firmantes de algunos de los vinos más renombrados de España, elaboran en la Sonsierra riojana y en Toro. Además, eran los propietarios de la muy famosa bodega Numanthia, hasta su compra por el grupo LVMH.
Fundada en 1998, Viñedos de Páganos está situada en la localidad alavesa de Páganos, con viñedos situados cerca de los 600m de altura. Ahí se encuentra el viñedo El Puntido, con 25Ha plantadas en 1975 con Tempranillo sobre un suelo franco-arcilloso con un subsuelo de roca arenisca. Con los frutos de este viñedo se elaboró El Puntido 2010 (DOCa Rioja, tinto con crianza 100% Tempranillo, Viñedos de Páganos). Vendimia manual, despalillado 100%, maceración prefermentativa de 5 días, maceración postfermentativa de unos 3 meses, maloláctica en barrica nueva de roble francés y crianza de unos 18 meses en barrica nueva de roble francés. El resultado de estas prácticas es un vino de color picota bien cubierto, con un ribete aún amoratado. En nariz muestra una buena intensidad y es muy agradable, con vainilla, moras, arándanos, algo de bosque húmedo y fondo especiado. En boca es un vino amable, de buena acidez, con un tanino dulce y ya muy redondo y con un final largo y agradable. Un vino que crecerá aún mucho, pero que ya se disfruta.
Otro de los vinos de la avanzada 2011 que hemos probado, y disfrutado, viene firmado por Álvaro Palacios. Poco hay que añadir al nombre de quien fue elegido "Hombre del Año 2015" por la revista Decanter. Palacios se instala a finales de los 80 en el Priorat, 10 años después inicia una nueva aventura en el Bierzo, con la bodega Descendientes de J. Palacios, y ya en el siglo XXI asume la dirección de Palacios Remondo, la bodega familiar en La Rioja. L'Ermita, La Faraona, Las Lamas, Herencia Remondo, son nombres que todo aficionado al vino conoce y relaciona inmediatamente con su elaborador.
Aunque alguno de los vinos firmados por Palacios me han dicho más bien poco, o directamente no me han gustado, tengo que reconocer que este Finca Dofí 2011 (DOCa Priorat, tinto con crianza, 55% de Garnacha, 45% de Cabernet Sauvignon, resto Syrah y Merlot; Álvaro Palacios) es un vino que si que me ha gustado, y mucho. Vendimia manual, fermentaciones y crianza en barricas seminuevas de roble francés durante 18 a 21 meses dan como resultado un vino de color rubí brillante, con reflejos amoratados, muy bonito. La nariz es de buena intensidad, elegante, muy frutal de entrada (arándanos, grosellas), y dejando aparecer poco a poco cacao, guindas en licor, algún barniz y tenues tostados. En boca, esperando yo un vino más potente y "duro", resultó un vino muy frutal, de buena acidez, con cuerpo medio, un tanino muy sedoso y un final muy agradable. Un vino elegante, frutal y ya muy pulido que me gustó mucho.
Dos buenos vinos, aún con potencial de crecimiento, sobre todo el riojano, que puede ser muy grande. El Dofí creo que puede perder algo de la deliciosa carga frutal que tiene si se guarda demasiado tiempo. De ambos me quedan dos botellas para ir viendo su evolución.

miércoles, 1 de abril de 2015

Tres Champagnes

Tres champagnes bebidos recientemente como acompañamiento de comidas enteras, y con desigual resultado, aunque con el denominador común de no haberme parecido ninguno de ellos inolvidable.
La Maison Delamotte se encuentra en el centro de la Côte des Blancs, en Le Mesnil-sur-Oger, y comparte con la mítica casa Salon un mismo equipo comercial, un mismo viñedo y un jefe de bodega común. Elaboran cuatro cuvées, tres blancos y un rosado. El elegido para acompañar a una tabla con Joselito, mortadela de Bologna, Pecorino trufado y un queso cremoso de los alpes alsacianos, fue el Champagne Delamotte Brut (AOC Champagne, 55% Chardonnay 35% Pinot noir, 10% Pinot meunier; Delamotte). Es un vino de color amarillo pálido, con una burbuja abundante y algo desordenada. Nariz de intensidad media, con avellanas, pan tostado y notas de flores y frutas blancas. En boca seco, algo frutal, con el carbónico bastante marcado. El básico de la casa, que no está mal pero que no me entusiasmó.
Fundada en 1734, Champagne Taittinger es propiedad de la familia Taittinger desde 1932, y es considerada como una de las casas elaboradoras de champagne más antiguas. Situada en la región de Reims, cuenta con unas magníficas cavas subterráneas construidas en el siglo IV por los monjes benedictinos de la abadía de Saint Nicaise. Para acompañar el menú degustación del restaurante Simply Fosh, en Palma de Mallorca, elegimos el Chamnpagne Taittinger Brut Prestige Rosé (AOC Champagne, Pinot noir y Chardonnay, Taittinger) se elabora con alrededor de un 30% de Chardonnay y se incluye un 15% de vino tinto tranquilo de los mejores Pinot noirs de la Montaña de Reims y de Les Riceys. Tenemos un champagne de color rosa pálido, tirando a piel de cebolla, con una burbuja fina y persistente que forma un bonito rosario. Nariz muy frutal, sobre todo cerezas y frambuesas, con los aromas típicos de frutos secos y bollería. En boca es seco, frutal, con buena presencia, carbónico bien integrado y final muy agradable. Interesante para plantar cara a una comida completa y el que más me gustó de los tres.
La Maison Perrier-Jouët lleva elaborando sus vinos desde 1811. Cuentan con 65 Ha de viñedo, un 99% de los cuales están clasificados como grand cru, y elaboran más de 10 cuvées, de las cuales ya había catado en alguna ocasión, y elegí esta vez para la comida, su básico Perrier-Jouët Grand Brut (AOC Champagne, Chardonnay, Pinot Noir, Pinot Meunier; Perrier-Jouët). De color amarillo muy pálido, tiene una burbuja muy fina y elegante. La nariz es delicada, con bollería, frutos secos, manzana y flores blancas, y en boca es seco, fresco, frutal, y algo amargor al final. Un champagne delicado, al que en mi humilde opinión le falta algo de presencia, por lo menos cuando se le hace plantar cara a una comida completa.
Tres champanes de estilos muy distintos, de los que me quedo con el rosado de Taittinger, sobre todo si hablamos de acompañar a todo un menú. Creo que el Perrier-Jouët iría mejor como copa de aperitivo, y el Delamotte, aunque con presencia suficiente, no acabó de entusiasmarme.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Cosas (ricas) Que He Estado Bebiendo.

