lunes, 18 de mayo de 2009

Evolución

Los aromas y sabores de un vino van cambiando desde que se abre la botella y se empieza a servir. Varias aproximaciones al mismo vino en tiempos distintos nos aportan sensaciones diferentes, apareciendo aromas que incialmente no estaban, reduciéndose en intensidad aromas inicialmente destacados, etc.
La evolución que siguió el otro día un Carmelo Rodero Roble cosecha del 2007, por inesperada en un vino tan joven, y por tan cambiante, me hizo dfisfrutar enormemente.
A la vista, picota oscuro, brillante, ribetes morados, capa baja. Nada más abierto, y a copa quieta, aromas muy poco intensos (decantar o no decantar, la eterna duda), donde destacaban los terciarios (balsámicos, especiados). Tras agitar la copa, aumentaron un poco en intensidad los mismos aromas. Pasados unos minutos, empezó la maravilla. De repente, de su escondite, salieron las frutas: fresas, frambuesas, incluso recordaba un maceración carbónica, y los aromas de la crianza pasaron a un segundo plano, siendo además de predominio los tostados y las vainillas. Luego de unas horas, un olfateo furtivo, y sorpresa, aparecen notas de levadura y bollería.
Ni que decir tiene que todo esto, acompañado de un paso por boca fresco, frutal y muy redondo, hizo que el vino triunfara en la mesa.
Un vino rico en aromas, y el ver como van evolucionando, cambiando, apareciendo y desapareciendo con el tiempo, son motivo de disfrute y admiración.

2 comentarios:

  1. Hola,

    Gracias por visitarme!!! ya indagaré más por tu blog, ahorita me tego que ir corriendo... Pero qué bueno un blog de vinos, me encanta leer de vinos, porque se aprende mucho, claro y bebiendo, jejeje

    Besin

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  2. De nada. Seguiremos leyéndonos.
    Saludos.

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