domingo, 25 de septiembre de 2011

Cata Formativa 17/09/11

El pasado fin de semana pude volver, por fin, a asistir a las catas formativas que se organizan los sábados en Bodega Selección de Campello.
En esta ocasión, el tema propuesto era comparar la evolución con el tiempo de vinos monovarietales, siendo las castas elegidas, Cabernet Sauvignon y Merlot. Para ello, se nos propusieron 4 vinos, dos de cada casta, con unos diez años de diferencia en cada pareja. Nuestros deberes consistían en catar, notar y comentar las diferencias evolutivas y puntuar los vinos.
Empezamos la sesión con el vino 35 South Cabernet Sauvignon Reserva 2004 (Valles de Maipo y Aconcagua, Chile; 100% Cabernet Sauvignon con 6 meses de crianza en robre francés; Bodega San Pedro). Este era el vino trampa de la cata, pues resultó un vino de un color picota granatoso, de capa media baja, con ribete granatoso. En nariz, a copa parada, se mostró licoroso, dulzón, con aromas de pasas y guindas en licor, que tras agitar dejaban aparecer balsámicos y un fino especiado; una nariz extraña y no muy agradable. En boca resultó un vino muy ligero, con cierta acidez, pero dulzón y con un tanino un tanto desagradable. Un vino desequilibrado, que no gustó, y se llevó la puntuación más baja de la tarde.
El segundo Cabernet fue un Flor de Maig Cabernet Sauvignon 1994 (DO Tarragona, tinto con crianza 100% Cabernet Sauvignon, Celler de Capçanes), que vestía un color picota algo evolucionado, de capa baja, con ribete granate atejado, como corresponde a su edad. A copa parada mostraba mucha reducción, con notas como de caucho, algo de cuero y un tenue especiado, que tras agitar se transformó en un especiado intenso y unos leves balsámicos, dejando asomar una tenue fruta negra madura al fondo. En boca pasó seco, suave, ligero, conservando una aceptable acidez y aún con un tanino presente y algo secante. Un vino evolucionado, mostrando esos terciarios que se esperan ya con sus años, y bastante aceptable, aunque sin la marcada personalidad de los Cabernet de otras regiones.
El turno de los Merlot empezó con otro vino sudamericano, el Arrabal Merlot 2006 (Mendoza, Argentina, tinto con crianza en depósitos de acero inoxidable, 100% Merlot; Bodegas Bianchi), un vino picota oscuro con ribete amoratado donde asomaba el granate. En copa parada se mostró elegante, suave, con algo de fruta negra y cuero, que luego de agitar, dejaban pasar a las moras y los balsámicos. En boca resultó agradable, de cuerpo medio, levemente dulzón, un tanto hueco y con un final medio algo licoroso. Un vino cuya especial elaboración destaca sobre todo la fase nasal, pero le deja algo vacío en boca.
Terminamos la cata varietal con el que fue, al menos para mi, el mejor de la tarde, Roura Merlot Reserva 1996 (DO Alella, tinto 100% Merlot con crianza de 18 meses en depósito y 24 en roble francés; Bodega Roura). De color picota oscuro, capa media alta y ribete granatoso, no demostraba aún su edad. En nariz, una elegante mezcla de terciarios, con cuero, hoja de tabaco y algo de hierbas aromáticas, que envolvían un tenue fondo de fruta negra. En boca se nos reveló intenso, seco, de cuerpo medio, aterciopelado y algo tánico, con un agradable final. Quizá el vino más varietal de todos, desarrollando esos terciarios con cueros y tabaco, elegante y agradable.
En resumen, una jornada donde pudimos conocer un poco más estas dos nobles castas, notamos la aparición franca de los terciarios evolucionados de estos vinos ya entrados en años, y comprobamos la caída de un Cabernet con problemas.
La tarde nos tenía reservada una sorpresa. Estando presente en la sala de catas Fernando Sirvent, de Bodegas Sierra de Cabreras, pudimos probar, casi en primicia, su Carabibas 2010, recién embotellado para la ocasión. Se trata de un vino de la DO Alicante, elaborado con Cabernet Sauvignon, Merlot y Monastrell, y con una crianza de 9 meses en barricas de roble francés, 50% nuevas y 50% con un año. Es un vino de color picota intensísimo, muy cubierto, con ribete violáceo muy joven. A copa parada es intenso, dulzón, con caramelos, flores, cacao y natas, y tras agitar, moras y torrefactos dulces. En boca es un vino lleno, con una acidez aún falta de domar y un tanino que promete y algo goloso. Un vino que necesita un añito de botella y será muy bueno.