Hacía ya bastante tiempo que no escribía en el blog, y es que he estado limitándome a disfrutar de los vinos y no a analizarlos con vistas a poder escribir sobre ellos. Como mucho una breve mención en Twitter y poco más. Pero como da la casualidad de que en estos dos últimos meses he disfrutado muchos ratos de mesa, mantel y vinos con una nueva parte muy importante de mi vida, he decidido compartir también aquí algunos vinos que me han gustado y que no me importaría volver a beber. Eso sí, esta vez sin análisis, sin catas, sólo un pequeña reseña de sensaciones.
- Enrique Mendoza Petit Verdot 2012 (DO Alicante, tinto con crianza 100% Petit Verdot, Enrique Mendoza): aún estaba por terminar de hacerse y limar una cierta tanicidad, pero me ha parecido un vino serio e interesante, con cierta profundidad, al que habría que dejar evolucionar más para ver hasta dónde llega.
- Domaine de Pignan Châteauneuf-du-Pape 2008 (A.O.C Châteauneuf-du-Pape, tinto con crianza, Garnacha, Syrah, Monastrell, Cinsault y otras; Domaine de Pignan): un vino de supermercado, no demasiado complejo, pero muy rico. Más ligero de lo que me esperaba, tiene desde mi punto de vista un RCP muy buena. Probadlo con unos buenos quesos.
- Tricó 2011 (DO Rías Baixas, blanco con crianza en inox 100% Albariño, Compañía de Vinos Tricó): poco hay que decir de este vino. Uno de los Rías Baixas que más me sorprendió cuando lo probé por primera vez, y que me sigue deleitando cada vez que lo bebo. Personalidad, seriedad y calidad, con largo recorrido (a este 2011 un añito más de botella le sentará muy bien). El camino a seguir.
- Dos Marías Roble 2013 (DO Binissalem-Mallorca, tinto roble, Mantonegro, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah; Macià Batle): un vino con cierta complejidad, interesante, agradable, muy adecuado para comidas ligeras. Ojo a la temperatura de servicio.
- La Bruja Avería 2012 (DO Madrid, tinto roble 100% Garnacha, Comando G): una Garnacha fresca, floral y frutal, de buen trago, que me sorprendió gratamente. De esas de sentarse con alguien y despachar una botella sin darse cuenta. Me gustó mucho.
- Champagne Egly-Ouriet Les Vignes de Vrigny Premier Cru (AOC Champagne, espumoso 1005 Pinot Meunier, Egly-Ouriet): champagne 100% Meunier, con 42 meses de crianza, y bebido pocos meses después del degüelle. Un champagne con mayúsculas, serio, con gran presencia. Para acompañar una comida completa y dar la talla frente a cualquier plato. Y con un precio realmente interesante.
- La Malkerida 2012 (Vino de Mesa, tinto joven 100% Bobal, Bruno Murciano y David Sampedro): tenía muchas ganas de probar este vino, y no me defraudó en absoluto. Fácil de beber, sin más pretensiones que la de ser un vino alegre. Abstenerse quienes busquen bobales más serios como los de Mustiguillo.
En resumen, siete vinos con los que he disfrutado y con los que he sonreído. De alguno tengo una botella en casa, regalo de esa nueva parte de mi vida que es quien me saca las mayores sonrisas.

