jueves, 14 de agosto de 2014

De Tintos por Zárate

Como ya he comentado alguna vez aquí, la comarca del Salnés ha sido históricamente zona de producción de vinos tintos, siendo los blancos, fundamentalmente de Albariño, relativamente recientes (unos 50 o 60 años). Ahora, algunas bodegas están volviendo sus ojos a esas castas más o menos autóctonas y casi olvidadas por aquellos que buscan la venta de miles de botellas de vino dejando de lado la calidad, la tipicidad y la historia. Así, Loureiro Tinto, Caíño Tinto, Espadeiro y otras, empiezan a resurgir de la mano de algunos apasionados que escuchan de forma habitual "Y si ya vendes bien el albariño, ¿para qué te vas a meter en líos?"
Con la idea en mente de probar algunos de estos tintos, José Luis Louzán y yo pusimos rumbo a una de las bodegas que desde hace algunas añadas empiezan a trabajar bien con estas variedades, y donde además siempre somos bien recibidos y mejor tratados.
También hemos hablado ya aquí de Bodegas Zárate. Una bodega que ha creado parte de la historia de la DO Rías Baixas, y cuya tradición vinícola se remonta a 1707 de la mano de Diego Zárate y Murga,  Primer Marqués de Montesacro por Decreto de Felipe V. Ernesto Zárate fue el fundador de la Fiesta del albariño de Cambados, y después de 7 generaciones, la familia Zárate continúa cuidando los viñedos familiares y elaborando vino.
Actualmente, el encargado de mantener la tradición familiar es Eulogio Pomares, un enófilo convencido de que el vino se hace en la viña. Reducción al mínimo de productos químicos de síntesis, uso de algunos elementos de la biodinámica y mantenimiento de la cubierta natural, son entre otros los responsables de la calidad y diferenciación de los vinos de Zárate.
Hablar con Eulogio es siempre una delicia. Escuchar de boca de quien forma parte por herencia de la historia vinícola de esta región cómo trabajan las viñas, cómo elaboran sus vinos, y qué podemos encontrar en cada copa, es motivo para regresar a Meaño una y otra vez.
Como ya dije, en esta ocasión llevábamos la idea de dejar de lado esas maravillas blancas que elabora, e íbamos directamente a por los tintos. Eulogio nos contó un poco de historia, de como allá por los años 50 las grandes cooperativas dijeron a los agricultores que si querían seguir vendiendo uva, debían arrancar esas cepas tintas y plantar albariño. Nos explicó como y cuando han replantado ellos parte de sus fincas con Loureiro, Caíño y Espadeiro, y como han logrado mantener algunos pequeños viñedos viejos de Caíño y Loureiro que escaparon a la fiebre del albariño.
En Zárate se elaboran ahora 3 tintos monovarietales, Loureiro Tinto, Caíño Tinto y Espadeiro, de los cuales pudimos probar los dos primeros. Zárate Caíño Tinto 2011 se elaboró tras vendimia manual y selección en el mismo viñedo, que tiene una edad media de 60 años. Las uvas se pisaron sin despalillar en un tino de roble abierto, donde tiene lugar la fermentación, para luego hacer una maceración larga de 4 semanas con un pigeage diario. Posteriormente, maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de roble francés de tercer año para pasar a ser embotellado sin filtración ni clarificación en febrero de 2013, con una producción de 1250 botellas. El resultado es un vino de bonito color apicotado, de capa media, brillante. Nariz intensa marcada por los aromas de bosque, frutales y de hierba, con notas mentoladas. En boca destaca una acidez viva, un paso muy fluido y una tanicidad algo marcada aún, que a alguno puede echar algo para atrás, pero que junto con la acidez le da una gran personalidad al vino.
El Zárate Loureiro Tinto 2011 inicia su vida de forma parecida, con vendimia manual y selección en viña, con viñedos de una edad media de 60 años. En este caso, las uvas se despalillan y fermentan en una tina de acero inoxidable abierta, y luego se realiza durante 4 semanas un pigeage diario. Maloláctica y crianza de 12 meses en barrica de 500 litros de roble francés, y embotellado sin filtración ni clarificación en febrero de 2013, con una producción de 600 botellas. En copa muestra un color picota brillante, de capa media, muy atractivo. Nariz marcada por las hierbas de monte, laurel, eucalipto y notas frutales. En boca de nuevo una acidez vivísima, buena tanicidad y un paso fresco y alegre, con una muy notable persistencia.
En resumen, dos vinos de marcado carácter atlántico, de disfrute temprano aunque con cierto potencial de mejora en botella, de los que hacen sonreír y beberse una copa tras otra.
Gracias nuevamente a Eulogio y Rebeca por la amabilidad y la simpatía que tienen conmigo cada vez que me acerco a la bodega, y a José Luis Louzán por hacer que tanto esta parte del día, como el resto, conformaran una maravillosa jornada.

4 comentarios:

  1. Espero que hayan mejorado. Los que probé me parecieron un horror...

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    1. Estos vinos son como son, Toni, con sus características y su personalidad. Otra cosa son los gustos de cada quien. A mi el Loureiro me encantó.
      Y siempre hay margen de mejora.
      Saludos.

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  2. Interesantes, y me hace gracia el comentario de Toni, pues todos los que he leído y escuchado hasta ahora dan glorias a los vinos de este hombre, y por fin uno que no sigue el camino.
    Tengo ganas de probarlo de hecho ya tenemos encargadas una botella de cada, incluido el espadeiro a ver que tal

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    1. Ya sabes que esto va por gustos Ankabri. Hoy mismo catando el Caíño de otra bodega se lo decía al distribuidor belga que estaba con nosotros: estos vinos son como son, con mucha acidez y tanicidad algo subida; pero son así. Otra cosa es que te gusten o no.
      Ya nos contarás tus impresiones.
      Saludos.

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