domingo, 13 de enero de 2013

Visitando Albamar

Hace ya casi 10 años, un grupo de compañeros de trabajo decidimos organizar una mariscada. A mí me tocó encargarme del vino, por lo que pedí a mi padre que me comprase y enviase una caja de "albariño", que para eso tiene uno la familia en Arousa. El vino en cuestión era un albariño "da casa", sin etiquetar, elaborado por una familia cambadesa, y que estaba buenísimo. La mariscada al final no se hizo, pero a todo el mundo le encantó el vino; de hecho, volví algunas veces a comprar más botellas. La familia que elaboraba aquel vino era la familia Alba Padín, y actualmente ese vino es el básico de Bodega Albamar.
Bodega Albamar existe como tal desde 2006, año en el que sale al mercado la primera añada llevando la contraetiqueta de la DO Rías Baixas. Actualmente está bajo la dirección de Xurxo Alba Padín, quien una vez acabados sus estudios de enología e industrias agrarias y alimentarias, se hace cargo de dirigir la bodega tras tomar el relevo a su padre.

El pasado día 5 de enero, tras un par de mails, muchos whatsapp y algunas llamadas de teléfono, logramos quedar con Xurxo para visitar lo que es ahora Bodega Albamar.
Saludos de rigor, subida a la furgoneta, y camino hacia los viñedos. Albamar tiene actualmente en  propiedad 2 Ha de viñedo, repartidas en distintas parcelas, con varios tipos de suelo, localización y orientación. En la parcela más grande, que está a unos escasos 200 o 300 metros del mar, Xurxo ha logrado plantar cepas en espaldera, que cree que es la mejor forma de asegurar la aireación e insolación adecuadas en una zona tan húmeda y lluviosa. Digo ha logrado porque tuvo que luchar contra la oposición frontal de su padre, que no veía nada claro eso de abandonar el clásico emparrado gallego. De hecho, las hileras de cepas están más separadas de lo normal, para que, como dijo quien se encargó de preparar la plantación, "cuando todo esto fracase, puedas completar el emparrado". Además, Albamar compra uva a otros viticultores, fundamentalmente miembros de la familia o amigos de confianza. El recorrido por los viñedos nos permitió tener una interesante charla sobre la idiosincrasia minifundista gallega, y sobre cómo es casi imposible tener el viñedo en una o dos fincas, ya que nadie está dispuesto a vender tierras, aunque no las utilice. Si en Albamar quisieran vinificar por separado cada parcela, necesitarían más de 30 depósitos.
Ya en las instalaciones de la bodega, Xurxo nos cuenta que en general no despalilla, usa un prensado suave, fermenta en acero inoxidable bien con pie de cuba o bien con siembra de levaduras, deja que los vinos hagan maloláctica, y luego les va dando lo que necesitan. Trasiegos, paso a barrica, removido de lías, tiempo de permanencia en depósito...todo se suele hacer por cata y según va pidiendo el vino. No hay recetas fijas. "El vino es un ser vivo, cambia, evoluciona, dice cosas, y hay que darle lo que necesita". Esa es la filosofía de este elaborador.
La visita a la bodega fue una auténtica lección de enología. Pudimos comprobar como las mismas uvas daban origen a vinos tremendamente diferentes. Pudimos apreciar como el tamaño de los depósitos influía de forma decisiva en las características del vino. Vimos que la cercanía del mar y el tipo de suelos daban al vino de algunos depósitos una salinidad clarísima y sorprendente. Aprendimos como el removido o no de las lías causaba diferencias tan grandes que casi podíamos hablar de vinos distintos. Y pudimos comprobar las diferencias entre dos barricas distintas y como aportan matices tan diferentes al vino que contienen.
Catamos de todos los depósitos y barricas de lo que van a ser los vinos de la añada 2012, Albamar, Pepe Luis y Alma de Mar. Acidez muy viva, salinidad, fruta fresca y mucha vida. Probamos además un depósito de la añada 2010 que Xurxo guarda para ver como evoluciona, y que está interesantísimo, untuoso, amielado conservando acidez, lleno. Catamos un depósito de Albamar 2011 que aún no se ha embotellado, y que muestra un vino más evolucionado, más sereno, pero aún con nervio. Para terminar, una curiosidad enológica que no había probado nunca, vino de fango. Una vez desfangado el mosto, Xurxo coge esos fangos, los prensa, y los deja fermentar. El resultado es un vino curiosísimo y potente, que en nariz recuerda a una mezcla de Verdejo y Sauvignon Blanc, pero que en boca marca su origen albariño. Tengo que reconocer que nunca había aprendido tanto en un sólo día visitando una bodega.