martes, 20 de septiembre de 2011

Wine Future Hong Kong 2011

No suelo escribir muchos posts de opinión en los cuales no comente ningún vino o vinos en concreto. Pero leer la noticia y echar un vistazo a la página web del evento que aquí menciono, me ha hecho ponerme a reflexionar. Del 6 al 8 de Noviembre se celebra en Hong Kong el Wine Future Hong Kong 2011, una feria creada para reunir en un mismo evento a las personalidades más importantes de todo el mundo relacionadas con el vino. Además, según su web, los objetivos de este encuentro son analizar los retos actuales a los que se enfrenta la industria del vino y plantear soluciones, ideas y liderazgos, así como reflexionar sobre nuevos horizontes para la industria y su futuro. En realidad, desde mi punto de vista, es una feria destinada a captar el floreciente y creciente mercado asiático (dicho de forma menos elegante, venderles vino a los chinos).
Se van a celebrar tres grandes catas, una de vinos españoles, otra de vinos de Burdeos y una tercera de varias regiones de todo el mundo. Analizando la lista de vinos a catar en cada una, la cosa resulta, salvo excepciones, predecible y muy poco emocionante.
La "Diversidad y Pasión de los Vinos Españoles" será dirigida por Pancho Campo. Ya sabemos que se trata de ir ganando cuota de mercado asiático para los vinos españoles, pero si repasamos la lista de vinos, veremos: Emeritus 2005, Barón de Chirel 2008, Trasnocho 2004, Aalto PS 2005, Termanthia 2006, El Nido 2008, y así hasta 20 vinos, entre los cuales me da alegría ver Pazo de Señoráns 2010. Hombre, está claro que para empezar a ganar mercado hay que ir a lo seguro y reconocible, pero creo que no hubiese estado de más hacer un huequecillo a alguna otra zona vinícola como Ribeira Sacra o Bierzo con sus mencías jóvenes, algún Verdejo de calidad, productores que apuesten por castas autóctonas o alguno de los que salen menos en las guías pero que están allí haciendo buenas cosas. Está bien asegurar, pero creo que estas son ocasiones para también decir que en España se hacen, además, otros vinos. Ah, el video de presentación empieza con los sanfermines, topicazo al canto.
Si poco sorprendente es la lista que presenta el Sr. Campo, la que presenta Mr. Parker no lo es menos. Bajo el rimbombante título de "Los 20 Mágicos", se anuncia como una cata de 20 vinos de Burdeos 2009 supuestamente infravalorados, y que debemos seguir de cerca en un futuro. A ver, Rauzan-Ségla, Palmer, Smith Haut Lafitte, Trotanoy, Pichon Lalande, Cos D'Estournel o Angelus no son precisamente valores emergentes y desconocidos de la región de Burdeos. Llame a las cosas por su nombre, Mr. Parker, y diga que va a decirles a los chinos que en Burdeos hay otros vinos carísimos que deben comprar, además de Margaux, Mouton Rothschild, Ausone, Cheval Blanc o Petrus.
La tercera de las grandes catas la dirigirá Jancis Robinson (que cada día me cae mejor), y me parece la más interesante a priori. La han  titulado "Más Allá de Burdeos", y en ella se presentan vinos de todos conocidos, si, como Gaja 2008 Barbaresco, Antinori Tignanello 2001, un Gevrey Chambertin de Louis Jadot o un Riesling de Dr. Loosen; pero, y ahí radica lo interesante del día, también presentará la señora Robinson, vinos de Austria, Turquía, Brasil y la misma China. Si, vale, el transfondo es el mismo: hay vida y vinos a comprar más allá de Francia y Burdeos, pero al menos habrá una cierta intriga en ver con que sorprenden los productores de estos países.
En fin, un rimbombante sarao para recordarle al mercado asiático que debe comprar vino, vino caro y de los de siempre, con un mínimo resquicio para que asomen la patita algunos menos conocidos.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Los Vinos de Zárate

