sábado, 20 de abril de 2013

Petite Sirah de McManis

La Petite Sirah (así, acabada en E y con I) es una uva de origen francés, resultado del cruce entre la Peloursin y la Syrah. Se pensaba, además, que era la misma uva Durif, pero los marcadores genéticos parecen haber demostrado que son dos uvas distintas. Aún así, la mayor parte de la "Petite Sirah" de California, parece ser en realidad Durif. Cosas de los viajes transatlánticos de las uvas.
La Petite Sirah produces vinos muy oscuros, más aún que la verdadera Syrah, y con una elevada carga tánica, así como con una buena frutosidad. Su potencia hizo que durante mucho tiempo se utilizara sobre todo como vino de mezcla, sobre todo para castas como la Zinfandel. Los varietales bien elaborados pueden ser muy agradables y longevos. Se cultiva sobre todo en California y México.
Los McManis han sido agricultores en el norte de California desde 1938. En 1990, la cuarta generación, representada por Ron McManis, y su esposa Jamie, fundaron la McManis Family Vineyards. Actualmente sos propietarios de más de 1000 Ha de viñedo y elaboran más de 3 millones de botellas anuales, de vinos blancos y tintos de multitud de castas, desde Cabernet Sauvignon o Syrah, hasta Pinot Grigio o Viognier.
En una visita a esa tienda de logo verde y triangular , me crucé con una botella de este McManis Petite Sirah 2011 (California, tinto con crianza 100% Petite Sirah, McManis Family Vineyards), y tras despertar mi curiosidad se vino conmigo a casa.
Tras vendimia en Octubre de 2011, fermentación en acero inoxidable y crianza de 4 meses en barricas de roble francés y americano nuevas y usadas, para ser embotellado en en verano de 2012.
Se trata de un vino de color picota muy oscuro, casi negro, con un ribete amoratado precioso. Nada más descorchar la botella, notamos un intenso especiado, que sigue mostrándose en copa, donde además aparecen balsámicos, ahumados, grosellas, moras y quizá canela. En boca el vino tiene una entrada afilada y marcada por la acidez, pero luego se abre y se nota lleno, frutal, marcando mucho los ahumados, con un tanino envolvente, muy seductor y con un punto dulzón al final. Cuatro días con el WineSaver hicieron que el vino se tranquilizara un poco, manteniendo todas sus características aromáticas y sápidas intactas, y gustando todavía un poco más.
Un vino que nos ha sorprendido y nos ha gustado mucho, con una muy buena RCP, y del que voy a hacerme con alguna botella más, sin duda.

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