jueves, 5 de febrero de 2015

Vinos Internacionales de Supermercado

Como ya he comentado en alguna ocasión, de vez en cuando me gusta darme una vuelta por los lineales de los supermercados y grandes superficies para ver lo que hay y si me encuentro con alguna sorpresa en forma de vino interesante a buen precio. Esta vez se vinieron conmigo a casa tres vinos internacionales adquiridos en distintos establecimientos de este tipo.
Del primero de los vinos no puedo dar información sobre sus orígenes más allá de que de trata de un vino de la región del Rin y que está embotellado por Andreas Oster Weinkellerei para la cadena Aldi. El Riesling Feinherb 2013 (Rheinhessen, blanco joven 100% Riesling, Andreas Oster Weinkellerei) es un vino de color amarillo pálido con reflejos acerados y verdosos; la nariz no es muy intensa, con fruta madura, cítricos y una mínima punta herbácea; en boca tiene una acidez fresca, es frutal con recuerdos cítricos, y tiene un punto dulzón muy leve junto con un mínimo amargor final. Un vino sencillo, sin mucha historia, pero agradable de beber.
Viña San Pedro es una bodega chilena fundada en 1865 en la región del Valle Central de aquel país; actualmente producen más de una docena de vinos, entre ellos las conocidas series Gato Negro y 35º South, de distintas variedades y formas de elaboración, y están presentes en más de 80 países. El vino que se vino a casa desde el hipermercado es de una casta que no había probado hasta ahora, y que espero que en otra ocasión me de alguna alegría más que la que me dio esta botella. Gato Negro Carmenère 2012 (Chile, Valle Central; tinto con crianza 100% Carmenère, Viña San Pedro) se mostró de color rubídeo brillante con reflejos amoratados; muy extraño en la fase nasal, con aromas de reducción, fruta computada y verduras cocidas; de su paso por boca no voy a hacer descripciones por lo desagradable que fue. Le dimos oportunidad hasta el día siguiente de airearse y cambiar, y aunque los aromas mejoraron algo, su destino fue directamente el fregadero. No sé si había algún problema con esta botella o directamente no merece la pena romperse la cabeza con una gama de vinos de la que se venden 80 millones de litros al año.
Con el último de los vinos si puedo decir que mereció la pena lo pagado y que repetiría. Tour Saint Martin es una cooperativa fundada en 1930 en la región de Minervois; actualmente la componen 55 socios con un total de 300 Ha de viñedo y producen vinos de la IPG Coteaux de Peyriac y de la AOC Minervois. Château de Peyriac 2010 (AOC Minervois, tinto con crianza, Syrah, Garnacha, Monastrell; Tour Saint Martin) se elabora con maceración de 20 a 30 días a temperatura controlada y tiene una crianza de 12 meses en roble. Viste de color rubí con ribete amoratado; aromas espaciados, moras, hierbas aromáticas, tierra mojada y toques ahumados; en boca es frutal, con una buena acidez y un tanino sedoso, un vino bastante redondo. Sin duda el más agradable de los tres, que mejoró sensiblemente con el tiempo y que se llevó de maravilla con una tabla de quesos potentes.
Tres experiencias desiguales, una para repetir, otra que puede estar bien para un rato de charla desenfadada y otra que no creo que se me ocurra volver a probar.

jueves, 22 de enero de 2015

Un Cru Bourgeois que Susurra

Después de dos fracasos con los vinos elegidos para una cena (uno directamente al fregadero y otro sin acabar de decirme por qué tiene la fama que tiene), decidí que la comida del día siguiente tenía que servir para resarcirme, así que decidí echar mano de un vino muy recomendado por Santiago de Coalla Gourmet, de un elaborador del que ya había probado su segundo vino.
Ya hablamos aquí del Château d’Angludet, que comparte meseta bordolesa con grandes como Château Margaux o Château Palmer. 32 Ha de viñedo: Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot, con una edad media de 25 años, y clasificado como Cru Bourgeois Exceptionnel en 1932. Moulin d'Angludet 2005, me pareció un vino suave, agradable y con cierta complejidad, así que ya llevaba tiempo con ganas de probar su Grand Vin. En 2008, el nombre se cambió a Chàteau Angludet y su segundo vino pasó a llamarse La Réserve d'Angludet.
Así pues, con cierto tiempo de jarreado y aireación, presenté en la mesa el Chàteau Angludet 2009 (AOC Margaux, Cru Bourgeois Exceptionnel, tinto con crianza, 53% Cabernet Sauvignon, 35% Merlot, 12% Petit Verdot; Château Angludet). Se trata de un vino de color granatoso, con ribete granate, limpio aunque algo apagado. La nariz es de intensidad media, con madera de cedro, fruta roja madura, espaciado delicado y recuerdos de matorral. En boca es muy vino muy sedoso, elegante, con un tanino muy dulce y fino, y que en su muy buen final nos recuerda el espaciado y la viruta de lápiz. Esperaba un vino algo más perfumado tratándose de un Margaux, pero el conjunto es muy agradable.
Cada vez más me doy cuenta de que los buenos vinos no tienen por qué gritar; algunos como este se limitan a hablar en voz baja, sabiendo que a veces el silencio es más interesante que las voces.