Ya se ha narrado aquí la visita a Bodegas Zárate, las buenas sensaciones, y el que consideramos buen hacer de Rebeca y Locho. Asimismo, se han plasmado ya las impresiones que nos produjeron sus vinos catados directamente de depósito. Es ahora momento de presentar las impresiones de tres de los vinos de Zárate, degustados con calma y sosiego en casa.
- Zarate 2010, el básico de la casa, 100% Albariño de las diferentes parcelas de la bodega, fermentación en acero inoxidable, sin estabilización por frío y sin crianza. Es un vino de un bonito amarillo pálido con reflejos verdosos y acerados, limpio y brillante. Sus aromas son de intensidad media, agradables, con piña y fruta blanca, teniendo de fondo recuerdos herbáceos y de limón. En boca es un vino fresco y alegre, con una acidez viva, ligero, que como pequeña pega deja un leve vacío, y que tiene un final cítrico muy largo. Un albariño básico muy rico, marcado por la acidez.
- Zarate Balado 2009 está elaborado con uvas 100% Albariño en pie franco de un pequeño pago aledaño a El Palomar. Vinificado en acero inoxidable y con una crianza de 6 meses sobre sus lías finas, viste un amarillo limón claro y brillante. La nariz es de intensidad media, con manzana reineta, piña y limón. En boca es un vino de buena intensidad, con una acidez marcada, amargoso, seco y refrescante, con intensas sensaciones frutales y minerales que llenan la boca durante tiempo. Un vino donde la acidez y la crianza con sus lías se conjuntan muy bien.
- Zárate El Palomar 2009 es quizá la joya de la corona de la casa. Elaborado con uvas de cepas centenarias 100% Albariño procedentes del pago El Palomar, una parcela de 0,5 Ha de suelo granítico. Para este vino se utilizan los métodos más tradicionales, con fermentación y crianza de 10 meses en cuba de 2500 litros de roble francés. El resultado es un vino de color amarillo pajizo con ribetes pajizos y dorado pálido. Tiene una nariz de intensidad media, donde destaca manzana muy madura, fruta de hueso, cítricos y notas como de un suave ahumado, apareciendo aromas amielados, todo ello consecuencia lógica de su proceso de elaboración, y que lo hacen muy apetecible. En boca tiene una acidez correcta, es algo glicérico, seco, frutoso y con un agradable amargor final, que prolonga una persistencia ya de por sí buena. Nuevamente un albariño con crianza en madera, a la antigua usanza, que puede no entusiasmar a los buscadores de albariños jóvenes y pletóricos de fruta y acidez, pero que a mi me ha gustado mucho. A la botella que me queda, le daré unos meses más de reposo en la cava.
Buenos vinos los de Zárate, de los que deben abstenerse quienes busquen albariños de platanito y frutita fácil, y que deben probar quienes busquen la verdadera acidez viva y los sabores de la uva albariña sin disfrazar.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Fin de semana a la française

Este pasado fin de semana decidí empezar a descorchar los componentes de un lote de vinos franceses adquirido recientemente. Entre los blancos, en lugar de Chablis Premier Cru o Coteaux du Layon, empecé por un blanco de una denominación para mi desconocida, Mâcon Fuissé; y de entre los tintos, me decanté por un Burdeos, dejando de lado por el momento un Côte de Beaune y un Syrah AOC Vin de Pays des Collines Rhodaniennes.
La localidad de Fuissé, al sur de la Borgoña, alberga unas 20 Ha de viñedo de la extensa appellation Mâcon Blanc Villages, que ostentan la rara appellation de Mâcon Fuissé. Aquí, Joseph Burrier vinifica las uvas procedentes de 1,5 Ha de viñedo situados a unos 350 metros de altura en suelos rocosos, arcillosos y calcáreos. Usando métodos de cultivo ecológicos y vendimia manual, la vinificación tiene lugar a temperatura controlada y el vino pasa por un leve reposo con sus lías. Así, el Joseph Burrier Mâcon-Fuissé 2010 (AOC Mâcon Fuissé, 100% Chardonnay, blanco joven, Joseph Burrier) tiene un color amarillo alimonado pálido, con reflejos verdosos y dorado claro. Nariz de intensidad media, agradable, con fruta blanca, piña y toques de fruta tropical. En boca tiene una entrada seca y algo amargosa, buena acidez, fresco, mineral y con un toque salino, con una buena persistencia. Con la aireación se hace más fresco y ligero. Un vino que no es espectacular ni inolvidable, pero fresco, bebible y agradable. Acompañó bien a un salteado de trigueros, ajetes y gambas y un rape a la plancha.
En el Château Sainte-Marie ya elaboraban vinos en 1874. Está situado en el corazón de la región bordelesa de Entre-Deux-Mers, y dispone, entre otros viñedos, de parcelas de Sémillon y de Merlot de más de 100 años. Viñedos situados en suelos arcilloso-calcáreos, vendimia manual, fermentación y maceración en inox y crianza de 12 meses en barricas de roble, de las cuales un 20% son nuevas, son las cartas de presentación de este Château Sainte-Marie Vielles Vignes 2008 (AOC Bordeaux Superieur, tinto con crianza 72% Merlot y 28% Cabernet Sauvignon; Château Sainte-Marie) que viste de color granate apagado de capa media-alta, con ribete granatoso. La nariz no es muy intensa, con terciarios en primer plano, ahumados, balsámicos, y notas dulzonas de torrefactos y cacao, que con un tenue fondo de fruta negra muy madura, forman un conjunto muy agradable. En boca es un vino de cuerpo medio, suave, bien conjuntado y redondo, con tanino muy bien integrado y de persistencia media. Un vino discreto, no explosivo ni exuberante, pero bien conjuntado, rico y agradable. Muy bien acompañando a unos quesos de Mahón y un entrecot con salsa de pimientos.
Un primer envite a este lote que deja un recuerdo agradable, y que invita a ir probando el resto.