domingo, 26 de octubre de 2014

Uvas Nómadas 2013: Garnacha de Ávila

Elisa de Frutos y Rubén Salamanca son los responsables de Vinos Malaparte, una pequeña bodega fundada en 2004 Cuéllar, Segovia, y elaboran vinos a partir de 3,5 Ha de viñedos propios plantados con Tempranillo, Syrah y Moscatel de grano menudo.
En 2013 se embarcan en un nuevo proyecto: elaborar vinos en otras regiones de la geografía nacional y con distintas castas, utilizando el sistema de crowfunding o micromecenazgo para la financiación. Llaman a este proyecto “Uvas Nómadas” y en su primera edición deciden vinificar unos 1500 Kg de Garnacha de Ávila para producir un total de unas 1300 botellas.
El viñedo finalmente elegido es un viejo viñedo de Garnacha plantada en suelo granítico muy pobre en el paraje de Robladillo, localizado en Cebreros. Vendimia manual el 5 de Octubre, fermentación alcohólica en barricas usadas de roble de 300 litros con levadura autóctona, maloláctica y crianza de 6 meses en las mismas barricas. Estabilización por el propio frío segoviano, clarificación con clara de huevo y embotellado sin filtrar el 27 de agosto de 2014. La producción total fue de 1353 botellas, etiquetadas con un diseño en el que se nos pidió nuestra opinión a quienes participamos en el proyecto, a quienes se nos dio asimismo la oportunidad de incluir en la etiqueta una palabra de nuestra elección.
Por fin, las botellas que nos correspondían a cada micromecenas llegaron a casa acompañadas de la camiseta conmemorativa del proyecto, y después de unos días de reposo en la vinoteca no pude resistirme y esperar más tiempo para empezar a probarlas.
Al descorchar y servir Uvas Nómadas 2013, nos encontramos en la copa con un vino de un precioso color picota de capa media, con reflejos amoratados, muy brillante y atractivo. La nariz es de buena intensidad, sugerente, muy floral de entrada, con recuerdos de matorral y frutos rojos y con interesantes notas terrosas. En boca el vino tiene una acidez fresca, que ayuda a compensar los 15,5º que tiene y que se notan pero sin molestar en absoluto; es frutal, sedoso, de buen trago y muy rico. Apetece beber una copa tras otra.
Un proyecto muy interesante y en el que me ha encantado participar. La siguiente aventura es Uvas Nómadas 2014, y el reto es elaborar un vino joven con Tinta de Toro. Yo ya me he apuntado, y os invito a todos a participar con vuestro mecenazgo.

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