sábado, 7 de abril de 2012

No Sólo de Vino Vive el Hombre

El pasado domingo y este viernes no los he dedicado a probar y comentar vinos. Me he entregado a otra de mis aficiones, quizá la que más tiempo lleva conmigo, la que me ha hecho hacer las mayores tonterías, y la que tenía más abandonada. Estos dos días he vuelto a salir de pesca.
Un grupo de amigos, un río limpio y serpenteante bajando por entre los barrancos del Parque Natural de las Sierras de Segura, Cazorla y Las Villas, una caña de mosca, una imitación de pardón y unas truchas pequeñas pero bravas que suben una y otra vez a la mosca en una pequeña tabla, hacen que los más de 400 Km hechos en total ese día merecieran la pena.
Un río que baja por la Sierra del Segura, precioso, con el agua muy fría, donde vemos volar pequeños pardones y rhodanis, tramos complicados que ponen a prueba la pericia de los que manejan las cañas y un rato de charla entretenida con el bocadillo, hacen que una jornada sea fantástica, aunque incluya un resbalón inoportuno con chapuzón incluido.
La pesca de la trucha a mosca es otra cosa. Una vez que se prueba es muy pero que muy difícil de dejar.
Y como dice Alejandro Viñuales, "No pescamos a mosca para coger más peces, si no para ser más felices".
La foto del Río Mundo está tomada de la Wikipedia.

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