Pasamos a uno de los sitios que no hay que perderse cuando se visita a Albamar, la sala de comidas donde se puede disfrutar de las maravillas que salen de las manos de esa enorme cocinera que es la madre de Xurxo, la señora Mª Isabel. En esta ocasión habíamos quedado luego para comer, así que sólo picamos algo rápido para acompañar a los vinos que íbamos a catar. Unos mejillones al vapor soberbios y una maravilla de queso que era desconocido para mí: un espectacular queso curado de la DO Arzúa Ulloa, que pasa por ser el "parmesano" gallego, y que se ha llegado a vender como tal en Italia. Impresionante.
Ya a la mesa, nos dispusimos a catar los vinos ya embotellados. Empezamos por el básico de la casa. Fermentación en acero inoxidable, sin hacer maloláctica (en 2011 no arrancó) y 5 meses de reposo con sus lías finas, sin removido, crean Albamar 2011 (DO Rías Baixas, blanco con crianza sobre lías, 100% Albariño). De color amarillo alimonado, con reflejos verdosos y algún dorado. Nariz franca y agradable, muy varietal, con piel de manzana, algo de cítricos y flores blancas. En boca, fresco, frutal, con muy buena acidez y un leve amargor final. Muy rico, de trago largo y para beberse botellas simplemente charlando con amigos.
Con uvas de una única parcela situada muy cerca del mar, fermentación en acero, posterior crianza en acero durante 6 meses con removido de las lías finas y reposo de 3 meses en botella antes de salir al mercado, se elaboró Alma de Mar 2011 (DO Rías Baixas, blanco con crianza sobre lías, 100% Albariño). De color amarillo pajizo, brillante, con reflejos alimonados y dorados. Nariz de muy buena intensidad, con aromas de frutas blancas, cítricos, recuerdos de la crianza con sus lías y alguna nota avainillada. En boca es un vino elegante, con presencia, algo graso, de buena acidez, con un final salino muy interesante. Un vino de beber con calma, disfrutando y dejando que se expresen sus detalles.
Pasamos al tercer blanco de la bodega, un vino que a mí me encantó. Bayas procedentes de una única finca cercana al mar. Cuando está a punto de finalizar la fermentación alcohólica, el vino se pasa a barricas de roble francés de 500 litros de varios vinos. En estas barricas reposa 9 meses, con battonage durante los 3 primeros. Luego de estos 9 meses, se trasiega a acero, se clarifica y se pasa a botella, en la que reposa otros 4 meses antes de salir a la calle. Pepe Luis 2011 (DO Rías Baixas, blanco con crianza 100% Albariño) es un vino de color amarillo pajizo de reflejos dorados claros, muy bonito. Nos da en nariz recuerdos acaramelados, flores blancas (jazmín), cítricos y algo de tropicalidad suave. En boca es intenso y agradable, notándose la aportación de la barrica pero sin dejar de ser fresco, bastante lleno y de gran final. Producción muy escasa, de sólo 1000 botellas, de un auténtico vinazo que, junto a otros como El Palomar de Zárate, me dicen que el uso juicioso de la barrica usada no le viene nada mal a un Rías Baixas de calidad.
Terminamos la cata con un tinto. Albamar elabora en zona de Chantada un tinto monovarietal de Mencía. Un vino elaborado tras despalillar, fermentado en acero, clarificado y filtrado. Fusco 2011 (DO Ribeira Sacra, tinto joven 100% Mencía) es un vino de color cereza de capa media, con ribete violáceo. Nariz muy agradable, con mucha fruta roja, notas vegetales, de tierra húmeda y recuerdos ahumados aunque no ha tocado la madera. En boca es fresco, alegre y frutal. Un vino jovial, que no busca nada más (pero tampoco nada menos) que ser un Mencía joven y típico, y que lo logra con holgura.
En resumen, un fantástico día, con una persona con la que se podrían pasar horas y horas hablando del vino, porque es un auténtico apasionado. Del que se aprende mucho, y que está haciendo unos vinos de muchísima calidad. Encima, va por ahí ganando concursos.
Gracias, Xurxo, por el día que pasamos. La próxima vez haremos los honores como dios manda a la cocina de tu madre.

4 comentarios:

  1. Sabes??? me quedo con esta frase que has escrito:

    "La visita a la bodega fue una auténtica lección de enología."

    Eso es lo que marca la diferencia cuando hemos visitado muchas bodegas, eso es lo que hace que digas esta bodega tiene algo especial, sin lugar a dudas que me has puesto los dientes largos, algún día la conoceré, aunque tendré que empezar a probar sus vinos.

    Un saludo

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    1. Hola Ankabri.
      Es que lo fue de verdad. Xurxo es un auténtico apasionado de lo que hace, e ir descubriendo con él lo que había en cada depósito fue una gozada. "Mira, estos dos son el mismo vino, uno con removido de lías y otro no, mira la diferencia". O "todo esto es el mismo vino, mira como cambia sólo por el tamaño del depósito". Fue una pasada.
      Y sólo estuvimos unas 3 horas. Tengo que volver a echar un día entero.
      Saludos.

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  2. Grande Xurxo, grande los terruños que tiene, grande los vinos, grande ese furancho con Maria Isabel haciendo una de las mejores tortilla de patata de España, y bueno lo mejor está por llegar pues Xurxo lleva mucho dentro, en cuanto se suelte un poquiño, tiene uno de los mejores futuros de Galicia, salud

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    1. Totalmente de acuerdo, Rafa. Ahí hay mucho nivel y espero que un gran futuro.
      Un abrazo.

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