sábado, 15 de abril de 2017

La Bernardine 2009 de Chapoutier

La AOC Châteauneuf-du-Pape comprende unas 3200 Ha de viñedo situado en el sureste de Francia, en la región del Ródano meridional, y en ella se elaboran unos 110000 Hl de vino anualmente. Los viñedos están asentados sobre los famosos "galets" o guijarros de cuarcita que retienen el calor que el sol les aporta durante el día y lo van liberando poco a poco durante la noche, además de ayudar a retener la humedad del suelo. En esta AOC están permitidas hasta 13 castas de uva, siendo las tintas principales Grenache, Syrah, Mourvèdre, Cinsaut, Counoise, Terret Noir, Muscardin y Vaccarèse, y las blancas Clairette, Roussanne, Picpoul, Picardan y Bourboulenc.
Los vinos de Châteauneuf-du-Pape suelen ser vinos potentes, alcohólicos, y de color bien cubierto, y es característica la fermentación de los vinos a altas temperaturas en depósitos de hormigón, y la crianza en este mismo material.
Ya hemos hablado anteriormente aquí de otro vino de la Maison Chapoutier, por lo que no creo que sea necesario volver a entrar en detalles sobre la cantidad de Ha de viñedo que poseen o controlan, sus métodos de cultivo o elaboración, o la extensa gama de vinos que sacan al mercado.
Si el anterior vino que comenté de M. Chapoutier fue un Crozes-Hermitage, en esta ocasión le toca el turno a La Bernardine Châteauneuf-du-Pape 2009 (AOC Châteauneuf-du-Pape, tinto con crianza, Grenache, Syrah, Mourvèdre; M. Chapoutier). Elaborado fundamentalmente con Garnacha (cerca de un 80%), conjuntada con Monastrell y Syrah, las uvas, tras una meticulosa selección, fermentan durante tres semanas a altas temperaturas en depósitos de hormigón, para luego hacer una crianza de 12 a 15 meses en recipientes similares. Nos encontramos con un vino de color rubí granatoso de capa media alta, con una buena intensidad aromática de ciruelas, cerezas, fruta escarchada, violetas, y algunas notas cárnicas y de café. En boca es un vino intenso, potente y con cuerpo, con una acidez muy correcta, aún algo secante y con un final de duración media. Bebido en Abril de 2017, acompañó muy bien a unos quesos potentes.
Me parece un buen vino, serio y potente, pero no acabó de gustarme demasiado; y siendo el segundo vino de esta casa que pruebo, y sin haberme entusiasmado ninguno de los dos, igual es que el estilo de vinos que elaboran no va conmigo. He probado vinos del Ródano de las AOC Crozes Hermitage, Côtes du Rhône o Saint-Joseph de elaboradores como Auguste Clape, Pierre Gonon, Alain Graillot o Domaine de la Janasse, y he disfrutado mucho más con ellos.

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